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"razones" poems
El mundo está velado en verde. Lo no es verdad, pero como yo veo. Y no puedo obligar a aclararse la vista. Son muchos razones. Las sabes, yo creo. La problema es que me gustas mucho. Y para él, no tengo malevolencia. La verdad es que son una pareja guapa Pero él no es yo. Ergo no eres mía. La bonita rosa, quien puede que nunca me quiera Eres lista, divertida, interesante, y amable Eres más linda de creía posible Pero ninguna razón es, para esto, responsable Me alegro de verte, por consiguiente Quiero hacer mi papel, si solo como amigo Pero es muy difícil hacer esto ahora Porque me lastima aun ver él contigo No sé que debo hacer, no sé que debo creer No sé que debo decirte, no sé debo seguir La hora he llegado cuando te necesito preguntar ¿Cómo piensas de mí? ¿Cómo piensas debo progresar? ¿Cómo quieres que yo progrese? ~D.B. Guy (October 25, 2009)
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Nov 3, 2012
Nov 3, 2012 at 2:29 AM UTC
El mundo en verde
Y, desgraciadamente, el dolor crece en el mundo a cada rato, crece a treinta minutos por segundo, paso a paso, y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces y la condición del martirio, carnívora, voraz, es el dolor dos veces y la función de la yerba purísima, el dolor dos veces y el bien de ser, dolernos doblemente. Jamás, hombres humanos, hubo tanto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera, en el vaso, en la carnicería, en la aritmética! Jamás tanto cariño doloroso, jamás tanta cerca arremetió lo lejos, jamás el fuego nunca jugó mejor su rol de frío muerto! Jamás, señor ministro de salud, fue la salud más mortal y la migraña extrajo tanta frente de la frente! Y el mueble tuvo en su cajón, dolor, el corazón, en su cajón, dolor, la lagartija, en su cajón, dolor. Crece la desdicha, hermanos hombres, más pronto que la máquina, a diez máquinas, y crece con la res de Rosseau, con nuestras barbas; crece el mal por razones que ignoramos y es una inundación con propios líquidos, con propio barro y propia nube sólida! Invierte el sufrimiento posiciones, da función en que el humor acuoso es vertical al pavimento, el ojo es visto y esta oreja oída, y esta oreja da nueve campanadas a la hora del rayo, y nueve carcajadas a la hora del trigo, y nueve sones hembras a la hora del llanto, y nueve cánticos a la hora del hambre y nueve truenos y nueve látigos, menos un grito. El dolor nos agarra, hermanos hombres, por detrás, de perfil, y nos aloca en los cinemas, nos clava en los gramófonos, nos desclava en los lechos, cae perpendicularmente a nuestros boletos, a nuestras cartas; y es muy grave sufrir, puede uno orar... Pues de resultas del dolor, hay algunos que nacen, otros crecen, otros mueren, y otros que nacen y no mueren, otros que sin haber nacido, mueren, y otros que no nacen ni mueren (son los más). Y también de resultas del sufrimiento, estoy triste hasta la cabeza, y más triste hasta el tobillo, de ver al pan, crucificado, al nabo, ensangrentado, llorando, a la cebolla, al cereal, en general, harina, a la sal, hecha polvo, al agua, huyendo, al vino, un ecce-homo, tan pálida a la nieve, al sol tan ardido¹! ¡Cómo, hermanos humanos, no deciros que ya no puedo y ya no puedo con tanto cajón, tanto minuto, tanta lagartija y tanta inversión, tanto lejos y tanta sed de sed! Señor Ministro de Salud: ¿qué hacer? ¡Ah! desgraciadamente, hombre humanos, hay, hermanos, muchísimo que hacer.
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Los nueve monstruos
Y, desgraciadamente, el dolor crece en el mundo a cada rato, crece a treinta minutos por segundo, paso a paso, y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces y la condición del martirio, carnívora, voraz, es el dolor dos veces y la función de la yerba purísima, el dolor dos veces y el bien de ser, dolernos doblemente. Jamás, hombres humanos, hubo tanto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera, en el vaso, en la carnicería, en la aritmética! Jamás tanto cariño doloroso, jamás tanta cerca arremetió lo lejos, jamás el fuego nunca jugó mejor su rol de frío muerto! Jamás, señor ministro de salud, fue la salud más mortal y la migraña extrajo tanta frente de la frente! Y el mueble tuvo en su cajón, dolor, el corazón, en su cajón, dolor, la lagartija, en su cajón, dolor. Crece la desdicha, hermanos hombres, más pronto que la máquina, a diez máquinas, y crece con la res de Rosseau, con nuestras barbas; crece el mal por razones que ignoramos y es una inundación con propios líquidos, con propio barro y propia nube sólida! Invierte el sufrimiento posiciones, da función en que el humor acuoso es vertical al pavimento, el ojo es visto y esta oreja oída, y esta oreja da nueve campanadas a la hora del rayo, y nueve carcajadas a la hora del trigo, y nueve sones hembras a la hora del llanto, y nueve cánticos a la hora del hambre y nueve truenos y nueve látigos, menos un grito. El dolor nos agarra, hermanos hombres, por detrás, de perfil, y nos aloca en los cinemas, nos clava en los gramófonos, nos desclava en los lechos, cae perpendicularmente a nuestros boletos, a nuestras cartas; y es muy grave sufrir, puede uno orar... Pues de resultas del dolor, hay algunos que nacen, otros crecen, otros mueren, y otros que nacen y no mueren, otros que sin haber nacido, mueren, y otros que no nacen ni mueren (son los más). Y también de resultas del sufrimiento, estoy triste hasta la cabeza, y más triste hasta el tobillo, de ver al pan, crucificado, al nabo, ensangrentado, llorando, a la cebolla, al cereal, en general, harina, a la sal, hecha polvo, al agua, huyendo, al vino, un ecce-homo, tan pálida a la nieve, al sol tan ardido¹! ¡Cómo, hermanos humanos, no deciros que ya no puedo y ya no puedo con tanto cajón, tanto minuto, tanta lagartija y tanta inversión, tanto lejos y tanta sed de sed! Señor Ministro de Salud: ¿qué hacer? ¡Ah! desgraciadamente, hombre humanos, hay, hermanos, muchísimo que hacer.
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se que me ves, y se que no. me ves, si, lo se, no estas ciego; se que ves mi cara, no tan placentera, tal vez, no la mas hermosa, ya se. se que ves mi cuerpo, lo encuentras en las noches, saliendo a escapadas, amando así de rápido, y se que ves mi piel, sus cicatrices y lunares, se que la ves. se que ves mis ojos, oscuros y cansados, yo se que ves mi cabello, desordenado, ***** lo se, se que si me ves. y se que no me ves para nada; se que no ves ni la mitad de la persona que soy; se que ni te interesa. se que no ves el temblor que causas en mi, los latidos que se salta mi corazon, se que no ves la tristeza de mis ojos, las lagrimas congeladas, el cansancio que me traes... no me ves, no me ves. y no me buscas, y no me encuentras, aunque siga aquí esperando, a que veas, me veas y veas que te quiero, que nadie mas te quiere así, que te adoro, tal y como eres, sin excusas y razones, solo con ser, y con ver que eres digno de ser amado así, como te quiero yo, como Frida y Diego, disfuncional, caótico, con dolor y con ternura, como la tortura del mili-segundo antes de que nuestros labios se conozcan después de tantos meses de estar lejos... así. pero no me ves, no me ves.
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Feb 5, 2013
Feb 5, 2013 at 11:30 AM UTC
No me ves?
Sucede Que cuando yo te quiero, Te quiero sin dudas; Sin dudas de que eres mi debilidad. Mi debilidad te doy; Te doy una y mil razones, Mil razones para que no te vayas, Te vayas a despedir, A despedir de esta locura, Esta locura que me toca vivir, Toca vivir así sin vos. Sin vos no puedo pensar, (Puedo pensar que no te voy amar), Voy amar hasta tus penas, Tus penas que son las mías también. (Mías también tus manos, Tus manos que me despiertan, Me despiertan estas ganas de querer, De querer quererte así) Quererte así, es querer soñar con ojos abiertos. Ojos abiertos, cuando me besas. Me besas tan despiadado, Tan despiadado sos vos…. Sos vos mi gran ciencia, Gran ciencia es encontrarte… (Es encontrarte algo que sucede).
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Jan 8, 2013
Jan 8, 2013 at 1:23 AM UTC
Sucede
-Gerineldo, Gerineldo,   paje del rey más querido, quién te tuviera esta noche   en mi jardín florecido. Válgame Dios, Gerineldo,   cuerpo que tienes tan lindo. -Como soy vuestro criado,   señora, burláis conmigo. -No me burlo, Gerineldo,   que de veras te lo digo. -¿Y cuándo, señora mía,   cumpliréis lo prometido? -Entre las doce y la una   que el rey estará dormido. Media noche ya es pasada.   Gerineldo no ha venido. «¡Oh, malhaya, Gerineldo,   quien amor puso contigo!» -Abráisme, la mi señora,   abráisme, cuerpo garrido. -¿Quién a mi estancia se atreve,   quién llama así a mi postigo? -No os turbéis, señora mía,   que soy vuestro dulce amigo. Tomáralo por la mano   y en el lecho lo ha metido; entre juegos y deleites   la noche se les ha ido, y allá hacia el amanecer   los dos se duermen vencidos. Despertado había el rey   de un sueño despavorido. «O me roban a la infanta   o traicionan el castillo.» Aprisa llama a su paje   pidiéndole los vestidos: «¡Gerineldo, Gerineldo,   el mi paje más querido!» Tres veces le había llamado,   ninguna le ha respondido. Puso la espada en la cinta,   adonde la infanta ha ido; vio a su hija, vio a su paje   como mujer y marido. «¿Mataré yo a Gerineldo,   a quien crié desde niño? Pues si matare a la infanta,   mi reino queda perdido. Pondré mi espada por medio,   que me sirva de testigo.» Y salióse hacia el jardín   sin ser de nadie sentido. Rebullíase la infanta   tres horas ya el sol salido; con el frior de la espada   la dama se ha estremecido. -Levántate, Gerineldo,   levántate, dueño mío, la espada del rey mi padre   entre los dos ha dormido. -¿Y adónde iré, mi señora,   que del rey no sea visto? -Vete por ese jardín   cogiendo rosas y lirios; pesares que te vinieren   yo los partiré contigo. -¿Dónde vienes, Gerineldo,   tan mustio y descolorido? -Vengo del jardín, buen rey,   por ver cómo ha florecido; la fragancia de una rosa   la color me ha devaído. -De esa rosa que has cortado   mi espada será testigo. -Matadme, señor, matadme,   bien lo tengo merecido. Ellos en estas razones,   la infanta a su padre vino: -Rey y señor, no le mates,   mas dámelo por marido. O si lo quieres matar   la muerte será conmigo.
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Romance de gerineldo y la infanta
-Gerineldo, Gerineldo,   paje del rey más querido, quién te tuviera esta noche   en mi jardín florecido. Válgame Dios, Gerineldo,   cuerpo que tienes tan lindo. -Como soy vuestro criado,   señora, burláis conmigo. -No me burlo, Gerineldo,   que de veras te lo digo. -¿Y cuándo, señora mía,   cumpliréis lo prometido? -Entre las doce y la una   que el rey estará dormido. Media noche ya es pasada.   Gerineldo no ha venido. «¡Oh, malhaya, Gerineldo,   quien amor puso contigo!» -Abráisme, la mi señora,   abráisme, cuerpo garrido. -¿Quién a mi estancia se atreve,   quién llama así a mi postigo? -No os turbéis, señora mía,   que soy vuestro dulce amigo. Tomáralo por la mano   y en el lecho lo ha metido; entre juegos y deleites   la noche se les ha ido, y allá hacia el amanecer   los dos se duermen vencidos. Despertado había el rey   de un sueño despavorido. «O me roban a la infanta   o traicionan el castillo.» Aprisa llama a su paje   pidiéndole los vestidos: «¡Gerineldo, Gerineldo,   el mi paje más querido!» Tres veces le había llamado,   ninguna le ha respondido. Puso la espada en la cinta,   adonde la infanta ha ido; vio a su hija, vio a su paje   como mujer y marido. «¿Mataré yo a Gerineldo,   a quien crié desde niño? Pues si matare a la infanta,   mi reino queda perdido. Pondré mi espada por medio,   que me sirva de testigo.» Y salióse hacia el jardín   sin ser de nadie sentido. Rebullíase la infanta   tres horas ya el sol salido; con el frior de la espada   la dama se ha estremecido. -Levántate, Gerineldo,   levántate, dueño mío, la espada del rey mi padre   entre los dos ha dormido. -¿Y adónde iré, mi señora,   que del rey no sea visto? -Vete por ese jardín   cogiendo rosas y lirios; pesares que te vinieren   yo los partiré contigo. -¿Dónde vienes, Gerineldo,   tan mustio y descolorido? -Vengo del jardín, buen rey,   por ver cómo ha florecido; la fragancia de una rosa   la color me ha devaído. -De esa rosa que has cortado   mi espada será testigo. -Matadme, señor, matadme,   bien lo tengo merecido. Ellos en estas razones,   la infanta a su padre vino: -Rey y señor, no le mates,   mas dámelo por marido. O si lo quieres matar   la muerte será conmigo.
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Y con escribirte no me refiero a dedicarte palabras, sino a describirte en ellas. Me voy a detener un momento para comenzar un intento que está predestinado a ser uno de mis tantos actos fallidos. Fallido porque las palabras no se acercan si quiera a la semejanza de los sentimientos. Se me acaban las excusas pero nunca las razones. Quiero, inhumanamente, tenerte cerca segundo. No sé si sea la nube de amor pero desde antes de saber que era amor, y qué era amor, mi cerebro se acostumbró a verte así. Así de perfecto, así de necesario. Retador, seductor, acogedor. Haces que todos sean los extras de la película, las sextas personas del libro, y que la segunda tenga la misma importancia que la primera. Yo, tú. Tú, yo. Es lo mismo. Semejanza tras semejanza. Abastanza con discordanza. Confianza sin tardanza. Puedo terminar parada en un después sola, pero el presente será una marca más de mi pasado, y la quiero ahí. Bien pintada. Con tus colores. Que hasta tu arrogancia tiene elegancia. ¿Cómo lo haces? A veces me llegan las sugestiones y cuestiones, y me cuestiono: ¿Para qué mi estancia? Circunstancia con distancia. Pero me calla la respuesta. Tú y yo podemos con todo, y también con nada.
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Jun 18, 2014
Jun 18, 2014 at 6:23 PM UTC
Te escribo.
Te queria como una ventana abierta. Con sus cortinas volando en el viento como un velo volando por el mar. Te queria como una ventana sin barras, sin modo de protejerse. Yo dejaba tu viento traer lo que queisiera, lo fantastico y lo malo envelto en arena y hojas de colores. Yo lo queria todo, porque eras tu. Te quieria como un rio sin represa. Moviendo y bailando por la tierra sin dudas y sin hinibiciones Yo dejaba que tus hondas me llevaran a donde quisieran. Yo te amaba sin piel. Te deje ver y sentir cada musculo y nervio, cada memoria y cada sueno. Pero la piel que yo deje, tu la recojiste y te escondiste en ella, no me dejaste conocerte sin las capas que parecian   paredes de un fuerte. Yo te amaba con mis ojos cerrados, Solo veia estrellas y constelaciones. Tu con tus ojos abiertos, Solo viste consequencias y razones.
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Jun 8, 2013
Jun 8, 2013 at 9:28 PM UTC
Te Queria
no necesitábamos excusas para sentirnos solos no necesitábamos acordes para armar nuestra melodía necesitábamos razones para volver a nosotros mismos necesitábamos esperar por una muestra necesitábamos iluminar nuestra química nuestra química no correspondida llena de azulejos y brisas de verano atosigando cada posibilidad de reencuentro reencuentros frustrados rasguñados por anhelos que ni siquiera intentaban ser hallados así que mientras más intentemos correr más frustrados se volverán nuestros planes de regresar
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Jun 8, 2016
Jun 8, 2016 at 11:55 PM UTC
transeúnte
En las viejas telarañas de la tristeza suelen caer las moscas de sartre pero nunca las avispas de aristófanes uno puede entristecerse por muchas razones y sinrazones y la mayoría de las veces sin motivo aparente sólo porque el corazón se achica un poco no por cobardía sino por piedad la tristeza puede hacerse presente con palabras claves o silencios porfiados de todas maneras va a llegar y hay que aprontarse a recibirla la tristeza sobreviene a veces ante el hambre millonaria del mundo o frente al pozo de alma de los desalmados el dolor por el dolor ajeno es una constancia de estar vivo después de todo / pese a todo hay una alegría extraña / desbloqueada en saber que aún podemos estar tristes
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Alegría de la tristeza
El peor sentimiento de no tenerte, es la soledad. Soledad porque tu ausencia marca la necesidad de tener alguien a un lado mío. Tener a alguien sin importar quien sea, siempre buscando alguien que su presencia se sienta como la tuya; igual o muy parecida. Buscando a alguien sin importar que quizá hay personas buscándome; no por las mismas razones, pero que aún sabiendo que su compañía no te hace bien, te sientes bien de saber que alguien busca de ti. Tú solías hacerlo; por eso me siento bien.
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Jul 20, 2013
Jul 20, 2013 at 11:20 AM UTC
The piece of me I wish I didn't need.
embriagada por lazos de espera la leche dulce roza mis mejillas el olor de tu llegada contempla contempla nuestra huida                    [ven a buscarme tengo tres cosas que buscar en ti tengo tres razones para huir la noción del tiempo se pierde entre lámparas y té caliente                      en la cafetería del sur] embriagada por no querer formulando respuestas de preguntas que decidí olvidar soñando entre hortensias para no dejar de cortar
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Sep 2, 2016
Sep 2, 2016 at 1:19 PM UTC
desenlace
Y he creado una habitación, donde puedo recurrir, cuando pienso que me haces falta, cuando siento que me haces falta, y he aprendido a ver y huir, que es más fácil que morir, cuando creo que nada cambiará, cuando espero luz y paz. Fue el pensar en mil razones, con ilusiones que al final, nos enfocamos en ver quién hacia más el mal. Olvidamos que juntos aprendimos a volar...
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Jun 12, 2013
Jun 12, 2013 at 10:00 PM UTC
Olvidamos que...
Puertas cerradas y oportunidades escondidas. Elecciones pasadas y consecuencias retorcidas. En el vació entre corazones, argumentos sin razones. Lagrimas caen siguientes, nunca son suficientes. Entre comunicación fallida malentendidos, la única salida. Ofensa e ira, algo que nunca se olvida. Dentro de esta fantasía, la crueldad se siente real. A través de la travesía, el obstáculo se vuelven mental. Atrás del reloj del tiempo naciente, yace o se hace frente, pero nunca es suficiente. Aquel amor pasado, el cual ya no esta presente. Flotando sobre tumbas en niebla y nieve, la esperanza se revienta pero nunca se atreve. Nubes que opacan el cielo de la promesa, ausentes como el corazón que nunca regresa. El futuro carmesí, brilla como un rubí desolado en medio del desierto del pensamiento cerrado. No hay libertad del presente, el momento siempre se siente. cuando la esperanza se encuentre ausente. al miedo hay que hacerle frente. Sueña ahora con algo diferente. Yo te deseo, mucha suerte.
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May 23, 2015
May 23, 2015 at 10:34 PM UTC
Opaca Travesía
Cuando estoy en Madrid, las cucarachas de mi casa protestan porque leo por las     noches. La luz no las anima a salir de sus escondrijos, y pierden de ese modo la oportunidad de pasearse por     mi dormitorio, lugar hacia el que                               -por oscuras razones- se sienten irresistiblemente atraídas. Ahora hablan de presentar un escrito de queja al     presidente de la república, y yo me pregunto: ¿en qué país se creerán que viven?; estas cucarachas no leen los periódicos. Lo que a ellas les gusta es que yo me emborrache y baile tangos hasta la madrugada, para así practicar sin riesgo alguno su merodeo incesante y sin sentido, a ciegas por las anchas baldosas de mi alcoba. A veces las complazco, no porque tenga en cuenta sus deseos, sino porque me siento irresistiblemente atraído, por oscuras razones, hacia ciertos lugares muy mal iluminados en los que me demoro sin plan preconcebido hasta que el sol naciente anuncia un nuevo día. Ya de regreso en casa, cuando me cruzo por el pasillo con sus pequeños cuerpos     que se evaden con torpeza y con miedo hacia las grietas sombrías donde moran, les deseo buenas noches a destiempo -pero de corazón, sinceramente-, reconociendo en mí su incertidumbre, su inoportunidad, su fotofobia, y otras muchas tendencias y actitudes que -lamento decirlo- hablan poco en favor de esos ortópteros.
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Dato biográfico
Te lloré una tarde en viernes Te lloré de forma amarga Pena grande mi alma carga Sentimiento, en mi te ciernes Te lloré en solitario Confinado a un rincón Desahogando el corazón Recorriendo su calvario Te lloré sin hacer ruido El silencio es mi testigo Lágrimas, mi buen amigo Las derramo con descuido Te lloré hacia mis adentros Pues mi pena es mía sola Pena enorme que desola No consuelan los encuentros Te lloré con ojos ciegos Sin mirar a las razones Tontos son dos corazones Que no pasan de los juegos Te lloré con ritmo errante A destiempo y sincopado Estar lejos, ser amado Destino del caminante Te lloré por vez primera Desde hacía muchos meses Te he llorado muchas veces Desde aquella primavera Te lloré hasta no llorar Mi motivo se ha apagado Por vencido no me he dado Pues por siempre te he de amar
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Aug 8, 2016
Aug 8, 2016 at 1:27 PM UTC
Una Tarde en Viernes
Noches como estas son las razones me encanta estar a mi casa. No gritando ni discutiendo, no.  La calma de una rutina que ha sido la misma por años, hasta que ser una niña. Necesité esto antes de yo salir para argentina. Necesito noches como estos para recordarme de todas las personas y qué bendiciones ofrecen el mundo. Para darme inspiración y fuerza a hacerme la persona soy destinada volver. Una pieza de la casa siempre en mi mente.
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Jan 5, 2015
Jan 5, 2015 at 10:55 PM UTC
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Baja del cielo la endiablada ***** Con que carne mortal hieres y engañas. Untada viene de divinas mañas y cielo y tierra su veneno junta. La sangre de hombre que en la herida apunta florece en selvas: sus crecidas cañas de sombras de oro, hienden las entrañas del cielo prieto, y su ascender pregunta. En su vano aguardar de la respuesta las cañas doblan la empinada testa. Flamea el cielo sus azules gasas. Vientos negros, detrás de los cristales de las estrellas, mueven grandes masas de mundos muertos, por sus arrabales.Rosas y lirios ves en el espino; juegas a ser: te cabe en una mano, esmeralda pequeña, el océano; hablas sin lengua, enredas el destino. Plantas la testa en el azul divino y antípodas, tus pies, en el lejano revés del mundo; y te haces soberano, y desatas al sol de tu camino. Miras el horizonte y tu mirada hace nacer en noche la alborada; sueñas y crean hueso tus ficciones. Muda la mano que te alzaba en vuelo, y a tus pies cae, cristal roto, el cielo, y polvo y sombra levan sus talones.Ya te hundes, sol; mis aguas se coloran de llamaradas por morir; ya cae mi corazón desenhebrado, y trae, la noche, filos que en el viento lloran. Ya en opacas orillas se avizoran manadas negras; ya mi lengua atrae betún de muerte; y ya no se distrae de mí, la espina; y sombras me devoran. Pellejo muerto, el sol, se tumba al cabo Como un perro girando sobre el rabo, la tierra se echa a descansar, cansada. Mano huesosa apaga los luceros: Chirrían, pedregosos sus senderos, con la pupila negra y descarnada.
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Razones y paisajes de amor
Baja del cielo la endiablada ***** Con que carne mortal hieres y engañas. Untada viene de divinas mañas y cielo y tierra su veneno junta. La sangre de hombre que en la herida apunta florece en selvas: sus crecidas cañas de sombras de oro, hienden las entrañas del cielo prieto, y su ascender pregunta. En su vano aguardar de la respuesta las cañas doblan la empinada testa. Flamea el cielo sus azules gasas. Vientos negros, detrás de los cristales de las estrellas, mueven grandes masas de mundos muertos, por sus arrabales.Rosas y lirios ves en el espino; juegas a ser: te cabe en una mano, esmeralda pequeña, el océano; hablas sin lengua, enredas el destino. Plantas la testa en el azul divino y antípodas, tus pies, en el lejano revés del mundo; y te haces soberano, y desatas al sol de tu camino. Miras el horizonte y tu mirada hace nacer en noche la alborada; sueñas y crean hueso tus ficciones. Muda la mano que te alzaba en vuelo, y a tus pies cae, cristal roto, el cielo, y polvo y sombra levan sus talones.Ya te hundes, sol; mis aguas se coloran de llamaradas por morir; ya cae mi corazón desenhebrado, y trae, la noche, filos que en el viento lloran. Ya en opacas orillas se avizoran manadas negras; ya mi lengua atrae betún de muerte; y ya no se distrae de mí, la espina; y sombras me devoran. Pellejo muerto, el sol, se tumba al cabo Como un perro girando sobre el rabo, la tierra se echa a descansar, cansada. Mano huesosa apaga los luceros: Chirrían, pedregosos sus senderos, con la pupila negra y descarnada.
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Sé que soy irritable, celoso, imperativo, Infeliz, exigente, que razones no escucho; Que siempre estoy buscándote querellas sin motivo; ¡Y crees que no te quiero... y es que te quiero mucho! Te busco, te regaño, y hago tu vida triste... Serías más dichosa por todos consentida, Si para mí no fueras cuanto en el mundo existe, Y si este amor no fuera todo el bien de mi vida.
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Confesión
Varios sentimientos siguen siendo subjetivos a la conciencia, cada vez estoy mas seguro  de que todos estamos locos a nuestra manera, ver colores, ver razones, mundos, direcciones  está en cada uno de nosotros,  nos reservamos el derecho de crear un mundo artificial ligado a nuestra percepción, convicción y miedos, sobre todo, miedo mas que certeza, realidades preconcebidas de pasados que la mayoría del tiempo no regresan...
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May 2, 2015
May 2, 2015 at 9:22 PM UTC
Existencia
me acuerdo cuando soñaba en largar me del lugar endone naci. encontraba todas las razones por qué odiaba este lugar y era la canción que mi mente cantaba día y noche. ahora que me voy por seguro, estoy descubriendo los lugares que voy a extrañar, los lugares que me dan alguna razón de vivir aquí, que me hacen el corazon latir con esperanza, un motivo para extrañar un lugar que nunca aprecie. en unos meses ya no te tendré, y voy a acordarme de los petalos de flores, los besos del sol, el olor del mar, y la música de las palmeras en el viento.
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Apr 17, 2017
Apr 17, 2017 at 1:21 PM UTC
nostalgia
Pidiendo a las diez del día   papel a su secretario, a la carta de Jimena   responde el rey por su mano; y después de hacer la cruz   con cuatro puntos y un rasgo, aquestas palabras pone   a guisa de cortesano: «A vos, la noble Jimena,   la del marido envidiado, vos envío mis saludos   en fe de quereros tanto. Que estáis de mi querellosa,   decís en vuestro despacho, que non vos suelto el marido   sino una vez en el año, »y que cuando vos le suelto,   en lugar de regalaros, en vuestros brazos se duerme   como viene tan cansado. Si supiérades, señora,   que vos quitaba el velado para mis namoramientos,   fuera bien el lamentarlo; »mas si sólo vos lo quito   para lidiar en el campo con los moros convecinos,   non vos fago mucho agravio; que si yo no hubiera puesto   las mis huertas a su cargo, ni vos fuerais más que dueña,   ni él fuera más que un hidalgo. »A no vos tener encinta,   señora, el vuestro velado creyera de su dormir   lo que me habedes contado. Más pues el parto esperáis...   si os falta un marido al lado, no importa, que sobra un rey   que os hará cien mil regalos. »Decís que entregue a las llamas   la carta que habéis mandado; a contener herejías,   fuera digna de tal caso; mas pues razones contiene   dignas de los siete sabios, mejor es para mi archivo   que non para el fuego ingrato. »Y porque guardéis la mía   y no la fagáis pedazos, por ella a lo que pariéredes   prometo buen aguinaldo: si fuere hijo, daréle   una espada y un caballo y cien mil maravedís   para ayuda de su gasto; »si fija, para su dote   prometo poner en cambio desde el día en que naciere   de plata cuarenta marcos.  Con esto ceso, señora,   y no de estar suplicando a la Virgen vos ayude   en los dolores del parto».
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Romance ix la respuesta del rey
Pidiendo a las diez del día   papel a su secretario, a la carta de Jimena   responde el rey por su mano; y después de hacer la cruz   con cuatro puntos y un rasgo, aquestas palabras pone   a guisa de cortesano: «A vos, la noble Jimena,   la del marido envidiado, vos envío mis saludos   en fe de quereros tanto. Que estáis de mi querellosa,   decís en vuestro despacho, que non vos suelto el marido   sino una vez en el año, »y que cuando vos le suelto,   en lugar de regalaros, en vuestros brazos se duerme   como viene tan cansado. Si supiérades, señora,   que vos quitaba el velado para mis namoramientos,   fuera bien el lamentarlo; »mas si sólo vos lo quito   para lidiar en el campo con los moros convecinos,   non vos fago mucho agravio; que si yo no hubiera puesto   las mis huertas a su cargo, ni vos fuerais más que dueña,   ni él fuera más que un hidalgo. »A no vos tener encinta,   señora, el vuestro velado creyera de su dormir   lo que me habedes contado. Más pues el parto esperáis...   si os falta un marido al lado, no importa, que sobra un rey   que os hará cien mil regalos. »Decís que entregue a las llamas   la carta que habéis mandado; a contener herejías,   fuera digna de tal caso; mas pues razones contiene   dignas de los siete sabios, mejor es para mi archivo   que non para el fuego ingrato. »Y porque guardéis la mía   y no la fagáis pedazos, por ella a lo que pariéredes   prometo buen aguinaldo: si fuere hijo, daréle   una espada y un caballo y cien mil maravedís   para ayuda de su gasto; »si fija, para su dote   prometo poner en cambio desde el día en que naciere   de plata cuarenta marcos.  Con esto ceso, señora,   y no de estar suplicando a la Virgen vos ayude   en los dolores del parto».
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Fue tu primer amigo literario (¿Amigo? No es palabra justa), el que primero Te procuró experiencia en esa inevitable Falacia de nuestro trato humano: Ver cómo las palabras, las acciones Ajenas, son crudamente no entendidas. Pues no quería o no podía entenderte, Tus motivos él los trastocaba A su manera: de claros En oscuros y de razonables En insensatos. No se lo perdonaste Porque es imperdonable la voluntaria tontería. El escribió de ti eso de «Licenciado Vidriera» y aun es de agradecer que superior inepcia no escribiese, Siéndole tan ajenas las razones Que te movían. ¿Y te extrañabas De su desdén a tu amistad inocua, Favoreciendo en cambio la de otros? Estos eran los suyos. Los suyos, sus amigos predestinados, Los que él entendía, los que a él le entendieron, Si es que en el limbo entendimiento existe. Por eso su intención, aunque excelente, al no entenderte, Hizo de ti un fantoche a su medida: Raro, turbio, inútilmente complicado.
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Malentendu
No sé que pasó me bloqueaste y me borraste como si fuera tu ex-esposo. Perdón si dije algo que no te gustó, la poesía no siempre es lo acontecido sino una exageración.  Es lo que usa el escritor pa encantar...que sus lectores lo lean y que lo vuelvan a alabar. Sé que andas en un lugar muy obscuro pero quizás sería mejor ni juzgar te lo aseguro.  Imposible borrar lo que ya habías dicho tratarme así como si fuera un bicho. Pero bien, tendrás tus razones pero pa curar aquel corazón y el alma, mejor tomes la poesía como algo que calma, y no te enfurezcas y obscurezca a tú alma.
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Aug 30, 2018
Aug 30, 2018 at 12:17 AM UTC
Ojos Parlantes de Quito
En el decenio que siguió a la crisis se notó la declinación del coeficiente de ternura en todos los países considerados o sea tu país mí país los países que crecían entre tu alma y mi alma de repente duraban un instante y antes de irse o desaparecer dejaban caer sábanas llenas de nuestros sexos que salían volando alrededor como perdices. ¿Quiere decir que cada vez que hicimos el amor dejábamos nuestros sexos allí, y ellos seguían vivitos y coleando como perdices suavísimas? Qué raro, mirá que lavábamos las sábanas con subordinación y valor para que los jugos de la noche pasada no inauguraran el pasado y ningún pasado pusiera una oficina entre nosotros para ordenarnos el hoy porque el alma amorosa es desordenada y perfecta tiene mucha limpieza y lindura se necesita todo un Dios para encerrarla como le pasó a Don Francisco que así pudo cruzar el agua fría de la muerte. Es bien raro eso de nuestros sexos volando pero recuerdo ahora que cada vez que yo entraba en tu **** y me bañaban tus espumas purísimas con impaciencia y dulzura y valor me parecía oír un pajarerío en el bosque de vos como amor encendiendo otro amor, o más, es cierto que cada vez nuestros sexos resucitaban y se ponían a dar vueltas entre ellos como maripositas encandiladas por el fuego y se querían morir de nuevo buscando incesantemente la libertad y había un país entre la vida y la muerte donde todo era consolación y hermosura y no poseíamos nuestro corazón y nuestros sexos se perdían como almas en la noche y nunca más los volvíamos a ver para entender estudio los índices de la tasa de inversión bruta los índices de la productividad marginal de las inversiones los índices de crecimiento del producto amoroso otros índices que es aburrido hablar aquí y no entiendo nada. La economía es bien curiosa al pequeño ahorrista del alma lo engañan en Wall Street los sueldos de la ternura son bajos subsiste la injusticia en el mercado mundial del amor, el aprendiz está rodeado de nubes que parecen elefantes, eso no le da dicha ni desdicha en medio de las razones las redenciones las resurrecciones. Se lleva el alma a la nariz para sentir tus perjúmenes estoy viendo volar los pajaritos que te salían del **** mejor dicho de más allá todavía de todo lo que valías o brillabas o eras y dabas como jugos de la noche
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La economía es una ciencia
En el decenio que siguió a la crisis se notó la declinación del coeficiente de ternura en todos los países considerados o sea tu país mí país los países que crecían entre tu alma y mi alma de repente duraban un instante y antes de irse o desaparecer dejaban caer sábanas llenas de nuestros sexos que salían volando alrededor como perdices. ¿Quiere decir que cada vez que hicimos el amor dejábamos nuestros sexos allí, y ellos seguían vivitos y coleando como perdices suavísimas? Qué raro, mirá que lavábamos las sábanas con subordinación y valor para que los jugos de la noche pasada no inauguraran el pasado y ningún pasado pusiera una oficina entre nosotros para ordenarnos el hoy porque el alma amorosa es desordenada y perfecta tiene mucha limpieza y lindura se necesita todo un Dios para encerrarla como le pasó a Don Francisco que así pudo cruzar el agua fría de la muerte. Es bien raro eso de nuestros sexos volando pero recuerdo ahora que cada vez que yo entraba en tu **** y me bañaban tus espumas purísimas con impaciencia y dulzura y valor me parecía oír un pajarerío en el bosque de vos como amor encendiendo otro amor, o más, es cierto que cada vez nuestros sexos resucitaban y se ponían a dar vueltas entre ellos como maripositas encandiladas por el fuego y se querían morir de nuevo buscando incesantemente la libertad y había un país entre la vida y la muerte donde todo era consolación y hermosura y no poseíamos nuestro corazón y nuestros sexos se perdían como almas en la noche y nunca más los volvíamos a ver para entender estudio los índices de la tasa de inversión bruta los índices de la productividad marginal de las inversiones los índices de crecimiento del producto amoroso otros índices que es aburrido hablar aquí y no entiendo nada. La economía es bien curiosa al pequeño ahorrista del alma lo engañan en Wall Street los sueldos de la ternura son bajos subsiste la injusticia en el mercado mundial del amor, el aprendiz está rodeado de nubes que parecen elefantes, eso no le da dicha ni desdicha en medio de las razones las redenciones las resurrecciones. Se lleva el alma a la nariz para sentir tus perjúmenes estoy viendo volar los pajaritos que te salían del **** mejor dicho de más allá todavía de todo lo que valías o brillabas o eras y dabas como jugos de la noche
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Amo el mes de febrero El mes más corto y más frío de la temporada Por una serie de razones personales Y, sin embargo, parece que es el más largo Por los eventos que suceden al azar En medio de traicioneras ráfagas de tormenta invernal Casi todo está congelado y sólido cerca del nido De las águilas calvas americanas Excepto las máscaras de Mardi Gras bajo los estruendos. Febrero es la temporada del amor El mes de San Valentín Una cala paradisíaca por excelencia Donde los amantes se refugian. Puro, prístino, Nevado, corto, oscuro y hermoso; ahora es El mes de celebración de la historia negra Uno se pregunta por qué y cómo Obtenemos el más corto. Es otra historia Que deberíamos dejar que las gaviotas nómadas Descifren. No hay bañistas en las playas de arena Solo algunos pájaros posados en las ramas Lejos de las cunas de las águilas calvas. Febrero es un mes de contrastes caleidoscópicos Donde las nevadas son frecuentes Y los amantes incondicionales sueñan con el calor de un cielo Lleno de esperanza, amor, belleza y hielo. Copyright © enero de 2022, Hébert Logerie, Todos los derechos reservados. Hébert Logerie es autor de varios poemarios.
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Feb 1, 2025
Feb 1, 2025 at 7:04 PM UTC
Febrero Es Corto, Frío, Nevoso Y Prístino