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"penas" poems
*She was so generous that she left me with innumerable sorrows. I was so selfish that I couldn't give her anything but Love.* El egoísmo     *Ella era tan generosa Que me dejó con incontables penas.   Yo era tan egoísta   Que no le pude dar nada excepto amor.*
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Apr 9, 2014
Apr 9, 2014 at 11:22 AM UTC
Selfishness
Irrita la garganta y daña el hígado, que bastante ya se ha visto machacado por años de prácticas funestas. El más ****** líquido, encuentra camino en mi esófago, repleto de falsas esperanzas, va camino abajo y patea mis entrañas encargándose de dejar escapar la cordura. Menos por menos es más, y aquello que te vuelva inestable en una casa sin columnas ni vigas, seguro te hará sentir a salvo. Fuerte aroma y tacto cuestionable, aunque lo conozcas desde siempre, todas las veces se siente como el primer beso pero con mordida. Como champaña descorchada, hace florecer cualquier pensamiento, entre palabras que escapan a duras penas de la lengua envenenada y adormecida. El que lo niegue no lo ha probado, y si lo probó y lo negó, tiene ante usted a un ángel limpio y puro, puesto que ésta es la poción de los pisoteados.
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Aug 31, 2017
Aug 31, 2017 at 10:01 AM UTC
Agave
A estos peñascos rudos, mudos testigos del dolor que siento -que sólo siendo mudos pudiera yo fiarles mi tormento, si acaso de mis penas lo terrible no infunde lengua y voz en lo insensible-, quiero contar mis males, si es que yo sé los males de que muero; pues son mis penas tales, que si contarlas por alivio quiero, le son, una con otra atropellada, dogal a la garganta, al pecho espada. No envidio dicha ajena: que el mal eterno que en mi pecho lidia, hace incapaz mi pena de que pueda tener tan alta envidia; es tan mísero estado en el que peno, que como dicha envidio el mal ajeno. No pienso yo si hay glorias; porque estoy de pensarlo tan distante, que aun las dulces memorias de mi pasado bien, tan ignorante las mira de mi mal el desengaño, que ignoro si fue bien, y sé que es daño. Esténse allá en su esfera los dichosos: que es cosa en mi sentido tan remota, tan fuera de mi imaginación, que sólo mido, entre lo que padecen los mortales, lo que distan sus males de mis males. ¡Quién tan dichosa fuera, que de un agravio indigno se quejara! ¡Quién de un desdén llorara! ¡Quién un alto imposible pretendiera! ¡Quién negara, de ausencia o de mudanza, casi a perder de vista la esperanza! ¡Quién en ajenos brazos viera a su dueño, y con dolor rabioso se arrancara a pedazos del pecho ardiente el corazón celoso! Pues fuera menor mal que mis desvelos, el infierno insufrible de los celos. Pues todos estos males tienen consuelo o tienen esperanza, y los más sin iguales solicitan o animan la venganza; y sólo de mi fiero mal se aleja la esperanza, venganza, alivio y queja. Porque ¿a quién sino al cielo, que me robó mi dulce prenda amada, podrá mi desconsuelo dar sacrílega queja destemplada? Y él, con sordas, rectísimas orejas, a cuenta de blasfemias pondrá quejas. Ni Fabio fue grosero ni ingrato, ni traidor; antes, amante con pecho verdadero, nadie fue más leal ni más constante: nadie más fino supo, en sus acciones, finezas añadir a obligaciones. Sólo el cielo, envidioso, mi esposo me quitó; la Parca dura, con ceño riguroso, fue sólo autor de tanta desventura. ¡Oh Cielo riguroso, oh triste suerte, que tantas muertes das con una muerte! ¡Ay dulce esposo amado! ¿Para qué te vi yo? ¿Por qué te quise, y por qué tu cuidado me hizo, con las venturas, infelice? ¡Oh dicha, fementida y lisonjera, quién tus amargos fines conociera! ¿Qué vida es esta mía, que rebelde resiste a dolor tanto? ¿Por qué, necia, porfía, y en las amargas fuentes de mi llanto atenuada, no acaba de extinguirse, si no puede en mi fuego consumirse?
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Liras
A estos peñascos rudos, mudos testigos del dolor que siento -que sólo siendo mudos pudiera yo fiarles mi tormento, si acaso de mis penas lo terrible no infunde lengua y voz en lo insensible-, quiero contar mis males, si es que yo sé los males de que muero; pues son mis penas tales, que si contarlas por alivio quiero, le son, una con otra atropellada, dogal a la garganta, al pecho espada. No envidio dicha ajena: que el mal eterno que en mi pecho lidia, hace incapaz mi pena de que pueda tener tan alta envidia; es tan mísero estado en el que peno, que como dicha envidio el mal ajeno. No pienso yo si hay glorias; porque estoy de pensarlo tan distante, que aun las dulces memorias de mi pasado bien, tan ignorante las mira de mi mal el desengaño, que ignoro si fue bien, y sé que es daño. Esténse allá en su esfera los dichosos: que es cosa en mi sentido tan remota, tan fuera de mi imaginación, que sólo mido, entre lo que padecen los mortales, lo que distan sus males de mis males. ¡Quién tan dichosa fuera, que de un agravio indigno se quejara! ¡Quién de un desdén llorara! ¡Quién un alto imposible pretendiera! ¡Quién negara, de ausencia o de mudanza, casi a perder de vista la esperanza! ¡Quién en ajenos brazos viera a su dueño, y con dolor rabioso se arrancara a pedazos del pecho ardiente el corazón celoso! Pues fuera menor mal que mis desvelos, el infierno insufrible de los celos. Pues todos estos males tienen consuelo o tienen esperanza, y los más sin iguales solicitan o animan la venganza; y sólo de mi fiero mal se aleja la esperanza, venganza, alivio y queja. Porque ¿a quién sino al cielo, que me robó mi dulce prenda amada, podrá mi desconsuelo dar sacrílega queja destemplada? Y él, con sordas, rectísimas orejas, a cuenta de blasfemias pondrá quejas. Ni Fabio fue grosero ni ingrato, ni traidor; antes, amante con pecho verdadero, nadie fue más leal ni más constante: nadie más fino supo, en sus acciones, finezas añadir a obligaciones. Sólo el cielo, envidioso, mi esposo me quitó; la Parca dura, con ceño riguroso, fue sólo autor de tanta desventura. ¡Oh Cielo riguroso, oh triste suerte, que tantas muertes das con una muerte! ¡Ay dulce esposo amado! ¿Para qué te vi yo? ¿Por qué te quise, y por qué tu cuidado me hizo, con las venturas, infelice? ¡Oh dicha, fementida y lisonjera, quién tus amargos fines conociera! ¿Qué vida es esta mía, que rebelde resiste a dolor tanto? ¿Por qué, necia, porfía, y en las amargas fuentes de mi llanto atenuada, no acaba de extinguirse, si no puede en mi fuego consumirse?
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"Por Tu Maldito Amor" El dia que te encontre me enamore Tu sabes que yo nunca lo e negado Con sana me lograste enloqueser Y yo cai en tu tramapa ilusionado De pronto todo aquello se acabo Faltaste a la promesa de adorarnos Me undiste en el olvido por creer Que a ti no llegarian jamas los anos Por tu maldito amor No puedo terminar con tantas penas Quisiera rebentarme hasta las venas Por tu maldito amor Por tu maldito amor Por tu maldito amor no logro acomodar mis sentimientos Y el alma se me sigue consumiendo Por tu maldito amor Por tu maldito amor Ahahahahahahaha Y ya para que quiero la tumba Si ya me enteraste en vida Ahaha ayi No quiero que regreses nunca no Prefiero la derota ente mis manos Si ayer tu nombre tanto pronuncie Hoy mirame rompiendome los labios Por tu maldito amor No puedo terminar con tantas penas Quisiera rebentarme hasta las venas Por tu maldito amor Por tu maldito amor Por tu maldito amor no logro acomodar mis sentimientos Y el alma se me sigue consumiendo Por tu maldito amor Por tu maldito amor Por tu bendito amor
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May 31, 2015
May 31, 2015 at 11:52 PM UTC
Vicente Fernandez - Por Tu Maldito Amor
Entre palabras disonantes, río. Un trago baja por mi garganta irritada de tanto gritar, mi cuerpo la pasa bien mientras yo me esfuerzo en distraer a mi mente y un concierto de pensamientos oscuros se ve opacado por el volumen de la música y de los aullidos apabullantes de una juventud que cree tener todo bajo control mientras están juntos, pero en el próximo momento de verdadera soledad, sus espaldas se quebrarán sobre sus seres y se verán desplomados sobre un suelo de incertidumbre absoluta. Entre pensamientos distantes, me pierdo. Humo de un cigarro barato innunda mis pulmones mientras la nicotina afecta mi sistema nervioso en un abrazo reconfortante que no es otra cosa que una mentira más, la promesa de una prostituta que cobra con tu vida, pero sigo besándola hasta que mis dedos se queman. Entre gritos innentendibles, lloro. No exteriorizo, pero las lágrimas están ahí, en la mente perturbada por fantasmas de quienes yo mismo maté, siluetas del pasado que no terminan de tomar forma porque no se los permito, pero a pesar de mis esfuerzos aún son reconocibles, aunque a duras penas.
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Aug 30, 2017
Aug 30, 2017 at 7:43 PM UTC
Fiesta
Nasceste para mim Nos altares sagrados pousam brancas pombas, Nasceste entre as mais belas flores. A tua frescura enlace das minhas loucuras, Rouxinóis com penas de várias cores. Beijo os teus lábios toda a vida, Bendito Outono que te trouxe. Olhos castanhos tão doces, Nasceste para mim minha querida. A lua dorme sem minha companhia, Os anjos cantam vestidos de branco, Nasceste para mim com alegria, Tão suave é teu canto. Vejo-te neste espelho aberto, Os pecados eu sinto, Amor terno, distinto, Nasceste para mim no deserto. Victor Marques
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Oct 26, 2010
Oct 26, 2010 at 9:53 AM UTC
Nasceste para mim
"Ni En Defensa Propia" Por primera vez no meti ni las manos ni en defensa propia evite la caida yo que anduve huyendo de un mundo de engaños vine a dar de lleno a lo peor de la vida la primera vez que te tuve en mis brazos me decias llorando que no habias pecado pero ya tenias no se cuantos fracasos y querias borrar con mi amor tu pecado ya tenias el rostro cubierto de besos y en tu ser las huellas que dejan las penas si despues de amarte te hicieron desprecio yo no he de pagar por las deudas ajenas te podria jurar que te ame con locura y jamas pense que llegara a perderte pero en vez de amores me diste amarguras y asi como eres prefiero perderte ya tenias el rostro cubierto de besos y en tu ser la huella que dejan las penas si despues de amarte te hicieron desprecio yo no he de pagar por las deudas ajenas
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Jun 1, 2015
Jun 1, 2015 at 12:07 AM UTC
Vicente Fernandez - Ni En Defensa Propia
Se encuentra a la deriva. Sin un manto, sin calor. Sólo el frío en su alma, y en sus ojos vacío eterno. Si pudiera verse a sí misma, a través de la mirada de otra persona, se sorprendería al observar bellísima tristeza que a su rostro decora. Sin embargo sólo ve aquello visible al ojo, lo que está más allá es invisible a su pobre visión en su pequeño mundo gris. Gris, gris como su cabello; El que tanto desea acariciar con sus frágiles dedos. Gris, gris como la neblina; Similar a la de la naturaleza, aunque ésta se encuentra en su corazón, tapando sus conductos; causándole una silenciosa agonía. Gris, tan gris como como el azul; nunca sabes cuando se vuelve triste. Y si hay algo que ella pueda hacer, no lo sabe. Porque si lo supiera sería capaz de sentir, es un hecho. Lo que no es certero es el sentimiento que ronda su interior. El cual atrae pensamientos oscuros que su cansada mente no parece soportar. Quebrándose cada noche, oculta todo bajo una sonrisa. Su cabeza sigue gritando, monstruos aún susurrando y ella casi a duras penas escapando. ¿Podrá algún día vivir? ¿Podrá algún día despertar de la pesadilla? ¿Será notada por alguien? ¿Será esta noche su última? Ella quiere saber, yo me quiero esconder. Ella quiere vivir, yo sólo quiero morir.
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May 10, 2016
May 10, 2016 at 8:08 PM UTC
Liberala.
Hay días en que somos tan móviles, tan móviles, como las leves briznas al viento y al azar. Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonríe. La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar. Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles, como en abril el campo, que tiembla de pasión: bajo el influjo próvido de espirituales lluvias, el alma está brotando florestas de ilusión. Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos, como la entraña obscura de oscuro pedernal: la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas, en rútiles monedas tasando el Bien y el Mal. Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos... (¡niñez en el crepúsculo! ¡Lagunas de zafir!) que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza, y hasta las propias penas nos hacen sonreír. Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos, que nos depara en vano su carne la mujer: tras de ceñir un talle y acariciar un seno, la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer. Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres, como en las noches lúgubres el llanto del pinar. El alma gime entonces bajo el dolor del mundo, y acaso ni Dios mismo nos puede consolar. Mas hay también ¡Oh Tierra! un día... un día... un día... en que levamos anclas para jamás volver... Un día en que discurren vientos ineluctables ¡un día en que ya nadie nos puede retener!
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Canción de la vida profunda
Devoção a Deus que sempre ama Rouxinóis com penas diferentes, Papoilas e cores de encantar. Olhares de ateus e crentes, Janelas se abrem sem parar. Devoção a Deus que sempre ama, Todo nu e uma cama. Solitário e labirinto vivido, Sonho do Deus rejuvenescido. Riqueza e fama, Deus sem glória, Coração meu que por vezes chora. Salgueiros dum ribeiro maltratado, Destino, Deus e fado. Victor Marques
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Nov 7, 2011
Nov 7, 2011 at 1:44 PM UTC
Devoção a Deus que sempre ama
Bus de las 8:00, 8:04. Sol en la ventana, camino de adoquín, irregular, vías trizadas de cotidianidad; luz roja, luz verde, la amarilla no funciona, acelera, quema el neumático, 10, 20, 40, 50 y frena de golpe. Vista a la ciudad, azul, sin nubes y seca; te incorporas al bajar, la montaña se humedece, también la ciudad. Av. Amazonas, CCI, Av. La Prensa. Abordas das vueltas te sientas, "tome sin compromiso, $1" sino me devuelve, 10, 20, 40, 50 y frena nunca en la parada. "Soy de Ibarra mi hijo en el hospital Baca Ortiz", frena bajas, viejas pisadas. Haces fila, pagas, otra fila; firme aquí, no puede sonreír. "Espere 20 minutos", te sientas, turno WT64, WT65, WT66. "la niña no puede comer aquí" WT77, WT 78, WT79.  Juan Arboleda, Gustavo Betancourt, José Efrén, Adrián Poveda; revise si está todo bien, firme aquí, sello, sello, queda registrado. Escalera eléctrica, salida, aire no fresco, "le emplástico", "le limpio", caminas, te detienes, ojeas, sueñas. Esperas, Chillogallo - Estadio, Camal - Hipódromo, ¿y el Batán - Colmena? ni modo al Cía. Nacional. El bus va lento a penas atraviesa la brisa, el sol rebota en el parabrisas, Av. 10 de Agosto, acelera, acelera, frena, en la Av. Versalles el bus es un huracán, y frena, te bajas, tu decencia se queda y en la calle colonial vuelves a soñar, fotografía militar, vuelves a filtrar, 11:23, relojería, confitería parada de bus, fanático religioso, sonidos afro, plaza, museo, buenos días, árbol con hojas de otro árbol. "Pide un deseo y escribelo en un pedazo de papel". Amor valiente, amor invisible, beso beso, no puedo aterrizar, sala 5, hombre en llamas, síndrome de resignación, refugiados, reflexión, cerveza, amor, amor, $13.60. Carne salteada, ají, limonada, besos, botella extraviada, agua. Pequeño adiós, Marín, intento de robo,   25 ctvs, gente casas coloridas, montaña, subes, subes, das vueltas, valle azul y verde, baja, frena. Cash, salta se sacude, un torbellino de pelos, en la luz, en mi ropa, un torbellino de amor, pelota, pelota, rock n roll, cable, cable, pedal, camisa blanca, botas negras, peinado a lo morrisey, guitarra, vingala, Blues, Blues, saxo, taxi, maestro, bajo, guitarra, mente extraviada, extraviada, extraviada.
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Nov 13, 2018
Nov 13, 2018 at 3:52 PM UTC
16 de Agosto
Bus de las 8:00, 8:04. Sol en la ventana, camino de adoquín, irregular, vías trizadas de cotidianidad; luz roja, luz verde, la amarilla no funciona, acelera, quema el neumático, 10, 20, 40, 50 y frena de golpe. Vista a la ciudad, azul, sin nubes y seca; te incorporas al bajar, la montaña se humedece, también la ciudad. Av. Amazonas, CCI, Av. La Prensa. Abordas das vueltas te sientas, "tome sin compromiso, $1" sino me devuelve, 10, 20, 40, 50 y frena nunca en la parada. "Soy de Ibarra mi hijo en el hospital Baca Ortiz", frena bajas, viejas pisadas. Haces fila, pagas, otra fila; firme aquí, no puede sonreír. "Espere 20 minutos", te sientas, turno WT64, WT65, WT66. "la niña no puede comer aquí" WT77, WT 78, WT79.  Juan Arboleda, Gustavo Betancourt, José Efrén, Adrián Poveda; revise si está todo bien, firme aquí, sello, sello, queda registrado. Escalera eléctrica, salida, aire no fresco, "le emplástico", "le limpio", caminas, te detienes, ojeas, sueñas. Esperas, Chillogallo - Estadio, Camal - Hipódromo, ¿y el Batán - Colmena? ni modo al Cía. Nacional. El bus va lento a penas atraviesa la brisa, el sol rebota en el parabrisas, Av. 10 de Agosto, acelera, acelera, frena, en la Av. Versalles el bus es un huracán, y frena, te bajas, tu decencia se queda y en la calle colonial vuelves a soñar, fotografía militar, vuelves a filtrar, 11:23, relojería, confitería parada de bus, fanático religioso, sonidos afro, plaza, museo, buenos días, árbol con hojas de otro árbol. "Pide un deseo y escribelo en un pedazo de papel". Amor valiente, amor invisible, beso beso, no puedo aterrizar, sala 5, hombre en llamas, síndrome de resignación, refugiados, reflexión, cerveza, amor, amor, $13.60. Carne salteada, ají, limonada, besos, botella extraviada, agua. Pequeño adiós, Marín, intento de robo,   25 ctvs, gente casas coloridas, montaña, subes, subes, das vueltas, valle azul y verde, baja, frena. Cash, salta se sacude, un torbellino de pelos, en la luz, en mi ropa, un torbellino de amor, pelota, pelota, rock n roll, cable, cable, pedal, camisa blanca, botas negras, peinado a lo morrisey, guitarra, vingala, Blues, Blues, saxo, taxi, maestro, bajo, guitarra, mente extraviada, extraviada, extraviada.
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La mujer que yo amo No es quien crees que es Le escribo poemas a diario Le dedico las palabras más bellas del diccionario Mas no entiende el trasfondo No ve más allá de la superficie La mujer que yo amo No conoce el amor Acepta amores de cama Amores de cuerpos desnudos De sudorosas cabelleras De sucias sábanas y vacíos amaneceres La mujer que yo amo Me ama de vuelta Pero no conoce el alcance de mi amor No quiere verlo o no se da cuenta Un trago o un viaje le bastan Para caer en brazos de otro hombre Conmigo desahoga sus penas Conmigo llora su soledad y su miseria Conmigo habla hasta que los segundos se tornan horas Pero no soy yo su salvación La mujer que yo amo Nunca cae en mis brazos Aquellos que la han de proteger Aquellos que la envuelven con el calor de una fogata en un frío y apartado bosque Aquellos que sostienen las piezas de su roto corazón juntos en su lugar La mujer que yo amo No es quien crees que es
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Oct 16, 2016
Oct 16, 2016 at 4:47 PM UTC
La mujer que yo amo...
Dejé por ti mis bosques, mi perdida arboleda, mis perros desvelados, mis capitales años desterrados hasta casi el invierno de la vida. Dejé un temblor, dejé una sacudida, un resplandor de fuegos no apagados, dejé mi sombra en los desesperados ojos sangrantes de la despedida. Dejé palomas tristes junto a un río, caballos sobre el sol de las arenas, dejé de oler la mar, dejé de verte. Dejé por ti todo lo que era mío. Dame tú, Roma, a cambio de mis penas, tanto como dejé para tenerte.
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Lo que dejé por ti
Sucede Que cuando yo te quiero, Te quiero sin dudas; Sin dudas de que eres mi debilidad. Mi debilidad te doy; Te doy una y mil razones, Mil razones para que no te vayas, Te vayas a despedir, A despedir de esta locura, Esta locura que me toca vivir, Toca vivir así sin vos. Sin vos no puedo pensar, (Puedo pensar que no te voy amar), Voy amar hasta tus penas, Tus penas que son las mías también. (Mías también tus manos, Tus manos que me despiertan, Me despiertan estas ganas de querer, De querer quererte así) Quererte así, es querer soñar con ojos abiertos. Ojos abiertos, cuando me besas. Me besas tan despiadado, Tan despiadado sos vos…. Sos vos mi gran ciencia, Gran ciencia es encontrarte… (Es encontrarte algo que sucede).
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Jan 8, 2013
Jan 8, 2013 at 1:23 AM UTC
Sucede
Ao meu amigo No caminho da vida, espinhos, rosas encontramos, Canseiras, maus tratos, pesadelos. Alegrias, tristezas sem sentido. Procuramos um viver com regra, Duma régua sem medida, Amigos do coração nós temos, Pois fazem parte da nossa vida. Somos julgados com ou sem sentido, Cumprimos penas com ou sem razão. A dignidade e amizade não? Pedacinhos de papel com sua cor, Deus eterno e senhor, Abelhas com pólen e amor. Sentes falta do encontro que se realizará, Como a gaivota sempre voará, Nestes teus momentos de solidão incontida, Tens um amigo para toda a vida. Victor Marques
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Dec 9, 2011
Dec 9, 2011 at 8:50 AM UTC
Ao meu amigo
Vamos a gozar el sol distribuyendo sus rayos como los abrazos tiernos de la amada que hacen olvidar penas o pesares de la jornada. Disfrutemos el verano lo mismo que gozamos el inverno cuando las gotas de la lluvia ayudan a crecer los barbechos. No nos quejemos de la pobreza cuando creamos que ella consiste en a falta de dinero. Condolámonos más bien de la miseria cuando está en la falta de valor en el alma para enfrentar cada día penosas tareas. Corramos más bien a disfrutar del nacimiento y renovación de la mañana cuando se llena de colores el alba, no sea que nos suceda como a aquel que sólo desea atesorar riqueza: pierde el gusto por lo elemental, pues tiene la creencia en que todo se consigue con algo de metal; se le olvida que lo esencial es tener un poco de pan en la mesa y, al menos, el agua viva del fresco manantial. Vamos a gozar el sol o el invierno sin imprecaciones para el uno o el otro porque ellos siempre igual llegan para pobres o poderosos. (Jorge Gómez A. Julio de 1994)
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Jun 20, 2012
Jun 20, 2012 at 12:56 PM UTC
LAS COSAS QUE SE OLVIDAN
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante, mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia, fieramente existiendo, ciegamente afirmado, como un pulso que golpea las tinieblas,cuando se miran de frente los vertiginosos ojos claros de la muerte, se dicen las verdades: las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.Se dicen los poemas que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados, piden ser, piden ritmo, piden ley para aquello que sienten excesivo.Con la velocidad del instinto, con el rayo del prodigio, como mágica evidencia, lo real se nos convierte en lo idéntico a sí mismo.Poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día, como el aire que exigimos trece veces por minuto, para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos, nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. Estamos tocando el fondo.Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.Hago mías las faltas.  Siento en mí a cuantos sufren y canto respirando. Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas personales, me ensancho.Quisiera daros vida, provocar nuevos actos, y calculo por eso con técnica qué puedo. Me siento un ingeniero del verso y un obrero que trabaja con otros a España en sus aceros.Tal es mi poesía: poesía-herramienta a la vez que latido de lo unánime y ciego. Tal es, arma cargada de futuro expansivo con que te apunto al pecho.No es una poesía gota a gota pensada. No es un bello producto. No es un fruto perfecto. Es algo como el aire que todos respiramos y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.Son palabras que todos repetimos sintiendo como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado. Son lo más necesario: lo que no tiene nombre. Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.
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La poesía es un arma cargada de futuro
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante, mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia, fieramente existiendo, ciegamente afirmado, como un pulso que golpea las tinieblas,cuando se miran de frente los vertiginosos ojos claros de la muerte, se dicen las verdades: las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.Se dicen los poemas que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados, piden ser, piden ritmo, piden ley para aquello que sienten excesivo.Con la velocidad del instinto, con el rayo del prodigio, como mágica evidencia, lo real se nos convierte en lo idéntico a sí mismo.Poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día, como el aire que exigimos trece veces por minuto, para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos, nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. Estamos tocando el fondo.Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.Hago mías las faltas.  Siento en mí a cuantos sufren y canto respirando. Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas personales, me ensancho.Quisiera daros vida, provocar nuevos actos, y calculo por eso con técnica qué puedo. Me siento un ingeniero del verso y un obrero que trabaja con otros a España en sus aceros.Tal es mi poesía: poesía-herramienta a la vez que latido de lo unánime y ciego. Tal es, arma cargada de futuro expansivo con que te apunto al pecho.No es una poesía gota a gota pensada. No es un bello producto. No es un fruto perfecto. Es algo como el aire que todos respiramos y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.Son palabras que todos repetimos sintiendo como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado. Son lo más necesario: lo que no tiene nombre. Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.
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Al pie de tu cadáver sólo llora tu hija. Nadie te pone amor, ni flores, ni recuerdos. Desnuda estás, y sola, entre cuatro paredes altas, altas y solas, sin penas y sin duelos. Ni una silla siquiera, ni un banco en que la gente si llegara a mirarte se sentara en silencio. Arden las cuatro velas y arden las paredes con una llama fría, un apagado incendio. El hospital es tierno y son tiernas las manos que te han puesto bonita en tu vestido viejo. Tu nariz se adelgaza y tu blancura crece, se derrama en tu piel como un viento. Arañas, caen arañas del techo, caen cenizas, papeles, sombras, trapos, caen del cielo, rosas que Dios te tira, ángeles en pedazos, y sueños.
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La hermana rosa
Señora; según dicen, ya tiene usted otro amante. Lástima que la prisa nunca sea elegante... Yo sé que no es frecuente que una mujer hermosa se resigne a ser viuda, sin haber sido esposa. Y me parece injusto discutirle el derecho de compartir sus penas, sus gozos y su lecho; pero el amor, señora, cuando llega el olvido también tiene el derecho de un final distinguido. Perdón, si es que la hiere mi reproche, perdón, aunque sé que la herida no es en el corazón... Y, para perdonarme, piense si hay más despecho en lo que yo le digo que en lo que usted ha hecho; pues sepa que una dama con la espalda desnuda, sin luto, en una fiesta, puede ser una viuda, pero no, como tantas, de un difunto señor, sino, para ella sola; viuda de un gran amor. Y nuestro amor, recuerdo, fue un amor diferente, (al menos al principio, ya no, naturalmente). Usted era el crepúsculo a la orilla del mar, que, según quien la mire, será hermoso o ****** Usted era la flor que, según quien la corta, es algo que no muere o algo que no importa. O acaso ¿cierta noche de amor y de locura, yo vivía un ensueño... y usted una aventura? Si, usted juró, cien veces, ser para siempre mía: yo besaba sus labios, pero no lo creía... Usted sabe, y perdóneme, que en ese juramento influye demasiado la dirección del viento. Por eso no me extraña que ya tenga otro amante, a quien quizás le jure lo mismo en este instante. Y como usted, señora, ya aprendió a ser infiel, a mí, así de repente... me da pena por él. Sí, es cierto. Alguna noche su puerta estuvo abierta, y yo, en otra ventana me olvidé de su puerta; o una tarde de lluvia se iluminó mi vida mirándome en los ojos de una desconocida; y también es posible que mi amor indolente desdeñara su vaso bebiendo en la corriente. Sin embargo, señora, yo, con sed o sin sed, nunca pensaba en otra si la besaba a usted. Perdóneme de nuevo, si le digo estas cosas, pero ni los rosales dan solamente rosas; y no digo esto por usted, ni por mí, sino por los amores que terminan así. Pero vea, señora, que diferencia había entre usted que lloraba y yo; que sonreía, pues nuestro amor concluye con finales diversos: Usted besando a otro; yo, escribiendo estos versos...
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Carta a usted
Señora; según dicen, ya tiene usted otro amante. Lástima que la prisa nunca sea elegante... Yo sé que no es frecuente que una mujer hermosa se resigne a ser viuda, sin haber sido esposa. Y me parece injusto discutirle el derecho de compartir sus penas, sus gozos y su lecho; pero el amor, señora, cuando llega el olvido también tiene el derecho de un final distinguido. Perdón, si es que la hiere mi reproche, perdón, aunque sé que la herida no es en el corazón... Y, para perdonarme, piense si hay más despecho en lo que yo le digo que en lo que usted ha hecho; pues sepa que una dama con la espalda desnuda, sin luto, en una fiesta, puede ser una viuda, pero no, como tantas, de un difunto señor, sino, para ella sola; viuda de un gran amor. Y nuestro amor, recuerdo, fue un amor diferente, (al menos al principio, ya no, naturalmente). Usted era el crepúsculo a la orilla del mar, que, según quien la mire, será hermoso o ****** Usted era la flor que, según quien la corta, es algo que no muere o algo que no importa. O acaso ¿cierta noche de amor y de locura, yo vivía un ensueño... y usted una aventura? Si, usted juró, cien veces, ser para siempre mía: yo besaba sus labios, pero no lo creía... Usted sabe, y perdóneme, que en ese juramento influye demasiado la dirección del viento. Por eso no me extraña que ya tenga otro amante, a quien quizás le jure lo mismo en este instante. Y como usted, señora, ya aprendió a ser infiel, a mí, así de repente... me da pena por él. Sí, es cierto. Alguna noche su puerta estuvo abierta, y yo, en otra ventana me olvidé de su puerta; o una tarde de lluvia se iluminó mi vida mirándome en los ojos de una desconocida; y también es posible que mi amor indolente desdeñara su vaso bebiendo en la corriente. Sin embargo, señora, yo, con sed o sin sed, nunca pensaba en otra si la besaba a usted. Perdóneme de nuevo, si le digo estas cosas, pero ni los rosales dan solamente rosas; y no digo esto por usted, ni por mí, sino por los amores que terminan así. Pero vea, señora, que diferencia había entre usted que lloraba y yo; que sonreía, pues nuestro amor concluye con finales diversos: Usted besando a otro; yo, escribiendo estos versos...
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Ritmos de la esclavitud Contra amarguras y penas. Al compás de las cadenas Ritmos negros del Perú. De África llegó mi abuela vestida con caracoles, la trajeron lo' epañoles en un barco carabela. La marcaron con candela, la carimba fue su cruz. Y en América del Sur al golpe de sus dolores dieron los negros tambores ritmos de la esclavitud Por una moneda sola la revendieron en Lima y en la Hacienda "La Molina" sirvió a la gente española. Con otros negros de Angola ganaron por sus faenas zancudos para sus venas para dormir duro suelo y naíta'e consuelo contra amarguras y penas... En la plantación de caña nació el triste socavón, en el trapiche de ron el ***** cantó la zaña. El machete y la guadaña curtió sus manos morenas; y los indios con sus quenas y el ***** con tamborete cantaron su triste suerte al compás de las cadenas. Murieron los negros viejos pero entre la caña seca se escucha su zamacueca y el panalivio muy lejos. Y se escuchan los festejos que cantó en su juventud. De Cañete a Tombuctú, De Chancay a Mozambique llevan sus claros repiques ritmos negros del Perú.
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Ritmos negros del perú
Hoja En Blanco Monchy y Alexandra Fue imposible sacar tu recuerdo de mi mente Fue imposible olvidar que algun dia yo te quise Tanto tiempo pasó desde el dia que te fuiste Ahi yo supe que las despedidas son muy tristes Nunca me imagine que un tren se llevara en su viaje Aquellas ilusiones que de niños nos juramos Todos tus sentimientos los guardaste en tu equipaje Quiciste consolarme y me dijiste yo te amo Desde entonces no supe que seria de tu vida Desde entonces no supe si algun dia regresabas Los amigos del pueblo preguntabas si volvias Llorando di la espalda no les pude decir nada Ayer que regresé a mi pueblo Aguien me dijo que ya te casaste Mirame y dime si ya me olvidaste Me marcharé con los ojos aguados Despues le pregunté a la luna Me dio la espalda e intento ocultarse Hasta la luna sabe que me amaste Hasta la luna sabe que aun me amas Y vuela vuela por otro rumbo Ve y sueña sueña que el mundo es tuyo Tu ya no puedes soñar conmigo Aunque mis sueños se iran contigo Es tan triste tener que decirte que me olvides Otro amor ha llegado a mi vida y no te quiero Es muy tarde no puedo negarte que me muero Pero no callaran mis palabras pa' decirte Que soñaré contigo siempre que cierre mis ojos Que entonaré por ti mis cantos tristes noche a noche Que lloraré sin ti cuando recuerde que estoy solo Y al recordar que duermes en los brazos de otro hombre Me pregunto si aun reflejas algo de mi vida Si en tu memoria vive aquel amor de tantos años Aquel hombre que siempre te ha querido desde niña Que llora porque el amor de su vida se ha casado Es triste ver que un tren se aleja Y en el se va lo mejor de tu vida Dime el motivo de tu despedida ¿Por que te fuiste dejando mil penas? Un dia recibi tu carta Quice leerla y era una hoja en blanco Pues de tu vida nunca supe nada Como preguntas que si aun te amo
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Nov 4, 2015
Nov 4, 2015 at 3:57 PM UTC
Monchy y Alexandra - H♡oja En B♡lanco
Hoja En Blanco Monchy y Alexandra Fue imposible sacar tu recuerdo de mi mente Fue imposible olvidar que algun dia yo te quise Tanto tiempo pasó desde el dia que te fuiste Ahi yo supe que las despedidas son muy tristes Nunca me imagine que un tren se llevara en su viaje Aquellas ilusiones que de niños nos juramos Todos tus sentimientos los guardaste en tu equipaje Quiciste consolarme y me dijiste yo te amo Desde entonces no supe que seria de tu vida Desde entonces no supe si algun dia regresabas Los amigos del pueblo preguntabas si volvias Llorando di la espalda no les pude decir nada Ayer que regresé a mi pueblo Aguien me dijo que ya te casaste Mirame y dime si ya me olvidaste Me marcharé con los ojos aguados Despues le pregunté a la luna Me dio la espalda e intento ocultarse Hasta la luna sabe que me amaste Hasta la luna sabe que aun me amas Y vuela vuela por otro rumbo Ve y sueña sueña que el mundo es tuyo Tu ya no puedes soñar conmigo Aunque mis sueños se iran contigo Es tan triste tener que decirte que me olvides Otro amor ha llegado a mi vida y no te quiero Es muy tarde no puedo negarte que me muero Pero no callaran mis palabras pa' decirte Que soñaré contigo siempre que cierre mis ojos Que entonaré por ti mis cantos tristes noche a noche Que lloraré sin ti cuando recuerde que estoy solo Y al recordar que duermes en los brazos de otro hombre Me pregunto si aun reflejas algo de mi vida Si en tu memoria vive aquel amor de tantos años Aquel hombre que siempre te ha querido desde niña Que llora porque el amor de su vida se ha casado Es triste ver que un tren se aleja Y en el se va lo mejor de tu vida Dime el motivo de tu despedida ¿Por que te fuiste dejando mil penas? Un dia recibi tu carta Quice leerla y era una hoja en blanco Pues de tu vida nunca supe nada Como preguntas que si aun te amo
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Las palabras eran balas que disparaba con los dedos. Acariciaba las teclas de la máquina de escribir con delicadeza y pasión. Vertía sus emociones, sus desgracias, sus alegrías, sus dolores, todas en una blanca hoja de papel. La tinta nunca dejaba de correr. Mayúsculas y minúsculas. Puntos, comas y acentos. Letras, números y símbolos. Un teclado completo para experimentar. Combinaciones de letras, de palabras, de sentimientos, de ideas. Un libro o un poema. Una canción o una novela. Un ensayo o un sólo verso. El escribía y tecleaba, y tecleaba y escribía. Escribía para sí. Escribía para todos. Escribía para ella, sobre todo. Y tecleaba y escribía. Y sus dedos no cansaban. Su lírica no dormía. La prosa que antes sostenía. El epíteto que añoraba. Y sus lágrimas palabras. Y su sangre tinta en verso. El latir de su corazón marca el ritmo del tecleo. Y escribía y tecleaba. Mente llena de problemas, de ideas, de emociones, de fantasía. La realidad se torna inefable. Las palabras aún fluyen. Los sentimientos se escabullen y se esconden en una rima. Ella se disfraza en papel de apología. Y tecleaba y escribía, y escribía y tecleaba.
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Aug 8, 2016
Aug 8, 2016 at 1:30 PM UTC
Las penas del escritor