"techo" poems
Escucho la lluvia sobre mi techo, qué dulce canta tu nombre
Tus ojos me matan lento y gozo cada instante
Podría perderlo todo, contigo yo ya lo tengo
Me encanta tu amor sereno, regido por el silencio
Me quema de adrenalina, el no saber si me amas
Si piensas en mí acaso, cuando te levantas en la mañana
...
Me pregunto cuántas millas tengo qué correr para quedarme entre tus labios.
Nov 7, 2014
Nov 7, 2014 at 10:51 PM UTC
Matilde, dónde estás? Noté, hacia abajo,
entre corbata y corazón, arriba,
cierta melancolía intercostal:
era que tú de pronto eras ausente.
Me hizo falta la luz de tu energía
y miré devorando la esperanza,
miré el vacío que es sin ti una casa,
no quedan sino trágicas ventanas.
De puro taciturno el techo escucha
caer antiguas lluvias deshojadas,
plumas, lo que la noche aprisionó:
y así te espero como casa sola
y volverás a verme y habitarme.
De otro modo me duelen las ventanas.
2.7k
Son las 9:10 pm. Estoy acostada, pensando. Extraño mi família. Extraño a mi primo. El fue como un hermano para mi. Recuerdo cuando me sentía triste y me agarraba de la mano. Me decía que todo iba estar bien.
Extraño a mi abuela. Quisiera ir a buscar su tumba y dejarle flores. Quisiera verla pero no puedo. Se que ella esta cuidando a mis hermanos. Se que esta feliz y libre de todo dolor.
Quisiera estar en mí país. Sea como sea siempre sera mi tierra. La amo. La extraño. Extraño el calor. Extraño las playas. Cuando me acostaba en la hamaca de mi tío solo para ver las estrellas desde el techo de su casa. Ah, que lindura.
Recuerdo un muchacho que deje. Nos quedamos en volvernos a ver pero murió tan joven. No lo volví a ver. Me quedé con la frase "te volvere a ver pronto. En la próxima te invito a cenar o algo..pero que nos veremos nos veremos eso si." Eso fue lo último que le dije.
Pero no se cuando me iré. No se cuando, pero me iré para siempre.
Jan 15, 2015
Jan 15, 2015 at 12:57 AM UTC
Amables Brasas en ascuas
descienden de un cielo de mosto
alcanzando la carnosa fatiga
de las ramas y de tus dudas
Como dibujos de tinta
caminan los animales en celo
y un murmullo de elfos
empuja hongos y furias
hasta el borde del frío
donde la tierra se empapa
de calma y de lumbre.
Es Otoño, y hay luz en tu casa
Una luz antigua que me ampara
y me guia, siluetas amables
que invitan y esperan
al que llega
siempre tarde del bosque.
Un suelo tibio
de pisadas y hocicos
crepita suave en las repisas doradas
un terco ajetreo vegetal y manso
se desliza bajo los pies descalzos
de un corzo mudo y dorado
que llena de asombro
la mañana de rocio tejida.
Es horizontal la intimidad
entre las viñas desposeídas
y los árboles insomnes.
Los soles maduros acumulan
sus frutas sobre el techo de la tarde
y todo lo que tiembla al norte del aire
se pudre mansamente
hacia los tesoros de marzo.
Un olor a nueces iza banderas de humo
y carne de castañas exhibe el crepúsculo
Una canción se esconde y se escucha
y unas muchachas se persiguen
y se esconden cantando
un estribillo prestado por el viajero perdido.
Hay voces prendidas en las ventanas
que arden lentamente
como adioses marchitos
Es tiempo de regresos y
dormidas semillas, y de animales
rumiando los breves días
y las largas noches henchidas de cuentos
El vino más joven
ya rezuma en las jarras
un mosto agridulce
parece exprimido del cielo
No hay prisa pues la luz es lenta
en llegar a las cocinas de Otoño
perpetuamente encendidas
con los rescoldos de los soles más viejos.
Sep 29, 2014
Sep 29, 2014 at 11:02 AM UTC
Hacia mucho calor dentro de la casa de mi abuela. Habían casi 20 personas en la casita pequeña de ella. Recuerdo salir a fuera para tomar un poco de aire mientras me sentaba en las gradas para relajarme, viendo pasar a las personas. Quería ver las estrellas pero casi no se veían..Sólo logre ver algunas dos o tres estrellitas.
En un poste que estaba al frente de mi había una foto de una mujer. Solo al verla a ella me daba miedo. Me daba escalofrío al ver sus ojos, tan..negros. Su pelo ***** Labios pintados de rojo oscuro. No sabía si regresar adentro o quedarme. Lo pense, pero al fin me quedé.
Al los 10 minutos mi tío que en ese tiempo tenía la misma edad mía salió afuera para darme compania. Platacamos sobre nuestra vida. Nuestros logros. Nuestros deseos de seguir adelante en la vida etc me contó lo que le molestaba..expreso sus pensamientos. Supe que me tuvo gran confianza cuando empezó a llorar y me apapacho tan fuerte..mi tío es un muchacho musculoso, no le gusta demostrar sus sentimientos hacia nadie. Ni a sus propios primos.
Después que el término de platicar ambos nos quedamos callados. Despues vi un buo blanco que bolaba arriba del techo de un muchacho que había conocido. Mi tío me dijo, "Dicen que si uno ve un buo es porque alguien se va morir." No le respondí, porque no creo en dichos. Ese buo blanco se quedo ahí toda la noche.
El siguente día empaque mis maletas porque ya era tiempo de irme de regreso hacia los estados unidos. No quise irme porque extrañaba a mi familia tanto, mi abuelita y mi casita..estaba en casa y ahora me tocaba regresar a un país que no era mío.
Al llegar a los Estados Unidos desempaque mis maletas. Todo muy bien. Días despues, mi prima me había contado que el muchacho que había conocido había fallecido. Fue a la tienda a comprar comida y le dispararon 2 veces. Empezar a recordar el dicho del buo. Se que algunos no crearán y algunos tal vez sí. No diré que soy creyente..no se si fue solo coincidencia pero que paso paso..
Han pasado 4 años, y aun sigo pensando en esa noche. Qué extraño..
May 5, 2015
May 5, 2015 at 4:52 AM UTC
No puedo escribir.
Trato de redactar, de escribir. Sentada en una mesa que pudo haber bien sido de cualquier otra persona menos mía. Mi vida es complicada. Tengo más problemas de los que una persona que se considera normal tendría usualmente y se que eso esta mal. Siempre he sido un poco más de lo anormal.
Trato de estirar mis dedos sobre las teclas y en lo único que pienso es en que debe de haber una razón oculta por la cual aún no haya recaído. Veo mis brazos y los veo limpios, mi cabeza no lo esta tanto. Siempre he sido un poco sucia en ese aspecto.
Busco tu aprobación por cada palabra que escribo. Un paso en falso y todo el
texto tendrá que ser borrado. Necesito que vivas, necesito que me veas vivir. Ilógico, loco, pero cierto. Siempre he sido una persona extremadamente exagerada, pero no para esto.
Trato de concentrarme en mirarte por menos tiempo de lo que debería y no puedo. Aveces me encuentro con los ojos clavados en tu nuca. Estas de espaldas, estas durmiendo. Yo floto por algún lugar de tu techo, techo que nos mira cada tarde. Ahí estoy, pero no estoy. ¿Estaré en tu cabeza?
-Mi pequeño cerebro siempre dirá que no.
Trato de contarle un cuento a los pequeño monstruos que viven dentro de este diminuto pero expandido cuerpo, y lo único que sale de mi boca son fragmentos de como te veías. Y sonrisas, muchas sonrisas. Hay veces en las que lo único que repito es tu nombre, y los bichos que me infestan se esconden,
¿Estará loca?
-Nosotros la volvimos así.
Trato de escribir, otra vez. Trato de encontrarle un sentido a lo que pienso y solo sale esto. Palabra tras palabra por tí. Sílaba por sílaba, medida y corregida en un lapso mayor al que usualmente mido. Siempre he sido una obsesiva, perdón por eso.
Trato de redactar, pero solo redacto para tí.
May 28, 2014
May 28, 2014 at 11:18 PM UTC
Probablemente mientras duermes, alrededor de las once yo sigo despierto y dormito ideas, mi cuerpo flota y en el sillón viendo al techo esta tu espacio, un metro cincuenta y ocho, eternos.
Una extraña marca en la pared que solo yo puedo ver ha quedado, me estoy acostumbrando a ella ya que de vez en cuando logro evitar su mirada, sobre todo cuando es de noche y apago la luz; todos lo saben, la noche hace invisible la propia oscuridad y encierra en un dulce parpadeo la cordura.
Y así son las doce y tú duermes, mientras yo camino por las calles, solo para seguir en la luna al reflejo de tus ojos.
¿Has notado como las cosas cambian en la noche?, las horas se doblan sobre otras y hacen perder el hilo de los minutos, la sombra cambia los colores, la forma de la vereda hacia tu casa ya no es tan segura, ni las figuras que se puede imaginar en ella durante el día y quizás en la noche el tiempo pasa más lento en tu boca, pero me queda la duda de que solo sea la noche y no tu boca, ¿cómo saber si el sabor será el mismo mañana a las seis?
Y así son las tres, y me pierdo en el mismo lugar al que mi mente llega todas las noches, el desenlace y el terminal al que a esta hora conducen todos los caminos, espejismo.
Solo sé que no soy yo el que duerme.
Jan 28, 2016
Jan 28, 2016 at 11:39 PM UTC
Al pie de tu cadáver sólo llora tu hija.
Nadie te pone amor, ni flores, ni recuerdos.
Desnuda estás, y sola, entre cuatro paredes
altas, altas y solas, sin penas y sin duelos.
Ni una silla siquiera, ni un banco en que la gente
si llegara a mirarte se sentara en silencio.
Arden las cuatro velas y arden las paredes
con una llama fría, un apagado incendio.
El hospital es tierno y son tiernas las manos
que te han puesto bonita en tu vestido viejo.
Tu nariz se adelgaza y tu blancura crece,
se derrama en tu piel como un viento.
Arañas, caen arañas del techo, caen cenizas,
papeles, sombras, trapos, caen del cielo,
rosas que Dios te tira,
ángeles en pedazos, y sueños.
1.2k
Los vagones resbalan
sobre los trastes de la vía,
para cantar en sus dos cuerdas
la reciedumbre del paisaje.
Campos de piedra,
donde las vides sacan
una mano amenazante
de bajo tierra.
Jamelgos que llevan
una vida de asceta,
con objeto de entrar
en la plaza de toros.
Chanchos enloquecidos de flacura
que se creen una Salomé
porque tienen las nalgas muy rosadas.
Sobre la cresta de los peñones,
vestidas de primera comunión,
las casas de los aldeanos se arrodillan
a los pies de la iglesia,
se aprietan unas a otras,
la levantan
como si fuera una custodia,
se anestesian de siesta
y de repiqueteo de campana.
A riesgo de que el viaje termine para siempre,
la locomotora hace pasar las piedras
a diez y seis kilómetros
y cuando ya no puede más,
se detiene, jadeante.
A veces "suele" acontecer
que precisamente allí
se encuentra una estación.
¡Campanas! ¡Silbidos! ¡Gritos!;
y el maquinista, que se despide siete veces
del jefe de la estación;
y el loro, que es el único pasajero que protesta
por las catorce horas de retardo;
y las chicas que vienen a ver pasar el tren
porque es lo único que pasa.
De repente,
los vagones resbalan
sobre los trastes de la vía,
para cantar en sus dos cuerdas
la reciedumbre del paisaje.
Campos de piedra,
de donde las vides sacan
una mano amenazante
de bajo tierra.
Jamelgos que llevan
una vida de asceta,
con objeto de entrar
en la plaza de toros.
Chanchos enloquecidos de flacura
que se creen una Salomé
porque tienen las nalgas muy rosadas.
En los compartimentos de primera,
las butacas nos atornillan sus elásticos
y nos descorchan un riñón,
en tanto que las arañas
realizan sus ejercicios de bombero
alrededor de la lamparilla
que se incendia en el techo.
A riesgo de que el viaje termine para siempre,
la locomotora hace pasar las piedras
a diez y seis kilómetros,
y cuando ya no puede más,
se detiene, jadeante.
¿Llegaremos al alba,
o mañana al atardecer...?
A través de la borra de las ventanillas.
el crepúsculo espanta
a los rebaños de sombras
que salen de abajo de las rocas
mientras nos vamos sepultando
en una luz de catacumba.
Se oye:
el canto de las mujeres
que mondan las legumbres
del puchero de pasado mañana;
el ronquido de los soldados
que, sin saber por qué,
nos trae la seguridad
de que se han sacado los botines;
los números del extracto de lotería,
que todos los pasajeros aprenden de memoria.
pues en los quioscos no han hallado
ninguna otra cosa para leer.
¡Si al menos pudiéramos arrimar un ojo
a alguno de los agujeritos que hay en el cielo!
¡Campanas! ¡Silbidos! ¡Gritos!;
y el maquinista, que se despide siete veces
del jefe de la estación;
y el loro, que es el único pasajero que protesta
por las veintisiete horas de retardo;
y las chicas que vienen a ver pasar el tren
porque es lo único que pasa.
De repente,
los vagones resbalan
sobre los trastes de la vía,
para cantar en sus dos cuerdas
la reciedumbre del paisaje.
1.4k
En la tranquila noche, mis nostalgias amargas sufría.
En busca de quietud bajé al fresco y callado jardín.
En el obscuro cielo Venus bella temblando lucía,
como incrustado en ébano un dorado y divino jazmín.A mi alma enamorada, una reina oriental parecía,
que esperaba a su amante bajo el techo de su camarín,
o que, llevada en hombros, la profunda extensión recorría,
triunfante y luminosa, recostada sobre un palanquín.«¡Oh, reina rubia! -díjele-, mi alma quiere dejar su crisálida
y volar hacia ti, y tus labios de fuego besar;
y flotar en el nimbo que derrama en tu frente luz pálida,y en siderales éxtasis no dejarte un momento de amar».
El aire de la noche refrescaba la atmósfera cálida.
Venus, desde el abismo, me miraba con triste mirar.
1.2k
¡Mecánica sincera y peruanísima
la del cerro colorado!
¡Suelo teórico y práctico!
¡Surcos inteligentes; ejemplo: el monolito y su cortejo!
¡Papales, cebadales, alfalfares, cosa buena!
¡Cultivos que integra una asombrosa jerarquía de
útiles
y que integran con viento los mujidos,
las aguas con su sorda antigüedad!
¡Cuaternarios maíces, de opuestos natalicios,
los oigo por los pies cómo se alejan,
los huelo retomar cuando la tierra
tropieza con la técnica del cielo!
¡Molécula exabrupto! ¡Atomo terso!
¡Oh campos humanos!
¡Solar y nutricia ausencia de la mar,
y sentimiento oceánico de todo!
¡Oh climas encontrados dentro del oro, listos!
¡Oh campo intelectual de cordillera,
con religión, con campo, con patitos!
¡Paquidermos en prosa cuando pasan
y en verso cuando páranse!
¡Roedores que miran con sentimiento judicial en torno!
¡Oh patrióticos asnos de mi vida!
¡Vicuña, descendiente
nacional y graciosa de mi mono!
¡Oh luz que dista apenas un espejo de la sombra,
que es vida con el punto y, con la línea, polvo
y que por eso acato, subiendo por la idea a mi osamenta!
¡Siega en época del dilatado molle,
del farol que colgaron de la sien
y del que descolgaron de la barreta espléndida!
¡Angeles de corral,
aves por un descuido de la cresta!
¡Cuya o cuy para comerlos fritos
con el bravo rocoto de los temples!
(¿Cóndores? ¡Me friegan los cóndores!)
¡Leños cristianos en gracia
al tronco feliz y al tallo competente!
¡Familia de los líquenes,
especies en formación basáltica que yo
respeto
desde este modestísimo papel!
¡Cuatro operaciones, os sustraigo
para salvar al roble y hundirlo en buena ley!
¡Cuestas in infraganti!
¡Auquénidos llorosos, almas mías!
¡Sierra de mi Perú, Perú del mundo,
y Perú al pie del orbe; yo me adhiero!
¡Estrellas matutinas si os aromo
quemando hojas de coca en este cráneo,
y cenitales, si destapo,
de un solo sombrerazo, mis diez templos!
¡Brazo de siembra, bájate, y a pie!
¡Lluvia a base del mediodía,
bajo el techo de tejas donde muerde
la infatigable altura
y la tórtola corta en tres su trino!
¡Rotación de tardes modernas
y finas madrugadas arqueológicas!
¡Indio después del hombre y antes de él!
¡Lo entiendo todo en dos flautas
y me doy a entender en una quena!
¡Y lo demás, me las pelan!...
1.2k
Mira, ésta es nuestra casa, éste nuestro techo. Contra la lluvia, contra el sol, contra la noche, la hice. La cueva no se mueve y siempre hay animales que quieren entrar. Aquí es distinto, nosotros también somos distintos.
-¿Distintos porque nos defendemos, Adán? Creo que somos más débiles.
-Somos distintos porque queremos cambiar. Somos mejores.
-A mí no me gusta ser mejor. Creo que estamos perdiendo algo. Nos estamos apartando del viento. Entre todos los de la tierra vamos a ser extraños. Recuerdo la primera piel que me echaste encima: me quitaste mi piel, la hiciste inútil. Vamos a terminar por ser distintos de las estrellas y ya no entenderemos a los árboles.
-Es que tenemos uno que se llama espíritu.
-Cada vez tenemos más miedo, Adán.
-Verás. Conoceremos. No importa que nuestro cuerpo...
-¿Nuestro cuerpo?
-...esté más delgado. Somos inteligentes. Podemos más.
-¿Qué te pasa? Aquella vez te sentaste bajo el árbol de la mala sombra y te dolía la cabeza. ¿Has vuelto? Te voy a enterrar hasta las rodillas otra vez.
1.2k
Un hombre pasa con un pan al hombro
¿Voy a escribir, después, sobre mi doble?
Otro se sienta, ráscase, extrae un piojo de su axila,
mátalo
¿Con qué valor hablar del psicoanálisis?
Otro ha entrado en mi pecho con un palo en la mano
¿Hablar luego de Sócrates al médico?
Un cojo pasa dando el brazo a un niño
¿Voy, después, a leer a André Bretón?
Otro tiembla de frío, tose, escupe sangre
¿Cabrá aludir jamás al Yo profundo?
Otro busca en el fango huesos, cáscaras
¿Cómo escribir, después del infinito?
Un albañil cae de un techo, muere y ya no almuerza
¿Innovar, luego, el tropo, la metáfora?
Un comerciante roba un gramo en el peso a un cliente
¿Hablar, después, de cuarta dimensión?
Un banquero falsea su balance
¿Con qué cara llorar en el teatro?
Un paria duerme con el pie a la espalda
¿Hablar, después, a nadie de Picasso?
Alguien va en un entierro sollozando
¿Cómo luego ingresar a la Academia?
Alguien limpia un fusil en su cocina
¿Con qué valor hablar del más allá?
Alguien pasa contando con sus dedos
¿Cómo hablar del no-yó sin dar un grito?
1.2k
¿Por qué siento mi corazón en llamas desde anoche? Hasta físicamente lo siento. Un ardor como cuando te cortas entre los dedos con una hoja de papel. Como cuando sientes que la piel se desgarra al caer.
He pensado más en la muerte estos días. Estando en el techo de Camilo, mientras salimos a ver la luna, no pude evitar pensar si la caída me mataría o solo me dejaría parapléjica. Son solo cinco pisos. En el metro he tenido los mismos pensamientos. Me asomo a ver si se acerca el tren y pienso en qué pasaría si finjo que me tropiezo, ¿qué pasaría si me dejo caer a las vías?
Otras veces solo quiero desaparecer. He pensado en irme sin decir nada. Sin ropa y sin avisar. El otro día fantaseaba con estar en mi lugar favorito de Playa del Carmen. Una banca que estaba en la primera planta de la salita de espera del muelle hace unos años. Cuando aún era una palapa y todo era de madera. Hace tanto que no voy. La última vez recuerdo que sólo la vi por fuera y está tan cambiada. Y me arrepentí de no haberme muerto allí, cuando aún me era mágico. E imaginé que tomaba muchas pastillas, me dirigía allí con un libro en la mano (García o Storni, cambiaba constantemente). Y me sentaba, leía un párrafo o dos. Sentía como mi cuerpo se adormecía. Dejaba el libro de lado y tomaba una última postal con los ojos de lo bello que es el mar. Cerraba los ojos. Desde que leí las distintas versiones de cómo murió Alfonsina, la del mar es mi favorita. Pero mi mayor miedo es morir ahogada, así que no fantaseo mucho sobre eso. Porque soy lo suficientemente cobarde como para no hacerme daño. Porque si muero quiero que sea rápido.
No lo haré ahora. Y no porque aún tenga pendientes. En realidad no los tengo. Sino porque aún me da miedo. Me da miedo qué sigue y aún creo en el castigo divino. Mi mayor miedo es el dolor que se debe sentir cuando uno muere. Como muchos suicidas han sido exitosos en sus ganas de morir, no pueden decirnos qué se siente. Ciertamente los muertos no hablan ni escriben historias. Me he preguntado si es como en las películas, si sientes que el alma se sale de tu cuerpo. Tengo la idea de que sí. Definitivamente creo en el alma, si no, no tendría miedo del castigo divino. Pero cuando mi alma se separe de mi cuerpo, presiento que sentiré vacío. Y odio sentir vacío.
Hay una mosca en mi habitación. Son tan sensibles esos insectos. Nunca he sabido si nos huelen o cómo detectan el olor de los animales muertos.
Quizá ya huelo a eso.
Nov 25, 2016
Nov 25, 2016 at 3:34 AM UTC
De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que está ahí esperando
pero me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en un escondite
y luego a tenderme cara al techo
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas
quién sabe dónde quedan mis próximas huellas
ni cuándo mi historia va a ser computada
quién sabe qué consejos voy a inventar aún
y qué atajo hallaré para no seguirlos
está bien no jugaré al desahucio
no tatuaré el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca
está bien me doy por persuadido
que la alegría no tire más piedritas
abriré la ventana
abriré la ventana.
1k
¿te molesta que roa tu techo,
tu silencio?
Pero dime
-si puedes-
¿qué haces,
allí,
sentado,
entre seres ficticios
que en vez de carne y hueso
tienen letras,
acentos,
consonantes,
vocales?
¿Te halaga,
te divierte
que te miren,
se acerquen,
Y den vueltas y vueltas
antes de permitirles
echarse,
como un perro,
en tus páginas yertas?
Podrá tu pasatiempo ser harto inofensivo;
pero alguien que posee los dientes más prolijos,
más agrios que los míos,
al elegir la víscera que ha de roerte un día
-si es que ya no se aloja en una de tus venas-,
torna estéril y absurdo
ese fútil designio de escamotear la vida.
Allí están las ventanas
que te dan un pretexto
para abrir bien los brazos.
Asómate al marítimo
bullicio de las calles.
¿No oyes una sirena que llama desde el puerto?...
1.1k
Sólo quiero que ya sean las tres de la mañana
Es lo que estoy pensando y más ansío
En días como estos cuando me siento vacío
Tengo tantos pensamientos que me matan
Sólo quiero que ya sean las tres de la mañana
Porque así todo estará en silencio
No quiero responder preguntas
Sólo quiero ahogarme en la calma
Sólo quiero que ya sean las tres de la mañana
Porque así sólo oiré mi propia voz
Porque en medio de una canción
Encontraré las palabras que tanto me faltan
Sólo quiero que ya sean las tres de la mañana
Porque ya no me queda privacidad
Estoy harto de compartir mi lugar
Siento que quiero golpear hasta no sentir nada
Sólo quiero que ya sean las tres de la mañana
Porque por el día mis ojos se secan
Mi voz calla y la felicidad me deja
Veo los días vacíos, ya no siento mi alma
Sólo quiero que ya sean las tres de la mañana
Concentrarme en mi pena y desahogarla
Es difícil sostener el nudo en mi garganta
Estoy lleno de odio y lágrimas
Ya me estoy olvidando de quién soy
Pero a las tres de la mañana se abre mi corazón
Entonces me encuentro de nuevo
Al menos por un breve momento
Siento que valgo algo
Siento que ya no tengo que callarlo
Siento que la angustia puede fluir e irse
Comienzo a ver que ya serán las cuatro
Y aunque mi voz no haya sonado
Pude sacar este dolor
Pude lavar mi corazón
Y sentirme vivo y con fuerzas
Por eso es que quiero que sean
Las tres de la mañana en mi pieza
Ya sólo faltan tres horas
Sólo debo esperar eso
Para ya no hacer esfuerzo
Y dejar que este sollozo
Se fugue en silencio
Mientras contemplo mi techo
Vestido de ***** para acompañarme
En este luto de sentimientos
De los cuales quiero alejarme
Sólo quiero que ya sean las jodidas tres de la mañana, maldición...
Sep 7, 2018
Sep 7, 2018 at 11:18 PM UTC
Quiero estar en tu casa,
en tu dormitorio,
en tu piso,
en tus brazos.
Sin luz.
Sin luz, a excepción de la luna,
y tu propia luz.
Quiero oír la lluvia en el techo.
Quiero estar contigo en la noche,
todas las noches.
Nov 28, 2010
Nov 28, 2010 at 4:24 PM UTC
algo diferente en el silencio
después de su muerte: en bosques vivían
treinta especies de pájaros, pero
ahora trece viven sin canción y
diecisiete han desaparecido. no
te muevas ni llores. el aire ahoga
entre el silencio y el discernimiento
de la luna. intentas esconder las
estrellas con el polvo que encontraste
en la sombra del sol. me dijiste que
sería un substituto para un techo,
su propia versión del cajón que atrapa
ella del cielo infinito. ¿recuerdas
que un castigo debe ser más caótico?
Apr 2, 2016
Apr 2, 2016 at 1:49 PM UTC
Dichoso tú, que alegre en tu cabaña,
Mozo y viejo espiraste la aura pura,
Y te sirven de cuna y sepultura,
De paja el techo, el suelo de espadaña.
En esa soledad que libre baña
Callado Sol con lumbre más segura,
La vida al día más espacio dura,
Y la hora sin voz te desengaña.
No cuentas por los Cónsules los años;
Hacen tu calendario tus cosechas;
Pisas todo tu mundo sin engaños.
De todo lo que ignoras te aprovechas;
Ni anhelas premios ni padeces daños,
Y te dilatas cuanto más te estrechas.
813
Ella es una maga
Bajo cualquier techo que nos encontremos se convierte en su escenario
Y yo,
en un voluntario del publico
No usa varitas ni sombreros ni trucos de humo
Y con una sola mirada
me desaparece
----
She's a magician
Anytime we share a room, it becomes her stage
And I, a volunteer from the audience
She doesn't use wands, or hats, or smoke tricks
With a single gaze, she makes me disappear
Jun 16, 2016
Jun 16, 2016 at 12:36 AM UTC
Embadurna de luz el alba mi postigo,
y a perfilarse empiezan mis pobres muebles viejos...
Los primeros en despertar son los espejos.
Pende la luz eléctrica del techo, como un higo.
Tienen mis pobres muebles un manso despertar,
sobre todo el lavabo... Acoge a la mañana
como deshecho en blancas risas de porcelana.
Que buena pro le haga. Yo prefiero roncar.
A estas horas las gentes que tienen ambiciones,
salen apresuradas a sus ocupaciones.
Yo me doy media vuelta y en la almohada me hundo.
Le vuelvo las espaldas a la Aurora y al mundo.
771
Me ha quedado clavada en los ojos
la visión de ese carro de trigo
que cruzó rechinante y pesado
sembrando de espigas el recto camino.
¡No pretendas ahora que ría!
¡Tú no sabes en qué hondos recuerdos
estoy abstraída!
Desde el fondo del alma me sube
un sabor de pitanga a los labios.
Tiene aún mi epidermis morena
no sé que fragancias de trigo emparvado.
¡Ay, quisiera llevarte conmigo
a dormir una noche en el campo
y en tus brazos pasar hasta el día
bajo el techo alocado de un árbol!
Soy la misma muchacha salvaje
que hace años trajiste a tu lado.
720
Para que de las Náyades el compañero amado
haga el macho a la oveja agradable y propicio,
y el rebaño que pace, del campo entre el bullicio,
a orillas del Galeso, quede multiplicado,
es fuerza que esté alegre, que del techo abrigado
del pastor, en invierno, reciba el beneficio;
el familiar Demonio ve todo sacrificio,
sobre mesa de mármol o en tierra, con agrado.
Honremos, pues, a Hermes Inmortal. En su altura
prefiere a templo o ara siempre la mano pura
que una impoluta víctima a los dioses ofrezca.
Amigo, un hilo alcemos al final de tu prado.
y que sangre de un macho cabrío degollado
ponga negra la arcilla y el césped enrojezca.
723