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"tocara" poems
la muerte es algo que va mas allá, no es mala ni buena algunos descansa, otros solo son perturbados. no hay que temerle solo enfrentarla, algún día nos tocara solo hay que estar preparado. algunas son trágicas, otras placentera. no es loco quien acaba con si mismo, loco es estar vivo y a la vez muerto, no admiro a ese que dice que sale de su tristeza infinita, pero admiro a ese quien siempre la recuerda, es que olvidar algo que esta marcado en ti es imposible, es un tatuaje que con el tiempo se deteriora
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Jan 20, 2015
Jan 20, 2015 at 3:10 PM UTC
la muerte
alas o páramos o peces traía la mano de george bentham cálida de mujer que tocara en plena luz ya húmeda ya clara ya feliz ¡ah george bentham cómplice! solía irse solito por los corredores que atando o uniendo lo tenían a la madre central la célebre de espumas la que flotaba cuando empezaba a desnocharse después de haber amado o ardido la piel se le apagaba en el fulgor que la sacaba de toda oscuridad y daba miel y daba leche y daba george bentham sí señor una invención total para estos días negros de pésimas negruras ah madre a la que hijaron/como siempre por eso: fue cuando Dios comió bebió tomó otras medidas populares que george bentham apareció triste morido y solo a punto en la mitad del peso que va de george a bentham y volvía y quería una llama de oro brillante y fuerte como el sol vamos al río a tirar piedras al agua vamos al río a tirar piedras vamos a tirar piedras george bentham nadie te sacará del malagüero aunque críes caballos de vientre hermoso hermoso ampáralos del viento que cae del propio george bentham sí hoy no te irás te irás mañana si hoy no te vas te vas mañana pero no temas a la muerte de ojos de fuego uno que dice george otro que bentham y brillan como el sol quien dice george te habrá cubierto o cubrirá quien dice bentham también y nadie sabe cómo hacen para darte de comer allá habrás de crecer george bentham para atrás en dirección al comienzo de todo habrá rocío para tu herido corazón y después bailaremos por eso: cuando george bentham murió por fin callaba la su madre dando o diciendo suave otra vez "chaparroncito no me mojes/mío"
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Lamento por george bentham
alas o páramos o peces traía la mano de george bentham cálida de mujer que tocara en plena luz ya húmeda ya clara ya feliz ¡ah george bentham cómplice! solía irse solito por los corredores que atando o uniendo lo tenían a la madre central la célebre de espumas la que flotaba cuando empezaba a desnocharse después de haber amado o ardido la piel se le apagaba en el fulgor que la sacaba de toda oscuridad y daba miel y daba leche y daba george bentham sí señor una invención total para estos días negros de pésimas negruras ah madre a la que hijaron/como siempre por eso: fue cuando Dios comió bebió tomó otras medidas populares que george bentham apareció triste morido y solo a punto en la mitad del peso que va de george a bentham y volvía y quería una llama de oro brillante y fuerte como el sol vamos al río a tirar piedras al agua vamos al río a tirar piedras vamos a tirar piedras george bentham nadie te sacará del malagüero aunque críes caballos de vientre hermoso hermoso ampáralos del viento que cae del propio george bentham sí hoy no te irás te irás mañana si hoy no te vas te vas mañana pero no temas a la muerte de ojos de fuego uno que dice george otro que bentham y brillan como el sol quien dice george te habrá cubierto o cubrirá quien dice bentham también y nadie sabe cómo hacen para darte de comer allá habrás de crecer george bentham para atrás en dirección al comienzo de todo habrá rocío para tu herido corazón y después bailaremos por eso: cuando george bentham murió por fin callaba la su madre dando o diciendo suave otra vez "chaparroncito no me mojes/mío"
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De pena en pena cruza sus islas el amor y establece raíces que luego riega el llanto, y nadie puede, nadie puede evadir los pasos del corazón que corre callado y carnicero. Así tú y yo buscamos un hueco, otro planeta en donde no tocara la sal tu cabellera, en donde no crecieran dolores por mi culpa, en donde viva el pan sin agonía. Un planeta enredado por distancia y follajes, un páramo, una piedra cruel y deshabitada, con nuestras propias manos hacer un nido duro, queríamos, sin daño ni herida ni palabra, y no fue así el amor, sino una ciudad loca donde la gente palidece en los balcones.
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Soneto lxxi