"precipicio" poems
Una victoria. Es tarde, no sabías.
Llegó como azucena a mi albedrío
el blanco talle que traspasa
la eternidad inmóvil de la tierra,
empujando una débil forma clara
hasta horadar la arcilla
con rayo blanco o espolón de leche.
Muda, compacta oscuridad del suelo
en cuyo precipicio
avanza la flor clara
hasta que el pabellón de su blancura
derrota el fondo indigno de la noche
y de la claridad en movimiento
se derraman atónitas semillas.
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Yo quiero ser la otra:
La que escondes de noche,
La de paseos en coche,
La de cosas prohibidas,
Quiero ser la querida:
Por siempre tu derroche,
Cómplice en tus huidas,
La que lame tus heridas
Y sabe mirarte a los ojos
(Cuando ni tú mismo te reconoces,)
Jamás ser la oficial,
Ni la de la silla presidencial,
Ni la santísima catedral,
Yo:
Yo quiero ser templo escondido,
En medio de la sombra del suplicio,
A donde llegas hambriento y cansado
A ofrecer tu sacrificio,
Tu amor
Sin derechos, ni beneficios...
Caemos lentamente al precipicio,
Donde dicen que de allá uno jamás vuelve,
Una sombra roja nos envuelve,
Dicen que ahí es donde los pecados se absuelven,
Ahí, donde te conocí,
En ese bar de mala muerte,
De la mano de aquel con el alma rota...
Yo quiero ser la otra.
Oct 3, 2016
Oct 3, 2016 at 4:11 AM UTC
Todas las parcelas de mi vida tienen algo tuyo
y eso en verdad no es nada extraordinario
vos lo sabés tan objetivamente como yo
sin embargo hay algo que quisiera aclararte
cuando digo todas las parcelas
no me refiero sólo a esto de ahora
a esto de esperarte y aleluya encontrarte
y carajo de perderte
y volverte a encontrar
y ojalá nada más
no me refiero sólo a que de pronto digas
voy a llorar
y yo con un discreto nudo en la garganta
bueno llorá
y que un lindo aguacero invisible nos ampare
y quizá por eso salga enseguida el sol
ni me refiero sólo a que día tras día
aumente el stock de nuestras pequeñas
y decisivas complicidades
o que yo pueda o creerme que puedo
convertir mis reveses
en victorias
o me hagas el tierno regalo
de tu más reciente desesperación
no
la cosa es muchísimo más grave
cuando digo todas las parcelas
quiero decir que además de ese dulce cataclismo
también estás reescribiendo mi infancia
esa edad en que uno dice cosas adultas y solemnes
y los solemnes adultos las celebras
y vos en cambio sabés que eso no sirve
quiero decir que estás rearmando mi adolescencia
ese tiempo en que fui un viejo cargado de recelos
y vos sabés en cambio extraer de ese páramo
mi germen de alegría y regarlo mirándolo
quiero decir que estás sacudiendo mi juventud
ese cántaro que nadie tomó nunca en sus manos
esa sombra que nadie arrimó a su sombra
y vos en cambio sabés estremecerla
hasta que empiecen a caer las hojas secas
y quede el armazón de mi verdad sin proezas
quiero decir que estás abrazando mi madurez
esta mezcla de estupor y experiencia
este extraño confín de angustia y nieve
esta bujía que ilumina la muerte
este precipicio de la pobre vida
como ves es más grave
muchísimo más grave
porque con estas o con otras palabras
quiero decir que no sos tan sólo
la querida muchacha que sos
sino también las espléndidas
o cautelosas mujeres
que quise o quiero
porque gracias a vos he descubierto
(dirás que ya era hora
y con razón)
que el amor es una bahía linda y generosa
que se ilumina y se oscurece
según
venga la vida
una bahía donde los barcos
llegan y se van
llegan los pájaros y augurios
y se van con sirenas y nubarrones
una bahía linda y generosa
donde los barcos llegan
y se van
pero vos
por favor
no te vayas.
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Beso soy, sombra con sombra.
Beso, dolor con dolor,
por haberme enamorado,
corazón sin corazón,
de las cosas, del aliento
sin sombra de la creación.
Sed con agua en la distancia,
pero sed alrededor.
Corazón en una copa
donde me lo bebo yo
y no se lo bebe nadie,
nadie sabe su sabor.
Odio, vida: ¡cuánto odio
sólo por amor!
No es posible acariciarte
con las manos que me dio
el fuego de más deseo,
el ansia de más ardor.
Varias alas, varios vuelos
abaten en ellas hoy
hierros que cercan las venas
y las muerden con rencor.
Por amor, vida, abatido,
pájaro sin remisión.
Sólo por amor odiado,
sólo por amor.
Amor, tu bóveda arriba
y no abajo siempre, amor,
sin otra luz que estas ansias,
sin otra iluminación.
Mírame aquí encadenado,
escupido, sin calor,
a los pies de la tiniebla
más súbita, más feroz,
comiendo pan y cuchillo
como buen trabajador
y a veces cuchillo sólo,
sólo por amor.
Todo lo que significa
golondrinas, ascensión,
claridad, anchura, aire,
decidido espacio, sol,
horizonte aleteante,
sepultado en un rincón.
Esperanza, mar, desierto,
sangre, monte rodador:
libertades de mi alma
clamorosas de pasión,
desfilando por mi cuerpo,
donde no se quedan, no,
pero donde se despliegan,
sólo por amor.
Porque dentro de la triste
guirnalda del eslabón,
del sabor a carcelero
constante, y a paredón,
y a precipicio en acecho,
alto, alegre, libre soy.
Alto, alegre, libre, libre,
sólo por amor.
No, no hay cárcel para el hombre.
No podrán atarme, no.
Este mundo de cadenas
me es pequeño y exterior.
¿Quién encierra una sonrisa?
¿Quién amuralla una voz?
A lo lejos tú, más sola
que la muerte, la una y yo.
A lo lejos tú, sintiendo
en tus brazos mi prisión,
en tus brazos donde late
la libertad de los dos.
Libre soy. Siénteme libre.
Sólo por amor.
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Buscad, buscadlos:
en el insomnio de las cañerías olvidadas,
en los cauces interrumpidos por el silencio de las basuras.
No lejos de los charcos incapaces de guardar una nube,
unos ojos perdidos,
una sortija rota
o una estrella pisoteada.
Porque yo los he visto:
en esos escombros momentáneos que aparecen en las neblinas.
Porque yo los he tocado:
en el destierro de un ladrillo difunto,
venido a la nada desde una torre o un carro.
Nunca más allá de las chimeneas que se derrumban,
ni de esas hojas tenaces que se estampan en los zapatos.
En todo esto.
Más en esas astillas vagabundas que se consumen sin fuego,
en esas ausencias hundidas que sufren los muebles desvencijados,
no a mucha distancia de los nombres y signos que se enfrían en las paredes.
Buscad, buscadlos:
debajo de la gota de cera que sepulta la palabra de un libro
o la firma de uno de esos rincones de cartas
que trae rodando el polvo.
Cerca del casco perdido de una botella,
de una suela extraviada en la nieve,
de una navaja de afeitar abandonada al borde de un precipicio.
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Y para acá o allá
y desde aquí otra vez
y vuelta a ir de vuelta y sin aliento
y del principio o término del precipicio íntimo
hasta el extremo o medio o resurrecto resto de éste a aquello o de lo opuesto
y rueda que te roe hasta el encuentro
y aquí tampoco está
y desde arriba abajo y desde abajo arriba ávido asqueado
por vivir entre huesos
o del perpetuo estéril desencuentro
a lo demás
de más
o al recomienzo espeso de cerdos contratiempos y destiempos
cuando no al burdo sino de algún complejo herniado en pleno vuelo
cálido o helado
y vuelta y vuelta
a tanta terca tuerca
para entregarse entero o de tres cuartos
harto ya de mitades
y de cuartos
al entrevero exhausto de los lechos deshechos
o darse noche y día sin descanso contra todos los nervios del misterio
del más allá
de acá
mientras se rota quedo ante el fugaz aspecto sempiterno de lo aparente o lo supuesto
y vuelta y vuelta hundido hasta el pescuezo
con todos los sentidos sin sentido
en el sofocatedio
con uñas y con piensos y pellejo
y porque sí nomás
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Espera, espera.
No marches, espera.
Quédate, entreguémonos a este idilio.
Espera, quédate,
que el esperar nos puede cambiar la suerte.
Pueda ser que las aguas cambien nuestro destino,
y nos entreguen al más fríos de los fatalismos.
Espera, espera,
que no es cierto que Ponce de Leon
encontró la Fuente de la Juventud.
No es cierto que exista
una fuente de juventud para el amor.
No es cierto que el azar tenga compasión
por lo que a su tiempo no se concretó.
Espera,
que esperar el tiempo correcto
para entregarnos a este amor es un error.
Pueda ser que sea el tiempo que venza al viento
y termine mareando y subyugando
las ráfagas de este amor.
Espera, quédate,
que este amor precisa nuestra inmediata entrega.
Que al marcharte, estas sentenciando mi corazón
a una larga,
permanente,
y eterna espera
de innegables años sin primaveras,
de una soledad avasalladora,
intermitente,
doblegante,
y en un aterrante precipicio de amargura.
Espera, quédate,
que si marchas, reinara la penumbra
de saber que un solo beso,
en el preciso momento,
hubiese cambiado mi fortuna,
y la senectud de la única fuente de la juventud
que es el ahora en tu entrega.
La fuente de la juventud de este amor
…………………….es el hoy y ahora.
Por favor no marches.
Espera.
LeydisProse
5/15/2017
https://m.facebook.com/LeydisProse/
Jun 3, 2017
Jun 3, 2017 at 9:16 AM UTC
Y de repente fui perdiendo el amor,
Fui perdiendo las esperanzas, la conciencia y lo más sagrado la fe.
Fui caminando solo, sin un lugar que me llevará a ti.
Fui dejando de ser yo,
Y fui dejando de vivir la vida,
Fui como aquel que se avienta a un precipicio, fui aquellos que solo existen en un corto receso de nuestros recuerdos.
Fui y aveces soy el resultado de muchos ecos en el silencio abismático de mi voz, donde los atardeceres fúnebres dentro de mi, ya no puedas herirme ... Pedro Pérez
Mar 21, 2017
Mar 21, 2017 at 12:37 AM UTC
Te dejo ir
Soy fiel creyente de que los corazones deben ser libres
Retener nunca ha sido para mi una expresión de amor,
por el contrario, solo demuestra egoísmo cuando ya no se quiere estar mas en un lugar
No mentiré
Escribo y puedo sentir mi corazón desintegrarse como pólvora dentro de mi
Es siempre mas difícil respirar cuando no encuentras razón para seguir haciéndolo
Buscando aliento, pienso en tus besos y recobro la tranquilidad
Por un segundo todo vuelve a tener sentido y te siento nuevamente junto a mi
Te Amo.
Se que lo has escuchado muchas veces, pero te aseguro, jamas con la misma intensidad
Te Amo.
Y podría decir que es por el verde color de tus ojos que me deslumbran el alma, o por tu sonrisa que cada vez eriza mas mi piel
Pero la verdad es que te amo aun en los momentos en que tus ojos no me miran o aun cuando no estas de humor para sonreír
Así te amo... porque si
Y presiento sera así para toda la vida
Aunque, como lei hace poco, este sera el amor que llega envuelto en el Karma
El paso a ciegas que puede dejarte destrozada al fondo del precipicio o regalarte las mas hermosas alas que te enseñen a volar
Duele que ahora solo queda sentarme a orillas del nunca sera
Sintiendo la brisa de tu ausencia. Escuchando las palabras resonantes de tu Adios
Ojala volver fuera tan fácil como dar vuelta al reloj de arena
A veces el amor no es suficiente y las acciones no se pueden siempre retactar
Te dejo ir.
Pretendiendo que soy demasiado buena para imponerme en tu ahora, en tu después, hasta el final de esta puta vida
Lo Siento
Te Amo
Adios
Jan 2, 2018
Jan 2, 2018 at 10:19 PM UTC
A tientas, me adentro. Pasillos, puertas que dan a un cuarto de hotel, a una intersección, a un páramo urbano. Y entre el
bostezo y el abandono, tú, intacto, verdor sitiado por tanta muerte, jardín revisto esta noche. Sueños insensatos y
lúcidos, geometría y delirio entre altas bardas de adobe. La glorieta de los pinos, ocho testigos de mi infancia, siempre de pie,
sin cambiar nunca de postura, de traje, de silencio. El montón de pedruscos de aquel pabellón que no dejó terminar la
guerra civil, lugar amado por la melancolía y las lagartijas. Los yerbales, con sus secretos, su molicie de verde caliente, sus
bichos agazapados y terribles. La higuera y sus consejas. Los adversarios: los floripondio y sus lámparas blancas frente al
granado, candelabro de joyas rojas ardiendo en pleno día. El membrillo y sus varas flexibles, con las que arrancaba ayes al aire
matinal. La lujosa mancha de vino de la bugambilia sobre el muro inmaculado, blanquísimo. El sitio sagrado, el lugar infame, el
rincón del monólogo: la orfandad de una tarde, los himnos de una mañana, los silencios, aquel día de gloria entrevista, compartida.
Arriba, en la apresura de las ramas, entre los claros del cielo y las encrucijadas de los verdes, la tarde se bate con espadas transparentes.
Piso la tierra recién llovida, los olores ásperos, las yerbas vivas. El silencio se yergue y me interroga. Pero yo avanzo y me
planto en el centro de mi memoria. Aspiro largamente el aire cargado de porvenir. Vienen oleadas de futuro, rumor de conquistas,
descubrimientos y esos vacíos súbitos con que prepara lo desconocido sus irrupciones. Silbo entre dientes y mi silbido, en la
limpidez admirable de la hora, es un látigo alegre que despierta alas y echa a volar profecías.
Y yo las veo partir hacia allá, al otro lado, a donde un hombre encorvado escribe trabajosamente, en camisa, entre pausas furiosas,
estos cuantos adioses al borde del precipicio.
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MEA CULPA
“se lo entregue en bandeja de plata”
Mea Culpa,
se lo entregue en bandeja de plata.
Mea Culpa,
le conté todas mis penas y ella atentamente escuchaba.
Yo tan inocente, la consideraba buena amiga.
Mea Culpa,
no sabía que estaba enamorada, de mí y de él.
La veía tan preocupada por mi sufrimiento
y
los consejos que me daba, yo cumplidamente los acataba,
pues creía en su sinceridad,
creía que por mi ella estaba preocupada.
Mea Culpa,
no vi como ella se burlaba.
no entendí sus motivos,
la traición que se asomaba.
Mea Culpa,
ella me aconsejaba que lo dejara,
que no permitiera que me engañara,
que no le diera más importancia a él que a mí misma.
Yo entendía la sabiduría en sus palabras,
y comencé a reclamarle a él sus salidas,
porque que vestía como vestía,
sus amistades,
como me besaba,
como me miraba,
como me amaba.
como respiraba,
Él me decía, que todo eran imaginaciones mías,
que no condenara nuestro amor a esa agonía,
que no permitiera otras fuerzas dictaran nuestro amor a vivir en sosiego.
Que él a mí me amaba.
Pero poco a poco, los reclamos a él lo silenciaban.
En cada uno de esos reclamos,él de mí se alejaba.
Lo acuse hasta que no quedo más nada,
solo una cama vacía,
un amor guindando en el precipicio de Sheol,
en el sepulcro de la desolación,
de la confusión,
allí quedó penando nuestro amor.
Mea Culpa,
creí que la Señora Duda era mi amiga.
Le creí todas sus mentiras.
No entendí que es una amiga celosa, manipuladora, envidiosa.
Que me queria solo para ella, como su leal acompañante en su eterna soledad.
Mea Culpa.
Perdí el amor de mi vida,
mi sol, el aire que me sostenía,
cuando invite a esa maldita traicionera,
a esa maldita calumniadora,
la maldita Sra. Duda a mi vida,
y ciegamente acepte su invitación a un ménage á trois
……………. que sola me dejaría!
Mea Culpa!
LeydisProse
6/11/2017
https://m.facebook.com/LeydisProse/
Jun 12, 2017
Jun 12, 2017 at 11:29 AM UTC
En el precio, el favor; y la ventura,
venal; el oro, pálido tirano;
el erario, sacrílego y profano;
con togas, la codicia y la locura;
en delitos, patíbulo la altura;
más suficiente el más soberbio y vano;
en opresión, el sufrimiento humano;
en desprecio, la sciencia y la cordura,
promesas son, ¡oh Roma!, dolorosas
del precipicio y ruina que previenes
a tu imperio y sus fuerzas poderosas.
El laurel que te abraza las dos sienes
llama al rayo que evita, y peligrosas
y coronadas por igual las tienes.
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