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"llantos" poems
Donde está el hombre que nunca fue niño, el que nació sin la ayuda de llantos, con la educación ya cosechada y con los pies que caminan hacia atrás de donde el vino la luz. Los años me han cambian preciosos fragmentos de la cara, con la suavidez y delicadez de un hoja en el agua. Mano que toca la blancura de camas. Ojos echos de lluvias de luz, un sol que me llama, mas cerca, yo siempre con el pero lejos, parado en mi tierra con brazos estrechos un arbol de ayer.
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Jun 8, 2014
Jun 8, 2014 at 8:09 AM UTC
Niñez es la Locura
Como revuelven las hojas en el suspiro de la penumbra. Las risas cursan como los ríos que desaparecen en el mar.   Las calles se envejecen con cada minuto infinito. El viento sopla sombras oscuras y gotas de rocío cristalinas, a las rejas puntadas en filas como tantas lanzas. Y el entorno reverbera con llantos callados mientras que el mundo revuelve como las mujeres antiguas que en lotes vacios juntan pábulo.
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Dec 2, 2011
Dec 2, 2011 at 6:02 PM UTC
El Parque (Spanish/Español)
Esta es la inexplicable historia De un pintor y una poeta Que aprendían a ser uno Cada vez que la luna tocaba el mar. Ella veía la magia del mundo. Con su innato talento de crear, Le enseño que para amar Debía ver más allá de sus ojos. Él veía un mundo estructurado. Con manos de artista, Le mostro que para cada caricia Debía existir un orden. Ella escuchaba risas en las olas Llantos en el viento, y en las noches Se sentaba con luz de luna A escribirle versos morados. El escuchaba tambores a lo lejos Murmullo en el silencio, y en las noches Le pintaba con luz de luna Los mundos que había visto. Ella vivía por la tierra y el mar. Era una ninfa. Él vivía en aire y ciudad. Era el protagonista de su vida. Ella lo amaba. Amaba su inteligencia y La fuerza con la se movía. Ella le pidió que se quedara. Él la amaba. Amaba su sonrisa y su libertad, Su mente descarrilada. Él le dijo que se quedaría de por vida. Esta es la inexplicable historia De un pintor y una poeta Que aprendían a ser uno Cada vez que la luna tocaba el mar.
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Sep 25, 2015
Sep 25, 2015 at 8:20 PM UTC
El pintor y la poeta
Has de beber Totalmente este situacion Complentamente en los sentidos de tus antepasados Has de creer Totalmete en el poder del ser Solamente en un gran pasion Has de saboriar Totalmente los rayos del sol y la luna Unicamente en los brillantes rayos de la alma Has de cantar Brevemente de los llantos Frequentemente con tus amantes Has de bailar Rapidamente como los ojos del joventud Lentamente como el sabiduria de los antiguos Has de ser Puramente un amalgacion Tranquilamente tu propio verdad Has de tocar Suavemente al mundo que has alimentado Firmemente al mundo que te acose Has de saber Hoy siempre se terminara Y manana tienes la gracia de comenzar Has de entender No es el mundo que te trata de danar Que el miedo nos dana mas que nos protégé Has de amar Sin ser egoista Sin ser imbecile Has de…
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Mar 5, 2010
Mar 5, 2010 at 6:08 PM UTC
Has De/You Should (translation @ the bottom)
Fuensanta: dame todas las lágrimas del mar. Mis ojos están secos y yo sufro unas inmensas ganas de llorar. Yo no sé si estoy triste por el alma de mis fieles difuntos o porque nuestros mustios corazones nunca estarán sobre la tierra juntos. Hazme llorar, hermana, y la piedad cristiana de tu manto inconsútil enjúgueme los llantos con que llore. el tiempo amargo de mi vida inútil. Fuensanta: ¿tú conoces el mar? Dicen que es menos grande y menos hondo que el pesar. Yo no sé ni por qué quiero llorar: será tal vez por el pesar que escondo, tal vez por mi infinita sed de amar. Hermana: dame todas las lágrimas del mar...
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Hermana, hazme llorar...
Patas de perro con mi primacho Miguel en Pereira, buscando un hotel pa pagar la estancia de una cuartico cerca al centro o a poca distancia del burdel.   Nos tomamos un jugo de caña y como ya tengo la maldita maña, llamamos al Toro porque sin esa hierbita jamás cerraría pestaña Dándole vueltas al centro, esperándolo a él Vi un lindo edificio y le dije a Miguel: "un segundo hermano que me   gustó ese hotel, voy a entrar a   ver si hay cupo" y a cuánto estaba una noche en aquél. Me mira bien serio y me deja pasar quedándose afuera pa disimular. "Buenas tardes caballero, bien pueda... ¿En que le puedo servir?" "Busco un cuartico que mi primo   y yo pensamos quedarnos en   Pereira esta noche, ¿a cuánto   están?" ¿Cómo así? me contesta y como creía que no me había entendido... repiti la encuesta.   Otra vez ....¿Cómo así? En eso momento, que pendejo te cuento, me di cuenta que no era un hotel. De un salón a la izquierda salían los llantos seguidos por un desfile en ***** de luto..... y yo hijueputa ¡"que bruto"! Volteaba a ver si el primo ya sabía que pasaba cuando soltó la gran carcajada.   Huí sin mu decir buscando la risa de Miguel que decía uy... ¿que pasó no es hotel? Pero se la hice también cuando nos recogió el torito y comenzamos a fumar y fumar. Tantos baretos estilo Bob Marley que ya no nos podíamos ver. Cuando se escapó todo el humo Miguel se detuvo antes de casi caer.   Con ojos cruzados y labios babeados empecé a burlarme también.
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Aug 24, 2018
Aug 24, 2018 at 1:06 AM UTC
El hotel de Pereira
Patas de perro con mi primacho Miguel en Pereira, buscando un hotel pa pagar la estancia de una cuartico cerca al centro o a poca distancia del burdel.   Nos tomamos un jugo de caña y como ya tengo la maldita maña, llamamos al Toro porque sin esa hierbita jamás cerraría pestaña Dándole vueltas al centro, esperándolo a él Vi un lindo edificio y le dije a Miguel: "un segundo hermano que me   gustó ese hotel, voy a entrar a   ver si hay cupo" y a cuánto estaba una noche en aquél. Me mira bien serio y me deja pasar quedándose afuera pa disimular. "Buenas tardes caballero, bien pueda... ¿En que le puedo servir?" "Busco un cuartico que mi primo   y yo pensamos quedarnos en   Pereira esta noche, ¿a cuánto   están?" ¿Cómo así? me contesta y como creía que no me había entendido... repiti la encuesta.   Otra vez ....¿Cómo así? En eso momento, que pendejo te cuento, me di cuenta que no era un hotel. De un salón a la izquierda salían los llantos seguidos por un desfile en ***** de luto..... y yo hijueputa ¡"que bruto"! Volteaba a ver si el primo ya sabía que pasaba cuando soltó la gran carcajada.   Huí sin mu decir buscando la risa de Miguel que decía uy... ¿que pasó no es hotel? Pero se la hice también cuando nos recogió el torito y comenzamos a fumar y fumar. Tantos baretos estilo Bob Marley que ya no nos podíamos ver. Cuando se escapó todo el humo Miguel se detuvo antes de casi caer.   Con ojos cruzados y labios babeados empecé a burlarme también.
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Besé aquella vez la brisa más húmeda y salada de su océano. Besé su alma y como supuse allí no encontré, magullado sus pulsos. Él estaba intacto aún preparado para entrar nuevamente en mis nirvanas. No existían huellas de las antiguas cigarras que escarbaban de noche el ángelus de sus orgasmos tampoco las de aquellas pupilas cortesanas que le entregaban las llaves de sus templos derramados, mientras su colilla húmeda y mutilada se perdía ambulante y confundida detrás de una ceguera diluida entre los lirios de su estación última . Es cierto que ya no era purísimo y exacto él, había cambiado, las cortinas de su alma ya no eran un misterio y sus pensamientos ya no se escondían convulsos detrás de sus jaquecas. Comenzamos a nacer entonces, después de que mis llantos pudrieran mis ojos de manera retórica, después de que esos rumores perdidos empezaron a desempañar los cristales silenciosos de mi cálido infierno. Y entonces...él abrió sus ojos de verdad, y halló mi nacimiento, justo donde la seda rota cubría las nuevas espigas... Azul Strauss Markuart Título : El Ángelus De Sus Orgasmos Poema: Texto completo.] Autora :Azul Strauss M 15 De Junio del 2015 Buenos Aires - Argentina ©Copyright –Derecho de Autor Reservado Protegido por OMPI y el Tratado internacional de Suiza sobre derechos de autores
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Jun 15, 2015
Jun 15, 2015 at 9:34 PM UTC
El ÁNGELUS DE SUS ORGASMOS
A un niño, a un solo niño que iba para piedra nocturna, para ángel indiferente de una escala sin cielo... Mirad. Conteneos la sangre, los ojos. A sus pies, él mismo, sin vida.   No aliento de farol moribundo, ni jadeada amarillez de noche agonizante, sino dos fósforos fijos de pesadilla eléctrica, clavados sobre su tierra en polvo, juzgándola. Él, resplandor sin salida, lividez sin escape, yacente, juzgándose.   Tizo electrocutado, infancia mía de ceniza, a mis pies, tizo yacente. Carbunclo hueco, ***** desprendido de un ángel que iba para piedra nocturna, para límite entre la muerte y la nada. Tú: yo: niño.   Bambolea el viento un vientre de gritos anteriores al mundo a la sorpresa de la luz en los ojos de los reciennacidos, al descenso de la vía láctea a las gargantas terrestres. Niño.   Una cuna de llamas de norte a sur, de frialdad de tiza amortajada en los yelos, a fiebre de paloma agonizando en el área de una bujía; una cuna de llamas meciéndote las sonrisas, los llantos. Niño.   Las primeras palabras abiertas en las penumbras de los sueños sin nadie, en el silencio rizado de las albercas o en el eco de los jardines, devoradas por el mar y ocultas hoy en un hoyo sin viento. Muertas, como el estreno de tus pies en el cansancio frío de una escalera. Niño. Las flores, sin piernas para huir de los aires crueles, de su espoleo continuo al corazón volante de las nieves y los pájaros, desangradas en un aburrimiento de cartillas y pizarrines. 4 y 4 son 18. Y la X, una K, una H, una J. Niño. En un trastorno de ciudades marítimas sin escrúpulos, de mapas confundidos y desiertos barajados, atended a unos ojos que preguntan por los afluentes del cielo, a una memoria extraviada entre nombres y fechas. Niño. Perdido entre ecuaciones, triángulos, fórmulas y precipitados azules, entre el suceso de la sangre, los escombros y las coronas caídas, cuando los cazadores de oro y el asalto a la banca, en el rubor tardío de las azoteas voces de ángeles te anunciaron la botadura y pérdida de tu alma. Niño. Y como descendiste al fondo de las mareas, a las urnas donde el azogue, el plomo y el hierro pretenden ser humanos, tener honores de vida, a la deriva de la noche tu traje fue dejándote solo. Niño. Desnudo, sin los billetes de inocencia fugados en sus bolsillos, derribada en tu corazón y sola su primera silla, no creíste ni en Venus, que nacía en el compás abierto de tus brazos. ni en la escala de plumas que tiende el sueño de Jacob al de Julio Verne. Niño. Para ir al infierno no hace falta cambiar de sitio ni postura.
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Muerte y juicio
A un niño, a un solo niño que iba para piedra nocturna, para ángel indiferente de una escala sin cielo... Mirad. Conteneos la sangre, los ojos. A sus pies, él mismo, sin vida.   No aliento de farol moribundo, ni jadeada amarillez de noche agonizante, sino dos fósforos fijos de pesadilla eléctrica, clavados sobre su tierra en polvo, juzgándola. Él, resplandor sin salida, lividez sin escape, yacente, juzgándose.   Tizo electrocutado, infancia mía de ceniza, a mis pies, tizo yacente. Carbunclo hueco, ***** desprendido de un ángel que iba para piedra nocturna, para límite entre la muerte y la nada. Tú: yo: niño.   Bambolea el viento un vientre de gritos anteriores al mundo a la sorpresa de la luz en los ojos de los reciennacidos, al descenso de la vía láctea a las gargantas terrestres. Niño.   Una cuna de llamas de norte a sur, de frialdad de tiza amortajada en los yelos, a fiebre de paloma agonizando en el área de una bujía; una cuna de llamas meciéndote las sonrisas, los llantos. Niño.   Las primeras palabras abiertas en las penumbras de los sueños sin nadie, en el silencio rizado de las albercas o en el eco de los jardines, devoradas por el mar y ocultas hoy en un hoyo sin viento. Muertas, como el estreno de tus pies en el cansancio frío de una escalera. Niño. Las flores, sin piernas para huir de los aires crueles, de su espoleo continuo al corazón volante de las nieves y los pájaros, desangradas en un aburrimiento de cartillas y pizarrines. 4 y 4 son 18. Y la X, una K, una H, una J. Niño. En un trastorno de ciudades marítimas sin escrúpulos, de mapas confundidos y desiertos barajados, atended a unos ojos que preguntan por los afluentes del cielo, a una memoria extraviada entre nombres y fechas. Niño. Perdido entre ecuaciones, triángulos, fórmulas y precipitados azules, entre el suceso de la sangre, los escombros y las coronas caídas, cuando los cazadores de oro y el asalto a la banca, en el rubor tardío de las azoteas voces de ángeles te anunciaron la botadura y pérdida de tu alma. Niño. Y como descendiste al fondo de las mareas, a las urnas donde el azogue, el plomo y el hierro pretenden ser humanos, tener honores de vida, a la deriva de la noche tu traje fue dejándote solo. Niño. Desnudo, sin los billetes de inocencia fugados en sus bolsillos, derribada en tu corazón y sola su primera silla, no creíste ni en Venus, que nacía en el compás abierto de tus brazos. ni en la escala de plumas que tiende el sueño de Jacob al de Julio Verne. Niño. Para ir al infierno no hace falta cambiar de sitio ni postura.
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No he visto el mar. Mis ojos -vigías horadantes, fantásticas luciérnagas; mis ojos avizores entre la noche; dueños de la estrellada comba; de los astrales mundos; mis ojos errabundos familiares del hórrido vértigo del abismo; mis ojos acerados de viking, oteantes; mis ojos vagabundos no han visto el mar... La cántiga ondulosa de su trémula curva no ha mecido mis sueños; ni oí de sus sirenas la erótica quejumbre; ni aturdió mi retina con el rútilo azogue que rueda por su dorso... Sus resonantes trombas, sus silencios, yo nunca pude oír...: sus cóleras ciclópeas, sus quejas o sus himnos; ni su mutismo impávido cuando argentos y oros de los soles y lunas, como perennes lloros diluyen sus riquezas por el glauco zafir...! Ni aspiré su perfume! Yo sé de los aromas de amadas cabelleras... Yo sé de los perfumes de los cuellos esbeltos y frágiles y tibios; de senos donde esconden sus hálitos las pomas preferidas de Venus! Yo aspiré las redomas donde el Nirvana enciende los sándalos simbólicos; las zábilas y mirras del mago Zoroastro... Mas no aspiré las sales ni los iodos del mar. Mis labios sitibundos no en sus odres la sed apagaron: no en sus odres acerbos mitigaron la sed... Mis labios, locos, ebrios, ávidos, vagabundos, labios cogitabundos que amargaron los ayes y gestos iracundos y que unos labios -vírgenes- captaron en su red! Hermano de las nubes yo soy. Hermano de las nubes, de las errantes nubes, de las ilusas del espacio: vagarosos navíos que empujan acres soplos anónimos y fríos, que impelen recios ímpetus voltarios y sombríos! Viajero de las noches yo soy. Viajero de las noches embriagadoras; nauta de sus golfos ilímites, de sus golfos ilímites, delirantes, vacíos, -vacíos de infmito..., vacíos... -Dócil nauta yo soy, y mis soñares derrotados navios... Derrotados navíos, rumbos ignotos, antros de piratas... ¡el mar! Mis ojos vagabundos -viajeros insaciados- conocen cielos, mundos, conocen noches hondas, ingraves y serenas, conocen noches trágicas, ensueños deliciosos, sueños inverecundos... Saben de penas únicas, de goces y de llantos, de mitos y de ciencia, del odio y la clemencia, del dolor y el amar...! Mis ojos vagabundos, mis ojos infecundos...: no han visto el mar mis ojos, no he visto el mar!
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Balada del mar no visto, ritmada en versos diversos
No he visto el mar. Mis ojos -vigías horadantes, fantásticas luciérnagas; mis ojos avizores entre la noche; dueños de la estrellada comba; de los astrales mundos; mis ojos errabundos familiares del hórrido vértigo del abismo; mis ojos acerados de viking, oteantes; mis ojos vagabundos no han visto el mar... La cántiga ondulosa de su trémula curva no ha mecido mis sueños; ni oí de sus sirenas la erótica quejumbre; ni aturdió mi retina con el rútilo azogue que rueda por su dorso... Sus resonantes trombas, sus silencios, yo nunca pude oír...: sus cóleras ciclópeas, sus quejas o sus himnos; ni su mutismo impávido cuando argentos y oros de los soles y lunas, como perennes lloros diluyen sus riquezas por el glauco zafir...! Ni aspiré su perfume! Yo sé de los aromas de amadas cabelleras... Yo sé de los perfumes de los cuellos esbeltos y frágiles y tibios; de senos donde esconden sus hálitos las pomas preferidas de Venus! Yo aspiré las redomas donde el Nirvana enciende los sándalos simbólicos; las zábilas y mirras del mago Zoroastro... Mas no aspiré las sales ni los iodos del mar. Mis labios sitibundos no en sus odres la sed apagaron: no en sus odres acerbos mitigaron la sed... Mis labios, locos, ebrios, ávidos, vagabundos, labios cogitabundos que amargaron los ayes y gestos iracundos y que unos labios -vírgenes- captaron en su red! Hermano de las nubes yo soy. Hermano de las nubes, de las errantes nubes, de las ilusas del espacio: vagarosos navíos que empujan acres soplos anónimos y fríos, que impelen recios ímpetus voltarios y sombríos! Viajero de las noches yo soy. Viajero de las noches embriagadoras; nauta de sus golfos ilímites, de sus golfos ilímites, delirantes, vacíos, -vacíos de infmito..., vacíos... -Dócil nauta yo soy, y mis soñares derrotados navios... Derrotados navíos, rumbos ignotos, antros de piratas... ¡el mar! Mis ojos vagabundos -viajeros insaciados- conocen cielos, mundos, conocen noches hondas, ingraves y serenas, conocen noches trágicas, ensueños deliciosos, sueños inverecundos... Saben de penas únicas, de goces y de llantos, de mitos y de ciencia, del odio y la clemencia, del dolor y el amar...! Mis ojos vagabundos, mis ojos infecundos...: no han visto el mar mis ojos, no he visto el mar!
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Phocás el campesino, hijo mío, que tienes en apenas escasos meses de vida, tantos dolores en tus ojos que esperan tantos llantos por el fatal pensar que revelan tus sienes...Tarda a venir a este dolor adonde vienes, a este mundo terrible en duelos y en espantos; duerme bajo los Ángeles, sueña bajo los Santos, que ya tendrás la Vida para que te envenenes...Sueña, hijo mío, todavía, y cuando crezcas, perdóname el fatal don de darte la vida que yo hubiera querido de azul y rosas frescas;pues tú eres la crisálida de mi alma entristecida, y te he de ver, en medio del triunfo que merezcas renovando el fulgor de mi psique abolida.
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A phocás, el campesino
Lejana vibración de esquilas mustias en el aire derrama la fragancia rural de sus angustias. En el patio silente sangra su despedida el sol poniente El ámbar otoñal del panorama toma un frío matiz de gris doliente! Al portón de la casa que el tiempo con sus garras torna ojosa, asoma silenciosa y al establo cercano luego pasa, la silueta calmosa de un buey color de oro, que añora con sus bíblicas pupilas, oyendo la oración de las esquilas, su edad viril de toro! Al muro denla huerta aleteando la pena de su canto, salta un gallo gentil, y, en triste alerta, cual dos gotas de llanto, tiemblan sus ojos en la tarde muerta! Lánguido se desgarra en la vetusta aldea el dulce yaraví de una guitarra, en cuya eternidad de hondo quebranto la triste voz de un indio dondonea, como un viejo esquilón de camposanto. De codos yo en el muro, cuando triunfa en el alma el tinte oscuro y el viento reza en los ramajes yertos llantos de quenas, tímidos, inciertos, suspiro una congoja, al ver que la penumbra gualda y roja llora un trágico azul de idilios muertos! aleteando la pena de su canto, salta un gallo gentil, y, en triste alerta, cual dos gotas de llanto, tiemblan sus ojos en la tarde muerta! Lánguido se desgarra en la vetusta aldea el dulce yaraví de una guitarra, en cuya eternidad de hondo quebranto la triste voz de un indio dondonea, como un viejo esquilón de camposanto. De codos yo en el muro, cuando triunfa en el alma el tinte oscuro y el viento reza en los ramajes yertos llantos de quenas, tímidos, inciertos, suspiro una congoja, al ver que la penumbra gualda y roja llora un trágico azul de idilios muertos!
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Aldeana
Lejana vibración de esquilas mustias en el aire derrama la fragancia rural de sus angustias. En el patio silente sangra su despedida el sol poniente El ámbar otoñal del panorama toma un frío matiz de gris doliente! Al portón de la casa que el tiempo con sus garras torna ojosa, asoma silenciosa y al establo cercano luego pasa, la silueta calmosa de un buey color de oro, que añora con sus bíblicas pupilas, oyendo la oración de las esquilas, su edad viril de toro! Al muro denla huerta aleteando la pena de su canto, salta un gallo gentil, y, en triste alerta, cual dos gotas de llanto, tiemblan sus ojos en la tarde muerta! Lánguido se desgarra en la vetusta aldea el dulce yaraví de una guitarra, en cuya eternidad de hondo quebranto la triste voz de un indio dondonea, como un viejo esquilón de camposanto. De codos yo en el muro, cuando triunfa en el alma el tinte oscuro y el viento reza en los ramajes yertos llantos de quenas, tímidos, inciertos, suspiro una congoja, al ver que la penumbra gualda y roja llora un trágico azul de idilios muertos! aleteando la pena de su canto, salta un gallo gentil, y, en triste alerta, cual dos gotas de llanto, tiemblan sus ojos en la tarde muerta! Lánguido se desgarra en la vetusta aldea el dulce yaraví de una guitarra, en cuya eternidad de hondo quebranto la triste voz de un indio dondonea, como un viejo esquilón de camposanto. De codos yo en el muro, cuando triunfa en el alma el tinte oscuro y el viento reza en los ramajes yertos llantos de quenas, tímidos, inciertos, suspiro una congoja, al ver que la penumbra gualda y roja llora un trágico azul de idilios muertos!
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Mujer de la falda larga, Grande, dulce, poderosa Diosa Diosa Tu falda como el manto de la Guadalupana, Cúbrenos a tus hermanas, Y entre llantos y despedidas Sabemos que las grandes como tú nunca se olvidan, Que cada llanto es un poema de vida Que allá en la casa del cielo Tú sigues cambiando vidas. Mujer de la falda larga, Grande, dulce, poderosa Diosa Diosa Fronteras de piel y construcciones sociales Madre de los desacatos radicales Eterna reina Entre adioses terrenales Te conviertes en santa solidarizada con nosotros: Los marginales Los pobres, los inmigrantes, los jotos, los que no somos “normales” Mujer de la falda larga, Grande, dulce, poderosa Diosa Diosa Confidente y adversaria Mujer revolucionaria Mujer de la falda larga Cúbrenos bajo tu manto Y llévanos a ese mundo Ese mundo que tú imaginaste A esa tierra por la que luchaste Grande, dulce, poderosa Diosa Diosa.
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Aug 17, 2015
Aug 17, 2015 at 2:19 AM UTC
A Jovana
Metro mágico y rico que al alma expresas llameantes alegrías, penas arcanas, desde en los suaves labios de las princesas hasta en las bocas rojas de las gitanas. Las almas armoniosas buscan tu encanto, sonora rosa métrica que ardes y brillas, y España ve en tu ritmo, siente en tu canto sus hembras, sus claveles, sus manzanillas. Vibras al aire alegre como una cinta, el músico te adula, te ama el poeta; Rueda en ti sus fogosos paisajes pinta con la audaz policromía de su paleta. En ti el hábil orfebre cincela el marco en que la idea-perla su oriente acusa, o en tu cordaje armónico formas el arco con que lanza sus flechas la airada musa. A tu voz en el baile crujen las faldas, los piececitos hacen brotar las rosas e hilan hebras de amores las Esmeraldas en ruecas invisibles y misteriosas. La andaluza hechicera, paloma arisca, por ti irradia, se agita, vibra y se quiebra, con el lánguido gesto de la odalisca o las fascinaciones de la culebra. Pequeña ánfora lírica de vino llena compuesto por la dulce musa Alegría con uvas andaluzas, sal macarena, flor y canela frescas de Andalucía. Subes, creces, y vistes de pompas fieras; retumbas en el ruido de las metrallas, ondulas con el ala de las banderas, suenas con los clarines de las batallas. Tienes toda la lira: tienes las manos que acompasan las danzas y las canciones; tus órganos, tus prosas, tus cantos llanos y tus llantos que parten los corazones. Ramillete de dulces trinos verbales, jabalina de Diana la Cazadora, ritmo que tiene el filo de cien puñales, que muerde y acaricia, mata y enflora. Las Tirsis campesinas de ti están llenas, y aman, radiosa abeja, tus bordoneos; así riegas tus chispas las nochebuenas como adornas la lira de los Orfeos. Que bajo el sol dorado de Manzanilla que esta azulada concha del cielo baña, polítona y triunfante, la seguidilla es la flor del sonoro Pindo de España.
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Elogio de la seguidilla
Metro mágico y rico que al alma expresas llameantes alegrías, penas arcanas, desde en los suaves labios de las princesas hasta en las bocas rojas de las gitanas. Las almas armoniosas buscan tu encanto, sonora rosa métrica que ardes y brillas, y España ve en tu ritmo, siente en tu canto sus hembras, sus claveles, sus manzanillas. Vibras al aire alegre como una cinta, el músico te adula, te ama el poeta; Rueda en ti sus fogosos paisajes pinta con la audaz policromía de su paleta. En ti el hábil orfebre cincela el marco en que la idea-perla su oriente acusa, o en tu cordaje armónico formas el arco con que lanza sus flechas la airada musa. A tu voz en el baile crujen las faldas, los piececitos hacen brotar las rosas e hilan hebras de amores las Esmeraldas en ruecas invisibles y misteriosas. La andaluza hechicera, paloma arisca, por ti irradia, se agita, vibra y se quiebra, con el lánguido gesto de la odalisca o las fascinaciones de la culebra. Pequeña ánfora lírica de vino llena compuesto por la dulce musa Alegría con uvas andaluzas, sal macarena, flor y canela frescas de Andalucía. Subes, creces, y vistes de pompas fieras; retumbas en el ruido de las metrallas, ondulas con el ala de las banderas, suenas con los clarines de las batallas. Tienes toda la lira: tienes las manos que acompasan las danzas y las canciones; tus órganos, tus prosas, tus cantos llanos y tus llantos que parten los corazones. Ramillete de dulces trinos verbales, jabalina de Diana la Cazadora, ritmo que tiene el filo de cien puñales, que muerde y acaricia, mata y enflora. Las Tirsis campesinas de ti están llenas, y aman, radiosa abeja, tus bordoneos; así riegas tus chispas las nochebuenas como adornas la lira de los Orfeos. Que bajo el sol dorado de Manzanilla que esta azulada concha del cielo baña, polítona y triunfante, la seguidilla es la flor del sonoro Pindo de España.
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Tierra mojada de las tardes líquidas en que la lluvia cuchichea y en que se reblandecen las señoritas, bajo el redoble del agua en la azotea... Tierra mojada de las tardes olfativas en que un afán misántropo remonta las lascivas soledades del éter, y en ellas se desposa con la ulterior paloma de Noé; mientras se obstina el tableteo del rayo, por la nube cenagosa... Tarde mojada, de hálitos labriegos, en la cual reconozco estar hecho de barro, porque en sus llantos veraniegos, bajo el auspicio de la media luz, el alma se licúa sobre los clavos de su cruz... Tardes en que el teléfono pregunta por consabidas náyades arteras, que salen del baño al amor a volcar en el lecho las fatuas cabelleras y a balbucir, con alevosía y con ventaja, húmedos y anhelantes monosílabos, según que la llovizna acosa las vidrieras... Tardes como una alcoba submarina con su lecho y su tina; tardes en que envejece una doncella ante el brasero exhausto de su casa, esperando a un galán que le lleve una brasa; tardes en que descienden los ángeles, a arar surcos derechos en edificantes barbechos; tardes de rogativa y de cirio pascual; tardes en que el chubasco me induce a enardecer a cada una de las doncellas frígidas con la brasa oportuna; tardes en que , oxidada la voluntad, me siento acólito del alcanfor, un poco pez espada y un poco San Isidro Labrador....
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Tierra mojada
Sobre tu nave -un plinto verde de algas marinas, de moluscos, de conchas, de esmeralda estelar, capitán de los vientos y de las golondrinas, fuiste condecorado por un golpe de mar. Por ti los litorales de frentes serpentinas desenrollan, al paso de tu arado, un cantar: -Marinero, hombre libre que los mares declinas, dinos los radiogramas de tu estrella Polar. Buen marinero, hijo de los llantos del norte, limón del mediodía, bandera de la corte espumosa del agua, cazador de sirenas; todos los litorales amarrados del mundo pedimos que nos lleves en el surco profundo de tu nave, a la mar, rotas nuestras cadenas.
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A un capitán de navío
Tu punto y final silencia las alarmas de los coches silencia los llantos de los bebés, el crujido de los troncos partiéndose.
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Nov 12, 2013
Nov 12, 2013 at 7:59 AM UTC
Tu punto y final.
ayer saque tus memorias de paseo de la mano caminamos por viejos senderos oliendo flores buscando amparo en juegos, recuerdos y amores donde la alegria imperaba y tambien moría contamos petalos llenos de pudor y sus colores de dolor acariciando nubes de locura anduvimos riendonos del sabor viejo de la amargura ya viendo el ocaso las ternuras marchitaban tu sombra lloraba y mi mano soltaba se rompía veia como se dividia en par por que la puesta del sol me recibía ahí la dejé entre llantos y sonrisas balbuceando un arrullo sin matiz al rato solo los coquís se oían y con su canto borraban tu sombra de raíz en mi vida
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May 5, 2017
May 5, 2017 at 1:38 PM UTC
senderos
Cuando la luna ya no alcance mis andares; El sol se habrá esfumado y la tierra quedará fría y sombria. La noche que acabe con todos mis llantos; Acabará con los triunfos cotidianos. El día que deje de extrañarte; Será el fin de mis anhelos y la Sorpresa misma morirá. No quiero eliminar la desgracia, Solo busco alimentar la esperanza en los huecos más oscuros de un jardín escondido en mi cabeza. Hay melón y sandía listas para probarse; ¿Quién habrá pensado que estarías enamorado de los frutos que oculto?
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Nov 6, 2023
Nov 6, 2023 at 12:36 AM UTC
Frutos ocultos
Mis llantos ahogados, el pálido cielo, la lluvia viciada, no buscan consuelo.
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Mar 1, 2019
Mar 1, 2019 at 5:17 AM UTC
Dolor y diciembre
¡Oh vírgenes rebeldes y sumisas: convertidme en el fiel reclinatorio de vuestros codos y vuestras sonrisas y en la fragua sangrienta del holgorio en que quieren quemarse vuestras prisas!... ¡Oh botones baldíos en el huerto de una resignación llena de abrojos: lloráis un bien que, sin nacer, ha muerto, y a vuestra pura lápida concierto los fraternales llantos de mis ojos!... ¡Hermanas mías, todas, las que, contentas con el limpio daño de la virginidad, vais en las bodas celestes, por llevar sobre las finas y litúrgicas palmas y en el paño de la eterna Pasión, clavos y espinas; y vosotras también, las de la hoguera carnal en la vendimia y el chubasco, en el invierno y en la primavera; las del nítido viaje de Damasco y las que en la renuncia llana y lisa de la tarde, salís a los balcones a que beban la brisa los sexos, cual sañudos escorpiones! ¡El tiempo se desboca; el torbellino os arrastra al fatal despeñadero de la Muerte; en las sombras adivino vuestro desnudo encanto volandero; y os quisieran ceñir mis manos fieles, por detener vuestra caída oscura con un lúbrico lazo de claveles lazado a cada virginal cintura! ¡Vírgenes fraternales: me consumo en el álgido, afán de ser el humo que se alza en vuestro aceite a hora y a deshora, y de encarnar vuestro primer deleite cuando se filtra la modesta aurora, por la jactancia de la bugambilia, en las sábanas de vuestra vigilia!
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A las vírgenes
Converse con tu silencio te mande con él un beso, un saludo taciturno, un pedazo de mi orgullo, un “espero que estés bien” un “te extraño Mi Bien” y un abrazo que arrope tu piel. Converse con tu silencio, me hablo mucho del tiempo, me pregunto “¿que si recordaba de vez en cuando, la última conversación forrada en llantos?”. Le conteste, “que no necesito recordarla, que está impresa en mi garganta, tratando de tragar el más amargo de los tragos. Converse con tu silencio, Le pregunte ¿que si estás bien? Que me dejara saber cuál de los “bien” sentías.., sé que contigo, un bien puede ser verdad o puede ser mentira. Te conozco tan bien, que sé cuando ese “bien” es un bien de conformidad. “El bien” que empleas para evadir una conexión sincera. “Bien” cuando te estás muriendo de necesidad. “Ese bien que está mal” y ese “bien” que pide ayuda. Ese bien que se dice para no atraer aún más la fatalidad. Converse con tu silencios, fue la única vez que te escuche. Tus silencios siempre tan atentos,. mis bullicios siempre tan inútiles. ©LeydisProse 5/17/2018 https://m.facebook.com/LeydisProse//
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May 17, 2018
May 17, 2018 at 4:28 PM UTC
BIEN
me derrumbé, caía entre astillas y huesos, entre llantos de arena y aguaceros de vidrio, cuando oí que gritaban: "¡Abajo!" "¡Mas abajo!" y seguía cayendo, dando vueltas y vueltas, entre ásperas cenizas y gritos mutilados, "¡Abajo!" "¡Más abajo!" en espiral, rodando, envuelto en lo derruido, en turbios remolinos de trozos y fragmentos, de esquirlas, de gemidos, "¡Abajo!" "¡Más abajo!" entre escombros y ruinas ululantes, informes, a través de la asfixia, del horror, del misterio, más allá del aliento, de la luz, del recuerdo.
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Derrumbe
Trabajos dulces, dulces penas mías, pasadas alegrías que atormentáis ahora mi memoria, dulce en un tiempo, sí, mas breve gloria gozada en años y perdida en días; tarde y sin fruto derramados llantos, si sois castigo de los cielos santos, con vosotros me alegro y me enriquezco, porque sé de mí mismo que os merezco, y me consuelo más que me lastimo; mas, si regalos sois, más os estimo, mirando que en el suelo, sin merecerlo, me regala el cielo. Perdí mi libertad, mi bien con ella: no dejó en todo el cielo alguna Estrella que no solicitase, entre llantos, la voz de mi querella, ¡tanto sentí mirar que me dejase! Mas ya, ver mi dolor, me he consolado de haber mi bien perdido, y en parte de perderle me he holgado, por interés de haberle conocido.
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Salmo x
En el árbol al otro lado Por el pozo de llantos Camina tu amado. Por el lomo de un gato Sus ojos ingratos De noche son pardos. Puedo decir que lo que escribo Es producto de mi y no de las sustancias No dependo y no dependeré Me lo juro al pájaro en mi garganta. Que cuando llegue el día de mi perecer Antes muerto que buscar creatividad fácil. Por qué yo nací con gafas para ver colores Y destellos en la gente extraordinaria También puedo ver luciérnagas en tus días más oscuros. Por qué de donde nace lo nocturno Yo puedo poner luz y transformarla en magia.
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Oct 7, 2020
Oct 7, 2020 at 1:44 AM UTC
Promesa I