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"tibias" poems
My demons, the colossus of slaughter and infantile undoing are draped as a jagged carcass of a wreath, of twisted and malignant ****** limbs, upon my shoulders and stark throat dripping stagnant as a mangled bear of grizzled fur and barbed wire, I heave this colossal mane my sanctioned torturing ever heaven bearing, legs biting tension, tibias finally cracking I trudge, seethe and scourge with limbs far rusted and burdened, the girth of my weighing wreath of clotted bone and blood, mammoth corpse of whale and boorish bear, hunker down about these broken hinged blades of shoulder, godly cloak of human sin, and iron curtain my siphoned lungs drain about the ground dripping from the flesh of my lips, spilling out as life, I cough and purge all my mortal given organs upon the belly of the Earth, wreath of anchor chain and rotted animal bulk bar and breach this shrapnel spine, legs splintered, no man might carry, only a corpse could accept the wearing weight of the worlds sins, I forever stammer on
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Sep 8, 2011
Sep 8, 2011 at 1:10 AM UTC
Carrying Corpses
era de esas personas que se prenden, estallan en llamas naranjas y azuleadas, y todo lo que tocaba se incendiaba igual…. era de esas personas que iluminaban, encendían los pensamientos. el era asi, una vida de colores, una sonrisa traviesa, eso fue lo que era. era la luz que revoloteaba en su cabello, la lumbre que calentaba, y una combinación perfecta de pasión y calidez. pero el fuego se apaga de repente, quedan cenizas tibias, vuelan por el viento, dispersas… si el fue fuego, ahora entiendo: yo fui el aire, su oxigeno, que sin mi no se encendía.. pero el oxigeno con presión se convierte en viento, con un poco mas de energía mueve, y sin querer al abrazar, sofoca su calor. el era fuego, y yo aire; y de la pasión solo cenizas y un viento frió permanece aquí.
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Jan 8, 2013
Jan 8, 2013 at 12:52 AM UTC
Fuego
This act Just keeps Wearing me out Like I’m an evening Dress and Each day is a Different dinner So I guess I’ll Keep watching My patience Grow thinner Along with your Waist. It’s a short walk, But still I dread The trek Each time I make it I expect I’ll keep following These same tracks Until my feet Wear away And the tips Of my tibias Are concrete Splinters, But I don’t mind Finding out How many winters This doubt can last, It’s all a game, Just catch and pass You’re thrown A bone Or driven past As you wave your thumb Under the overpass Trying to get home For the birth of your child At Woman and Infants But RIPTA has ****** Service, so you might Miss it, But that’s ok, We all miss things We never had And we all wish To never be sad But the reality is Reality’s a fad, A passing craze Of the human brain That hasn’t evolved To see past the rain And realize that it Isn’t falling Every time we get wet, The future is calling But we will always forget To pick up the phone, Cuz we’d rather forfeit Nirvana to sit alone Playing with an app That makes a cartoon cat Play the trombone, Technology can lead us Out of the realm of the blind If only we could find A way to slow Our swift decline Into the self assigned Ceasing Of Creativity And Assanine Overabundance Of avoidable Stupidity. Iphone 4s. Cop that ****
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Nov 24, 2011
Nov 24, 2011 at 11:55 AM UTC
--Butterknife--
What's with you? Have you lost the taste for my hot chocolate? Un pisquito de miel es mi toque especial, El que le da el colorsito que te encanta, Y el sabor caramelito... plus a secret ingredient. ¿Si te acuerdas como te encantaba? Developed a taste for cafe con leche. Looks more like leche con cafe. Bland, Blanched and Baptized, None of the creaminess you claimed to love About my hot, hot chocolate. Ya no te inspiran las ventanas de mi profundo mar, Mysteriously Deep, Intriguingly Complex, With so much life calmly swimming underneath My tormented surface. Te acuerdas como te mesia dentro de mis olas fria y tibias a la vez, Y tu feliz de embriagarte de ellas Ahora nadas dentros de lagos azul verdozos Aqua seafoam, algae, lagoon A mi me parecen aguas estancadas, Y no la calma que vez tu. Me decias que no te gustaban las piscinas Falsas, Chlorinated, Pero ya no nadas en las ventanas de mi profundo mar. You stare into the horizon and miss the point completely. Como es que te gusta tanto algo que es tan diferente a lo que yo te ofreci? Quizas yo he cambiado mi forma de cocinar, y tu tus gustos al nadar... Quizás.
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Jun 12, 2015
Jun 12, 2015 at 3:33 AM UTC
Quizás
Llueve... Espera, no duermas, estáte atento a lo que dice el viento y a lo que dice el agua que golpea con sus dedos menudos en los vidrios. Todo mi corazón se vuelve oídos para escuchar a la hechizada hermana, que ha dormido en el cielo, que ha visto el sol de cerca, y baja ahora elástica y alegre de la mano del viento, igual que una viajera que torna a un país de maravilla. ¡Cómo estará de alegre el trigo ondeante! ¡Con qué avidez se esponjará la hierba! ¡Cuántos diamantes colgarán ahora del ramaje profundo de los pinos! Espera, no te duermas. Escuchemos             el ritmo de la lluvia.             Apoya entre mis senos             tu frente taciturna. Yo sentiré el latir de tus dos sienes             palpitantes y tibias, como si fueran dos martillos vivos             que golpearan mi carne. Espera, no te duermas. Esta noche somos los dos un mundo, aislado por el viento y por la lluvia entre la cuenca tibia de una alcoba. Espera, no te duermas. Esta noche somos acaso la raíz suprema de donde debe germinar mañana el tronco bello de una raza nueva
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Noche de lluvia
El peñón enarca su espinazo de tigre que espera dar un zarpazo en el canal. Agarradas a la única calle, como a una amarra, las casas hacen equilibrio para no caerse al mar, donde los malecones arrullan entre sus brazos a los buques de guerra, que tienen epidermis y letargos de cocodrilo. Las caras idénticas a esas esculturas que los presidiarios tallan en un carozo de aceituna, los indios venden marfiles de tibias de mamut, sedas auténticas de Munich, juegos de te, que las señoras ocultan bajo sus faldas, con objeto de abanicar su azoramiento al cruzar la frontera. Hartos de tierra firme, las marineros se embarcan en los cafés, hasta que el mareo los zambulle bajo las mesas, o tocan a rebato con las campanas de sus pantalones para que las niñeras acudan a agravar sus nostalgias, de países lejanos, con que las pipas inciensan las veredas de la ciudad.
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Gibraltar
Más zafio tranco diario llagánima masturbio sino orate más seca sed de móviles carnívoros y mago rapto enlabio de alba albatros más sacra carne carmen de hipermelosas púberes vibrátiles de sexotumba góndola en las fauces del cauce fuera de fértil madre del diosemen aunque el postedio tienda sus cangrejales lechos ante el eunuco olvido más lacios salmos mudos manos radas lunares copas de alas más ciega busca perra tras la verdad volátil plusramera ineterna más jaguares deseos nimios saldos terráqueos en colapso y panentrega extrema desde las ramas óseas hasta la córnea pánica a todo huésped sueño del prenoser menguante a toda pétrea espera lato amor gayo nato deliquio tenso encuentro sobre tibias con espasmos adláteres ya que hasta el unto enllaga las mamas secas másculas y el mismo pis vertido es un preverso feto si se cogita en fuga más santo hartazgo grávido de papa rica rima de tanto lorosimio implume vaterripios sino hiperhoras truncas dubiengendros acéfalos no piensos e impactos del tan asco aunque el cotedio azuce sus jaurías sorbentes ventosas de bostezos
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Maspleonasmo
Cantaba. Cantaba. Y nadie oía los sónes que cantaba. Metido por la noche los hilos teje de su cántiga: hilos de bronce que son los hilos ásperos de su tedio; hilos de sangre de su corazón, hilos de laboriosa araña -hilos de seda- que es el ensueño que se arrebuja bajo su melena flava. Metido por la noche que le rodea con mallas de silencio, -muelles sillones de velludo-, mallas caniciosas como manos queridas sobre la sien afiebrada: Cantaba. Cantaba. Y nadie oía los sónes que cantaba. Su voz es como el eco de inauditas músicas, ni en los sueños sospechadas. ¿Tañer de amorosas guzlas moriscas? ¿De sacabuches y de flautas pastorales, y de violas de amor? O el jadear ciclópeo del órgano que tientan los dedos o las zarpas de Bach y Haendel y de Franck? ¿O el prodigio insólito que logra de la nada el milagro de la sinfonía donde no se funden y todas las voces cantan? Su voz es como el eco de inauditas músicas ni en los sueños sospechadas: o de músicas mútilas urdidas en la propia fábrica loca, de su cabeza: porque se mata lo que se ama, decía -mordicante- el Réprobo: música supliciada! Cantaba. Cantaba. Y nadie oía los sónes que cantaba. Ni la selva, ni la noche le oía, ni tú, ni nadie, ni nada! ¿Le oía el hosco cerco de la selva cerrada, cerrada como los oídos y los caletres de la gente tonta y chata? Le oyera la selva, le oyera si a gritos cantara -tal el viento y al modo de la tormenta: pero canta muy paso: si -a veces- su canción es callada, muda, como los ojos abiertos, húmedos... que no dicen palabra. ¿Le oyera la noche, de tibias estrellas colmadas las sienes, de tibias estrellas estigmatizada? ¿Vestida de ***** suntuoso le oyera la noche trágica cuando el vocerío del trueno y el zig-zaguear de los relámpagos? ¿Le oyera la noche tácita cuando con paso desfalleciente cruza sus sendas la luna alunada? ¿Le oyeras tú, la mujer ilusoria de ojos sombríos y boca macerada? Ni la noche, ni la selva le oía, ni tú, ni nadie, ni nada! Cantaba. El mismo no se oía la canción que cantaba.
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Sonatina en la bemol
Cantaba. Cantaba. Y nadie oía los sónes que cantaba. Metido por la noche los hilos teje de su cántiga: hilos de bronce que son los hilos ásperos de su tedio; hilos de sangre de su corazón, hilos de laboriosa araña -hilos de seda- que es el ensueño que se arrebuja bajo su melena flava. Metido por la noche que le rodea con mallas de silencio, -muelles sillones de velludo-, mallas caniciosas como manos queridas sobre la sien afiebrada: Cantaba. Cantaba. Y nadie oía los sónes que cantaba. Su voz es como el eco de inauditas músicas, ni en los sueños sospechadas. ¿Tañer de amorosas guzlas moriscas? ¿De sacabuches y de flautas pastorales, y de violas de amor? O el jadear ciclópeo del órgano que tientan los dedos o las zarpas de Bach y Haendel y de Franck? ¿O el prodigio insólito que logra de la nada el milagro de la sinfonía donde no se funden y todas las voces cantan? Su voz es como el eco de inauditas músicas ni en los sueños sospechadas: o de músicas mútilas urdidas en la propia fábrica loca, de su cabeza: porque se mata lo que se ama, decía -mordicante- el Réprobo: música supliciada! Cantaba. Cantaba. Y nadie oía los sónes que cantaba. Ni la selva, ni la noche le oía, ni tú, ni nadie, ni nada! ¿Le oía el hosco cerco de la selva cerrada, cerrada como los oídos y los caletres de la gente tonta y chata? Le oyera la selva, le oyera si a gritos cantara -tal el viento y al modo de la tormenta: pero canta muy paso: si -a veces- su canción es callada, muda, como los ojos abiertos, húmedos... que no dicen palabra. ¿Le oyera la noche, de tibias estrellas colmadas las sienes, de tibias estrellas estigmatizada? ¿Vestida de ***** suntuoso le oyera la noche trágica cuando el vocerío del trueno y el zig-zaguear de los relámpagos? ¿Le oyera la noche tácita cuando con paso desfalleciente cruza sus sendas la luna alunada? ¿Le oyeras tú, la mujer ilusoria de ojos sombríos y boca macerada? Ni la noche, ni la selva le oía, ni tú, ni nadie, ni nada! Cantaba. El mismo no se oía la canción que cantaba.
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Infames secretos; que se dilatan en el zar Infames ojos, de parpadeos rápidos y miradas caóticas Rubia platino, de tez victoriana. Prófuga del amor; secreto de azares y de bares, Añoranzas bucólicas y sonrisas fatuas De amor profundo hacia el pasado, de labios malva. Incesante, llamando y buscándote a través de mí En el tiempo tácito y taciturno de noche dionisíaca. Apología a Herodes, o elegía de mis pasos muertos. La rubia platino se reía y ahí, todo me consumía, Añoranzas bucólicas, de vidas no vividas. Perdido en naufragio, moribundo en desasosiego, Errante, pensante petulante e incapaz emisario de camelos. Cómplices de nuestras acciones, rubia platino, pero víctimas Prófugo de mis remotos recuerdos; miradas tibias. Continuaba riendo, en el onírico espacio de mis pensamientos No he conocido su risa, y sin embargo                                                                                            [...ya la extraño] La lluvia pesada cae sobre charcos huecos sin reflejo Miro, de reojo, en ellos, te observo Y me pierdo.
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Jul 14, 2017
Jul 14, 2017 at 7:32 PM UTC
Crónicas Negras.
Un ropero, un espejo, una silla, ninguna estrella, mi cuarto, una ventana, la noche como siempre, y yo sin hambre, con un chicle y un sueño, una esperanza. Hay muchos hombres fuera, en todas partes, y más allá la niebla, la mañana. Hay árboles helados, tierra seca, peces fijos idénticos al agua, nidos durmiendo bajo tibias palomas. Aquí, no hay mujer. Me falta. Mi corazón desde hace días quiere hincarse bajo alguna caricia, una palabra. Es áspera la noche. Contra muros, la sombra lenta como los muertos, se arrastra. Esa mujer y yo estuvimos pegados con agua. Su piel sobre mis huesos y mis ojos dentro de su mirada. Nos hemos muerto muchas veces al pie del alba. Recuerdo que recuerdo su nombre, sus labios, su transparente falda. Tiene los pechos dulces, y de un lugar a otro de su cuerpo hay una gran distancia: de pezón a pezón cien labios y una hora, de pupila a pupila un corazón, dos lágrimas. Yo la quiero hasta el fondo de todos los abismos, hasta el último vuelo de la última ala, cuando la carne toda no sea carne, ni el alma sea alma. Es preciso querer. Yo ya lo sé. La quiero. ¡Es tan dura, tan tibia, tan clara! Esta noche me falta. Sube un violín desde la calle hasta mi cama. Ayer miré dos niños que ante un escaparate de maniquíes desnudos se peinaban. El silbato del tren me preocupó tres años, hoy sé que es una máquina. Ningún adiós mejor que el de todos los días a cada cosa, en cada instante, alta la sangre iluminada. Desamparada sangre, noche blanda, tabaco del insomnio, triste cama. Yo me voy a otra parte. Y me llevo mi mano, que tanto escribe y habla.
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Entresuelo
Un ropero, un espejo, una silla, ninguna estrella, mi cuarto, una ventana, la noche como siempre, y yo sin hambre, con un chicle y un sueño, una esperanza. Hay muchos hombres fuera, en todas partes, y más allá la niebla, la mañana. Hay árboles helados, tierra seca, peces fijos idénticos al agua, nidos durmiendo bajo tibias palomas. Aquí, no hay mujer. Me falta. Mi corazón desde hace días quiere hincarse bajo alguna caricia, una palabra. Es áspera la noche. Contra muros, la sombra lenta como los muertos, se arrastra. Esa mujer y yo estuvimos pegados con agua. Su piel sobre mis huesos y mis ojos dentro de su mirada. Nos hemos muerto muchas veces al pie del alba. Recuerdo que recuerdo su nombre, sus labios, su transparente falda. Tiene los pechos dulces, y de un lugar a otro de su cuerpo hay una gran distancia: de pezón a pezón cien labios y una hora, de pupila a pupila un corazón, dos lágrimas. Yo la quiero hasta el fondo de todos los abismos, hasta el último vuelo de la última ala, cuando la carne toda no sea carne, ni el alma sea alma. Es preciso querer. Yo ya lo sé. La quiero. ¡Es tan dura, tan tibia, tan clara! Esta noche me falta. Sube un violín desde la calle hasta mi cama. Ayer miré dos niños que ante un escaparate de maniquíes desnudos se peinaban. El silbato del tren me preocupó tres años, hoy sé que es una máquina. Ningún adiós mejor que el de todos los días a cada cosa, en cada instante, alta la sangre iluminada. Desamparada sangre, noche blanda, tabaco del insomnio, triste cama. Yo me voy a otra parte. Y me llevo mi mano, que tanto escribe y habla.
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Podrás perderte en líneas de un nuevo poema. Pueda, que expires gozo al excitarte en otras letras. Podrás perderte en las tristes hojas caídas, de ese otoño que presagia un invierno indigno. Podrás perderte cuando se derrite la nieve y deje de recuerdo las calles inundadas con su agua negra. Podrás perderte en calores primaverales en la increíble y refrescante lluvia de verano. Podrás perderte en una mirada que consiente. Talvez hasta puedas perderte en unas manos tibias y sedosas. Puedes esconderte en el escondite más secreto de esta tierra, Pero del amor que te di…ha ¡de ese nunca podrás escaparte! No seas tonto, el amor que te concedí, no se olvida tan fácil. No es tangible, no puedes tocarlo, pero si es poderoso, y te sigue los pasos. Porque, recordaras que en esas hojas caídas hicimos el amor un día. Recordaras que de esa nieve que se derrite, hicimos un juego saltando esos charcos. Que esa lluvia de verano nos sorprendió en plena calle besándonos. Recordaras que mis destempladas manos muchas veces te refugiaron, te sostuvieron en días de pesares. Recordaras que de todos los poemas leídos mi cuerpo fue tu mejor manual y obra de arte, donde la tinta nunca logro secarse, donde la inspiración tomo dominio de tus manos, donde tus labios escribieron versos que se le escaparon a esos grandes poetas porque les falto alguien que los amara como yo te amo!! LeydisProse 10/19/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Oct 19, 2017
Oct 19, 2017 at 11:20 AM UTC
Podrás, quien sabe (de seguro que nunca lo logras)
Alarga el día en matinal hilera tibias manchas de sol por la ciudad. Se adivina casi la primavera, como si descendiera en lentas ráfagas de claridad. La luz, la luz sumisa (si no fuera la luz, la llamaran sonrisa) al trepar en los muros, por ligera, dibuja la imprecisa ilusión de una blanda enredadera. ¡Ondula, danza y trémula se irisa! Y la ciudad, con íntimo candor, bajo el rudo metal de una campana despierta a la inquietud de la mañana, y en gajos de color se deshilvana. Pero puso el Señor, a lo largo del día, esencias de dolor y agudo clavo de melancolía. Porque la claridad, al descender en giros de canción, enciende una alegría de mujer en el espejo gris del corazón. Si ayer vimos la luna, desleída sobre un alto silencioso de montañas... si ayer la vimos derramarse en una indulgencia de lámpara afligida, y duele desnatar en las pestañas el oro de la luna.
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La luz sumisa
Verte desnuda es recordar la Tierra. La Tierra lisa, limpia de caballos. La Tierra sin un junco, forma pura cerrada al porvenir: confín de plata. Verte desnuda es comprender el ansia de la lluvia que busca débil talle o la fiebre del mar de inmenso rostro sin encontrar la luz de su mejilla. La sangre sonará por las alcobas y vendrá con espada fulgurante, pero tú no sabrás dónde se ocultan el corazón de sapo o la violeta. Tu vientre es una lucha de raíces, tus labios son un alba sin contorno, bajo las rosas tibias de la cama los muertos gimen esperando turno.
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Iv
light-wisps      tiptoe     through gauze of green      piccolo     chirrups woodwind     refrain      water burble sweep     scattershot     rocks      teeth of giants pebble ensembles      paths     buttered with hair of Meliae      brisk glottal     stop pecker     on bark      dead skin and these taupe      bones almost tibias      swell     skywards sprout      arthritic     fingers that will fall      amputate     beneath                                        my feet
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Apr 5, 2019
Apr 5, 2019 at 3:37 PM UTC
Meliae
Ingenuas provincianas: cuando mi vida se halle desahuciada por todos, iré por los caminos por donde vais cantando los más sonoros trinos y en fraternal confianza ceñiré vuestro talle. A la hora del Angelus, cuando vais por la calle, enredados al busto los chales blanquecinos, decora vuestros rostros -¡oh rostros peregrinos!- la luz de los mejores crepúsculos del valle. De pecho en los balcones de vetusta madera, platicáis en las tardes tibias de primavera que Rosa tiene novio, que Virginia se casa; y oyendo los poetas vuestros discursos sanos para siempre se curan de males ciudadanos, y en la aldea la vida buenamente se pasa.
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Del pueblo natal
Cobayo lívido engendro digo de puna que enquena el aire y en uniqueja isola su yo cotudo de ámbito telúrico Yo cobayo de alturaPoco coco del todo sino inórbito asombro acodado al reborde de su caries de nadaCon tedio y tiempo muerto cogitabundo exhumo tibias lívidas líbidos invertebrados ocios restos quizás de sueño del ensoñar trasueños segismundiando digoTras desandar la noche sin un astro custodio crece en alivio cierto el íntimo retorno a una sed sedentaria pero aunque olvide el turbio angustiante bagaje su más desierto huésped destíñeme el llamado y no encuentro la llaveSípido hueco adulto con hipo de eco propio sobresuspenso acaso por invisibles térmicos hipertensos estambres sobre mi mucho pelo y demasiado pozo aletea el silencio de mi chambergo cuervo aunque estoy vivoPor tan mínima araña suspendida también de lo invisible en el ínfimo tiempo del porqué dónde y cuándo con traslúcidos móviles grisgrices de centellar de párpado y constancia de péndulo tan solitariamente acompañado y amigo de la nocheNo la otra o la otra ni la misma en la otra o en la otra la otra no la otraEntre restos de restas y mi prole de ceros a la izquierda sólo la soledad de este natal país de nadie nadie me acompañaEn busca fui de todo y más y más y más paria voraz y solo y por demás demásEstepandando sigo los anillos de médano que dejan en mi arena mis bostezos camellos
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Posnotaciones
No tienen que hacer escándalos, Yo no resistiré el arresto, es que no lo creerá usted, sí, es cierto que los mate, pero fue por defender mi propia vida. Mate y lo hice con mucho placer. Mate el miedo a la soledad. Mate todo lo que me estorbaba. Mate la cerrazón de mis días. Desangrando vi morir la guerra por la paz. Pidiéndome piedad gritaba la ansiedad. Suspirando su ultimo respiro deje a los desalientos. La rabia, la indiferencia e irreverencia que sentía contra mí misma, y todo lo que me ofuscaba mi libertad. Sí, soy culpable, mate y sin piedad alguna. Quería volver a sonreír, deseosa de amar estaba, de surcar los cielos como águila, de tomar como amante de nuevo al Señor Sueño, de soñar con la felicidad, de sonar mis pies descalzos en el frio suelo, de desvelarme en mil noches bohemias, de gozar y disfrutar lo que me quedaba de vida, enfilarme con el tiempo, poner a gozar mi cuerpo, revivir mis labios ya muerto, endulzar mis manos cansadas y tibias. Y los tuve que matar. Fue en defensa propia, se lo aseguro. Albanada me la pasaba noche y día. Forzada a tomar pastillas de desdicha-día tras día. Hasta que no pude más….y, a todos lo tuve que matar. Me amenazan todos los días, y si no lo hacía….ellos a mí me matarían. y de la manera más cruel su magistrado.., condenando mis días, a vivir una vida de amargura que le aseguro a usted.. no me merecía. LeydisProse 7/25/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Jul 25, 2017
Jul 25, 2017 at 4:29 PM UTC
Culpable!!!
decir que esa mujer era dos mujeres es decir poquito debía tener unas 12.397 mujeres en su mujer era difícil saber con quién trataba uno en ese pueblo de mujeres / ejemplo: yacíamos en un lecho de amor / ella era un alba de algas fosforescentes / cuando la fui a abrazar se convirtió en singapur llena de perros que aullaban / recuerdo cuando se apareció envuelta en rosas de aghadir / parecía una constelación en la tierra / parecía que la cruz del sur había bajado a la tierra / esa mujer brillaba como la luna de su voz derecha / como el sol que se ponía en su voz / en las rosas estaban escritos todos los nombres de esa mujer menos uno / y cuando se dio vuelta / su nuca era el plan económico / tenía miles de cifras y la balanza de muertes favorable a la dictadura militar / o sea nunca sabía uno adónde iba a parar esa mujer / yo estaba ligeramente desconcertado / una noche le golpié el hombro para ver con quién era y vi en sus ojos desiertos un camello / a veces esa mujer era la banda municipal de mi pueblo / tocaba dulces valses hasta que el trombón empezaba a desafinar / y los demás desafinaban con él / esa mujer tenía la memoria desafinada / usté podía amarla hasta el delirio / hacerle crecer días del **** tembloroso / hacerla volar como pajarito de sábana / al día siguiente se despertaba hablando de malevíc / la memoria le andaba como un reloj con rabia / a las tres de la tarde se acordaba del mulo que le pateó la infancia una noche del ser / ellaba mucho esa mujer y era una banda municipal / la devoraron todos los fantasmas que pudo alimentar con sus miles de mujeres / y era una banda municipal desafinada yéndose por las sombras de la placita de mi pueblo / yo / compañeros / una noche como ésta que nos empapan los rostros que a lo mejor morimos / monté en el camellito que esperaba en sus ojos y me fui de las costas tibias de esa mujer / callado como un niño bajo los gordos buitres que me comen de todo / menos el pensamiento de cuando ella se unía como un ramo de dulzura y lo tiraba en la tarde /
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Mujeres
decir que esa mujer era dos mujeres es decir poquito debía tener unas 12.397 mujeres en su mujer era difícil saber con quién trataba uno en ese pueblo de mujeres / ejemplo: yacíamos en un lecho de amor / ella era un alba de algas fosforescentes / cuando la fui a abrazar se convirtió en singapur llena de perros que aullaban / recuerdo cuando se apareció envuelta en rosas de aghadir / parecía una constelación en la tierra / parecía que la cruz del sur había bajado a la tierra / esa mujer brillaba como la luna de su voz derecha / como el sol que se ponía en su voz / en las rosas estaban escritos todos los nombres de esa mujer menos uno / y cuando se dio vuelta / su nuca era el plan económico / tenía miles de cifras y la balanza de muertes favorable a la dictadura militar / o sea nunca sabía uno adónde iba a parar esa mujer / yo estaba ligeramente desconcertado / una noche le golpié el hombro para ver con quién era y vi en sus ojos desiertos un camello / a veces esa mujer era la banda municipal de mi pueblo / tocaba dulces valses hasta que el trombón empezaba a desafinar / y los demás desafinaban con él / esa mujer tenía la memoria desafinada / usté podía amarla hasta el delirio / hacerle crecer días del **** tembloroso / hacerla volar como pajarito de sábana / al día siguiente se despertaba hablando de malevíc / la memoria le andaba como un reloj con rabia / a las tres de la tarde se acordaba del mulo que le pateó la infancia una noche del ser / ellaba mucho esa mujer y era una banda municipal / la devoraron todos los fantasmas que pudo alimentar con sus miles de mujeres / y era una banda municipal desafinada yéndose por las sombras de la placita de mi pueblo / yo / compañeros / una noche como ésta que nos empapan los rostros que a lo mejor morimos / monté en el camellito que esperaba en sus ojos y me fui de las costas tibias de esa mujer / callado como un niño bajo los gordos buitres que me comen de todo / menos el pensamiento de cuando ella se unía como un ramo de dulzura y lo tiraba en la tarde /
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Siempre sucede ante mis ojos: El irremediable silencio de la noche, La tersa silueta de tus manos, El solemne canto del aire de otoño, La desprolija sombra de tus pasos, El nítido susurro de tu voz en mi memoria Y las tibias gotas de tus faros. Las madrugadas son: incertidumbre que arde, Un bosque de ausencias prolongadas E insomnios no justificados. El frío clama por tus brazos Y mi piel tiembla por tus labios.
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May 5, 2021
May 5, 2021 at 8:43 AM UTC
Bosque de ausencias
Un Sol aequinoccial me baña con largas lenguas de piel dorada, y pinta líneas de ámbar sobre mi pasto verde; mis hijos y sus risas de felicidad pura son gotas líquidas y tibias de amor a mis oídos.
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Sep 26, 2022
Sep 26, 2022 at 8:49 PM UTC
Sol Æquinoccial