No hay nada más liberador
que sentarte a escribir con el mundo en trance
suspendido como un reloj sin péndulo,
con una taza de café ***** en la mano,
mientras la música llena el despacho
y las palabras vuelan, giran
¡¡ Te poseen creando tu propio universo!!
Esa es la magia del escritor:
escribir hasta desaparecer, filtrar el mundo, salvar lo relevante,
reclamar solo lo que nuestros ojos nombran lo bello
en donde otros solo ven ruido,
porque la belleza no es universal ni democrática,
No es secreto que se revela según el buen o mal ojo que observa.
Pero ¿saben qué es lo peor.
cuando la magia se esfuma sin aviso,
y el encanto se agota...?
Es cuando llega la frustración
y las páginas se pintan de blanco como derrota,
las palabras se atoran, se esconden o huyen,
la tinta bosteza y empieza a faltar
y el mundo se vuelve insoportablemente ruidoso,
jodidamente irritante, absurdamente real.
Entonces no queda más
que esperar a que la chispa regrese del exilio,
convivir con la mísera realidad otra vez,
volver a respirar lo común, lo simple, lo tangible.
Recordando que la literatura no muere,
solo se toma vacaciones crueles,
dejándonos huérfanos de metáforas por un rato.
Qué encantador y cruel es ser literato:
vivir entre incendios y silencios,
entre escribir para escapar del mundo
y volver a él para tener algo que contar.
Pero cuando la chispa vuelve,
aunque sea débil, aunque sea breve,
uno entiende que no se escribe por magia…
se escribe por necesidad.
Y esa necesidad,
siempre encuentra el camino de regreso.
J. Felix
Jan 2
Jan 2, 2026 at 10:19 PM UTC
No hay nada más liberador
que sentarte a escribir con el mundo en trance
suspendido como un reloj sin péndulo,
con una taza de café ***** en la mano,
mientras la música llena el despacho
y las palabras vuelan, giran
¡¡ Te poseen creando tu propio universo!!
Esa es la magia del escritor:
escribir hasta desaparecer, filtrar el mundo, salvar lo relevante,
reclamar solo lo que nuestros ojos nombran lo bello
en donde otros solo ven ruido,
porque la belleza no es universal ni democrática,
No es secreto que se revela según el buen o mal ojo que observa.
Pero ¿saben qué es lo peor.
cuando la magia se esfuma sin aviso,
y el encanto se agota...?
Es cuando llega la frustración
y las páginas se pintan de blanco como derrota,
las palabras se atoran, se esconden o huyen,
la tinta bosteza y empieza a faltar
y el mundo se vuelve insoportablemente ruidoso,
jodidamente irritante, absurdamente real.
Entonces no queda más
que esperar a que la chispa regrese del exilio,
convivir con la mísera realidad otra vez,
volver a respirar lo común, lo simple, lo tangible.
Recordando que la literatura no muere,
solo se toma vacaciones crueles,
dejándonos huérfanos de metáforas por un rato.
Qué encantador y cruel es ser literato:
vivir entre incendios y silencios,
entre escribir para escapar del mundo
y volver a él para tener algo que contar.
Pero cuando la chispa vuelve,
aunque sea débil, aunque sea breve,
uno entiende que no se escribe por magia…
se escribe por necesidad.
Y esa necesidad,
siempre encuentra el camino de regreso.
J. Felix
Debería de estar dormido
