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"regalos" poems
Piano llorón de Genoveva, doliente piano que en tus teclas resumes de la vida el arcano; piano llorón, tus teclas son blancas y son negras, como mis días negros, como mis blancas horas; piano de Genoveva que en la alta noche lloras, que hace muchos inviernos crueles que no te alegras, tu música es historia de poéticos males: habla de encantamientos y de princesas reales, de los pequeños novios que por robar los nidos una tarde nublada se quedaron perdidos en el bosque; y nos cuenta de la niña agraciada que recibió regalos de sus once madrinas, que no invitó a la otra a sus bodas divinas y que sufrió por ello los enojos del hada. Me pareces, oh piano, por tu voz lastimera, una caja de lágrimas, y tu oscura madera me evoca la visita del primer ataúd que recibí en mi casa en plena juventud. Piano de Genoveva, te amo por indiscreto; de tu alma a todo el mundo revelas el secreto; cuentas, uno por uno, todos tus desengaños. Piano llorón, la hermosa más hermosa del valle se nos ha vuelto triste por que tiene treinta años y no hay por todo el pueblo quien ronde por su calle. Genoveva, regálame tu amor crepuscular: esos dulces treinta años yo los puedo adorar. ¡Ruégala tú que al menos, pobre piano llorón, con sus plantas minúsculas me pise el corazón!
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El piano de genoveva
Cada uno de nosotros quiere ser amado, abrazado, besado y colmado de regalos. Pero el Amor tiene su propia personalidad y exigencias. No es un plato servido en una vasija de oro. El Amor verdadero viene a ti si tienes un corazón puro y eres verdadero a ti mismo dando de tu riqueza interior. Palabras solas no satisfacen al Amor. Después de todo Amar es un verbo y entonces exige acción, atención, admiración y cuidado. Es muy parecido a un fuego alimentado solo de encendajas que se muere dentro de una hora. No le gustaría más escoger el leño más grande que se encuentre para que dure hasta la luz de la mañana. Y aun para guardar ese fuego vivo tiene que volver al bosque muchas veces para obtener los mejores pedazos de leño. Aunque la madera no se corta de si misma tiene que hacerlo tú mismo. Solo así entonces tu fogata te depura, te calienta y te provee con medios de alimentarte mientras que hagas tu parte. El Bosque es tu corazón donde hallaras la mejor madera del mundo. Es gratuita, abundante y accesible en la tierra del silencio dorado. Ahora es el verdadero maestro de una “fogata” atractiva y durable y los dos de Uds. pueden gozar en ese éxtasis cómodo y hypnotizante.
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Sep 4, 2015
Sep 4, 2015 at 2:24 PM UTC
EL BOSQUE
Vengada la hermosa Filis de los agravios de Fabio a verle viene al aldea enfermo de desengaños. A ruego de los pastores baja de su monte al prado, que como se ve querida da a entender que la forzaron. Eso mismo que desea, quiere que la estén rogando, que sube al gusto los precios amor conforme a los años. Huyóse Fabio celoso, pensó Fabio hallar sagrado, pero hay estados de amor que está en el remedio el daño. ¡Desdichado del que llega a tiempo tan desdichado que le matan los remedios con que muchos quedan sanos! En fin, a Fabio rendido viene a ver su dueño ingrato, alegre porque es amor en las venganzas villano. No va sin galas a verle, aunque pudiera escusarlo, que la mayor hermosura no deja en casa el cuidado. Lleva de palmilla verde saya y sayuelo bizarro, con pasamanos de plata si en ellos pone las manos. No lleva cosa en el cuello que Fabio le hubiese dado, porque no entienda que viven memorias de sus regalos. Joyas lleva que él no ha visto, no porque le ha hecho agravio, mas porque sepan ausencias que no está seguro el campo. Con una cinta de cifras lleva el cabello apretado, que quien gusta de dar celos se vale de mil engaños. De rebociño le sirve para mayor desenfado el capote de los ojos bordado de negros rayos. En argentadas chinelas listones lleva, admirados de que quepan tantos bríos en tan pequeños espacios. Llegó Filis al aldea, entró en su casa de Fabio, los pastores la reciben como al sol los montes altos. Dando perlas con la risa extiende a todos los brazos, que gana mares de amor y da perlas de barato. Apenas Fabio la mira cuando a un tiempo se bañaron el alma en pura alegría, los ojos en tierno llanto. No hablaron los dos tan presto, aunque los ojos hablaron, Filis porque no quería, Fabio porque quiere tanto. Cuando en esta suspensión los dos se encuentran mirando a un tiempo bajan los ojos como que envidian de falso. Habló Filis y tuvieron alma de coral sus labios, que ver humilde al rendido hace piadoso al vengado. A Fabio culpa le pone que es error hacer, amando, con la lengua valentías, si el alma no tiene manos. Él responde y se disculpa, que viendo cerca los brazos, pide perdón ofendido quien ama desengañado.
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Guzmán el bravo
Vengada la hermosa Filis de los agravios de Fabio a verle viene al aldea enfermo de desengaños. A ruego de los pastores baja de su monte al prado, que como se ve querida da a entender que la forzaron. Eso mismo que desea, quiere que la estén rogando, que sube al gusto los precios amor conforme a los años. Huyóse Fabio celoso, pensó Fabio hallar sagrado, pero hay estados de amor que está en el remedio el daño. ¡Desdichado del que llega a tiempo tan desdichado que le matan los remedios con que muchos quedan sanos! En fin, a Fabio rendido viene a ver su dueño ingrato, alegre porque es amor en las venganzas villano. No va sin galas a verle, aunque pudiera escusarlo, que la mayor hermosura no deja en casa el cuidado. Lleva de palmilla verde saya y sayuelo bizarro, con pasamanos de plata si en ellos pone las manos. No lleva cosa en el cuello que Fabio le hubiese dado, porque no entienda que viven memorias de sus regalos. Joyas lleva que él no ha visto, no porque le ha hecho agravio, mas porque sepan ausencias que no está seguro el campo. Con una cinta de cifras lleva el cabello apretado, que quien gusta de dar celos se vale de mil engaños. De rebociño le sirve para mayor desenfado el capote de los ojos bordado de negros rayos. En argentadas chinelas listones lleva, admirados de que quepan tantos bríos en tan pequeños espacios. Llegó Filis al aldea, entró en su casa de Fabio, los pastores la reciben como al sol los montes altos. Dando perlas con la risa extiende a todos los brazos, que gana mares de amor y da perlas de barato. Apenas Fabio la mira cuando a un tiempo se bañaron el alma en pura alegría, los ojos en tierno llanto. No hablaron los dos tan presto, aunque los ojos hablaron, Filis porque no quería, Fabio porque quiere tanto. Cuando en esta suspensión los dos se encuentran mirando a un tiempo bajan los ojos como que envidian de falso. Habló Filis y tuvieron alma de coral sus labios, que ver humilde al rendido hace piadoso al vengado. A Fabio culpa le pone que es error hacer, amando, con la lengua valentías, si el alma no tiene manos. Él responde y se disculpa, que viendo cerca los brazos, pide perdón ofendido quien ama desengañado.
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¡Qué pareja tan hermosa esta nuestra, Contemplado! La mirada de mis ojos, y tú, que te estoy mirando. Todo lo que ignoro yo te lo tienes olvidado; y ese cantar que me buscan las horas, sin encontrarlo, de la mañana a la noche, con blanquísimo estribillo, tus olas lo van cantando. Porque estás hecho de siglos me curaste de arrebatos; se aprende a mirar en ti por tus medidas sin cálculo -dos, nada más: día y noche- gozosamente despacio. No quieres tú que te busquen los ojos apresurados, los que te dicen hermoso y luego pasan de largo. No ven. A ti hay que mirarte como te miran los astros, a sus azules mirandas serenamente asomados. Tú, Lazarillo de ojos, llévate a estos míos; guíalos, por la aurora, con espumas, con nubes, por los ocasos; tú solo sabes trazar los caminos de tus ámbitos. Con las señas de la playa, avísales de la tierra, de su sombra, de su engaño. A tu resplandor me entrego, igual que el ciego a la mano; se siente tu claridad hasta en los ojos cerrados, -presencia que no se ve-, acariciando los párpados. Por tanta luz tú no puedes conducir a nada malo. Con mi vista, que te mira, poco te doy, mucho gano. Sale de mis ojos, pobre, se me marcha por tus campos, coge azules, brillos, olas, alegrías, las dádivas de tu espacio. Cuando vuelve, vuelve toda encendida de regalos. Reina se siente; las dichas con que tú la has coronado. ¡De lo claro que lo enseñas qué sencillo es el milagro! Si bien se guarda en los ojos, nunca pasa, lo pasado. ¿Conservar un amor entre unos brazos? No. En el aire de los ojos, entre el vivir y el recuerdo, suelto, flotando, se tiene mejor guardado. Aves de vuelo se vuelan, tarde o temprano. Los ojos son los seguros; de allí no se van los pájaros. Lo que se ha mirado así, día y día, enamorándolo, nunca se pierde, porque ya está enamorado. Míralo aunque se haya ido. Visto o no visto, contémplalo. El mirar no tiene fin: si ojos hoy se me cerraron cuando te raptó la noche, mañana se me abrirán, cuando el alba te rescate, otros ojos más amantes, para seguirte mirando.
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Variación v
¡Qué pareja tan hermosa esta nuestra, Contemplado! La mirada de mis ojos, y tú, que te estoy mirando. Todo lo que ignoro yo te lo tienes olvidado; y ese cantar que me buscan las horas, sin encontrarlo, de la mañana a la noche, con blanquísimo estribillo, tus olas lo van cantando. Porque estás hecho de siglos me curaste de arrebatos; se aprende a mirar en ti por tus medidas sin cálculo -dos, nada más: día y noche- gozosamente despacio. No quieres tú que te busquen los ojos apresurados, los que te dicen hermoso y luego pasan de largo. No ven. A ti hay que mirarte como te miran los astros, a sus azules mirandas serenamente asomados. Tú, Lazarillo de ojos, llévate a estos míos; guíalos, por la aurora, con espumas, con nubes, por los ocasos; tú solo sabes trazar los caminos de tus ámbitos. Con las señas de la playa, avísales de la tierra, de su sombra, de su engaño. A tu resplandor me entrego, igual que el ciego a la mano; se siente tu claridad hasta en los ojos cerrados, -presencia que no se ve-, acariciando los párpados. Por tanta luz tú no puedes conducir a nada malo. Con mi vista, que te mira, poco te doy, mucho gano. Sale de mis ojos, pobre, se me marcha por tus campos, coge azules, brillos, olas, alegrías, las dádivas de tu espacio. Cuando vuelve, vuelve toda encendida de regalos. Reina se siente; las dichas con que tú la has coronado. ¡De lo claro que lo enseñas qué sencillo es el milagro! Si bien se guarda en los ojos, nunca pasa, lo pasado. ¿Conservar un amor entre unos brazos? No. En el aire de los ojos, entre el vivir y el recuerdo, suelto, flotando, se tiene mejor guardado. Aves de vuelo se vuelan, tarde o temprano. Los ojos son los seguros; de allí no se van los pájaros. Lo que se ha mirado así, día y día, enamorándolo, nunca se pierde, porque ya está enamorado. Míralo aunque se haya ido. Visto o no visto, contémplalo. El mirar no tiene fin: si ojos hoy se me cerraron cuando te raptó la noche, mañana se me abrirán, cuando el alba te rescate, otros ojos más amantes, para seguirte mirando.
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Llévate, frío, de un zarpazo mi dolor. Llévate las lágrimas, los gritos, los insultos y las dudas. Dile a tus ángeles que vengan por esto que fue mío. Pistola, pastilla, cuchilla o ventana, cualquiera cumple su objetivo. Pero queda después muy poco de lo que fui. Las risas, los recuerdos, mis amigos, los abrazos y los besos. ¿Todo eso quién se lo lleva? Manda a tus demonios. Que todo se lo roben, que lo escupan y que lo violen, porque no fueron más que regalos de Dios a su Adán ateo que después del destierro se creyó serpiente.
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May 24, 2016
May 24, 2016 at 10:54 PM UTC
Qué curiosidad me da
Pidiendo a las diez del día   papel a su secretario, a la carta de Jimena   responde el rey por su mano; y después de hacer la cruz   con cuatro puntos y un rasgo, aquestas palabras pone   a guisa de cortesano: «A vos, la noble Jimena,   la del marido envidiado, vos envío mis saludos   en fe de quereros tanto. Que estáis de mi querellosa,   decís en vuestro despacho, que non vos suelto el marido   sino una vez en el año, »y que cuando vos le suelto,   en lugar de regalaros, en vuestros brazos se duerme   como viene tan cansado. Si supiérades, señora,   que vos quitaba el velado para mis namoramientos,   fuera bien el lamentarlo; »mas si sólo vos lo quito   para lidiar en el campo con los moros convecinos,   non vos fago mucho agravio; que si yo no hubiera puesto   las mis huertas a su cargo, ni vos fuerais más que dueña,   ni él fuera más que un hidalgo. »A no vos tener encinta,   señora, el vuestro velado creyera de su dormir   lo que me habedes contado. Más pues el parto esperáis...   si os falta un marido al lado, no importa, que sobra un rey   que os hará cien mil regalos. »Decís que entregue a las llamas   la carta que habéis mandado; a contener herejías,   fuera digna de tal caso; mas pues razones contiene   dignas de los siete sabios, mejor es para mi archivo   que non para el fuego ingrato. »Y porque guardéis la mía   y no la fagáis pedazos, por ella a lo que pariéredes   prometo buen aguinaldo: si fuere hijo, daréle   una espada y un caballo y cien mil maravedís   para ayuda de su gasto; »si fija, para su dote   prometo poner en cambio desde el día en que naciere   de plata cuarenta marcos.  Con esto ceso, señora,   y no de estar suplicando a la Virgen vos ayude   en los dolores del parto».
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Romance ix la respuesta del rey
Pidiendo a las diez del día   papel a su secretario, a la carta de Jimena   responde el rey por su mano; y después de hacer la cruz   con cuatro puntos y un rasgo, aquestas palabras pone   a guisa de cortesano: «A vos, la noble Jimena,   la del marido envidiado, vos envío mis saludos   en fe de quereros tanto. Que estáis de mi querellosa,   decís en vuestro despacho, que non vos suelto el marido   sino una vez en el año, »y que cuando vos le suelto,   en lugar de regalaros, en vuestros brazos se duerme   como viene tan cansado. Si supiérades, señora,   que vos quitaba el velado para mis namoramientos,   fuera bien el lamentarlo; »mas si sólo vos lo quito   para lidiar en el campo con los moros convecinos,   non vos fago mucho agravio; que si yo no hubiera puesto   las mis huertas a su cargo, ni vos fuerais más que dueña,   ni él fuera más que un hidalgo. »A no vos tener encinta,   señora, el vuestro velado creyera de su dormir   lo que me habedes contado. Más pues el parto esperáis...   si os falta un marido al lado, no importa, que sobra un rey   que os hará cien mil regalos. »Decís que entregue a las llamas   la carta que habéis mandado; a contener herejías,   fuera digna de tal caso; mas pues razones contiene   dignas de los siete sabios, mejor es para mi archivo   que non para el fuego ingrato. »Y porque guardéis la mía   y no la fagáis pedazos, por ella a lo que pariéredes   prometo buen aguinaldo: si fuere hijo, daréle   una espada y un caballo y cien mil maravedís   para ayuda de su gasto; »si fija, para su dote   prometo poner en cambio desde el día en que naciere   de plata cuarenta marcos.  Con esto ceso, señora,   y no de estar suplicando a la Virgen vos ayude   en los dolores del parto».
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Para las flores Para las ropas El collar Y el anillo Todos los regalos que me traerías No significaba una maldita cosa Por los besos Por los abrazos Los paseos en coche Y las cenas que compartiríamos Todo vino con un precio Que tendría que pagar Ahora que hemos terminado Me quedo con todo Todos los recuerdos Toda la basura Y no quiero nada de eso Nuestro tiempo puede haber sido corto Pero no fuimos hechos para durar Así que, gracias por nada puta Por favor, toma todo de vuelta For the roses For the clothes The necklace And the ring All the presents you would bring me Didn’t mean a god **** thing For the kisses For the hugs The car rides And the dinners we would share All came with a price That I would have to pay Now that we are through I am left with it all All the memories All the junk And I don’t want any of it Our time may have been short But we weren't made to last So, thanks for nothing ***** Please take it all back
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Dec 11, 2018
Dec 11, 2018 at 8:40 PM UTC
Gracias por Nada (Thanks for Nothing)
Sueño con una Navidad correcta y alegre Nunca sueño con una Navidad blanca o nevada Es muy resbaladizo y traicionero cuando nieva Para ir a la iglesia uso zapatos de cuero Y es fácil caerse y lastimarse No quiero romper tu corazón Al decir que esa blanca Navidad No es un momento divertido o alegre. Pero la misa de medianoche Por supuesto, es un momento feliz. Me encantan los villancicos La música góspel, las decoraciones y cuando doblan las campanas Me encanta una Navidad cálida y alegre en el estado del sol, en Florida Donde sea seco, atractivo y agradable. Es como tener una cita Con la Madre Naturaleza. El clima no es malhumorado ni sombrío Los niños juegan con sus regalos y todos parecen felices No sueño con una Navidad blanca o nevada ¡Oh, Jo, Jo, Jo! Me encanta una Navidad correcta y alegre. PD. Traduccíon de ‘ A Right And Jolly Christmas’ por Hébert Logerie Copyright © diciembre de 2023, Hébert Logerie, Todos los derechos reservados. Hébert Logerie es autor de varias colecciones de poemas.
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Dec 23, 2024
Dec 23, 2024 at 10:35 AM UTC
Una Navidad Correcta Y Alegre
Trabajos dulces, dulces penas mías, pasadas alegrías que atormentáis ahora mi memoria, dulce en un tiempo, sí, mas breve gloria gozada en años y perdida en días; tarde y sin fruto derramados llantos, si sois castigo de los cielos santos, con vosotros me alegro y me enriquezco, porque sé de mí mismo que os merezco, y me consuelo más que me lastimo; mas, si regalos sois, más os estimo, mirando que en el suelo, sin merecerlo, me regala el cielo. Perdí mi libertad, mi bien con ella: no dejó en todo el cielo alguna Estrella que no solicitase, entre llantos, la voz de mi querella, ¡tanto sentí mirar que me dejase! Mas ya, ver mi dolor, me he consolado de haber mi bien perdido, y en parte de perderle me he holgado, por interés de haberle conocido.
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Salmo x