"rendida" poems
Spanish
La luna es pálida y triste, la luna es exangüe y yerta.
La media luna figúraseme un suave perfil de muerta…
Yo que prefiero a la insigne palidez encarecida
De todas las perlas árabes, la rosa recién abierta,
En un rincón del terruño con el color de la vida,
Adoro esa luna pálida, adoro esa faz de muerta!
Y en el altar de las noches, como una flor encendida
Y ebria de extraños perfumes, mi alma la inciensa rendida.
Yo sé de labios marchitos en la blasfemia y el vino,
Que besan tras de la orgia sus huellas en el camino;
Locos que mueren besando su imagen en lagos yertos…
Porque ella es luz de inocencia, porque a esa luz misteriosa
Alumbran las cosas blancas, se ponen blancas las cosas,
Y hasta las almas más negras toman clarores inciertos!
English
The moon is pallid and sad, the moon is bloodless and cold.
I imagine the half-moon as a profile of the dead…
And beyond the reknowned and praised pallor
Of Arab pearls, I prefer the rose in recent bud.
In a corner of this land with the colors of earth,
I adore this pale moon, I adore this death mask!
And at the altar of the night, like a flower inflamed,
Inebriated by strange perfumes, my soul resigns.
I know of lips withered with blasphemy and wine;
After an **** they kiss her trace in the lane.
Insane ones who die kissing her image in lakes…
Because she is light of innocence, because white things
Illuminate her mysterious light, things taking on white,
And even the blackest souls become uncertainly bright.
3.4k
Y ante mi abrazo te sentí rendida...
y ante tu sumisión, mis besos sabios
pusieron a temblar entre tus labios
ansias de amor y de placer y vida...
Fue un instante no más, uno de esos
siglos-instantes que el amor nos brinda,
prometiéndole un lauro al que se rinda
primero en la batalla de los besos...
Lo ves, mujer... No cabe en la materia
la espiritualidad de lo insensible;
todo es vencido ante el irresistible
empujón de la carne y su miseria....
Y te sentí temblar como la fronda
al soplo tibio de la brisa vaga,
cuando en su trino el ruiseñor divaga
y peina el sol su cabellera blonda...
Y te sentí temblar como la onda
que su quietud sobre la arena apaga,
y como el ave que sin rumbo vaga
y un circulo invisible traza y ronda.
Y te sentí languidecer al peso
de mis labios, al peso de un gran beso
que perfumó en tus labios a un suspiro,
tal como languidece en la laguna
un cisne enamorado de la Luna,
al no hallarla en el cielo de zafiro...
Y te sentí latir, tal como late
al manotazo del ciclón la hoja,
como en la espada late, humeante y roja,
la sangre que bebiera en el combate;
tal como el sauce que su frente abate
cuando la nube en su aflicción lo moja,
o como el oceáno que se enoja
y en el escollo solitario bate.
Y te sentí vencida, con el lento
y anhelado y temido vencimiento
del sol, cuando la Noche abre la puerta
del ***** templo de su Dios ignoto;
y te sentí dormida, como un loto
en la serenidad de un agua muerta...
Y te sentí anhelante y temblorosa
cual la irisada espuma de un torrente;
como un lucero en la región silente,
insinuando una seña misteriosa;
cual la palma que agita, rumorosa,
su abanico de jade, lentamente,
como despunta en un jardín durmiente
el milagro de gracia de una rosa;
y cual la cierva cuando la acorrala
la jauría, cual ave moribunda
que pliega triste su ya inútil ala,
y adoré tu sensual melancolía
llena de rendición meditabunda,
¡y te sentí profundamente mía!...
2.1k
Desde que el alba quiso ser alba, toda eres
madre. Quiso la luna profundamente llena.
En tu dolor lunar he visto dos mujeres,
y un removido abismo bajo una luz serena.
¡Qué olor a madreselva desgarrada y hendida!
¡Qué exaltación de labios y honduras generosas!
Bajo las huecas ropas aleteó la vida,
y se sintieron vivas bruscamente las cosas.
Eres más clara. Eres más tierna. Eres más suave,
Ardes y te consumes con más recogimiento.
El nuevo amor te inspira la levedad del ave
y ocupa los caminos pausados de tu aliento.
Ríe, porque eres madre con luna. Así lo expresa
tu palidez rendida de recorrer lo rojo;
y ese cerezo exhausto que en tu corazón pesa,
y el ascua repentina que te agiganta el ojo.
Ríe, que todo ríe; que todo es madre leve.
Profundidad del mundo sobre el que te has quedado
sumiéndose y ahondándote mientras la luna mueve,
igual que tú, su hermosa cabeza hacia otro lado.
Nunca tan parecida tu frente al primer cielo.
Todo lo abres, todo lo alegras, madre, aurora.
Vienen rodando el hijo y el sol. Arcos de anhelo
te impulsan. Eres madre. Sonríe. Ríe. Llora.
750
Yo no sabía que el azul mañana
es vago espectro del brumoso ayer;
que agitado por soplos de centurias
el corazón anhela arder, arder.
Siento su influjo y su latencia, y cuándo
quiere sus luminarias entender.
Pero la vida está llamando,
y ya no es hora de aprender.
Yo sabía que tu sol, ternura,
da al cielo de los niños rosicler,
y que, bajo el laurel, el héroe rudo
algo de niño tiene que tener.
¡Oh, quién pudiera de niñez temblando,
a un alba de inocencia renacer!
Pero la vida está pasando
y ya no es hora de aprender.
Yo sabía que la paz profunda
del afecto, los lirios del placer,
la magnolia de luz de la energía,
lleva en su blando seno la mujer.
Mi sien rendida en este seno blando,
un hombre de verdad quisiera ser…
Pero la vida está acabando,
y ya no es hora de aprender.
699
Era una noche
De primavera,
Azul el cielo,
La luna en llena,
Abajo flores,
Arriba estrellas,
Mi hogar completo,
Yo, muy contenta,
Y tú, mi amante,
Junto a mi puerta,
De pie esperaste
La cita aquella;
Cita en que hiciste
Tantas promesas,
Y en que, rendida
De pasión ciega,
Te di en un beso
Mi vida entera.
Lo que dijimos
Dicho se queda:
Amor sin nube,
Constancia eterna.
Unir las almas,
Callar las penas,
Y al fin juntarnos
Sobre la tierra,
Sin romper nunca
Nuestras cadenas...
Una casita
Blanca y modesta,
Único adorno
De una pradera;
Con fuentes claras,
Con flores nuevas,
Con dulces nidos
De aves parleras;
Y allí jugando
Las horas muertas
Dos angelitos
Que hermanos fueran:
Frente muy blanca,
Rubias cabezas,
Labios de rosa,
Pupilas negras...
-Calla y no sigas,
Que me atormentas.
Alma del alma,
¡Qué bien te acuerdas!
Era una noche
De enero, eterna:
El aire helado,
Las aves yertas,
Las fuentes mudas.
Las flores secas,
Mi nogar muy triste,
Mi madre muerta,
Y en torno suyo
La blanca cera
Lanzando débil
Su luz siniestra;
Y yo, velando
Con honda pena,
Oí en la torre
Sonar muy lentas
Las campanadas,
Que un tiempo fueran
Las escogidas
Con dicha inmensa
Para cumplirnos
La cita aquella;
Cita en que hiciste
Tantas promesas,
Y en que, rendida
De pasión trémula,
Te di en un beso
La vida entera...
¿Por qué olvidaste
Mi pasión ciega?
¿Por qué no vuelves?
¿Por qué te ausentas?
¿Por qué borraste
Dichas tan tiernas,
Cual borra el viento
Sobre la arena
Del caminante
La débil huella?
¡Viví tan sola!
¡Sola y enferma!
Con negros duelos,
Con horas negras,
Sin más familia
Que mis tristezas...
¡Ay! recordando
La noche aquella
En que dijiste
Cosas tan tiernas:
Que me adorabas,
Que en tu conciencia
Era mi imagen
La sola reina;
Y la casita
Con flores nuevas,
Con fuentes claras,
Y aves parleras;
Y aquellos niños
De faz serena,
Con frentes blancas,
Rubias cabezas,
Labios de rosa,
Pupilas negras...
-Calla y no sigas,
Que me atormentas.
Alma del alma,
¡Qué bien te acuerdas!
765
¡Ay del que llega sediento
a ver el agua correr,
y dice: la sed que siento
no me la calma el beber! ¡Ay de quien bebe y, saciada
la sed, desprecia la vida:
moneda al tahúr prestada,
que sea al azar rendida! Del iluso que suspira
bajo el orden soberano,
y del que sueña la lira
pitagórica en su mano. ¡Ay del noble peregrino
que se para a meditar,
después de largo camino
en el horror de llegar! ¡Ay de la melancolía
que llorando se consuela,
y de la melomanía
de un corazón de zarzuela! ¡Ay de nuestro ruiseñor,
si en una noche serena
se cura del mal de amor
que llora y canta sin pena! ¡De los jardines secretos,
de los pensiles soñados,
y de los sueños poblados
de propósitos discretos! ¡Ay del galán sin fortuna
que ronda a la luna bella;
de cuantos caen de la luna,
de cuantos se marchan a ella! ¡De quien el fruto prendido
en la rama no alcanzó,
de quien el fruto ha mordido
y el gusto amargo probó! ¡Y de nuestro amor primero
y de su fe mal pagada,
y, también, del verdadero
amante de nuestra amada!
432
El mar, espejo de calma y anhelo,
canta en la orilla su dulce canción,
un vaivén que envuelve en su vuelo,
un latido que despierta la pasión.
De pronto, un viento quiebra el sosiego,
las olas se alzan, el cielo se enciende,
la marea, en su ímpetu, despliega su juego,
y el alma se entrega, se rinde y sorprende.
El corazón, que dormía en calma,
late con fuerza, se enciende en su fuego,
el amor, en su danza, sacude y embalsama,
y cada estruendo se siente más tierno.
Pero tras la tormenta y la emoción,
regresa el murmullo, la espuma se entrega,
la luna, cómplice de la devoción,
acaricia al mar, que en amor se sosiega.
Así es el alma, de amor encendida,
de paz a tormenta, de deseo a fervor,
y en cada ola, perdida y rendida,
renace más fuerte, bañada en amor.
Nov 11, 2024
Nov 11, 2024 at 12:16 AM UTC
Dos carreteros en sus lentos carros,
En alta noche, solitarios velan;
y al son de cascabeles y guijarros,
En canto alterno su dolor consuelan.
Baja la luna y tiñe de amarillo
Los campos y el azul del hondo espacio;
y en una casa de cristal, el brillo
lejos se ve de un fúlgido topacio.
Baja la luna, y duerme el amor mío,
y velo y rondo el sueño de mi amada;
y de cansancio trémulo y de frío
Beso en vano el umbral de su morada.
Un pie de rosa floreció en su huerto
En risueña mañana del estío.
Tal vez conmigo soñará, cubierto
De gotas temblorosas de rocío.
En vano rondo, y mi esperanza es vana,
Que mía no será su padre jura.
y alta la frente miro a su ventana,
Con el cuchillo pronto en la cintura.
Yo quiero trasplantar el pie de rosa
y que florezca en medio de mi estancia,
y que corra mi vida silenciosa
A solas aspirando su fragancia.
Filo tiene el cuchillo y grita: «¡Mata!»
y sonríe al amago de la muerte.
En vano velo el sueño de la ingrata
Que con otro tal vez burla mi suerte.
Mas, ¿qué miro? ¿No ves? Baja del cielo
una nube de lirios luminosa
que envuelven a una rosa en blanco velo;
y el corazón me dice: «¡Esa es tu esposa!»
Más que la vida en la prisión, sonroja
La vida entre la lluvia y el sereno.
Un blanco seno luce cinta roja...
Sangre habrá de correr de un blanco seno.
Esposa, voy a ti; cansado llego...
¡Que mi ensueño en tus ojos se extasíe!
Yate miro rendida ante mi ruego:
Abre tus brazos y a mi amor sonríe.
Di: ¿cuántas veces a traición me heriste?
¿Cuántas veces burlaste mi esperanza?
Ya en la existencia tu misión cumpliste...
La sangre corre... ¡Mira! ¡Es mi venganza!
«¡Durmamos!... Olvidemos las canciones,
Cuchillo, sangre, rosas, y falsía...
Durmamos olvidados de traiciones
Hasta que venga y nos despierte el día».
Callaron, y los carros prosiguieron,
y hasta que el cielo se tiñó en fulgores
Sueño profundo, sin soñar, durmieron...
Cantaron por cantar, cual ruiseñores.
437
Me acercas a tu boca
para oler mis deseos,
para instruir mis labios
y condenarme en tu cuerpo.
Aprietas mi pelo,
mi cara la acercas a tu cuello,
para que pueda absorber tu hombría
y en un solo aliento quedar rendida ante tus deseos.
Alientas mis cuerpo
con miles de besos,
juegas con mis debilidades,
para demostrarme
que solo tú,
tienes dominio sobre mi cuerpo,
que solo tú,
eres amo y dueño.
Me acercas a tu barba,
para que sienta el raspado ensueño
de mimarnos en cada entrega
y nuevamente concebir un nuevo sueño,
de ver cómo cada día se alimentan
nuestras almas con divinidad,
al testiguar nuestro amor
por siempre floreciendo.
Me acercas a tu cuerpo
y en un estrecho prolongado
me vas seduciendo,
y me vas convenciendo,
y me vas enloqueciendo
acertada de que
en ese estrecho,
esa cercanía entre nos
tu tan mío,
yo tan tuya,
nuestros ojos,
nuestros labios,
y nuestros cuerpos,
son parte de una historia de amor
que se contará através de los tiempos.
LeydisProse
11/11/2017
https://m.facebook.com/LeydisProse/
Nov 11, 2017
Nov 11, 2017 at 2:45 PM UTC