"miraron" poems
Es decir la miraba porque ella
se ocultó tras el biombo de nubes
y todo porque muchos amantes de este mundo
le dieron sutilmente el olivo
con su brillo reticente la luna
durante siglos consiguió transformar
el vientre amor en garufa cursilínea
la injusticia terrestre en dolor lapizlázuli
cuando los amantes ricos la miraban
desde sus tedios y sus pabellones
satelizaba de lo lindo y oía
que la luna era un fenómeno cultural
pero si los amantes pobres la contemplaban
desde su ansiedad o desde sus hambrunas
entonces la menguante entornaba los ojos
porque tanta miseria no era para ella
hasta que una noche casualmente de luna
con murciélagos suaves con fantasmas y todo
esos amantes pobres se miraron a dúo
dijeron no va más al carajo selene
se fueron a su cama de sábanas gastadas
con acre olor a **** deslunado
su camanido de crujiente vaivén
y libres para siempre de la luna lunática
fornicaron al fin como dios manda
o mejor dicho como dios sugiere.
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Ayer fue miércoles toda la mañana.
Por la tarde cambió:
se puso casi lunes,
la tristeza invadió los corazones
y hubo un claro
movimiento de pánico hacia los
tranvías
que llevan los bañistas hasta el río.
A eso de las siete cruzó el cielo
una lenta avioneta, y ni los niños
la miraron.
Se desató
el frío,
alguien salió a la calle con sombrero,
ayer, y todo el día
fue igual,
ya veis,
qué divertido.
ayer y siempre ayer y así hasta ahora,
continuamente andando por las calles
gente desconocida,
o bien dentro de casa merendando
pan y café con leche, ¡qué
alegría!
La noche vino pronto y se encendieron
amarillos y cálidos faroles,
y nadie pudo
impedir que al final amaneciese
el día de hoy,
tan parecido
pero
¡tan diferente en luces y en aroma!
Por eso mismo,
porque es como os digo,
dejadme que os hable
de ayer, una vez más
de ayer: el día
incomparable que ya nadie nunca
volverá a ver jamás sobre la tierra.
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Si me preguntas de cómo fue el comienzo de cuando todo acabó no solo te contaré la historia, te contaré mis sentimientos, te contaré como se sentía mi corazón, la manera en la que mi cerebro reaccióno... o tal vez no lo hizo porque a pesar de tanto tiempo aún no lo podía creer.
No podía creer que te habías ido y esta vez para siempre.
No podía creer que esa había sido la última vez que iba a ver tu linda carita,
que iba a ser la última vez que iba a tomar tu mano,
que iba a ser la última vez que te iba a besar esos labios rosados,
que iba a ser la última vez que me recostaba en tu pecho cálido
que iba ser la última vez que veía esos pequeños ojitos que una vez consolé de tanto que lloraron,
esos lindos ojitos que alguna vez me miraron con tanto amor.
Esa iba ser nuestro último momento juntos, el último aliento que ibamos a compartir.
Todo teminó.
Mi mente aún no comprende por qué lo hiciste, tal vez esa es tu manera de ser, empujar a los que te aman poco a poco por ¿egoísmo, diversión, placer? no lo sé.
Nunca lo sabré porque nunca te voy a entender.
Y está bien.
Aug 1, 2017
Aug 1, 2017 at 7:52 PM UTC
Cuenta Bebé dos meses no cumplidos,
Pero burlando al tiempo y sus reveses,
Como todos los niños bien nacidos
Parece un señorón de 20 meses.
Rubio, y con ojos como dos luceros
Lo vi con traje de color de grana
En un escaparate de Plateros
Un domingo de Pascua en la mañana.
Iban conmigo Concha y Margarita
Y al mirar las dos, ambas gritaron:
«¡Mira padre, qué cara tan bonita!»
Y trémulas de gozo mi miraron.
¿Quién al ver que en sus hijas se subleva
La ambición de adueñarse de un muñeco,
No se siente vencido cuando lleva
Dos duros en la bolsa del chaleco?
Ha vencido pensé: si está comprado,
Y como es natural tiene otros dueños
Mis hijas perderán el encantado
Palacio de sus mágicos ensueños.
Pero movido el paternal cariño,
Entré a la tienda a realizar su antojo,
Y dije al vendedor: «Quiero ese niño
De crenchas blondas y vestido rojo».
Abrió entonces la alcoba de cristales
Tomó a Bebé, lo puso entre mis manos,
Y convirtió a mis hijas en rivales
Porque el amor divide a los hermanos.
«Para mí» -Concha me gritó importuna,
«Para mí» -me gritaba Margarita,
Y yo les grité al fin: «para ninguna»
Con la seca aridez de un cenobita.
Reinó un silencio entre las dos profundo,
Y yo recordé entonces conturbado
Este axioma tristísimo del mundo:
«Ser rival es odiar y ser odiado».
Y así pensé: no debo en corazones
Que de la vida llaman a la puerta,
Encender con el celo esas pasiones,
Que el odio atiza y el rencor despierta.
La historia del amor con dos premisas,
Iguala a la mujer y no os asombre;
¡Un muñeco en la edad de las sonrisas,
Y en la edad de las lágrimas, un hombre!
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Cielos de fin de mundo. Son las cinco.
Sombras blancas: ¿son voces o son pájaros?
Contra mi sien, latidos de motores.
Tiempo de luz: memoria, torre hendida,
pausa vacía entre dos claridades.
Todas sus piedras vueltas pensamiento
la ciudad se desprende de sí misma.
Descarnación. El mundo no es visible.
Se lo comió la luz. ¿En tu memoria
serán mis huesos tiempo incandescente?
Vana conversación del esqueleto
con el fuego insensato y con el agua
que no tiene memoria y con el viento
que todo lo confunde y con la tierra
que se calla y se come sus palabras.
Mi suma es lo que resta, tu escritura:
la huella de los dientes de la vida,
el sello de los ayes y los años,
el trazo ***** de la quemadura
del amor en lo blanco de los huesos.
Sol de sombra Solombra cegadora
mis ojos han de ver lo nunca visto
lo que miraron sin mirarlo nunca
el revés de lo visto y de la vista
Los laúdes del láudano de loas
dilapidadas lápidas y laudos
la piedad de la piedra despiadada
las velas del velorio y del jolgorio
El entierro es barroco todavía
en México
Morir es todavía
morir a cualquier hora en cualquier parte
Cerrar los ojos en el día blanco
el día nunca visto cualquier día
que tus ojos verán y no los míos
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El cadalso y carlota corday los alinearon
en la habitual arruga de la historia
pero danton robespierre marat
no se miran ni se dirigen la palabra
la muerte esa inasible
que fuera su cofrade y su enemiga
los recorre con dulce escalofrío
en tanto que la fama los satura
de himnos desafueros y retórica
matarifes o mártires
pródigos o inclementes
jacobinos o nada
entrañables o impíos
bonne nouvelle o fetiches
patronos de la luz o del terror
blandieron la justicia como fiebre
el amor cual relámpago
la excepción como regla
y la revolución ese eterno entrevero
como última acrobacia inevitable
no obstante hace dos siglos
bregaron deliraron murieron con urgencia
no sin antes mostrar al resto de los tiempos
lo frágiles que eran la cerviz los poderes
y sin embargo esos
huéspedes o anfitriones del peligro
marat danton y robespierre
no se hablaban ni se miraban o al menos
no se hablaron ni se miraron hasta
que de las nuevas arrugas de la historia
emergieron artigas y martí y sandino
y el che y otros abuelos
y bisabuelos cándidos
y al abrazarlos sin hacer distingos
de a poquito los fueron persuadiendo
de que todos lucharon por el hombre
el pobrecito duende de este mundo
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Una carta de amor
no es un naipe de amor
una carta de amor tampoco es una carta
pastoral o de crédito / de pago o fletamento
en cambio se asemeja a una carta de amparo
ya que si la alegría o la tristeza
se animan a escribir una carta de amor
es porque en las entrañas de la noche
se abren la euforia o la congoja
las cenizas se olvidan de su hoguera
o la culpa se asila en su pasado
una carta de amor
es por lo general un pobre afluente
de un río caudaloso
y nunca está a la altura del paisaje
ni de los ojos que miraron verdes
ni de los labios dulces
que besaron temblando o no besaron
ni del cielo que a veces se desploma
en trombas en escarnio o en granizo
una carta de amor puede enviarse
desde un altozano o desde una mazmorra
desde la exaltación o desde el duelo
pero no hay caso / siempre
será tan sólo un calco
una copia frugal del sentimiento
una carta de amor no es el amor
sino un informe de la ausencia
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En realidad lo que me duele es la derrota.
Los exiliados son inquilinos de la soledad. Pueden corregir su memoria, traicionar, descreer, conciliar, morir, triunfar. En este último caso, se miraron la cara como si fuese suya: estaba llena de traidores, descreídos, conciliadores, muertos, y también de compañeros que murieron con fe y arden bajo la noche y repiten sus nombres y no dejan dormir.
Nadie te deja dormir para que veas las distancias.
Crujís de huesos, vos.
Así sea.
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habría un par de cosas que decir/
que nadie la lee mucho/
que esos nadie son pocos/
que todo el mundo está con el asunto de la crisis mundial/ y
con el asunto de comer cada día/se trata
de un asunto importante/recuerdo
cuando murió de hambre el tío juan/
decía que ni se acordaba de comer y que no había problema/
pero el problema fue después/
no había plata para el cajón/
y cuando finalmente pasó el camión municipal a llevárselo
el tío juan parecía un pajarito/
los de la municipalidad lo miraron con desprecio o desdén/
murmuraban
que siempre los están molestando/
que ellos eran hombres y enterraban hombres/y no
pajaritos como el tío juan/especialmente
porque el tío estuvo cantando pío-pío todo el viaje
hasta el crematorio municipal/
y a ellos les pareció un irrespeto y estaban muy ofendidos/
y cuando le daban un palmetazo para que se callara la boca/
el pío-pío volaba por la cabina del camión y ellos
sentían que
les hacía pío-pío en la cabeza/el
tío juan era así/le gustaba cantar/
y no veía por qué la muerte era motivo para no cantar/
entró al horno cantando pío-pío/salieron sus
cenizas y piaron un rato/
y los compañeros municipales se miraron los zapatos grises de
vergüenza/pero
volviendo a la poesía/
los poetas ahora la pasan bastante mal/
nadie los lee mucho/esos nadie son pocos/
el oficio perdió prestigio/para un poeta es cada día
más difícil
conseguir el amor de una muchacha/
ser candidato a presidente/que algún almacenero le fíe/
que un guerrero haga hazañas para que él las cante/
que un rey le pague cada verso con tres monedas de oro/
y nadie sabe si eso ocurre porque se terminaron
las muchachas/los almaceneros/los guerreros/los reyes/
o simplemente los poetas/
o pasaron las dos cosas y es inútil
romperse la cabeza pensando en la cuestión/
lo lindo es saber que uno puede cantar pío-pío
en las más raras circunstancias/
tío juan después de muerto/yo ahora
para que me quierás/
471
sotto questo cielo
un giorno mi hanno guardato male perchè ero seduta sull'autobus
è stato come uno spruzzo d'acqua gelata sul viso
ma la giornata era calda e allora
niente.....
sotto questo grigio cielo
un giorno mi hanno detto che portavo malattie
era Inverno
tutti erano ammalati di fretta e di influenza
e niente
sotto questo grigio cielo di periferia
un giorno mi hanno gridato addosso
è stata come un'onda che mi ha travolto
mi hanno detto"torna a casa tua!"
questa è casa mia avrei voluto dire
ma loro erano in tanti
ed io ero da sola
e allora.....
sotto questo grigio cielo di periferia dimenticato
a forza di far finta di niente
si diventa
niente
....................
other sky I do not have
under this sky
one day they looked at me badly because I was sitting on the bus
it was like a spray of frozen water on my face
but the day was hot and so
nothing.....
under this gray sky
one day they told me that I was carrying diseases
it was Winter
everyone was ill with haste and flu
and so
nothing
under this gray suburban sky
one day they shouted at me
It was like a wave that overwhelmed me
they told me "go away back to your home!"
this is my home I wanted to say
but they were many
and I was alone
so.....
under this gray and forgotten suburban sky
by dint of pretending nothing happened
you become
nothing
..........................
otro cielo yo no tengo
bajo este cielo
un día me miraron mal porque yo estaba sentada en el autobús
fuè como uno spray de agua helada en la cara
pero el día estaba caliente asì que
nada .....
bajo este cielo gris
un día me dijeron que yo llevaba enfermedades
era invierno
todos estaban enfermos con prisa y fiebre
y nada
bajo este cielo gris suburbano
un día me gritaron en la cara
fuè como una ola que me abrumò
me dijeron
"vuelve a tu casa!"
esta es mi casa, quería decir yo
pero ellos eran muchos
y yo estaba sola
asì que.....
bajo este cielo gris de suburbios olvidados
a fuerza de pretender que no pasa nada
uno se convierte en
nada
Sep 14, 2018
Sep 14, 2018 at 5:26 AM UTC
Una mañana de invierno
hallé en el suelo, aterido,
con el cuerpo todo trémulo
y alas húmedas, un mirlo.
«Hasta con las pobres aves
caridad». Conque, cogilo,
busqué rastrojo, hice lumbre
y calenté el pajarito
que abre los ojos, sacúdese,
vuela ya libre del frío
y se pierde entre las frondas
de los árboles vecinos.
¡Me miraron con horror
en mi pueblo! ¡Si se dijo
que yo pasaba mis ocios
asando pájaros vivos!...
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"¡Vamos!", dice el pañuelo.
"Bueno. ¡Vamos!", la cama.
"¡Vamos! ¡Vamos!", la colcha,
las sábanas, la almohada.
Los botines
-¡qué tristes!-
me miraron,
-dormía-
y después de un momento:
"Nosotros nos quedamos".
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