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"ocultan" poems
Soy un alma deambulando de un lado a otro me gustan los brotes de abril. Ya casi es abril. Pensé en él. Dijo: 'cuando el agua cae en la tierra deja sus huellas en ella, calma la cólera del fuego. Tú eres agua, yo ardo.' Así sucedió el mediodía y sus palabras se regaron dentro de mí como fértil magma de mis jardines. Somos procreadores del mundo queremos escapar del bullicio de las calles, abrir la ventana y saludar al sol. Queremos penetrar el océano un millar de veces y dirigirnos a la montaña fría por sentirnos tibia la piel. También dijo: 'Que encuentres los mejores caminos hacia los mejores lugares.' Palabras bien cimentadas, afectuosas me llevaron hacia él mismo. Sigo aquí. Entré a través de sus ojos oscuros. Estoy satisfecha porque respira, porque me mira, porque es. Quiero que se quede hasta que el principio y el fin se hayan disuelto. Han sido los impulsos los que me han mostrado el mundo parte de mi plenitud, me han llevado allá donde el sol y la tierra son eléctricos y me separan de lo peor, de los monstruos que se ocultan bajo mis tristezas. Al final de la jornada sólo deseo acurrucarme entre sus brazos de cuna hacernos inmortales en un suave beso fugaz y fusionarnos en el mismo sueño. Él es mi morada, él es mi movimiento, él llena mis días. Entre las ciudades y los caminos mientras las estrellas nos miran existe un lugar rodeado de campo de nubes multicolores y de cálido misterio. Quiero perpetuar ahí con los míos y los tuyos, hacerlo todo parte de nosotros, el filo del horizonte, los tejados y el cieno del bosque, la compañía, el sol, el silencio, las camas, el olor de la madera, la sonoridad de los árboles, la sensualidad, los poemas que leemos en voz alta, la humedad, el agua de la regadera, las comidas improvisadas, las risas de los desconocidos, mis gestos, tus manos, el arte que al que vamos atados. Está bien envejecer, está mejor envejecer contigo en esta casa. Es magnífico llamarte hogar.
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Mar 6, 2019
Mar 6, 2019 at 4:33 PM UTC
Hogar
Soy un alma deambulando de un lado a otro me gustan los brotes de abril. Ya casi es abril. Pensé en él. Dijo: 'cuando el agua cae en la tierra deja sus huellas en ella, calma la cólera del fuego. Tú eres agua, yo ardo.' Así sucedió el mediodía y sus palabras se regaron dentro de mí como fértil magma de mis jardines. Somos procreadores del mundo queremos escapar del bullicio de las calles, abrir la ventana y saludar al sol. Queremos penetrar el océano un millar de veces y dirigirnos a la montaña fría por sentirnos tibia la piel. También dijo: 'Que encuentres los mejores caminos hacia los mejores lugares.' Palabras bien cimentadas, afectuosas me llevaron hacia él mismo. Sigo aquí. Entré a través de sus ojos oscuros. Estoy satisfecha porque respira, porque me mira, porque es. Quiero que se quede hasta que el principio y el fin se hayan disuelto. Han sido los impulsos los que me han mostrado el mundo parte de mi plenitud, me han llevado allá donde el sol y la tierra son eléctricos y me separan de lo peor, de los monstruos que se ocultan bajo mis tristezas. Al final de la jornada sólo deseo acurrucarme entre sus brazos de cuna hacernos inmortales en un suave beso fugaz y fusionarnos en el mismo sueño. Él es mi morada, él es mi movimiento, él llena mis días. Entre las ciudades y los caminos mientras las estrellas nos miran existe un lugar rodeado de campo de nubes multicolores y de cálido misterio. Quiero perpetuar ahí con los míos y los tuyos, hacerlo todo parte de nosotros, el filo del horizonte, los tejados y el cieno del bosque, la compañía, el sol, el silencio, las camas, el olor de la madera, la sonoridad de los árboles, la sensualidad, los poemas que leemos en voz alta, la humedad, el agua de la regadera, las comidas improvisadas, las risas de los desconocidos, mis gestos, tus manos, el arte que al que vamos atados. Está bien envejecer, está mejor envejecer contigo en esta casa. Es magnífico llamarte hogar.
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El peñón enarca su espinazo de tigre que espera dar un zarpazo en el canal. Agarradas a la única calle, como a una amarra, las casas hacen equilibrio para no caerse al mar, donde los malecones arrullan entre sus brazos a los buques de guerra, que tienen epidermis y letargos de cocodrilo. Las caras idénticas a esas esculturas que los presidiarios tallan en un carozo de aceituna, los indios venden marfiles de tibias de mamut, sedas auténticas de Munich, juegos de te, que las señoras ocultan bajo sus faldas, con objeto de abanicar su azoramiento al cruzar la frontera. Hartos de tierra firme, las marineros se embarcan en los cafés, hasta que el mareo los zambulle bajo las mesas, o tocan a rebato con las campanas de sus pantalones para que las niñeras acudan a agravar sus nostalgias, de países lejanos, con que las pipas inciensan las veredas de la ciudad.
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Gibraltar
El vago azar o las precisas leyes Que rigen este sueño, el universo, Me permitieron compartir un terso Trecho del curso con Alfonso Reyes. Supo bien aquel arte que ninguno Supo del todo, ni Simbad ni Ulises, Que es pasar de un país a otros países Y estar íntegramente en cada uno. Si la memoria le clavó su flecha Alguna vez, labró con el violento Metal del arma el numeroso y lento Alejandrino o la afligida endecha. En los trabajos lo asistió la humana Esperanza y fue lumbre de su vida Dar con el verso que ya no se olvida Y renovar la prosa castellana. Más allá del Myo Cid de paso tardo Y de la grey que aspira a ser oscura, Rastreaba la fugaz literatura Hasta los arrabales del lunfardo. En los cinco jardines del Marino Se demoró, pero algo en él había Inmortal y esencial que prefería El arduo estudio y el deber divino. Prefirió, mejor dicho, los jardines De la meditación, donde Porfirio Erigió ante las sombras y el delirio El Árbol del Principio y de los Fines. Reyes, la indescifrable providencia Que administra lo pródigo y lo parco Nos dio a los unos el sector o el arco, Pero a ti la total circunferencia. Lo dichoso buscabas o lo triste Que ocultan frontispicios y renombres: Como el Dios del Erígena, quisiste Ser nadie para ser todos los hombres. Vastos y delicados esplendores Logró tu estilo, esa precisa rosa, Y a las guerras de Dios tornó gozosa La sangre militar de tus mayores. ¿Dónde estará (pregunto) el mexicano? ¿Contemplará con el horror de Edipo Ante la extraña Esfinge, el Arquetipo Inmóvil de la Cara o de la Mano? ¿O errará, como Swedenborg quería, Por un orbe más vívido y complejo Que el terrenal, que apenas es reflejo De aquella alta y celeste algarabía? Si (como los imperios de la laca Y del ébano enseñan) la memoria Labra su íntimo Edén, ya hay en la gloria Otro México y otra Cuernavaca. Sabe Dios los colores que la suerte Propone al hombre más allá del día; Yo ando por estas calles. Todavía Muy poco se me alcanza de la muerte. Sólo una cosa sé. Que Alfonso Reyes (Dondequiera que el mar lo haya arrojado) Se aplicará dichoso y desvelado Al otro enigma y a las otras leyes. Al impar tributemos, al diverso Las palmas y el clamor de la victoria: No profane mi lágrima este verso Que nuestro amor inscribe a su memoria.
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In memoriam
El vago azar o las precisas leyes Que rigen este sueño, el universo, Me permitieron compartir un terso Trecho del curso con Alfonso Reyes. Supo bien aquel arte que ninguno Supo del todo, ni Simbad ni Ulises, Que es pasar de un país a otros países Y estar íntegramente en cada uno. Si la memoria le clavó su flecha Alguna vez, labró con el violento Metal del arma el numeroso y lento Alejandrino o la afligida endecha. En los trabajos lo asistió la humana Esperanza y fue lumbre de su vida Dar con el verso que ya no se olvida Y renovar la prosa castellana. Más allá del Myo Cid de paso tardo Y de la grey que aspira a ser oscura, Rastreaba la fugaz literatura Hasta los arrabales del lunfardo. En los cinco jardines del Marino Se demoró, pero algo en él había Inmortal y esencial que prefería El arduo estudio y el deber divino. Prefirió, mejor dicho, los jardines De la meditación, donde Porfirio Erigió ante las sombras y el delirio El Árbol del Principio y de los Fines. Reyes, la indescifrable providencia Que administra lo pródigo y lo parco Nos dio a los unos el sector o el arco, Pero a ti la total circunferencia. Lo dichoso buscabas o lo triste Que ocultan frontispicios y renombres: Como el Dios del Erígena, quisiste Ser nadie para ser todos los hombres. Vastos y delicados esplendores Logró tu estilo, esa precisa rosa, Y a las guerras de Dios tornó gozosa La sangre militar de tus mayores. ¿Dónde estará (pregunto) el mexicano? ¿Contemplará con el horror de Edipo Ante la extraña Esfinge, el Arquetipo Inmóvil de la Cara o de la Mano? ¿O errará, como Swedenborg quería, Por un orbe más vívido y complejo Que el terrenal, que apenas es reflejo De aquella alta y celeste algarabía? Si (como los imperios de la laca Y del ébano enseñan) la memoria Labra su íntimo Edén, ya hay en la gloria Otro México y otra Cuernavaca. Sabe Dios los colores que la suerte Propone al hombre más allá del día; Yo ando por estas calles. Todavía Muy poco se me alcanza de la muerte. Sólo una cosa sé. Que Alfonso Reyes (Dondequiera que el mar lo haya arrojado) Se aplicará dichoso y desvelado Al otro enigma y a las otras leyes. Al impar tributemos, al diverso Las palmas y el clamor de la victoria: No profane mi lágrima este verso Que nuestro amor inscribe a su memoria.
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A veces no se qué hacer, a veces la penumbra de mis ideas ocultan ese panorama a donde tengo que ver, quiero encontrar esas respuestas para dar amor, tranquilidad y aliento, y no mostrar lo contrario cuando se necesita lo mejor.
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Jul 9, 2013
Jul 9, 2013 at 7:07 PM UTC
No sé.
Esta vista cansada que te sigue al caminar, esta lengua antigua que te intenta atrapar. Siempre has sabido como hacerme esperar, para luego dejarme como perro con hambre. Me gusta besarte con cada mirar, me gusta tus alas que brillan a la mar. Estoy rendido al sabor de tu amor, estoy perdido como niño en la plaza, me siento lleno cuando estoy contigo y siento un vacío cuando no estas conmigo. La luna brilla a lejos como queriendo decir tu nombre sabe que es amor lo que se esconde entre el mar, tus labios y yo. Sabe que son tus besos los que me roban el alma, sabe que es tu aroma el que arrastra las olas, sabe que tu cabello ***** cubre la noche, sabe que es tu lápiz afilado el que dibuja las estrellas, sabe que tu voz ilumina mis noches y que mi vista cansada te sigue sin medida. Sabe que es amor lo que se esconde entre tus pechos, sabe que en mi mente se ocultan los secretos del mar, tú… y yo….
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Sep 13, 2017
Sep 13, 2017 at 12:16 AM UTC
Entre el Mar, Tú y Yo.
Todas las madres del mundo, ocultan el vientre, tiemblan, y quisieran retirarse, a virginidades ciegas, el origen solitario y el pasado sin herencia. Pálida, sobrecogida la fecundidad se queda. El mar tiene sed y tiene sed de ser agua la tierra. Alarga la llama el odio y el amor cierra las puertas. Voces como lanzas vibran, voces como bayonetas. Bocas como puños vienen, puños como cascos llegan. Pechos como muros roncos, piernas como patas recias. El corazón se revuelve, se atorbellina, revienta. Arroja contra los ojos súbitas espumas negras. La sangre enarbola el cuerpo, precipita la cabeza y busca un hueco, una herida por donde lanzarse afuera. La sangre recorre el mundo enjaulada, insatisfecha. Las flores se desvanecen devoradas por la hierba. Ansias de matar invaden el fondo de la azucena. Acoplarse con metales todos los cuerpos anhelan: desposarse, poseerse de una terrible manera. Desaparecer: el ansia general, creciente, reina. Un fantasma de estandartes, una bandera quimérica, un mito de patrias: una grave ficción de fronteras. Músicas exasperadas, duras como botas, huellan la faz de las esperanzas y de las entrañas tiernas. Crepita el alma, la ira. El llanto relampaguea. ¿Para qué quiero la luz si tropiezo con tinieblas? Pasiones como clarines, coplas, trompas que aconsejan devorarse ser a ser, destruirse, piedra a piedra. Relinchos. Retumbos. Truenos. Salivazos. Besos. Ruedas. Espuelas. Espadas locas abren una herida inmensa. Después, el silencio, mudo de algodón, blanco de vendas, cárdeno de cirugía, mutilado de tristeza. El silencio. Y el laurel en un rincón de osamentas. Y un tambor enamorado, como un vientre tenso, suena detrás del innumerable muerto que jamás se aleja.
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Guerra
Todas las madres del mundo, ocultan el vientre, tiemblan, y quisieran retirarse, a virginidades ciegas, el origen solitario y el pasado sin herencia. Pálida, sobrecogida la fecundidad se queda. El mar tiene sed y tiene sed de ser agua la tierra. Alarga la llama el odio y el amor cierra las puertas. Voces como lanzas vibran, voces como bayonetas. Bocas como puños vienen, puños como cascos llegan. Pechos como muros roncos, piernas como patas recias. El corazón se revuelve, se atorbellina, revienta. Arroja contra los ojos súbitas espumas negras. La sangre enarbola el cuerpo, precipita la cabeza y busca un hueco, una herida por donde lanzarse afuera. La sangre recorre el mundo enjaulada, insatisfecha. Las flores se desvanecen devoradas por la hierba. Ansias de matar invaden el fondo de la azucena. Acoplarse con metales todos los cuerpos anhelan: desposarse, poseerse de una terrible manera. Desaparecer: el ansia general, creciente, reina. Un fantasma de estandartes, una bandera quimérica, un mito de patrias: una grave ficción de fronteras. Músicas exasperadas, duras como botas, huellan la faz de las esperanzas y de las entrañas tiernas. Crepita el alma, la ira. El llanto relampaguea. ¿Para qué quiero la luz si tropiezo con tinieblas? Pasiones como clarines, coplas, trompas que aconsejan devorarse ser a ser, destruirse, piedra a piedra. Relinchos. Retumbos. Truenos. Salivazos. Besos. Ruedas. Espuelas. Espadas locas abren una herida inmensa. Después, el silencio, mudo de algodón, blanco de vendas, cárdeno de cirugía, mutilado de tristeza. El silencio. Y el laurel en un rincón de osamentas. Y un tambor enamorado, como un vientre tenso, suena detrás del innumerable muerto que jamás se aleja.
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Distinta tú serías a todas las mujeres, Si hacerte y rehacerte, cada vez que lo quieres, El alma no supieras. Lo haces con una nada; Y tu arte es tal, que cada Ocasión que te veo, Me subyugas, y que eres otra mujer yo creo. Tú sabes que en lo vida todo se va gastando, Que nuestro amor es viejo, y es siempre entonces cuando Engaño e ingenio luces, que en ti son inherentes, Y ante mí te presentas con ojos diferentes. El brillo de tu rostro se ve más bello y vivo Entre capa de pieles; con mayor atractivo Renaces de la seda, de un bien cortado traje y de rondas de encaje; Y después... los sombreros. Algo más llamativo En ti siempre descubro. Y eso es, precisamente, Por los grandes sombreros, lo que hace que los ojos Aparezcan más negros, pues ocultan la frente. Porque muy bien comprendes, con tu sabiduría E ingenio despejado, Que debes, cuando observas mi amor ya fatigado, Confeccionarte un alma, que no te conocía. Al verte en ese instante, Los labios te saqueo con mis besos nerviosos, Y tomo tu semblante. En mis manos febriles, y agito tus undosos Cabellos, y me río... más feliz, más amante. Pero cuando los rizos te deshago, y encuentro Tus verdaderos ojos, y el alma reconcentro, Veo que son los mismos. Y cuando febrilmente Agito con los dedos tu rubia cabellera Y asoma tu cabeza revuelta de repente, Reveo con profundo desencanto tu frente, La de la vez primera. ¡Eres tú, la de siempre, pues no has cambiado nada! Y aquella tu alma efímera con mis ósculos trato De reanimar. Mas huye mi ilusión disipada, Y entonces me pareces de tu madre el retrato.
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Almas, modas, etc.
Distinta tú serías a todas las mujeres, Si hacerte y rehacerte, cada vez que lo quieres, El alma no supieras. Lo haces con una nada; Y tu arte es tal, que cada Ocasión que te veo, Me subyugas, y que eres otra mujer yo creo. Tú sabes que en lo vida todo se va gastando, Que nuestro amor es viejo, y es siempre entonces cuando Engaño e ingenio luces, que en ti son inherentes, Y ante mí te presentas con ojos diferentes. El brillo de tu rostro se ve más bello y vivo Entre capa de pieles; con mayor atractivo Renaces de la seda, de un bien cortado traje y de rondas de encaje; Y después... los sombreros. Algo más llamativo En ti siempre descubro. Y eso es, precisamente, Por los grandes sombreros, lo que hace que los ojos Aparezcan más negros, pues ocultan la frente. Porque muy bien comprendes, con tu sabiduría E ingenio despejado, Que debes, cuando observas mi amor ya fatigado, Confeccionarte un alma, que no te conocía. Al verte en ese instante, Los labios te saqueo con mis besos nerviosos, Y tomo tu semblante. En mis manos febriles, y agito tus undosos Cabellos, y me río... más feliz, más amante. Pero cuando los rizos te deshago, y encuentro Tus verdaderos ojos, y el alma reconcentro, Veo que son los mismos. Y cuando febrilmente Agito con los dedos tu rubia cabellera Y asoma tu cabeza revuelta de repente, Reveo con profundo desencanto tu frente, La de la vez primera. ¡Eres tú, la de siempre, pues no has cambiado nada! Y aquella tu alma efímera con mis ósculos trato De reanimar. Mas huye mi ilusión disipada, Y entonces me pareces de tu madre el retrato.
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Hay ciudades que son capitales de gloria y otras que son ciudadelas del asco hay ciudades que son capitales de audacia y otras que apenas son escombreras del miedo pero aun sin llegar a esos extremos en unas y otras hay rasgos comunes el puerto / la avenida principal / callejón de burdeles / la catedral severa monumentos donde dejan sus flores ex tiranos y sus máscaras de odio hay suburbios que ocultan la otra cara la miserable la mendiga metrópolis de atmósfera viciada y otras que apenas tienen un smog espiritual ciudades con sus mafias barrasbravas y sectas y otras con angelitos ya pasados de moda pero aun sin llegar a esos extremos ostentan atributos compartidos por ejemplo el deber de estar alegres durante el carnaval de fecha fija y mostrarse llorosas y agobiadas el día de difuntos o en su víspera o estar enamoradas y tiernísimas el st.valentine's day que trajeron del norte hay ciudades que osan defenderse de la hipocresía y el consumismo y otras que se entregan indefensas al consumismo y la hipocresía ciertamente ninguna ciudad es tan infame ni tan espléndida o deslumbrante tal vez una y otra sean de fábula pensadas desde cierta soledad ominosa pero aun en las franjas de quimera en los puntos que nacen del desvelo hay ciudades para vivir / y otras en las que no querría ni caerme muerto
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Tantas ciudades
¿No sientes por dentro el peso del vacío? ¿No sientes las espadas que atraviesan tu carne ? ¿No es cada vez más de noche ? ¿No hace cada vez más frío? Es momento de cuestionar si la felicidad es más profunda, o si, tal vez, hoy solo contamos con más calmantes, más drogas, más distracciones que nos ciegan ante la cruda realidad. Hay que preguntarse si la felicidad es más profunda o es solo que hoy tenemos más calmantes, mas drogas,mas distracciones que nos ciegan ante la realidad . Habría que preguntarse si, al declarar que el dolor y la muerte no existen, no será que simplemente los vemos menos , porque los hemos arrinconado en hospitales, cárceles, suburbios, en esos terceros mundos de los que oímos, pero nunca vemos. . No enmascares el dolor del mundo No ocultes este valle de lágrimas No ignores el podrido océano del mal moral , La carne limpia de los fariseos no ocultan el putrefacto hedor de la falsa ética Si Dios nos abriera los ojos al mundo invisible, al mundo que nos negamos a ver, caeríamos muertos, pues es repugnante lo abominable que puede llegar a ser el ser humano, el egoísmo , la hipocresía, mediocridad, violencia , angustia, dolor y sufrimiento. No, no estás vacío; estás lleno de parásitos. No, no sientes esa espada, porque eres tú quien la clava. No, no ves la noche, porque te niegas a mirar. Pero sí, puedes sentir ese frío, porque en verdad, estás muerto , devorado por los parásitos
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Oct 17, 2024
Oct 17, 2024 at 11:54 AM UTC
Parásitos del ser
Al amor que rompí... Rompiste... ¡Rompimos! Construímos cerros y derribamos montañas Pedradas, o balas, hirientes medallas de honor clavándose en la fresca carne de mi pecho Brota la hirviente sangre, gota por gota, manchando el uniforme que porto con orgullo Intacto orgullo Mentiras y miedo Fachadas pulcras ocultan el deshecho interior Cobarde Egoísta petición haces... Yo cumplo Elevamos puentes para cruzar estrechos Palabras que el viento se lleva, convierte en huracán y azota de nuevo en mi contra En mi oído el estruendo del trueno que se estrella en mi mente Desbalance químico Apatía total Te levanto para volverte a tirar Me tiras para volverme a levantar Levantamos la voz y el corazón por los suelos recogiendo el polvo de la planta de nuestros pies descalzos callosos de tanto andar sobre cristales, clavos, carbones vivos Vivos, y nosotros muertos Al amor que rompí... Rompiste... ¡Rompimos! A ese amor imploro dame vida una vez más
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Feb 12, 2019
Feb 12, 2019 at 12:33 PM UTC
Al amor que rompí...
Verte desnuda es recordar la Tierra. La Tierra lisa, limpia de caballos. La Tierra sin un junco, forma pura cerrada al porvenir: confín de plata. Verte desnuda es comprender el ansia de la lluvia que busca débil talle o la fiebre del mar de inmenso rostro sin encontrar la luz de su mejilla. La sangre sonará por las alcobas y vendrá con espada fulgurante, pero tú no sabrás dónde se ocultan el corazón de sapo o la violeta. Tu vientre es una lucha de raíces, tus labios son un alba sin contorno, bajo las rosas tibias de la cama los muertos gimen esperando turno.
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Iv
Surge un temblor luminoso Tras de la oscura montaña; Luego una franja de lumbre Que en el cielo se dilata; Y después la aurora espléndida, cual virgen enamorada, Su frente de nieve y rosa Levanta en la bruma pálida, Y lentamente se ocultan Los astros en lontananza. Naturaleza despierta, y allá entre las nieblas vagas, Que se extiende y se esfuman Sobre riscos y hondonadas, Se ven corno blandos rizos, Se ven corno frentes blancas, Corno pupilas azules, Y mejillas sonrosadas. Trae el viento olor a selva, y ávido el pecho se ensancha En esta embriaguez de vida De la tierra americana Los nidos están de fiesta, Están de fiesta las ramas; Hay ritmos en el ambiente, El bosque se trueca en arpa, y el fúlgido sol corona La cima de la montaña. «¡Buenos días! buenos días», Dice a las flores el aura, y como amante saludo A la festiva mañana, Las campanillas azules Repican sobre las tapias.
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Acuarela
¿a quién debería encontrar yo en el país del vino? ¿a quién encontraría qué rostros o qué rostro? ¿el ingeniero que se perdió en el mar hace cuarenta máquinas? ¿la burra de dylan thomas? ¿tu cuerpo deseado amado inesperado? ¿qué cuerpo encontraría consumido abrasado por la noche como una larga burra haciendo ruido a máquinas a mar? quién sabe cómo es eso pero hace diez siglos leif ericson fundaba el país del vino vikingo eructador medio bestia también fornicaba debajo de la gloria del cielo y ustedes miserables ocultan en un cuarto su pálido final refugian en las sombras sus cuerpos como burras sin leche sí algo cambió en el mundo y tu cuerpo es extraño como cuarenta máquinas y el ingeniero que se perdió en el mar brilló fosforescente como leif ericson cuando hace diez siglos clavaba a una mujer contra la tierra y la tierra adquiría el color de sus cuerpos y tu cuerpo era el único país donde me derrotaban
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Otras preguntas
Todos tenemos un enigma y como es lógico ignoramos cuál es su clave su sigilo rozamos los alrededores coleccionamos los despojos nos extraviamos en los ecos y lo perdemos en el sueño justo cuando iba a descifrarse y vos también tenés el tuyo un enigmita tan sencillo que los postigos no lo ocultan ni lo descartan los presagios está en tus ojos y los cierras está en tus manos y las quitas está en tus pechos y los cubres está en mi enigma y lo abandonas
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Enigmas