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"seda" poems
Umaapaw ang puso ko Sa pagibig na alay mo Kalakip ng aking halik Sinulid ang ibinalik Aanhin ko ang sinulid? S'an ko ito isisilid? Bakit dulo lang ang hawak? Saan ang kabilang hatak? Ano ang nais **** itakda? Ikaw ba ay may iniakda? Aanhin ang sinulid? Tastas ba aking damit? Ako ba ay magtatahi? Seda ba ang ihahabi? Magluto nga'y di ko magawa Magtahi't humabi pa kaya? Sa aking pangungulit Sagot ang iyong hirit Sa iyong winika Ako'y napayapa "Sa tatahakin ng ating pagiibigan Tyak masalimuot ating pagdaraanan Agam agam ay pawiin Pagaalala ay hawiin ....Dahil ang dulo ng sinulid AKO ang may tangan"
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Dec 31, 2018
Dec 31, 2018 at 10:36 AM UTC
SINULID
Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela, pero tenía marido.Fue la noche de Santiago y casi por compromiso. Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos, y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos. El almidón de su enagua me sonaba en el oído, como una pieza de seda rasgada por diez cuchillos. Sin luz de plata en sus copas los árboles han crecido, y un horizonte de perros ladra muy lejos del río.Pasadas las zarzamoras, los juncos y los espinos, bajo su mata de pelo hice un hoyo sobre el limo. Yo me quité la corbata. Ella se quitó el vestido. Yo el cinturón con revólver. Ella sus cuatro corpiños. Ni nardos ni caracolas tienen el cutis tan fino, ni los cristales con luna relumbran con ese brillo. Sus muslos se me escapaban como peces sorprendidos, la mitad llenos de lumbre, la mitad llenos de frío. Aquella noche corrí el mejor de los caminos, montado en potra de nácar sin bridas y sin estribos. No quiero decir, por hombre, las cosas que ella me dijo. La luz del entendimiento me hace ser muy comedido. Sucia de besos y arena yo me la llevé del río. Con el aire se batían las espadas de los lirios.Me porté como quien soy. Como un gitano legítimo. Le regalé un costurero grande de raso pajizo, y no quise enamorarme porque teniendo marido me dijo que era mozuela cuando la llevaba al río.
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La casada infiel
Paano ko kalilimutan ang taong hindi naging akin? Mayroon bang off-switch na pwede kong pindutin? Gusto kong sabihin sa sarili ko "tama na! huwag ka na umasa!" Pero bakit nasa larawan mo pa rin ang aking mga mata? Paano ko kalilimutan ang matang hindi ako tinignan? Mga matang mapupungay at kaysarap pagmasdan Kung pwede lang pumikit, tapos pagkadilat ay wala ka na Para tumigil na ako sa walang humpay na pagluha. Paano ko kalilimutan ang mga ngiting ubod ng tamis na iginuhit ng mga labi **** tila seda sa nipis? Gusto kong isigaw kung gaano kita iniibig! Ngunit kung sarado ang tainga mo, paano mo ako maririnig? Marahil sasabihin mo, OA na ang tama ko hindi ko pa kilala, pero ang drama ko ay ganito Kasalanan ko bang umasa na ang mga daan namin ay magtatagpo lalo na kung alam kong andyan lang siya sa kabilang kanto? Paano ko tatalikdan ang pusong hindi naangkin? May bukas pa ba na nakalaan para sa atin? Kailangan ko na bang itigil ang kahibangan kong ito? Natatakot ako sa sagot, dahil madudurog lang ako.
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Jan 28, 2016
Jan 28, 2016 at 2:49 AM UTC
Paano?
Dama del vestido ***** tus labios saben a sal. Desvela ante mí tu misterio. ¿Cuál es tu misión infernal? Tu mirada es hechizante. Tu piel suave como seda. Pero todo es un vil truco; a ver que tonto se enreda. Tu boca escupe mentiras que se clavan en mi mente. Tu cuerpo exuda lujuria, pero no caigo facilmente. ¡Dime qué es lo que buscas, qué es lo que quieres de mí! Yo no tengo que ofrecerte, no tengo nada para tí. ¡Retira el velo que llevas! ¡Muestra tu rostro cobarde! Tu ojos color ceniza no ven que ya es muy tarde. Puedes jugar con mi cuerpo. Me puedes quitar la razón. Puedes romper mi espíritu, pero nunca mi corazón.
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Jan 6, 2012
Jan 6, 2012 at 9:30 PM UTC
Dama del Vestido *****
Cantan los niños En la noche quieta: ¡Arroyo claro, Fuente serena! ¿Qué tiene tu divino Corazón en fiesta?Un doblar de campanas, Perdidas en la niebla. Ya nos dejas cantando En la plazuela. ¡Arroyo claro, Fuente serena! ¿Qué tienes en tus manos De primavera? Una rosa de sangre Y una azucena. Mójalas en el agua De la canción añeja. ¡Arroyo claro, Fuente serena! ¿Qué sientes en tu boca Roja y sedienta? El sabor de los huesos De mi gran calavera. Bebe el agua tranquila De la canción añeja. ¡Arroyo claro, Fuente serena! ¿Por qué te vas tan lejos De la plazuela? ¡Voy en busca de magos Y de princesas! ¿Quién te enseñó el camino De los poetas? La fuente y el arroyo De la canción añeja. ¿Te vas lejos, muy lejos Del mar y de la tierra? Se ha llenado de luces Mi corazón de seda, De campanas perdidas, De lirios y de abejas, Y yo me iré muy lejos, Más allá de esas sierras, Más allá de los mares Cerca de las estrellas, Para pedirle a Cristo Señor que me devuelva Mi alma antigua de niño, Madura de leyendas, Con el gorro de plumas Y el sable de madera. Ya nos dejas cantando En la plazuela. ¡Arroyo claro, Fuente serena! Las pupilas enormes De las frondas resecas, Heridas por el viento, Lloran las hojas muertas.
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Balada de la placeta
Carne doliente y machacada, raudal de llanto sobre cada noche de jergón malsano: en esta hora yo quisiera ver encantarse mis quimeras a flor de labio, pecho y mano, para que desciendan ellas -las puras y únicas estrellas de los jardines de mi amor- en caravanas impolutas sobre las almas de las putas de estas ciudades del dolor. Mal del amor, sensual laceria: campana negra de miseria: rosas del lecho de arrabal, abierto al mal como un camino por donde va el placer y el vino desde la gloria al hospital. En esta hora en que las lilas sacuden sus hojas tranquilas para botar el polvo impuro, vuela mi espíritu intocado, traspasa el huerto y el vallado, abre la puerta, salta el muro; y va enredando en su camino el mal dolor, el agrio sino, y desnudando la raigambre de las mujeres que lucharon y cayeron y pecaron y murieron bajo los látigos del hambre. No sólo es seda lo que escribo: que el verso mío sea vivo como recuerdo en tierra ajena para alumbrar la mala suerte de los que van hacia la muerte como la sangre por las venas. De los que van desde la vida rotas las manos doloridas en todas las zarzas ajenas: de los que en estas horas quietas no tienen madres ni poetas para la pena. Porque la frente en esta hora se dobla y la mirada llora saltando dolores y muros: en esta hora en que las lilas sacuden sus hojas tranquilas para botar el polvo impuro.
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Oración
Femenina, pero sin excesos, que fluya la luz de sus ojos pero sin apagar los neones de MONSANTO, luz biodegradable pero agradable al tacto. Libre y Natural, como un sombrero. Mezcla sutil de lana y jacquard. Silueta relajada a la altura del ***** como una virgen romana, y un concierto de colores húmedos según va cayendo la tarde Muy casual a partir de los labios y un lindo ABCdario entre las piernas. Transmisión sin pausa, dejando un eco al volver a casa, sin caer en brazos de una sonrisa armada hasta los dientes. El color blanco es su aliado y los pájaros pintados en el jardín de sus sueños, en las manos, la imprescindible lencería de una imaginación sin prisas, y la siempre impredecible pasión en su fresquito pequeño, aroma a alba con un poco de opio en los cristales. Un look de muerte para terminar con el ideal de hombre, todo sin dejar de ofrecer la cara oculta de su luna, un poco descabellada al caminar por el Mercado dejando claro que su hogar no se marchita. El éxito como una póliza de seguros guardado a la altura de su láctea paradoja. Y de vez en vez mostrar la plantación de flores cultivadas por la maniquí secreta que en ASIA o en los fiordos del alma, arde. Sin dejar oír nunca un si te quiero que no sea el fru fru de su trastienda, seda y sede de coral ***** y una navajita para degollar pecado como peces sin dejar de ser sofisticada con los dedos y una delicadez a prueba de balas. Es lo que se va llevar en las Avenidas de este Otoño. Y un cielo en rama para amar un poco.
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Sep 15, 2014
Sep 15, 2014 at 11:12 AM UTC
VUELVE LA MUJER AUTENTICA (titulo de un articulo sobre la moda)
Femenina, pero sin excesos, que fluya la luz de sus ojos pero sin apagar los neones de MONSANTO, luz biodegradable pero agradable al tacto. Libre y Natural, como un sombrero. Mezcla sutil de lana y jacquard. Silueta relajada a la altura del ***** como una virgen romana, y un concierto de colores húmedos según va cayendo la tarde Muy casual a partir de los labios y un lindo ABCdario entre las piernas. Transmisión sin pausa, dejando un eco al volver a casa, sin caer en brazos de una sonrisa armada hasta los dientes. El color blanco es su aliado y los pájaros pintados en el jardín de sus sueños, en las manos, la imprescindible lencería de una imaginación sin prisas, y la siempre impredecible pasión en su fresquito pequeño, aroma a alba con un poco de opio en los cristales. Un look de muerte para terminar con el ideal de hombre, todo sin dejar de ofrecer la cara oculta de su luna, un poco descabellada al caminar por el Mercado dejando claro que su hogar no se marchita. El éxito como una póliza de seguros guardado a la altura de su láctea paradoja. Y de vez en vez mostrar la plantación de flores cultivadas por la maniquí secreta que en ASIA o en los fiordos del alma, arde. Sin dejar oír nunca un si te quiero que no sea el fru fru de su trastienda, seda y sede de coral ***** y una navajita para degollar pecado como peces sin dejar de ser sofisticada con los dedos y una delicadez a prueba de balas. Es lo que se va llevar en las Avenidas de este Otoño. Y un cielo en rama para amar un poco.
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bajo la aparente obscuridad, el rojo nacarado de tus labios, me otorgo tu luz entre los mustios y ciegos besos de fuego, tu absorbiste mi obscuridad no hubo magia, fue, solo eso, dos entes oscuros, absorbiendo luz, una bestia con cabeza de loewe, azolado y atormentado, por su dolor. entre la perdida y el desdén, y con el deseo, pegados en su piel. la luz en la oscuridad absoluta, años buscando esa piel de seda, aquellos labios dulces como miel esos labios sedosos y olorosos, de una sombra hermosa,  una leona en la oscuridad y quien sabrá, solo la oscuridad, sobre esa piel de seda, que otorgo luz en una noche oscura. un loewe cualquiera, el descendiente, perdido, buscando la manera, y aquella piel de seda, de  miel oro y fuego. un *** perdido en la sombra, buscando aquella piel de seda, que como gracia divina, o como favor de dioses amigos. me encontró,  atrapo y amo en la sombra, justo antes del amanecer, dando vida, al corazón ennegrecido y el influjo de vida, de fuerza, para resistir a mis embates, controlándose tierna mente sin asustarse de mis rugidos, solo el fuego hermoso que me dio con sus labios nacarados con sus labios de mujer, una fiera hermosa con piel de seda, perfumada, y hermosa, una musa en la sombra resistiendo tierna mente a los embates, de la bestia sedienta de su **** de su sangre besando su piel milímetro a milímetro. aquella sombra hermosa, con piel de seda labios nacarados, resistió, aunque solo deseaba yacer junto a esta bestia, sedienta de su cuerpo, sus labios,sus piernas infinitas, su **** de muer hermosa, la bella y dulce leoncilla, que fue mía en la oscuridad.
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Nov 10, 2015
Nov 10, 2015 at 10:45 PM UTC
en la oscuridad
bajo la aparente obscuridad, el rojo nacarado de tus labios, me otorgo tu luz entre los mustios y ciegos besos de fuego, tu absorbiste mi obscuridad no hubo magia, fue, solo eso, dos entes oscuros, absorbiendo luz, una bestia con cabeza de loewe, azolado y atormentado, por su dolor. entre la perdida y el desdén, y con el deseo, pegados en su piel. la luz en la oscuridad absoluta, años buscando esa piel de seda, aquellos labios dulces como miel esos labios sedosos y olorosos, de una sombra hermosa,  una leona en la oscuridad y quien sabrá, solo la oscuridad, sobre esa piel de seda, que otorgo luz en una noche oscura. un loewe cualquiera, el descendiente, perdido, buscando la manera, y aquella piel de seda, de  miel oro y fuego. un *** perdido en la sombra, buscando aquella piel de seda, que como gracia divina, o como favor de dioses amigos. me encontró,  atrapo y amo en la sombra, justo antes del amanecer, dando vida, al corazón ennegrecido y el influjo de vida, de fuerza, para resistir a mis embates, controlándose tierna mente sin asustarse de mis rugidos, solo el fuego hermoso que me dio con sus labios nacarados con sus labios de mujer, una fiera hermosa con piel de seda, perfumada, y hermosa, una musa en la sombra resistiendo tierna mente a los embates, de la bestia sedienta de su **** de su sangre besando su piel milímetro a milímetro. aquella sombra hermosa, con piel de seda labios nacarados, resistió, aunque solo deseaba yacer junto a esta bestia, sedienta de su cuerpo, sus labios,sus piernas infinitas, su **** de muer hermosa, la bella y dulce leoncilla, que fue mía en la oscuridad.
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Sumida en la ironía esboza un apático gesto y en el nicho indulgente de la discordia se encuentran sus ojos ingratos. La Dama clorótica seca sus lágrimas, ejecuta con elegancia la centímana que acoge ramales de negros liros a sus cianóticos pabellones ¡Cuan grata la dicha pérfida del desencuentro! Profesa la peste con umbría renitencia, en la lúgubre sobre-voz que estremece el canoro fúnebre en Pico de Roma que delata en cada suspiro la cólera rancia del abandono Que perfuma con néctar de Belladona el fino sosiego de un paño de seda. Fruto pródigo que espeta la terca laconia de sus nefastas palabras Porque solo un ósculo que terse el crúor de sus labios bastará para convenir su silencio. Sauzal que atraviesa su boca añeja y estéril como la yerma Y quien fuera una bella rubescente hoy besa el miasma maldito que proclama a la urdimbre. su maligno efluvio letal Mañana serás el fantasma, el fantasma de ojos velados. Mañana serás la nada y negros serán tus huesos.
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Jul 17, 2015
Jul 17, 2015 at 11:58 PM UTC
La Dama Clorótica “Alegoría a la pintura homónima de Samuel van Hoogstraten”
La gaviota sobre el pinar. (La mar resuena.) Se acerca el sueño. Dormirás, soñarás, aunque no lo quieras. La gaviota sobre el pinar goteado todo de estrellas.Duerme. Ya tienes en tus manos el azul de la noche inmensa. No hay más que sombra. Arriba, luna. Peter Pan por las alamedas. Sobre ciervos de lomo verde la niña ciega. Ya tú eres hombre, ya te duermes, mi amigo, ea...Duerme, mi amigo. Vuela un cuervo sobre la luna, y la degüella. La mar está cerca de ti, muerde tus piernas. No es verdad que tú seas hombre; eres un niño que no sueña. No es verdad que tú hayas sufrido: son cuentos tristes que te cuentan. Duerme. La sombra toda es tuya, mi amigo, ea...Eres un niño que está serio. Perdió la risa y no la encuentra. Será que habrá caído al mar, la habrá comido una ballena. Duerme, mi amigo, que te acunen campanillas y panderetas, flautas de caña de son vago amanecidas en la niebla.No es verdad que te pese el alma. El alma es aire y humo y seda. La noche es vasta. Tiene espacios para volar por donde quieras, para llegar al alba y ver las aguas frías que despiertan, las rocas grises, como el casco que tú llevabas a la guerra. La noche es amplia, duerme, amigo, mi amigo, ea...La noche es bella, está desnuda, no tiene límites ni rejas. No es verdad que tú hayas sufrido, son cuentos tristes que te cuentan. Tú eres un niño que está triste, eres un niño que no sueña. Y la gaviota está esperando para venir cuando te duermas. Duerme, ya tienes en tus manos el azul de la noche inmensa. Duerme, mi amigo...                                       Ya se duerme mi amigo, ea...
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Canción de cuna para dormir a un preso
La gaviota sobre el pinar. (La mar resuena.) Se acerca el sueño. Dormirás, soñarás, aunque no lo quieras. La gaviota sobre el pinar goteado todo de estrellas.Duerme. Ya tienes en tus manos el azul de la noche inmensa. No hay más que sombra. Arriba, luna. Peter Pan por las alamedas. Sobre ciervos de lomo verde la niña ciega. Ya tú eres hombre, ya te duermes, mi amigo, ea...Duerme, mi amigo. Vuela un cuervo sobre la luna, y la degüella. La mar está cerca de ti, muerde tus piernas. No es verdad que tú seas hombre; eres un niño que no sueña. No es verdad que tú hayas sufrido: son cuentos tristes que te cuentan. Duerme. La sombra toda es tuya, mi amigo, ea...Eres un niño que está serio. Perdió la risa y no la encuentra. Será que habrá caído al mar, la habrá comido una ballena. Duerme, mi amigo, que te acunen campanillas y panderetas, flautas de caña de son vago amanecidas en la niebla.No es verdad que te pese el alma. El alma es aire y humo y seda. La noche es vasta. Tiene espacios para volar por donde quieras, para llegar al alba y ver las aguas frías que despiertan, las rocas grises, como el casco que tú llevabas a la guerra. La noche es amplia, duerme, amigo, mi amigo, ea...La noche es bella, está desnuda, no tiene límites ni rejas. No es verdad que tú hayas sufrido, son cuentos tristes que te cuentan. Tú eres un niño que está triste, eres un niño que no sueña. Y la gaviota está esperando para venir cuando te duermas. Duerme, ya tienes en tus manos el azul de la noche inmensa. Duerme, mi amigo...                                       Ya se duerme mi amigo, ea...
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Los jóvenes homosexuales y las muchachas amorosas, y las largas viudas que sufren el delirante insomnio, y las jóvenes señoras preñadas hace treinta horas, y los roncos gatos que cruzan mi jardín en tinieblas, como un collar de palpitantes ostras sexuales rodean mi residencia solitaria, como enemigos establecidos contra mi alma, como conspiradores en traje de dormitorio que cambiaran largos besos espesos por consigna. El radiante verano conduce a los enamorados en uniformes regimientos melancólicos, hechos de gordas y flacas y alegres y tristes parejas: bajo los elegantes cocoteros, junto al océano y la luna hay una continua vida de pantalones y polleras, un rumor de medias de seda acariciadas, y senos femeninos que brillan como ojos. El pequeño empleado, después de mucho, después del tedio semanal, y las novelas leídas de noche, en cama, ha definitivamente seducido a su vecina, y la lleva a los miserables cinematógrafos donde los héroes son potros o príncipes apasionados, y acaricia sus piernas llenas de dulce vello con sus ardientes y húmedas manos que huelen a cigarrillo. Los atardeceres del seductor y las noches de los esposos se unen como dos sábanas sepultándome, y las horas después del almuerzo en que los jóvenes estudiantes, y las jóvenes estudiantes, y los sacerdotes se masturban, y los animales fornican directamente, y las abejas huelen a sangre, y las moscas zumban coléricas, y los primos juegan extrañamente con sus primas, y los médicos miran con furia al marido de la joven paciente, y las horas de la mañana en que el profesor, como por descuido, cumple con su deber conyugal, y desayuna, y, más aún, los adúlteros, que se aman con verdadero amor sobre lechos altos y largos como embarcaciones: seguramente, eternamente me rodea este gran bosque respiratorio y enredado con grandes flores como bocas y dentaduras y negras raíces en forma de uñas y zapatos.
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Caballero sólo
Los jóvenes homosexuales y las muchachas amorosas, y las largas viudas que sufren el delirante insomnio, y las jóvenes señoras preñadas hace treinta horas, y los roncos gatos que cruzan mi jardín en tinieblas, como un collar de palpitantes ostras sexuales rodean mi residencia solitaria, como enemigos establecidos contra mi alma, como conspiradores en traje de dormitorio que cambiaran largos besos espesos por consigna. El radiante verano conduce a los enamorados en uniformes regimientos melancólicos, hechos de gordas y flacas y alegres y tristes parejas: bajo los elegantes cocoteros, junto al océano y la luna hay una continua vida de pantalones y polleras, un rumor de medias de seda acariciadas, y senos femeninos que brillan como ojos. El pequeño empleado, después de mucho, después del tedio semanal, y las novelas leídas de noche, en cama, ha definitivamente seducido a su vecina, y la lleva a los miserables cinematógrafos donde los héroes son potros o príncipes apasionados, y acaricia sus piernas llenas de dulce vello con sus ardientes y húmedas manos que huelen a cigarrillo. Los atardeceres del seductor y las noches de los esposos se unen como dos sábanas sepultándome, y las horas después del almuerzo en que los jóvenes estudiantes, y las jóvenes estudiantes, y los sacerdotes se masturban, y los animales fornican directamente, y las abejas huelen a sangre, y las moscas zumban coléricas, y los primos juegan extrañamente con sus primas, y los médicos miran con furia al marido de la joven paciente, y las horas de la mañana en que el profesor, como por descuido, cumple con su deber conyugal, y desayuna, y, más aún, los adúlteros, que se aman con verdadero amor sobre lechos altos y largos como embarcaciones: seguramente, eternamente me rodea este gran bosque respiratorio y enredado con grandes flores como bocas y dentaduras y negras raíces en forma de uñas y zapatos.
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En plena guerra te llevó la vida a ser el amor del soldado. Con tu pobre vestido de seda, tus uñas de piedra falsa, te tocó caminar por el fuego. Ven acá, vagabunda, ven a beber sobre mi pecho rojo rocío. No querías saber dónde andabas, eras la compañera de baile, no tenías partido ni patria. Y ahora a mi lado caminando ves que conmigo va la vida y que detrás está la muerte. Ya no puedes volver a bailar con tu traje de seda en la sala. Te vas a romper los zapatos, pero vas a crecer en la marcha. Tienes que andar sobre las espinas dejando gotitas de sangre. Bésame de nuevo, querida. Limpia ese fusil, camarada.
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El amor del soldado
O quarto escuro e apenas a luz vinda de fora só me deixavam ver o contorno do seu rosto, mas eu ainda conseguia decifrar seus traços, o gosto molhado da sua boca, a textura do seu cabelo. Experimentava seus lábios, tão feroz quanto o vento quando toca as flores, fazendo-as exalarem seus perfumes, assim como o seu gosto o fazia em mim. Desfrutava de todo o tato possível, e pelos seus braços, caminhava uma das mãos, enquanto eles se envolviam e se apaixonavam pelo meu corpo, abraçando-o forte, como um leão agarrando sua presa. Seus beijos me completavam e me envolviam, tal como a mais fina seda do mais belo vestido cai perfeitamente no mais maravilhoso corpo de mulher. Seu cheiro doce, de pele morena, sufocava toda a hesitação que ainda me restava e me fazia entregar-me por inteiro. Suas mãos teimavam em bagunçar meu cabelo que, envolto em seus dedos, se realizava por encontrar tanta obstinação vinda de um único conjunto de dedos. Por um momento, antes de dar-me um outro beijo, me olhou nos olhos, com olhar de pescador que foi fisgado pelo canto da sereia e, de repente, nada mais existia.
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May 17, 2013
May 17, 2013 at 7:20 PM UTC
Nada mais existia.
Levanten sus copas que hoy la suerte se cierne a la botella Dionisio pagó con sangre el trago amargo de la pérdida. Laureada la seda que envuelve el óbito de tu destino, sobre el tinto que ateza de luto tu pecho atribulan sus enemigos en la cómplice oscuridad de un bar olvidado que arrulla en secreto la muerte bajo un mar de Ginebra Que aguarda entre mentiras al íntimo ritual que sienta el pulso y añeja el vértigo de tus palabras Petaca en mano que enciende tu aliento desgaja tus venas de oporto y ron y pinta de sanguinos matices la náusea ... que apacigua el lamento de tu Ménade solitaria que entre espectros alcoholizados maldice el acre juicio del azar Danza macabra que funde sus lenguas profanas, en la misma apática letanía Maldita esa noche de julio parda como el veneno que rezuman tus vísceras parda como la trama endeble que corrompe tu hígado enfermo Maldita la sed en tus ojos vidriosos negros como el nectar que escancian la Nísiades en la viña de tu cárdena mortaja. Maldito el recuerdo que aún te ve Sentado con beoda inocencia donde van a morir las ratas y un perro viejo sella con vos su pródigo pacto secuaz Que entre pitada y pitada escapan a vos en susurros los versos del turco Jayyam batiendo suspiros al aire flotando en castillos de alquitrán Que pensando en la muerte borracho y con voz cansada solías preguntar ¿Habrá allí una pizca de lima que bese el salitre de sus dedos renegridos?
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Jul 12, 2015
Jul 12, 2015 at 1:31 PM UTC
Elegía a Nefú
EL AGUA. Alba circulatoria deposita en boca fresadora incontroladas gotas trazándose en el radio corporal y flores comestibles en acueducto curvo disparan las aguas como fuente dividida a la desembocadura de la boca que sonora diamantada graba en caricias de regadío y sumerge en hábitat de lago la reunión química que eres. Desandada en los abrigos inunda labial esqueje, en el sol del secano, espiga cerrándose que expande granada con el humo breve en camino recortado ajardinado hasta observatorio umbilical. Solar verde con fondo marítimo y el sol crudo penetra efectuando fotosíntesis de lupa en las gotas. Cadena floral circunvala el artificio de la leche protectora y pule suavidad sentada. En un hilo laberíntico se construye flor de los algodones nuevos y vuelve el agua al juego de los brillos a flote, a fondo anclada en peso emerge cerámica náutica que removiendo visualiza celosía de la seda y transparencia de ala delta ante el beso de diluvio indudable. *SafeCreative.org Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 John Desde*
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Jun 8, 2013
Jun 8, 2013 at 2:16 PM UTC
El AGUA.
Cuando todas las cosas existían sin nombre, bajo el azul intacto de los cielos serenos, Jehová le dio músculos poderosos al hombre, y a la mujer los senos. Esa, sin duda alguna, fue su obra más alta; esa ha sido, sin duda, su más perfecta obra: con ella, a la mujer nada le sobra; sin ella, a la mujer todo le falta. Senos que pugnan por erguir sus conos, rebeldemente erectos tras la tela; senos agudos como dos enconos, como dos rutas blancas que nacen de una estela. Senos que ostentan terciopelos rubios, como la piel de los melocotones, y que fingen minúsculos Vesubios, creciendo horizontales sobre los corazones. Tímidos senos de las colegialas, que, en su gemela redondez de frutos, sugieren temblorosos nacimientos de alas a la salida de los Institutos. Senos de novia casta, traviesamente austeros, que excitan en la sombra los goces solitarios de los adolescentes y de los marineros, de los seminaristas y de los presidiarios. Toscos pechos de aldeana, que estiran los cordones del corpiño; pechos en los que triunfa la carne firme y sana, la incitación del hombre y la salud del niño. Pechos macizos de las solteronas, que, en los hondos escotes del verano, exhiben sus prestigios de inexploradas zonas y su angustia de surco que floreciera en vano. Senos exangües de la obrera, senos de ayunos largos y de higienes precarias; senos que disfrutaron de fugaz primavera sobre los mostradores de madera o entre el resuello de las maquinarias. Senos ajados de la prostituta, que la ruda caricia despojó de su seda, tal como se despoja de corteza una fruta, después de haber pagado por ella una moneda. Senos de extrañas razas y de remotos climas, bajo lunas de nieve, bajo soles de brasa... Senos que son dos inquietantes rimas, senos que son dos temblorosas cimas en la mujer que llega y en la mujer que pasa... Senos que, en el más noble sacrificio, en las maternidades magullaron sus flores, y, en una primavera de artificio, aún logran el consuelo de un esplendor ficticio con la falsa apariencia de los ajustadores. Senos que se alzan sólidos tras la blusa ceñida, o bajo una inconsútil transparencia de encaje; senos que fueron lo mejor de un viaje, y que son, casi siempre, lo mejor de la vida. Sí: hizo bien Jehová, cuando, a la clara fulguración primera de los cielos serenos, le otorgó a la mujer la gloria de los senos, ¡y los ojos al hombre, para que los mirara!
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La obra de jehová
Cuando todas las cosas existían sin nombre, bajo el azul intacto de los cielos serenos, Jehová le dio músculos poderosos al hombre, y a la mujer los senos. Esa, sin duda alguna, fue su obra más alta; esa ha sido, sin duda, su más perfecta obra: con ella, a la mujer nada le sobra; sin ella, a la mujer todo le falta. Senos que pugnan por erguir sus conos, rebeldemente erectos tras la tela; senos agudos como dos enconos, como dos rutas blancas que nacen de una estela. Senos que ostentan terciopelos rubios, como la piel de los melocotones, y que fingen minúsculos Vesubios, creciendo horizontales sobre los corazones. Tímidos senos de las colegialas, que, en su gemela redondez de frutos, sugieren temblorosos nacimientos de alas a la salida de los Institutos. Senos de novia casta, traviesamente austeros, que excitan en la sombra los goces solitarios de los adolescentes y de los marineros, de los seminaristas y de los presidiarios. Toscos pechos de aldeana, que estiran los cordones del corpiño; pechos en los que triunfa la carne firme y sana, la incitación del hombre y la salud del niño. Pechos macizos de las solteronas, que, en los hondos escotes del verano, exhiben sus prestigios de inexploradas zonas y su angustia de surco que floreciera en vano. Senos exangües de la obrera, senos de ayunos largos y de higienes precarias; senos que disfrutaron de fugaz primavera sobre los mostradores de madera o entre el resuello de las maquinarias. Senos ajados de la prostituta, que la ruda caricia despojó de su seda, tal como se despoja de corteza una fruta, después de haber pagado por ella una moneda. Senos de extrañas razas y de remotos climas, bajo lunas de nieve, bajo soles de brasa... Senos que son dos inquietantes rimas, senos que son dos temblorosas cimas en la mujer que llega y en la mujer que pasa... Senos que, en el más noble sacrificio, en las maternidades magullaron sus flores, y, en una primavera de artificio, aún logran el consuelo de un esplendor ficticio con la falsa apariencia de los ajustadores. Senos que se alzan sólidos tras la blusa ceñida, o bajo una inconsútil transparencia de encaje; senos que fueron lo mejor de un viaje, y que son, casi siempre, lo mejor de la vida. Sí: hizo bien Jehová, cuando, a la clara fulguración primera de los cielos serenos, le otorgó a la mujer la gloria de los senos, ¡y los ojos al hombre, para que los mirara!
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si con tus manos escribieras la vida de un campesino de alma y risa en una de esas podrias decir todo lo que sentis en el corazon todo lo nuevo y lo viejo entendido de una a secas y tan verde que estalla en flores de nieve de perfumes de seda y miel serena verdadera pero esa nube blanca que te envuelve que te ciega y te aleja de la vida y muere en una oscura y vacia cueva de susurros, de lamentos de soledad y miedo miente nunca fue tan triste el universo del hombre ---------------------------------------------------------- if with your hands you would write live of a peasant of soul and laughter somewhere you could say everything you feel in the heart everything new and old understood at once just dry and so green that bursts in snow flowers of silk and serene honey perfume true but that white cloud that wraps yourself that makes you blind and away from life and dies in a dark and empty cave of whispers and laments of loneliness and fear lies never was so sad the universe of the man
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Feb 2, 2012
Feb 2, 2012 at 6:17 PM UTC
nunca fue tan triste el universo del hombre
As areias e o mar As tuas caricias me fazem penar, Noite e serões de embalar, Violinos que tocam afinados, Sonhos acordados… Pele como a seda fina, Cara de sempre menina. Cedro no ermo sobranceiro, Areias de um mar solteiro. Tuas confissões sentidas, Areias do mar movidas, Noites mal dormidas, Areias queridas. O mar nos envolveu, A lua se transcendeu, Areias finas para nelas caminhar, Portas abertas de um só olhar… Victor Marques
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Apr 6, 2013
Apr 6, 2013 at 7:47 PM UTC
As areias e o mar
El mariquita se peina en su peinador de seda. Los vecinos se sonríen en sus ventanas postreras. El mariquita organiza los bucles de su cabeza. Por los patios gritan loros, surtidores y planetas. El mariquita se adorna con un jazmín sinvergüenza. La tarde se pone extraña de peines y enredaderas. El escándalo temblaba rayado como una cebra. ¡Los mariquitas del Sur, cantan en las azoteas!
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Canción del mariquita
Estar cansado tiene plumas, tiene plumas graciosas como un loro, plumas que desde luego nunca vuelan, mas balbucean igual que loro. Estoy cansado de las casas, prontamente en ruinas sin un gesto; estoy cansado de las cosas, con un latir de seda vueltas luego de espaldas. Estoy cansado de estar vivo, aunque más cansado sería el estar muerto; estoy cansado del estar cansado entre plumas ligeras sagazmente, plumas del loro aquel tan familiar o triste, el loro aquel del siempre estar cansado.
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Estoy cansado
He venido para ver semblantes Amables como viejas escobas, He venido para ver las sombras Que desde lejos me sonríen. He venido para ver los muros En el suelo o en pie indistintamente, He venido para ver las cosas, Las cosas soñolientas por aquí. He venido para ver los mares Dormidos en cestillo italiano, He venido para ver las puertas, El trabajo, los tejados, las virtudes De color amarillo ya caduco. He venido para ver la muerte Y su graciosa red de cazar mariposas, He venido para esperarte Con los brazos un tanto en el aire, He venido no sé por qué; Un día abrí los ojos: he venido. Por ello quiero saludar sin insistencia A tantas cosas más que amables: Los amigos de color celeste, Los días de color variable, La libertad del color de mis ojos; Los niñitos de seda tan clara, Los entierros aburridos como piedras, La seguridad, ese insecto Que anida en los volantes de la luz. Adiós, dulces amantes invisibles, Siento no haber dormido en vuestros brazos. Vine por esos besos solamente; Guardad los labios por si vuelvo.
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He venido para ver
Caminando hacia el mar en la pradera -es hoy noviembre-, todo ha nacido ya, todo tiene estatura, ondulación, fragancia. Hierba a hierba entenderé la tierra, paso a paso hasta la línea loca del océano. De pronto una ola de aire agita y ondula la cebada salvaje: salta el vuelo de un pájaro desde mis pies, el suelo lleno de hilos de oro, de pétalos sin nombre, brilla de pronto como rosa verde, se enreda con ortigas que revelan su coral enemigo, esbeltos tallos, zarzas estrelladas, diferencia infinita de cada vegetal que me saluda a veces con un rápido centelleo de espinas o con la pulsación de su perfume fresco, fino y amargo. Andando a las espumas del Pacífico con torpe paso por la baja hierba de la primavera escondida, parece que antes de que la tierra se termine cien metros antes del más grande océano todo se hizo delirio, germinación y canto. Las minúsculas hierbas se coronaron de oro, las plantas de la arena dieron rayos morados y a cada pequeña hoja de olvido llegó una dirección de luna o fuego. Cerca del mar, andando, en el mes de noviembre, entre los matorrales que reciben luz, fuego y sal marinas hallé una flor azul nacida en la durísima pradera. De dónde, de qué fondo tu rayo azul extraes? Tu seda temblorosa debajo de la tierra se comunica con el mar profundo? La levanté en mis manos y la miré como si el mar viviera en una sola gota, como si en el combate de la tierra y las aguas una flor levantara un pequeño estandarte de fuego azul, de paz irresistible, de indómita pureza.
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Oda a la flor azul
Caminando hacia el mar en la pradera -es hoy noviembre-, todo ha nacido ya, todo tiene estatura, ondulación, fragancia. Hierba a hierba entenderé la tierra, paso a paso hasta la línea loca del océano. De pronto una ola de aire agita y ondula la cebada salvaje: salta el vuelo de un pájaro desde mis pies, el suelo lleno de hilos de oro, de pétalos sin nombre, brilla de pronto como rosa verde, se enreda con ortigas que revelan su coral enemigo, esbeltos tallos, zarzas estrelladas, diferencia infinita de cada vegetal que me saluda a veces con un rápido centelleo de espinas o con la pulsación de su perfume fresco, fino y amargo. Andando a las espumas del Pacífico con torpe paso por la baja hierba de la primavera escondida, parece que antes de que la tierra se termine cien metros antes del más grande océano todo se hizo delirio, germinación y canto. Las minúsculas hierbas se coronaron de oro, las plantas de la arena dieron rayos morados y a cada pequeña hoja de olvido llegó una dirección de luna o fuego. Cerca del mar, andando, en el mes de noviembre, entre los matorrales que reciben luz, fuego y sal marinas hallé una flor azul nacida en la durísima pradera. De dónde, de qué fondo tu rayo azul extraes? Tu seda temblorosa debajo de la tierra se comunica con el mar profundo? La levanté en mis manos y la miré como si el mar viviera en una sola gota, como si en el combate de la tierra y las aguas una flor levantara un pequeño estandarte de fuego azul, de paz irresistible, de indómita pureza.
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Besé aquella vez la brisa más húmeda y salada de su océano. Besé su alma y como supuse allí no encontré, magullado sus pulsos. Él estaba intacto aún preparado para entrar nuevamente en mis nirvanas. No existían huellas de las antiguas cigarras que escarbaban de noche el ángelus de sus orgasmos tampoco las de aquellas pupilas cortesanas que le entregaban las llaves de sus templos derramados, mientras su colilla húmeda y mutilada se perdía ambulante y confundida detrás de una ceguera diluida entre los lirios de su estación última . Es cierto que ya no era purísimo y exacto él, había cambiado, las cortinas de su alma ya no eran un misterio y sus pensamientos ya no se escondían convulsos detrás de sus jaquecas. Comenzamos a nacer entonces, después de que mis llantos pudrieran mis ojos de manera retórica, después de que esos rumores perdidos empezaron a desempañar los cristales silenciosos de mi cálido infierno. Y entonces...él abrió sus ojos de verdad, y halló mi nacimiento, justo donde la seda rota cubría las nuevas espigas... Azul Strauss Markuart Título : El Ángelus De Sus Orgasmos Poema: Texto completo.] Autora :Azul Strauss M 15 De Junio del 2015 Buenos Aires - Argentina ©Copyright –Derecho de Autor Reservado Protegido por OMPI y el Tratado internacional de Suiza sobre derechos de autores
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Jun 15, 2015
Jun 15, 2015 at 9:34 PM UTC
El ÁNGELUS DE SUS ORGASMOS
Tienes, como Luzbel, formas tan bellas, Que eí hombre olvida al verte, enamorado, Que son tus ojos negros dos estrellas Veladas por la sombra del pecado. Y no turbas, hipócrita, el reposo Del pobre hogar con que tu falta escudas, Porque a besar te atreves al esposo, Como besara a Jesucristo Judas. ¡Aun sus flores te dan las primaveras, Y ya tienes el alma envilecida! Ya llegarás a ver, aunque no quieras, El horizonte oscuro de tu vida. Desdeñas los sagrados embelesos Del casto hogar de la mujer honrada, Y audaz ostentas, al vender tus besos, Las llamas del infierno en tu mirada. Manchas el suelo que tu planta pisa, Y manchas lo que tocas con tu mano. Te dio Lucrecia Borgia su sonrisa, Y Mesalina su perfil romano. Brota el deleite de tus labios rojos; Se aparta la virtud a tu presencia, Porque negras, más negras que tus ojos, Tienes, mujer, el alma y la conciencia. Rosas de abril parecen tus mejillas, Mármol de Paros tu ondulante seno; Mas ¡ay! que tan excelsas maravillas Son de barro no más, no más de cieno. Reina del mal, tú tienes por diadema La infamia, que con nada se redime. ¿El pudor? ¡Es un ascua que te quema! ¿El deber? ¡Es un yugo que te oprime! Tienen las gracias con que al mundo halagas, Precio vil en mercados repugnantes; ¡Y te envaneces de cubrir tus llagas Con seda recamada de brillantes! En este siglo en que el honor campea, No te ha de perdonar ni el vulgo necio. Hieren más que las piedras de Judea Los dardos de la burla y del desprecio. Mañana, enferma, pobre, abandonada, De la mundana compasión proscrita; El Honor, cuando mueras humillada, Sobre tu losa escribirá: ¡Maldita!
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Adúltera
Tienes, como Luzbel, formas tan bellas, Que eí hombre olvida al verte, enamorado, Que son tus ojos negros dos estrellas Veladas por la sombra del pecado. Y no turbas, hipócrita, el reposo Del pobre hogar con que tu falta escudas, Porque a besar te atreves al esposo, Como besara a Jesucristo Judas. ¡Aun sus flores te dan las primaveras, Y ya tienes el alma envilecida! Ya llegarás a ver, aunque no quieras, El horizonte oscuro de tu vida. Desdeñas los sagrados embelesos Del casto hogar de la mujer honrada, Y audaz ostentas, al vender tus besos, Las llamas del infierno en tu mirada. Manchas el suelo que tu planta pisa, Y manchas lo que tocas con tu mano. Te dio Lucrecia Borgia su sonrisa, Y Mesalina su perfil romano. Brota el deleite de tus labios rojos; Se aparta la virtud a tu presencia, Porque negras, más negras que tus ojos, Tienes, mujer, el alma y la conciencia. Rosas de abril parecen tus mejillas, Mármol de Paros tu ondulante seno; Mas ¡ay! que tan excelsas maravillas Son de barro no más, no más de cieno. Reina del mal, tú tienes por diadema La infamia, que con nada se redime. ¿El pudor? ¡Es un ascua que te quema! ¿El deber? ¡Es un yugo que te oprime! Tienen las gracias con que al mundo halagas, Precio vil en mercados repugnantes; ¡Y te envaneces de cubrir tus llagas Con seda recamada de brillantes! En este siglo en que el honor campea, No te ha de perdonar ni el vulgo necio. Hieren más que las piedras de Judea Los dardos de la burla y del desprecio. Mañana, enferma, pobre, abandonada, De la mundana compasión proscrita; El Honor, cuando mueras humillada, Sobre tu losa escribirá: ¡Maldita!
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Diré cómo nacisteis, placeres prohibidos, Como nace un deseo sobre torres de espanto, Amenazadores barrotes, hiel descolorida, Noche petrificada a fuerza de puños, Ante todos, incluso el más rebelde, Apto solamente en la vida sin muros. Corazas infranqueables, lanzas o puñales, Todo es bueno si deforma un cuerpo; Tu deseo es beber esas hojas lascivas O dormir en esa agua acariciadora. No importa; Ya declaran tu espíritu impuro. No importa la pureza, los dones que un destino Levantó hacia las aves con manos imperecederas; No importa la juventud, sueño más que hombre, La sonrisa tan noble, playa de seda bajo la tempestad De un régimen caído. Placeres prohibidos, planetas terrenales, Miembros de mármol con sabor de estío, Jugo de esponjas abandonadas por el mar, Flores de hierro, resonantes como el pecho de un hombre. Soledades altivas, coronas derribadas, Libertades memorables, manto de juventudes; Quien insulta esos frutos, tinieblas en la lengua, Es vil como un rey, como sombra de rey Arrastrándose a los pies de la tierra Para conseguir un trozo de vida. No sabía los límites impuestos, Límites de metal o papel, Ya que el azar le hizo abrir los ojos bajo una luz tan alta, Adonde no llegan realidades vacías, Leyes hediondas, códigos, ratas de paisajes derruidos. Extender entonces una mano Es hallar una montaña que prohíbe, Un bosque impenetrable que niega, Un mar que traga adolescentes rebeldes. Pero si la ira, el ultraje, el oprobio y la muerte, Ávidos dientes sin carne todavía, Amenazan abriendo sus torrentes, De otro lado vosotros, placeres prohibidos, Bronce de orgullo, blasfemia que nada precipita, Tendéis en una mano el misterio. Sabor que ninguna amargura corrompe, Cielos, cielos relampagueantes que aniquilan. Abajo, estatuas anónimas, Sombras de sombras, miseria, preceptos de niebla; Una chispa de aquellos placeres Brilla en la hora vengativa. Su fulgor puede destruir vuestro mundo.
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Diré cómo nacisteis
Diré cómo nacisteis, placeres prohibidos, Como nace un deseo sobre torres de espanto, Amenazadores barrotes, hiel descolorida, Noche petrificada a fuerza de puños, Ante todos, incluso el más rebelde, Apto solamente en la vida sin muros. Corazas infranqueables, lanzas o puñales, Todo es bueno si deforma un cuerpo; Tu deseo es beber esas hojas lascivas O dormir en esa agua acariciadora. No importa; Ya declaran tu espíritu impuro. No importa la pureza, los dones que un destino Levantó hacia las aves con manos imperecederas; No importa la juventud, sueño más que hombre, La sonrisa tan noble, playa de seda bajo la tempestad De un régimen caído. Placeres prohibidos, planetas terrenales, Miembros de mármol con sabor de estío, Jugo de esponjas abandonadas por el mar, Flores de hierro, resonantes como el pecho de un hombre. Soledades altivas, coronas derribadas, Libertades memorables, manto de juventudes; Quien insulta esos frutos, tinieblas en la lengua, Es vil como un rey, como sombra de rey Arrastrándose a los pies de la tierra Para conseguir un trozo de vida. No sabía los límites impuestos, Límites de metal o papel, Ya que el azar le hizo abrir los ojos bajo una luz tan alta, Adonde no llegan realidades vacías, Leyes hediondas, códigos, ratas de paisajes derruidos. Extender entonces una mano Es hallar una montaña que prohíbe, Un bosque impenetrable que niega, Un mar que traga adolescentes rebeldes. Pero si la ira, el ultraje, el oprobio y la muerte, Ávidos dientes sin carne todavía, Amenazan abriendo sus torrentes, De otro lado vosotros, placeres prohibidos, Bronce de orgullo, blasfemia que nada precipita, Tendéis en una mano el misterio. Sabor que ninguna amargura corrompe, Cielos, cielos relampagueantes que aniquilan. Abajo, estatuas anónimas, Sombras de sombras, miseria, preceptos de niebla; Una chispa de aquellos placeres Brilla en la hora vengativa. Su fulgor puede destruir vuestro mundo.
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