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"modos" poems
***** Tu voz llena de una suplica Y ella abrazando sus rodillas Agachaba su cabeza. ***** Mírame. Pensaba en que jamás había escuchado Tu voz con ese tono Tierno, un poco adolorido, desesperado. Por lo menos dime algo. Que podría decir, Se preguntaba, Si de todos modos Estaba ya decidido. La tomas de la mano, Y solo notas que esconde su cara Pero no ves el nudo en su garganta, Las lagrimas a punto de brotar, El temblor que la sacudía por dentro. Sabes que así es mejor. Menea la cabeza que si. Pero siente tu mano Tibia Enlazada entre sus dedos, Y piensa que no se resignara A no tenerla otra vez así. La tienes abrazada, Y contemplas un rato Las nubes Que cubren las estrellas. Pasa un señor de edad y se sonríe Al mirarlos así, Parecía una señorita apenada De la mano De su novio enamorado Contando luceritos. Algo la despierta, Desenredandose, Reclama su mano Y despeja su mente. No entiendo. Su voz, aun un poco ronca, Te sorprende por decidida. Tu mano queda destendida En forma de sus dedos Y al mirarla te quedas helado, Tal vez un poco rechazado. La enrollas mientras habla, Y te abrazas a ti mismo Y ella cruza sus manos, Mirando al suelo. Como era posible Que deshacías su amor de la misma manera Que la enamoraste, Tomándola de la mano, Y en tus brazos? No. Decidiste hacerla sufrir, De una vez entonces. No hay adiós fácil, No hay adiós apiadado, Si uno no quiere decirlo. Que crueldad, Piensa con coraje. Y tu, tal vez pensando Que siempre te pudo sorprender.
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Jan 8, 2013
Jan 8, 2013 at 1:07 AM UTC
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***** Tu voz llena de una suplica Y ella abrazando sus rodillas Agachaba su cabeza. ***** Mírame. Pensaba en que jamás había escuchado Tu voz con ese tono Tierno, un poco adolorido, desesperado. Por lo menos dime algo. Que podría decir, Se preguntaba, Si de todos modos Estaba ya decidido. La tomas de la mano, Y solo notas que esconde su cara Pero no ves el nudo en su garganta, Las lagrimas a punto de brotar, El temblor que la sacudía por dentro. Sabes que así es mejor. Menea la cabeza que si. Pero siente tu mano Tibia Enlazada entre sus dedos, Y piensa que no se resignara A no tenerla otra vez así. La tienes abrazada, Y contemplas un rato Las nubes Que cubren las estrellas. Pasa un señor de edad y se sonríe Al mirarlos así, Parecía una señorita apenada De la mano De su novio enamorado Contando luceritos. Algo la despierta, Desenredandose, Reclama su mano Y despeja su mente. No entiendo. Su voz, aun un poco ronca, Te sorprende por decidida. Tu mano queda destendida En forma de sus dedos Y al mirarla te quedas helado, Tal vez un poco rechazado. La enrollas mientras habla, Y te abrazas a ti mismo Y ella cruza sus manos, Mirando al suelo. Como era posible Que deshacías su amor de la misma manera Que la enamoraste, Tomándola de la mano, Y en tus brazos? No. Decidiste hacerla sufrir, De una vez entonces. No hay adiós fácil, No hay adiós apiadado, Si uno no quiere decirlo. Que crueldad, Piensa con coraje. Y tu, tal vez pensando Que siempre te pudo sorprender.
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Brillo en luz de dia Color Canela Como la tierra donde trabajo Casi Morado Al hora de comer Rojo como las Rosas Que ofrecen sus oraciones Al mundo cada manana El color de mi vida Cual regreso a la Tierra Verde la Ignorancia de mis Creaturas En tiempo Ellos sacificaran de sus propios modos No sera como yo Pero lo haran Azul el color del Sangre en este mundo Igual el Ojo del Universo Que nos observa Café es mi piel Por la luz de la Luna ***** mis Ojos y Pelo Como el Obscuridad del Cielo Blanca el Alma del Universo Como las Gardenias Con sus Oraciones de noche Provecho Mundo Toma de mi Como tomo de ti Y en tiempo A ti Me entregare
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Mar 21, 2010
Mar 21, 2010 at 4:36 PM UTC
colores de mis raizes/colors of my roots (translation @ bottom)
Juego mi vida, cambio mi vida, de todos modos la llevo perdida... Y la juego o la cambio por el más infantil espejismo, la dono en usufructo, o la regalo... La juego contra uno o contra todos, la juego contra el cero o contra el infinito, la juego en una alcoba, en el ágora, en un garito, en una encrucijada, en una barricada, en un motín; la juego definitivamente, desde el principio hasta el fin, a todo lo ancho y a todo lo hondo -en la periferia, en el medio, y en el sub-fondo...- Juego mi vida, cambio mi vida, la llevo perdida sin remedio. Y la juego, o la cambio por el más infantil espejismo, la dono en usufructo, o la regalo...: o la trueco por una sonrisa y cuatro besos: todo, todo me da lo mismo: lo eximio y lo rüin, lo trivial, lo perfecto, lo malo... Todo, todo me da lo mismo: todo me cabe en el diminuto, hórrido abismo donde se anudan serpentinos mis sesos. Cambio mi vida por lámparas viejas o por los dados con los que se jugó la túnica inconsútil: -por lo más anodino, por lo más obvio, por lo más fútil: por los colgajos que se guinda en las orejas la simiesca mulata, la terracota rubia; la pálida morena, la amarilla oriental, o la hiperbórea rubia: cambio mi vida por una anilla de hojalata o por la espada de Sigmundo, o por el mundo que tenía en los dedos Carlomagno: -para echar a rodar la bola... Cambio mi vida por la cándida aureola del idiota o del santo;                                         la cambio por el collar que le pintaron al gordo Capeto; o por la ducha rígida que llovió en la nuca a Carlos de Inglaterra;                                         la cambio por un romance, la cambio por un soneto; por once gatos de Angora, por una copla, por una saeta, por un cantar; por una baraja incompleta; por una faca, por una pipa, por una sambuca... o por esa muñeca que llora como cualquier poeta. Cambio mi vida -al fiado- por una fábrica de crepúsculos (con arreboles);                               por un gorila de Borneo; por dos panteras de Sumatra; por las perlas que se bebió la cetrina Cleopatra- o por su naricilla que está en algún Museo; cambio mi vida por lámparas viejas, o por la escala de Jacob, o por su plato de lentejas... ¡o por dos huequecillos minúsculos -en las sienes- por donde se me fugue, en grises podres, la hartura, todo el fastidio, todo el horror que almaceno en mis odres...! Juego mi vida, cambio mi vida. De todos modos la llevo perdida...
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Relato de sergio stepansky
Juego mi vida, cambio mi vida, de todos modos la llevo perdida... Y la juego o la cambio por el más infantil espejismo, la dono en usufructo, o la regalo... La juego contra uno o contra todos, la juego contra el cero o contra el infinito, la juego en una alcoba, en el ágora, en un garito, en una encrucijada, en una barricada, en un motín; la juego definitivamente, desde el principio hasta el fin, a todo lo ancho y a todo lo hondo -en la periferia, en el medio, y en el sub-fondo...- Juego mi vida, cambio mi vida, la llevo perdida sin remedio. Y la juego, o la cambio por el más infantil espejismo, la dono en usufructo, o la regalo...: o la trueco por una sonrisa y cuatro besos: todo, todo me da lo mismo: lo eximio y lo rüin, lo trivial, lo perfecto, lo malo... Todo, todo me da lo mismo: todo me cabe en el diminuto, hórrido abismo donde se anudan serpentinos mis sesos. Cambio mi vida por lámparas viejas o por los dados con los que se jugó la túnica inconsútil: -por lo más anodino, por lo más obvio, por lo más fútil: por los colgajos que se guinda en las orejas la simiesca mulata, la terracota rubia; la pálida morena, la amarilla oriental, o la hiperbórea rubia: cambio mi vida por una anilla de hojalata o por la espada de Sigmundo, o por el mundo que tenía en los dedos Carlomagno: -para echar a rodar la bola... Cambio mi vida por la cándida aureola del idiota o del santo;                                         la cambio por el collar que le pintaron al gordo Capeto; o por la ducha rígida que llovió en la nuca a Carlos de Inglaterra;                                         la cambio por un romance, la cambio por un soneto; por once gatos de Angora, por una copla, por una saeta, por un cantar; por una baraja incompleta; por una faca, por una pipa, por una sambuca... o por esa muñeca que llora como cualquier poeta. Cambio mi vida -al fiado- por una fábrica de crepúsculos (con arreboles);                               por un gorila de Borneo; por dos panteras de Sumatra; por las perlas que se bebió la cetrina Cleopatra- o por su naricilla que está en algún Museo; cambio mi vida por lámparas viejas, o por la escala de Jacob, o por su plato de lentejas... ¡o por dos huequecillos minúsculos -en las sienes- por donde se me fugue, en grises podres, la hartura, todo el fastidio, todo el horror que almaceno en mis odres...! Juego mi vida, cambio mi vida. De todos modos la llevo perdida...
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*por mi parte soy o creo ser músico escuchadora de la nada, visitante del mundo, admiradora de los gatos, uno de los animales, la interpelante, creyente que todo es interesante, investigadora de los ojos, amante de las ondas, bastante obstinada, pero cada vez tu ayudante una habladora, la interruptora del silencio de todos modos la guardia de tu gran secreto simpatizante del arte, todo lo que es dulce, las lenguas romanas y las puestas del sol enemigo de la monotonía y el capitalismo luchadora por todo lo que es un organismo*
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Mar 21, 2016
Mar 21, 2016 at 5:14 PM UTC
Autorretrato, como Pablo Neruda
Todos han muerto. Murió doña Antonia, la ronca, que hacía pan barato en el burgo. Murió el cura Santiago, a quien placía le saludasen los jóvenes y las mozas, respondiéndoles a todos, indistintamente: «Buenos días, José! Buenos días, María!» Murió aquella joven rubia, Carlota, dejando un hijito de meses, que luego también murió a los ocho días de la madre. Murió mi tía Albina, que solía cantar tiempos y modos de heredad, en tanto cosía en los corredores, para Isidora, la criada de oficio, la honrosísima mujer. Murió un viejo tuerto, su nombre no recuerdo, pero dormía al sol de la mañana, sentado ante la puerta del hojalatero de la esquina. Murió Rayo, el perro de mi altura, herido de un balazo de no se sabe quién. Murió Lucas, mi cuñado en la paz de las cinturas, de quien me acuerdo cuando llueve y no hay nadie en mi experiencia. Murió en mi revólver mi madre, en mi puño mi hermana y mi hermano en mi víscera sangrienta, los tres ligados por un género triste de tristeza, en el mes de agosto de años sucesivos. Murió el músico Méndez, alto y muy borracho, que solfeaba en su clarinete tocatas melancólicas, a cuyo articulado se dormían las gallinas de mi barrio, mucho antes de que el sol se fuese. Murió mi eternidad y estoy velándola.
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La violencia de las horas
January 7th, 2016. 10:29 p.m. Qué fregaderas te trae el destino, ¿no? ¿Por qué cuando todo está perfecto?, ¿por qué cuando tienes el universo entero frente a ti?, ¿por qué cuando sabes que ya nada en el mundo puede estar mal... él se va? Las situaciones son unas bastardas, ¿ah? Los momentos que vives son mágicos. Aún sabiendo que esa persona no tiene ningún poder sobrenatural ni nada por el estilo. Pero, ¿qué mejor poder que el lograr hacerte feliz? Nadie en su sano juicio lograría algo como tal. Lograr que todo tu corazón se coloreé de viveza, de felicidad. Que en toda tu vida se esparza la esperanza, el amor. Que tu mente solo se llene de él. De su carisma, de su ternura. Que tu cuerpo se llene de la ligereza de su tacto, de la fuerza tan magnifica que este tiene. De todo el mar de sensaciones que provoca dentro tuyo con solo ese roce. Pero él, él lo logró. Él logró eso y mucho más dentro tuyo. Y ¿de qué sirve todo eso al final?, ¿de qué rayos sirve?, se de todos modos... él se iría. Si de todos modos él te dejaría ahí. Arriba en ese cielo, y te dejaría volver sola, aún cuando sabe que no tienes alas, que él era tus alas. Pero te deja, se hace a un lado y continúa su largo viaje solo. Y a ti, joven ave sin rumbo, no te permite decir nada antes de descender. A la Tierra. La Tierra que se convierte en el vacío. En tú vacío. Un lugar rodeado de gente que no llenará la sensación de ahogo que sientes porque él ya no está. Porque te hace falta él, su compañía. ¿Por qué? Para que al final, simplemente te des cuenta o quieras creer, quieras inventar dentro de ti, que siempre estuviste envuelta en este vacío, es solo que no lo sentías así, porque él estaba al lado tuyo. Te sentías volar solo porque tomaba tu mano y se aferraba fuerte al presente y a un futuro que forjaban juntos. Te sentías volar solo porque el sabor de sus labios provocaba en tu interior las ganas inmensas de no separar tu boca de la suya jamás. Te sentías volar, porque con sus brazos siendo tu cobijo, provocaba esa sensación de protección que nunca habías conocido. Esa sensación de sanación a tu alma, a tu corazón. Por eso sentías que volabas. Que no existía nadie más en ese cielo, en ese lugar, nadie más que tú y él. Juntos. Tomados de la mano. Con sus almas aferradas a ese fantástico amor. Pero entonces, él te soltó y nada, nada volvió a ser como antes...
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Jan 8, 2016
Jan 8, 2016 at 4:34 AM UTC
Y él me soltó.
January 7th, 2016. 10:29 p.m. Qué fregaderas te trae el destino, ¿no? ¿Por qué cuando todo está perfecto?, ¿por qué cuando tienes el universo entero frente a ti?, ¿por qué cuando sabes que ya nada en el mundo puede estar mal... él se va? Las situaciones son unas bastardas, ¿ah? Los momentos que vives son mágicos. Aún sabiendo que esa persona no tiene ningún poder sobrenatural ni nada por el estilo. Pero, ¿qué mejor poder que el lograr hacerte feliz? Nadie en su sano juicio lograría algo como tal. Lograr que todo tu corazón se coloreé de viveza, de felicidad. Que en toda tu vida se esparza la esperanza, el amor. Que tu mente solo se llene de él. De su carisma, de su ternura. Que tu cuerpo se llene de la ligereza de su tacto, de la fuerza tan magnifica que este tiene. De todo el mar de sensaciones que provoca dentro tuyo con solo ese roce. Pero él, él lo logró. Él logró eso y mucho más dentro tuyo. Y ¿de qué sirve todo eso al final?, ¿de qué rayos sirve?, se de todos modos... él se iría. Si de todos modos él te dejaría ahí. Arriba en ese cielo, y te dejaría volver sola, aún cuando sabe que no tienes alas, que él era tus alas. Pero te deja, se hace a un lado y continúa su largo viaje solo. Y a ti, joven ave sin rumbo, no te permite decir nada antes de descender. A la Tierra. La Tierra que se convierte en el vacío. En tú vacío. Un lugar rodeado de gente que no llenará la sensación de ahogo que sientes porque él ya no está. Porque te hace falta él, su compañía. ¿Por qué? Para que al final, simplemente te des cuenta o quieras creer, quieras inventar dentro de ti, que siempre estuviste envuelta en este vacío, es solo que no lo sentías así, porque él estaba al lado tuyo. Te sentías volar solo porque tomaba tu mano y se aferraba fuerte al presente y a un futuro que forjaban juntos. Te sentías volar solo porque el sabor de sus labios provocaba en tu interior las ganas inmensas de no separar tu boca de la suya jamás. Te sentías volar, porque con sus brazos siendo tu cobijo, provocaba esa sensación de protección que nunca habías conocido. Esa sensación de sanación a tu alma, a tu corazón. Por eso sentías que volabas. Que no existía nadie más en ese cielo, en ese lugar, nadie más que tú y él. Juntos. Tomados de la mano. Con sus almas aferradas a ese fantástico amor. Pero entonces, él te soltó y nada, nada volvió a ser como antes...
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Ya va a venir el día; da cuerda a tu brazo, búscate debajo del colchón, vuelve a pararte en tu cabeza, para andar derecho. Ya va a venir el día, ponte el saco. Ya va a venir el día; ten fuerte en la mano a tu intestino grande, reflexiona, antes de meditar, pues es horrible cuando le cae a uno la desgracia y se le cae a uno a fondo el diente. Necesitas comer, pero, me digo, no tengas pena, que no es de pobres la pena, el sollozar junto a su tumba; remiéndale, recuerda, confía en tu hilo blanco, fuma, pasa lista a tu cadena y guárdala detrás de tu retrato. Ya va a venir el día, ponte el alma. Ya va a venir el día; pasan, han abierto en el hotel un ojo, azotándolo, dándole con un espejo tuyo... ¿Tiemblas? Es el estado remoto de la frente y la nación reciente del estómago. Roncan aún... ¡Qué universo se lleva este ronquido! ¡Cómo quedan tus poros, enjuiciándolo! ¡Con cuántos doses ¡ay! estás tan solo! Ya va a venir el día, ponte el sueño. Ya va a venir el día, repito por el órgano oral de tu silencio y urge tomar la izquierda con el hambre y tomar la derecha con la sed; de todos modos, abstente de ser pobre con los ricos, atiza tu frío, porque en él se integra mi calor, amada víctima. Ya va a venir el día, ponte el cuerpo. Ya va a venir el día; la mañana, la mar, el meteoro, van en pos de tu cansancio, con banderas, y, por tu orgullo clásico, las hienas cuentan sus pasos al compás del asno, la panadera piensa en ti, el carnicero piensa en ti, palpando el hacha en que están presos el acero y el hierro y el metal; jamás olvides que durante la misa no hay amigos. Ya va a venir el día, ponte el sol. Ya viene el día; dobla el aliento, triplica tu bondad rencorosa y da codos al miedo, nexo y énfasis, pues tú, como se observa en tu entrepierna y siendo el malo ¡ay! inmortal, has soñado esta noche que vivías de nada y morías de todo...
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Los desgraciados
Ya va a venir el día; da cuerda a tu brazo, búscate debajo del colchón, vuelve a pararte en tu cabeza, para andar derecho. Ya va a venir el día, ponte el saco. Ya va a venir el día; ten fuerte en la mano a tu intestino grande, reflexiona, antes de meditar, pues es horrible cuando le cae a uno la desgracia y se le cae a uno a fondo el diente. Necesitas comer, pero, me digo, no tengas pena, que no es de pobres la pena, el sollozar junto a su tumba; remiéndale, recuerda, confía en tu hilo blanco, fuma, pasa lista a tu cadena y guárdala detrás de tu retrato. Ya va a venir el día, ponte el alma. Ya va a venir el día; pasan, han abierto en el hotel un ojo, azotándolo, dándole con un espejo tuyo... ¿Tiemblas? Es el estado remoto de la frente y la nación reciente del estómago. Roncan aún... ¡Qué universo se lleva este ronquido! ¡Cómo quedan tus poros, enjuiciándolo! ¡Con cuántos doses ¡ay! estás tan solo! Ya va a venir el día, ponte el sueño. Ya va a venir el día, repito por el órgano oral de tu silencio y urge tomar la izquierda con el hambre y tomar la derecha con la sed; de todos modos, abstente de ser pobre con los ricos, atiza tu frío, porque en él se integra mi calor, amada víctima. Ya va a venir el día, ponte el cuerpo. Ya va a venir el día; la mañana, la mar, el meteoro, van en pos de tu cansancio, con banderas, y, por tu orgullo clásico, las hienas cuentan sus pasos al compás del asno, la panadera piensa en ti, el carnicero piensa en ti, palpando el hacha en que están presos el acero y el hierro y el metal; jamás olvides que durante la misa no hay amigos. Ya va a venir el día, ponte el sol. Ya viene el día; dobla el aliento, triplica tu bondad rencorosa y da codos al miedo, nexo y énfasis, pues tú, como se observa en tu entrepierna y siendo el malo ¡ay! inmortal, has soñado esta noche que vivías de nada y morías de todo...
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(Spanish tongue) Soy la campesino querubín esclavo En mía reina serpahim de amor-jaula. Y incluso si ella fue a diere yo la llave A descubrir mineself y ser gratis; No habrías wanteth de todos modos es , Me encanta ser su sirviente ...... Me ama ser su esclavo ....... (English version) I'm a peasant cherub slave In mine queen serpahim's love-cage. And even if she was to giveth me the key To unlock mineself and be free; I wouldst not wanteth it anyway's, I love being her servant...... I loveth being her slave....... ©Brandon nagley ©Lonesome poet's poetry
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Jul 10, 2015
Jul 10, 2015 at 6:51 PM UTC
Me tiro en su jaula , me encierro de distancia ( Throw me in her cage, lock me away) spanish tongue.......for mi amour
Cogiome sin prevención Amor, astuto y tirano: con capa de cortesano se me entró en el corazón. Descuidada la razón y sin armas los sentidos, dieron puerta inadvertidos; y él, por lograr sus enojos, mientras suspendió los ojos me salteó los oídos. Disfrazado entró y mañoso; mas ya que dentro se vio del Paladión, salió de aquel disfraz engañoso; y, con ánimo furioso, tomando las armas luego, se descubrió astuto Griego que, iras brotando y furores, matando los defensores, puso a toda el Alma fuego. Y buscando sus violencias en ella al príamo fuerte, dio al Entendimiento muerte, que era Rey de las potencias; y sin hacer diferencias de real o plebeya grey, haciendo general ley murieron a sus puñales los discursos racionales porque eran hijos del Rey. A Casandra su fiereza buscó, y con modos tiranos, ató a la Razón las manos, que era del Alma princesa. En prisiones su belleza de soldados atrevidos, lamenta los no creídos desastres que adivinó, pues por más voces que dio no la oyeron los sentidos. Todo el palacio abrasado se ve, todo destruido; Deifobo allí mal herido, aquí Paris maltratado. Prende también su cuidado la modestia en Polixena; y en medio de tanta pena, tanta muerte y confusión, a la ilícita afición sólo reserva en Elena. Ya la Ciudad, que vecina fue al Cielo, con tanto arder, sólo guarda de su ser vestigios, en su ruina. Todo el amor lo extermina; y con ardiente furor, sólo se oye, entre el rumor con que su crueldad apoya: «Aquí yace un Alma Troya ¡Victoria por el Amor!»
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Décimas
Cogiome sin prevención Amor, astuto y tirano: con capa de cortesano se me entró en el corazón. Descuidada la razón y sin armas los sentidos, dieron puerta inadvertidos; y él, por lograr sus enojos, mientras suspendió los ojos me salteó los oídos. Disfrazado entró y mañoso; mas ya que dentro se vio del Paladión, salió de aquel disfraz engañoso; y, con ánimo furioso, tomando las armas luego, se descubrió astuto Griego que, iras brotando y furores, matando los defensores, puso a toda el Alma fuego. Y buscando sus violencias en ella al príamo fuerte, dio al Entendimiento muerte, que era Rey de las potencias; y sin hacer diferencias de real o plebeya grey, haciendo general ley murieron a sus puñales los discursos racionales porque eran hijos del Rey. A Casandra su fiereza buscó, y con modos tiranos, ató a la Razón las manos, que era del Alma princesa. En prisiones su belleza de soldados atrevidos, lamenta los no creídos desastres que adivinó, pues por más voces que dio no la oyeron los sentidos. Todo el palacio abrasado se ve, todo destruido; Deifobo allí mal herido, aquí Paris maltratado. Prende también su cuidado la modestia en Polixena; y en medio de tanta pena, tanta muerte y confusión, a la ilícita afición sólo reserva en Elena. Ya la Ciudad, que vecina fue al Cielo, con tanto arder, sólo guarda de su ser vestigios, en su ruina. Todo el amor lo extermina; y con ardiente furor, sólo se oye, entre el rumor con que su crueldad apoya: «Aquí yace un Alma Troya ¡Victoria por el Amor!»
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"en qué consiste el juego de la muerte" preguntó sammy mccoy parado en sus dos niños el que fue el que sería "en qué consiste el juego de la muerte" preguntó sin embargo antes había bebido toda la leche de la mañana jugos del cielo o de la vaca madre según untándola con los sueños que se le cían de la noche anterior sammy mccoy era odiado frecuentemente por una mujer que no le daba hijos sino palos en la cabeza en el costado en la mitad del desayuno esa fiebre de cada palo que le dieron brotó una flor de leche o fiebre que le comía el corazón peor todo se come el corazón y sammy nunca se rendía sammy mccoy no se rendía defendiéndose con nada: con la memoria del calor con la cucharita que perdió una vez revolviendo la infancia con todo lo que iba rezando o padeciendo con su pelela mesmamente así del pecho le fue saliendo una dragona con pañuelo y la luz como muchacha envuelta en aire como dos niños sobre los que niño sammy mccoy se paraba y "en qué consiste el juego de la muerte" preguntaba ya cara a cara con la gran dolora cuando murió sammy mccoy los dos niños se le despegaron el que fue se le pudrió y el que iba a ser también y de todos modos fueron juntos lo que la lluvia o sol o gran planeta o la sistema de vivir separan la muerte lo junta otra vez pero sammy mccoy habló todavía "en qué consiste el juego de la muerte" preguntó y ya más nada preguntó de sus falanges ángeles con mudos salían con la boca tapada a cucharita a memoria a calor "güeya güeya" gritaban sus dos niños ninguna mujer salvo la sombra los juntó qué vergüenzas animales y las caritas les brillaban calientes así ha de ser caritas de oro señoras presidentas o almas cuyas acabaran a los pieses de sammy el que camina sammy mccoy pisó el sol y partió
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Lamento por la cucharita de sammy mccoy
"en qué consiste el juego de la muerte" preguntó sammy mccoy parado en sus dos niños el que fue el que sería "en qué consiste el juego de la muerte" preguntó sin embargo antes había bebido toda la leche de la mañana jugos del cielo o de la vaca madre según untándola con los sueños que se le cían de la noche anterior sammy mccoy era odiado frecuentemente por una mujer que no le daba hijos sino palos en la cabeza en el costado en la mitad del desayuno esa fiebre de cada palo que le dieron brotó una flor de leche o fiebre que le comía el corazón peor todo se come el corazón y sammy nunca se rendía sammy mccoy no se rendía defendiéndose con nada: con la memoria del calor con la cucharita que perdió una vez revolviendo la infancia con todo lo que iba rezando o padeciendo con su pelela mesmamente así del pecho le fue saliendo una dragona con pañuelo y la luz como muchacha envuelta en aire como dos niños sobre los que niño sammy mccoy se paraba y "en qué consiste el juego de la muerte" preguntaba ya cara a cara con la gran dolora cuando murió sammy mccoy los dos niños se le despegaron el que fue se le pudrió y el que iba a ser también y de todos modos fueron juntos lo que la lluvia o sol o gran planeta o la sistema de vivir separan la muerte lo junta otra vez pero sammy mccoy habló todavía "en qué consiste el juego de la muerte" preguntó y ya más nada preguntó de sus falanges ángeles con mudos salían con la boca tapada a cucharita a memoria a calor "güeya güeya" gritaban sus dos niños ninguna mujer salvo la sombra los juntó qué vergüenzas animales y las caritas les brillaban calientes así ha de ser caritas de oro señoras presidentas o almas cuyas acabaran a los pieses de sammy el que camina sammy mccoy pisó el sol y partió
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Un Godo, que una cueva en la Montaña Guardó, pudo cobrar las dos Castillas; Del Betis y Genil las dos orillas, Los Herederos de tan grande hazaña. A Navarra te dio justicia y maña; Y un casamiento, en Aragón, las Sillas Con que a Sicilia y Nápoles humillas, Y a quien Milán espléndida acompaña. Muerte infeliz en Portugal arbola Tus castillos; Colón pasó los godos Al ignorado cerco de esta Bola; Y es más fácil, oh España, en muchos modos, Que lo que a todos les quitaste sola, Te puedan a ti sola quitar todos.
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Advertencia a españa de que así como se ha hecho señora de muchos, así será de tantos enemigos envidiada y perseguida, y necesita de continua prevención por esa causa
¡Que llegue a tanto ya la maldad mía! Aun Tú te espantarás, que tanto sabes, eterno Autor del día, en cuya voluntad están las llaves del cielo y de la tierra. Como que, porque sé por experiencia de la mucha clemencia que en tu pecho se encierra, que ayudas a cualquier necesitado, tan ciego estoy a mi mortal enredo, que no te oso llamar, Señor, de miedo de que querrás sacarme de pecado. ¡Oh baja servidumbre: que quiero que me queme y no me alumbre la Luz que la da a todos! ¡Gran cautiverio es éste en que me veo! ¡Peligrosa batalla mi voluntad me ofrece de mil modos! No espero libertad, ni la deseo, de miedo de alcanzalla. ¿Cuál infierno, Señor, mi Alma espera mayor que aquesta sujeción tan fiera?
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Salmo vi
Sabrás que no te amo y que te amo puesto que de dos modos es la vida, la palabra es un ala del silencio, el fuego tiene una mitad de frío. Yo te amo para comenzar a amarte, para recomenzar el infinito y para no dejar de amarte nunca: por eso no te amo todavía. Te amo y no te amo como si tuviera en mis manos las llaves de la dicha y un incierto destino desdichado. Mi amor tiene dos vidas para armarte. Por eso te amo cuando no te amo y por eso te amo cuando te amo.
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Soneto xliv
Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído. No habré sido un filólogo, no habré inquirido las declinaciones, los modos, la laboriosa mutación de las letras, la de que se endurece en te, la equivalencia de la ge y de la ka, pero a lo largo de mis años he profesado la pasión del lenguaje. Mis noches están llenas de Virgilio; haber sabido y haber olvidado el latín es una posesión, porque el olvido es una de las formas de la memoria, su vago sótano, la otra cara secreta de la moneda. Cuando en mis ojos se borraron las vanas apariencias queridas, los rostros y la página, me di al estudio del lenguaje de hierro que usaron mis mayores para cantar espadas y soledades, y ahora, a través de siete siglos, desde la Última Thule, tu voz me llega, Snorri Sturluson. El joven, ante el libro, se impone una disciplina precisa y lo hace en pos de un conocimiento preciso; a mis años, toda empresa es una aventura que linda con la noche. No acabaré de descifrar las antiguas lenguas del Norte, no hundiré las manos ansiosas en el oro de Sigurd; la tarea que emprendo es ilimitada y ha de acompañarme hasta el fin, no menos misteriosa que el universo y que yo, el aprendiz.
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Un lector
Mientras no estás, tengo confesiones que hacer. Y mientras estoy aquí, también tengo unas preguntas que hacer. Estoy esperando tu regreso, ¿tú también estás esperando el mío? ¿Crees que el verano también extraño el invierno y el frío? ¿Crees que la luna extraña el mar, por eso sigue tirando de las mareas? ¿Son las conchas las lágrimas de la luna? ¿Son las olas el sonido de sus gritos y peleas? Estoy esperando que vuelvas, ¿O tú también estás esperando mi llegada? ¿Crees que Dios también extraño el mundo tranquilo y vacío? ¿Crees que el sol extraño al mundo, es por eso que hay flores y frutas? ¿Son las flores los besos del sol? ¿Y son los frutos la prueba de su amor? ¿Crees que de todos modos Dios ama tanto el mundo desordenado, que nos dio a su hijo y la luna y por eso pintó los colores de verano para el mundo? ¿Crees que Dios te ama tanto, por eso te creó perfectamente, nos dio la vida y el sol y por eso me creó para ti, no el es justo? Mientras espero tu regreso, yo haré vuelto a nacer. Y cuando estés aquí, no tendremos más que placer.
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Mar 30, 2024
Mar 30, 2024 at 8:28 AM UTC
Sábado de Gloria
Te vas tan sola como siempre te echaremos de menos yo y los abrazos de la tarde yo y mi alma y mi cuerpo tu larga sombra se resiste a abandonarnos / pero has decidido que se fuera contigo a todo riesgo de todos modos no querría que enterraras tu sueño aquel en que tu amor de nadie era como un estreno te vas de nuevo no sé a dónde y tu adiós es un eco que se prolonga y nos alude como un último gesto nunca guardaste la ternura como pan para luego estoy seguro de encontrarla liviana entre tus pechos te vas con paso de derrota pero no me lo creo siempre has vencido en tu querella contra el odio y el miedo quién sabe allá lo que te aguarda ese allá tan desierto que se quedó sin golondrinas todo erial/ todo invierno mas si una tarde te extraviaras entre el mar y el espejo recuerda siempre que aquí estamos yo y mi alma y mi cuerpo
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Sonata para adiós y flauta
Al que extraño es al viejo *** del zoo, siempre tomábamos café en el Bois de Boulogne, me contaba sus aventuras en Rhodesia del Sur pero mentía, era evidente que nunca se había movido del Sahara. De todos modos me encantaba su elegancia, su manera de encogerse de hombros ante las pequeñeces de la vida, miraba a los franceses por la ventana del café y decía «los idiotas hacen hijos». Los dos o tres cazadores ingleses que se había comido le provocaban malos recuerdos y aún melancolía, «las cosas que uno hace para vivir» reflexionaba mirándose la melena en el espejo del café. Sí, lo extraño mucho, nunca pagaba la consumición, pero indicaba la propina a dejar y los mozos lo saludaban con especial deferencia. Nos despedíamos a la orilla del crepúsculo, él regresaba a son bureau, como decía, no sin antes advertirme con una pata en mi hombro «ten cuidado, hijo mío, con el París nocturno». Lo extraño mucho verdaderamente, sus ojos se llenaban a veces de desierto pero sabía callar como un hermano cuando emocionado, emocionado, yo le hablaba de Carlitos Gardel.
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Anclao en parís
Soy el que sabe que no es menos vano que el vano observador que en el espejo de silencio y cristal sigue el reflejo o el cuerpo (da lo mismo) del hermano.Soy, tácitos amigos, el que sabe que no hay otra venganza que el olvido ni otro perdón. Un dios ha concedido al odio humano esta curiosa llave.Soy el que pese a tan ilustres modos de errar, no ha descifrado el laberinto singular y plural, arduo y distinto,del tiempo, que es uno y es de todos. Soy el que es nadie, el que no fue una espada en la guerra. Soy eco, olvido, nada.
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Soy