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"saldremos" poems
Ahora, entre nosotros, aquí, ven conmigo, trae por la mano a tu cuerpo y cenemos juntos y pasemos un instante la vida a dos vidas y dando una parte a nuestra muerte. Ahora, ven contigo, hazme el favor de quejarte en mi nombre y a la luz de la noche teneblosa en que traes a tu alma de la mano y huímos en puntillas de nosotros. Ven a mí, sí, y a ti, sí, con paso par, a vemos a los dos con paso impar, marcar el paso de la despedida. ¡Hasta cuando volvamos! ¡Hasta la vuelta! ¡Hasta cuando leamos, ignorantes! ¡Hasta cuando volvamos, despidámonos! ¿Qué me importan los fusiles?, escúchame; escúchame, ¿qué impórtenme, si la bala circula ya en el rango de mi firma? ¿Qué te importan a ti las balas, si el fusil está humeando ya en tu olor? Hoy mismo pesaremos en los brazos de un ciego nuestra estrella y, una vez que me cantes, lloraremos. Hoy mismo, hermosa, con tu paso par y tu confianza a que llegó mi alarma, saldremos de nosotros, dos a dos. ¡Hasta cuando seamos ciegos! ¡Hasta que lloremos de tánto volver! Ahora, entre nosotros, trae por la mano a tu dulce personaje y cenemos juntos y pasemos un instante la vida a dos vidas y dando una parte a nuestra muerte. Ahora, ven contigo, hazme el favor de cantar algo y de tocar en tu alma, haciendo palmas. ¡Hasta cuando volvamos! ¡Hasta entonces! ¡Hasta cuando partamos, despidámonos!
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Palmas y guitarra
Traspasada por junio, por España y la sangre, se levanta mi lengua con clamor a llamarte. Campesino que mueres, campesino que yaces en la tierra que siente no tragar alemanes, no morder italianos: español que te abates con la nuca marcada por un yugo infamante, que traicionas al pueblo defensor de los panes: campesino, despierta, español, que no es tarde. Calabozos y hierros, calabozos y cárceles, desventuras, presidios, atropellos y hambres, eso estás defendiendo, no otra cosa más grande. Perdición de tus hijos, maldición de tus padres, que doblegas tus huesos al verdugo sangrante, que deshonras tu trigo, que tu tierra deshaces, campesino, despierta, español, que no es tarde. Retroceden al hoyo que se cierra y se abre, por la fuerza del pueblo forjador de verdades, escuadrones del crimen, corazones brutales, dictadores del polvo, soberanos voraces. Con la prisa del fuego, en un mágico avance, un ejército férreo que cosecha gigantes los arrastra hasta el polvo, hasta el polvo los barre. No hay quien sitie la vida, no hay quien cerque la sangre cuando empuña sus alas y las clava en el aire. La alegría y la fuerza de estos músculos parte como un hondo y sonoro manantial de volcanes. Vencedores seremos, porque somos titanes sonriendo a las balas y gritando: ¡Adelante! La salud de los trigos sólo aquí huele y arde. De la muerte y la muerte sois: de nadie y de nadie. De la vida nosotros, del sabor de los árboles. Victoriosos saldremos de las fúnebres fauces, remontándonos libres sobre tantos plumajes, dominantes las frentes, el mirar dominante, y vosotros vencidos como aquellos cadáveres. Campesino, despierta, español, que no es tarde. A este lado de España esperamos que pases: que tu tierra y tu cuerpo la invasión no se trague.
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Campesino de españa
Traspasada por junio, por España y la sangre, se levanta mi lengua con clamor a llamarte. Campesino que mueres, campesino que yaces en la tierra que siente no tragar alemanes, no morder italianos: español que te abates con la nuca marcada por un yugo infamante, que traicionas al pueblo defensor de los panes: campesino, despierta, español, que no es tarde. Calabozos y hierros, calabozos y cárceles, desventuras, presidios, atropellos y hambres, eso estás defendiendo, no otra cosa más grande. Perdición de tus hijos, maldición de tus padres, que doblegas tus huesos al verdugo sangrante, que deshonras tu trigo, que tu tierra deshaces, campesino, despierta, español, que no es tarde. Retroceden al hoyo que se cierra y se abre, por la fuerza del pueblo forjador de verdades, escuadrones del crimen, corazones brutales, dictadores del polvo, soberanos voraces. Con la prisa del fuego, en un mágico avance, un ejército férreo que cosecha gigantes los arrastra hasta el polvo, hasta el polvo los barre. No hay quien sitie la vida, no hay quien cerque la sangre cuando empuña sus alas y las clava en el aire. La alegría y la fuerza de estos músculos parte como un hondo y sonoro manantial de volcanes. Vencedores seremos, porque somos titanes sonriendo a las balas y gritando: ¡Adelante! La salud de los trigos sólo aquí huele y arde. De la muerte y la muerte sois: de nadie y de nadie. De la vida nosotros, del sabor de los árboles. Victoriosos saldremos de las fúnebres fauces, remontándonos libres sobre tantos plumajes, dominantes las frentes, el mirar dominante, y vosotros vencidos como aquellos cadáveres. Campesino, despierta, español, que no es tarde. A este lado de España esperamos que pases: que tu tierra y tu cuerpo la invasión no se trague.
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Hoy las cosas se han complicado. Estoy enferma de nuevo y no sé de qué. Pero hoy es diferente. Hoy es un día en el que quiero estar, quiero vivir mi presente. Por primera vez genuinamente me dio miedo la muerte. Hoy estoy acompañada. Hoy verdaderamente siento amor. Voy a luchar por él y saldremos adelante, de las enfermedades y calumnias, de los códigos culturales y las distancias. Hoy no soy una guerrera, soy todo un ejército.
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Aug 5, 2018
Aug 5, 2018 at 11:20 AM UTC
Diario parte III
Ya sonó la media noche En el viejo campanario: Querétaro está en silencio Que sólo turba a intervalos El grito del centinela Triste, sonoro y pausado. En un antiguo convento Que ya en cuartel trasformaron, Presos en humildes celdas Están la muerte esperando Miguel Miramón, Mejía Y un noble: Maximiliano. Ya poco tiempo les queda De vida a los sentenciados Y el Archiduque, que siempre Fue de la forma un esclavo, Llama a Miramón, queriendo Sobre un punto interrogarlo. Liega ei arrogante jefe Obediente a tal mandato Y órdenes pide gustoso A su infeliz soberano. Este le dice: -Seis horas Nos faltan. -Las voy contando Pues ya que no tengo sueño He de entretenerme en algo... -Perdonad que os distrajera, Pero quiero consultaros Cual traje será el más propio Para salir al cadalso. -No entiendo vuestra pregunta. Y agrega Maximiliano: -¿Nos vestimos de uniforme O saldremos de paisanos? Y Miramón le replica: -Majestad, voy a ser franco, Como ésta es la vez primera Que me fusilan, no es raro Que ignore lo que previene El ceremonial del caso. Sonrióse el Archiduque Y agregó con entusiasmo: «Miguel, en todo os admiro... ¡Qué vaior! ¡dadme un abrazo!».
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Una respuesta de miramón