Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"necia" poems
Vano el motivo desta prosa: nada... Cosas de todo día. Sucesos banales. Gente necia, local y chata y roma. Gran tráfico en el marco de la plaza. Chismes. Catolicismo. Y una total inopia en los cerebros... Cual si todo se fincara en la riqueza, en menjurjes bursátiles y en un mayor volumen de la panza.
0
8.4k
Villa de la candelaria
A estos peñascos rudos, mudos testigos del dolor que siento -que sólo siendo mudos pudiera yo fiarles mi tormento, si acaso de mis penas lo terrible no infunde lengua y voz en lo insensible-, quiero contar mis males, si es que yo sé los males de que muero; pues son mis penas tales, que si contarlas por alivio quiero, le son, una con otra atropellada, dogal a la garganta, al pecho espada. No envidio dicha ajena: que el mal eterno que en mi pecho lidia, hace incapaz mi pena de que pueda tener tan alta envidia; es tan mísero estado en el que peno, que como dicha envidio el mal ajeno. No pienso yo si hay glorias; porque estoy de pensarlo tan distante, que aun las dulces memorias de mi pasado bien, tan ignorante las mira de mi mal el desengaño, que ignoro si fue bien, y sé que es daño. Esténse allá en su esfera los dichosos: que es cosa en mi sentido tan remota, tan fuera de mi imaginación, que sólo mido, entre lo que padecen los mortales, lo que distan sus males de mis males. ¡Quién tan dichosa fuera, que de un agravio indigno se quejara! ¡Quién de un desdén llorara! ¡Quién un alto imposible pretendiera! ¡Quién negara, de ausencia o de mudanza, casi a perder de vista la esperanza! ¡Quién en ajenos brazos viera a su dueño, y con dolor rabioso se arrancara a pedazos del pecho ardiente el corazón celoso! Pues fuera menor mal que mis desvelos, el infierno insufrible de los celos. Pues todos estos males tienen consuelo o tienen esperanza, y los más sin iguales solicitan o animan la venganza; y sólo de mi fiero mal se aleja la esperanza, venganza, alivio y queja. Porque ¿a quién sino al cielo, que me robó mi dulce prenda amada, podrá mi desconsuelo dar sacrílega queja destemplada? Y él, con sordas, rectísimas orejas, a cuenta de blasfemias pondrá quejas. Ni Fabio fue grosero ni ingrato, ni traidor; antes, amante con pecho verdadero, nadie fue más leal ni más constante: nadie más fino supo, en sus acciones, finezas añadir a obligaciones. Sólo el cielo, envidioso, mi esposo me quitó; la Parca dura, con ceño riguroso, fue sólo autor de tanta desventura. ¡Oh Cielo riguroso, oh triste suerte, que tantas muertes das con una muerte! ¡Ay dulce esposo amado! ¿Para qué te vi yo? ¿Por qué te quise, y por qué tu cuidado me hizo, con las venturas, infelice? ¡Oh dicha, fementida y lisonjera, quién tus amargos fines conociera! ¿Qué vida es esta mía, que rebelde resiste a dolor tanto? ¿Por qué, necia, porfía, y en las amargas fuentes de mi llanto atenuada, no acaba de extinguirse, si no puede en mi fuego consumirse?
0
2.7k
Liras
A estos peñascos rudos, mudos testigos del dolor que siento -que sólo siendo mudos pudiera yo fiarles mi tormento, si acaso de mis penas lo terrible no infunde lengua y voz en lo insensible-, quiero contar mis males, si es que yo sé los males de que muero; pues son mis penas tales, que si contarlas por alivio quiero, le son, una con otra atropellada, dogal a la garganta, al pecho espada. No envidio dicha ajena: que el mal eterno que en mi pecho lidia, hace incapaz mi pena de que pueda tener tan alta envidia; es tan mísero estado en el que peno, que como dicha envidio el mal ajeno. No pienso yo si hay glorias; porque estoy de pensarlo tan distante, que aun las dulces memorias de mi pasado bien, tan ignorante las mira de mi mal el desengaño, que ignoro si fue bien, y sé que es daño. Esténse allá en su esfera los dichosos: que es cosa en mi sentido tan remota, tan fuera de mi imaginación, que sólo mido, entre lo que padecen los mortales, lo que distan sus males de mis males. ¡Quién tan dichosa fuera, que de un agravio indigno se quejara! ¡Quién de un desdén llorara! ¡Quién un alto imposible pretendiera! ¡Quién negara, de ausencia o de mudanza, casi a perder de vista la esperanza! ¡Quién en ajenos brazos viera a su dueño, y con dolor rabioso se arrancara a pedazos del pecho ardiente el corazón celoso! Pues fuera menor mal que mis desvelos, el infierno insufrible de los celos. Pues todos estos males tienen consuelo o tienen esperanza, y los más sin iguales solicitan o animan la venganza; y sólo de mi fiero mal se aleja la esperanza, venganza, alivio y queja. Porque ¿a quién sino al cielo, que me robó mi dulce prenda amada, podrá mi desconsuelo dar sacrílega queja destemplada? Y él, con sordas, rectísimas orejas, a cuenta de blasfemias pondrá quejas. Ni Fabio fue grosero ni ingrato, ni traidor; antes, amante con pecho verdadero, nadie fue más leal ni más constante: nadie más fino supo, en sus acciones, finezas añadir a obligaciones. Sólo el cielo, envidioso, mi esposo me quitó; la Parca dura, con ceño riguroso, fue sólo autor de tanta desventura. ¡Oh Cielo riguroso, oh triste suerte, que tantas muertes das con una muerte! ¡Ay dulce esposo amado! ¿Para qué te vi yo? ¿Por qué te quise, y por qué tu cuidado me hizo, con las venturas, infelice? ¡Oh dicha, fementida y lisonjera, quién tus amargos fines conociera! ¿Qué vida es esta mía, que rebelde resiste a dolor tanto? ¿Por qué, necia, porfía, y en las amargas fuentes de mi llanto atenuada, no acaba de extinguirse, si no puede en mi fuego consumirse?
Continue reading...
78
Me carcomen los celos me cubro la cara con la mano me pregunto , que me pasa? no hay razon de este sentimiento. me retuerzo... lo se, es de impotencia me digo: no seas mas necia miedo de tanta lujuria tantas ganas de sentirme tuya es que quiero sentirme tuya y es que quiero sentirte mia aunque sea una vez en la vida tengo celos de lo que haces y es porque no se ni lo que haces! celos de no verte ni sentirte aqui presente celos ala maldita duda de que deseas mi reina de cuna los celos me recorren los cesos lo siento hasta en los huesos es que no hay lugar que no te sienta largate celos antes que me arrepienta . 10-11-13 EveGaby
0
Nov 14, 2013
Nov 14, 2013 at 9:16 PM UTC
Celos
Una palabra perversa, de difícil comprensión, que me trae tanta amargura y tanta desilusión, que con solo mencionarla se me parte el corazón. La guerra, palabra necia y pueril, que desemboca en el llanto en la pena y el morir, ¿quién no tiembla al escucharla?, ¿quién se puede resistir al llanto de tanta gente?, gente que puede morir, y esto no es todo lo malo, lo peor está por venir, las matanzas de inocentes, a tus hijos ver morir, a tus mayores lisiados intentando resistir, La guerra, una palabra incoherente que no puedo definir, y al no poder comprenderla solo me queda decir, que aquellos que las provocan y quien la apoye también, reciban como castigo el de no poder dormir, que sueñen todas las noches viendo a las gentes morir, a los niños mutilados y a los ancianos sufrir, y que el día de su muerte les vengan a recibir las almas de aquellas gentes a los que ayudó a morir, que solo el que da la vida, es quien la puede pedir.
0
1.1k
La guerra
Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis: si con ansia sin igual solicitáis su desdén, ¿por qué queréis que obren bien si la incitáis al mal? Cambatís su resistencia y luego, con gravedad, decís que fue liviandad lo que hizo la diligencia. Parecer quiere el denuedo de vuestro parecer loco el niño que pone el coco y luego le tiene miedo. Queréis, con presunción necia, hallar a la que buscáis, para pretendida, Thais, y en la posesión, Lucrecia. ¿Qué humor puede ser más raro que el que, falto de consejo, él mismo empaña el espejo, y siente que no esté claro? Con el favor y desdén tenéis condición igual, quejándoos, si os tratan mal, burlándoos, si os quieren bien. Siempre tan necios andáis que, con desigual nivel, a una culpáis por crüel y a otra por fácil culpáis. ¿Pues como ha de estar templada la que vuestro amor pretende, si la que es ingrata, ofende, y la que es fácil, enfada? Mas, entre el enfado y pena que vuestro gusto refiere, bien haya la que no os quiere y quejaos en hora buena. Dan vuestras amantes penas a sus libertades alas, y después de hacerlas malas las queréis hallar muy buenas. ¿Cuál mayor culpa ha tenido en una pasión errada: la que cae de rogada, o el que ruega de caído? ¿O cuál es más de culpar, aunque cualquiera mal haga: la que peca por la paga, o el que paga por pecar? Pues ¿para qué os espantáis de la culpa que tenéis? Queredlas cual las hacéis o hacedlas cual las buscáis. Dejad de solicitar, y después, con más razón, acusaréis la afición de la que os fuere a rogar. Bien con muchas armas fundo que lidia vuestra arrogancia, pues en promesa e instancia juntáis diablo, carne y mundo.
0
999
Redondillas
Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis: si con ansia sin igual solicitáis su desdén, ¿por qué queréis que obren bien si la incitáis al mal? Cambatís su resistencia y luego, con gravedad, decís que fue liviandad lo que hizo la diligencia. Parecer quiere el denuedo de vuestro parecer loco el niño que pone el coco y luego le tiene miedo. Queréis, con presunción necia, hallar a la que buscáis, para pretendida, Thais, y en la posesión, Lucrecia. ¿Qué humor puede ser más raro que el que, falto de consejo, él mismo empaña el espejo, y siente que no esté claro? Con el favor y desdén tenéis condición igual, quejándoos, si os tratan mal, burlándoos, si os quieren bien. Siempre tan necios andáis que, con desigual nivel, a una culpáis por crüel y a otra por fácil culpáis. ¿Pues como ha de estar templada la que vuestro amor pretende, si la que es ingrata, ofende, y la que es fácil, enfada? Mas, entre el enfado y pena que vuestro gusto refiere, bien haya la que no os quiere y quejaos en hora buena. Dan vuestras amantes penas a sus libertades alas, y después de hacerlas malas las queréis hallar muy buenas. ¿Cuál mayor culpa ha tenido en una pasión errada: la que cae de rogada, o el que ruega de caído? ¿O cuál es más de culpar, aunque cualquiera mal haga: la que peca por la paga, o el que paga por pecar? Pues ¿para qué os espantáis de la culpa que tenéis? Queredlas cual las hacéis o hacedlas cual las buscáis. Dejad de solicitar, y después, con más razón, acusaréis la afición de la que os fuere a rogar. Bien con muchas armas fundo que lidia vuestra arrogancia, pues en promesa e instancia juntáis diablo, carne y mundo.
Continue reading...
64
Y ahora pregunto aquí: ¿quién es el último que habla, el sepulturero o el Poeta? ¿He aprendido a decir: Belleza, Luz, Amor y Dios para que me tapen la boca cuando muera, con una paletada de tierra? No. He venido y estoy aquí, me iré y volveré mil veces en el Viento para crear mi gloria con mi llanto. ¡Eh, Muerte... escucha! Yo soy el último que hablo: El miedo y la ceguera de los hombre han llenado de viento tu cráneo, han henchido de viento tu cráneo, han henchido de orgullo tus huesos y hasta el trono de un dios te han levantado. Y eres necia y altiva como un dictador totalitario. Tiraste un día una gran línea negra sobre el globo terráqueo; te atrincheraste en los sepulcros y dijiste: "¡Atrás! ¡Atrás, seres humanos!..." Y no eres más que un segador, un esforzado segador... un buen criado. Tu guadaña no es un cetro sino una herramienta de trabajo. En el gran ciclo, en el gran engranaje solar y planetario, tu eres el que corta la espiga, y yo ahora... el grano, el grano de la espiga que cae bajo tu esfuerzo necesario. Necesario... no para tu orgullo sino para ver cómo logramos entre todos un pan dorado y blanco. Desde tu filo iré al molino. En el molino me morderán las piedras de basalto, como dos perros a un mendigo hasta quitarme los harapos. Perderé la piel, la forma y la memoria de todo mi pasado. Desde le molino iré a la artesa. En la artesa me amasarán, sudando, y sin piedad unos robustos brazos. Y un día escribirán en los libros sagrados: El segundo hombre fue de masa cruda como el primero fue de barro. Luego entraré en el horno... en el infierno. Del fuego saldré hecho ya pan blanco y habrá pan para todos. Podréis partir y repartir mi cuerpo en miles y millones de pedazos... podréis hacer entonces con el hombre una hostia blanquísima... el pan ázimo donde el Cristo se albergue. Y otro día dirán en los libros sagrados: El primer hombre fue de barro, el segundo de masa cruda y el tercero de Pan y Luz. Será un sábado cuando se cumplan las grandes Escrituras... Entre tanto, a trabajar con humildad y sin brabatas, Segador Esforzado.
0
864
Segador esforzado
Y ahora pregunto aquí: ¿quién es el último que habla, el sepulturero o el Poeta? ¿He aprendido a decir: Belleza, Luz, Amor y Dios para que me tapen la boca cuando muera, con una paletada de tierra? No. He venido y estoy aquí, me iré y volveré mil veces en el Viento para crear mi gloria con mi llanto. ¡Eh, Muerte... escucha! Yo soy el último que hablo: El miedo y la ceguera de los hombre han llenado de viento tu cráneo, han henchido de viento tu cráneo, han henchido de orgullo tus huesos y hasta el trono de un dios te han levantado. Y eres necia y altiva como un dictador totalitario. Tiraste un día una gran línea negra sobre el globo terráqueo; te atrincheraste en los sepulcros y dijiste: "¡Atrás! ¡Atrás, seres humanos!..." Y no eres más que un segador, un esforzado segador... un buen criado. Tu guadaña no es un cetro sino una herramienta de trabajo. En el gran ciclo, en el gran engranaje solar y planetario, tu eres el que corta la espiga, y yo ahora... el grano, el grano de la espiga que cae bajo tu esfuerzo necesario. Necesario... no para tu orgullo sino para ver cómo logramos entre todos un pan dorado y blanco. Desde tu filo iré al molino. En el molino me morderán las piedras de basalto, como dos perros a un mendigo hasta quitarme los harapos. Perderé la piel, la forma y la memoria de todo mi pasado. Desde le molino iré a la artesa. En la artesa me amasarán, sudando, y sin piedad unos robustos brazos. Y un día escribirán en los libros sagrados: El segundo hombre fue de masa cruda como el primero fue de barro. Luego entraré en el horno... en el infierno. Del fuego saldré hecho ya pan blanco y habrá pan para todos. Podréis partir y repartir mi cuerpo en miles y millones de pedazos... podréis hacer entonces con el hombre una hostia blanquísima... el pan ázimo donde el Cristo se albergue. Y otro día dirán en los libros sagrados: El primer hombre fue de barro, el segundo de masa cruda y el tercero de Pan y Luz. Será un sábado cuando se cumplan las grandes Escrituras... Entre tanto, a trabajar con humildad y sin brabatas, Segador Esforzado.
Continue reading...
42
Fue más larga que paga de tramposo, Más gorda que mentira de Indiano, Más sucia que pastel en el verano, Más necia y presumida que un dichoso, Más amiga de pícaros que el coso, Más engañosa que el primer manzano, Más que un coche alcahueta, por lo anciano, Más pronosticadora que un potroso. Más charló que una Azuda y una Aceña, Y tuvo más enredos que una araña, Más humos que seis mil hornos de leña. De mula de alquiler sirvió en España, Que fue buen noviciado para Dueña, Y muerta pide, y enterrada engaña.
0
388
Epitafio de una dueña, que idea también puede ser de todas