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"majestuoso" poems
La unica razon de mi adoración eres tu mi Jesús, mi unico motivo para vivir eres tu mi señor, mi unica verdad esta en ti eres mi luz y mi salvación, mi unico amor eres tu Señor y por siempre te alabaré. (CORO) Tú eres todopoderoso eres grande y majestuoso, eres fuerte, invencible y no hay nadie como Tú. Tú eres todopoderoso eres grande y majestuoso, eres fuerte, invencible y no hay nadie como Tú. la unica razon de mi adoración eres tu mi Jesús, mi unico motivo para vivir eres tu mi señor, mi unica verdad esta en ti eres mi luz y mi salvación, mi unico amor eres tu Señor y por siempre te alabaré. (CORO) tu eres ...
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Nov 7, 2015
Nov 7, 2015 at 1:40 AM UTC
Dánilo Montero - Eres Todopoderoso
No fue jamás mejor aquello. Esto de ahora es doloroso; pero el dolor nos hace hombres y ya ninguno estamos solos. Alto fue el precio que pagamos: miseria y llanto de los ojos, nuestros mejores años verdes y nuestros sueños más hermosos. Porque nacimos bajo el signo del cerebro. Pero ya todo se vino a tierra una mañana. Lo devastó un viento glorioso, y somos ruinas o cimientos, algo inconcreto, algo borroso: tronco cortado a ras de tierra, que nadie sabe que fue tronco. Predestinados para sabios, para teóricos, nos enseñaron muchas cosas conceptualmente. Y como a un pozo de agua estancada y silenciosa, fuimos echando piedras, lodo, trozos inútiles de muerte, mármoles rotos. Ahora no vemos sobre el agua El paisaje que se alza en torno. Predestinados para sabios, para teóricos, conoceríamos la vida sólo a través del microscopio, y nuestro amigo, nuestro hermano, serían entes, microcosmos, nombres velados, sin sentido, abstracciones… Pero ya todo se vino a tierra una mañana. Lo devastó un viento glorioso. Se desbordó un día la vida, nos tornó locos, y les pusimos a las cosas nuevos nombres. Y el vino rojo de la sangre, y el agua pálida del llanto, el sol majestuoso del mediodía de verano fueron más que simples fenómenos, abstracciones, malabarismos de los teóricos. Éramos hombres, y el de enfrente, aquel que hablaba con nosotros, de su tiempo, de nuestro tiempo, no era un ente ni un microcosmos. El que sufría, el que gritaba o lloraba por estar solo; el que durmió sobre la hierba las noches húmedas de otoño a nuestro lado, alma con alma, hombro con hombro, aquél, cegado por la tierra que nos echaban a los ojos; aquél que anduvo por los campos solitario, pisando odios, era un hombre de carne y hueso como nosotros. … Es extraño. Noches y días se suceden. Seguimos solos como unos árboles raquíticos en la cima de un monte. Pozos semicegados. (Pero el agua, invisible para los ojos, como una remota esperanza suena en el fondo.) Es triste alzarse de uno mismo, poner los ojos en el rostro de los hombres que han de venir tras de nosotros, que no sabrán que entre los árboles, sobre la hierba, en el mar hondo, en las ciudades, en las cumbres, hemos cantado, temblorosos por la alegría de estar vivos. Así pasamos, como un soplo de brisa azul sobre la piedra. Sin dejar rastro, como el oro de las hojas, cuando coronan la frente grave del otoño… Porque no queda ni una sola rosa plantada por nosotros.
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No fue jamás mejor aquello. Esto de ahora es doloroso; pero el dolor nos hace hombres y ya ninguno estamos solos. Alto fue el precio que pagamos: miseria y llanto de los ojos, nuestros mejores años verdes y nuestros sueños más hermosos. Porque nacimos bajo el signo del cerebro. Pero ya todo se vino a tierra una mañana. Lo devastó un viento glorioso, y somos ruinas o cimientos, algo inconcreto, algo borroso: tronco cortado a ras de tierra, que nadie sabe que fue tronco. Predestinados para sabios, para teóricos, nos enseñaron muchas cosas conceptualmente. Y como a un pozo de agua estancada y silenciosa, fuimos echando piedras, lodo, trozos inútiles de muerte, mármoles rotos. Ahora no vemos sobre el agua El paisaje que se alza en torno. Predestinados para sabios, para teóricos, conoceríamos la vida sólo a través del microscopio, y nuestro amigo, nuestro hermano, serían entes, microcosmos, nombres velados, sin sentido, abstracciones… Pero ya todo se vino a tierra una mañana. Lo devastó un viento glorioso. Se desbordó un día la vida, nos tornó locos, y les pusimos a las cosas nuevos nombres. Y el vino rojo de la sangre, y el agua pálida del llanto, el sol majestuoso del mediodía de verano fueron más que simples fenómenos, abstracciones, malabarismos de los teóricos. Éramos hombres, y el de enfrente, aquel que hablaba con nosotros, de su tiempo, de nuestro tiempo, no era un ente ni un microcosmos. El que sufría, el que gritaba o lloraba por estar solo; el que durmió sobre la hierba las noches húmedas de otoño a nuestro lado, alma con alma, hombro con hombro, aquél, cegado por la tierra que nos echaban a los ojos; aquél que anduvo por los campos solitario, pisando odios, era un hombre de carne y hueso como nosotros. … Es extraño. Noches y días se suceden. Seguimos solos como unos árboles raquíticos en la cima de un monte. Pozos semicegados. (Pero el agua, invisible para los ojos, como una remota esperanza suena en el fondo.) Es triste alzarse de uno mismo, poner los ojos en el rostro de los hombres que han de venir tras de nosotros, que no sabrán que entre los árboles, sobre la hierba, en el mar hondo, en las ciudades, en las cumbres, hemos cantado, temblorosos por la alegría de estar vivos. Así pasamos, como un soplo de brisa azul sobre la piedra. Sin dejar rastro, como el oro de las hojas, cuando coronan la frente grave del otoño… Porque no queda ni una sola rosa plantada por nosotros.
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He amado en diferentes idiomas, pero la lengua que fue la más intensa era la Tuya. Taira, Tu piel oscura y tu sonrisa han borrado todas mis enigmas mis inseguridades, me diste fuerza Taira, Mujer al cuerpo majestuoso una dosis de endorfina similar al amor dios, tengo ganas de besarte, yo te deseo Hasta esta manera de fumar que tenías el sabor del café que me imaginé probar en tus labios, sabrosos Fuerte fueron, para ti, esos deseos los que, nunca, fueron revelados ridículo, no? me faltó coraje, tenía miedo Taira, Te quise, como un secreto último ahora que me estoy muriendo, imagino nuestros labios unidos me arrepiento de no haberte besado, cuando pude, al menos en mi mente.
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Feb 27, 2025
Feb 27, 2025 at 10:40 AM UTC
Taira