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"testigo" poems
Tal vez soy un pedazo de madera. Un tronco que antaño fue encina, y ahora es nada más un pedazo del todo que me componía. Las agujas del pino que sigue en pie me caen en la cara, se sienten como arañas, pero son agujas que el pino deja caer sin mala intención. Las bellotas y las piñas de mis hermanos gigantes rebotan en medio de la noche. Caen miserables como yo yazgo miserable. Se cubren de tierra como yo me cubro de tierra. Y guardan silencio. Tal vez soy una avenida en silencio. Pavimento apaciguado y asfalto abandonado. Las pezuñas tranquilas de un venado pródigo me acarician por un momento, un brevísimo momento, el momento en que cruza de un campo a otro, de una arboleda a la otra, de ese mundo a mi izquierda y de ese otro a mi derecha. El frío cala hasta los huesos, las piernas se mueven ligeras mientras huyen de la luz; me extiendo ancha y larga como una carretera. Izquierda y derecha. Tal vez, y esto es más factible, soy una decisión. Me desdoblo en múltiples ramificaciones, opciones, alternativas, dilemas; me encuentro en una encrucijada para después encontrarme frente a otra encrucijada. Mi elección, en el primer segundo de que es pensada, me desarma y me vuelve a armar. Las piezas parecen estar en el mismo lugar pero no lo están. Mi pie, el primero en adelantarse, ya no me pertenece; mi mano se entrega a ese nuevo mundo sin miedo, y mis codos, mis rodillas, la nuca helada. La casi-luna ampara mi marcha. Pero más seguramente soy solamente el cielo nocturno. Aparentes pequeños puntos rutilantes, aparentes nubes quietas, aparente Luna Llena; un lienzo de apariencias, de tonalidades difuminadas, nunca de colores concretos, un manto oscurecido por las mentiras, por las verdades calladas, que se dicen en susurros a un centímetro de la oreja pero que se confunden con el sonido del viento, con las hojas de las árboles que bailan, con las nubes que corren febriles. Soy un sólo ojo atento. Siempre muy abierto. Soy el testigo del tronco de encina que abre los ojos y me mira, de la avenida aplastada por el mutismo, de las decisiones que se formulan detrás de los pulmones y no en la boca. Y hablan todos: “Y la única sensación era el peso del cielo en mi frente. Te preguntaba que era todo aquello y me respondías con una quieta mirada.” “No siento,” decían, “pero me muerdo los labios”.
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Jul 9, 2013
Jul 9, 2013 at 5:52 PM UTC
Pedazo de madera.
Tal vez soy un pedazo de madera. Un tronco que antaño fue encina, y ahora es nada más un pedazo del todo que me componía. Las agujas del pino que sigue en pie me caen en la cara, se sienten como arañas, pero son agujas que el pino deja caer sin mala intención. Las bellotas y las piñas de mis hermanos gigantes rebotan en medio de la noche. Caen miserables como yo yazgo miserable. Se cubren de tierra como yo me cubro de tierra. Y guardan silencio. Tal vez soy una avenida en silencio. Pavimento apaciguado y asfalto abandonado. Las pezuñas tranquilas de un venado pródigo me acarician por un momento, un brevísimo momento, el momento en que cruza de un campo a otro, de una arboleda a la otra, de ese mundo a mi izquierda y de ese otro a mi derecha. El frío cala hasta los huesos, las piernas se mueven ligeras mientras huyen de la luz; me extiendo ancha y larga como una carretera. Izquierda y derecha. Tal vez, y esto es más factible, soy una decisión. Me desdoblo en múltiples ramificaciones, opciones, alternativas, dilemas; me encuentro en una encrucijada para después encontrarme frente a otra encrucijada. Mi elección, en el primer segundo de que es pensada, me desarma y me vuelve a armar. Las piezas parecen estar en el mismo lugar pero no lo están. Mi pie, el primero en adelantarse, ya no me pertenece; mi mano se entrega a ese nuevo mundo sin miedo, y mis codos, mis rodillas, la nuca helada. La casi-luna ampara mi marcha. Pero más seguramente soy solamente el cielo nocturno. Aparentes pequeños puntos rutilantes, aparentes nubes quietas, aparente Luna Llena; un lienzo de apariencias, de tonalidades difuminadas, nunca de colores concretos, un manto oscurecido por las mentiras, por las verdades calladas, que se dicen en susurros a un centímetro de la oreja pero que se confunden con el sonido del viento, con las hojas de las árboles que bailan, con las nubes que corren febriles. Soy un sólo ojo atento. Siempre muy abierto. Soy el testigo del tronco de encina que abre los ojos y me mira, de la avenida aplastada por el mutismo, de las decisiones que se formulan detrás de los pulmones y no en la boca. Y hablan todos: “Y la única sensación era el peso del cielo en mi frente. Te preguntaba que era todo aquello y me respondías con una quieta mirada.” “No siento,” decían, “pero me muerdo los labios”.
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Luz radiante y cálida Sonrisa que me envolvía Ausencia que duele. Alma libre y sincera Conquistó mis complejidades Ya no está, solo el eco. Risas y juegos compartidos Momentos que atesoro Vacío que me ahoga. Recuerdos que me acompañan Paseos bajo la luna Despertar con aroma Primer beso al  sol. Naranjas que tiñen el cielo Café con sabor a sueños Su ausencia me llena de tristeza Testigo que ya no está Un mundo sin ella.
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Feb 16, 2024
Feb 16, 2024 at 10:02 AM UTC
Ella
El testigo of the ego, avowal amid amigos Pero sentidos dormidos Seran the death of me though. Querido Mr. Reap Sow do you hear yourself go? Host the dog show of that 'lost hope' An ego weaves abrigos Con todo los gran peligros Morose recallings of your parents belongings- Still longing, still longing Prolonging Belonging in algo Un trago, dos tragos, tres please “to ease the squeeze” of life, they mean “Yeah, of course, duh, hello They're guys with big dough They can play strip shows of words, Pay for pinchos de dolor, por favor! Con calor y sin aguantar.” Tus llantas de Esperanza, Creciendo debajo tu alma, estan puesto en exactitude? Tu attitude; does the longitude and the latitude always point to you?
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Apr 19, 2013
Apr 19, 2013 at 4:43 AM UTC
Ruof.
Con besos Te inundare Como el mar Satura la tierra Sal de mis lágrimas Sudor de mi pasión Por todo tu cuerpo; Los peces serán testigos De mi amor por ti, Con besos Te tatuare Como la tinta De todos los lapiceros Llenan las páginas De todos los libros Letras de mi mente Palabras de mi corazón; Las tablas de contenido Serán testigos De mi devoción a ti, Con besos Te envolveré Como las brisas Sacuden tu pelo Aire de mis suspiros Dióxido de carbono De mis pulmones; Por todo el horizonte Por todos los hemisferios De la tierra al sol, El mundo será testigo De nuestro amor... APAD13 – 105 © okpoet
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Apr 30, 2013
Apr 30, 2013 at 3:48 PM UTC
Besos...
*¿Cuantos cuentos habrán contado las montañas, las olas, las ramas? ¿Cuanta vida habrá pasado por aquí? En cientos y miles de años.¿Cuantos han salido igual a ti? Hoy el viento me gana el aliento y la densidad del pensamiento, cede por fin. La imaginación da su verdadera cara se encuentra desnuda, aquí parada. Susurros del mundo me llaman, invitándome a la vida sin más palabras. Porque el olvido se marca en nuestra cara: Arrugas y canas. He de partir uno de estos días, he de vivir uno de estos días, he de sentir uno de estos días. He de ser feliz. Las ganas no se apagarán en el tenue olvido y cuando llegue el momento de saltar, no habrá testigo de que existimos. No le debemos a la vida registro y ella no nos deberá el habernos conocido.*
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Oct 30, 2012
Oct 30, 2012 at 3:08 PM UTC
La invitación
Albergo, en el rigor de mi memoria Flashes que abundan entre nosotros Cada vez que os recuerdo entera y viva. Tu estela elevaba el calor, mientras expuestos ante el encuentro propicio Aquel caótico y asimétrico suplicio. Sazón de cuatro copas de vino, marcaron la noche, cuando la luna bajaba sincera Y hace de testigo compañera. Frente al humo, una unión cinética Entre la música y las danzas artísticas. Un acorde de guitarra, el sutil indicio de una bailarina boyante, en su estela aquella noche marinera. Entre un tango melancólico Un opus magnético, la grandiosa sinfonía. No le pidas al caminante Que olvide fácilmente El calor de los labios, la fuerza de tu aura Esa tántrica melodía. Aquel prefacio, una fusión de opuestos Que cuando atraen El magnetismo sabe hacer clima Prolongando el éxtasis en el tiempo. Ese recuerdo que albergo Me ha servido de sustento Para continuar trazando la ruta El camino por recorrer Que el viajero emprende En busca de la verdad y la vida Que encuentro en la poesía De esta proclama, un pronunciamiento Cada vez que el recuerdo de un amor Ha de servir para amar al presente y el mundo.
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Oct 7, 2013
Oct 7, 2013 at 1:10 PM UTC
Cada vez que recuerdo (Each time I remember)
Sus ojos son de bronce cuando esta ilusionada y de un fuego ardiente cuando está enamorada. Su mirada penetrante puede ver a través de mi alma y su simple presencia me mantiene en calma. Ella vive en un lugar con aroma a cedro al que el destino solo me llevó lugar testigo de mis palabras del cual el eco solo quedó Ahí transcurre el tiempo volando y ahí sano mi corazón cuando está muy dañado. Sentimientos encontrados regresan, una sensación marcada eh impresa. Amor porque ella es mi salvación y es que es mi pedacito de cielo en este infierno lleno de dolor. Nada cambia cuando el tiempo para, nada muere mientras todo se consuma en el alba y es cierto que solo nace alegría y esperanza
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Dec 10, 2012
Dec 10, 2012 at 9:58 PM UTC
Lugar,Calma y Alba
-Gerineldo, Gerineldo,   paje del rey más querido, quién te tuviera esta noche   en mi jardín florecido. Válgame Dios, Gerineldo,   cuerpo que tienes tan lindo. -Como soy vuestro criado,   señora, burláis conmigo. -No me burlo, Gerineldo,   que de veras te lo digo. -¿Y cuándo, señora mía,   cumpliréis lo prometido? -Entre las doce y la una   que el rey estará dormido. Media noche ya es pasada.   Gerineldo no ha venido. «¡Oh, malhaya, Gerineldo,   quien amor puso contigo!» -Abráisme, la mi señora,   abráisme, cuerpo garrido. -¿Quién a mi estancia se atreve,   quién llama así a mi postigo? -No os turbéis, señora mía,   que soy vuestro dulce amigo. Tomáralo por la mano   y en el lecho lo ha metido; entre juegos y deleites   la noche se les ha ido, y allá hacia el amanecer   los dos se duermen vencidos. Despertado había el rey   de un sueño despavorido. «O me roban a la infanta   o traicionan el castillo.» Aprisa llama a su paje   pidiéndole los vestidos: «¡Gerineldo, Gerineldo,   el mi paje más querido!» Tres veces le había llamado,   ninguna le ha respondido. Puso la espada en la cinta,   adonde la infanta ha ido; vio a su hija, vio a su paje   como mujer y marido. «¿Mataré yo a Gerineldo,   a quien crié desde niño? Pues si matare a la infanta,   mi reino queda perdido. Pondré mi espada por medio,   que me sirva de testigo.» Y salióse hacia el jardín   sin ser de nadie sentido. Rebullíase la infanta   tres horas ya el sol salido; con el frior de la espada   la dama se ha estremecido. -Levántate, Gerineldo,   levántate, dueño mío, la espada del rey mi padre   entre los dos ha dormido. -¿Y adónde iré, mi señora,   que del rey no sea visto? -Vete por ese jardín   cogiendo rosas y lirios; pesares que te vinieren   yo los partiré contigo. -¿Dónde vienes, Gerineldo,   tan mustio y descolorido? -Vengo del jardín, buen rey,   por ver cómo ha florecido; la fragancia de una rosa   la color me ha devaído. -De esa rosa que has cortado   mi espada será testigo. -Matadme, señor, matadme,   bien lo tengo merecido. Ellos en estas razones,   la infanta a su padre vino: -Rey y señor, no le mates,   mas dámelo por marido. O si lo quieres matar   la muerte será conmigo.
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Romance de gerineldo y la infanta
-Gerineldo, Gerineldo,   paje del rey más querido, quién te tuviera esta noche   en mi jardín florecido. Válgame Dios, Gerineldo,   cuerpo que tienes tan lindo. -Como soy vuestro criado,   señora, burláis conmigo. -No me burlo, Gerineldo,   que de veras te lo digo. -¿Y cuándo, señora mía,   cumpliréis lo prometido? -Entre las doce y la una   que el rey estará dormido. Media noche ya es pasada.   Gerineldo no ha venido. «¡Oh, malhaya, Gerineldo,   quien amor puso contigo!» -Abráisme, la mi señora,   abráisme, cuerpo garrido. -¿Quién a mi estancia se atreve,   quién llama así a mi postigo? -No os turbéis, señora mía,   que soy vuestro dulce amigo. Tomáralo por la mano   y en el lecho lo ha metido; entre juegos y deleites   la noche se les ha ido, y allá hacia el amanecer   los dos se duermen vencidos. Despertado había el rey   de un sueño despavorido. «O me roban a la infanta   o traicionan el castillo.» Aprisa llama a su paje   pidiéndole los vestidos: «¡Gerineldo, Gerineldo,   el mi paje más querido!» Tres veces le había llamado,   ninguna le ha respondido. Puso la espada en la cinta,   adonde la infanta ha ido; vio a su hija, vio a su paje   como mujer y marido. «¿Mataré yo a Gerineldo,   a quien crié desde niño? Pues si matare a la infanta,   mi reino queda perdido. Pondré mi espada por medio,   que me sirva de testigo.» Y salióse hacia el jardín   sin ser de nadie sentido. Rebullíase la infanta   tres horas ya el sol salido; con el frior de la espada   la dama se ha estremecido. -Levántate, Gerineldo,   levántate, dueño mío, la espada del rey mi padre   entre los dos ha dormido. -¿Y adónde iré, mi señora,   que del rey no sea visto? -Vete por ese jardín   cogiendo rosas y lirios; pesares que te vinieren   yo los partiré contigo. -¿Dónde vienes, Gerineldo,   tan mustio y descolorido? -Vengo del jardín, buen rey,   por ver cómo ha florecido; la fragancia de una rosa   la color me ha devaído. -De esa rosa que has cortado   mi espada será testigo. -Matadme, señor, matadme,   bien lo tengo merecido. Ellos en estas razones,   la infanta a su padre vino: -Rey y señor, no le mates,   mas dámelo por marido. O si lo quieres matar   la muerte será conmigo.
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Rosario, dinamitera, sobre tu mano bonita celaba la dinamita sus atributos de fiera. Nadie al mirarla creyera que había en su corazón una desesperación de cristales, de metralla ansiosa de una batalla, sedienta de una explosión. Era tu mano derecha, capaz de fundir leones, la flor de las municiones y el anhelo de la mecha. Rosario, buena cosecha, alta como un campanario, sembrabas al adversario de dinamita furiosa y era tu mano una rosa enfurecida, Rosario. Buitrago ha sido testigo de la condición de rayo de las hazañas que callo y de la mano que digo. ¡Bien conoció el enemigo la mano de esta doncella, que hoy no es mano porque de ella, que ni un solo dedo agita, se prendó la dinamita y la convirtió en estrella! Rosario, dinamitera, puedes ser varón y eres la nata de las mujeres la espuma de la trinchera. Digna como una bandera de triunfos y resplandores, dinamiteros pastores, vedla agitando su aliento y dad las bombas al viento del alma de los traidores.
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Rosario, dinamitera
Esta rosa fue testigo de ése, que si amor no fue, ninguno otro amor sería. Esta rosa fue testigo de cuando te diste mía! El día, yá no lo sé -sí lo sé, mas no lo digo- Esta rosa fue testigo. De tus labios escuché la más dulce melodía. Esta rosa fue testigo: todo en tu sér sonreía! todo cuanto yo soñé de ti, lo tuve conmigo... Esta rosa fue testigo. En tus ojos naufragué donde la noche cabía! Esta rosa fue testigo. En mis brazos te oprimía, entre tus brazos me hallé, luégo hallé más tibio abrigo... Esta rosa fue testigo. Tu fresca boca besé donde triscó la alegría! Esta rosa fue testigo de tu amorosa agonía cuando del amor gocé la vez primera contigo! Esta rosa fue testigo. Esta rosa fue testigo de ése, que si amor no fue, ninguno otro amor sería. Esta rosa fue testigo de cuando te diste mía! El día, yá no lo sé -sí lo sé, mas no lo digo- Esta rosa fue testigo.
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Ritornelo
cuando a joaquín se le cayeron los ojos al suelo vio: a la reputa de la muerte pasando suave sus navajas adelantando como siempre en la tarea de apagar vio el golfo de Samborombón como un copón lleno de vino y vio mujeres calentadas por la muerte a modo de sol mujeres de nalgas que hervían y encendían fuegos en la siesta para quemar a sus verdugos oh grandes brujas al revés vio a las dulces desamparadas agarrar la desolación recortarle las orejitas mascarle las cepas amargas sacarle ***** en el crepúsculo golpearla con el corazón y darle forma de navaja o de suave madre grandísima que se ponía con la noche del otro lado del mundo vio que lloraban mucho por los sospechosos de 8 años los chicos de 14 que se suicidaban en Versalles por el niño ladrón de Jersey por los que roban en Santa Fe oh ángeles como empleados de Dios atento a su estrategia abajados como testigos a esta terraza de dolor vio que le sacan la amargura al abrazo para el hijito que se iba para la guerra que se volvía de la guerra y vio que hablaban con Ted Molloy del niñito de Montreal que mató a su madre dormida con un palo del que salieron madreselvas en flor con flor a posteriori de los hechos vio más situaciones extrañas: querubes envenenadores bastantemente envenenados o chicos que se ahorcan en los garajes de fin de semana mientras temblaban de placer los juntadores de estadísticas para demostrar la maldad de la sociedad de consumo en Oakland, 51, uno de 15 hachó a la mama como si fuera un árbol verde y después le echó querosén le prendió fuego calculando que de ese modo no la vieran y ella sacó fuegos internos antiguamente conservados para acabarse or irse como su entrañita se lo pedía eso veía joaquín cuando los ojos se le fueron a tierra como huevos entonces los empolló por otra vez y de uno le salió una madre revoloteando de testigo mientras del otro se asomaba con suaves navajas la muerte esa reputa de la muerte adelantando como siempre en la tarea de apagar se tomó el vino del gran golfo y miraba fijo a joaquín que ardía bajo la siesta ya se la abrazaba como madre
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Madres
cuando a joaquín se le cayeron los ojos al suelo vio: a la reputa de la muerte pasando suave sus navajas adelantando como siempre en la tarea de apagar vio el golfo de Samborombón como un copón lleno de vino y vio mujeres calentadas por la muerte a modo de sol mujeres de nalgas que hervían y encendían fuegos en la siesta para quemar a sus verdugos oh grandes brujas al revés vio a las dulces desamparadas agarrar la desolación recortarle las orejitas mascarle las cepas amargas sacarle ***** en el crepúsculo golpearla con el corazón y darle forma de navaja o de suave madre grandísima que se ponía con la noche del otro lado del mundo vio que lloraban mucho por los sospechosos de 8 años los chicos de 14 que se suicidaban en Versalles por el niño ladrón de Jersey por los que roban en Santa Fe oh ángeles como empleados de Dios atento a su estrategia abajados como testigos a esta terraza de dolor vio que le sacan la amargura al abrazo para el hijito que se iba para la guerra que se volvía de la guerra y vio que hablaban con Ted Molloy del niñito de Montreal que mató a su madre dormida con un palo del que salieron madreselvas en flor con flor a posteriori de los hechos vio más situaciones extrañas: querubes envenenadores bastantemente envenenados o chicos que se ahorcan en los garajes de fin de semana mientras temblaban de placer los juntadores de estadísticas para demostrar la maldad de la sociedad de consumo en Oakland, 51, uno de 15 hachó a la mama como si fuera un árbol verde y después le echó querosén le prendió fuego calculando que de ese modo no la vieran y ella sacó fuegos internos antiguamente conservados para acabarse or irse como su entrañita se lo pedía eso veía joaquín cuando los ojos se le fueron a tierra como huevos entonces los empolló por otra vez y de uno le salió una madre revoloteando de testigo mientras del otro se asomaba con suaves navajas la muerte esa reputa de la muerte adelantando como siempre en la tarea de apagar se tomó el vino del gran golfo y miraba fijo a joaquín que ardía bajo la siesta ya se la abrazaba como madre
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Qué esperanza considerar, qué presagio puro, qué definitivo beso enterrar en el corazón, someter en los orígenes del desamparo y la inteligencia, suave y seguro sobre las aguas eternamente turbadas? Qué vitales, rápidas alas de un nuevo ángel de sueños instalar en mis hombros desnudos para seguridad perpetua, de tal manera que el camino entre las estrellas de la muerte sea un violento vuelo comenzado desde hace muchos días y meses y siglos? Tal vez la debilidad natural de los seres recelosos y ansiosos busca de súbito permanencia en el tiempo y límites en la tierra, tal vez las fatigas y las edades acumuladas implacablemente se extienden como la ola lunar de un océano recién creado sobre litorales y tierras angustiosamente desiertas. Ay, que lo que yo soy siga existiendo y cesando de existir, y que mi obediencia se ordene con tales condiciones de hierro que el temblor de las muertes y de los nacimientos no conmueva el profundo sitio que quiero reservar para mí eternamente. Sea, pues, lo que soy, en alguna parte y en todo tiempo, establecido y asegurado y ardiente testigo, cuidadosamente destruyéndose y preservándose incesantemente, evidentemente empeñado en su deber original.
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Significa sombras
Te lloré una tarde en viernes Te lloré de forma amarga Pena grande mi alma carga Sentimiento, en mi te ciernes Te lloré en solitario Confinado a un rincón Desahogando el corazón Recorriendo su calvario Te lloré sin hacer ruido El silencio es mi testigo Lágrimas, mi buen amigo Las derramo con descuido Te lloré hacia mis adentros Pues mi pena es mía sola Pena enorme que desola No consuelan los encuentros Te lloré con ojos ciegos Sin mirar a las razones Tontos son dos corazones Que no pasan de los juegos Te lloré con ritmo errante A destiempo y sincopado Estar lejos, ser amado Destino del caminante Te lloré por vez primera Desde hacía muchos meses Te he llorado muchas veces Desde aquella primavera Te lloré hasta no llorar Mi motivo se ha apagado Por vencido no me he dado Pues por siempre te he de amar
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Aug 8, 2016
Aug 8, 2016 at 1:27 PM UTC
Una Tarde en Viernes
Un Ofir imposible de perseguir cansado, De ese golfo risueño fundaste en la ribera, Donde plantó tu mano la española bandera, Una Cartago nueva en país ignorado. Quisiste que tu nombre quedara cimentado Sobre el suelo en que alzaste tu ciudad, y que fuera eternamente gloria de tu raza guerrera, ¡Mas tu anhelo escribiste sobre arena, oh soldado! Cartagena abrasada bajo ardiente azul puro, Ve sus grises palacios derrumbarse y su muro, En el mar que la costa cavando se dilata; Y hoy, Fundador, tan sólo brilla en tu alta cimera, Heráldico, testigo de tu ideal quimera, Bajo una palma de oro, blanca ciudad de plata.
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A un fundador de ciudad
Recuérdalo tú y recuérdalo a otros, Cuando asqueados de la bajeza humana, Cuando iracundos de la dureza humana: Este hombre solo, este acto solo, esta fe sola. Recuérdalo tú y recuérdalo a otros. En 1961 y en ciudad extraña, Más de un cuarto de siglo Después. Trivial la circunstancia, Forzado tú a pública lectura, Por ella con aquel hombre conversaste: Un antiguo soldado En la Brigada Lincoln. Veinticinco años hace, este hombre, Sin conocer tu tierra, para él lejana Y extraña toda, escogió ir a ella Y en ella, si la ocasión llegaba, decidió apostar su vida, Juzgando que la causa allá puesta al tablero Entonces, digna era De luchar por la fe que su vida llenaba. Que aquella causa aparezca perdida, Nada importa; Que tantos otros, pretendiendo fe en ella Sólo atendieran a ellos mismos, Importa menos. Lo que importa y nos basta es la fe de uno. Por eso otra vez hoy la causa te aparece Como en aquellos días: Noble y tan digna de luchar por ella. Y su fe, la fe aquella, él la ha mantenido A través de los años la derrota, Cuando todo parece traicionarla. Mas esa fe, te dices, es lo que sólo importa. Gracias, Compañero, gracias Por el ejemplo. Gracias porque me dices Que el hombre es noble. Nada importa que tan pocos lo sean: Uno, uno tan sólo basta Como testigo irrefutable De toda la nobleza humana.
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1936
La vida es un gran campo de combate: Ved al hombre luchar de polo a polo; Yo le llamo vencido al que se abate Porque se ve sin armas y está solo. Más nocivos que el buitre carnicero, Y que la sierpe que veneno entraña, Son el amigo hipócrita y artero, El hijo ingrato y la mujer que engaña. La verdad es la luz; el hombre vano Que más la oculta, en su maldad se estrella; Que no me extienda su alevosa mano, Quien no me dé su corazón con ella. Evitar a otros daños y amargura, Ser en sus penas bálsamo y testigo, Secar su llanto, darle la ventura Y servirle sin premio, es ser su amigo. No confundáis lisonja y alabanza; Distinto son el lucro y el cariño; No mueva el interés a la esperanza; Amad como la madre o como el niño. La experiencia es la hermana de la duda; No es fiero todo aquel que está en campaña, Ni amigo todo aquel que nos saluda, Ni hermano todo aquel que os acompaña. Abrid los ojos, pobres caminantes, Sed del humano batallar testigos, Que cual llegan a odiarse dos amantes, Llegan hasta matarse dos amigos. No contrariéis el propio sentimiento Ni la noble verdad neguéis por nada, Preferid a riquezas y talento Franco carácter y palabra honrada.
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A todos
Atada al mar Andrómeda lloraba, los nácares abriéndose al rocío, que en sus conchas cuajado en cristal frío, en cándidos aljófares trocaba. Besaba el pie, las peñas ablandaba humilde el mar, como pequeño río, volviendo el sol la primavera estío, parado en su cénit la contemplaba. Los cabellos al viento bullicioso, que la cubra con ellos le rogaban, ya que testigo fue de iguales dichas, y celosas de ver su cuerpo hermoso, las nereidas su fin solicitaban, que aún hay quien tenga envidia en las desdichas.
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De andrómeda
Te amo, Te amo implacablemente, Te amo con una fuerza tan fuerte como las mareas oceánicas. Te amo en muchos lugares, Te amo en público y en secreto, En los secretos, que mi corazón esconde. Te amo sin decir, Te amo cuando te miro, Y cuando me miras, Te amo más. Te amo cuando te cuento todo, Y te amo cuando no digo nada en absoluto. Te amo con las rosas que mueren en unas semanas, Justo como ellas se marchitan y mueren, Te amaré hasta que me convierta en tu rosa. Te amo sin pruebas, Siendo yo el único testigo, Testificaré que es cierto, Y si el veredicto es amarte hasta la muerte, Hasta entonces, te amaré. Te he amado, Te amo, Y yo te amaré. Te amo ahora, mañana y ayer. Cada día más que antes. Te amo, incluso ahora, Y entonces, Y una vez que este verso termine Todavía te estaré amando, porque eso es lo que hago Lo qué haré, Hasta que amarte se convierta en lo único que quede por hacer.
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Sep 1, 2018
Sep 1, 2018 at 2:01 AM UTC
Para Jaquelin
Hindi ko kayang ipangako ang langit, bituin, at buwan sa gabi Hindi ko ipagkakait ang eksena na maglalapit sa mga labi Kung saksi ang dilim at ang oras sa pagkakataon na ito, Hayaan ang testigo na iligtas tayo sa korteng mapangmata Alam kong hindi mali ito, nais nating maging tapat dito Mga tulang ang tema lagi ay gabing payapa at tahimik Pero sa pagkakataong ito, ikaw ang paksang walang imik Pinapakiramdaman mo kung ito ay isang palipas panaginip Kung ang pangako ay sisibol sa pagtagal, huwag kang mainip Dahil ang pag-ibig ko'y totoo at nais kong masagip at sumagip
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May 5, 2020
May 5, 2020 at 10:08 PM UTC
Pagmamahalan sa gabi/ Evening Love Affair
En el mercado verde, bala del profundo océano, proyectil natatorio, te vi, muerto. Todo a tu alrededor eran lechugas, espuma de la tierra, zanahorias, racimos, pero de la verdad marina, de lo desconocido, de la insondable sombra, agua profunda, abismo, sólo tú sobrevivías alquitranado, barnizado, testigo de la profunda noche. Sólo tú, bala oscura del abismo, certera, destruida sólo en un punto, siempre renaciendo, anclando en la corriente sus aladas aletas, circulando en la velocidad, en el transcurso de la sombra marina como enlutada flecha, dardo del mar, intrépida aceituna. Muerto te vi, difunto rey de mi propio océano, ímpetu verde, abeto submarino, nuez de los maremotos, allí, despojo muerto, en el mercado era sin embargo tu forma lo único dirigido entre la confusa derrota de la naturaleza: entre la verdura frágil estabas solo como una nave, armado entre legumbres, con ala y proa negras y aceitadas, como si aún tú fueras la embarcación del viento, la única y pura máquina marina: intacta navegando las aguas de la muerte.
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Oda a un gran atún en el mercado
A esa hora, en esa oscuridad, en ese silencio cuando el malecón priva de turistas ahí quiero hacer el amor. A esa hora, en esas piedras que han sido testigo de tanta guerra, quiero que tú y yo en ella, descubramos la paz. A esa hora, que nos cante el mar su canción favorita, que sus olas compitan con nuestro ritmo. y vea ella como dos almas se entregan entre gemidos. Que nuestros cuerpos sirvan para que se enamore el agua de la muralla que trilla. A esa hora, en medio del rompeolas, quiero romper este deseo, entregarme a ti sin peros, pasar toda la noche en tus brazos, besarte hasta que se seque mi boca, amarte y calentar el frio de esas murallas. Que se encele el cielo ***** que se caliente el océano, que encuentre la bruma su claridad en la manera en que tú y yo, nos sabemos entregar. A esa hora en el silencio de la noche cuando el malecón priva de turistas, quiero hacer el amor, hasta que sea de día. LeydisProse 2/2/2018 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Feb 7, 2018
Feb 7, 2018 at 1:15 PM UTC
El Malecón
¿Miras la faz que al orbe fue segunda y en el metal vivió rica de honores cómo, arrastrada, sigue los clamores, en las maromas de la plebe inmunda? No hay fragua que a sus miembros no los funda en calderas, sartenes y asadores; y aquel miedo y terror de los señores sólo de humo en la cocina abunda. El rostro que adoraron en Seyano, despedazado en garfios, es testigo de la instabilidad del precio humano. Nadie le conoció, ni fue su amigo; y sólo quien le infama de tirano no acompañó el horror de su castigo.
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Desastre del valido que cayó aun en sus estatuas
Dime, del tiempo resonando en tu esfera parcial y dulce no oyes acaso el sordo gemido? No sientes de lenta manera, en trabajo trémulo y ávido, la insistente noche que vuelve? Secas sales y sangres aéreas, atropellado correr ríos, temblando el testigo constata. Aumento oscuro de paredes, crecimiento brusco de puertas, delirante población de estímulos, circulaciones implacables. Alrededor, de infinito modo, en propaganda interminable, de hocico armado y definido el espacio hierve y se puebla. No oyes la constante victoria en la carrera de los seres del tiempo, lento como el fuego, seguro y espeso y hercúleo, acumulando su volumen y añadiendo su triste hebra? Como una planta perpetua aumenta su delgado y pálido hilo mojado de gotas que caen sin sonido en la soledad.
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Trabajo frío
entre tus brazos y mis brazos ¿es como si hubiese una tela de fuerzas contrarias perros célebres vientos una tela de amor donde alguien avisa que las bestias estaban en algún lugar de la oscuridad coceando sombras coceando impacientes o como ciegas o ciegas de verdad o sin ojos? ¿o una tela donde la camarada escribe "el día 20 de abril a las 20.05 nació el chiquito que esperé cuidé defendí tanto tiempo contra" escribe contra la oscuridad que está en algún lugar de las bestias contra la oscura bestia la picana los golpes el vientre donde él "que defendí tanto tiempo" escribe "con la colaboración de todas ustedes mis compañeras y amigas" escribe y cuando el día 24 (lunes) lo acostó por la noche y lo pasó a su cunita "sus ojitos no se abrían ni lo harían jamás" escribe actalectasia pulmonar hemorragias dijeron los médicos "los golpes la picana la violación la cárcel de su madre" escribe el niño "fue testigo y mártir de la causa y héroe" escribe? ¿o una tela de amor donde tanto dolor ya durmió bastante y quiere saber dónde están los caballos? ¿o demasiado hemos hecho esperar a los ángeles? ¿hay una lamparita que hizo esperar demasiado a los ángeles una lamparita humana suave? ¿hay caballos para derrotar al enemigo? el que vivió 5 días ¿no es un caballo para derrotar al enemigo? ¿no convirtió sus manitas en un caballo para derrotar al enemigo? ¿no está galopando o corriendo ahora entre tus brazos y mis brazos amada? ¿no está acaso corriendo o galopando entre tus brazos y mis brazos ahora? ¿así tiemblan nuestros amores nuestras dichas? ¡oh noche que todo lo cubrís! ¿así chirrían los goznes oxidados de nuestra gracia?
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Cartas
entre tus brazos y mis brazos ¿es como si hubiese una tela de fuerzas contrarias perros célebres vientos una tela de amor donde alguien avisa que las bestias estaban en algún lugar de la oscuridad coceando sombras coceando impacientes o como ciegas o ciegas de verdad o sin ojos? ¿o una tela donde la camarada escribe "el día 20 de abril a las 20.05 nació el chiquito que esperé cuidé defendí tanto tiempo contra" escribe contra la oscuridad que está en algún lugar de las bestias contra la oscura bestia la picana los golpes el vientre donde él "que defendí tanto tiempo" escribe "con la colaboración de todas ustedes mis compañeras y amigas" escribe y cuando el día 24 (lunes) lo acostó por la noche y lo pasó a su cunita "sus ojitos no se abrían ni lo harían jamás" escribe actalectasia pulmonar hemorragias dijeron los médicos "los golpes la picana la violación la cárcel de su madre" escribe el niño "fue testigo y mártir de la causa y héroe" escribe? ¿o una tela de amor donde tanto dolor ya durmió bastante y quiere saber dónde están los caballos? ¿o demasiado hemos hecho esperar a los ángeles? ¿hay una lamparita que hizo esperar demasiado a los ángeles una lamparita humana suave? ¿hay caballos para derrotar al enemigo? el que vivió 5 días ¿no es un caballo para derrotar al enemigo? ¿no convirtió sus manitas en un caballo para derrotar al enemigo? ¿no está galopando o corriendo ahora entre tus brazos y mis brazos amada? ¿no está acaso corriendo o galopando entre tus brazos y mis brazos ahora? ¿así tiemblan nuestros amores nuestras dichas? ¡oh noche que todo lo cubrís! ¿así chirrían los goznes oxidados de nuestra gracia?
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Desde su sueño el hombre ve al gigante de un sueño que soñado fue en Bretaña y apresta el corazón para la hazaña y le clava la espuela a Rocinante. El viento hace girar las laboriosas aspas que el hombre gris ha acometido. Rueda el rocín; la lanza se ha partido y es una cosa más entre las cosas. Yace en la tierra el hombre de armadura; lo ve caer el hijo de un vecino, que no sabrá el final de la aventura y que a las Indias llevará el destino. Perdido en el confín de otra llanura se dirá que fue un sueño el del molino.
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El testigo