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"palacio" poems
Ha quedado un olor entre los cañaverales; una mezcla de sangre y cuerpo, un penetrante pétalo nauseabundo. Entre los cocoteros las tumbas están llenas de huesos demolidos, de estertores callados. El delicado sátrapa conversa con copas, cuellos y cordones de oro. El pequeño palacio brilla como un reloj y las rápidas risas enguantadas atraviesan a veces los pasillos y se reúnen a las voces muertas y a las bocas azules frescamente enterradas. El llanto está escondido como una planta cuya semilla cae sin cesar sobre el suelo y hace crecer sin luz sus grandes hojas ciegas. El odio se ha formado escama a escama, golpe a golpe, en el agua terrible del pantano, con un hocico lleno de légamo y silencio.
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Los dictadores
Margarita está linda la mar, y el viento, lleva esencia sutil de azahar; yo siento en el alma una alondra cantar; tu acento: Margarita, te voy a contar un cuento:Esto era un rey que tenía un palacio de diamantes, una tienda hecha de día y un rebaño de elefantes, un kiosko de malaquita, un gran manto de tisú, y una gentil princesita, tan bonita, Margarita, tan bonita, como tú.Una tarde, la princesa vio una estrella aparecer; la princesa era traviesa y la quiso ir a coger.La quería para hacerla decorar un prendedor, con un verso y una perla y una pluma y una flor.Las princesas primorosas se parecen mucho a ti: cortan lirios, cortan rosas, cortan astros. Son así.Pues se fue la niña bella, bajo el cielo y sobre el mar, a cortar la blanca estrella que la hacía suspirar.Y siguió camino arriba, por la luna y más allá; más lo malo es que ella iba sin permiso de papá.Cuando estuvo ya de vuelta de los parques del Señor, se miraba toda envuelta en un dulce resplandor.Y el rey dijo: -«¿Qué te has hecho? te he buscado y no te hallé; y ¿qué tienes en el pecho que encendido se te ve?».La princesa no mentía. Y así, dijo la verdad: -«Fui a cortar la estrella mía a la azul inmensidad».Y el rey clama: -«¿No te he dicho que el azul no hay que cortar?. ¡Qué locura!, ¡Qué capricho!... El Señor se va a enojar».Y ella dice: -«No hubo intento; yo me fui no sé por qué. Por las olas por el viento fui a la estrella y la corté».Y el papá dice enojado: -«Un castigo has de tener: vuelve al cielo y lo robado vas ahora a devolver».La princesa se entristece por su dulce flor de luz, cuando entonces aparece sonriendo el Buen Jesús.Y así dice: -«En mis campiñas esa rosa le ofrecí; son mis flores de las niñas que al soñar piensan en mí».Viste el rey pompas brillantes, y luego hace desfilar cuatrocientos elefantes a la orilla de la mar.La princesita está bella, pues ya tiene el prendedor en que lucen, con la estrella, verso, perla, pluma y flor.Margarita, está linda la mar, y el viento lleva esencia sutil de azahar: tu aliento.Ya que lejos de mí vas a estar, guarda, niña, un gentil pensamiento al que un día te quiso contar un cuento.
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A margarita debayle
Margarita está linda la mar, y el viento, lleva esencia sutil de azahar; yo siento en el alma una alondra cantar; tu acento: Margarita, te voy a contar un cuento:Esto era un rey que tenía un palacio de diamantes, una tienda hecha de día y un rebaño de elefantes, un kiosko de malaquita, un gran manto de tisú, y una gentil princesita, tan bonita, Margarita, tan bonita, como tú.Una tarde, la princesa vio una estrella aparecer; la princesa era traviesa y la quiso ir a coger.La quería para hacerla decorar un prendedor, con un verso y una perla y una pluma y una flor.Las princesas primorosas se parecen mucho a ti: cortan lirios, cortan rosas, cortan astros. Son así.Pues se fue la niña bella, bajo el cielo y sobre el mar, a cortar la blanca estrella que la hacía suspirar.Y siguió camino arriba, por la luna y más allá; más lo malo es que ella iba sin permiso de papá.Cuando estuvo ya de vuelta de los parques del Señor, se miraba toda envuelta en un dulce resplandor.Y el rey dijo: -«¿Qué te has hecho? te he buscado y no te hallé; y ¿qué tienes en el pecho que encendido se te ve?».La princesa no mentía. Y así, dijo la verdad: -«Fui a cortar la estrella mía a la azul inmensidad».Y el rey clama: -«¿No te he dicho que el azul no hay que cortar?. ¡Qué locura!, ¡Qué capricho!... El Señor se va a enojar».Y ella dice: -«No hubo intento; yo me fui no sé por qué. Por las olas por el viento fui a la estrella y la corté».Y el papá dice enojado: -«Un castigo has de tener: vuelve al cielo y lo robado vas ahora a devolver».La princesa se entristece por su dulce flor de luz, cuando entonces aparece sonriendo el Buen Jesús.Y así dice: -«En mis campiñas esa rosa le ofrecí; son mis flores de las niñas que al soñar piensan en mí».Viste el rey pompas brillantes, y luego hace desfilar cuatrocientos elefantes a la orilla de la mar.La princesita está bella, pues ya tiene el prendedor en que lucen, con la estrella, verso, perla, pluma y flor.Margarita, está linda la mar, y el viento lleva esencia sutil de azahar: tu aliento.Ya que lejos de mí vas a estar, guarda, niña, un gentil pensamiento al que un día te quiso contar un cuento.
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Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras: los astros y los hombres vuelven cíclicamente; los átomos fatales repetirán la urgente Afrodita de oro, los tebanos, las ágoras. En edades futuras oprimirá el centauro con el casco solípedo el pecho del lapita; cuando Roma sea polvo, gemirá en la infinita noche de su palacio fétido el minotauro. Volverá toda noche de insomnio: minuciosa. La mano que esto escribe renacerá del mismo vientre. Férreos ejércitos construirán el abismo. (David Hume de Edimburgo dijo la misma cosa). No sé si volveremos en un ciclo segundo como vuelven las cifras de una fracción periódica; pero sé que una oscura rotación pitagórica noche a noche me deja en un lugar del mundo que es de los arrabales. Una esquina remota que puede ser del Norte, del Sur o del Oeste, pero que tiene siempre una tapia celeste, una higuera sombría y una vereda rota. Ahí está Buenos Aires. El tiempo que a los hombres trae el amor o el oro, a mí apenas me deja esta rosa apagada, esta vana madeja de calles que repiten los pretéritos nombres de mi sangre: Laprida, Cabrera, Soler, Suárez... Nombres en que retumban (ya secretas) las dianas, las repúblicas, los caballos y las mañanas, las felices victorias, las muertes militares. Las plazas agravadas por la noche sin dueño son los patios profundos de un árido palacio y las calles unánimes que engendran el espacio son corredores de vago miedo y de sueño. Vuelve la noche cóncava que descifró Anaxágoras; vuelve a mi carne humana la eternidad constante y el recuerdo ¿el proyecto? de un poema incesante: «Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras...»
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La noche cíclica
Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras: los astros y los hombres vuelven cíclicamente; los átomos fatales repetirán la urgente Afrodita de oro, los tebanos, las ágoras. En edades futuras oprimirá el centauro con el casco solípedo el pecho del lapita; cuando Roma sea polvo, gemirá en la infinita noche de su palacio fétido el minotauro. Volverá toda noche de insomnio: minuciosa. La mano que esto escribe renacerá del mismo vientre. Férreos ejércitos construirán el abismo. (David Hume de Edimburgo dijo la misma cosa). No sé si volveremos en un ciclo segundo como vuelven las cifras de una fracción periódica; pero sé que una oscura rotación pitagórica noche a noche me deja en un lugar del mundo que es de los arrabales. Una esquina remota que puede ser del Norte, del Sur o del Oeste, pero que tiene siempre una tapia celeste, una higuera sombría y una vereda rota. Ahí está Buenos Aires. El tiempo que a los hombres trae el amor o el oro, a mí apenas me deja esta rosa apagada, esta vana madeja de calles que repiten los pretéritos nombres de mi sangre: Laprida, Cabrera, Soler, Suárez... Nombres en que retumban (ya secretas) las dianas, las repúblicas, los caballos y las mañanas, las felices victorias, las muertes militares. Las plazas agravadas por la noche sin dueño son los patios profundos de un árido palacio y las calles unánimes que engendran el espacio son corredores de vago miedo y de sueño. Vuelve la noche cóncava que descifró Anaxágoras; vuelve a mi carne humana la eternidad constante y el recuerdo ¿el proyecto? de un poema incesante: «Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras...»
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La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa, que ha perdido la risa, que ha perdido el color. La princesa está pálida en su silla de oro, está mudo el teclado de su clave sonoro, y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.El jardín puebla el triunfo de los pavos reales. Parlanchina, la dueña dice cosas banales, y vestido de rojo piruetea el bufón. La princesa no ríe, la princesa no siente; la princesa persigue por el cielo de Oriente la libélula vaga de una vaga ilusión.¿Piensa, acaso, en el príncipe de Golconda o de China, o en el que ha detenido su carroza argentina para ver de sus ojos la dulzura de luz? ¿O en el rey de las islas de las rosas fragantes, o en el que es soberano de los claros diamantes, o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa quiere ser golondrina, quiere ser mariposa, tener alas ligeras, bajo el cielo volar; ir al sol por la escala luminosa de un rayo, saludar a los lirios con los versos de mayo o perderse en el viento sobre el trueno del mar.Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata, ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata, ni los cisnes unánimes en el lago de azur. Y están tristes las flores por la flor de la corte, los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte, de Occidente las dalias y las rosas del Sur.¡Pobrecita princesa  de los ojos azules! Está presa en sus oros, está presa en sus tules, en la jaula de mármol del palacio real; el palacio soberbio que vigilan los guardas, que custodian cien negros con sus cien alabardas, un lebrel que no duerme y un dragón colosal.¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida! (La princesa está triste, la princesa está pálida) ¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil! ¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe, -la princesa está pálida, la princesa está triste-, más brillante que el alba, más hermoso que abril!-«Calla, calla, princesa -dice el hada madrina-; en caballo, con alas, hacia acá se encamina, en el cinto la espada y en la mano el azor, el feliz caballero que te adora sin verte, y que llega de lejos, vencedor de la Muerte, a encenderte los labios con un beso de amor».
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Sonatina
La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa, que ha perdido la risa, que ha perdido el color. La princesa está pálida en su silla de oro, está mudo el teclado de su clave sonoro, y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.El jardín puebla el triunfo de los pavos reales. Parlanchina, la dueña dice cosas banales, y vestido de rojo piruetea el bufón. La princesa no ríe, la princesa no siente; la princesa persigue por el cielo de Oriente la libélula vaga de una vaga ilusión.¿Piensa, acaso, en el príncipe de Golconda o de China, o en el que ha detenido su carroza argentina para ver de sus ojos la dulzura de luz? ¿O en el rey de las islas de las rosas fragantes, o en el que es soberano de los claros diamantes, o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa quiere ser golondrina, quiere ser mariposa, tener alas ligeras, bajo el cielo volar; ir al sol por la escala luminosa de un rayo, saludar a los lirios con los versos de mayo o perderse en el viento sobre el trueno del mar.Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata, ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata, ni los cisnes unánimes en el lago de azur. Y están tristes las flores por la flor de la corte, los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte, de Occidente las dalias y las rosas del Sur.¡Pobrecita princesa  de los ojos azules! Está presa en sus oros, está presa en sus tules, en la jaula de mármol del palacio real; el palacio soberbio que vigilan los guardas, que custodian cien negros con sus cien alabardas, un lebrel que no duerme y un dragón colosal.¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida! (La princesa está triste, la princesa está pálida) ¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil! ¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe, -la princesa está pálida, la princesa está triste-, más brillante que el alba, más hermoso que abril!-«Calla, calla, princesa -dice el hada madrina-; en caballo, con alas, hacia acá se encamina, en el cinto la espada y en la mano el azor, el feliz caballero que te adora sin verte, y que llega de lejos, vencedor de la Muerte, a encenderte los labios con un beso de amor».
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Las opiniones sobran, las acciones faltan. Estoy harto de esta represión en la cual vivo, una enfermedad de nuestro gobierno sin síntomas mi dolores que llamamos corrupción. Hace 3 meses, 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa desaparecieron y fueron asesinados otras 7 personas a manos de nuestra propia policía en conjunto con el narcotráfico y me duele que estemos tan acostumbrados a esta realidad que el decir "simplemente así es México" es algo común cuando han muerto miles de personas en una guerra civil fomentada, apoyada y financiada por nuestro gobierno. No soporto el enterarme de cuantos reporteros han desaparecido y como es que nuestros propios medios de comunicación nos controlan, no puedo ni quiero quedarme callado ante esto, tenemos que hacer algo, actuar de forma pasiva no es una opción después de todos los acontecimientos represores y genocidas que el gobierno Mexicano ordena, estamos en pleno siglo XXI y esa minoría cómodamente colocada en palacio de gobierno actúa tal cual GESTAPO o la S.S. Ya me canse de ver como la ignorancia y mediocridad en las decisiones de una persona de un solo mandatario nos está llevando a una crisis social inmensa.   La mediocridad es un parámetro importante que marca la pauta entre los individuos, hace la diferencia entre alguien inteligente, justo y con valor moral a alguien que sólo le interesa su imagen de poder y que sólo aparenta tener inteligencia. El hombre mediocre es una persona incapaz de usar su imaginación para forjar ideales que planteen un futuro por el cual luchar.
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Dec 24, 2014
Dec 24, 2014 at 5:11 PM UTC
Ya me canse.
Las opiniones sobran, las acciones faltan. Estoy harto de esta represión en la cual vivo, una enfermedad de nuestro gobierno sin síntomas mi dolores que llamamos corrupción. Hace 3 meses, 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa desaparecieron y fueron asesinados otras 7 personas a manos de nuestra propia policía en conjunto con el narcotráfico y me duele que estemos tan acostumbrados a esta realidad que el decir "simplemente así es México" es algo común cuando han muerto miles de personas en una guerra civil fomentada, apoyada y financiada por nuestro gobierno. No soporto el enterarme de cuantos reporteros han desaparecido y como es que nuestros propios medios de comunicación nos controlan, no puedo ni quiero quedarme callado ante esto, tenemos que hacer algo, actuar de forma pasiva no es una opción después de todos los acontecimientos represores y genocidas que el gobierno Mexicano ordena, estamos en pleno siglo XXI y esa minoría cómodamente colocada en palacio de gobierno actúa tal cual GESTAPO o la S.S. Ya me canse de ver como la ignorancia y mediocridad en las decisiones de una persona de un solo mandatario nos está llevando a una crisis social inmensa.   La mediocridad es un parámetro importante que marca la pauta entre los individuos, hace la diferencia entre alguien inteligente, justo y con valor moral a alguien que sólo le interesa su imagen de poder y que sólo aparenta tener inteligencia. El hombre mediocre es una persona incapaz de usar su imaginación para forjar ideales que planteen un futuro por el cual luchar.
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Mío es el mundo: como el aire libre, otros trabajan porque coma yo; todos se ablandan si doliente pido una limosna por amor de Dios. El palacio, la cabaña           son mi asilo, si del ábrego el furor troncha el roble en la montaña, o que inunda la campaña El torrente asolador. Y a la hoguera me hacen lado los pastores con amor. Y sin pena y descuidado de su cena ceno yo, o en la rica chimenea, que recrea con su olor, me regalo codicioso del banquete suntüoso con las sobras de un señor.Y me digo: el viento brama, caiga furioso turbión; que al son que cruje de la seca leña, libre me duermo sin rencor ni amor.     Mío es el mundo como el aire libre... Todos son mis bienhechores,           y por todos a Dios ruego con fervor; de villanos y señores yo recibo los favores sin estima y sin amor. Ni pregunto quiénes sean, ni me obligo a agradecer; que mis rezos si desean, dar limosna es un deber. Y es pecado la riqueza: la pobreza santidad: Dios a veces es mendigo, y al avaro da castigo, que le niegue caridad.Yo soy pobre y se lastiman todos al verme plañir, sin ver son mías sus riquezas todas, qué mina inagotable es el pedir.     Mío es el mundo: como el aire libre... Mal revuelto y andrajoso,           entre harapos del lujo sátira soy, y con mi aspecto asqueroso me vengo del poderoso, y a donde va, tras él voy. Y a la hermosa que respira cien perfumes, gala, amor, la persigo hasta que mira, y me gozo cuando aspira mi punzante mal olor. Y las fiestas y el contento con mi acento turbo yo, y en la bulla y la alegría interrumpen la armonía mis harapos y mi voz:Mostrando cuán cerca habitan el gozo y el padecer, que no hay placer sin lágrimas, ni pena que no traspire en medio del placer.     Mío es el mundo; como el aire libre... Y para mí no hay mañana,           ni hay ayer; olvido el bien como el mal, nada me aflige ni afana; me es igual para mañana un palacio, un hospital. Vivo ajeno de memorias, de cuidados libre estoy; busquen otros oro y glorias, yo no pienso sino en hoy. Y do quiera vayan leyes, quiten reyes, reyes den; yo soy pobre, y al mendigo, por el miedo del castigo, todos hacen siempre bien.Y un asilo donde quiera y un lecho en el hospital siempre hallaré, y un hoyo donde caiga mi cuerpo miserable al espirar. Mío es el mundo: como el aire libre, otros trabajan porque coma yo; todos se ablandan, si doliente pido una limosna por amor de Dios.
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El mendigo
Mío es el mundo: como el aire libre, otros trabajan porque coma yo; todos se ablandan si doliente pido una limosna por amor de Dios. El palacio, la cabaña           son mi asilo, si del ábrego el furor troncha el roble en la montaña, o que inunda la campaña El torrente asolador. Y a la hoguera me hacen lado los pastores con amor. Y sin pena y descuidado de su cena ceno yo, o en la rica chimenea, que recrea con su olor, me regalo codicioso del banquete suntüoso con las sobras de un señor.Y me digo: el viento brama, caiga furioso turbión; que al son que cruje de la seca leña, libre me duermo sin rencor ni amor.     Mío es el mundo como el aire libre... Todos son mis bienhechores,           y por todos a Dios ruego con fervor; de villanos y señores yo recibo los favores sin estima y sin amor. Ni pregunto quiénes sean, ni me obligo a agradecer; que mis rezos si desean, dar limosna es un deber. Y es pecado la riqueza: la pobreza santidad: Dios a veces es mendigo, y al avaro da castigo, que le niegue caridad.Yo soy pobre y se lastiman todos al verme plañir, sin ver son mías sus riquezas todas, qué mina inagotable es el pedir.     Mío es el mundo: como el aire libre... Mal revuelto y andrajoso,           entre harapos del lujo sátira soy, y con mi aspecto asqueroso me vengo del poderoso, y a donde va, tras él voy. Y a la hermosa que respira cien perfumes, gala, amor, la persigo hasta que mira, y me gozo cuando aspira mi punzante mal olor. Y las fiestas y el contento con mi acento turbo yo, y en la bulla y la alegría interrumpen la armonía mis harapos y mi voz:Mostrando cuán cerca habitan el gozo y el padecer, que no hay placer sin lágrimas, ni pena que no traspire en medio del placer.     Mío es el mundo; como el aire libre... Y para mí no hay mañana,           ni hay ayer; olvido el bien como el mal, nada me aflige ni afana; me es igual para mañana un palacio, un hospital. Vivo ajeno de memorias, de cuidados libre estoy; busquen otros oro y glorias, yo no pienso sino en hoy. Y do quiera vayan leyes, quiten reyes, reyes den; yo soy pobre, y al mendigo, por el miedo del castigo, todos hacen siempre bien.Y un asilo donde quiera y un lecho en el hospital siempre hallaré, y un hoyo donde caiga mi cuerpo miserable al espirar. Mío es el mundo: como el aire libre, otros trabajan porque coma yo; todos se ablandan, si doliente pido una limosna por amor de Dios.
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Ya se abre el palacio de ébano de la noche, y salen en tropel los pajes de los sueños, a ilusionar los ojos de la virgen dormida y a ungir con miel la urna de su boca sin besos… Yo, espero en la alta noche. No sé qué es lo que viene, ni qué ansiedad me azota, ni siquiera qué espero… No hay más rumor que el tímido de algún mueble que cruje, ni más luz que el de un astro que se mira en mi espejo… Ya todos los amantes dormirán abrazados, a un lado las revueltas sabanas, y en sus nervios estará ardiendo aún la caricia postrera, que dejó acaso trunca la llegada del sueño… Yo me siento muy solo en la alta noche. Solo cual si estuviera en medio de algún vasto desierto. Yo solamente escucho lo que dice la noche; yo solamente sueño con los ojos abiertos… Ya en sus cunas rosadas, sonrisa tras sonrisa, entre sueños, los niños revivirán sus juegos; **** cuerda a sus trompos y rodarán sus arcos, y beberán el néctar de los besos maternos… Yo espero en la alta noche. No sé qué es lo que viene, ni qué inquietud me abruma, ni siquiera qué espero… Yo solamente miro los ángeles que pasan, con sus alas tan blancas, con sus ojos tan tiernos… Ya en los antros hediondos, soñando, los malvados se ven tras fuertes rejas, como animales fieros, o ante la pavorosa silueta del patíbulo, entre antorchas y armas y embozados de ***** Yo me encuentro muy solo, muy solo en la alta noche, oyendo el rechinar de los dientes del Miedo, cuando cruzan las sombras de los ajusticiados y aúlla el ***** can de los remordimientos… Ya dormirán las bestias… y si ellas también sueñan, soñarán en que tienen un amo más benévolo, o en galopes fantásticos, o en cópulas violentas, o en baños en el río, o en festines de pienso… Yo estoy solo en la noche, como superviviente de una inmensa catástrofe de todo el Universo, viendo a las pesadillas, cual monstruosas arañas, tejer torturas entre gajos del silencio… Yo estoy profundamente solo en la alta noche, cual si estuviera en medio de algún vasto desierto, viendo el desfile torvo de los ángeles malos y el vuelo musical de los ángeles buenos… Yo solamente escucho lo que dice la noche; yo solamente sueño con los ojos abiertos!…
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Poema de la medianoche
Ya se abre el palacio de ébano de la noche, y salen en tropel los pajes de los sueños, a ilusionar los ojos de la virgen dormida y a ungir con miel la urna de su boca sin besos… Yo, espero en la alta noche. No sé qué es lo que viene, ni qué ansiedad me azota, ni siquiera qué espero… No hay más rumor que el tímido de algún mueble que cruje, ni más luz que el de un astro que se mira en mi espejo… Ya todos los amantes dormirán abrazados, a un lado las revueltas sabanas, y en sus nervios estará ardiendo aún la caricia postrera, que dejó acaso trunca la llegada del sueño… Yo me siento muy solo en la alta noche. Solo cual si estuviera en medio de algún vasto desierto. Yo solamente escucho lo que dice la noche; yo solamente sueño con los ojos abiertos… Ya en sus cunas rosadas, sonrisa tras sonrisa, entre sueños, los niños revivirán sus juegos; **** cuerda a sus trompos y rodarán sus arcos, y beberán el néctar de los besos maternos… Yo espero en la alta noche. No sé qué es lo que viene, ni qué inquietud me abruma, ni siquiera qué espero… Yo solamente miro los ángeles que pasan, con sus alas tan blancas, con sus ojos tan tiernos… Ya en los antros hediondos, soñando, los malvados se ven tras fuertes rejas, como animales fieros, o ante la pavorosa silueta del patíbulo, entre antorchas y armas y embozados de ***** Yo me encuentro muy solo, muy solo en la alta noche, oyendo el rechinar de los dientes del Miedo, cuando cruzan las sombras de los ajusticiados y aúlla el ***** can de los remordimientos… Ya dormirán las bestias… y si ellas también sueñan, soñarán en que tienen un amo más benévolo, o en galopes fantásticos, o en cópulas violentas, o en baños en el río, o en festines de pienso… Yo estoy solo en la noche, como superviviente de una inmensa catástrofe de todo el Universo, viendo a las pesadillas, cual monstruosas arañas, tejer torturas entre gajos del silencio… Yo estoy profundamente solo en la alta noche, cual si estuviera en medio de algún vasto desierto, viendo el desfile torvo de los ángeles malos y el vuelo musical de los ángeles buenos… Yo solamente escucho lo que dice la noche; yo solamente sueño con los ojos abiertos!…
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Así es mi vida, piedra, como tú. Como tú, piedra pequeña; como tú, piedra ligera; como tú, canto que ruedas por las calzadas y por las veredas; como tú, guijarro humilde de las carreteras; como tú, que en días de tormenta te hundes en el cieno de la tierra y luego centelleas bajo los cascos y bajo las ruedas; como tú, que no has servido para ser ni piedra de una lonja, ni piedra de una audiencia, ni piedra de un palacio, ni piedra de una iglesia; como tú, piedra aventurera; como tú, que tal vez estás hecha sólo para una honda, piedra pequeña y ligera...
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Como tú...
Al pedir el boleto hay que impostar la voz. ¡ISOLA BELLA! ¡ISOLA BELLA! Isola Bella, tiene justo el grandor que queda bien, en la tela que pintan las inglesas. Isola Bella, con su palacio y hasta con el lema del escudo de sus puertas de pórfido: HUMILITAS ¡Salones! Salones de artesonados tormentosos donde cuatrocientas cariátides se hacen cortes de manga entre una bandada de angelitos. HUMILITAS Alcobas con lechos de topacio que exigen que quien se acueste en ellos se ponga por lo menos una aigrette de ave de paraíso en el trasero. HUMILITAS Jardines que se derraman en el lago en una cascada de terrazas, y donde los pavos reales abren sus blancas sombrillas de encaje, para taparse el sol o barren, con sus escobas incrustadas de zafiros y de rubíes, los caminos ensangrentados de amapolas. HUMILITAS Jardines donde los guardianes lustran las hojas de los árboles para que al pasar, nos arreglemos la corbata, y que ante la desnudez de las Venus que pueblan los boscajes nos brindan una rama de alcanfor... ¡ISOLA BELLA!... Isola Bella, sin duda, es el paisaje que queda bien, en la tela que pintan las inglesas. Isola Bella, con su palacio y hasta con el lema del escudo de sus puertas de pórfido: HUMILITAS
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Lago mayor
Mi invitada abre la puerta cuando casi desespero la contemplo en medio de mi cuarto como dueña más bien que como sierva. Ella el arco me presta y yo lanzo la flecha. Y si acierto en el blanco en el cielo se abre un orificio más pequeño que el ojo de una aguja la aguja más pequeña y caen palabras del cielo que en mis manos se congregan. ¿En que reino se hallan sus raíces? empapadas del rocío que alimenta a las flores de la tierra ¿qué mandato obedecen? ¿y que afán las inquieta qué espantosa simpatía o qué rechazo? ¿Acaso el de horadar las superficies y humillar a las pobres apariencias? ¿de un palacio hacer un conventillo de un patán un caballero? ¿insinuar un portento en cada esquina? ¿embriagarme en una gota de realidad?
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Nov 23, 2011
Nov 23, 2011 at 11:09 AM UTC
Portada (0)
En los solares de Burgos   a su Rodrigo aguardando, tan encinta está Jimena,   que muy cedo aguarda el parto; cuando demás dolorida   una mañana en disanto, bañada en lágrimas tiernas,   escribe al rey don Fernando: «A vos, el mi señor rey,   el bueno, el aventurado, el magno, el conquistador,   el agradecido, el sabio, la vuestra sierva Jimena,   fija del conde Lozano, desde Burgos os saluda,   donde vive lacerando. Perdonédesme señor,   que no tengo pecho falso, y si mal talante os tengo,   no puedo disimulallo. ¿Qué ley de Dios vos otorga   que podáis, por tiempo tanto como ha que fincáis en lides,   descasar a los casados? ¿Qué buena razón consiente   que a mi marido velado no le soltéis para mí   sino una vez en el año? Y esa vez que lo soltáis,   fasta los pies del caballo tan teñido en sangre viene,   que pone pavor mirallo; y no bien mis brazos toca   cuando se duerme en mis brazos, y en sueños gime y forcejea,   que cuida que está lidiando, y apenas el alba rompe,   cuando lo están acuciando las esculcas y adalides   para que se vuelva al campo. Llorando vos lo pedí   y en mi soledad cuidando de cobrar padre y marido,   ni uno tengo, ni otro alcanzo. Y como otro bien no tengo   y me lo habedes quitado, en guisa lo lloro vivo   cual si estuviese enterrado. Si lo facéis por honralle,   asaz Rodrigo es honrado, pues no tiene barba, y tiene   reyes moros por vasallos. Yo finco, señor, encinta,   que en nueve meses he entrado y me pueden empecer   las lágrimas que derramo.   Dad este escrito a las llamas,   non se fega de él palacio, que en malos barruntadores   no me será bien contado».
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Romance viii carta de doña jimena al rey
En los solares de Burgos   a su Rodrigo aguardando, tan encinta está Jimena,   que muy cedo aguarda el parto; cuando demás dolorida   una mañana en disanto, bañada en lágrimas tiernas,   escribe al rey don Fernando: «A vos, el mi señor rey,   el bueno, el aventurado, el magno, el conquistador,   el agradecido, el sabio, la vuestra sierva Jimena,   fija del conde Lozano, desde Burgos os saluda,   donde vive lacerando. Perdonédesme señor,   que no tengo pecho falso, y si mal talante os tengo,   no puedo disimulallo. ¿Qué ley de Dios vos otorga   que podáis, por tiempo tanto como ha que fincáis en lides,   descasar a los casados? ¿Qué buena razón consiente   que a mi marido velado no le soltéis para mí   sino una vez en el año? Y esa vez que lo soltáis,   fasta los pies del caballo tan teñido en sangre viene,   que pone pavor mirallo; y no bien mis brazos toca   cuando se duerme en mis brazos, y en sueños gime y forcejea,   que cuida que está lidiando, y apenas el alba rompe,   cuando lo están acuciando las esculcas y adalides   para que se vuelva al campo. Llorando vos lo pedí   y en mi soledad cuidando de cobrar padre y marido,   ni uno tengo, ni otro alcanzo. Y como otro bien no tengo   y me lo habedes quitado, en guisa lo lloro vivo   cual si estuviese enterrado. Si lo facéis por honralle,   asaz Rodrigo es honrado, pues no tiene barba, y tiene   reyes moros por vasallos. Yo finco, señor, encinta,   que en nueve meses he entrado y me pueden empecer   las lágrimas que derramo.   Dad este escrito a las llamas,   non se fega de él palacio, que en malos barruntadores   no me será bien contado».
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COME, AYE COME! Matloob Bokhari Come, aye Come! O the beauty of heaven! Night in richly coloured dress is welcoming, come! O the glory of stars! Night stars like diamonds are welcoming, come! O the ornament of moon! In your absence, bright moon is welcoming, Come! O the queen of sky! Scented air in night freshness is welcoming, come! O the north polar star! Moth orbiting around light has utterly consumed Without form or body, is a part of beauty, come! O the queen of light! Carol of birds is playing melody sweet in tune. My heart beating; cold callous gale started blowing. Night has rolled hours away; moist has dampened my heart. Come, aye come!! COMMENTS : COME AYE COME Kristen Scott: I love this very VERY much. This is hauntingly beautiful and each word of the poem is flowing in my veins like the poetry of my favorit poet, Federico Garcia Lorca.. Vern Ford : I can almost hear Buffy Saint Marie singing your absolutely breathtaking poems! Laura Oliva Palacio: Magnifique voila!!!! What a beautiful poem! With simple words, but of great significance make one clearly perceived the sweet and sensitive young hearts have inspiration in the bright universe of love and the infinite .. Thank you so much for sharing Matloob !!! Laura Grillo Laveglia: I love your poem. It is written in Edwardian style and this I adore!!! Neil Perry :Refreshing and magical. Gary Leikas: ahhhh . . . . mesmerizing music and thought . . Kevin M. Hibshman : Amazingly beautiful...
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Sep 27, 2014
Sep 27, 2014 at 3:20 AM UTC
COME, AYE COME!
De una torre de palacio   se salió por un postigo la Cava con sus doncellas   con gran fiesta y regocijo. Metiéronse en un jardín   cerca de un espeso ombrío de jazmines y arrayanes,   de pámpanos y racimos. Junto a una fuente que vierte   por seis caños de oro fino cristal y perlas sonoras   entre espadañas y lirios, reposaron las doncellas   buscando solaz y alivio al fuego de mocedad   y a los ardores de estío. Daban al agua sus brazos,   y tentada de su frío, fue la Cava la primera   que desnudó sus vestidos. En la sombreada alberca   su cuerpo brilla tan lindo que al de todas las demás   como sol ha escurecido. Pensó la Cava estar sola,   pero la ventura quiso que entre unas espesas yedras   la miraba el rey Rodrigo. Puso la ocasión el fuego   en el corazón altivo, y amor, batiendo sus alas,   abrasóle de improviso. De la pérdida de España   fue aquí funesto principio una mujer sin ventura   y un hombre de amor rendido. Florinda perdió su flor,   el rey padeció el castigo; ella dice que hubo fuerza,   él que gusto consentido. Si dicen quién de los dos   la mayor culpa ha tenido, digan los hombres: la Cava   y las mujeres: Rodrigo.
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Romance nuevamente rehecho de la fatal desenvoltura de la cava florinda
Cogiome sin prevención Amor, astuto y tirano: con capa de cortesano se me entró en el corazón. Descuidada la razón y sin armas los sentidos, dieron puerta inadvertidos; y él, por lograr sus enojos, mientras suspendió los ojos me salteó los oídos. Disfrazado entró y mañoso; mas ya que dentro se vio del Paladión, salió de aquel disfraz engañoso; y, con ánimo furioso, tomando las armas luego, se descubrió astuto Griego que, iras brotando y furores, matando los defensores, puso a toda el Alma fuego. Y buscando sus violencias en ella al príamo fuerte, dio al Entendimiento muerte, que era Rey de las potencias; y sin hacer diferencias de real o plebeya grey, haciendo general ley murieron a sus puñales los discursos racionales porque eran hijos del Rey. A Casandra su fiereza buscó, y con modos tiranos, ató a la Razón las manos, que era del Alma princesa. En prisiones su belleza de soldados atrevidos, lamenta los no creídos desastres que adivinó, pues por más voces que dio no la oyeron los sentidos. Todo el palacio abrasado se ve, todo destruido; Deifobo allí mal herido, aquí Paris maltratado. Prende también su cuidado la modestia en Polixena; y en medio de tanta pena, tanta muerte y confusión, a la ilícita afición sólo reserva en Elena. Ya la Ciudad, que vecina fue al Cielo, con tanto arder, sólo guarda de su ser vestigios, en su ruina. Todo el amor lo extermina; y con ardiente furor, sólo se oye, entre el rumor con que su crueldad apoya: «Aquí yace un Alma Troya ¡Victoria por el Amor!»
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Décimas
Cogiome sin prevención Amor, astuto y tirano: con capa de cortesano se me entró en el corazón. Descuidada la razón y sin armas los sentidos, dieron puerta inadvertidos; y él, por lograr sus enojos, mientras suspendió los ojos me salteó los oídos. Disfrazado entró y mañoso; mas ya que dentro se vio del Paladión, salió de aquel disfraz engañoso; y, con ánimo furioso, tomando las armas luego, se descubrió astuto Griego que, iras brotando y furores, matando los defensores, puso a toda el Alma fuego. Y buscando sus violencias en ella al príamo fuerte, dio al Entendimiento muerte, que era Rey de las potencias; y sin hacer diferencias de real o plebeya grey, haciendo general ley murieron a sus puñales los discursos racionales porque eran hijos del Rey. A Casandra su fiereza buscó, y con modos tiranos, ató a la Razón las manos, que era del Alma princesa. En prisiones su belleza de soldados atrevidos, lamenta los no creídos desastres que adivinó, pues por más voces que dio no la oyeron los sentidos. Todo el palacio abrasado se ve, todo destruido; Deifobo allí mal herido, aquí Paris maltratado. Prende también su cuidado la modestia en Polixena; y en medio de tanta pena, tanta muerte y confusión, a la ilícita afición sólo reserva en Elena. Ya la Ciudad, que vecina fue al Cielo, con tanto arder, sólo guarda de su ser vestigios, en su ruina. Todo el amor lo extermina; y con ardiente furor, sólo se oye, entre el rumor con que su crueldad apoya: «Aquí yace un Alma Troya ¡Victoria por el Amor!»
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Mejor es un día en la Casa de Dios, que mil años lejos de El. Prefiero un rincón en la Casa de Dios, que todo el palacio de un Rey (x2) Coro: Ven conmigo a la Casa de Dios, celebraremos juntos su amor; haremos fiesta en honor, de Aquél que nos amó. Estando aquí en la Casa de Dios, alegraremos su corazón; le brindaremos ofrendas, de obediencia y amor. En la Casa de Dios Arde mi alma, arde de amor; por Aquél que me dio la vida. Por eso le anhela, mi corazón; anhela de su compañía (x2) Coro: (x2) Ven conmigo a la Casa de Dios, celebraremos juntos su amor; haremos fiesta en honor, de Aquél que nos amó. Estando aquí en la Casa de Dios, alegraremos su corazón; le brindaremos ofrendas, de obediencia y amor.
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Nov 9, 2015
Nov 9, 2015 at 1:43 AM UTC
Danilo Montero - En La Casa De Dios
Palacio, buen amigo, ¿está la primavera vistiendo ya las ramas de los chopos del río y los caminos? En la estepa del alto Duero, Primavera tarda, ¡pero es tan bella y dulce cuando llega!...¿Tienen los viejos olmos algunas hojas nuevas?Aún las acacias estarán desnudas y nevados los montes de las sierras.¡Oh mole del Moncayo blanca y rosa, allá, en el cielo de Aragón, tan bella!¿Hay zarzas florecidas entré las grises peñas, y blancas margaritas entre la fina hierba?Por esos campanarios ya habrán ido llegando las cigüeñas.Habrá trigales verdes, y mulas pardas en las sementeras, y labriegos que siembran los tardíos con las lluvias de abril. Ya las abejas libarán del tomillo y el romero.¿Hay ciruelos en flor? ¿Quedan violetas?Furtivos cazadores, los reclamos de la perdiz bajo las capas luengas, no faltarán. Palacio, buen amigo,¿tienen ya ruiseñores las riberas?Con los primeros lirios y las primeras rosas de las huertas, en una tarde azul, sube al Espino, al alto Espino donde está su tierra...
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A josé maría palacio
La gota de rocío que en el cáliz duerme de la blanquísima azucena, es el palacio de cristal en donde vive el genio feliz de la pureza.Él la da su misterio y poesía, él su aroma balsámico le presta; ¡ay de la flor si de la luz al beso se evapora esa perla!
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Rima lxxxvi: la gota de rocío
-¡Afuera, afuera, Rodrigo,   el soberbio castellano! Acordársete debría   de aquel buen tiempo pasado que te armaron caballero   en el altar de Santiago, cuando el rey fue tu padrino,   tú, Rodrigo, el ahijado; mi padre te dio las armas,   mi madre te dio el caballo, yo te calcé espuela de oro   porque fueses más honrado; pensando casar contigo,   ¡no lo quiso mi pecado!, casástete con Jimena,   hija del conde Lozano; con ella hubiste dineros,   conmigo hubieras estados; dejaste hija de rey   por tomar la de un vasallo.  En oír esto Rodrigo   volvióse mal angustiado: -¡Afuera, afuera, los míos,   los de a pie y los de a caballo, pues de aquella torre mocha   una vira me han tirado!, no traía el asta hierro,   el corazón me ha pasado; ¡ya ningún remedio siento,   sino vivir más penado!
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Romance xiii en que doña urraca recuerda cuando el cid se criaba con ella en su palacio en zamora
Grande rumor se levanta   de gritos, armas y voces en el palacio de Burgos,   donde son los ricoshombres. Bajó el rey de su aposento   y con él toda la corte, y a las puertas del palacio   hallan a Jimena Gómez, desmelenado el cabello,   llorando a su padre el conde; y a Rodrigo de Vivar   ensangrentado el estoque. Vieron al soberbio mozo   el rostro airado se pone, de doña Jimena oyendo   lo que dicen sus clamores: -¡Justicia, buen rey, te pido   y venganza de traidores; así se logren tus hijos   y de tus hazañas goces, que aquel que no la mantiene   de rey no merece el nombre! Y tú, matador cruel,   no por mujer me perdones: la muerte, traidor, te pido,   no me la niegues ni estorbes, pues mataste un caballero,   el mejor de los mejores. En esto, viendo Jimena   que Rodrigo no responde, y que tomando las riendas   en su caballo se pone, el rostro volviendo a todos,   por obligalles da voces, y viendo que no le siguen   grita: -¡Venganza, señores!
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Romance ii de cómo jimena, la hija del conde lozano, pide al rey venganza
¿Dónde está la estrella de los Nacimientos? La tierra, encabritada, se ha parado en el viento. Y no ven los ojos de los marineros. Aquel pez -¡seguidle!- se lleva, danzando, la estrella polar. El mundo es una slot-machine, con una ranura en la frente del cielo, sobre la cabecera del mar. (Se ha parado la máquina, se ha acabado la cuerda.) El mundo es algo que funciona como el piano mecánico de un bar. (Se ha acabado la cuerda, se ha parado la máquina...)                                                     Marinero, tú tienes una estrella en el bolsillo...                               ¡Drop a star! Enciende con tu mano la nueva música del mundo, la canción marinera del mañana, el himno venidero de los hombres...                               ¡Drop a star! Echa a andar otra vez este barco varado, marinero. Tú tienes una estrella en el bolsillo.... una estrella nueva de palacio, de fósforo y de imán.
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Drop a star
Dame un beso y un abrazo y tal vez te construya un palacio Dame tu corazón y tus miradas y tal vez te llame mi amada Y si lo que quieres es algo mas solo con un beso me podrías enamorar.
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Dec 13, 2012
Dec 13, 2012 at 9:24 PM UTC
Dame
Un sueño soñaba anoche   soñito del alma mía, soñaba con mis amores,   que en mis brazos los tenía. Vi entrar señora tan blanca,   muy más que la nieve fría. -¿Por dónde has entrado, amor?   ¿Cómo has entrado, mi vida? Las puertas están cerradas,   ventanas y celosías. -No soy el amor, amante:   la Muerte que Dios te envía. -¡Ay, Muerte tan rigurosa,   déjame vivir un día! -Un día no puede ser,   una hora tienes de vida. Muy deprisa se calzaba,   más deprisa se vestía; ya se va para la calle,   en donde su amor vivía. -¡Ábreme la puerta, blanca,   ábreme la puerta, niña! -¿Cómo te podré yo abrir   si la ocasión no es venida? Mi padre no fue al palacio,   mi madre no está dormida. -Si no me abres esta noche,   ya no me abrirás, querida; la Muerte me está buscando,   junto a ti vida sería. -Vete bajo la ventana   donde labraba y cosía, te echaré cordón de seda   para que subas arriba, y si el cordón no alcanzare,   mis trenzas añadiría. La fina seda se rompe;   la muerte que allí venía: -Vamos, el enamorado,   que la hora ya está cumplida.
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Romance del enamorado y la muerte
Señora, Amor es violento, y cuando nos transfigura nos enciende el pensamiento la locura.No pidas paz a mis brazos que a los tuyos tienen presos: son de guerra mis abrazos y son de incendio mis besos; y sería vano intento el tornar mi mente obscura si me enciende el pensamiento la locura.Clara está la mente mía de llamas de amor, señora, como la tienda del día o el palacio de la aurora. Y el perfume de tu ungüento te persigue mi ventura, y me enciende el pensamiento la locura.Mi gozo tu paladar rico panal conceptúa, como en el santo Cantar: Mel et lac sub lingua tua. La delicia de tu aliento en tan fino vaso apura, y me enciende el pensamiento la locura.
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Dezires, layes y canciones
Esta luz de Sevilla... Es el palacio donde nací, con su rumor de fuente. Mi padre, en su despacho. -La alta frente, la breve mosca, y el bigote lacio-. Mi padre, aún joven. Lee, escribe, hojea sus libros y medita. Se levanta; va hacia la puerta del jardín. Pasea. A veces habla solo, a veces canta. Sus grandes ojos de mirar inquieto ahora vagar parecen, sin objeto donde puedan posar, en el vacío. Ya escapan de su ayer a su mañana; ya miran en el tiempo, ¡padre mío!, piadosamente mi cabeza cana.
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Soneto iv
¡Oh qué gratas las horas de los tiempos lejanos en que quiso la infancia regalarnos un cuento! Dormida por centurias en un bosque opulento, despertaste a la blanda caricia de mis manos. Y después, sin que fueran los barbudos enanos o las almas en pena a turbar el contento del señorial palacio, en dulce arrobamiento unimos nuestras vidas como buenos hermanos. Hoy se ha roto el encanto: ya la Bella Durmiente no eres tú; la ilusión de trinos musicales se fue para otros climas, y pacíficamente celebraré contigo mis regios esponsales, al rendir el espíritu, de rostro hacia el poniente, en la paz evangélica de los campos natales.
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Color de cuento