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"rompe" poems
on tall trees (en arboles altos) they begin as small white flowers (empiezan como flores pequeñas y blancas) with five petals (con cinco petalos) and a sweet smell (y un olor dulce) ready in summer (estan listos en el verano) smooth skin (piel suave) colorful skin (piel lleno de color) red, orange, yellow, green (rojo, anaranjado, amarillo, verde) single pit in the middle (una semilla en el medio) sweet flavor (sabor dulce) soft or firm (blando o firme) the knife breaks the thin surface (el cuchillo rompe la superficie delgada) and reveals a golden sun (y revela un sol dorado) a sun (un sol) bright (brillante) shining (radiante) and glorious (y glorioso) i like mangos (me gusta mangos) mango juice (jugo de mango) mango smoothies (batidos de mangos) mango ice cream (helado de mango) i have a candle (tengo un cirio) that smells like (que huele como) mangos (mangos) it’s one of my favorite smells (es uno de mis olores favoritos) in the entire world (en todo el mundo) when i think of (cuando yo pienso en) mangos (mangos) i think of (yo pienso en) summer (el verano) my happy place (mi lugar feliz) my paradise (mi paraiso)
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Feb 5, 2015
Feb 5, 2015 at 10:55 PM UTC
ode to the mango (oda al mango)
Desde que terminamos las cosas fueron diferentes. Desde que nos dejamos de hablar me siento diferente. Me acostumbré en hablarte todos los días. Extraño nuestras platicas. Extraño cuando me decías que me querías. Extraño todo de ti. Extraño las fotos que me mandabas. Extraño cuando me mandabas fotos o cuando me escribías después de trabajar. Extraño todo. Todo eso me hace triste en solo pensar que te estoy perdiendo. El pensar que nos estamos destinando me rompe el corazón. Cuanto te extraño. Tal vez solo soy yo la que se siente así. Tal vez solo soy yo la que sentí amor por ti. Tal vez fui la única persona que se preocupaba por ti.. no lo se. Pero que te extraño. Que te necesito, te quiero si. Si pudiera retroceder el tiempo lo haría. Haría que las cosas se mejoren. Haría que estemos juntos. Pero que podre hacer. Nada. Quedarme aquí pensando en ti. Ya te he llamado. Te he pensado. Te he escrito y no se nada de ti. Mi corazón te llama te necesita. Pero tu silencio lo dice todo.
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Jan 12, 2015
Jan 12, 2015 at 5:13 PM UTC
Te amo como nunca
Passa la nave mia colma d'oblio per aspro mare, a mezza notte, il verno, enfra Scilla e Cariddi; ed al governo siede'l signore, anzi'l nimico mio; a ciascun remo un penser pronto e rio che la tempesta e'l fin par ch'abbi a scherno; la vela rompe un vento umido, eterno di sospir', di speranze e di desio; pioggia di lagrimar, nebbia di sdegni bagna e rallenta le già stanche sarte, che son d'error con ignoranza attorto. Celansi i duo mei dolci usati segni; morta fra l'onde è la ragion e l'arte: tal ch'incomincio a desperar del porto.
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Passa la nave mia colma d'oblio
Flotante, sin asidero, nadador fuera del agua, voluntario a la deriva, por las horas, por el aire, por el haz de la mañana. Todo fugitivo, todo resbaladizo, se escapa de entre los dedos el mundo, la tierra, la arena. Nubes, velas, gaviotas, espumas, blancuras desvariadas, tiran de mí, que las sigo, que las dejo. ¿Estoy, estaba, estaré? Pero sin ir, sin venir, quieto, flotando en aquí, en allí, en azul. Una alegría que es el filo de la mañana rompe, corta, desenreda nudos, promesas, amarras. Tropeles de sombras ninfas huyendo van de sus cuerpos en islas desenfrenadas. Con su cargamento inútil de recuerdos y de plazos -¡ya no sirven, ya no sirven!- el tiempo leva las anclas. No se le ve ya. Sin tiempo, prisa y despacio lo mismo, ¡qué de prisa, qué despacio juegan los lejos a cercas colgados del verdiazul columpio de las distancias! Su silencio echan a vuelo enmudecidas campanas y cumplen su juramento los horizontes del alba: la vida toda de día, sin lastre, pura, flotando ni en agua, ni en aire, en nada.
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*Soy yo amor mío, Quien golpea la puerta de tu corazón. Deja me entrar, Y te prometo que conmigo estarás feliz. Una pasión bien fuerte quemándose como fuego, Tú eres la razón. Soy la solución a tu tristeza. Al contrario, solo mírate reír. Ríndete, no existe la palabra lastimar, solo amor, Con todo lo bueno que soy. Vine a curar y vivir en tu alma. Soy el ultimo pedazo de tu rompe cabeza, lo que usted necesitaba. Eres el aire que respiro, lo que me ase vivir. Tú, Como un sueño real que quiero cumplir. Te voy a ensenar lo que es amor y borrar tu dolor. Las personas amables se merecen lo mejor. Contigo, pudiéramos hacer lo todo. En la escurrida, eres el brillante foco. Al fin este deseo se hizo verdad.*
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Jul 21, 2014
Jul 21, 2014 at 4:45 PM UTC
Lo Que Yo Quiero
Otra canción he de cantar, ingenua. Otra canción (desnuda de artificios como mi pena: que no llora, ni se crispa, ni se queja). Otra canción desnuda de artificios como mi pena, (como mi pena: muda, así la relate mórbidamente; y quieta: no importa que sea motor de mi cansancio, hélice de mi pereza, remo de mi estatismo, ala de mi indiferencia; como mi pena: -por más que avizore y otee los horizontes- ciega). Otra canción he de cantar ingenua. Otra canción, de un ritmo opacado, de brumas y de leyenda, de brumas y de quimera: sin timbres gárrulos de Oriente -asordinada-; sin tamboriles gayos ni danzarinas bayaderas; sin bélicos clarines y sin fanfarrias épicas. Una canción hiperbórea, gris: que la cantasen noruegos marinos en sus barcazas pesqueras; que la cantasen campesinos de Helsingor y aldeanas de Abylund y de la Karelia. Otra canción he de cantar ingenua. Sin este sol vibrante ni los estridores que me circundan: como si no habitase las tropicales beocias antitéticas -burgos sordos, cálidas selvas-: como si no retumbase en mis oídos la fragorosa cantinela del río que rompe su fastidio en las filudas peñas! Canción que nada diga y apenas sí sugiera. Que nada diga mas deje en los oídos vaga impresión insegura de leyenda y de quimera: (el hondo rumor que de los caracoles en la rósea espiral se aposenta). Canción de gente tosca, de ruda gente marinera, canción que se cantase en la hora de los coloquios -del norteño puerto nativo en el muelle o en la taberna-. Otra canción he de cantar, ingenua. Desnuda de artificios como mi pena, Sobria de afeites frívolos, burda como la lona de las velas de los esquifes pescadores; burda: ¡y encinta de odiseas, de temporales y de naufragios como las velas!
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Cantigas
Otra canción he de cantar, ingenua. Otra canción (desnuda de artificios como mi pena: que no llora, ni se crispa, ni se queja). Otra canción desnuda de artificios como mi pena, (como mi pena: muda, así la relate mórbidamente; y quieta: no importa que sea motor de mi cansancio, hélice de mi pereza, remo de mi estatismo, ala de mi indiferencia; como mi pena: -por más que avizore y otee los horizontes- ciega). Otra canción he de cantar ingenua. Otra canción, de un ritmo opacado, de brumas y de leyenda, de brumas y de quimera: sin timbres gárrulos de Oriente -asordinada-; sin tamboriles gayos ni danzarinas bayaderas; sin bélicos clarines y sin fanfarrias épicas. Una canción hiperbórea, gris: que la cantasen noruegos marinos en sus barcazas pesqueras; que la cantasen campesinos de Helsingor y aldeanas de Abylund y de la Karelia. Otra canción he de cantar ingenua. Sin este sol vibrante ni los estridores que me circundan: como si no habitase las tropicales beocias antitéticas -burgos sordos, cálidas selvas-: como si no retumbase en mis oídos la fragorosa cantinela del río que rompe su fastidio en las filudas peñas! Canción que nada diga y apenas sí sugiera. Que nada diga mas deje en los oídos vaga impresión insegura de leyenda y de quimera: (el hondo rumor que de los caracoles en la rósea espiral se aposenta). Canción de gente tosca, de ruda gente marinera, canción que se cantase en la hora de los coloquios -del norteño puerto nativo en el muelle o en la taberna-. Otra canción he de cantar, ingenua. Desnuda de artificios como mi pena, Sobria de afeites frívolos, burda como la lona de las velas de los esquifes pescadores; burda: ¡y encinta de odiseas, de temporales y de naufragios como las velas!
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Olas gigantes que os rompéis bramando en las playas desiertas y remotas, envuelto entre la sábana de espumas,         ¡llevadme con vosotras!   Ráfagas de huracán que arrebatáis del alto bosque las marchitas hojas, arrastrado en el ciego torbellino,         ¡llevadme con vosotras!   Nube de tempestad que rompe el rayo y en fuego ornáis las sangrientas orlas, arrebatado entre la niebla oscura,         ¡llevadme con vosotras!   Llevadme, por piedad, a donde el vértigo con la razón me arranque la memoria. ¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme         con mi dolor a solas!
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Rima lii
En los solares de Burgos   a su Rodrigo aguardando, tan encinta está Jimena,   que muy cedo aguarda el parto; cuando demás dolorida   una mañana en disanto, bañada en lágrimas tiernas,   escribe al rey don Fernando: «A vos, el mi señor rey,   el bueno, el aventurado, el magno, el conquistador,   el agradecido, el sabio, la vuestra sierva Jimena,   fija del conde Lozano, desde Burgos os saluda,   donde vive lacerando. Perdonédesme señor,   que no tengo pecho falso, y si mal talante os tengo,   no puedo disimulallo. ¿Qué ley de Dios vos otorga   que podáis, por tiempo tanto como ha que fincáis en lides,   descasar a los casados? ¿Qué buena razón consiente   que a mi marido velado no le soltéis para mí   sino una vez en el año? Y esa vez que lo soltáis,   fasta los pies del caballo tan teñido en sangre viene,   que pone pavor mirallo; y no bien mis brazos toca   cuando se duerme en mis brazos, y en sueños gime y forcejea,   que cuida que está lidiando, y apenas el alba rompe,   cuando lo están acuciando las esculcas y adalides   para que se vuelva al campo. Llorando vos lo pedí   y en mi soledad cuidando de cobrar padre y marido,   ni uno tengo, ni otro alcanzo. Y como otro bien no tengo   y me lo habedes quitado, en guisa lo lloro vivo   cual si estuviese enterrado. Si lo facéis por honralle,   asaz Rodrigo es honrado, pues no tiene barba, y tiene   reyes moros por vasallos. Yo finco, señor, encinta,   que en nueve meses he entrado y me pueden empecer   las lágrimas que derramo.   Dad este escrito a las llamas,   non se fega de él palacio, que en malos barruntadores   no me será bien contado».
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Romance viii carta de doña jimena al rey
En los solares de Burgos   a su Rodrigo aguardando, tan encinta está Jimena,   que muy cedo aguarda el parto; cuando demás dolorida   una mañana en disanto, bañada en lágrimas tiernas,   escribe al rey don Fernando: «A vos, el mi señor rey,   el bueno, el aventurado, el magno, el conquistador,   el agradecido, el sabio, la vuestra sierva Jimena,   fija del conde Lozano, desde Burgos os saluda,   donde vive lacerando. Perdonédesme señor,   que no tengo pecho falso, y si mal talante os tengo,   no puedo disimulallo. ¿Qué ley de Dios vos otorga   que podáis, por tiempo tanto como ha que fincáis en lides,   descasar a los casados? ¿Qué buena razón consiente   que a mi marido velado no le soltéis para mí   sino una vez en el año? Y esa vez que lo soltáis,   fasta los pies del caballo tan teñido en sangre viene,   que pone pavor mirallo; y no bien mis brazos toca   cuando se duerme en mis brazos, y en sueños gime y forcejea,   que cuida que está lidiando, y apenas el alba rompe,   cuando lo están acuciando las esculcas y adalides   para que se vuelva al campo. Llorando vos lo pedí   y en mi soledad cuidando de cobrar padre y marido,   ni uno tengo, ni otro alcanzo. Y como otro bien no tengo   y me lo habedes quitado, en guisa lo lloro vivo   cual si estuviese enterrado. Si lo facéis por honralle,   asaz Rodrigo es honrado, pues no tiene barba, y tiene   reyes moros por vasallos. Yo finco, señor, encinta,   que en nueve meses he entrado y me pueden empecer   las lágrimas que derramo.   Dad este escrito a las llamas,   non se fega de él palacio, que en malos barruntadores   no me será bien contado».
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Lentamente el ahogado recorre sus dominios Donde el silencio quita su apariencia a la vida. Transparentes llanuras inmóviles le ofrecen Árboles sin colores y pájaros callados. Las sombras indecisas alargándose tiemblan, Mas el viento no mueve sus alas irisadas; Si el ahogado sacude sus lívidos recuerdos, Halla un golpe de luz, la memoria del aire. Un vidrio denso tiembla delante de las cosas, Un vidrio que despierta formas color de olvido; Olvidos de tristeza, de un amor, de la vida, Ahogados como un cuerpo sin luz, sin aire, muerto. Delicados, con prisa, se insinúan apenas Vagos revuelos grises, encendiendo en el agua Reflejos de metal o aceros relucientes, Y su rumbo acuchilla las simétricas olas. Flores de luz tranquila despiertan a lo lejos, Flores de luz quizá, o miradas tan bellas Como pudo el ahogado soñarlas una noche, Sin amor ni dolor, en su tumba infinita. A su fulgor el agua seducida se aquieta, Azulada sonrisa asomando en sus ondas. Sonrisas, oh miradas alegres de los labios; Miradas, oh sonrisas de la luz triunfante. Desdobla sus espejos la prisión delicada; Claridad sinuosa, errantes perspectivas. Perspectivas que rompe con su dolor ya muerto Ese pálido rostro que solemne aparece. Su insomnio maquinal el ahogado pasea. El silencio impasible sonríe en sus oídos. Inestable vacío sin alba ni crepúsculo, Monótona tristeza, emoción en ruinas. En plena mar al fin, sin rumbo, a toda vela; Hacia lo lejos, más, hacia la flor sin nombre. Atravesar ligero como pájaro herido Ese cristal confuso, esas luces extrañas. Pálido entre las ondas cada vez más opacas El ahogado ligero se pierde ciegamente En el fondo nocturno como un astro apagado. Hacia lo lejos, sí, hacia el aire sin nombre.
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Cuerpo en pena
Lentamente el ahogado recorre sus dominios Donde el silencio quita su apariencia a la vida. Transparentes llanuras inmóviles le ofrecen Árboles sin colores y pájaros callados. Las sombras indecisas alargándose tiemblan, Mas el viento no mueve sus alas irisadas; Si el ahogado sacude sus lívidos recuerdos, Halla un golpe de luz, la memoria del aire. Un vidrio denso tiembla delante de las cosas, Un vidrio que despierta formas color de olvido; Olvidos de tristeza, de un amor, de la vida, Ahogados como un cuerpo sin luz, sin aire, muerto. Delicados, con prisa, se insinúan apenas Vagos revuelos grises, encendiendo en el agua Reflejos de metal o aceros relucientes, Y su rumbo acuchilla las simétricas olas. Flores de luz tranquila despiertan a lo lejos, Flores de luz quizá, o miradas tan bellas Como pudo el ahogado soñarlas una noche, Sin amor ni dolor, en su tumba infinita. A su fulgor el agua seducida se aquieta, Azulada sonrisa asomando en sus ondas. Sonrisas, oh miradas alegres de los labios; Miradas, oh sonrisas de la luz triunfante. Desdobla sus espejos la prisión delicada; Claridad sinuosa, errantes perspectivas. Perspectivas que rompe con su dolor ya muerto Ese pálido rostro que solemne aparece. Su insomnio maquinal el ahogado pasea. El silencio impasible sonríe en sus oídos. Inestable vacío sin alba ni crepúsculo, Monótona tristeza, emoción en ruinas. En plena mar al fin, sin rumbo, a toda vela; Hacia lo lejos, más, hacia la flor sin nombre. Atravesar ligero como pájaro herido Ese cristal confuso, esas luces extrañas. Pálido entre las ondas cada vez más opacas El ahogado ligero se pierde ciegamente En el fondo nocturno como un astro apagado. Hacia lo lejos, sí, hacia el aire sin nombre.
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A luz febril da infância rompe pelo milharal dourado. O Rei Sol adormece, para lá do âmbito, para lá do Fim dos Tempos. Não será a última vez. *** The feverish light of infancy strikes deep in thru the golden cornfields. Her sun souled feet won’t stand still - they rave the sand of endless seas. No life, no death, just the ride in between. Once upon a time the gods made us and we made them.
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Aug 25, 2015
Aug 25, 2015 at 8:44 PM UTC
DONDE SE ERGUEM OS TEMPLOS / THE PROPHECY
Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos. Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida -no tú ni yo- la vida, sea para siempre. Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang... Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes. A mí me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho -frente al ataque de los antibióticos- ¡bacterias mutantes! Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble. Mueve una mano y hace el mar, y mueve la otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento. Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia -y se agita y crece- cuando Dios se aleja. Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy. A mí me gusta, a mí me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios.
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Me encanta dios
Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos. Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida -no tú ni yo- la vida, sea para siempre. Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang... Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes. A mí me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho -frente al ataque de los antibióticos- ¡bacterias mutantes! Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble. Mueve una mano y hace el mar, y mueve la otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento. Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia -y se agita y crece- cuando Dios se aleja. Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy. A mí me gusta, a mí me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios.
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Estuche polvoriento, ¡cuántas anécdotas has guardado! Refrescas cada memoria, revives el pasado. Son asombrosos los sentimientos forzados a quedarse en el olvido junto con las personas que el tiempo se ha llevado consigo. Estuche polvoriento, has desatado sonrisas inesperadas, acentuando mis mejillas, detonando lumbradas. Es como hallar una pieza del rompe cabezas, que durante el arduo camino de la vida, había quedado extraviada. ¡Qué gratificante momento; lo que son los recuerdos! Siento que el vigor me has devuelto, oh, pequeño estuche polvoriento.
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Jun 18, 2015
Jun 18, 2015 at 11:49 AM UTC
Estuche polvoriento
Te busco en las esquinas del pueblo Te busco en los ojos de los caballeros Te busco como una niña perdida busca a su madre Con angustia, con miedo Miedo a encontrarte entre otros brazos Miedo de hallarte con otra boca Pero aun asi tengo esperanzas de encontrarte entero porque de poder encontrar pedazos tuyos eso si pude hacer Encontre tus ojos mientras miraba el cielo estrellado una noche oscura en el Beni Halle tu sonrisa por ahi en el mar azul de Brasil Senti el rozo de tus dedos Mientras el viento jugaba con mi pelo en pleno Los Angeles No te he perdido para siempre Eso me sigo diciendo Y sigo viajando porque te sigo buscando con esperanzas de poder juntar todos los pedazos tuyos y que formen el rompe cabezas mas bien rompe corazones y mentes y almas y que finalmente te pueda nuevamente ver Deje mi corazon en tus manos hace mucho tiempo y al irme, me lo quise llevar termino en dos pedazos yo con una mitad y tu con la otra espero que al igual que yo estes buscando la otra mitad
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Oct 27, 2014
Oct 27, 2014 at 4:24 AM UTC
Te busco
Yo tan loco, tú tan diferente Y nosotros tan perfectos. Juntos se rompe el espejo Y miro mi reflejo, Me veo igual pero me siento Tan diferente. El calor de esta estación, Entibia congelados sentimientos y Detrás de una perdida Mirada de Don Juan, Se asomada tan esperada sonrisa, Como el primer amanecer de verano que tanto habiamos esperado
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Dec 8, 2014
Dec 8, 2014 at 1:06 AM UTC
Verano
Madre, yo al oro me humillo, Él es mi amante y mi amado, Pues de puro enamorado De contino anda amarillo. Que pues doblón o sencillo Hace todo cuanto quiero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Nace en las Indias honrado, Donde el Mundo le acompaña; Viene a morir en España, Y es en Génova enterrado. Y pues quien le trae al lado Es hermoso, aunque sea fiero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Es galán, y es como un oro, Tiene quebrado el color, Persona de gran valor, Tan Cristiano como Moro. Pues que da y quita el decoro Y quebranta cualquier fuero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Son sus padres principales, Y es de nobles descendiente, Porque en las venas de Oriente Todas las sangres son Reales. Y pues es quien hace iguales Al duque y al ganadero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Mas ¿a quién no maravilla Ver en su gloria, sin tasa, Que es lo menos de su casa Doña Blanca de Castilla? Pero pues da al bajo silla Y al cobarde hace guerrero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Sus escudos de Armas nobles Son siempre tan principales, Que sin sus Escudos Reales No hay Escudos de armas dobles. Y pues a los mismos robles Da codicia su minero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Por importar en los tratos Y dar tan buenos consejos, En las Casas de los viejos Gatos le guardan de gatos. Y pues él rompe recatos Y ablanda al juez más severo, Poderoso Caballero Es don Dinero.Y es tanta su majestad (Aunque son sus duelos hartos), Que con haberle hecho cuartos, No pierde su autoridad. Pero pues da calidad Al noble y al pordiosero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Nunca vi Damas ingratas A su gusto y afición, Que a las caras de un doblón Hacen sus caras baratas. Y pues las hace bravatas Desde una bolsa de cuero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Más valen en cualquier tierra, (Mirad si es harto sagaz) Sus escudos en la paz Que rodelas en la guerra. Y pues al pobre le entierra Y hace proprio al forastero, Poderoso Caballero Es don Dinero.
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Letrilla satírica:
Madre, yo al oro me humillo, Él es mi amante y mi amado, Pues de puro enamorado De contino anda amarillo. Que pues doblón o sencillo Hace todo cuanto quiero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Nace en las Indias honrado, Donde el Mundo le acompaña; Viene a morir en España, Y es en Génova enterrado. Y pues quien le trae al lado Es hermoso, aunque sea fiero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Es galán, y es como un oro, Tiene quebrado el color, Persona de gran valor, Tan Cristiano como Moro. Pues que da y quita el decoro Y quebranta cualquier fuero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Son sus padres principales, Y es de nobles descendiente, Porque en las venas de Oriente Todas las sangres son Reales. Y pues es quien hace iguales Al duque y al ganadero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Mas ¿a quién no maravilla Ver en su gloria, sin tasa, Que es lo menos de su casa Doña Blanca de Castilla? Pero pues da al bajo silla Y al cobarde hace guerrero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Sus escudos de Armas nobles Son siempre tan principales, Que sin sus Escudos Reales No hay Escudos de armas dobles. Y pues a los mismos robles Da codicia su minero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Por importar en los tratos Y dar tan buenos consejos, En las Casas de los viejos Gatos le guardan de gatos. Y pues él rompe recatos Y ablanda al juez más severo, Poderoso Caballero Es don Dinero.Y es tanta su majestad (Aunque son sus duelos hartos), Que con haberle hecho cuartos, No pierde su autoridad. Pero pues da calidad Al noble y al pordiosero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Nunca vi Damas ingratas A su gusto y afición, Que a las caras de un doblón Hacen sus caras baratas. Y pues las hace bravatas Desde una bolsa de cuero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Más valen en cualquier tierra, (Mirad si es harto sagaz) Sus escudos en la paz Que rodelas en la guerra. Y pues al pobre le entierra Y hace proprio al forastero, Poderoso Caballero Es don Dinero.
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Busco el amor que me robó la ciudad. La neblina flota en el espacio de noche, Y la luz la atraviesa mi alma como un ventanal que se rompe. Tus pasos sobre la calle me hacían sentir en casa. Hueles a primavera venciendo al invierno, Por eso te escribo estos versos en pleno febrero. No te pierdas, mi niña que creció en mujer. No me busques, mujer que secuestró mi paz. Pues si te encuentro, no hay duda de que volveré a enloquecer. Y si me encuentras, sabré que ya no hay vuelta atrás.
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Feb 16, 2013
Feb 16, 2013 at 3:56 PM UTC
Poema
Quise tocar el gozo primitivo, batir mis alas, trasponer la linde y volver, al origen, desde el fin de mi juventud, para sentirme vivo. Quise reverdecer el viejo olivo de la paz, pero el alma se me rinde. ¿Quién es sin su dolor? ¿Quién que no brinde, sin pena, su ayer libre a su hoy cautivo? Y ¿quién se adueñará de la armonía universal, si rompe, nota a nota, grano a grano, el racimo, los acordes? ¿Quién se olvida que es cuna y tumba, día y noche, honda raíz y flor que brota, luz, sombra, vida y muerte hasta los bordes?
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Armonía
Escrevo numa língua frágil As mágoas que me vão cá dentro: As que me assombram as noites E atormentam os dias Reaproveito essas mágoas e Transformo-as em desejos puros De felicidade inalcançável Poemas inúteis Que não correspondem à realidade Procuro infinitamente algo que substitua A felicidade inencontrável E ingrata que não se deixa encontrar Retiro as vendas fingidas e tingidas de lágrimas Os meus olhos bem abertos com nada se deparam. Fala-me como bonito é o amor Sem nada esconder, Mostra até os defeitos Que toda a gente deixa esconder Não ignores qualquer pedaço ingrato Consequência dramática Ou até episódio trágico. Não deixes que sorriem disto Sofrimento não é piada Nem medo ou nervosismo É número de circo Tudo o que eu sinto é um puro espetáculo De sentimentos e emoções E é inassistível, proibido ao público Não quero ver destruída Esta louca paixão descomedida Que tenho pela descoberta do contentamento Remata-me com as tuas inequívocas De como te pertenço Dessa verdade que vem do coração E que rompe a tua alma
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Jun 20, 2014
Jun 20, 2014 at 7:01 PM UTC
Encontros inencontráveis
Sacudimiento extraño que agita las ideas, como huracán que empuja las olas en tropel.Murmullo que en el alma se eleva y va creciendo como volcán que sordo anuncia que va a arder.Deformes siluetas de seres imposibles; paisajes que aparecen como al través de un tul.Colores que fundiéndose remedan en el aire los átomos del iris que nadan en la luz.Ideas sin palabras, palabras sin sentido; cadencias que no tienen ni ritmo ni compás.Memorias y deseos de cosas que no existen; accesos de alegría, impulsos de llorar.Actividad nerviosa que no halla en qué emplearse; sin riendas que le guíen, caballo volador.Locura que el espíritu exalta y desfallece, embriaguez divina del genio creador...                                         Tal es la inspiración.Gigante voz que el caos ordena en el cerebro y entre las sombras hace la luz aparecer.Brillante rienda de oro que poderosa enfrena de la exaltada mente el volador corcel.Hilo de luz que en haces los pensamientos ata; sol que las nubes rompe y toca en el zenít.Inteligente mano que en un collar de perlas consigue las indóciles palabras reunir.Armonioso ritmo que con cadencia y número las fugitivas notas encierra en el compás.Cincel que el bloque muerde la estatua modelando, y la belleza plástica añade a la ideal.Atmósfera en que giran con orden las ideas, cual átomos que agrupa recóndita atracción.Raudal en cuyas ondas su sed la fiebre apaga, oasis que al espíritu devuelve su vigor... Tal es nuestra razón.Con ambas siempre en lucha y de ambas vencedor, tan sólo al genio es dado a un yugo atar las dos.
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Rima iii
Sacudimiento extraño que agita las ideas, como huracán que empuja las olas en tropel.Murmullo que en el alma se eleva y va creciendo como volcán que sordo anuncia que va a arder.Deformes siluetas de seres imposibles; paisajes que aparecen como al través de un tul.Colores que fundiéndose remedan en el aire los átomos del iris que nadan en la luz.Ideas sin palabras, palabras sin sentido; cadencias que no tienen ni ritmo ni compás.Memorias y deseos de cosas que no existen; accesos de alegría, impulsos de llorar.Actividad nerviosa que no halla en qué emplearse; sin riendas que le guíen, caballo volador.Locura que el espíritu exalta y desfallece, embriaguez divina del genio creador...                                         Tal es la inspiración.Gigante voz que el caos ordena en el cerebro y entre las sombras hace la luz aparecer.Brillante rienda de oro que poderosa enfrena de la exaltada mente el volador corcel.Hilo de luz que en haces los pensamientos ata; sol que las nubes rompe y toca en el zenít.Inteligente mano que en un collar de perlas consigue las indóciles palabras reunir.Armonioso ritmo que con cadencia y número las fugitivas notas encierra en el compás.Cincel que el bloque muerde la estatua modelando, y la belleza plástica añade a la ideal.Atmósfera en que giran con orden las ideas, cual átomos que agrupa recóndita atracción.Raudal en cuyas ondas su sed la fiebre apaga, oasis que al espíritu devuelve su vigor... Tal es nuestra razón.Con ambas siempre en lucha y de ambas vencedor, tan sólo al genio es dado a un yugo atar las dos.
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I No intervalo do incessante Para lá do perceptível emaranhado numa zona incerta quando a noite é mais de trevas E um quarto bem estreito é exageradamente infindo ora ali o oniromante De outrora letargo de outro nome alcunhado que agora desperto aprende a dormir recônditos respiros rebuliços arredores vasos sanguíneos coléricas vozes vislumbra o enfermo sem remédio sem cura Um quadro preto um naufrágio II Jaz adormecido em cama de pedras com colcha de espinhos Lá dentro avenidas movimentadas sussurram verdades cheias de  agudos ângulos, retos, obtusos com vértices nas curvas semicirculares Um rompante inaudível turbilhões de incertezas de vozes cegas emergindo da fresta tenebrosa que brilha o **** cobiçado de seios de coxas de longos cabelos loiros de pele negra de pele vermelha de pele amarela peles tão alvas quanto a neve Uma avalanche de inseguranças Correntes de ferro enferrujadas que rasgam a carne com tétano e o sangue escorre num rio plácido repleto de peixes e tartarugas de ondinas e sereias onde banham as musas que cantam o canto de Morfeu como eólia lira que entorpece e inspira o oniromante que ali adormeceu III No sonho de um sonho há um sonho esquecido guardado a sete fechos no fundo inflexível de imagens arquetípicas de desejos obscuros de visões aterradoras de um jovem bem febril devagar vai adentrando nessa estranha entrelinha qual razão do desconexo desconstrói o findo dia tenazes vozes em seus ouvidos reproduzidas como brados brotam atroadas de estrondosas trovejadas Neste tempo sem um tempo há tempos transcorrido inesperados fragmentos reprimidos e esquecidos Por frações de um instante trafegando entre a memória dos dias das noites do futuro do passado e das histórias Clareiam-se como cruz como carga no caminho Cultuando a culpa a luz jaz oculta na cova deslembrada Estreitos fios a lumiar o teto escuro tomam forma entrelaçada da aurora Rompe o limiar do céu noturno E abre os olhos pra não perder a hora �
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Dec 26, 2016
Dec 26, 2016 at 5:59 AM UTC
Alucinações Hipnagógicas
I No intervalo do incessante Para lá do perceptível emaranhado numa zona incerta quando a noite é mais de trevas E um quarto bem estreito é exageradamente infindo ora ali o oniromante De outrora letargo de outro nome alcunhado que agora desperto aprende a dormir recônditos respiros rebuliços arredores vasos sanguíneos coléricas vozes vislumbra o enfermo sem remédio sem cura Um quadro preto um naufrágio II Jaz adormecido em cama de pedras com colcha de espinhos Lá dentro avenidas movimentadas sussurram verdades cheias de  agudos ângulos, retos, obtusos com vértices nas curvas semicirculares Um rompante inaudível turbilhões de incertezas de vozes cegas emergindo da fresta tenebrosa que brilha o **** cobiçado de seios de coxas de longos cabelos loiros de pele negra de pele vermelha de pele amarela peles tão alvas quanto a neve Uma avalanche de inseguranças Correntes de ferro enferrujadas que rasgam a carne com tétano e o sangue escorre num rio plácido repleto de peixes e tartarugas de ondinas e sereias onde banham as musas que cantam o canto de Morfeu como eólia lira que entorpece e inspira o oniromante que ali adormeceu III No sonho de um sonho há um sonho esquecido guardado a sete fechos no fundo inflexível de imagens arquetípicas de desejos obscuros de visões aterradoras de um jovem bem febril devagar vai adentrando nessa estranha entrelinha qual razão do desconexo desconstrói o findo dia tenazes vozes em seus ouvidos reproduzidas como brados brotam atroadas de estrondosas trovejadas Neste tempo sem um tempo há tempos transcorrido inesperados fragmentos reprimidos e esquecidos Por frações de um instante trafegando entre a memória dos dias das noites do futuro do passado e das histórias Clareiam-se como cruz como carga no caminho Cultuando a culpa a luz jaz oculta na cova deslembrada Estreitos fios a lumiar o teto escuro tomam forma entrelaçada da aurora Rompe o limiar do céu noturno E abre os olhos pra não perder a hora �
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Hoje acordei e encontrei na rua frutos da vida, Penduradas numa mente distante, doces vivencias, Sim alguém falava comigo com mente sofrida, Como eu, como tu, todos temos diferencias. Simplesmente é complicado simplificar o fácil, Essa é a minha dor, era a sua dor, é a dor do mundo Não é fácil entender Deus no sentimento profundo, Quer que amamos a família sendo comunidade volátil. Aí a mente divaga, fumega e se acomoda na facilidade, Facilidade, que na real não é fácil e complica o nosso dia, Enfim que adianta dizer a alguém que por ele se morria, Se tendo ele sede, lha saciar se torna grande dificuldade! Então eu penso que porquê prometer se não quero fazer, Porquê não fazer, se ajudar me daria tanto orgulho e prazer, Serão acomodação a algo que não sabemos explicar ou dizer, Será o corpo que segura e rompe com a mente para te ver morrer! Autor: António Benigno Código de Autor: 201608051243.08.01
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Aug 5, 2016
Aug 5, 2016 at 7:57 AM UTC
Eu não sou de cá nem vivo aqui
Passata è la tempesta: Odo augelli far festa, e la gallina, Tornata in su la via, Che ripete il suo verso. Ecco il sereno Rompe là da ponente, alla montagna; Sgombrasi la campagna, E chiaro nella valle il fiume appare. Ogni cor si rallegra, in ogni lato Risorge il romorio Torna il lavoro usato. L'artigiano a mirar l'umido cielo, Con l'opra in man, cantando, Fassi in su l'uscio; a prova Vien fuor la femminetta a còr dell'acqua Della novella piova; E l'erbaiuol rinnova Di sentiero in sentiero Il grido giornaliero. Ecco il Sol che ritorna, ecco sorride Per li poggi e le ville. Apre i balconi, Apre terrazzi e logge la famiglia: E, dalla via corrente, odi lontano Tintinnio di sonagli; il carro stride Del passeggier che il suo cammin ripiglia. Si rallegra ogni core. Sì dolce, sì gradita Quand'è, com'or, la vita? Quando con tanto amore L'uomo à suoi studi intende? O torna all'opre? O cosa nova imprende? Quando dè mali suoi men si ricorda? Piacer figlio d'affanno; Gioia vana, ch'è frutto Del passato timore, onde si scosse E paventò la morte Chi la vita abborria; Onde in lungo tormento, Fredde, tacite, smorte, Sudàr le genti e palpitàr, vedendo Mossi alle nostre offese Folgori, nembi e vento. O natura cortese, Son questi i doni tuoi, Questi i diletti sono Che tu porgi ai mortali. Uscir di pena È diletto fra noi. Pene tu spargi a larga mano; il duolo Spontaneo sorge e di piacer, quel tanto Che per mostro e miracolo talvolta Nasce d'affanno, è gran guadagno. Umana Prole cara agli eterni! Assai felice Se respirar ti lice D'alcun dolor: beata Se te d'ogni dolor morte risana.
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La quiete dopo la tempesta
Passata è la tempesta: Odo augelli far festa, e la gallina, Tornata in su la via, Che ripete il suo verso. Ecco il sereno Rompe là da ponente, alla montagna; Sgombrasi la campagna, E chiaro nella valle il fiume appare. Ogni cor si rallegra, in ogni lato Risorge il romorio Torna il lavoro usato. L'artigiano a mirar l'umido cielo, Con l'opra in man, cantando, Fassi in su l'uscio; a prova Vien fuor la femminetta a còr dell'acqua Della novella piova; E l'erbaiuol rinnova Di sentiero in sentiero Il grido giornaliero. Ecco il Sol che ritorna, ecco sorride Per li poggi e le ville. Apre i balconi, Apre terrazzi e logge la famiglia: E, dalla via corrente, odi lontano Tintinnio di sonagli; il carro stride Del passeggier che il suo cammin ripiglia. Si rallegra ogni core. Sì dolce, sì gradita Quand'è, com'or, la vita? Quando con tanto amore L'uomo à suoi studi intende? O torna all'opre? O cosa nova imprende? Quando dè mali suoi men si ricorda? Piacer figlio d'affanno; Gioia vana, ch'è frutto Del passato timore, onde si scosse E paventò la morte Chi la vita abborria; Onde in lungo tormento, Fredde, tacite, smorte, Sudàr le genti e palpitàr, vedendo Mossi alle nostre offese Folgori, nembi e vento. O natura cortese, Son questi i doni tuoi, Questi i diletti sono Che tu porgi ai mortali. Uscir di pena È diletto fra noi. Pene tu spargi a larga mano; il duolo Spontaneo sorge e di piacer, quel tanto Che per mostro e miracolo talvolta Nasce d'affanno, è gran guadagno. Umana Prole cara agli eterni! Assai felice Se respirar ti lice D'alcun dolor: beata Se te d'ogni dolor morte risana.
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Bajo un cámbulo en flor, en la llanura, cerca de clara fuente rumorosa que va regando a su rededor frescura, sin cruz la abandonada sepultura, el poeta suicida en paz reposa. Caprichoso juguete del destino, pálido, siempre triste, torvo y ceño, fue en extrañas regiones peregrino, siempre buscando su ideal divino, y siempre en pos de su imposible sueño. Una tarde, a los últimos fulgores de Sol, cuando en el viejo campanario del Ángelus vibraban los clamores, regresó, con su fardo de dolores, a su hogar el poeta solitario. «Mi corazón, nos dijo, paz desea; escribiré»... Para luchar cobarde Nada más escribió. Su sola idea era la de la muerte... Y otra tarde lo vimos que salía de la aldea. «Dónde vas?» Le dijimos                                 «Una cita; Voy de prisa... me esperan...» Infinita calma brillaba en su pupila inerte «¿Quien? No lo sé. Beatriz... o Margarita». ...Y su cita... ¡era cita con la muerte! Ya duerme... Y a las sombras, a lo ignoto, a la negra, infinita lontananza, lanzó el cansado y pálido piloto, su blanco ensueño, como mástil roto, como tabla deshecha, la Esperanza. Como es tierra maldita, no hay camino a do el triste cantor descansa inerme; huye su sepultura el campesino, solo... y en paz, con su laúd divino. Pero cuando la luna en los desiertos ámbitos se levantan, como aurora, como la blanca aurora de los muertos, desentume el canto los brazos yertos, y en su huesa callada se incorpora. ¿Qué dulce voz de misterioso encanto rompe el silencio de la noche? ¿Es una serenata de amor?... ¿Plegaria o llanto? ¿Notas de arpas celestes?... ¡Es el canto del poeta, a los rayos de la luna! Y surgen a su acento, cual visiones, las bellas heroínas inmortales de sus castos poemas y canciones... ¡De su vida, las blancas ilusiones; del poeta, las novias ideales! Van surgiendo al vibrar de la armonía, halo de luz sobre la frente, y llenas de albas rosas las manos... Se diría de canéforas blanca Teoría, bajo arcadas de mármol, en Atenas. En silencio lo escuchan... Ni un acento Se levanta inoportuno... Ni suspira Entre las ramas del guadual el viento. En torno todo es paz, recogimiento; todo es quietud al sollozar la ira. Callad al fin las notas armoniosas; y a la luz de la luna, que en la quieta llanura se difunde, las hermosas ponen sobre las sienes del poeta una corona de laurel y rosas Vuelve a cantar la brisa... Lentamente las visiones se extinguen una a una; como un áureo jardín es el Oriente, y el poeta en la fosa hunde la frente, mientras se borra en el azul la luna.
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La balada del poeta
Bajo un cámbulo en flor, en la llanura, cerca de clara fuente rumorosa que va regando a su rededor frescura, sin cruz la abandonada sepultura, el poeta suicida en paz reposa. Caprichoso juguete del destino, pálido, siempre triste, torvo y ceño, fue en extrañas regiones peregrino, siempre buscando su ideal divino, y siempre en pos de su imposible sueño. Una tarde, a los últimos fulgores de Sol, cuando en el viejo campanario del Ángelus vibraban los clamores, regresó, con su fardo de dolores, a su hogar el poeta solitario. «Mi corazón, nos dijo, paz desea; escribiré»... Para luchar cobarde Nada más escribió. Su sola idea era la de la muerte... Y otra tarde lo vimos que salía de la aldea. «Dónde vas?» Le dijimos                                 «Una cita; Voy de prisa... me esperan...» Infinita calma brillaba en su pupila inerte «¿Quien? No lo sé. Beatriz... o Margarita». ...Y su cita... ¡era cita con la muerte! Ya duerme... Y a las sombras, a lo ignoto, a la negra, infinita lontananza, lanzó el cansado y pálido piloto, su blanco ensueño, como mástil roto, como tabla deshecha, la Esperanza. Como es tierra maldita, no hay camino a do el triste cantor descansa inerme; huye su sepultura el campesino, solo... y en paz, con su laúd divino. Pero cuando la luna en los desiertos ámbitos se levantan, como aurora, como la blanca aurora de los muertos, desentume el canto los brazos yertos, y en su huesa callada se incorpora. ¿Qué dulce voz de misterioso encanto rompe el silencio de la noche? ¿Es una serenata de amor?... ¿Plegaria o llanto? ¿Notas de arpas celestes?... ¡Es el canto del poeta, a los rayos de la luna! Y surgen a su acento, cual visiones, las bellas heroínas inmortales de sus castos poemas y canciones... ¡De su vida, las blancas ilusiones; del poeta, las novias ideales! Van surgiendo al vibrar de la armonía, halo de luz sobre la frente, y llenas de albas rosas las manos... Se diría de canéforas blanca Teoría, bajo arcadas de mármol, en Atenas. En silencio lo escuchan... Ni un acento Se levanta inoportuno... Ni suspira Entre las ramas del guadual el viento. En torno todo es paz, recogimiento; todo es quietud al sollozar la ira. Callad al fin las notas armoniosas; y a la luz de la luna, que en la quieta llanura se difunde, las hermosas ponen sobre las sienes del poeta una corona de laurel y rosas Vuelve a cantar la brisa... Lentamente las visiones se extinguen una a una; como un áureo jardín es el Oriente, y el poeta en la fosa hunde la frente, mientras se borra en el azul la luna.
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Al pie de un roble escarchado donde Belardo el amante desbarató un tosco nido que habían tejido las aves, de breves pasadas glorias, de presentes largos males, así se queja diciendo: quien tal hace, que tal pague. La bella Filis un día, al tiempo que el sol esparce sus rayos por todo el suelo, dorando montes y valles, sintiendo que el corazón se le divide en dos partes, así el [lo] mesmo decía: quien tal hace, que tal pague. Hice a los desdenes guerra, guerra desdenes me hacen; maté a Belardo con celos, celos es bien que me maten. No atendí siendo llamada, agora no me oye nadie; con justa causa padezco: quien tal hace, que tal pague. Desamé a Belardo un tiempo, y el amor para vengarse, quiere que le quiera agora, y que él me olvide y desame. Dejadme, pasiones frescas, frescas pasiones, dejadme vivir para que publique: quien tal hace, que tal pague. No le da pena el rigor del frío tiempo que hace, que el fuego de amor la ampara que dentro en su pecho nace. Dando de coraje voces, que revienta de coraje, dice por momentos Filis: quien tal hace, que tal pague. ¿Do está, Belardo, la fe que prometiste guardarme? más yo la quebré primero, tú puedes de mí quejarte. Diste primero en quererme, yo primero en olvidarte, tú harta disculpa tienes: quien tal hace, que tal pague. Sacó del seno un papel y con mil ansias le abre, y antes de leerle todo le arruga, rompe y deshace diciendo: «Yo soy la causa, no tengo de quién quejarme, quien dio la causa revienta: quien tal hace, que tal pague».
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Al pie de un roble escarchado donde Belardo el amante desbarató un tosco nido que habían tejido las aves, de breves pasadas glorias, de presentes largos males, así se queja diciendo: quien tal hace, que tal pague. La bella Filis un día, al tiempo que el sol esparce sus rayos por todo el suelo, dorando montes y valles, sintiendo que el corazón se le divide en dos partes, así el [lo] mesmo decía: quien tal hace, que tal pague. Hice a los desdenes guerra, guerra desdenes me hacen; maté a Belardo con celos, celos es bien que me maten. No atendí siendo llamada, agora no me oye nadie; con justa causa padezco: quien tal hace, que tal pague. Desamé a Belardo un tiempo, y el amor para vengarse, quiere que le quiera agora, y que él me olvide y desame. Dejadme, pasiones frescas, frescas pasiones, dejadme vivir para que publique: quien tal hace, que tal pague. No le da pena el rigor del frío tiempo que hace, que el fuego de amor la ampara que dentro en su pecho nace. Dando de coraje voces, que revienta de coraje, dice por momentos Filis: quien tal hace, que tal pague. ¿Do está, Belardo, la fe que prometiste guardarme? más yo la quebré primero, tú puedes de mí quejarte. Diste primero en quererme, yo primero en olvidarte, tú harta disculpa tienes: quien tal hace, que tal pague. Sacó del seno un papel y con mil ansias le abre, y antes de leerle todo le arruga, rompe y deshace diciendo: «Yo soy la causa, no tengo de quién quejarme, quien dio la causa revienta: quien tal hace, que tal pague».
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