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"narciso" poems
Joven, acérquese acá, ¿Estima usted su pellejo? Pues escúcheme un consejo, que me lo agradecerá: Arroje esa timidez al cajón de ropa sucia, y por un poco de argucia dé usted toda su honradez. Salude a cualquier pelmazo de vales, y al saludar, acostúmbrese a doblar con frecuencia el espinazo. Diga usted sin ton ni son, y mil veces si es preciso, al feo, que es un Narciso, y al zopenco, un Salomón; que el que tenga el juicio leso o sea mal encarado, téngalo usted de contado que no se enoja por eso. Al torpe déjele hablar, sus torpezas disimule, y adule, adule y adule sin cansarse de adular. Como algo no le acomode, chitón y a tragar saliva, y en el pantano en que viva arrástrese, aunque se enlode. Y con que befe al que baje, y con que al que suba inciense, el día en que menos piense será usted un personaje.
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Abrojos - lv
Pensando nos lugares em que estive, Física e espiritualmente, Os tormentos de agora apresentam-se desmedidos Porque dói tanto isto que nem dói sequer? Que me não causa, isto, Miséria ou infelicidade, isto, Que embora a boca, amedrontada, O não tenha dito Era precisamente o que desejava para mim? É certo, não assim… Ah, cheguei a ousar dizê-lo! Em confidência à minha mãe, Sorrateiramente por versos escondidos. Isto que eu queria! É certo, não assim. Não mordendo o fruto Que me deste, oculto pela mão, Sobre os meus protestos gritados, À boca a provar; e, embora eu o cheirasse, Podre, juravas pelo amor ser são! O sabor, por não ser desesperante, Faz-se aditivo; logo estou eu trepando a árvore Sedenta de o devorar. Escorrendo-te pelo queixo, Sumo de laranjas meladas; A língua que to limpa não é a tua. Fixo a dor e tombo nela Como Narciso sobre si.
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Sep 28, 2022
Sep 28, 2022 at 5:32 PM UTC
28/09/22
i knew not of you or your exploits till that time when my finely tuned nasal buds invaded by your magical creation transported me to a fragrant heaven of sorts, merging me temporarily deep inside her moist velvet purse ‘For Her’ your fitting tribute to grace, perfection and all womanhood if only you could’ve come up with a more permanent fix, while you helped me win that game of lust i seem to have lost the war on love © 2019
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Jun 29, 2019
Jun 29, 2019 at 10:52 AM UTC
narciso
Nada mejor para cantar la vida, y aun para dar sonrisas a la muerte, que la áurea copa donde Venus vierte la esencia azul de su viña encendida. Por respirar los perfumes de Armida y por sorber el vino de su beso, vino de ardor, de beso, de embeleso, fuérase al cielo en la bestia de Orlando, ¡Voz de oro y miel para decir cantando: la mejor musa es la de carne y hueso!Cabellos largos en la buhardilla, noches de insomnio al blancor del invierno, pan de dolor con la sal de lo eterno y ojos de ardor en que Juvencia brilla; el tiempo en vano mueve su cuchilla, el hilo de oro permanece ileso; visión de gloria para el libro impreso que en sueños va como una mariposa y una esperanza en la boca de rosa: ¡La mejor musa es la de carne y hueso!Regio automóvil, regia cetrería, borla y muceta, heráldica fortuna, nada son como a la luz de la Luna una mujer hecha una melodía. Barca de amar busca la fantasía, no el yacht de Alfonso o la barca de Creso. Da al cuerpo llama y fortifica el seso ese archivado y vital paraíso; pasad de largo, Abelardo y Narciso: ¡La mejor musa es la de carne y hueso!Clío está en esa frente hecha de Aurora, Euterpe canta en esta lengua fina, Talía ríe en la boca divina, Melpómene es ese gesto que implora; en estos pies Terpsícore se adora, cuello inclinado es de Erato embeleso, Polymnia intenta a Calíope proceso por esos ojos en que Amor se quema. Urania rige todo ese sistema: ¡La mejor musa es la de carne y hueso!No protestéis con celo protestante, contra el panal de rosas y claveles en que Tiziano moja sus pinceles y gusta el cielo de Beatrice el Dante. Por eso existe el verso de diamante, por eso el iris tiéndese y por eso humano genio es celeste progreso. Líricos cantan y meditan sabios por esos pechos y por esos labios: ¡La mejor musa es la de carne y hueso!ENVÍO:Gregorio: nada al cantor determina como el gentil estímulo del beso. Gloria al sabor de la boca divina. ¡La mejor musa es la de carne y hueso!
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Balada en honor de las musas de carne y hueso
Nada mejor para cantar la vida, y aun para dar sonrisas a la muerte, que la áurea copa donde Venus vierte la esencia azul de su viña encendida. Por respirar los perfumes de Armida y por sorber el vino de su beso, vino de ardor, de beso, de embeleso, fuérase al cielo en la bestia de Orlando, ¡Voz de oro y miel para decir cantando: la mejor musa es la de carne y hueso!Cabellos largos en la buhardilla, noches de insomnio al blancor del invierno, pan de dolor con la sal de lo eterno y ojos de ardor en que Juvencia brilla; el tiempo en vano mueve su cuchilla, el hilo de oro permanece ileso; visión de gloria para el libro impreso que en sueños va como una mariposa y una esperanza en la boca de rosa: ¡La mejor musa es la de carne y hueso!Regio automóvil, regia cetrería, borla y muceta, heráldica fortuna, nada son como a la luz de la Luna una mujer hecha una melodía. Barca de amar busca la fantasía, no el yacht de Alfonso o la barca de Creso. Da al cuerpo llama y fortifica el seso ese archivado y vital paraíso; pasad de largo, Abelardo y Narciso: ¡La mejor musa es la de carne y hueso!Clío está en esa frente hecha de Aurora, Euterpe canta en esta lengua fina, Talía ríe en la boca divina, Melpómene es ese gesto que implora; en estos pies Terpsícore se adora, cuello inclinado es de Erato embeleso, Polymnia intenta a Calíope proceso por esos ojos en que Amor se quema. Urania rige todo ese sistema: ¡La mejor musa es la de carne y hueso!No protestéis con celo protestante, contra el panal de rosas y claveles en que Tiziano moja sus pinceles y gusta el cielo de Beatrice el Dante. Por eso existe el verso de diamante, por eso el iris tiéndese y por eso humano genio es celeste progreso. Líricos cantan y meditan sabios por esos pechos y por esos labios: ¡La mejor musa es la de carne y hueso!ENVÍO:Gregorio: nada al cantor determina como el gentil estímulo del beso. Gloria al sabor de la boca divina. ¡La mejor musa es la de carne y hueso!
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Surge mi voz, y el invierno se convierte en primavera: florece la enredadera y brota el narciso tierno. Baja mi voz al averno y el fuego se torna frío. Al Dios del Cielo le envío unas décimas de amor y dice Nuestro Señor: -¿Quién es aquel pajarillo...? Ilumina el horizonte el fuego de mi palabra y piensa el pastor de cabras que se está incendiando el monte: Trunca su vuelo el sisonte, quiebra su nota el gorrión; enardecido el halcón grazna con ruido agorero y queda mudo el jilguero que canta sobre el limón. Luego, mi canto sonoro bajo la tierra se interna perforando una caverna que termina en un tesoro: Queda descubierto el oro, el platino y el diamante. Ruge Júpiter tonante, luchan Neptuno y Eolo y Orfeo le dice a Apolo: -¡Anda y dile que no cante...! Entonces calla mi voz y hay un silencio profundo como si no hubiera mundo o ya no existiera Dios. Nadie cosecha el arroz, nadie apaña el algodón. Y tirado en un rincón cuando termina mi canto, derramo tan triste canto que me duele el corazón...
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Voz
Zumban las balas en la tarde última. Hay viento y hay cenizas en el viento, se dispersan el día y la batalla deforme, y la victoria es de los otros. Vencen los bárbaros, los gauchos vencen. Yo, que estudié las leyes y los cánones, yo, Francisco Narciso de Laprida, cuya voz declaró la independencia de estas crueles provincias, derrotado, de sangre y de sudor manchado el rostro, sin esperanza ni temor, perdido, huyo hacia el Sur por arrabales últimos. Como aquel capitán del Purgatorio que, huyendo a pie y ensangrentando el llano, fue cegado y tumbado por la muerte donde un oscuro río pierde el nombre, así habré de caer. Hoy es el término. La noche lateral de los pantanos me acecha y me demora. Oigo los cascos de mi caliente muerte que me busca con jinetes, con belfos y con lanzas. Yo que anhelé ser otro, ser un hombre de sentencias, de libros, de dictámenes a cielo abierto yaceré entre ciénagas; pero me endiosa el pecho inexplicable un júbilo secreto. Al fin me encuentro con mi destino sudamericano. A esta ruinosa tarde me llevaba el laberinto múltiple de pasos que mis días tejieron desde un día de la niñez. Al fin he descubierto la recóndita clave de mis años, la suerte de Francisco de Laprida, la letra que faltaba, la perfecta forma que supo Dios desde el principio. En el espejo de esta noche alcanzo mi insospechado rostro eterno. El círculo se va a cerrar. Yo aguardo que así sea. Pisan mis pies la sombra de las lanzas que me buscan. Las befas de mi muerte, los jinetes, las crines, los caballos, se ciernen sobre mí... Ya el primer golpe, ya el duro hierro que me raja el pecho, el íntimo cuchillo en la garganta.
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Poema conjetural
Zumban las balas en la tarde última. Hay viento y hay cenizas en el viento, se dispersan el día y la batalla deforme, y la victoria es de los otros. Vencen los bárbaros, los gauchos vencen. Yo, que estudié las leyes y los cánones, yo, Francisco Narciso de Laprida, cuya voz declaró la independencia de estas crueles provincias, derrotado, de sangre y de sudor manchado el rostro, sin esperanza ni temor, perdido, huyo hacia el Sur por arrabales últimos. Como aquel capitán del Purgatorio que, huyendo a pie y ensangrentando el llano, fue cegado y tumbado por la muerte donde un oscuro río pierde el nombre, así habré de caer. Hoy es el término. La noche lateral de los pantanos me acecha y me demora. Oigo los cascos de mi caliente muerte que me busca con jinetes, con belfos y con lanzas. Yo que anhelé ser otro, ser un hombre de sentencias, de libros, de dictámenes a cielo abierto yaceré entre ciénagas; pero me endiosa el pecho inexplicable un júbilo secreto. Al fin me encuentro con mi destino sudamericano. A esta ruinosa tarde me llevaba el laberinto múltiple de pasos que mis días tejieron desde un día de la niñez. Al fin he descubierto la recóndita clave de mis años, la suerte de Francisco de Laprida, la letra que faltaba, la perfecta forma que supo Dios desde el principio. En el espejo de esta noche alcanzo mi insospechado rostro eterno. El círculo se va a cerrar. Yo aguardo que así sea. Pisan mis pies la sombra de las lanzas que me buscan. Las befas de mi muerte, los jinetes, las crines, los caballos, se ciernen sobre mí... Ya el primer golpe, ya el duro hierro que me raja el pecho, el íntimo cuchillo en la garganta.
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Atrás el cielo, atrás la luz y su navaja, atrás los muros de salitre, atrás las calles que dan siempre a otras calles. Atrás mi piel de vidrios erizados, atrás mis uñas y mis dientes caídos en el pozo del espejo. Atrás la puerta que se cierra, el cuerpo que se abre. Atrás, amor encarnizado, pureza que destruye, garras de seda, labios de ceniza. Atrás, tierra o cielo. Sentados a las mesas donde beben la sangre de los pobres: la mesa del dinero, la mesa de la gloria y la de la justicia, la mesa del poder y la mesa de Dios -la Sagrada Familia en su Pesebre, la Fuente de la Vida, el espejo quebrado en que Narciso a sí mismo se bebe y no se sacia y el hígado, alimento de profetas y buitres… Atrás, tierra o cielo. Las sábanas conyugales insomnes, cubren cuerpos entrelazados, piedras entre cenizas cuando la luz los toca. Cada uno en su cárcel de palabras, y todos atareados construyendo la Torre de Babel en comandita. Y el cielo que bosteza y el infierno mordiéndose la cola y la resurrección y el día de la vida perdurable, el día sin crepúsculo, el paraíso visceral del feto. Creía en todo esto. Hoy duermo a la orilla del llanto. También el llanto sirve de almohada.
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Ni el cielo ni la tierra
Estábase la Efesia cazadora Dando en aljófar el sudor al baño, Cuando en rabiosa luz se abrasa el año Y la vida en incendios se evapora. De sí, Narciso y Ninfa, se enamora, Mas viendo conducido de su engaño Que se acerca Acteón, temiendo el daño, Fueron las Ninfas velo a su señora. Con la arena intentaron el cegalle, Mas luego que de amor miró el trofeo, Cegó más noblemente con su talle. Su frente endureció con arco feo, Sus perros intentaron el matalle, Y adelantóse a todos su deseo.
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Significa el mal que entra a la alma por los ojos, con la fábula de acteón
Yace pintado Amante, De amores de la Luz muerta de amores, Mariposa elegante Que vistió rosas y voló con flores; Y codicioso el fuego de sus galas Ardió dos primaveras en sus alas. El aliño del prado Y la curiosidad de Primavera Aquí se han acabado, Y el Galán breve de la Cuarta Esfera Que con dudoso y divertido vuelo Las lumbres quiso amartelar del Cielo. Clementes hospedaron A duras Salamandras llamas vivas; Su vida perdonaron, Y fueron rigurosas, como esquivas, Con el galán idólatra que quiso Morir como Faetón, siendo Narciso. No renacer hermosa, Parto de la ceniza y de la muerte, Como Fénix gloriosa Que su linaje entre las llamas vierte, Quien no sabe de amor y de terneza Lo llamará desdicha, y es fineza. Su tumba fue su Amada, Hermosa sí, pero temprana y breve; Ciega y enamorada, Mucho al Amor y poco al Tiempo debe; Y pues en sus amores se deshace, Escríbase: Aquí goza, donde yace.
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Túmulo de la mariposa
con narciso por labios & pupilas de azúcar me encontraste entre rechinantes mares hechos tabique asfalto & vagones sin vía sus obreros en gabán entre gritos encerraron a mi serafín el titilar de un palpitar amado mis pasos no llevan a casa llevan a un sonreír entre sabanas ajenas eco de mis pétalos ni mis ternuras reconozco cuando tus pieles fueron filmadas por caricia de crepitar ocre & mis pupilas de azúcar me hiere el corazón en pedacitos que reconozco narciso por labios & dulces nuestras distancias podría haberme arrojado entre aguas cristalinas si los pasos del hastío no llevasen miel pero es como sé ahogado en mi reflejo & mares hechos tabique pero es como distinguir entre jardines & flores & escuchar su eco mis cristales ya no guían arrojado entre aguas cristalinas narciso por labios
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Dec 25, 2020
Dec 25, 2020 at 1:24 PM UTC
narciso
Estábase la Efesia cazadora Dando en aljófar el sudor al baño, En la estación ardiente, cuando el año Con los rayos del Sol el Perro dora. De sí (como Narciso) se enamora; (Vuelta pincel de su retrato extraño), Cuando sus ninfas, viendo cerca el daño, Hurtaron a Acteón a su señora. Tierra le echaron todas por cegalle, Sin advertir primero que era en vano, Pues no pudo cegar con ver su talle. Trocó en áspera frente el rostro humano, Sus perros intentaron de matalle, Mas sus deseos ganaron por la mano.
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Diana y acteón