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"signo" poems
A Lone Walker nowe Ah! Intae Theis Murky Naycht ‘Yont Whin-Rock menacin’, Ewry Wound bygane an’ the Scar Freish Bluid o’ mine fuelin’, Lang, lang, IT! the Blacklyn Howr, Unfathomable, Unearthly, Verra Guid Fyre wearin’, Burnan Hye! Gore o’ mine Awa, awa, IT owre spilled! Soil o’ Alabaster gravin’, An’ abön, Great Orrah! a Presence yirr, Near-hand ay flashin’, Rumblin’, guid tremblin’, Lyke a Rhodium-Demon Hyear Unco! stick-an-stowe towerin’, An’ a Mirror-Vision ay broo! O’ Red Gore fuil an’ pruid! Great Rowth ragin’! Human nae, nae IT laanger! Heyne intae Theis Skye-Mirror, Image o’ mine! nae, nae IT laanger! Ma Rubye Brooch Micht, och! Stylle haiwin', An' wae Veins o’ Deep Lowe imbued, Ma ain stylle! Glamis’ Orrah! Dearest! Athwart ma Solitarye Gait Ays a Storm-Blast fallin’, An’ wnto me! wnto me noo, IT! O’er an’ o’er! Carham’s Scyld-Hel Orrah! Stylle Theis Dangerus! Verra Dangerus, IT! Highlan’ Thwndir-Rode o’ mine Intae Theis Guid Kintra whooshin’, An’ the nae ****** Cauld Landis Micht, Swaird-Wounded, stylle Ironclad Ah! Fore’er unco! wi’in Oun Hye Fyre Thro’ nae croud strollin’, Ays yf frae Hye Þunor His-sel The Lone War-Whisper Weel-Gaun! Wae Thae Verra Woirds o’ Battle-Angyr Lewdlie! Theis Specular Bluish Fyre o’ mine! Thus Thwndir-Taukin’: NUNC IN HOC SIGNO VINCES QUIA FOCUS TEMPESTATIS MODO EST TIBI ET VEXILLA FULMINIS PRODEUNT UNIVERSI IN FERRO CAERULEO SANGUINEQUE AD TE PICTORUM NOCTE TETRA ET IN SPECULO RESULTANTE FORMA THOR GOTHORUM UBI DESCENDET LAETO AB ULTIMA GLITNIR MAGNO MALLEO DEUS FLAVUS QUI ALTO FERRO SECURIQUE TONITRUO INDIGNAM VIAM MALEDIXIT FULMINIS IGITUR TETRA UMBRA TUA ALTA FLAMMA CALIGINEA VEXILLAQUE SUPREMO IGNE OVERMAN ULTOR.
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Jan 23, 2021
Jan 23, 2021 at 6:54 AM UTC
Lone Walker
A Lone Walker nowe Ah! Intae Theis Murky Naycht ‘Yont Whin-Rock menacin’, Ewry Wound bygane an’ the Scar Freish Bluid o’ mine fuelin’, Lang, lang, IT! the Blacklyn Howr, Unfathomable, Unearthly, Verra Guid Fyre wearin’, Burnan Hye! Gore o’ mine Awa, awa, IT owre spilled! Soil o’ Alabaster gravin’, An’ abön, Great Orrah! a Presence yirr, Near-hand ay flashin’, Rumblin’, guid tremblin’, Lyke a Rhodium-Demon Hyear Unco! stick-an-stowe towerin’, An’ a Mirror-Vision ay broo! O’ Red Gore fuil an’ pruid! Great Rowth ragin’! Human nae, nae IT laanger! Heyne intae Theis Skye-Mirror, Image o’ mine! nae, nae IT laanger! Ma Rubye Brooch Micht, och! Stylle haiwin', An' wae Veins o’ Deep Lowe imbued, Ma ain stylle! Glamis’ Orrah! Dearest! Athwart ma Solitarye Gait Ays a Storm-Blast fallin’, An’ wnto me! wnto me noo, IT! O’er an’ o’er! Carham’s Scyld-Hel Orrah! Stylle Theis Dangerus! Verra Dangerus, IT! Highlan’ Thwndir-Rode o’ mine Intae Theis Guid Kintra whooshin’, An’ the nae ****** Cauld Landis Micht, Swaird-Wounded, stylle Ironclad Ah! Fore’er unco! wi’in Oun Hye Fyre Thro’ nae croud strollin’, Ays yf frae Hye Þunor His-sel The Lone War-Whisper Weel-Gaun! Wae Thae Verra Woirds o’ Battle-Angyr Lewdlie! Theis Specular Bluish Fyre o’ mine! Thus Thwndir-Taukin’: NUNC IN HOC SIGNO VINCES QUIA FOCUS TEMPESTATIS MODO EST TIBI ET VEXILLA FULMINIS PRODEUNT UNIVERSI IN FERRO CAERULEO SANGUINEQUE AD TE PICTORUM NOCTE TETRA ET IN SPECULO RESULTANTE FORMA THOR GOTHORUM UBI DESCENDET LAETO AB ULTIMA GLITNIR MAGNO MALLEO DEUS FLAVUS QUI ALTO FERRO SECURIQUE TONITRUO INDIGNAM VIAM MALEDIXIT FULMINIS IGITUR TETRA UMBRA TUA ALTA FLAMMA CALIGINEA VEXILLAQUE SUPREMO IGNE OVERMAN ULTOR.
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Déjame, sí, déjame, dios o ángel, demonio. Déjame a solas, turba angélica, solo conmigo, con mi multitud. Estoy con uno como yo, que no me reconoce y me muestra mis armas; con uno que me abraza y me hiere -y se dice mi hijo-; con uno que huye con mi cuerpo; con uno que me odia porque yo soy él mismo. Mira, tú que huyes, aborrecible hermano mío, tú que enciendes las hogueras terrestres, tú, el de las islas y el de las llamaradas, mírate y dime: ese que corre, ese que alza lenguas y antorchas para llamar al cielo y lo incendia; ese que es una estrella lenta que desciende; aquel que es como un arma resonante, ¿es el tuyo, tu ser, hecho de horas y voraces minutos? ¿Quién sabe lo que es un cuerpo, un alma, y el sitio en que se juntan y cómo el cuerpo se ilumina y el alma se obscurece, hasta fundirse, carne y alma, en una sola y viva sombra? ¿Y somos esa imagen que soñamos, sueños al tiempo hurtados, sueños del tiempo por burlar al tiempo? En soledad pregunto, a soledad pregunto. Y rasgo mi boca amante de palabras y me arranco los ojos henchidos de mentiras y apariencias, y arrojo lo que el tiempo deposita en mi alma, miserias deslumbrantes, ola que se retira… Bajo del cielo puro, metal de tranquilos, absortos resplandores, pregunto, ya desnudo: me voy borrando todo, me voy haciendo un vago signo sobre el agua, espejo en un espejo.
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Pregunta
Wherefore, Fortune bled and mortal wounded, Will thou not relinquish heart nor hope? Yet stand a part for truth, and duty bound Do wield thy sword securely still. IN HOC SIGNO VINCO
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Feb 22, 2019
Feb 22, 2019 at 7:36 PM UTC
Chevalier’s Oath
Days pass like winter winds, But memories of ****** sins Of prisoners mine forever live So long as I shan’t forgive. IN HOC SIGNO VINCES Atop a bench of elm, The throne that rules this realm, I, judge and jury, tread The path of justice dead. IN HOC SIGNO VINCES A soul, grieved and daunted, By malediction haunted, Shall drop before me, praying, Whilst I lean in, saying, IN HOC SIGNO VINCES “He is not I. Silence Your foolish pleas of guidance.” “I beg!” he shall say, “Save me!” “Nay,” I shall say, “no mercy.” IN HOC SIGNO VINCES His penance I shall write, And with eyes blank as night, The soul will gaze, pleading, With eyes he shan’t be needing. IN HOC SIGNO VINCES Their prison is not a cell So solace cannot dwell; Their fate: a wall of stone Where they shall hang alone. IN HOC SIGNO VINCES I shall place his wrists in chains Though I have not the reins To latch his iron locks: He bound himself to the rock. IN HOC SIGNO VINCES With a cry of a thousand woes, A coal black mass of crows Will swarm the soul to feast And eat the morbid beast. IN HOC SIGNO VINCES After which, I shall call; A soul shall approach the wall. He shall gaze upon my empty face Praying for fickle grace. IN HOC SIGNO VINCES Pray as he shall, no salvation Follows recitation, For I alone decide How far from the path he strides. IN HOC SIGNO VINCES
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Nov 9, 2011
Nov 9, 2011 at 5:40 PM UTC
Gavel and Poison
Qué otro final ha de esperarse Cuando a andar se decide Que no sea el suave extravío De todo aquello considerado propio De todo aquello por lo cual cruzamos De todo lo sido en ocasión alguna Un viento nómada surge como una lengua Suyo es el mundo por quien se hace presente Nos es dada la palabra para cobijar de nombre a lo imposible Nos es dada la voz para imantar de presencia al silencio Nos es dado el pensamiento para sabernos derrotados por lo divino Largo es el aliento de quien anda Puro su extravío Nítida su reconciliación Que cada una de estas pisadas Sea guiada por una luz Igual a la que hace a la tierra Reverdecer desde sus vetas: Por haber raíz es que hay camino ¡No hay cielo que no sea tránsito! Qué otra tierra ha de esperarse Sino la virgen e inacabable Tierra entera del exilio Qué otra visión ha de brotarnos Sino la de quien viaja Atento por su propia soltura Qué otra intuición ha de movernos Sino la de quien libra A sus vislumbres de certeza (Pobreza careciendo de miseria) Que no nos deje marcas la distancia Ni se acepten las sendas de atajo No habrá territorio que retenga Ni signo que nos lleve a guarecer Resistencia: Que sea por esta sed de errancia Por quien ha de ganársele Metros a la casa.
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Oct 15, 2014
Oct 15, 2014 at 9:54 PM UTC
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¿Qué signo haces, oh Cisne, con tu encorvado cuello al paso de los tristes y errantes soñadores? ¿Por qué tan silencioso de ser blanco y ser bello, tiránico a las aguas e impasible a las flores?Yo te saludo ahora como en versos latinos te saludara antaño Publio Ovidio Nasón. Los mismos ruiseñores cantan los mismos trinos, y en diferentes lenguas es la misma canción.A vosotros mi lengua no debe ser extraña. A Garcilaso visteis, acaso, alguna vez... Soy un hijo de América, soy un nieto de España... Quevedo pudo hablaros en verso en Aranjuez...Cisnes, los abanicos de vuestras alas frescas den a las frentes pálidas sus caricias más puras y alejen vuestras blancas figuras pintorescas de nuestras mentes tristes las ideas oscuras.Brumas septentrionales nos llenan de tristezas, se mueren nuestras rosas, se agotan nuestras palmas, casi no hay ilusiones para nuestras cabezas, y somos los mendigos de nuestras pobres almas.Nos predican la guerra con águilas feroces, gerifaltes de antaño revienen a los puños, mas no brillan las glorias de las antiguas hoces, ni hay Rodrigos ni Jaimes, ni hay Alfonsos ni Nuños.Faltos del alimento que dan las grandes cosas, ¿qué haremos los poetas sino buscar tus lagos? A falta de laureles son muy dulces las rosas, y a falta de victorias busquemos los halagos.La América española como la España entera fija está en el Oriente de su fatal destino; yo interrogo a la Esfinge que el porvenir espera con la interrogación de tu cuello divino.¿Seremos entregados a los bárbaros fieros? ¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés? ¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros? ¿Callaremos ahora para llorar después?He lanzado mi grito, Cisnes, entre vosotros que habéis sido los fieles en la desilusión, mientras siento una fuga de americanos potros y el estertor postrero de un caduco león......Y un cisne ***** dijo: «La noche anuncia el día». Y uno blanco: «¡La aurora es inmortal! ¡La aurora es inmortal!» ¡Oh tierras de sol y de armonía, aún guarda la Esperanza la caja de Pandora!
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Los cisnes
¿Qué signo haces, oh Cisne, con tu encorvado cuello al paso de los tristes y errantes soñadores? ¿Por qué tan silencioso de ser blanco y ser bello, tiránico a las aguas e impasible a las flores?Yo te saludo ahora como en versos latinos te saludara antaño Publio Ovidio Nasón. Los mismos ruiseñores cantan los mismos trinos, y en diferentes lenguas es la misma canción.A vosotros mi lengua no debe ser extraña. A Garcilaso visteis, acaso, alguna vez... Soy un hijo de América, soy un nieto de España... Quevedo pudo hablaros en verso en Aranjuez...Cisnes, los abanicos de vuestras alas frescas den a las frentes pálidas sus caricias más puras y alejen vuestras blancas figuras pintorescas de nuestras mentes tristes las ideas oscuras.Brumas septentrionales nos llenan de tristezas, se mueren nuestras rosas, se agotan nuestras palmas, casi no hay ilusiones para nuestras cabezas, y somos los mendigos de nuestras pobres almas.Nos predican la guerra con águilas feroces, gerifaltes de antaño revienen a los puños, mas no brillan las glorias de las antiguas hoces, ni hay Rodrigos ni Jaimes, ni hay Alfonsos ni Nuños.Faltos del alimento que dan las grandes cosas, ¿qué haremos los poetas sino buscar tus lagos? A falta de laureles son muy dulces las rosas, y a falta de victorias busquemos los halagos.La América española como la España entera fija está en el Oriente de su fatal destino; yo interrogo a la Esfinge que el porvenir espera con la interrogación de tu cuello divino.¿Seremos entregados a los bárbaros fieros? ¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés? ¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros? ¿Callaremos ahora para llorar después?He lanzado mi grito, Cisnes, entre vosotros que habéis sido los fieles en la desilusión, mientras siento una fuga de americanos potros y el estertor postrero de un caduco león......Y un cisne ***** dijo: «La noche anuncia el día». Y uno blanco: «¡La aurora es inmortal! ¡La aurora es inmortal!» ¡Oh tierras de sol y de armonía, aún guarda la Esperanza la caja de Pandora!
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mira los objetos dispuestos tan orgánicamente míralos ahí castos y sumisos míralos desde esa luz servicial que nos devela la poderosa mirada propia mira la luz eterna en su carácter de signo y energía mírala anidar en los objetos que miramos mira cómo germina en nuestro conocimiento del mundo
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Oct 29, 2014
Oct 29, 2014 at 10:23 PM UTC
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No estoy seguro qué es lo que comienza. Los gallos avivan al cosmos lo alientan a latir, a expresarse como el fuego avivado alienta al corazón a agitar su latido.                                (marea de circunstancias                    heme aquí, postrado en el oleaje                                 muriéndome por nadar) El vacío deja caer sus moldes de reloj para que la vastedad suceda: comienza, sí, la aventura el juego circular la alta-experiencia fallida la confusión de nombrar          sin decir lo correcto. Nombrar y mal|decir, maldefinir, malvivir. Se entona un habla sin provecho un habla sin adagio. La expresión se desgaja: sus trozos se evaporan con la neblina parecen esferas sufriendo de aplanamiento. La claridad se enrarece: mueren los magos creadores se colman de caídas sin conciencia                       y paracaídas sin usar. Sobrevivo aquí, en la marea del error                    a u s e n t e d e s e n t i d o laberinto lúdico laberinto del que olvido su carácter de juego. Malnombro mi estado: me pierdo. Volver ¿a dónde? ¿Ayudaría la luz                  a nombrar de nuevo? Volver a la luz perder la palabra desposeer                  comenzar. ¿Comenzar por la luz, terminar restituidos en la más seglar de las gnosis? ¿Terminar como estrella que alumbra el signo como estrella que devela el sentido oscuro? Bifurcación múltiple ramales pletóricos ah, las nervaduras del árbol metafísico ah, la oquedad de la oferta. ¿A dónde van a dar los caminos que, sumiso, veo abrirse ante mi?
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Oct 11, 2014
Oct 11, 2014 at 11:05 PM UTC
No estoy seguro qué es lo que comienza. Los gallos avivan al cosmos lo alientan a latir, a expresarse como el fuego avivado alienta al corazón a agitar su latido.                                (marea de circunstancias                    heme aquí, postrado en el oleaje                                 muriéndome por nadar) El vacío deja caer sus moldes de reloj para que la vastedad suceda: comienza, sí, la aventura el juego circular la alta-experiencia fallida la confusión de nombrar          sin decir lo correcto. Nombrar y mal|decir, maldefinir, malvivir. Se entona un habla sin provecho un habla sin adagio. La expresión se desgaja: sus trozos se evaporan con la neblina parecen esferas sufriendo de aplanamiento. La claridad se enrarece: mueren los magos creadores se colman de caídas sin conciencia                       y paracaídas sin usar. Sobrevivo aquí, en la marea del error                    a u s e n t e d e s e n t i d o laberinto lúdico laberinto del que olvido su carácter de juego. Malnombro mi estado: me pierdo. Volver ¿a dónde? ¿Ayudaría la luz                  a nombrar de nuevo? Volver a la luz perder la palabra desposeer                  comenzar. ¿Comenzar por la luz, terminar restituidos en la más seglar de las gnosis? ¿Terminar como estrella que alumbra el signo como estrella que devela el sentido oscuro? Bifurcación múltiple ramales pletóricos ah, las nervaduras del árbol metafísico ah, la oquedad de la oferta. ¿A dónde van a dar los caminos que, sumiso, veo abrirse ante mi?
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Oh Pöe! oh Pöe! oh Pöe! Genio del signo fatídico! Alma que en mí domina! Faro de luces negras...!: Acógeme en tu lóbrego retiro de silencio. Acógeme en tu místico retiro de pavura... Y en el retiro cándido de tus amores puros! Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe! Faro de luces negras...! Alma que en mí domina...! Transpórtame a las tierras de Weir, de sombras llenas! Transpórtame a las tierras de Weir, donde Ulalume regó sobre tu alma su fragante perfume... Condúceme a tu reino, a ese reino lejano donde nació Annabel, envidia de los ángeles! Donde se ve su tumba cerca del mar sereno, bajo del cielo torvo donde tu estrella arde! Llévame a ver el cuervo. Llévame a ver el cuervo cogitabundo y hosco Llévame a ver el cuervo -sobre el busto de Palas- que en su trágico orgullo te azotó con sus alas! Llévame a ver el cuervo, cogitabundo y fosco, llévame a ver el cuervo...: ese cuervo fatídico -alma que en mí domina!- -faro de luces negras!- ese cuervo es mi signo, y a sus influjos pávidos obedecen mis flierzas, de horror y sombra llenas! Llévame a ver el cuervo, que en un país lejano, -en el país quimérico de demonios y ángeles- sobre el marmóreo busto, cogitabundo y torvo, sarcástico y sereno, mira, impávido y sordo, el dolor que en tí arde... Transpórtame a las tierras de Eulalia y de Ligeïa! Transpórtame a las tierras de Weir, donde Ulalume regó sobre tu alma su fragante perfume...! Acógeme en tu lóbrego retiro de silencio... Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe! faro de luces negras! Acógeme en tu místico retiro de pavura... Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe! Genio del signo fatídico...! Y en el retiro cándido de tus amores puros! Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe! alma que en mí domina! Llévame a ver el cuervo cogitabundo y torvo! Llévame a ver el cuervo -sobre el busto de Palas­- que en su trágico orgullo te azotó con sus alas!
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Plegaria a poe
Oh Pöe! oh Pöe! oh Pöe! Genio del signo fatídico! Alma que en mí domina! Faro de luces negras...!: Acógeme en tu lóbrego retiro de silencio. Acógeme en tu místico retiro de pavura... Y en el retiro cándido de tus amores puros! Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe! Faro de luces negras...! Alma que en mí domina...! Transpórtame a las tierras de Weir, de sombras llenas! Transpórtame a las tierras de Weir, donde Ulalume regó sobre tu alma su fragante perfume... Condúceme a tu reino, a ese reino lejano donde nació Annabel, envidia de los ángeles! Donde se ve su tumba cerca del mar sereno, bajo del cielo torvo donde tu estrella arde! Llévame a ver el cuervo. Llévame a ver el cuervo cogitabundo y hosco Llévame a ver el cuervo -sobre el busto de Palas- que en su trágico orgullo te azotó con sus alas! Llévame a ver el cuervo, cogitabundo y fosco, llévame a ver el cuervo...: ese cuervo fatídico -alma que en mí domina!- -faro de luces negras!- ese cuervo es mi signo, y a sus influjos pávidos obedecen mis flierzas, de horror y sombra llenas! Llévame a ver el cuervo, que en un país lejano, -en el país quimérico de demonios y ángeles- sobre el marmóreo busto, cogitabundo y torvo, sarcástico y sereno, mira, impávido y sordo, el dolor que en tí arde... Transpórtame a las tierras de Eulalia y de Ligeïa! Transpórtame a las tierras de Weir, donde Ulalume regó sobre tu alma su fragante perfume...! Acógeme en tu lóbrego retiro de silencio... Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe! faro de luces negras! Acógeme en tu místico retiro de pavura... Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe! Genio del signo fatídico...! Y en el retiro cándido de tus amores puros! Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe! alma que en mí domina! Llévame a ver el cuervo cogitabundo y torvo! Llévame a ver el cuervo -sobre el busto de Palas­- que en su trágico orgullo te azotó con sus alas!
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Quién hubiera creído que se hallaba sola en el aire, oculta, tu mirada. Quién hubiera creído esa terrible ocasión de nacer puesta al alcance de mi suerte y mis ojos, y que tú y yo iríamos, despojados de todo bien, de todo mal, de todo, a aherrojarnos en el mismo silencio, a inclinarnos sobre la misma fuente para vernos y vernos mutuamente espiados en el fondo, temblando desde el agua, descubriendo, pretendiendo alcanzar quién eras tú detrás de esa cortina, quién era yo detrás de mí. Y todavía no hemos visto nada. Espero que alguien venga, inexorable, siempre temo y espero, y acabe por nombrarnos en un signo, por situarnos en alguna estación por dejarnos allí, como dos gritos de asombro. Pero nunca será. Tú no eres ésa, yo no soy ése, ésos, los que fuimos antes de ser nosotros. Eras sí pero ahora suenas un poco a mí. Era sí pero ahora vengo un poco a ti. No demasiado, solamente un toque, acaso un leve rasgo familiar, pero que fuerce a todos a abarcarnos a ti y a mí cuando nos piensen solos.Hemos llegado al crepúsculo neutro donde el día y la noche se funden y se igualan. Nadie podrá olvidar este descanso. Pasa sobre mis párpados el cielo fácil a dejarme los ojos vacíos de ciudad. No pienses ahora en el tiempo de agujas, en el tiempo de pobres desesperaciones. Ahora sólo existe el anhelo desnudo, el sol que se desprende de sus nubes de llanto, tu rostro que se interna noche adentro hasta sólo ser voz y rumor de sonrisa.Puedes querer el alba cuando ames. Puedes venir a reclamarte como eras. He conservado intacto tu paisaje. Lo dejaré en tus manos cuando éstas lleguen, como siempre, anunciándote. Puedes venir a reclamarte como eras. Aunque ya no seas tú. Aunque mi voz te espere sola en su azar quemando y tu dueño sea eso y mucho más. Puedes amar el alba cuando quieras. Mi soledad ha aprendido a ostentarte. Esta noche, otra noche tú estarás y volverá a gemir el tiempo giratorio y los labios dirán esta paz ahora esta paz ahora. Ahora puedes venir a reclamarte, penetrar en tus sábanas de alegre angustia, reconocer tu tibio corazón sin excusas, los cuadros persuadidos, saberte aquí. Habrá para vivir cualquier huida y el momento de la espuma y el sol que aquí permanecieron. Habrá para aprender otra piedad y el momento del sueño y el amor que aquí permanecieron. Esta noche, otra noche tú estarás, tibia estarás al alcance de mis ojos, lejos ya de la ausencia que no nos pertenece. He conservado intacto tu paisaje pero no sé hasta dónde está intacto sin ti, sin que tú le prometas horizontes de niebla, sin que tú le reclames su ventana de arena. Puedes querer el alba cuando ames. Debes venir a reclamarte como eras. Aunque ya no seas tú, aunque contigo traigas dolor y otros milagros. Aunque seas otro rostro de tu cielo hacia mí.
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Asunción de ti
Quién hubiera creído que se hallaba sola en el aire, oculta, tu mirada. Quién hubiera creído esa terrible ocasión de nacer puesta al alcance de mi suerte y mis ojos, y que tú y yo iríamos, despojados de todo bien, de todo mal, de todo, a aherrojarnos en el mismo silencio, a inclinarnos sobre la misma fuente para vernos y vernos mutuamente espiados en el fondo, temblando desde el agua, descubriendo, pretendiendo alcanzar quién eras tú detrás de esa cortina, quién era yo detrás de mí. Y todavía no hemos visto nada. Espero que alguien venga, inexorable, siempre temo y espero, y acabe por nombrarnos en un signo, por situarnos en alguna estación por dejarnos allí, como dos gritos de asombro. Pero nunca será. Tú no eres ésa, yo no soy ése, ésos, los que fuimos antes de ser nosotros. Eras sí pero ahora suenas un poco a mí. Era sí pero ahora vengo un poco a ti. No demasiado, solamente un toque, acaso un leve rasgo familiar, pero que fuerce a todos a abarcarnos a ti y a mí cuando nos piensen solos.Hemos llegado al crepúsculo neutro donde el día y la noche se funden y se igualan. Nadie podrá olvidar este descanso. Pasa sobre mis párpados el cielo fácil a dejarme los ojos vacíos de ciudad. No pienses ahora en el tiempo de agujas, en el tiempo de pobres desesperaciones. Ahora sólo existe el anhelo desnudo, el sol que se desprende de sus nubes de llanto, tu rostro que se interna noche adentro hasta sólo ser voz y rumor de sonrisa.Puedes querer el alba cuando ames. Puedes venir a reclamarte como eras. He conservado intacto tu paisaje. Lo dejaré en tus manos cuando éstas lleguen, como siempre, anunciándote. Puedes venir a reclamarte como eras. Aunque ya no seas tú. Aunque mi voz te espere sola en su azar quemando y tu dueño sea eso y mucho más. Puedes amar el alba cuando quieras. Mi soledad ha aprendido a ostentarte. Esta noche, otra noche tú estarás y volverá a gemir el tiempo giratorio y los labios dirán esta paz ahora esta paz ahora. Ahora puedes venir a reclamarte, penetrar en tus sábanas de alegre angustia, reconocer tu tibio corazón sin excusas, los cuadros persuadidos, saberte aquí. Habrá para vivir cualquier huida y el momento de la espuma y el sol que aquí permanecieron. Habrá para aprender otra piedad y el momento del sueño y el amor que aquí permanecieron. Esta noche, otra noche tú estarás, tibia estarás al alcance de mis ojos, lejos ya de la ausencia que no nos pertenece. He conservado intacto tu paisaje pero no sé hasta dónde está intacto sin ti, sin que tú le prometas horizontes de niebla, sin que tú le reclames su ventana de arena. Puedes querer el alba cuando ames. Debes venir a reclamarte como eras. Aunque ya no seas tú, aunque contigo traigas dolor y otros milagros. Aunque seas otro rostro de tu cielo hacia mí.
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Y aún así te voy a escribir algo. aunque no quiera. aunque no pueda. porque eras frágil, y porque yo te ame como a nada. *the sea lived on you in all lenguages* en todos los idiomas. y albergabas una esperanza de esas que obligan a escribir bellas elegías *but you fade in my hands* en mis manos. tristemente/penosamente/vulgarmente como se acaba una pila en un objeto que nadie usa sin más ceremonias, sin nadie quien llore por ella nadie lloró por ti mar embotellado ni siquiera yo *I wonder if you felt something sorrow or abandonment or bitterness towards me I don’t blame you* no te culpo. enterré a tus hermanos en una ciudad extraña en los mausoleos de heroes desconocidos lejos de su padre y de su madre luego borré todo vestigio/todo sentimiento/todo signo pero a ti I will mourn you forever porque fue mi error llevarte conmigo para exhibirte como quien lleva una medalla, como un trofeo cuando no eras más que un estandarte de mi derrota.
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Oct 29, 2012
Oct 29, 2012 at 4:01 PM UTC
the sea lived on you
Para el asombro de las greyes planas suelo zurcir abstrusas cantilenas. Para la injuria del coplero ganso torno mis brumas cada vez más densas. Para el mohín de los leyente docto marco mis versos de bizarro rictus, (leyente docto: abléptico pedante) tizno mis versos de macabros untos. Para mí... no hago nada, nada, nada, A qué contar a la olvidosa gente si el amor en mi pecho llora o canta? (a la olvidosa gente, es a saber: al aire, al viento, al sol, al río, al mar...) o a qué decir si el alma poesía, -gruña así o grazne la trivial raleaa qué decir si el alma poesía huésped es de mi torre o de mi rúa? Y que (como Villon el su tabardo, su buitre prometeiico Atlas el Sordo, como Nerón la púrpura, y la toga César el Calvo, y ponzoñosa daga el Valentino de mirar buido, y, de la Tour de Nesle precipitado, el saco Buridán, oh Margarita!) yo porto, a más del tirso y la careta, yo porto, en mí, la sombra del fastidio, signo fatal, exilio sin remedio? (como Nerón la púrpura, o la toga César el Calvo, o la siniestra daga el Valentino César, cuando arruga su ceño ante las turbas enemigas!) Un ignorado ritmo, dócil, terso, donde el absurdo corazón esparzo, ¡eso será la impertinente estrofa en que de todo mi desdén se befa, y más de mí!: desdén, sobrio estilete y el más seguro amigo en el combate contra la tribu inulta! ¡Oh Muchedumbre!: qué vales tú, si topas con el Hombre? (y el Hombre, dí, si topa con el Hambre? y Muchedumbre y Hombre con la Hembra?). Para mí no hago nada, nada, nada, ¡sino soñar, sólo vivir la vida! Para mí no hago nada... ¿acaso humo cuando en la pipa blondo aroma quemo, -si en el magín devano las ideas humo también, color de fantasía...-? Para mí no hago nada, nada, sólo soñar, vivir la vida a contrapelo. Sin un sueño de Amor más que divino -por tener de ideal y ser humano que da objeto y razón a mi durar... sin ése Amor, mejor fuérame ser una Sombra en la Sombra: quieto Buda dormitando en la Muerte o en la Vida. Para el asombro de las greyes planas suelo zurcir abstrusas cantilenas. Para ofender la mesocracia ambiente mi risa hago sonar de monte a monte; tizno mis versos de bizarro rictus para el mohín de lo leyente docto; para divertimento de mí mismo trovas pergeño: absurdos y sarcasmos! Y busco algo de ensueño y de aventura dentro la noche...! y doy la vida entera por el Amor, oh tú, sola Mujer! mientras viene el morir!
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Balada de asonancias consonantes o de consonancias disonantes o de simples disonancias
Para el asombro de las greyes planas suelo zurcir abstrusas cantilenas. Para la injuria del coplero ganso torno mis brumas cada vez más densas. Para el mohín de los leyente docto marco mis versos de bizarro rictus, (leyente docto: abléptico pedante) tizno mis versos de macabros untos. Para mí... no hago nada, nada, nada, A qué contar a la olvidosa gente si el amor en mi pecho llora o canta? (a la olvidosa gente, es a saber: al aire, al viento, al sol, al río, al mar...) o a qué decir si el alma poesía, -gruña así o grazne la trivial raleaa qué decir si el alma poesía huésped es de mi torre o de mi rúa? Y que (como Villon el su tabardo, su buitre prometeiico Atlas el Sordo, como Nerón la púrpura, y la toga César el Calvo, y ponzoñosa daga el Valentino de mirar buido, y, de la Tour de Nesle precipitado, el saco Buridán, oh Margarita!) yo porto, a más del tirso y la careta, yo porto, en mí, la sombra del fastidio, signo fatal, exilio sin remedio? (como Nerón la púrpura, o la toga César el Calvo, o la siniestra daga el Valentino César, cuando arruga su ceño ante las turbas enemigas!) Un ignorado ritmo, dócil, terso, donde el absurdo corazón esparzo, ¡eso será la impertinente estrofa en que de todo mi desdén se befa, y más de mí!: desdén, sobrio estilete y el más seguro amigo en el combate contra la tribu inulta! ¡Oh Muchedumbre!: qué vales tú, si topas con el Hombre? (y el Hombre, dí, si topa con el Hambre? y Muchedumbre y Hombre con la Hembra?). Para mí no hago nada, nada, nada, ¡sino soñar, sólo vivir la vida! Para mí no hago nada... ¿acaso humo cuando en la pipa blondo aroma quemo, -si en el magín devano las ideas humo también, color de fantasía...-? Para mí no hago nada, nada, sólo soñar, vivir la vida a contrapelo. Sin un sueño de Amor más que divino -por tener de ideal y ser humano que da objeto y razón a mi durar... sin ése Amor, mejor fuérame ser una Sombra en la Sombra: quieto Buda dormitando en la Muerte o en la Vida. Para el asombro de las greyes planas suelo zurcir abstrusas cantilenas. Para ofender la mesocracia ambiente mi risa hago sonar de monte a monte; tizno mis versos de bizarro rictus para el mohín de lo leyente docto; para divertimento de mí mismo trovas pergeño: absurdos y sarcasmos! Y busco algo de ensueño y de aventura dentro la noche...! y doy la vida entera por el Amor, oh tú, sola Mujer! mientras viene el morir!
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Breathless I stare aghast and opaque Stripped bear to the flesh, beaten & broke Quests can no longer quench my soul My innards are shred as wounds to the world. Open sores cover where once was a cross Halielujah I’ve cried but find it hard to respond. My armour was strong my speed was my guide To Jerusalem I rode with God on my side For Christendom, eternity, In Hoc Signo Vinces The steel of my sword that wielded the light. Comrades whose love have camped by my side Lay scattered, defeated, beaten & lost. On this sand I now kneel my sword as my rest My beliefs have deserted alone I must die. Good knight is my prayer 50 bezants were true Exuvias Modo Mortales, just mere mortals to you. Closing my eyes the trumpets have gone Visions of Jesus & Godfrey before As the sand passes over and creeps through my bones Death is my end but a matyr am I
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Feb 7, 2010
Feb 7, 2010 at 10:30 AM UTC
The Knights Tale
-¡Abenámar, Abenámar,   moro de la morería, el día que tú naciste   grandes señales había! Estaba la mar en calma,   la luna estaba crecida, moro que en tal signo nace   no debe decir mentira.Allí respondiera el moro,   bien oiréis lo que diría: -Yo te lo diré, señor,   aunque me cueste la vida, porque soy hijo de un moro   y una cristiana cautiva; siendo yo niño y muchacho   mi madre me lo decía que mentira no dijese,   que era grande villanía: por tanto, pregunta, rey,   que la verdad te diría. -Yo te agradezco, Abenámar,   aquesa tu cortesía. ¿Qué castillos son aquéllos?   ¡Altos son y relucían!-El Alhambra era, señor,   y la otra la mezquita, los otros los Alixares,   labrados a maravilla. El moro que los labraba   cien doblas ganaba al día, y el día que no los labra,   otras tantas se perdía. El otro es Generalife,   huerta que par no tenía; el otro Torres Bermejas,   castillo de gran valía. Allí habló el rey don Juan,   bien oiréis lo que decía: -Si tú quisieses, Granada,   contigo me casaría; daréte en arras y dote   a Córdoba y a Sevilla. -Casada soy, rey don Juan,   casada soy, que no viuda; el moro que a mí me tiene   muy grande bien me quería.
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Romance de abenámar
Si el aire se dijera un día:                                                   -Estoy cansado, rendido de mi nombre... Ya no quiero ni mi inicial para firmar el bucle del clavel, el rizado de la rosa, el pliegecillo fino del arroyo, el gracioso volante de la mar y el hoyuelo que ríe en la mejilla de la vela... Desorientado, subo de las blandas, dormidas superficies que dan casa a mi sueño. Fluyo de las paradas enredaderas, calo los ciegos ajimeces de las torres; tuerzo, ya pura delgadez, las calles de afiladas esquinas, penetrando, roto y herido de los quicios, hondos zaguanes que se van a verdes patios donde el agua elevada me recuerda, dulce y desesperada, mi deseo... Busco y busco llamarme ¿con qué nueva palabra, de qué modo? ¿No hay soplo, no hay aliento, respiración capaz de poner alas a esa desconocida voz que me denomine? Desalentado, busco y busco un signo, un algo o alguien que me sustituya que sea como yo y en la memoria fresca de todo aquello, susceptible de tenue cuna y cálido susurro, perdure con el mismo temblor, el mismo hálito que tuve la primera mañana en que al nacer, la luz me dijo: -Vuela. Tú eres el aire. Si el aire se dijera un día eso...
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A luis cernuda, aire del sur buscado en inglaterra
Con un trozo de carbón con mi gis roto y mi lápiz rojo dibujar tu nombre el nombre de tu boca el signo de tus piernas en la pared de nadie En la puerta prohibida grabar el nombre de tu cuerpo hasta que la hoja de mi navaja sangre               y la piedra grite y el muro respire como un pecho.
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Garabato
Sobre el vasto silencio se proyectó mi grito, sobre el silencio ilímite del firmamento hueco. Ni un eco abrió sus órbitas elásticas... ni un eco rajó sus cien gargantas roncas en lo infinito. contra el silencio incólume se aplastó mi protesta, contra el terco mutismo de la extensión plomiza. Y repetí mi grito: como única respuesta me derribó una cálida ráfaga de ceniza. Y por la estepa muda cruzó un soplo terrible difundiendo acres gérmenes de odios y de epidemias; y en la oquedad montruosa del silencio impasible trepidó un sordo y torpe galope de blasfemias. Y se hundieron de súbito las planicies desiertas barajando en un vértigo todas las perspectivas, y sobre el surco estéril de las edades muertas pasó el ala de fuego de las cóleras vivas. Y otra vez mi estentóreo grito de rebeldía, perforando el silencio, se clavó en lo infinito, y en la paz inmmutable de la tierra vacía rebotó cuatro veces el dolor de mi grito. Así el sésamo défico fulminó su eficacia sobre la oscura y áspera vegetación de obstáculos. Y una fosforecencia de convulsos tentáculos ramificó en las sombras un ademán de audacia. Y como un filo rubio, se destacó en las brumas un rígido propósito de verdades intactas, y entonces la ola inmóvil se perfumó de espumas y la brújula absurda marcó rutas exactas. Y entre las tinieblas turbias vibró un signo incoloro que agolpó en una réplica todo el dolor disperso. El silencio infinito labró un verso de oro, y mi grito rebelde fue el oro de aquel verso.
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Poema del dolor indominado
Sobre el vasto silencio se proyectó mi grito, sobre el silencio ilímite del firmamento hueco. Ni un eco abrió sus órbitas elásticas... ni un eco rajó sus cien gargantas roncas en lo infinito. contra el silencio incólume se aplastó mi protesta, contra el terco mutismo de la extensión plomiza. Y repetí mi grito: como única respuesta me derribó una cálida ráfaga de ceniza. Y por la estepa muda cruzó un soplo terrible difundiendo acres gérmenes de odios y de epidemias; y en la oquedad montruosa del silencio impasible trepidó un sordo y torpe galope de blasfemias. Y se hundieron de súbito las planicies desiertas barajando en un vértigo todas las perspectivas, y sobre el surco estéril de las edades muertas pasó el ala de fuego de las cóleras vivas. Y otra vez mi estentóreo grito de rebeldía, perforando el silencio, se clavó en lo infinito, y en la paz inmmutable de la tierra vacía rebotó cuatro veces el dolor de mi grito. Así el sésamo défico fulminó su eficacia sobre la oscura y áspera vegetación de obstáculos. Y una fosforecencia de convulsos tentáculos ramificó en las sombras un ademán de audacia. Y como un filo rubio, se destacó en las brumas un rígido propósito de verdades intactas, y entonces la ola inmóvil se perfumó de espumas y la brújula absurda marcó rutas exactas. Y entre las tinieblas turbias vibró un signo incoloro que agolpó en una réplica todo el dolor disperso. El silencio infinito labró un verso de oro, y mi grito rebelde fue el oro de aquel verso.
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I am the commissioner of sewers, king of rat's alley, chancellor of the canine graveyards. This life right here is a party and safari. In hoc signo vinces: In this sign you will conquer. I am impetuous, adamantly audacious. Ic heb u liever dan en everswin, al waert van finen goude ghewracht: I love you more than a wild bore, even if it were made of fine gold.
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Dec 9, 2015
Dec 9, 2015 at 9:42 PM UTC
translations
Ainda sou ontem um espasmo em flores abundantes Sou voz em noite no silêncio limite Sou ser em curvas para o infinito de vermelhas luxúrias Sou visão balbuciante & gritos Fugas Devaneios Ainda sou sempre no espaço presente Sou micro-vácuo buscando a partida precipitada do fim Sou andarilho descalço nos jardins do horizonte Sou emanação do abscôndito mítico mistério Sou longe Limite Extremo Ainda sou hoje febre poética do fogo Sou raiz aquém do líquen ardoso Sou litígio pecado & asas sem ar Sou brilho abstrato & ser viagem às sombras platônicas Símbolo Signo Mito Ainda sou ontem um vôo futuro Sou vício perdido em tormentos astrais Sou real transcendência entregue à musa Sou consciência da angústia do (eterno) re-torno Re-nascimento Trans-lúcido “...& em tudo há profecia se sou eterno”
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Feb 26, 2014
Feb 26, 2014 at 10:01 PM UTC
Éden
Te has negado a cerrar los ojos, muerto mío, abiertos ante el cielo como dos golondrinas: su color coronado de junios, ya es rocío alejándose a ciertas regiones matutinas. Hoy, que es un día como bajo la tierra, oscuro, como bajo la tiera, lluvioso, despoblado, con la humedad sin sol de mi cuerpo futuro, como bajo la tierra quiero haberte enterrado. Desde que tú eres muerto no alientan las mañanas, al fuego arrebatadas de tus ojos solares: precipitado octubre contra nuestras ventanas, diste paso al otoño y anocheció los mares. Te ha devorado el sol, rival único y hondo y la remota sombra que te lanzó encendido; te empuja luz abajo llevándote hasta el fondo, tragándote; y es como si no hubieras nacido. Diez meses en la luz, redondeando el cielo, sol muerto, anochecido, sepultado, eclipsado. Sin pasar por el día se marchitó tu pelo; atardeció tu carne con el alba en un lado. El pájaro pregunta por ti, cuerpo al oriente, carne naciente al alba y al júbilo precisa; niño que sólo supo reír, tan largamente, que sólo ciertas flores mueren con tu sonrisa. Ausente, ausente, ausente como la golondrina, ave estival que esquiva vivir al pie del hielo: golondrina que a poco de abrir la pluma fina, naufraga en las tijeras enemigas del vuelo. Flor que no fue capaz de endurecer los dientes, de llegar al más leve signo de la fiereza. Vida como una hoja de labios incipientes, hoja que se desliza cuando a sonar empieza. Los consejos del mar de nada te han valido... Vengo de dar a un tierno sol una puñalada, de enterrar un pedazo de pan en el olvido, de echar sobre unos ojos un puñado de nada. Verde, rojo, moreno; verde, azul y dorado; los latentes colores de la vida, los huertos, el centro de las flores a tus pies destinado, de oscuros negros tristes, de graves blancos yertos. Mujer arrinconada: mira que ya es de día. (¡Ay, ojos sin poniente por siempre en la alborada!) Pero en tu vientre, pero en tus ojos, mujer mia, la noche continúa cayendo desolada.
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A mi hijo
Te has negado a cerrar los ojos, muerto mío, abiertos ante el cielo como dos golondrinas: su color coronado de junios, ya es rocío alejándose a ciertas regiones matutinas. Hoy, que es un día como bajo la tierra, oscuro, como bajo la tiera, lluvioso, despoblado, con la humedad sin sol de mi cuerpo futuro, como bajo la tierra quiero haberte enterrado. Desde que tú eres muerto no alientan las mañanas, al fuego arrebatadas de tus ojos solares: precipitado octubre contra nuestras ventanas, diste paso al otoño y anocheció los mares. Te ha devorado el sol, rival único y hondo y la remota sombra que te lanzó encendido; te empuja luz abajo llevándote hasta el fondo, tragándote; y es como si no hubieras nacido. Diez meses en la luz, redondeando el cielo, sol muerto, anochecido, sepultado, eclipsado. Sin pasar por el día se marchitó tu pelo; atardeció tu carne con el alba en un lado. El pájaro pregunta por ti, cuerpo al oriente, carne naciente al alba y al júbilo precisa; niño que sólo supo reír, tan largamente, que sólo ciertas flores mueren con tu sonrisa. Ausente, ausente, ausente como la golondrina, ave estival que esquiva vivir al pie del hielo: golondrina que a poco de abrir la pluma fina, naufraga en las tijeras enemigas del vuelo. Flor que no fue capaz de endurecer los dientes, de llegar al más leve signo de la fiereza. Vida como una hoja de labios incipientes, hoja que se desliza cuando a sonar empieza. Los consejos del mar de nada te han valido... Vengo de dar a un tierno sol una puñalada, de enterrar un pedazo de pan en el olvido, de echar sobre unos ojos un puñado de nada. Verde, rojo, moreno; verde, azul y dorado; los latentes colores de la vida, los huertos, el centro de las flores a tus pies destinado, de oscuros negros tristes, de graves blancos yertos. Mujer arrinconada: mira que ya es de día. (¡Ay, ojos sin poniente por siempre en la alborada!) Pero en tu vientre, pero en tus ojos, mujer mia, la noche continúa cayendo desolada.
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Ha enmudecido el campo, presintiendo la lluvia. Reaparece en la tierra su primer abandono. La alegría del cielo se desconsuela a veces, sobre un pastor sediento. Cuando la lluvia llama se remueven los muertos. La tierra se hace un hoyo removido, oloroso. Los árboles exhalan su último olor profundo despuestos a morirse. Bajo la lluevia adquiere la voz de los relojes la gravedad, la angustia de la posstrera hora. Reviven las heridas visibles y las otras que sangran hacia dentro. Todo se hace entrañable, reconcentrado, íntimo. Como bajo el subsuelo, bajo el signo lluvioso. Todo, todo parece desear ahora la paz definitiva. Llueve como una sangre transparente, hechizada. Me siento traspasado por la humedad del suelo Que habrá de sujetarme para siempre a la sombra, para siempre a la lluvia. El cielo se desangra pausadamente herido. El verde intensifica la penumbra en las hojas. Los troncos y los muertos se oscurecen aún más por la pasión del agua. Y retoñan las cartas viejas en los rincones que olvido bajo el sol. Los besos de anteayer, las maderas más viejas y resecas, los muertos retoñan cuando llueve. Bodegas, pozos, almas, saben a más hundidos. Inundas, casi sepultados, mis sentimientos, tú, que, brumosa, inmóvil pareces el fantasma de tu fotografía. Música de la lluvia, de la muerte, del sueño, ............................................. Todos los animales, fatídicos, se inclinan debajo de las gotas. Suena en las hojas secas igual que en las esquinas, suena en el mar la lluvia como en un imposible. Suena dentro del surco como en un vientre seco, seco, sordo, baldío. Suena en las hondonadas en los barrancos: suena como una pasión íntima suicidada o ahogada. Suena como las balas penetrando la carne, como el llanto de todos. Redoblan sus tambores, tañe su flauta lenta, su lagrimosa lengua que lame tercamente. Y siempre suena como sobre los ataúdes, los dolores, la nada.
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(la lluvia)
Ha enmudecido el campo, presintiendo la lluvia. Reaparece en la tierra su primer abandono. La alegría del cielo se desconsuela a veces, sobre un pastor sediento. Cuando la lluvia llama se remueven los muertos. La tierra se hace un hoyo removido, oloroso. Los árboles exhalan su último olor profundo despuestos a morirse. Bajo la lluevia adquiere la voz de los relojes la gravedad, la angustia de la posstrera hora. Reviven las heridas visibles y las otras que sangran hacia dentro. Todo se hace entrañable, reconcentrado, íntimo. Como bajo el subsuelo, bajo el signo lluvioso. Todo, todo parece desear ahora la paz definitiva. Llueve como una sangre transparente, hechizada. Me siento traspasado por la humedad del suelo Que habrá de sujetarme para siempre a la sombra, para siempre a la lluvia. El cielo se desangra pausadamente herido. El verde intensifica la penumbra en las hojas. Los troncos y los muertos se oscurecen aún más por la pasión del agua. Y retoñan las cartas viejas en los rincones que olvido bajo el sol. Los besos de anteayer, las maderas más viejas y resecas, los muertos retoñan cuando llueve. Bodegas, pozos, almas, saben a más hundidos. Inundas, casi sepultados, mis sentimientos, tú, que, brumosa, inmóvil pareces el fantasma de tu fotografía. Música de la lluvia, de la muerte, del sueño, ............................................. Todos los animales, fatídicos, se inclinan debajo de las gotas. Suena en las hojas secas igual que en las esquinas, suena en el mar la lluvia como en un imposible. Suena dentro del surco como en un vientre seco, seco, sordo, baldío. Suena en las hondonadas en los barrancos: suena como una pasión íntima suicidada o ahogada. Suena como las balas penetrando la carne, como el llanto de todos. Redoblan sus tambores, tañe su flauta lenta, su lagrimosa lengua que lame tercamente. Y siempre suena como sobre los ataúdes, los dolores, la nada.
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Siempre tienes la rama preparada para la rosa justa; andas alerta siempre, el oído cálido en la puerta de tu cuerpo, a la flecha inesperada. Una onda no pasa de la nada, que no se lleve de tu sombra abierta la luz mejor. De noche, estás despierta en tu estrella, a la vida desvelada. Signo indeleble pones en las cosas. Luego, tornada gloria de las cumbres, revivirás en todo lo que sellas. Tu rosa será norma de las rosas; tu oír, de la armonía; de las lumbres tu pensar; tu velar, de las estrellas.
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A mi alma
No fue jamás mejor aquello. Esto de ahora es doloroso; pero el dolor nos hace hombres y ya ninguno estamos solos. Alto fue el precio que pagamos: miseria y llanto de los ojos, nuestros mejores años verdes y nuestros sueños más hermosos. Porque nacimos bajo el signo del cerebro. Pero ya todo se vino a tierra una mañana. Lo devastó un viento glorioso, y somos ruinas o cimientos, algo inconcreto, algo borroso: tronco cortado a ras de tierra, que nadie sabe que fue tronco. Predestinados para sabios, para teóricos, nos enseñaron muchas cosas conceptualmente. Y como a un pozo de agua estancada y silenciosa, fuimos echando piedras, lodo, trozos inútiles de muerte, mármoles rotos. Ahora no vemos sobre el agua El paisaje que se alza en torno. Predestinados para sabios, para teóricos, conoceríamos la vida sólo a través del microscopio, y nuestro amigo, nuestro hermano, serían entes, microcosmos, nombres velados, sin sentido, abstracciones… Pero ya todo se vino a tierra una mañana. Lo devastó un viento glorioso. Se desbordó un día la vida, nos tornó locos, y les pusimos a las cosas nuevos nombres. Y el vino rojo de la sangre, y el agua pálida del llanto, el sol majestuoso del mediodía de verano fueron más que simples fenómenos, abstracciones, malabarismos de los teóricos. Éramos hombres, y el de enfrente, aquel que hablaba con nosotros, de su tiempo, de nuestro tiempo, no era un ente ni un microcosmos. El que sufría, el que gritaba o lloraba por estar solo; el que durmió sobre la hierba las noches húmedas de otoño a nuestro lado, alma con alma, hombro con hombro, aquél, cegado por la tierra que nos echaban a los ojos; aquél que anduvo por los campos solitario, pisando odios, era un hombre de carne y hueso como nosotros. … Es extraño. Noches y días se suceden. Seguimos solos como unos árboles raquíticos en la cima de un monte. Pozos semicegados. (Pero el agua, invisible para los ojos, como una remota esperanza suena en el fondo.) Es triste alzarse de uno mismo, poner los ojos en el rostro de los hombres que han de venir tras de nosotros, que no sabrán que entre los árboles, sobre la hierba, en el mar hondo, en las ciudades, en las cumbres, hemos cantado, temblorosos por la alegría de estar vivos. Así pasamos, como un soplo de brisa azul sobre la piedra. Sin dejar rastro, como el oro de las hojas, cuando coronan la frente grave del otoño… Porque no queda ni una sola rosa plantada por nosotros.
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Generación
No fue jamás mejor aquello. Esto de ahora es doloroso; pero el dolor nos hace hombres y ya ninguno estamos solos. Alto fue el precio que pagamos: miseria y llanto de los ojos, nuestros mejores años verdes y nuestros sueños más hermosos. Porque nacimos bajo el signo del cerebro. Pero ya todo se vino a tierra una mañana. Lo devastó un viento glorioso, y somos ruinas o cimientos, algo inconcreto, algo borroso: tronco cortado a ras de tierra, que nadie sabe que fue tronco. Predestinados para sabios, para teóricos, nos enseñaron muchas cosas conceptualmente. Y como a un pozo de agua estancada y silenciosa, fuimos echando piedras, lodo, trozos inútiles de muerte, mármoles rotos. Ahora no vemos sobre el agua El paisaje que se alza en torno. Predestinados para sabios, para teóricos, conoceríamos la vida sólo a través del microscopio, y nuestro amigo, nuestro hermano, serían entes, microcosmos, nombres velados, sin sentido, abstracciones… Pero ya todo se vino a tierra una mañana. Lo devastó un viento glorioso. Se desbordó un día la vida, nos tornó locos, y les pusimos a las cosas nuevos nombres. Y el vino rojo de la sangre, y el agua pálida del llanto, el sol majestuoso del mediodía de verano fueron más que simples fenómenos, abstracciones, malabarismos de los teóricos. Éramos hombres, y el de enfrente, aquel que hablaba con nosotros, de su tiempo, de nuestro tiempo, no era un ente ni un microcosmos. El que sufría, el que gritaba o lloraba por estar solo; el que durmió sobre la hierba las noches húmedas de otoño a nuestro lado, alma con alma, hombro con hombro, aquél, cegado por la tierra que nos echaban a los ojos; aquél que anduvo por los campos solitario, pisando odios, era un hombre de carne y hueso como nosotros. … Es extraño. Noches y días se suceden. Seguimos solos como unos árboles raquíticos en la cima de un monte. Pozos semicegados. (Pero el agua, invisible para los ojos, como una remota esperanza suena en el fondo.) Es triste alzarse de uno mismo, poner los ojos en el rostro de los hombres que han de venir tras de nosotros, que no sabrán que entre los árboles, sobre la hierba, en el mar hondo, en las ciudades, en las cumbres, hemos cantado, temblorosos por la alegría de estar vivos. Así pasamos, como un soplo de brisa azul sobre la piedra. Sin dejar rastro, como el oro de las hojas, cuando coronan la frente grave del otoño… Porque no queda ni una sola rosa plantada por nosotros.
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De las generaciones de las rosas que en el fondo del tiempo se han perdido quiero que una se salve del olvido, una sin marca o signo entre las cosas que fueron. El destino me depara este don de nombrar por vez primera esa flor silenciosa, la postrera rosa que Milton acercó a su cara, sin verla. Oh tú bermeja o amarilla o blanca rosa de un jardín borrado, deja mágicamente tu pasado inmemorial y en este verso brilla, oro, sangre o marfil o tenebrosa como en sus manos, invisible rosa.
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Una rosa y milton
Con tu hímnica espada de diamantes, derrótame al dragón, fuego y azufre, redime al ser de mieles que le sufre, no desampares, fiel, alucinantes de azúcar, azucenas, ámbar tierno en azulada costa, amable vida. Defiéndeme, mi azor. estío, invierno, noches de cyclamor y amanecida, con tu yermo de ámbar, y el escudo lapislázuli claro, cielo al pecho. Combáteme, oh mi azor, a trasgo impuro y a hechiceras sin leyes ni derecho. Signo tienes del ángel, en tu muro y en sustancia de arcángel estás hecho.
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Signo tienes del ángel