"oreja" poems
Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.
El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.
Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.
Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.
No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.
No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos,
aterido, muriéndome de pena.
Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.
Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.
Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.
Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.
12.2k
El corazón y su redoble iracundo
el obscuro caballo de la sangre
caballo ciego caballo desbocado
el carrousel nocturno la noria del terror
el grito contra el muro y la centella rota
Camino andado
Camino desandado
El cuerpo a cuerpo con un pensamiento afilado
la pena que interrogo cada día y no responde
la pena que no se aparta y cada noche me despierta
la pena sin tamaño y sin nombre
el alfiler y el párpado traspasado
el párpado del día mal vivido
la hora manchada la ternura escupida
la risa loca y la puta mentira
la soledad y el mundo
Camino andado
camino desandado
El coso de la sangre y la pica y la rechifla
el sol sobre la herida
sobre las aguas muertas el astro hirsuto
la rabia y su acidez recomida
el pensamiento que se oxida
y la escritura gangrenada
el alba desvivida y el día amordazado
la noche cavilada y su hueso roído
el horror siempre nuevo y siempre repetido
Camino andado
camino desandado
El vaso de agua la pastilla la lengua de estaño
el hormiguero en pleno sueño
cascada negra de la sangre
cascada pétrea de la noche
el peso bruto de la nada
zumbido de motores en la ciudad inmensa
lejos cerca lejos en el suburbio de mi oreja
aparición del metro cojo
el puente roto y el ahogado
Camino andado
camino desandado
El pensamiento circular y el círculo de familia
¿qué hice qué hiciste qué hemos hecho?
el laberinto de la culpa sin culpa
el espejo que acusa y el silencio que se gangrena
el día estéril la noche estéril el dolor
estéril
la soledad promiscua el mundo despoblado
la sala de espera en donde ya no hay nadie
Camino andado y desandado
la vida se ha ido sin volver el rostro.
2.6k
Te voy a escribir un poema, dice la voz grave, de padre severo, la que te da miedo, porque eso es lo que hago.
Porque así hiero, así deshumanizo, así vuelvo invisible lo delineado, lo certero. Escribiendo transformo la carne y la sangre y los huesos en grafito que se borra, en caracteres que vuelan y se pierden.
Así te vuelvo a ti, todo, en nada.
Eras un gato. Eras lluvia ominosa. Fuentes sin agua, mar encerrado. Eras belleza donde nadie quería mirar. Nadie se acerca jamás a lo derruido y a lo gris a lo que huele a abandonado, extranjero.
Me gustaba llorar en tu desolación. En la tierra húmeda que estaba bajo tus pies. En las manos siempre vacías.
Eras extraordinario.
Un caballero exiliado, un detective medieval, un magnate honesto.
Eras, eras, eras.
Déjame convertirte, ahora, en algo más. Ahora que has dejado de ser, que incluso perdiste la piel, el cabello, el brillo.
Eres Siddharta, joven de nuevo camino. Eres el Buda. Renunciaste a todo [polvo, ropa usada, brillo] Te volviste nada. Un mesías. El Uno.
Poesía. ¿Tú?
Tú no eres poesía, tu no eres las copas de los árboles que se mecen [se mecen] junto con el caprichoso baile del viento. ¿Tú?
Comes y amas y vives y haces y dejas de hacer porque ya es de día y ya es de noche. ¿Tú?
Siddharta Eclipsado por la Luz. Siddharta sin voz. Sólo Om. Om. Om.
Eras el soldado sin nombre. Todos ellos, deshechos por la guerra, con lámparas de aceite en la mirada, pasos tenues.
Eras.
Eso es lo que eres. La exaltación [mía] del pasado, el vivir en los recuerdos, la nostalgia, la niñez difuminada, antes de anochecer, una sonrisa inocente. No es un vacío o un espacio sin polvo entre los libros, la marca de que un cuerpo que estuvo entre las sábanas.
Eres el pasado que murió y ya no existe. No eres, dios reencarnado.
Te volviste santo, te sentaste y te transformaste en piedra tallada, te cubriste de musgo y de olvido, solamente. Todo lo demás es demasiado humano.
Siddharta, inútil cualquier intento. Porque no puedes ganarme. Yo soy la pluma que escribe. Yo te invento, yo te insuflo vida y yo ya no quiero dártela, porque estás intentando escribir y eso no te lo puedo permitir. Eso no lo puede hacer.
Yo soy Jesús de Judea, vivo, muerto, con luz propia, crucificado, envuelto en rosas, en todas partes, los puentes, las manchas, los cuellos, las malas palabras, el **** el día y la noche, tinta, papel de arroz, copal y oro. Todo, todos.
[
Entre dos montañas y un río,
el Buda más grande de la Tierra se sienta.
En su oreja izquierda, sin embargo,
vive una familia de golondrinas.
]
Esta es mi venganza, piedra verde, chiquillo de la nada.
Oct 29, 2012
Oct 29, 2012 at 4:09 PM UTC
Tal vez soy un pedazo de madera.
Un tronco que antaño fue encina, y ahora es nada más un pedazo del todo que me componía. Las agujas del pino que sigue en pie me caen en la cara, se sienten como arañas, pero son agujas que el pino deja caer sin mala intención. Las bellotas y las piñas de mis hermanos gigantes rebotan en medio de la noche. Caen miserables como yo yazgo miserable. Se cubren de tierra como yo me cubro de tierra. Y guardan silencio.
Tal vez soy una avenida en silencio.
Pavimento apaciguado y asfalto abandonado. Las pezuñas tranquilas de un venado pródigo me acarician por un momento, un brevísimo momento, el momento en que cruza de un campo a otro, de una arboleda a la otra, de ese mundo a mi izquierda y de ese otro a mi derecha. El frío cala hasta los huesos, las piernas se mueven ligeras mientras huyen de la luz; me extiendo ancha y larga como una carretera. Izquierda y derecha.
Tal vez, y esto es más factible, soy una decisión.
Me desdoblo en múltiples ramificaciones, opciones, alternativas, dilemas; me encuentro en una encrucijada para después encontrarme frente a otra encrucijada. Mi elección, en el primer segundo de que es pensada, me desarma y me vuelve a armar. Las piezas parecen estar en el mismo lugar pero no lo están. Mi pie, el primero en adelantarse, ya no me pertenece; mi mano se entrega a ese nuevo mundo sin miedo, y mis codos, mis rodillas, la nuca helada. La casi-luna ampara mi marcha.
Pero más seguramente soy solamente el cielo nocturno.
Aparentes pequeños puntos rutilantes, aparentes nubes quietas, aparente Luna Llena; un lienzo de apariencias, de tonalidades difuminadas, nunca de colores concretos, un manto oscurecido por las mentiras, por las verdades calladas, que se dicen en susurros a un centímetro de la oreja pero que se confunden con el sonido del viento, con las hojas de las árboles que bailan, con las nubes que corren febriles. Soy un sólo ojo atento. Siempre muy abierto. Soy el testigo del tronco de encina que abre los ojos y me mira, de la avenida aplastada por el mutismo, de las decisiones que se formulan detrás de los pulmones y no en la boca.
Y hablan todos: “Y la única sensación era el peso del cielo en mi frente. Te preguntaba que era todo aquello y me respondías con una quieta mirada.”
“No siento,” decían, “pero me muerdo los labios”.
Jul 9, 2013
Jul 9, 2013 at 5:52 PM UTC
Y, desgraciadamente,
el dolor crece en el mundo a cada rato,
crece a treinta minutos por segundo, paso a paso,
y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces
y la condición del martirio, carnívora, voraz,
es el dolor dos veces
y la función de la yerba purísima, el dolor
dos veces
y el bien de ser, dolernos doblemente.
Jamás, hombres humanos,
hubo tanto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera,
en el vaso, en la carnicería, en la aritmética!
Jamás tanto cariño doloroso,
jamás tanta cerca arremetió lo lejos,
jamás el fuego nunca
jugó mejor su rol de frío muerto!
Jamás, señor ministro de salud, fue la salud
más mortal
y la migraña extrajo tanta frente de la frente!
Y el mueble tuvo en su cajón, dolor,
el corazón, en su cajón, dolor,
la lagartija, en su cajón, dolor.
Crece la desdicha, hermanos hombres,
más pronto que la máquina, a diez máquinas, y crece
con la res de Rosseau, con nuestras barbas;
crece el mal por razones que ignoramos
y es una inundación con propios líquidos,
con propio barro y propia nube sólida!
Invierte el sufrimiento posiciones, da función
en que el humor acuoso es vertical
al pavimento,
el ojo es visto y esta oreja oída,
y esta oreja da nueve campanadas a la hora
del rayo, y nueve carcajadas
a la hora del trigo, y nueve sones hembras
a la hora del llanto, y nueve cánticos
a la hora del hambre y nueve truenos
y nueve látigos, menos un grito.
El dolor nos agarra, hermanos hombres,
por detrás, de perfil,
y nos aloca en los cinemas,
nos clava en los gramófonos,
nos desclava en los lechos, cae perpendicularmente
a nuestros boletos, a nuestras cartas;
y es muy grave sufrir, puede uno orar...
Pues de resultas
del dolor, hay algunos
que nacen, otros crecen, otros mueren,
y otros que nacen y no mueren, otros
que sin haber nacido, mueren, y otros
que no nacen ni mueren (son los más).
Y también de resultas
del sufrimiento, estoy triste
hasta la cabeza, y más triste hasta el tobillo,
de ver al pan, crucificado, al nabo,
ensangrentado,
llorando, a la cebolla,
al cereal, en general, harina,
a la sal, hecha polvo, al agua, huyendo,
al vino, un ecce-homo,
tan pálida a la nieve, al sol tan ardido¹!
¡Cómo, hermanos humanos,
no deciros que ya no puedo y
ya no puedo con tanto cajón,
tanto minuto, tanta
lagartija y tanta
inversión, tanto lejos y tanta sed de sed!
Señor Ministro de Salud: ¿qué hacer?
¡Ah! desgraciadamente, hombre humanos,
hay, hermanos, muchísimo que hacer.
1.6k
Ha sido muy desgastante
el esperar viendo fijamente
a un recordatorio constante
de lo que fuimos y lo que no fuimos
de lo que hicimos y no hicimos
Amargo, apasionante adulterio.
Ha sido casi imposible olvidar
las negras intenciones
y los ojos amarillos.
los besos con sabor a manzanilla
con sabor a sangre
Tus palabras
eran como miel yaciente en mi oreja
llega hasta mi corteza.
Sigo esperando.
Como un acosador violento.
Ya mejor dime que no me quieres
nunca
a tu lado.
May 17, 2014
May 17, 2014 at 1:09 AM UTC
But release your precious heart to its feast.
A veces imagino tu mano que se posa suave, muy suave como un viento anónimo, en mi mejilla. Y me tocas el cuello y el lóbulo de la oreja con mucho cuidado.
Imagino sólo tu mano. Quisiera morderla y beberme la sangre que emane de tus dedos. Quisiera que me mancharas los labios con esa sangre negra muy negra, suave y muy tibia.
Sueño que estoy muy cerca. Puedo contarte las pestañas. Te mueves al ritmo de tu respiración. No te mueves. Tus ojos se llenan de brillo conforme la navaja se llena más de ti. No he visto nunca nada tan hermoso. Y no gimes, no luchas. Piensas que todo nos llevó a esto y yo te lo confirmo cuando pongo mi oreja en tu pecho y escucho lo últimos latidos
pum, pum
pum
p
Te sigo con la mirada. Tienes las manos frías y las estrellas apenas alcanzan a resplandecer. Tu sombra es tan ligera que puedo tomarla y hacerla mía para siempre. Y lo haré. Serás mío para toda la vida. Y tus manos heladas, tu piel y tu carne. No conocerás nada más que mi lengua sobre tu espalda, mis dientes en tus nudillos, mis uñas arañando tu cabeza.
Tendrás los colores de un atardecer: escarlata, azafrán, índigo y luego muy ***** y muy brillante, como una noche luminosa.
Eres extraordinario. Y me comeré tu corazón.
Feb 1, 2013
Feb 1, 2013 at 2:50 PM UTC
rezuma, el noche, con el
humedad. una cosa del estomago
del tierra, esto vida,
esto respiracion como el espacio
intermedio las alas de un halcon. me siento
la marga que tiene todo el nocion de la neblina
dentro de su atomos. esto marga tiene mi oreja
y me susurra sobre las raices muy pequeno y
paulatina de la hierba. sobre como en la brea que
llamamos "el noche" o
"la profundidad" es un parte de nosotros
que rezuma, que no nos gusta, y que
mantene lo que somos.
Apr 25, 2011
Apr 25, 2011 at 8:02 PM UTC
Tú eres mi marido y yo soy tu mujer.
Tú eres mi hermana y yo soy tu hermano.
Tú eres mi madre y yo soy tu hijo.
Los dos somos nada más uno.
Tú te abres y yo te penetro.
Tú eres María y yo soy José.
Tú me abrazas y yo te envuelvo.
Tú eres mi sangre y yo soy tu piel.
Carmen y Rosa, Berta y Beatriz,
Carlos y Pedro, Jorge, Rubén,
tú eres el vaso, el agua, la piedra,
el carbón, el vinagre, la miel,
yo soy tu boca, tu mano, tu ombligo,
tu oreja, tu lengua, tu uña, tu pie.
Los dos somos nada más uno,
somos qué, cuándo, quién.
Tú eres mi hija, mi nieta, mi extraña.
Yo soy tu marido, tú eres mi mujer.
927
Lo que siento por ti es algo demente
Me mantiene despierta en las noches,
no logro encontrarme en mi propia mente
Mi sangre es caliente como el motor de los coches
Tu beso es mi café del día
Admiro tu piel suave y bronceada
Dices que mis obras son una maravilla
Tus greñas en mi oreja me causan una carcajada
Meterme en problemas ya es una costumbre contigo
Entiende que todo tiene un significado
Piérdete en el sendero conmigo
Ya ni sé cuántas veces he pecado
Mis pensamientos hacia ti no se pueden comparar
He aprendido la diferencia entre pedir y conseguir
Tus ausencias me han enseñado a llorar
Y con los años te he dejado ir
Tus recuerdos se quedaron grabados en mi ser
Duele ver las fotos
Y te he dejado de querer
Ahora todo lo veo como uno de mis grandes sucesos tontos
Meterme en problemas ya es una costumbre conmigo
Entiende que todo ha cambiada
Al amor ya no le veo sentido
Y no me arrepiento de haberte dejado
Mis pensamientos hacia ti no se pueden comparar
He aprendido la diferencia entre perder y dejar ir
Tus ausencias me han enseñado a avanzar
Y con los años he vuelto a sonreír
Lo mejor que uno puede hacer es ser feliz
Probando nuevas bocas
Ahora te desvaneces como el anís
Con mi presencia ya no te enfocas
Las horas me enseñaron a ser fuerte
Ya no me hace falta de tu calor
He aprendido a detenerte
Y ya ni siento ningún dolor
Meterme en problemas, eso ya no lo persigo
Entiendo que el camino está cerrado
El amor ya no le visto
Y no me arrepiento de haber progresado
Mis pensamientos hacia ti ya no los puedo imaginar
He aprendido la diferencia de ser feliz y consumir
Tus ausencias me han enseñado a superar
Y con los años dejé de sentir
En fin, con esto te agradezco por darme una lección
Te puede traicionar la persona que más amas
Pero es tu decisión si quieres que sea tu nueva adicción
No tengas tus expectativas altas
- Andrea Serment Ch.
Feb 20, 2017
Feb 20, 2017 at 8:43 PM UTC
Llovizna abrillanta-asfaltos
de la dormida calleja.
Llovizna canta-en-la-reja,
llovizna arrulla-a-la-oreja,
-escala de los asaltos
(Julieta habita en los altos.)
de Romeo-: historia añeja.
Llovizna moja-que-moja
trovador de Alda o Mafalda,
nocharniego rima-balda
cuyo manteo sofalda
-para colmo a su congoja-
la ventisca, y lo sonroja:
trovero-desnuda-espalda...
Llovizna pica y repica
con su yeloso goteo
por el raído manteo
del aterido Romeo:
si el balcón cierra la rica
-fembra, asaz se simplifica
la acción de Tristán e Iseo...
Llovizna llueve-que-llueve,
llovizna cala-que-cala.
Presto apróntale la escala,
pronto el partido por gala
en dos alista: a que pruebe
tu licor cálido ****
cuaderno-azul-bajo-el-ala,
es decir vate-que-bate,
rimador rima-que-rima,
harpa-al-hombro, laúd-mima,
vihuela-pellizca, o lima
-violín, o teclas-abate...
Campo-de-pluma, el combate,
**** de amor, se aproxima:
Campo-de-plumas, apresta
**** (Iseo, Isolda, Alda,
Julieta, Dido o Mafalda):
trovador-lira-a-la-espalda
apercibe su ballesta
y el dardo certero asesta
que clavar ha en tu guirnalda.
**** (Mafalda, Alda, Dido,
Iseo, Julieta, Isota,
Ulalume, ya remota,
Xatlí, morena-de-oliva,
Eglé, blonda delusiva,
deswertherada Carlota,
Ofelia ofélida ignota,
fugadas en el olvido):
Llega el trovador transido
-rota flámula en derrota,
rota flámula hecha criba,
gonfalón deshecho hecho
girón: pero avante el pecho
trae el trovador maltrecho
pujante: y en su lasciva
boca, el ascua-siempre-viva
que hoguera será en el lecho.
843
Con esta tinta sucia
que caracteriza mi hablar,
te escribo en la oreja
sabidurías de mi mano.
Mala letra,
mala gana,
buena musa
y poco esfuerzo.
Ocho líneas lleva ahora.
A los insultos (los cultos)
le dicen “verso”.
Dices que ahora sí me matas.
Dizque un segundo entierro.
Sí, segundo;
es que contigo
ya andaba muerto por dentro.
Desperdicié estos pulmones y los otros,
ahora, que yo era incomprensible,
pero te cuento que
escribo para que lean,
no para que les guste;
hablo para que oigan,
no para que me entiendan.
Feb 19, 2016
Feb 19, 2016 at 8:42 PM UTC
Antes de echar el ancla en el tesoro
del amor postrimero, yo quisiera
correr el mundo en fiebre de carrera,
con juventud, y una pepita de oro
en los rincones de me faltriquera.
Abrazar a una culebra del Nilo
que de Cleopatra se envuelva en la clámide,
y oír el soliloquio intranquilo
de la Virgen María en la Pirámide.
Para desembarcar en mi país,
hacerme niño y trazar con mi gis,
en la pizarra del colegio anciano,
un rostro de perfil guadalupano.
Besar al Indostán y a la Oceanía,
a las fieras rayadas y rodadas,
y echar el ancla a una paisana mía
de oreja breve y grandes arracadas.
Y decir al Amor: -«De mis pecados,
los mas negros están enamorados;
un miserere se alza en mis cartujas
y va hacia ti con pasos de bebé,
como el cándido islote de burbujas
navega por la taza de café.
Porque mis cinco sentidos vehementes
penetraron los cinco Continentes,
bien puedo, Amor final, poner la mano
sobre tu corazón guadalupano...»
644
La vida es lo que pasa
mientras nos amamos,
tú y yo,
nunca.
Mi corazón se rompe
y no sé porqué,
tal vez mi ignorancia
llame a la muerte
y por eso está siempre
tan cerca.
Debo vivir.
Debo vivir aún sin amor,
aún con la muerte
respirándome besos
en mi oreja.
Debo vivir,
debo vivir para siempre,
aún con sabor a sangre en mis labios,
que nunca tocarán los tuyos.
Suavemente...
la muerte resbala su cara
por la mía;
ya no susurra,
sus besos no respiran mis oídos.
Suavemente...
la muerte me besa suavemente
con sus labios fríos,
y en este momento
sé que jamás nadie
me querrá tanto.
Yo y la muerte,
we have a history together,
nuestros besos se entrelazan
en el tiempo
como nuestros cuerpos
en el espacio.
Oh muerte,
déjame vivir añorando tus brazos,
añorando la cuchilla,
la soga,
la bala,
el veneno,
el fondo del mar...
Oh muerte,
déjame vivir
suavemente...
//
Life is what happens
while we love each other,
you and I,
never.
Mi heart breaks
and I don't know why,
maybe my ignorance
calls death
and that's why it's always
so near.
I must live.
I must live even without love,
even with death
breathing me kisses
on my ear.
I must live,
I must live forever,
even with taste of blood on my lips,
which will never touch yours.
Softly...
death slips its face
across mine;
it doesn't whisper anymore,
its kisses don't breath my ear.
Softly...
death kissis me softly
with its cold lips,
and in this instant
I know noone ever
will love me this much.
Me and death,
we have a history together,
our kisses intertwine
in time
like our bodies do
in space.
Oh death,
let me live longing for your arms,
longing for the razor,
for the rope,
for the poison,
for the bottom of the sea...
Oh death,
let me live
softly...
Dec 14, 2018
Dec 14, 2018 at 3:09 AM UTC
Prohibidos los silencios y los gritos unánimes
las minifaldas y los sindicatos
artigas y gardel
la oreja en radio habana
el pelo largo la condena corta
josé pedro varela y la vía láctea
la corrupción venial el pantalón vaquero
los perros vagos y los vagabundos
también los abogados defensores
que sobrevivan a sus defendidos
y los pocos fiscales con principio de angustia
prohibida sin perdón la ineficacia
todo ha de ser eficaz como un cepo
prohibida la lealtad y sobretodo la tristeza
esa que va de sol a sol
y claro la inquietante primavera
prohibidas las reuniones
de más de una persona
excepto las del lecho conyugal
siempre y cuando hayan sido
previa y debidamente autorizadas
prohibidos el murmullo de las tripas
el padrenuestro y la internacional
el bajo costo de la vida y la muerte
las palabritas y las palabrotas
los estruendos molestos el jilguero los zurdos
los anticonceptivos pero quién va a nacer.
559
Cuando la tierra llena de párpados mojados
se haga ceniza y duro aire cernido,
y los terrones secos y las aguas,
los pozos, los metales,
por fin devuelvan sus gastados muertos,
quiero una oreja, un ojo,
un corazón herido dando tumbos,
un hueco de puñal hace ya tiempo hundido
en un cuerpo hace tiempo exterminado y solo,
quiero unas manos, una ciencia de uñas,
una boca de espanto y amapolas muriendo,
quiero ver levantarse del polvo inútil
un ronco árbol de venas sacudidas,
yo quiero de la tierra más amarga,
entre azufre y turquesa y olas rojas
y torbellinos de carbón callado,
quiero una carne despertar sus huesos
aullando llamas,
y un especial olfato correr en busca de algo,
y una vista cegada por la tierra
correr detrás de dos ojos oscuros,
y un oído, de pronto, como una ostra furiosa,
rabiosa, desmedida,
levantarse hacia el trueno,
y un tacto puro, entre sales perdido,
salir tocando pechos y azucenas, de pronto.
Oh día de los muertos! oh distancia hacia donde
la espiga muerta yace con su olor a relámpago,
oh galerías entregando un nido
y un pez y una mejilla y una espada,
todo molido entre las confusiones,
todo sin esperanzas decaído,
todo en la sima seca alimentado
entre los dientes de la tierra dura.
Y la pluma a su pájaro suave,
y la luna a su cinta, y el perfume a su forma,
y, entre las rosas, el desenterrado,
el hombre lleno de algas minerales,
y a sus dos agujeros sus ojos retornando.
Está desnudo,
sus ropas no se encuentran en el polvo,
y su armadura rota se ha deslizado al fondo del infierno,
y su barba ha crecido como el aire en otoño,
y hasta su corazón quiere morder manzanas.
Cuelgan de sus rodillas y sus hombros
adherencias de olvido, hebras del suelo,
zonas de vidrio roto y aluminio,
cáscaras de cadáveres amargos,
bolsillos de agua convertida en hierro:
y reuniones de terribles bocas
derramadas y azules,
y ramas de coral acongojado
hacen corona a su cabeza verde,
y tristes vegetales fallecidos
y maderas nocturnas le rodean,
y en él aún duermen palomas entreabiertas
con ojos de cemento subterráneo.
Conde dulce, en la niebla,
oh recién despertado de las minas,
oh recién seco del agua sin río,
oh recién sin arañas!
Crujen minutos en tus pies naciendo,
tu **** asesinado se incorpora,
y levantas la mano en donde vive
todavía el secreto de la espuma.
529
HUELEME OTRA VEZ
Solo una sola oportunidad,
de repetir aquel evento,
donde por fin entendí
que me hiciste tuya…
sin ni siquiera ponerme un dedo.
Huéleme otra vez,
quiero sentir de nuevo tu respiración tan cerca de mí,
que puedas oler mis más íntimos pensamientos.
Huéleme, así, como lo hiciste aquella vez,
huméame, de tal manera, que se zafe un botón de mi túnica.
Husméame como lo hiciste aquel día,
haciéndome ruborizar de timidez,
como doncella que no sabe cómo proceder.
Haz que tu respiración me arrope en deseo.
Huéleme, no tienes que hacer más nada.
solo quiero que tu respiración, espire mi alma.
Huéleme como aquella vez,
fija tu mirada en mi pelo,
haz que tu respiración
empine mis vellos.
Fija tu nariz cerquita de mi oreja,
haz que se quiera ensordecer mi oído de delirio.
Haz que busque con que sostener estas ganas
que tu respirar en mi provoca.
Huéleme como lo hiciste aquel día,
cambiando por siempre
la forma de entregarme a alguien,
sin ni siquiera tocarme.
Huéleme otra vez.
hoy mi cuerpo y mi alma
necesitan hacer el amor contigo.
LeydisProse
11/22/2017
https://m.facebook.com/LeydisProse/
Nov 23, 2017
Nov 23, 2017 at 3:42 PM UTC