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"muerta" poems
Circundada por selvas, bajo el cielo Siempre azulado, nuestra casa era Algo como el plumón y el terciopelo: Un tibio corazón de primavera. Se hablaba quedo en nuestra casa; Cierto que cobijaba tantas aves, Que nos salían las palabras suaves Como si las dijéramos a un muerto. Pero nada era triste: la dulzura Poníamos tan dócil armonía Que hasta el suspiro tenue presentía En sus patios sombreados de verdura. El mármol blanco de los corredores Parecía dormir un sueño largo. Las fuentes compartían su letargo. Soñaban las estatuas con amores. Cedían los sillones blandamente, Como un pecho materno, y era fino, Muy fino el aire, así como divino, Cuando filtraba el oro del poniente. ¡Cómo me acuerdo de la noche aquella En que entré sostenida por tu brazo! Moría casi bajo el doble abrazo De tu mirada y de la noche bella. ¡Moría casi! Me llevaste tierno Por largas escaleras silenciosas Y ni tuve conciencia de las cosas: Era un cuerpo cansado y sin gobierno. No sé cómo llegamos a una estancia. La penumbra interior, los pasos quedos, Tus besos que morían en mis dedos Me tornaron el alma una fragancia. Abriste una ventana: allá, lejano, Plateaba el río y el silencio era Dulce y enorme, y era primavera, Y se movía el río sobre el llano. Caminaba hacia el mar con tal dulzura Que parecía una palabra buena. Iba a darse sin fin; la quieta arena Mirábalo pasar con amargura. Y mi alma también rodó en el río, Se hundió con él en perfumadas frondas, Siguiéndolo hasta el mar cayó en sus ondas, Y suyo fue el divino poderío. Se curvó blanda en el enorme vaso, De allí se desprendió como un suspiro, Ascendió por los buques y el retiro De otras mujeres sorprendió de paso. Subió hasta las ciudades de otro mundo; Dormían todos, todo estaba blanco, Luego vio cada mundo como un banco De arena muerta en el azul profundo. Y desde aquel azul que todo abisma Miró en la tierra esta ventana abierta: ¿Quién era esa criatura medio muerta? Y se bajó a mirar. ¡Y era yo misma! Cuando volvió del viaje, envejecida De tanto haber vagado unos instantes La esperaban tus ojos suplicantes: Se hundió por ellos y encontró la vida. ¿Recuerdas tú? La casa era un arrullo, Un perfume infinito, un nido blando: Nunca se dijo la palabra cuándo. Se decía, muy quedo: mío y tuyo.
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La casa
Circundada por selvas, bajo el cielo Siempre azulado, nuestra casa era Algo como el plumón y el terciopelo: Un tibio corazón de primavera. Se hablaba quedo en nuestra casa; Cierto que cobijaba tantas aves, Que nos salían las palabras suaves Como si las dijéramos a un muerto. Pero nada era triste: la dulzura Poníamos tan dócil armonía Que hasta el suspiro tenue presentía En sus patios sombreados de verdura. El mármol blanco de los corredores Parecía dormir un sueño largo. Las fuentes compartían su letargo. Soñaban las estatuas con amores. Cedían los sillones blandamente, Como un pecho materno, y era fino, Muy fino el aire, así como divino, Cuando filtraba el oro del poniente. ¡Cómo me acuerdo de la noche aquella En que entré sostenida por tu brazo! Moría casi bajo el doble abrazo De tu mirada y de la noche bella. ¡Moría casi! Me llevaste tierno Por largas escaleras silenciosas Y ni tuve conciencia de las cosas: Era un cuerpo cansado y sin gobierno. No sé cómo llegamos a una estancia. La penumbra interior, los pasos quedos, Tus besos que morían en mis dedos Me tornaron el alma una fragancia. Abriste una ventana: allá, lejano, Plateaba el río y el silencio era Dulce y enorme, y era primavera, Y se movía el río sobre el llano. Caminaba hacia el mar con tal dulzura Que parecía una palabra buena. Iba a darse sin fin; la quieta arena Mirábalo pasar con amargura. Y mi alma también rodó en el río, Se hundió con él en perfumadas frondas, Siguiéndolo hasta el mar cayó en sus ondas, Y suyo fue el divino poderío. Se curvó blanda en el enorme vaso, De allí se desprendió como un suspiro, Ascendió por los buques y el retiro De otras mujeres sorprendió de paso. Subió hasta las ciudades de otro mundo; Dormían todos, todo estaba blanco, Luego vio cada mundo como un banco De arena muerta en el azul profundo. Y desde aquel azul que todo abisma Miró en la tierra esta ventana abierta: ¿Quién era esa criatura medio muerta? Y se bajó a mirar. ¡Y era yo misma! Cuando volvió del viaje, envejecida De tanto haber vagado unos instantes La esperaban tus ojos suplicantes: Se hundió por ellos y encontró la vida. ¿Recuerdas tú? La casa era un arrullo, Un perfume infinito, un nido blando: Nunca se dijo la palabra cuándo. Se decía, muy quedo: mío y tuyo.
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Spanish La luna es pálida y triste, la luna es exangüe y yerta. La media luna figúraseme un suave perfil de muerta… Yo que prefiero a la insigne palidez encarecida De todas las perlas árabes, la rosa recién abierta, En un rincón del terruño con el color de la vida, Adoro esa luna pálida, adoro esa faz de muerta! Y en el altar de las noches, como una flor encendida Y ebria de extraños perfumes, mi alma la inciensa rendida. Yo sé de labios marchitos en la blasfemia y el vino, Que besan tras de la orgia sus huellas en el camino; Locos que mueren besando su imagen en lagos yertos… Porque ella es luz de inocencia, porque a esa luz misteriosa Alumbran las cosas blancas, se ponen blancas las cosas, Y hasta las almas más negras toman clarores inciertos! English The moon is pallid and sad, the moon is bloodless and cold. I imagine the half-moon as a profile of the dead… And beyond the reknowned and praised pallor Of Arab pearls, I prefer the rose in recent bud. In a corner of this land with the colors of earth, I adore this pale moon, I adore this death mask! And at the altar of the night, like a flower inflamed, Inebriated by strange perfumes, my soul resigns. I know of lips withered with blasphemy and wine; After an **** they kiss her trace in the lane. Insane ones who die kissing her image in lakes… Because she is light of innocence, because white things Illuminate her mysterious light, things taking on white, And even the blackest souls become uncertainly bright.
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Al Claro De Luna (In The Light Of The Moon)
Spanish La luna es pálida y triste, la luna es exangüe y yerta. La media luna figúraseme un suave perfil de muerta… Yo que prefiero a la insigne palidez encarecida De todas las perlas árabes, la rosa recién abierta, En un rincón del terruño con el color de la vida, Adoro esa luna pálida, adoro esa faz de muerta! Y en el altar de las noches, como una flor encendida Y ebria de extraños perfumes, mi alma la inciensa rendida. Yo sé de labios marchitos en la blasfemia y el vino, Que besan tras de la orgia sus huellas en el camino; Locos que mueren besando su imagen en lagos yertos… Porque ella es luz de inocencia, porque a esa luz misteriosa Alumbran las cosas blancas, se ponen blancas las cosas, Y hasta las almas más negras toman clarores inciertos! English The moon is pallid and sad, the moon is bloodless and cold. I imagine the half-moon as a profile of the dead… And beyond the reknowned and praised pallor Of Arab pearls, I prefer the rose in recent bud. In a corner of this land with the colors of earth, I adore this pale moon, I adore this death mask! And at the altar of the night, like a flower inflamed, Inebriated by strange perfumes, my soul resigns. I know of lips withered with blasphemy and wine; After an **** they kiss her trace in the lane. Insane ones who die kissing her image in lakes… Because she is light of innocence, because white things Illuminate her mysterious light, things taking on white, And even the blackest souls become uncertainly bright.
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Hoy me siento triste y despojado me siento tan infeliz, tan desolado no puedo creer que el destino me prohíba tenerte a mi lado. Una tras otra, cada noche espero tu promesa esperando a que me des una carta o un mensaje pero en vano , por un momento contigo, mi alma reza sin saber si en realidad tu piensas en mi, sin saber si tu das el mas mínimo suspiro por mi ser o mi existencia. Estoy solo, de nuevo, en esta noche de impotencia preguntándole a mi corazón la razón de esta locura que no me deja ni pensar ni vivir sin tu presencia. Cada vez que me niegas tus amistosas palabras siento como una daga mi pecho atraviesa tan profundo y tan doloroso como unas tijeras que cortan los lazos de mi amor hacia tu gentileza. Las noche sin ti es un interminable tormento sangra mi corazón herido y abierto me siento tan solo sin ti, tan frió, tan muerto, sin ti me quedo sin aliento y con ganas de que este sea mi ultimo momento. No puedo sacarte de mi pensamiento, tan fuerte siento sobre ti que mi cuerpo sufre en silencio por esa jugarreta del destino y mi intenso remordimiento de no haber actuado antes y de haber perdido la oportunidad de ganar tu corazón y tu aprecio. No sabes las ganas que tengo de oír tus palabras susurrarme en el oído, aunque me llenes el alma con falsa esperanza para que después esos sueños mueran en el olvido. Tus recuerdos y tus fotos me lastiman el alma al pensar que tus sonrisas yo no puedo experimentarlas el dolor estará dentro de mi hasta el día en que tu te intereses en mi o hasta el momento en que yo me olvide de ti.. En la ventana miro la cuidad muerta, tan solitaria como mi alma que grita por tu cariño pero tu solo le cierras la puerta sin saber que lo único que quiero es cumplir mi destino. He llevado mi sufrimiento a las calles de mi pensamiento se ven como un paisaje desolado, tan frías y tan turbulentas, al final de un callejón en mi mente veo como tu me huyes y sufro al sentir como mis ojos se llenan de lagrimas sangrientas. Tu silencio ha esculpido mi llanto el viento frío que ha dejado mí aliento, esta noche he querido llorarte, pero solo he conseguido esperarte. Tengo tantas ganas y deseos de llamarte pero tengo tanto miedo de molestarte y decirte que te quiero. Si pudiera hacer que me entendieras o que por un momento esta desesperación sintieras, el sufrimiento que mi corazón experimenta al sentir como el amor aumenta pero la persona que se quiere ni siquiera lo enfrenta.. Tonto es el corazón, que al saber que aunque no hay razón sigue queriendo con tanta pasión sin importar el dolor causado por el desamor.
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Apr 6, 2015
Apr 6, 2015 at 12:21 AM UTC
Estoico Sufrimiento
Hoy me siento triste y despojado me siento tan infeliz, tan desolado no puedo creer que el destino me prohíba tenerte a mi lado. Una tras otra, cada noche espero tu promesa esperando a que me des una carta o un mensaje pero en vano , por un momento contigo, mi alma reza sin saber si en realidad tu piensas en mi, sin saber si tu das el mas mínimo suspiro por mi ser o mi existencia. Estoy solo, de nuevo, en esta noche de impotencia preguntándole a mi corazón la razón de esta locura que no me deja ni pensar ni vivir sin tu presencia. Cada vez que me niegas tus amistosas palabras siento como una daga mi pecho atraviesa tan profundo y tan doloroso como unas tijeras que cortan los lazos de mi amor hacia tu gentileza. Las noche sin ti es un interminable tormento sangra mi corazón herido y abierto me siento tan solo sin ti, tan frió, tan muerto, sin ti me quedo sin aliento y con ganas de que este sea mi ultimo momento. No puedo sacarte de mi pensamiento, tan fuerte siento sobre ti que mi cuerpo sufre en silencio por esa jugarreta del destino y mi intenso remordimiento de no haber actuado antes y de haber perdido la oportunidad de ganar tu corazón y tu aprecio. No sabes las ganas que tengo de oír tus palabras susurrarme en el oído, aunque me llenes el alma con falsa esperanza para que después esos sueños mueran en el olvido. Tus recuerdos y tus fotos me lastiman el alma al pensar que tus sonrisas yo no puedo experimentarlas el dolor estará dentro de mi hasta el día en que tu te intereses en mi o hasta el momento en que yo me olvide de ti.. En la ventana miro la cuidad muerta, tan solitaria como mi alma que grita por tu cariño pero tu solo le cierras la puerta sin saber que lo único que quiero es cumplir mi destino. He llevado mi sufrimiento a las calles de mi pensamiento se ven como un paisaje desolado, tan frías y tan turbulentas, al final de un callejón en mi mente veo como tu me huyes y sufro al sentir como mis ojos se llenan de lagrimas sangrientas. Tu silencio ha esculpido mi llanto el viento frío que ha dejado mí aliento, esta noche he querido llorarte, pero solo he conseguido esperarte. Tengo tantas ganas y deseos de llamarte pero tengo tanto miedo de molestarte y decirte que te quiero. Si pudiera hacer que me entendieras o que por un momento esta desesperación sintieras, el sufrimiento que mi corazón experimenta al sentir como el amor aumenta pero la persona que se quiere ni siquiera lo enfrenta.. Tonto es el corazón, que al saber que aunque no hay razón sigue queriendo con tanta pasión sin importar el dolor causado por el desamor.
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Alta va la luna. Bajo corre el viento.   (Mis largas miradas, exploran el cielo.)   Luna sobre el agua. Luna bajo el viento.   (Mis cortas miradas, exploran el suelo.)   Las voces de dos niñas venían. Sin esfuerzo, de la luna del agua, me fui a la del cielo. Un brazo de la noche entra por mi ventana.   Un gran brazo moreno con pulseras de agua.   Sobre un cristal azul jugaba al río mi alma. Los instantes heridos por el reloj... pasaban. Asomo la cabeza por mi ventana, y veo cómo quiere cortarla la cuchilla del viento.   En esta guillotina invisible, yo he puesto la cabeza sin ojos de todos mis deseos.   Y un olor de limón llenó el instante inmenso, mientras se convertía en flor de gasa el viento. Al estanque se le ha muerto hoy una niña de agua. Está fuera del estanque, sobre el suelo amortajada.   De la cabeza a sus muslos un pez la cruza, llamándola. El viento le dice "niña", mas no puede despertarla.   El estanque tiene suelta su cabellera de algas y al aire sus grises tetas estremecidas de ranas.   Dios te salve. Rezaremos a Nuestra Señora de Agua por la niña del estanque muerta bajo las manzanas.   Yo luego pondré a su lado dos pequeñas calabazas para que se tenga a flote, ¡ay!, sobre la mar salada.
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Nocturnos de la ventana
Y ante mi abrazo te sentí rendida... y ante tu sumisión, mis besos sabios pusieron a temblar entre tus labios ansias de amor y de placer y vida... Fue un instante no más, uno de esos siglos-instantes que el amor nos brinda, prometiéndole un lauro al que se rinda primero en la batalla de los besos... Lo ves, mujer... No cabe en la materia la espiritualidad de lo insensible; todo es vencido ante el irresistible empujón de la carne y su miseria.... Y te sentí temblar como la fronda al soplo tibio de la brisa vaga, cuando en su trino el ruiseñor divaga y peina el sol su cabellera blonda... Y te sentí temblar como la onda que su quietud sobre la arena apaga, y como el ave que sin rumbo vaga y un circulo invisible traza y ronda. Y te sentí languidecer al peso de mis labios, al peso de un gran beso que perfumó en tus labios a un suspiro, tal como languidece en la laguna un cisne enamorado de la Luna, al no hallarla en el cielo de zafiro... Y te sentí latir, tal como late al manotazo del ciclón la hoja, como en la espada late, humeante y roja, la sangre que bebiera en el combate; tal como el sauce que su frente abate cuando la nube en su aflicción lo moja, o como el oceáno que se enoja y en el escollo solitario bate. Y te sentí vencida, con el lento y anhelado y temido vencimiento del sol, cuando la Noche abre la puerta del ***** templo de su Dios ignoto; y te sentí dormida, como un loto en la serenidad de un agua muerta... Y te sentí anhelante y temblorosa cual la irisada espuma de un torrente; como un lucero en la región silente, insinuando una seña misteriosa; cual la palma que agita, rumorosa, su abanico de jade, lentamente, como despunta en un jardín durmiente el milagro de gracia de una rosa; y cual la cierva cuando la acorrala la jauría, cual ave moribunda que pliega triste su ya inútil ala, y adoré tu sensual melancolía llena de rendición meditabunda, ¡y te sentí profundamente mía!...
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Poema de los besos
Y ante mi abrazo te sentí rendida... y ante tu sumisión, mis besos sabios pusieron a temblar entre tus labios ansias de amor y de placer y vida... Fue un instante no más, uno de esos siglos-instantes que el amor nos brinda, prometiéndole un lauro al que se rinda primero en la batalla de los besos... Lo ves, mujer... No cabe en la materia la espiritualidad de lo insensible; todo es vencido ante el irresistible empujón de la carne y su miseria.... Y te sentí temblar como la fronda al soplo tibio de la brisa vaga, cuando en su trino el ruiseñor divaga y peina el sol su cabellera blonda... Y te sentí temblar como la onda que su quietud sobre la arena apaga, y como el ave que sin rumbo vaga y un circulo invisible traza y ronda. Y te sentí languidecer al peso de mis labios, al peso de un gran beso que perfumó en tus labios a un suspiro, tal como languidece en la laguna un cisne enamorado de la Luna, al no hallarla en el cielo de zafiro... Y te sentí latir, tal como late al manotazo del ciclón la hoja, como en la espada late, humeante y roja, la sangre que bebiera en el combate; tal como el sauce que su frente abate cuando la nube en su aflicción lo moja, o como el oceáno que se enoja y en el escollo solitario bate. Y te sentí vencida, con el lento y anhelado y temido vencimiento del sol, cuando la Noche abre la puerta del ***** templo de su Dios ignoto; y te sentí dormida, como un loto en la serenidad de un agua muerta... Y te sentí anhelante y temblorosa cual la irisada espuma de un torrente; como un lucero en la región silente, insinuando una seña misteriosa; cual la palma que agita, rumorosa, su abanico de jade, lentamente, como despunta en un jardín durmiente el milagro de gracia de una rosa; y cual la cierva cuando la acorrala la jauría, cual ave moribunda que pliega triste su ya inútil ala, y adoré tu sensual melancolía llena de rendición meditabunda, ¡y te sentí profundamente mía!...
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Hoy me siento triste y despojado me siento tan infeliz, tan desolado no puedo creer que el destino me prohíba tenerte a mi lado. Una tras otra, cada noche espero tu promesa esperando a que me des una carta o un mensaje pero en vano ... por un momento contigo, mi alma reza sin saber si en realidad tu piensas en mi, sin saber si tu das el mas mínimo suspiro por mi ser o mi existencia. Estoy solo, de nuevo, en esta noche de impotencia preguntándole a mi corazón la razón de esta locura que no me deja ni pensar ni vivir sin tu presencia. Cada vez que me niegas tus amistosas palabras siento como una daga mi pecho atraviesa tan profundo y tan doloroso como unas tijeras que cortan los lazos de mi amor hacia tu gentileza. Las noche sin ti es un interminable tormento sangra mi corazón herido y hambriento me siento tan solo sin ti, tan frió, tan muerto, sin ti me quedo sin aliento y con ganas de que este sea mi ultimo momento. No puedo sacarte de mi pensamiento, tan fuerte siento sobre ti que mi cuerpo sufre en silencio por esa jugarreta del destino y mi intenso remordimiento de no haber actuado antes y de haber perdido la oportunidad de ganar tu corazón y tu aprecio. No sabes las ganas que tengo de oír tus palabras susurrarme en el oído, aunque me llenes el alma con falsa esperanza para que después esos sueños mueran en el olvido. Tus recuerdos y tus fotos me lastiman el alma al pensar que tus sonrisas yo no puedo experimentarlas el dolor estará dentro de mi hasta el día en que tu te intereses en mi o hasta el momento en que yo me olvide de ti.. En la ventana miro la cuidad muerta, tan solitaria como mi alma que grita por tu cariño pero tu solo le cierras la puerta sin saber que lo único que quiero es cumplir mi destino. He llevado mi sufrimiento a las calles de mi pensamiento se ven como un paisaje desolado, tan frías y tan turbulentas, al final de un callejón en mi mente veo como tu me huyes y sufro al sentir como mis ojos se llenan de lagrimas sangrientas. Tu silencio ha esculpido mi llanto el viento frío que ha dejado mí aliento, esta noche he querido llorarte, pero solo he conseguido esperarte. Tengo tantas ganas y deseos de llamarte pero tengo tanto miedo de molestarte y decirte que te quiero. Si pudiera hacer que me entendieras o que por un momento esta desesperación sintieras, el sufrimiento que mi corazón experimenta al sentir como el amor aumenta pero la persona que se quiere ni siquiera lo enfrenta.. Tonto es el corazón, que al saber que aunque no hay razón sigue queriendo con tanta pasión sin importar el dolor causado por el desamor.
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Jan 28, 2015
Jan 28, 2015 at 10:52 PM UTC
Ignorancia
Hoy me siento triste y despojado me siento tan infeliz, tan desolado no puedo creer que el destino me prohíba tenerte a mi lado. Una tras otra, cada noche espero tu promesa esperando a que me des una carta o un mensaje pero en vano ... por un momento contigo, mi alma reza sin saber si en realidad tu piensas en mi, sin saber si tu das el mas mínimo suspiro por mi ser o mi existencia. Estoy solo, de nuevo, en esta noche de impotencia preguntándole a mi corazón la razón de esta locura que no me deja ni pensar ni vivir sin tu presencia. Cada vez que me niegas tus amistosas palabras siento como una daga mi pecho atraviesa tan profundo y tan doloroso como unas tijeras que cortan los lazos de mi amor hacia tu gentileza. Las noche sin ti es un interminable tormento sangra mi corazón herido y hambriento me siento tan solo sin ti, tan frió, tan muerto, sin ti me quedo sin aliento y con ganas de que este sea mi ultimo momento. No puedo sacarte de mi pensamiento, tan fuerte siento sobre ti que mi cuerpo sufre en silencio por esa jugarreta del destino y mi intenso remordimiento de no haber actuado antes y de haber perdido la oportunidad de ganar tu corazón y tu aprecio. No sabes las ganas que tengo de oír tus palabras susurrarme en el oído, aunque me llenes el alma con falsa esperanza para que después esos sueños mueran en el olvido. Tus recuerdos y tus fotos me lastiman el alma al pensar que tus sonrisas yo no puedo experimentarlas el dolor estará dentro de mi hasta el día en que tu te intereses en mi o hasta el momento en que yo me olvide de ti.. En la ventana miro la cuidad muerta, tan solitaria como mi alma que grita por tu cariño pero tu solo le cierras la puerta sin saber que lo único que quiero es cumplir mi destino. He llevado mi sufrimiento a las calles de mi pensamiento se ven como un paisaje desolado, tan frías y tan turbulentas, al final de un callejón en mi mente veo como tu me huyes y sufro al sentir como mis ojos se llenan de lagrimas sangrientas. Tu silencio ha esculpido mi llanto el viento frío que ha dejado mí aliento, esta noche he querido llorarte, pero solo he conseguido esperarte. Tengo tantas ganas y deseos de llamarte pero tengo tanto miedo de molestarte y decirte que te quiero. Si pudiera hacer que me entendieras o que por un momento esta desesperación sintieras, el sufrimiento que mi corazón experimenta al sentir como el amor aumenta pero la persona que se quiere ni siquiera lo enfrenta.. Tonto es el corazón, que al saber que aunque no hay razón sigue queriendo con tanta pasión sin importar el dolor causado por el desamor.
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La vida ya no tiene mucho sentido Podría estar atrapada en el limbo Podría estar muerta; pero sólo traería un poco de tristeza y sería una mancha que borrar. Estoy en una rutina en la que no hay por donde escapar El tiempo es mi aliado y mi peor enemigo Tengo tiempo de sobra, pero ansío momentos por llegar La espera es eterna, y la eternidad se siente lenta, espesa y con mal sabor de boca que te llena de ansiedad. Estoy clavada en el piso Con pesadas cadenas que no me dejan volar Y una jaula que evita mi escape final si es que me llego a liberar. Soy una infante que se subió a un carrusel Aquellos que se quedaron fuera para admirarla vagar, se distrajeron con algo más. Soy una infante en un carrusel averiado Que da vueltas y no hay un control para un final. Todo es igual; la misma rutina, la misma jaula, y las mismas vueltas del carrusel. Yo soy igual; la misma criatura que esta encerrada y que ansía por salir. Necesito algo que me libere de la rutina, algo que me quite las cadenas y abra la jaula; algo que tome el control y detenga el carrusel. Tiempo, ven ya. Te necesito.
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Jul 20, 2013
Jul 20, 2013 at 11:41 AM UTC
Sin título.
Preguntaréis: Y dónde están las lilas? Y la metafísica cubierta de amapolas? Y la lluvia que a menudo golpeaba sus palabras llenándolas de agujeros y pájaros? Os voy a contar todo lo que me pasa. Yo vivía en un barrio de Madrid, con campanas, con relojes, con árboles. Desde allí se veía el rostro seco de Castilla como un océano de cuero.                                           Mi casa era llamada la casa de las flores, porque por todas partes estallaban geranios: era una bella casa con perros y chiquillos.                                   Raúl, te acuerdas? Te acuerdas, Rafael?                                 Federico, te acuerdas debajo de la tierra, te acuerdas de mi casa con balcones en donde la luz de junio ahogaba flores en tu boca?                                                                 Hermano, hermano! Todo eran grandes voces, sal de mercaderías, aglomeraciones de pan palpitante, mercados de mi barrio de Argüelles con su estatua como un tintero pálido entre las merluzas: el aceite llegaba a las cucharas, un profundo latido de pies y manos llenaba las calles, metros, litros, esencia aguda de la vida,                           pescados hacinados, contextura de techos con sol frío en el cual la flecha se fatiga, delirante marfil fino de las patatas, tomates repetidos hasta el mar. Y una mañana todo estaba ardiendo y una mañana las hogueras salían de la tierra devorando seres, y desde entonces fuego, pólvora desde entonces, y desde entonces sangre. Bandidos con aviones y con moros, bandidos con sortijas y duquesas, bandidos con frailes negros bendiciendo venían por el cielo a matar niños, y por las calles la sangre de los niños corría simplemente, como sangre de niños. Chacales que el chacal rechazaría, piedras que el cardo seco mordería escupiendo, víboras que las víboras odiaran! Frente a vosotros he visto la sangre de España levantarse para ahogaros en una sola ola de orgullo y de cuchillos! Generales traidores: mirad mi casa muerta, mirad España rota: pero de cada casa muerta sale metal ardiendo en vez de flores, pero de cada hueco de España sale España, pero de cada niño muerto sale un fusil con ojos, pero de cada crimen nacen balas que os hallarán un día el sitio del corazón. Preguntaréis por qué su poesía no nos habla del sueño, de las hojas, de los grandes volcanes de su país natal? Venid a ver la sangre por las calles venid a ver la sangré por las calles, venid a ver la sangre por las calles!
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Explico algunas cosas
Preguntaréis: Y dónde están las lilas? Y la metafísica cubierta de amapolas? Y la lluvia que a menudo golpeaba sus palabras llenándolas de agujeros y pájaros? Os voy a contar todo lo que me pasa. Yo vivía en un barrio de Madrid, con campanas, con relojes, con árboles. Desde allí se veía el rostro seco de Castilla como un océano de cuero.                                           Mi casa era llamada la casa de las flores, porque por todas partes estallaban geranios: era una bella casa con perros y chiquillos.                                   Raúl, te acuerdas? Te acuerdas, Rafael?                                 Federico, te acuerdas debajo de la tierra, te acuerdas de mi casa con balcones en donde la luz de junio ahogaba flores en tu boca?                                                                 Hermano, hermano! Todo eran grandes voces, sal de mercaderías, aglomeraciones de pan palpitante, mercados de mi barrio de Argüelles con su estatua como un tintero pálido entre las merluzas: el aceite llegaba a las cucharas, un profundo latido de pies y manos llenaba las calles, metros, litros, esencia aguda de la vida,                           pescados hacinados, contextura de techos con sol frío en el cual la flecha se fatiga, delirante marfil fino de las patatas, tomates repetidos hasta el mar. Y una mañana todo estaba ardiendo y una mañana las hogueras salían de la tierra devorando seres, y desde entonces fuego, pólvora desde entonces, y desde entonces sangre. Bandidos con aviones y con moros, bandidos con sortijas y duquesas, bandidos con frailes negros bendiciendo venían por el cielo a matar niños, y por las calles la sangre de los niños corría simplemente, como sangre de niños. Chacales que el chacal rechazaría, piedras que el cardo seco mordería escupiendo, víboras que las víboras odiaran! Frente a vosotros he visto la sangre de España levantarse para ahogaros en una sola ola de orgullo y de cuchillos! Generales traidores: mirad mi casa muerta, mirad España rota: pero de cada casa muerta sale metal ardiendo en vez de flores, pero de cada hueco de España sale España, pero de cada niño muerto sale un fusil con ojos, pero de cada crimen nacen balas que os hallarán un día el sitio del corazón. Preguntaréis por qué su poesía no nos habla del sueño, de las hojas, de los grandes volcanes de su país natal? Venid a ver la sangre por las calles venid a ver la sangré por las calles, venid a ver la sangre por las calles!
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Greet death with your hands in your pockets, slouched back, cool, collected, and confident. Wear a hint of a grin and a dash of cologne. Say What took you so long? Say You're behind the times, man. Say Dead is the new black. Coffin is the new condo. Pallor is the new tan. La vida muerta. Greet death with a fistful of black-eyed susans, butterflies in your stomach, and two tickets to tomorrow's sunrise. Wear your father's cufflinks and your mother's wedding ring. Say I brought these for you, babe. Say Kiss me, kiss me. Say But wait until the sun comes up. Just until daybreak. I want to show you something. Hasta la muerte, te amo. Greet death with a knife at your own neck, chin up, throat bared, cardiac in overdrive. Wear nothing. Wear nothing. Say Bring it on ************ Say Only on my terms. Say nothing and open your throat. and bleed to completion. El final, el final, el final. This poem © Gabriel Gadfly. Published Oct 29, 2009
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Feb 18, 2013
Feb 18, 2013 at 3:22 PM UTC
How To Greet Death
Un día estaré muerta, blanca como la nieve, dulce como los sueños en la tarde que llueve. Un día estaré muerta, fría como la piedra, quieta como el olvido, triste como la hiedra. Un día habré logrado el sueño vespertino, el sueño bien amado donde acaba el camino. Un día habré dormido con un sueño tan largo que ni tus besos puedan avivar el letargo. Un día estaré sola, como está la montaña entre el largo desierto y la mar que la baña. Será una tarde llena de dulzuras celestes, con pájaros que callan, con tréboles agrestes. La primavera, rosa, como un labio de infante, entrará por las puertas con su aliento fragante. La primavera rosa me pondrá en las mejillas -¡la primavera rosa!- dos rosas amarillas... La primavera dulce, la que me puso rosas encarnadas y blancas en las manos sedosas. La primavera dulce que me enseñara a amarte, la primavera misma que me ayudó a lograrte. ¡Oh la tarde postrera que imagino yo muerta como ciudad en ruinas, milenaria y desierta! ¡Oh la tarde como esos silencios de laguna amarillos y quietos bajo el rayo de luna! ¡Oh la tarde embriagada de armonía perfecta: cuán amarga es la vida! ¡Y la muerte qué recta! La muerte justiciera que nos lleva al olvido como al pájaro errante lo acogen en el nido. Y caerá en mis pupilas una luz bienhechora, la luz azul celeste de la última hora. Una luz tamizada que bajando del cielo me pondrá en las pupilas la dulzura de un velo. Una luz tamizada que ha de cubrirme toda con su velo impalpable como un velo de boda. Una luz que en el alma musitará despacio: la vida es una cueva, la muerte es el espacio. Y que ha de deshacerme en calma lenta y suma como en la playa de oro se deshace la espuma.Oh, silencio, silencio... esta tarde es la tarde en que la sangre mía ya no corre ni arde. Oh, silencio, silencio... en torno de mi cama tu boca boca amada dulcemente me llama. Oh silencio, silencio que tus besos sin ecos se pierden en mi alma temblorosos y secos. Oh silencio, silencio que la tarde se alarga y pone sus tristezas en tu lágrima amarga. Oh silencio, silencio que se callan las aves, se adormecen las flores, se detienen las naves. Oh silencio, silencio que una estrella ha caído dulcemente a la tierra, dulcemente y sin ruido. Oh silencio, silencio que la noche se allega y en mi lecho se esconde, susurra, gime y ruega. Oh silencio, silencio... que el Silencio me toca y me apaga los ojos, y me apaga la boca. Oh silencio, silencio... que la calma destilan mis manos cuyos dedos lentamente se afilan...
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Silencio
Un día estaré muerta, blanca como la nieve, dulce como los sueños en la tarde que llueve. Un día estaré muerta, fría como la piedra, quieta como el olvido, triste como la hiedra. Un día habré logrado el sueño vespertino, el sueño bien amado donde acaba el camino. Un día habré dormido con un sueño tan largo que ni tus besos puedan avivar el letargo. Un día estaré sola, como está la montaña entre el largo desierto y la mar que la baña. Será una tarde llena de dulzuras celestes, con pájaros que callan, con tréboles agrestes. La primavera, rosa, como un labio de infante, entrará por las puertas con su aliento fragante. La primavera rosa me pondrá en las mejillas -¡la primavera rosa!- dos rosas amarillas... La primavera dulce, la que me puso rosas encarnadas y blancas en las manos sedosas. La primavera dulce que me enseñara a amarte, la primavera misma que me ayudó a lograrte. ¡Oh la tarde postrera que imagino yo muerta como ciudad en ruinas, milenaria y desierta! ¡Oh la tarde como esos silencios de laguna amarillos y quietos bajo el rayo de luna! ¡Oh la tarde embriagada de armonía perfecta: cuán amarga es la vida! ¡Y la muerte qué recta! La muerte justiciera que nos lleva al olvido como al pájaro errante lo acogen en el nido. Y caerá en mis pupilas una luz bienhechora, la luz azul celeste de la última hora. Una luz tamizada que bajando del cielo me pondrá en las pupilas la dulzura de un velo. Una luz tamizada que ha de cubrirme toda con su velo impalpable como un velo de boda. Una luz que en el alma musitará despacio: la vida es una cueva, la muerte es el espacio. Y que ha de deshacerme en calma lenta y suma como en la playa de oro se deshace la espuma.Oh, silencio, silencio... esta tarde es la tarde en que la sangre mía ya no corre ni arde. Oh, silencio, silencio... en torno de mi cama tu boca boca amada dulcemente me llama. Oh silencio, silencio que tus besos sin ecos se pierden en mi alma temblorosos y secos. Oh silencio, silencio que la tarde se alarga y pone sus tristezas en tu lágrima amarga. Oh silencio, silencio que se callan las aves, se adormecen las flores, se detienen las naves. Oh silencio, silencio que una estrella ha caído dulcemente a la tierra, dulcemente y sin ruido. Oh silencio, silencio que la noche se allega y en mi lecho se esconde, susurra, gime y ruega. Oh silencio, silencio... que el Silencio me toca y me apaga los ojos, y me apaga la boca. Oh silencio, silencio... que la calma destilan mis manos cuyos dedos lentamente se afilan...
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Sube a nacer conmigo, hermano. Dame la mano desde la profunda zona de tu dolor diseminado. No volverás del fondo de las rocas. No volverás del tiempo subterráneo. No volverá tu voz endurecida. No volverán tus ojos taladrados. Mírame desde el fondo de la tierra, labrador, tejedor, pastor callado: domador de guanacos tutelares: albañil del andamio desafiado: aguador de las lágrimas andinas: joyero de los dedos machacados: agricultor temblando en la semilla: alfarero en tu greda derramado: traed a la copa de esta nueva vida vuestros viejos dolores enterrados. Mostradme vuestra sangre y vuestro surco, decidme: aquí fui castigado, porque la joya no brilló o la tierra no entregó a tiempo la piedra o el grano: señaladme la piedra en que caísteis y la madera en que os crucificaron, encendedme los viejos pedernales, las viejas lámparas, los látigos pegados a través de los siglos en las llagas y las hachas de brillo ensangrentado. Yo vengo a hablar por vuestra boca muerta. A través de la tierra juntad todos los silenciosos labios derramados y desde el fondo habladme toda esta larga noche como si yo estuviera con vosotros anclado, contadme todo, cadena a cadena, eslabón a eslabón, y paso a paso, afilad los cuchillos que guardasteis, ponedlos en mi pecho y en mi mano, como un río de rayos amarillos, como un río de tigres enterrados, y dejadme llorar, horas, días, años, edades ciegas, siglos estelares. Dadme el silencio, el agua, la esperanza. Dadme la lucha, el hierro, los volcanes. Hablad por mis palabras y mi sangre.
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Alturas de machu picchu
Sube a nacer conmigo, hermano. Dame la mano desde la profunda zona de tu dolor diseminado. No volverás del fondo de las rocas. No volverás del tiempo subterráneo. No volverá tu voz endurecida. No volverán tus ojos taladrados. Mírame desde el fondo de la tierra, labrador, tejedor, pastor callado: domador de guanacos tutelares: albañil del andamio desafiado: aguador de las lágrimas andinas: joyero de los dedos machacados: agricultor temblando en la semilla: alfarero en tu greda derramado: traed a la copa de esta nueva vida vuestros viejos dolores enterrados. Mostradme vuestra sangre y vuestro surco, decidme: aquí fui castigado, porque la joya no brilló o la tierra no entregó a tiempo la piedra o el grano: señaladme la piedra en que caísteis y la madera en que os crucificaron, encendedme los viejos pedernales, las viejas lámparas, los látigos pegados a través de los siglos en las llagas y las hachas de brillo ensangrentado. Yo vengo a hablar por vuestra boca muerta. A través de la tierra juntad todos los silenciosos labios derramados y desde el fondo habladme toda esta larga noche como si yo estuviera con vosotros anclado, contadme todo, cadena a cadena, eslabón a eslabón, y paso a paso, afilad los cuchillos que guardasteis, ponedlos en mi pecho y en mi mano, como un río de rayos amarillos, como un río de tigres enterrados, y dejadme llorar, horas, días, años, edades ciegas, siglos estelares. Dadme el silencio, el agua, la esperanza. Dadme la lucha, el hierro, los volcanes. Hablad por mis palabras y mi sangre.
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Mi dulce niño: Jamás le pediría a la luna que solo iluminara mi camino. No puedo dominar el espíritu libre del mar. Nunca le diría al viento que solo revuelque mi cabello. Así que, vida mía, ¿Cómo podría pedirte que te quedaras queriendo irte? Me has enseñado a que si me caigo, me tengo que levantar, a soltar las cosas que no podían quedarse, a pensar en mi misma, a volar. Me mostraste un mundo distinto del que vivía, solo con una mirada; volvías mis noches eternas entre versos sucios, sutiles, puros. Me pintabas tal cual querías, era el canvas que siempre estaba en blanco y a tu disposición. Me has enseñado a vivir, a respirarte y lo que es amar a alguien sin medida. Te has ido, y solo le pido a mis estrellas parlanchinas que jueguen a mi favor, y que en nuestros caminos, algún día, en algún rato, nos encontremos. Solo para saber que se siente estar viva, luego de estar muerta en vida. Jamás dejare de amarte, porque si miro la noche sé que en algún remoto lugar estarás mirando la misma noche. Siempre seré tuya, N
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May 28, 2015
May 28, 2015 at 11:08 PM UTC
Carta de despedida (parte uno)
De sombra, sol y muerte, volandera grana zumbando, el ruedo gira herido por un clarín de sangre azul torera. Abanicos de aplausos, en bandadas, descienden, giradores, del tendido, la ronda a coronar de los espadas. Se hace añicos el aire, y violento, un mar por media luna gris mandado prende fuego a un farol que apaga el viento. ¡Buen caballito de los toros, vuela, sin más jinete de oro y plata, al prado de tu gloria de azúcar y canela! Cinco picas al monte, y cinco olas sus lomos empinados convirtiendo en verbena de sangre y banderolas. Carrusel de claveles y mantillas de luna macarena y sol, bebiendo, de naranja y limón, las banderillas. Blonda negra, partida por dos bandas, de amor injerto en oro la cintura, presidenta del cielo y las barandas, rosa en el palco de la muerte aún viva, libre y por fuera sanguinaria y dura, pero de corza el corazón, cautiva. Brindis, cristiana mora, a ti, volando, cuervo mudo y sin ojos, la montera del áureo espada que en el sol lidiando y en la sombra, vendido, de puntillas, da su junco a la media luna fiera, y a la muerte su gracia, de rodillas. Veloz, rayo de plata en campo de oro nacido de la arena y suspendido, por un estambre, de la gloria, al toro, mar sangriento de picas coronado, en Dolorosa grana convertido, centrar el ruedo manda, traspasado. Feria de cascabel y percalina, muerta la media luna gladiadora, de limón y naranja, remolina de la muerte, girando, y los toreros, bajo una alegoría voladora de palmas, abanicos y sombreros.
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Corrida de toros
De sombra, sol y muerte, volandera grana zumbando, el ruedo gira herido por un clarín de sangre azul torera. Abanicos de aplausos, en bandadas, descienden, giradores, del tendido, la ronda a coronar de los espadas. Se hace añicos el aire, y violento, un mar por media luna gris mandado prende fuego a un farol que apaga el viento. ¡Buen caballito de los toros, vuela, sin más jinete de oro y plata, al prado de tu gloria de azúcar y canela! Cinco picas al monte, y cinco olas sus lomos empinados convirtiendo en verbena de sangre y banderolas. Carrusel de claveles y mantillas de luna macarena y sol, bebiendo, de naranja y limón, las banderillas. Blonda negra, partida por dos bandas, de amor injerto en oro la cintura, presidenta del cielo y las barandas, rosa en el palco de la muerte aún viva, libre y por fuera sanguinaria y dura, pero de corza el corazón, cautiva. Brindis, cristiana mora, a ti, volando, cuervo mudo y sin ojos, la montera del áureo espada que en el sol lidiando y en la sombra, vendido, de puntillas, da su junco a la media luna fiera, y a la muerte su gracia, de rodillas. Veloz, rayo de plata en campo de oro nacido de la arena y suspendido, por un estambre, de la gloria, al toro, mar sangriento de picas coronado, en Dolorosa grana convertido, centrar el ruedo manda, traspasado. Feria de cascabel y percalina, muerta la media luna gladiadora, de limón y naranja, remolina de la muerte, girando, y los toreros, bajo una alegoría voladora de palmas, abanicos y sombreros.
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42
Así pasa la vida, como raro espejismo. La rosa azul que alumbra y da el ser al cardo! junto al dogma del fardo matador, el sofisma del Bien y la Razón! Se ha cogido, al acaso, lo que rozó la mano; los perfumes volaron, y entre ellos se ha sentido el moho que a mitad de la ruta ha crecido en el manzano seco de la muerta Ilusión. Así pasa la vida, con cánticos aleves de agostada bacante. Yo voy todo azorado, adelante... adelante, rezongando mi marcha funeral. Van al pie de brahmánicos elefantes reales, y al sórdido abejeo de un hervor mercurial parejas que alzan brindis esculpidos en roca y olvidados crepúsculos una cruz en la boca. Así pasa la vida, vasta orquesta de Esfinges que arrojan al vacío su marcha funeral.
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La voz del espejo
Aquí estoy con mi pobre cuerpo frente al crepúsculo que entinta de oros rojos el cielo de la tarde: mientras entre la niebla los árboles oscuros se libertan y salen a danzar por las calles. Yo no sé por qué estoy aquí, ni cuándo vine ni por qué la luz roja del sol lo llena todo: me basta con sentir frente a mi cuerpo triste la inmensidad de un cielo de luz teñido de oro, la inmensa rojedad de un sol que ya no existe, el inmenso cadáver de una tierra ya muerta, y frente a las astrales luminarias que tiñen el cielo, la inmensidad de mi alma bajo la tarde inmensa.
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Aquí estoy con mi pobre cuerpo
¡Oh la luna, la luna que cantan los poetas! ¡Oh la luna brillante de tristeza tremenda! ¡La luna que no sabe ni del frescor del agua ni del viento que tacta, como un fauno, las selvas! ¡La luna que no tiene ni un árbol, ni una brizna, ni una mujer y un hombre que se quieran en ella, ni un puñado de polvo que dance en remolinos, ni un río que haga ruido saltando entre sus piedras! Parece tan hermosa, tan nueva, tan luciente, y no es más que una pobre vieja desposeída, frente a frente a la tierra millonaria de dones una muerta consciente frente a frente a una viva. ¡Piedad para la luna! ¡Piedad para la luna! No beséis vuestras novias, ¡oh novios!, ante ella. ¡Dios sabe de qué envidias y angustias está llena la luz que nos envían la luna y las estrellas.
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La luna
Una prostituta llego a la iglesia Buscando una salida una respuesta Ignorantemente ella llego Con una minifalda y una camisa descotada Cuando iba entrando por la puerta de esa iglesia Un miembro la detuvo y le dijo Tú no puedes entrar en este lugar vestida así Y ella se fue con lágrimas sin Jesús Donde esta el amor Donde esta el amor El amor que declaramos conocer Donde esta el amor Donde esta el amor El amor solo se encuentra en el Doctrinas religiones y tantas cosas por ahí Que lo único que nos hacen es volver atrás Envolviéndonos en un mundo y un grito de ansiedad Solo pensamos en nuestra situación Y dime donde esta aquella mujer que un día vino Buscando un poquito de amor Tal ves ella esta muerta en un callejón Solo por que tú no tuviste corazón Donde esta el amor Donde esta el amor El amor que declaramos conocer Donde esta el amor Donde esta el amor El amor solo se encuentra en el Me han burlado Me han criticado Es que ellos piensan que me conocen Pero no importa no me ha parado Es que mi Cristo a quien yo sirvo Siempre esta a mi lado Mi señor Llévanos a las personas que están llenas de dolor Mi señor Enséñanos a amar con tu amor Enséñanos a amar Aquel que se encuentra en la cárcel Aquel que pelea su barrio Aquella que vende su cuerpo en la esquina del pueblo a diario Aquel que ha violado y robado Aquel que sabe lo que es haber matado Aquel niño desnudo Aquel huérfano que nunca conoció a su mama Regresar a la inocencia es lo que yo quiero dios Regresar aquellas manos que me hicieron Regresar a la inocencia es lo que yo quiero dios Regresar aquellas manos que me hicieron Regresar a la inocencia es lo que yo quiero dios Regresar aquellas manos que me hicieron………
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Nov 7, 2015
Nov 7, 2015 at 1:18 AM UTC
DC Reto - Una Prostituta
Una prostituta llego a la iglesia Buscando una salida una respuesta Ignorantemente ella llego Con una minifalda y una camisa descotada Cuando iba entrando por la puerta de esa iglesia Un miembro la detuvo y le dijo Tú no puedes entrar en este lugar vestida así Y ella se fue con lágrimas sin Jesús Donde esta el amor Donde esta el amor El amor que declaramos conocer Donde esta el amor Donde esta el amor El amor solo se encuentra en el Doctrinas religiones y tantas cosas por ahí Que lo único que nos hacen es volver atrás Envolviéndonos en un mundo y un grito de ansiedad Solo pensamos en nuestra situación Y dime donde esta aquella mujer que un día vino Buscando un poquito de amor Tal ves ella esta muerta en un callejón Solo por que tú no tuviste corazón Donde esta el amor Donde esta el amor El amor que declaramos conocer Donde esta el amor Donde esta el amor El amor solo se encuentra en el Me han burlado Me han criticado Es que ellos piensan que me conocen Pero no importa no me ha parado Es que mi Cristo a quien yo sirvo Siempre esta a mi lado Mi señor Llévanos a las personas que están llenas de dolor Mi señor Enséñanos a amar con tu amor Enséñanos a amar Aquel que se encuentra en la cárcel Aquel que pelea su barrio Aquella que vende su cuerpo en la esquina del pueblo a diario Aquel que ha violado y robado Aquel que sabe lo que es haber matado Aquel niño desnudo Aquel huérfano que nunca conoció a su mama Regresar a la inocencia es lo que yo quiero dios Regresar aquellas manos que me hicieron Regresar a la inocencia es lo que yo quiero dios Regresar aquellas manos que me hicieron Regresar a la inocencia es lo que yo quiero dios Regresar aquellas manos que me hicieron………
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Lentamente venía la vaca bermeja, por el campo verde, todo lleno de agua; lentamente venía, los ojos muy tristes, la cabeza baja, y colgando del morro brillante un hilo de baba. Enferma venía la buena, la única" de la pobre chacra. -¡Hazla correr, hombre!- La mujer gritaba al viejo marido. -¡Se viene empastada! Y el viejo marido los brazos subía y bajaba, y la vaca corrió como pudo, los ojos más tristes, la cabeza baja... Junto a un alambrado, salpicando el agua, cayó muerta la vaca bermeja; ¡El viejo y la vieja lloraban! Y vino un vecino con una cuchilla afinada, y en el vientre, redondo y sonoro de una puñalada. Un poco de espuma, de un verde muy claro de alfalfa, surgió por la herida; y el docto vecino, después de profunda mirada, acabó sentencioso: la carne está buena, hay que aprovecharla. Los cielos estaban color de ceniza, el viejo y la vieja lloraban.
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La vaca muerta
Acabo de desenterrar a mi madre, muerta hace tiempo. Y lo que desenterré fue una caja de rosas: frescas, fragantes, como si hubieran estado en un invernadero. ¡Qué raro es todo esto!
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Doña luz
Mientras haya alguna ventana abierta, ojos que vuelven del sueño, otra mañana que empieza. Mar con olas trajineras -mientras haya- trajinantes de alegrías, llevándolas y trayéndolas. Lino para la hilandera, árboles que se aventuren, -mientras haya- y viento para la vela. Jazmín, clavel, azucena, donde están, y donde no en los nombres que los mientan. Mientras haya sombras que la sombra niegan, pruebas de luz, de que es luz todo el mundo, menos ellas. Agua como se la quiera -mientras haya- voluble por el arroyo, fidelísima en la alberca. Tanta fronda en la sauceda, tanto pájaro en las ramas -mientras haya- tanto canto en la oropéndola. Un mediodía que acepta serenamente su sino que la tarde le revela. Mientras haya quien entienda la hoja seca, falsa elegía, preludio distante a la primavera. Colores que a sus ausencias -mientras haya- siguiendo a la luz se marchan y siguiéndola regresan. Diosas que pasan ligeras pero se dejan un alma -mientras haya- señalada con sus huellas. Memoria que le convenza a esta tarde que se muere de que nunca estará muerta. Mientras haya trasluces en la tiniebla, claridades en secreto, noches que lo son apenas. Susurros de estrella a estrella -mientras haya- Casiopea que pregunta y Cisne que la contesta. Tantas palabras que esperan, invenciones, clareando -mientras haya- amanecer de poema. Mientras haya lo que hubo ayer, lo que hay hoy, lo que venga.
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Confianza
Si tu pie se desvía de nuevo, será cortado. Si tu mano te lleva a otro camino se caerá podrida. Si me apartas de tu vida morirás aunque vivas. Seguirás muerta o sombra, andando sin mí por la tierra.
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El desvío
Hace ya tiempo... (era yo poeta. Tiempo divino de cantar y de soñar lo esperado y lo perdido. Cristal de viejos reflejos, tornasolado prodigio, álamo esbelto que alzaba al cielo su verde grito primaveral...) Hace tiempo -divino tiempo- me dijo que le escribiera unos versos a sus senos..             Nunca ha sido, nunca jamás podrá ser el poema concluido. Hay cosas grandes, bellezas para las que no hay cobijo en las palabras. Hay cosas cuyo nombre no decimos para no mancharlas.                                 Miro hacia atrás. Era yo entonces poeta (serlo es sentirnos iluminados) No supe hallar el nombre preciso, la cifra que concretara tanta hermosura. (Me dijo que le escribiera unos versos a sus senos...) No he podido hallar la palabra exacta, lograr el nombre preciso. Yo, poeta sin palabras, dado a los malabarismos de las palabras, buscaba rimas, imágenes, ritmos. Cazador de aves retóricas: «palomas de tibios picos», «cimas de nieve con sol poniente», «gemelos lirios», «pararrayos de lo rosa», «redondas piedras de río», «fruto al que arrancan los pájaros sus dulzores encendidos». Yo era poeta. Sentía, soñaba. Tiempo divino de sentir y de soñar. Y ser poeta es vestirnos túnicas de luz, oír la voz que nos va trazando todos los caminos. Soñar sin saber cantar. Errar por el laberinto. Pero ahora que sé cantar ya es imposible el prodigio. Ahora ya no sé soñar. Cayó la antorcha al abismo. Todo pasa en torno, y todo halla el corazón marchito. Todo es una imagen muerta en el fondo de mi río. Una brisa que conmueve trigos que no son mis trigos. Alba que toca el ocaso. Ya no soy rey de mí mismo. Caído de mi alto trono, sin resurrección, hundido en las cavernas que el tiempo cavó para mi suplicio.
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Unos versos pedidos
Hace ya tiempo... (era yo poeta. Tiempo divino de cantar y de soñar lo esperado y lo perdido. Cristal de viejos reflejos, tornasolado prodigio, álamo esbelto que alzaba al cielo su verde grito primaveral...) Hace tiempo -divino tiempo- me dijo que le escribiera unos versos a sus senos..             Nunca ha sido, nunca jamás podrá ser el poema concluido. Hay cosas grandes, bellezas para las que no hay cobijo en las palabras. Hay cosas cuyo nombre no decimos para no mancharlas.                                 Miro hacia atrás. Era yo entonces poeta (serlo es sentirnos iluminados) No supe hallar el nombre preciso, la cifra que concretara tanta hermosura. (Me dijo que le escribiera unos versos a sus senos...) No he podido hallar la palabra exacta, lograr el nombre preciso. Yo, poeta sin palabras, dado a los malabarismos de las palabras, buscaba rimas, imágenes, ritmos. Cazador de aves retóricas: «palomas de tibios picos», «cimas de nieve con sol poniente», «gemelos lirios», «pararrayos de lo rosa», «redondas piedras de río», «fruto al que arrancan los pájaros sus dulzores encendidos». Yo era poeta. Sentía, soñaba. Tiempo divino de sentir y de soñar. Y ser poeta es vestirnos túnicas de luz, oír la voz que nos va trazando todos los caminos. Soñar sin saber cantar. Errar por el laberinto. Pero ahora que sé cantar ya es imposible el prodigio. Ahora ya no sé soñar. Cayó la antorcha al abismo. Todo pasa en torno, y todo halla el corazón marchito. Todo es una imagen muerta en el fondo de mi río. Una brisa que conmueve trigos que no son mis trigos. Alba que toca el ocaso. Ya no soy rey de mí mismo. Caído de mi alto trono, sin resurrección, hundido en las cavernas que el tiempo cavó para mi suplicio.
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Fulge mi cigarrillo; su luz se limpia en pólvoras de alerta. Y a su guiño amarillo entona un pastorcillo el tamarindo de su sombra muerta. Ahoga en una enérgica negrura, el caserón entero la mustia distinción de su blancura. Pena un frágil aroma de aguacero. Están todas las puertas muy ancianas, y se hastía en su habano carcomido una insomne piedad de mil ojeras. Yo las dejé lozanas; y hoy las telarañas han zurcido hasta en el corazón de sus maderas, coágulos de sombra oliendo a olvido. La del camino, el día que me miró llegar, trémula y triste, mientras que sus dos brazos entreabría, chilló como en un llanto de alegría. Que en toda fibra existe para el ojo que ama, una dormida novia perla, una lágrima escondida. Con no sé qué memoria secretea mi corazón ansioso. -Señora?... -Sí, señor; murió en la aldea; aún la veo envueltita en su rebozo Y la abuela amargura de un cantar neurasténico de paria ¡oh, derrotada musa legendaria! afila sus melódicos raudales bajo la noche oscura: como si abajo, abajo, en la turbia pupila de cascajo de abierta sepultura, celebrando perpetuos funerales, se quebrasen fantásticos puñales. Llueve..., llueve... Sustancia el aguacero, reduciéndolo a fúnebres olores, el humor de los viejos alcanfores que velan tahuashando en el sendero con sus ponchos de hielo y sin sombrero.
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Hojas de ébano
Está en la sala familiar, sombría, y entre nosotros, el querido hermano que en el sueño infantil de un claro día vimos partir hacia un país lejano.Hoy tiene ya las sienes plateadas, un gris mechón sobre la angosta frente, y la fría inquietud de sus miradas revela un alma casi toda ausente.Deshójanse las copas otoñales del parque mustio y viejo.  La tarde, tras los húmedos cristales, se pinta, y en el fondo del espejo.El rostro del hermano se ilumina suavemente. ¿Floridos desengaños dorados por la tarde que declina? ¿Ansias de vida nueva en nuevos años?¿Lamentará la juventud perdida? Lejos quedó -la pobre loba- muerta. ¿La blanca juventud nunca vivida teme, que ha de cantar ante su puerta?¿Sonríe el sol de oro de la tierra de un sueño no encontrada; y ve su nave hender el mar sonoro, de viento y luz la blanca vela hinchada?Él ha visto las hojas otoñales, amarillas, rodar, las olorosas ramas del eucalipto, los rosales que enseñan otra vez sus blancas rosasY este dolor que añora o desconfía el temblor de una lágrima reprime, y un resto de viril hipocresía en el semblante pálido se imprime.Serio retrato en la pared clarea todavía. Nosotros divagamos. En la tristeza del hogar golpea el tictac del reloj. Todos callamos.
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El viajero