Mi rostro permanece intacto,
como un lago sin viento,
pero debajo tiembla una verdad indómita.
Aún te amo.
Lo confiesa el golpe sordo
que mi corazón da contra su jaula de hueso
cada vez que ríes,
cada vez que tu mirada roza la mía
como si encendiera una luz antigua.
Late con furia,
insiste en pronunciar tu nombre
aunque mis labios lo destierren.
Te nombra en silencio,
te persigue en la memoria,
te levanta como un sueño
que se rehúsa a despertar.
Sabe —pobre necio—
que no puede tenerte,
y aun así te guarda
como se guarda el fuego en invierno.
Por eso calla a veces.
No por olvido,
sino por cansancio.
Y cuando calla,
llora.
J. Felix
Feb 18
Feb 18, 2026 at 11:13 PM UTC
Mi rostro permanece intacto,
como un lago sin viento,
pero debajo tiembla una verdad indómita.
Aún te amo.
Lo confiesa el golpe sordo
que mi corazón da contra su jaula de hueso
cada vez que ríes,
cada vez que tu mirada roza la mía
como si encendiera una luz antigua.
Late con furia,
insiste en pronunciar tu nombre
aunque mis labios lo destierren.
Te nombra en silencio,
te persigue en la memoria,
te levanta como un sueño
que se rehúsa a despertar.
Sabe —pobre necio—
que no puede tenerte,
y aun así te guarda
como se guarda el fuego en invierno.
Por eso calla a veces.
No por olvido,
sino por cansancio.
Y cuando calla,
llora.
J. Felix
