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"llamado" poems
sa may dagliang liko abot ng aking ligaw na sulyap ang sabungan. matatas ang kanyang ngalan. "Cockfighter's Rendezvous" kaunting lakad lamang pabalikwas sa MERALCO kung saan isang mahabang karagatan ng tao ang pilit na inaalon ng bayarin, kaltas sa sahod, bulag sa paroroonan. ayon sa mga akda ay mayroong Kristo sa sabungan. siya ang nangangasiwa sa aliwan ng mga drayber. ang matalas na tari ng kanilang hagikgikan ay lumulubog sa haba ng pantimpalak naroon daw si Kristo habang ang dagundong ng batingaw ay tulog sa tore. pitikan ng pitikan ng yosi kung saan na lamang maisipan ng pagod na kamay na may samyo ng dala nitong lansa, at matapos ay papasok ng muli sa simbahan kung saan kasabay ng pag-danak ng dugo ang pag-kubra ng nag-wagi. hawak ni Kristo ang patay na manok, nasusulat sa tari ang linya ng dugo. alam ko naroon si Kristo. hawak ni Kristo ang mga baryang kumakalansing. ilang pirasong pag-asa para sa pawisang drayber, para sa parokyanong lasinggero, para sa baguhan sa aliwan, para sa llamado. hawak ni Kristo ang lahat, at siya ang panuto sa pagsusulit ng ganid. pauwi na ako. wala na ang alingawngaw ng sigawan. Lunes nanaman at ramdam ng lahat ang bigat ng parating na mga araw.
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Sep 19, 2015
Sep 19, 2015 at 12:59 AM UTC
Si Kristo Ay Nasa Sabungan
Hace algún tiempo, cuando todavía me consideraba cadaver, no hubiera llegado a pensar que podría volver a sentir. Desconectarme era lo mío. No sentir, no querer vivir, lo usual, lo de todos los días. Cuando todavía me consideraba cadaver, no tenía documento que probara que algún día hubiese estado viva. Cuando estaba fría y sin vida, todo lo que quería es sentirme como ahora lo hago. Lo negaba, si. Me odiaba, si. Pero quería, claro. Después de ese tiempo, cuando ya no me consideraba cadaver, descubrí que las marcas no se irían nunca. Seguirían tanto en mis piernas como en mi cabeza y que todavía podría ser almenos parte cadaver. Solo amaba a la tierra mas no a los habitantes y menos al tibio cadaver llamado Nicole. Pasaron meses y el cadaver vino a la vida. Revivio y en cualquier momento se puede convertir en una persona como otra. El cadaver dejo de ser cadaver. BOOM. CAPOOM. La agonía termino. ¡El cadaver esta vivo! Se grito por las calles, mientras este saltaba y gritaba que lo amaba. Se podría pensar que esto termina como en los cuentos de hadas. Finales felices y cuentos para dormir. Pero una historia tan tenebrosa como la del cadaver no puede ser contada, ni recordada. Pero talvez, solo narrada.
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Mar 16, 2014
Mar 16, 2014 at 6:46 PM UTC
El Cadaver (Spanish)
Desde que terminamos las cosas fueron diferentes. Desde que nos dejamos de hablar me siento diferente. Me acostumbré en hablarte todos los días. Extraño nuestras platicas. Extraño cuando me decías que me querías. Extraño todo de ti. Extraño las fotos que me mandabas. Extraño cuando me mandabas fotos o cuando me escribías después de trabajar. Extraño todo. Todo eso me hace triste en solo pensar que te estoy perdiendo. El pensar que nos estamos destinando me rompe el corazón. Cuanto te extraño. Tal vez solo soy yo la que se siente así. Tal vez solo soy yo la que sentí amor por ti. Tal vez fui la única persona que se preocupaba por ti.. no lo se. Pero que te extraño. Que te necesito, te quiero si. Si pudiera retroceder el tiempo lo haría. Haría que las cosas se mejoren. Haría que estemos juntos. Pero que podre hacer. Nada. Quedarme aquí pensando en ti. Ya te he llamado. Te he pensado. Te he escrito y no se nada de ti. Mi corazón te llama te necesita. Pero tu silencio lo dice todo.
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Jan 12, 2015
Jan 12, 2015 at 5:13 PM UTC
Te amo como nunca
Alta sobre la tierra te pusieron, dura, hermosa araucaria de los australes montes, torre de Chile, ***** del territorio verde, pabellón del invierno, nave de la fragancia. Ahora, sin embargo, no por bella te canto, sino por el racimo de tu especie, por tu fruta cerrada, por tu piñón abierto. Antaño, antaño fue cuando sobre los indios se abrió como una rosa de madera el colosal puñado de tu puño, y dejó sobre la mojada tierra los piñones: harina, pan silvestre del indomable Arauco. Ved la guerra: armados los guerreros de Castilla y sus caballos de galvánicas crines y frente a ellos el grito de los desnudos héroes, voz del fuego, cuchillo de dura piedra parda, lanzas enloquecidas en el bosque, tambor, tambor sagrado, y adentro de la selva el silencio, la muerte replegándose, la guerra. Entonces, en el último bastión verde, dispersas por la fuga, las lanzas de la selva se reunieron bajo las araucarias espinosas. La cruz, la espada, el hambre iban diezmando la familia salvaje. Terror, terror de un golpe de herraduras, latido de una hoja, viento, dolor y lluvia. De pronto se estremeció allá arriba la araucaria araucana, sus ilustres raíces, las espinas hirsutas del poderoso pabellón tuvieron un movimiento ***** de batalla: rugió como una ola de leones todo el follaje de la selva dura y entonces cayó una marejada de piñones: los anchos estuches se rompieron contra la tierra, contra la piedra defendida y desgranaron su fruta, el pan postrero de la patria. Así la Araucanía recompuso sus lanzas de agua y oro, zozobraron los bosques bajo el silbido del valor resurrecto y avanzaron las cinturas violentas como rachas, las plumas incendiarias del Cacique: piedra quemada y flecha voladora atajaron al invasor de hierro en el camino. Araucaria, follaje de bronce con espinas, gracias te dio la ensangrentada estirpe, gracias te dio la tierra defendida, gracias, pan de valientes, alimento escondido en la mojada aurora de la patria: corona verde, pura madre de los espacios, lámpara del frío territorio, hoy dame tu luz sombría, la imponente seguridad enarbolada sobre tus raíces y abandona en mi canto la herencia y el silbido del viento que te toca, del antiguo y huracanado viento de mi patria. Deja caer en mi alma tus granadas para que las legiones se alimenten de tu especie en mi canto. Árbol nutricio, entrégame la terrenal argolla que te amarra a la entraña lluviosa de la tierra, entrégame tu resistencia, el rostro y las raíces firmes contra la envidia, la invasión, la codicia, el desacato. Tus armas deja y vela sobre mi corazón, sobre los míos, sobre los hombros de los valerosos, porque a la misma luz de hojas y aurora, arenas y follajes, yo voy con las banderas al llamado profundo de mi pueblo! Araucaria araucana, aquí me tienes!
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Oda a la araucaria araucana
Alta sobre la tierra te pusieron, dura, hermosa araucaria de los australes montes, torre de Chile, ***** del territorio verde, pabellón del invierno, nave de la fragancia. Ahora, sin embargo, no por bella te canto, sino por el racimo de tu especie, por tu fruta cerrada, por tu piñón abierto. Antaño, antaño fue cuando sobre los indios se abrió como una rosa de madera el colosal puñado de tu puño, y dejó sobre la mojada tierra los piñones: harina, pan silvestre del indomable Arauco. Ved la guerra: armados los guerreros de Castilla y sus caballos de galvánicas crines y frente a ellos el grito de los desnudos héroes, voz del fuego, cuchillo de dura piedra parda, lanzas enloquecidas en el bosque, tambor, tambor sagrado, y adentro de la selva el silencio, la muerte replegándose, la guerra. Entonces, en el último bastión verde, dispersas por la fuga, las lanzas de la selva se reunieron bajo las araucarias espinosas. La cruz, la espada, el hambre iban diezmando la familia salvaje. Terror, terror de un golpe de herraduras, latido de una hoja, viento, dolor y lluvia. De pronto se estremeció allá arriba la araucaria araucana, sus ilustres raíces, las espinas hirsutas del poderoso pabellón tuvieron un movimiento ***** de batalla: rugió como una ola de leones todo el follaje de la selva dura y entonces cayó una marejada de piñones: los anchos estuches se rompieron contra la tierra, contra la piedra defendida y desgranaron su fruta, el pan postrero de la patria. Así la Araucanía recompuso sus lanzas de agua y oro, zozobraron los bosques bajo el silbido del valor resurrecto y avanzaron las cinturas violentas como rachas, las plumas incendiarias del Cacique: piedra quemada y flecha voladora atajaron al invasor de hierro en el camino. Araucaria, follaje de bronce con espinas, gracias te dio la ensangrentada estirpe, gracias te dio la tierra defendida, gracias, pan de valientes, alimento escondido en la mojada aurora de la patria: corona verde, pura madre de los espacios, lámpara del frío territorio, hoy dame tu luz sombría, la imponente seguridad enarbolada sobre tus raíces y abandona en mi canto la herencia y el silbido del viento que te toca, del antiguo y huracanado viento de mi patria. Deja caer en mi alma tus granadas para que las legiones se alimenten de tu especie en mi canto. Árbol nutricio, entrégame la terrenal argolla que te amarra a la entraña lluviosa de la tierra, entrégame tu resistencia, el rostro y las raíces firmes contra la envidia, la invasión, la codicia, el desacato. Tus armas deja y vela sobre mi corazón, sobre los míos, sobre los hombros de los valerosos, porque a la misma luz de hojas y aurora, arenas y follajes, yo voy con las banderas al llamado profundo de mi pueblo! Araucaria araucana, aquí me tienes!
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-Gerineldo, Gerineldo,   paje del rey más querido, quién te tuviera esta noche   en mi jardín florecido. Válgame Dios, Gerineldo,   cuerpo que tienes tan lindo. -Como soy vuestro criado,   señora, burláis conmigo. -No me burlo, Gerineldo,   que de veras te lo digo. -¿Y cuándo, señora mía,   cumpliréis lo prometido? -Entre las doce y la una   que el rey estará dormido. Media noche ya es pasada.   Gerineldo no ha venido. «¡Oh, malhaya, Gerineldo,   quien amor puso contigo!» -Abráisme, la mi señora,   abráisme, cuerpo garrido. -¿Quién a mi estancia se atreve,   quién llama así a mi postigo? -No os turbéis, señora mía,   que soy vuestro dulce amigo. Tomáralo por la mano   y en el lecho lo ha metido; entre juegos y deleites   la noche se les ha ido, y allá hacia el amanecer   los dos se duermen vencidos. Despertado había el rey   de un sueño despavorido. «O me roban a la infanta   o traicionan el castillo.» Aprisa llama a su paje   pidiéndole los vestidos: «¡Gerineldo, Gerineldo,   el mi paje más querido!» Tres veces le había llamado,   ninguna le ha respondido. Puso la espada en la cinta,   adonde la infanta ha ido; vio a su hija, vio a su paje   como mujer y marido. «¿Mataré yo a Gerineldo,   a quien crié desde niño? Pues si matare a la infanta,   mi reino queda perdido. Pondré mi espada por medio,   que me sirva de testigo.» Y salióse hacia el jardín   sin ser de nadie sentido. Rebullíase la infanta   tres horas ya el sol salido; con el frior de la espada   la dama se ha estremecido. -Levántate, Gerineldo,   levántate, dueño mío, la espada del rey mi padre   entre los dos ha dormido. -¿Y adónde iré, mi señora,   que del rey no sea visto? -Vete por ese jardín   cogiendo rosas y lirios; pesares que te vinieren   yo los partiré contigo. -¿Dónde vienes, Gerineldo,   tan mustio y descolorido? -Vengo del jardín, buen rey,   por ver cómo ha florecido; la fragancia de una rosa   la color me ha devaído. -De esa rosa que has cortado   mi espada será testigo. -Matadme, señor, matadme,   bien lo tengo merecido. Ellos en estas razones,   la infanta a su padre vino: -Rey y señor, no le mates,   mas dámelo por marido. O si lo quieres matar   la muerte será conmigo.
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Romance de gerineldo y la infanta
-Gerineldo, Gerineldo,   paje del rey más querido, quién te tuviera esta noche   en mi jardín florecido. Válgame Dios, Gerineldo,   cuerpo que tienes tan lindo. -Como soy vuestro criado,   señora, burláis conmigo. -No me burlo, Gerineldo,   que de veras te lo digo. -¿Y cuándo, señora mía,   cumpliréis lo prometido? -Entre las doce y la una   que el rey estará dormido. Media noche ya es pasada.   Gerineldo no ha venido. «¡Oh, malhaya, Gerineldo,   quien amor puso contigo!» -Abráisme, la mi señora,   abráisme, cuerpo garrido. -¿Quién a mi estancia se atreve,   quién llama así a mi postigo? -No os turbéis, señora mía,   que soy vuestro dulce amigo. Tomáralo por la mano   y en el lecho lo ha metido; entre juegos y deleites   la noche se les ha ido, y allá hacia el amanecer   los dos se duermen vencidos. Despertado había el rey   de un sueño despavorido. «O me roban a la infanta   o traicionan el castillo.» Aprisa llama a su paje   pidiéndole los vestidos: «¡Gerineldo, Gerineldo,   el mi paje más querido!» Tres veces le había llamado,   ninguna le ha respondido. Puso la espada en la cinta,   adonde la infanta ha ido; vio a su hija, vio a su paje   como mujer y marido. «¿Mataré yo a Gerineldo,   a quien crié desde niño? Pues si matare a la infanta,   mi reino queda perdido. Pondré mi espada por medio,   que me sirva de testigo.» Y salióse hacia el jardín   sin ser de nadie sentido. Rebullíase la infanta   tres horas ya el sol salido; con el frior de la espada   la dama se ha estremecido. -Levántate, Gerineldo,   levántate, dueño mío, la espada del rey mi padre   entre los dos ha dormido. -¿Y adónde iré, mi señora,   que del rey no sea visto? -Vete por ese jardín   cogiendo rosas y lirios; pesares que te vinieren   yo los partiré contigo. -¿Dónde vienes, Gerineldo,   tan mustio y descolorido? -Vengo del jardín, buen rey,   por ver cómo ha florecido; la fragancia de una rosa   la color me ha devaído. -De esa rosa que has cortado   mi espada será testigo. -Matadme, señor, matadme,   bien lo tengo merecido. Ellos en estas razones,   la infanta a su padre vino: -Rey y señor, no le mates,   mas dámelo por marido. O si lo quieres matar   la muerte será conmigo.
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He bebido del chorro cándido de la fuente. Traigo los labios frescos y la cara mojada. Mi boca hoy tiene toda la estupenda dulzura de una rosa jugosa, nueva y recién cortada. El cielo ostenta una limpidez de diamante. Estoy ebria de tarde, de viento y primavera. ¿No sientes en mis trenzas olor a trigo ondeante? ¿No me hallas hoy flexible como una enredadera? Elástica de gozo como un gamo he corrido por todos los ceñudos senderos de la sierra. Y el galgo cazador que es mi guía, rendido, se ha acostado a mis pies, largo a largo, en la tierra. ¡Ah, qué inmensa fatiga me derriba en la grama y abate en tus rodillas mi cabeza morena, mientras que de una iglesia campesina y lejana nos llega un lento y grave llamado de novena!
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La tarde
Si al mecer las azules campanillas     de tu balcón, crees que suspirando pasa el viento     murmurador, sabe que, oculto entre las verdes hojas,     suspiro yo. Si al resonar confuso a tus espaldas     vago rumor, crees que por tu nombre te ha llamado     lejana voz, sabe que, entre las sombras que te cercan,     te llamo yo. Si se turba medroso en la alta noche     tu corazón, al sentir en tus labios un aliento     abrasador, sabe que, aunque invisible, al lado tuyo,     respiro yo.
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Rima xvi
Que era la noche del porvenir girando en pies de terriccola aventurado y un pez naufrago en un universo perdido en los ojos de una mujer, despues de todo la noche se esconde en la boca y el ayer es del entonces y un ciego se rie de chistes de un gato son balance, que era la chistosada de meditar drogado de ***** y los gatos siguen en movimiento y Cortazar ya que es Bolaño y su vientre se come ha estraños? lluvia envez de pelo de color azul marino, Wenennefer y musico llamado Jimmi, sus ojos duelen ver, eran de un time future. Y la dolienta sangre de sus manos dolian al escribir fortunas.
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Jun 22, 2014
Jun 22, 2014 at 7:30 PM UTC
Porvenir del Invisible
Yo te extrañare tenlo por seguro fueron tanto bellos y malos momentos que vivimos juntos. los detalles las pequeñas cosas lo que parecia no importante son las que mas invanden mi mente al recordarte. Uhhhh! ojala pudiera devolver el tiempo para verte de nuevo para darte un abrazo y nunca soltarte mas comprendo que llego tu tiempo que Dios te ha llamado para estar a su lado asi el lo quisooo pero yo nunca penseee que doliera tantoooo Coro Ya no llores por mi yo estoy en un luga (lleno de luz) donde existe paz donde no hay maldad donde puedo descansar. No llores por mi estan bello aqui (con calma ire) quiero que seas feliz que te valla bien y cuando te toque partir espero verte aqui Yo te extrañare tenlo por seguro como pensar que la vida puede terminar en un segundo la vida es polvo puede esparcirse en un momento nada trajiste nada te llevas solo lo que habia dentro Yo te extrañare
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Nov 12, 2015
Nov 12, 2015 at 8:53 PM UTC
Tercer Cielo - Yo Te Extrañare
Estoy perdida en este mundo. He perdido mi paz, mi alma, mi ser. Ya el cantar de mi madre no me levanta en las mañanas. El llamado de las ninfas no recorre mi piel. Mi alrededor es un augurio el cual me tiene desorientada, atrapada. Prisionera de cuatro paredes donde el ruido me vuelve pequeña Aún sigo aquí, muy dentro de mi; pero estoy a la deriva en esta barcaza , que poco a poco va llegando a la orilla. El camino se hace largo y mis ganas por reencontrarme fieles. He perdido la noción del tiempo y de paso se ha jodido mi compostura. No puedo mas, quiero volver a ser yo. Y en el más profundo de los sentido, esta tormenta que sacude mi alma, lentamente grita "libérame". Natalia Rivera.
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Nov 9, 2014
Nov 9, 2014 at 9:39 PM UTC
A la deriva.
Levantóse Gerineldo,   que al rey dejara dormido, fuese para la infanta   donde estaba en el castillo. -Abráisme, dijo, señora,   abráisme, cuerpo garrido. -¿Quién sois vos, el caballero,   que llamáis a mi postigo? -Gerineldo soy, señora,   vuestro tan querido amigo. Tomárala por la mano,   en un lecho la ha metido, y besando y abrazando   Gerineldo se ha dormido. Recordado había el rey   de un sueño despavorido; tres veces lo había llamado,   ninguna le ha respondido. -Gerineldo, Gerinaldo,   mi camarero pulido; si me andas en traición,   trátasme como a enemigo. O dormías con la infanta   o me has vendido el castillo. Tomó la espada en la mano,   en gran saña va encendido, fuérase para la cama   donde a Gerineldo vido. El quisiéralo matar,   mas criole de chiquito. Sacara luego la espada,   entrambos la ha metido, porque desque recordase   viese cómo era sentido. Recordado había la infanta   y la espada ha conocido. -Recordados, Gerineldo,   que ya érades sentido, que la espada de mi padre   yo me la he bien conocido.
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Romance de gerineldo
Tú cuya carne, hoy dispersión y polvo, pesó como la nuestra sobre la tierra, tú cuyos ojos vieron el sol, esa famosa estrella, tú que viviste no en el rígido ayer sino en el incesante presente, en el último punto y ápice vertiginoso del tiempo, tú que en tu monasterio fuiste llamado por la antigua voz de la épica, tú que tejiste las palabras, tú que cantaste la victoria de Brunanburh y no la atribuiste al Señor sino a la espada de tu rey, tú que con júbilo feroz cantaste, la humillación del viking, el festín del cuervo y del águila, tú que en la oda militar congregaste las rituales metáforas de la estirpe, tú que un tiempo sin historia viste en el ahora el ayer y en el sudor y sangre de Brunanburh un cristal de antiguas auroras, tú que tanto querías a tu Inglaterra y no la nombraste, hoy no eres otra cosa que unas palabras que los germanistas anotan. Hoy no eres otra cosa que mi voz cuando revive tus palabras de hierro. Pido a mis dioses o a la suma del tiempo que mis días merezcan el olvido, que mi nombre sea Nadie como el de Ulises, pero que algún verso perdure en la noche propicia a la memoria o en las mañanas de los hombres.
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A un poeta sajón
Más veces me han dicho quedado de lo que me han llamado Salao. Quedado cuando no estudié. Quedadó cuando escribí. Quedado cuando no me casé. Me he quedado tardes enteras echándole piropo al sol mientras baja y se esconde en la tierra, ruborizado. Me he quedado riendo por mucho tiempo, viendo cómo sufren todos después de estudiar y ganar tanto. Sí, me he quedado. Me he quedado tantas veces bajo tu pelo que ya no me acuerdo desde cuándo es que no tengo amigos. Y tú, ¿Dónde te has quedado desde la última vez que nos vimos?
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Sep 24, 2015
Sep 24, 2015 at 11:37 AM UTC
El quedado
Los nombres de Dios y en particular de su representante llamado Jesús o Cristo, según textos y bocas, han sido usados, gastados y dejados a la orilla del río de las vidas como las conchas vacías de un molusco. Sin embargo, al tocar estos nombres sagrados y desangrados, pétalos heridos, saldos de los océanos del amor y del miedo, algo aún permanece: un labio de ágata, una huella irisada que aún tiembla en la luz. Mientras se usaban los nombres de Dios por los mejores y por los peores, por los limpios y por los sucios, por los blancos y los negros, por ensangrentados asesinos y por las víctimas doradas que ardieron en ****** mientras Nixon con las manos de Caín bendecía a sus condenados a muerte, mientras menos y menores huellas divinas se hallaron en la playa, los hombres comenzaron a estudiar los colores, el porvenir de la miel, el signo del uranio, buscaron con desconfianza y esperanza las posibilidades de matarse y de no matarse, de organizarse en hileras, de ir más allá, de ilimitarse sin reposo. Los que cruzamos estas edades con gusto a sangre, a humo de escombros, a ceniza muerta, y no fuimos capaces de perder la mirada, a menudo nos detuvimos en los nombres de Dios, los levantamos con ternura porque nos recordaban a los antecesores, a los primeros, a los que interrogaron, a los que encontraron el himno que los unió en la desdicha y ahora viendo los fragmentos vacíos donde habitó aquel nombre sentimos estas suaves sustancias gastadas, malgastadas por la bondad y por la maldad.
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Gautama cristo
Los nombres de Dios y en particular de su representante llamado Jesús o Cristo, según textos y bocas, han sido usados, gastados y dejados a la orilla del río de las vidas como las conchas vacías de un molusco. Sin embargo, al tocar estos nombres sagrados y desangrados, pétalos heridos, saldos de los océanos del amor y del miedo, algo aún permanece: un labio de ágata, una huella irisada que aún tiembla en la luz. Mientras se usaban los nombres de Dios por los mejores y por los peores, por los limpios y por los sucios, por los blancos y los negros, por ensangrentados asesinos y por las víctimas doradas que ardieron en ****** mientras Nixon con las manos de Caín bendecía a sus condenados a muerte, mientras menos y menores huellas divinas se hallaron en la playa, los hombres comenzaron a estudiar los colores, el porvenir de la miel, el signo del uranio, buscaron con desconfianza y esperanza las posibilidades de matarse y de no matarse, de organizarse en hileras, de ir más allá, de ilimitarse sin reposo. Los que cruzamos estas edades con gusto a sangre, a humo de escombros, a ceniza muerta, y no fuimos capaces de perder la mirada, a menudo nos detuvimos en los nombres de Dios, los levantamos con ternura porque nos recordaban a los antecesores, a los primeros, a los que interrogaron, a los que encontraron el himno que los unió en la desdicha y ahora viendo los fragmentos vacíos donde habitó aquel nombre sentimos estas suaves sustancias gastadas, malgastadas por la bondad y por la maldad.
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Tiranos momentos, se encuentran tan lejos. Gobiernan las vistas, gobiernan lo nuestro. Difuso y añejo, de tu rostro, el recuerdo. Ya pocos y fríos son nuestros encuentros. Tirano es el tiempo, te mueves tan recto. Inalterable, ni con el mejor beso. Te esfumas, te aprieto, te escurres de nuevo. Por favor, sólo este instante deseo. Y ella, pospone la visita, a mí, enfermo. Por simples deberes. Compromisos, trabajos o  paseos. Nuestra despedida, desatada nos viene. Aprovecha, estoy todavía despierto. Hay algo que aún no comprendes. Lo mio por ti, no es eterno. Estoy aquí, aguardando el llamado. Ven cuanto antes, que te quiero. Te espero, te espero escribiendo.
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Mar 1, 2018
Mar 1, 2018 at 9:32 PM UTC
Probando el Vestido
_A poem in spanish_ Sé que la gracia se halla en no llamar ni ser llamado De ir por ahí, inmiscuido inexacto, impreciso; a destiempo | La gracia radica en lo importuno de la oportunidad que no se aprovecha, pero se arrepiente, se duele "se busca" El punto es ir dando lástima lastimando, hastiando jodiendo; y joder es un buen verbo Hay otros tantos que riman tan bien infinitiva-mente pero joder es el adecuado; es polifacético El punto también es joder [cuando nos acurrucábamos en un corruco y nos buscábamos y nos amábamos y nos jodíamos unilateralmente] Nos jodíamos cuando nos necesitábamos tanto Pero ahora es distinto Ahora sólo nos presentimos como espasmos, como fríos como escalofríos en la espina dorsal Nos sentimos, lo sentimos; (lo siento) nos vamos sintiendo en cada esquina en la cual presentimos - au/sencia en la parte de la ciudad en la que va solo mi brazo y va rajada tu muñeca; me jodo solo por estar tan "sólo pensando" en lo que hubiera dicho o en cualquier rima que hubiera callado / sin forma No hay forma de volver a formarnos, de volver a ser uno solo, de no estar deseando que todo esto acabe, que sea otra pesadilla sobre lo miserable que es todo El punto es ignorarnos hasta el ocaso, hasta que se nos olvide que nos vamos olvidamos El punto es no hacer daño dañando a cada rato (un poco más) sin perdonarnos, sin buscar queriendo hacernos más daño
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Feb 27, 2018
Feb 27, 2018 at 10:02 PM UTC
Sinsentido No. 5 (Spanish)
Los mozos de Monleón se fueron a arar temprano, ay, ay, para ir a la corrida, y remudar con despacio, ay, ay. Al hijo de la "Velluda", el remudo no le han dado, ay, ay. -Al toro tengo que ir aunque vaya de prestado, ay, ay. Permita Dios, si lo encuentras, que te traigan en un carro, las albarcas y el sombrero de los siniestros colgando. Se cogen los garrochones, se van las navas abajo, preguntando por el toro, y el toro ya está encerrado. A la mitad del camino, al mayoral se encontraron, -Muchachos que vais al toro: mirad que el toro es muy malo, que la leche que mamó se la di yo por mi mano. Se presentan en la plaza cuatro mozos muy gallardos, ay, ay. Manuel Sánchez llamó al toro; nunca lo hubiera llamado, ay, ay, por el pico de una albarca toda la plaza arrastrando; ay, ay. Cuando el toro lo dejó, ya lo ha dejado sangrando, ay, ay. -Amigos, que yo me muero; amigos, yo estoy muy malo; tres pañuelos tengo dentro y este que meto son cuatro. -Que llamen al confesor, pa que venga a confesarlo. Cuando el confesor llegaba Manuel Sánchez ha expirado. Al rico de Monleón le piden los bues y el carro, ay, ay, pa llevar a Manuel Sánchez, que el torito lo ha matado. ay, ay. A la puerta de la "Velluda" arrecularon el carro, ay, ay. -Aquí tenéis, vuestro hijo como lo habéis demandado. ay, ay.
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Los mozos de monleón
Atrás quedaron los escombros: humeantes pedazos de tu casa, veranos incendiados, sangre seca sobre la que se ceba -último buitre- el viento. Tú emprendes viaje hacia adelante, hacia el tiempo bien llamado porvenir. Porque ninguna tierra posees, porque ninguna patria es ni será jamás la tuya, porque en ningún país puede arraigar tu corazón deshabitado. Nunca -y es tan sencillo- podrás abrir una cancela y decir, nada más: «buen día, madre». Aunque efectivamente el día sea bueno, haya trigo en las eras y los árboles extiendan hacia ti sus fatigadas ramas, ofreciéndote frutos o sombra para que descanses.
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El derrotado
Érase un cura, tan pobre, que daba grima mirar sus zapatos descosidos y su viejo balandrán. Érase un cuasi mendigo que solía regalar a los más pobres que él con la mitad de su pan. Un cura tan divertido para hacer la caridad, que si daba el desayuno se acostaba sin cenar. Érase un pobre curita llamado el Padre Julián, a quién vían como a un perro los grandes de la ciudad, pues era tan inocente y era tan humilde el tal, que en la casa de los grandes daba risa su humildad. Un día amaneció muerto, siendo causa de su mal no se sabe si mucha hambre o alguna otra enfermedad. Entonces un gran entierro se ofreció al padre Julián, donde sólo en cera y pábilo se quemara un dineral. Y se vieron coches fúnebres y hubo un lujo singular, a los ecos de las marchas de la música marcial. Y cuentan que los timbales y oboes al resonar, hacían burla del muerto pobre de solemnidad... Y que el muerto se reía pensando en su balandrán, con una de aquellas risas que dan ganas de llorar.
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Abrojos - lii
Porque detrás de cada expresión Existe una historia Sin contar Si te quedas callado y escuchas Seguramente entre el silencio Escuchas Los susurros Dan un llamado de auxilio Ocurre que lo escondemos Muy bien Pasamos de forma silenciosa y cuidado Para evitar un confrontamiento inesperado Es la única manera y parece ser lo único que se puede hacer Para seguir adelante Todos los dolores son diferentes Y no pretendo saber lo que sientes Pero Prometo una cosa Todo se pone mejor Y Estarás bien Solo Dale tiempo
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Apr 12, 2017
Apr 12, 2017 at 2:12 PM UTC
Sobre todas las cosas
En tiempos difíciles, he llamado tu nombre, Mi amor, y me aferro a él como lo hace un niño, A la creencia en Papá Noel, O los ciegos, a la esperanza de la luz; Es para mi, El sueño visionario, Que impulsa la perseverancia, Y condena la desesperación; Es la esperanza de las almas desdichadas, En el purgatorio en espera, A la promesa aparentemente olvidada, De su eventual liberación. Cuando mis palabras pasadas confunden, confinen, Obstinan mi mente, y las imágenes convergen, En el borroso remolino de la locura, Digo tu nombre. Entonces la desesperación retrocede, Como una pesadilla incorpórea, Desvaneciéndose lentamente, dejando solo sábanas empapadas de sudor, Rindiéndose a los purificadores rayos del sol naciente del amanecer. Una palabra simple, tu nombre, pero para mí, un amuleto poderoso, Que traspasa la oscuridad y derrite, Las formas deformadas que atormentan y provocan mis días más oscuros, Y los llena con todo en la tierra que sana y renueva. Una palabra simple que simplemente es mi todo, un sinónimo de sincero, Amor sin pretensiones que rara vez pide y entrega libremente. Un amor que no cuestiona, sino que simplemente sabe, Que no se quema rápidamente, pero siempre, y para siempre, da calor.
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Feb 18, 2019
Feb 18, 2019 at 4:33 PM UTC
Alice [Spanish translation of English original]
Derramarás tus lágrimas, desventurado amante, como un único dolor, y en la anchura del mundo siempre habrá, en ese instante, unos ojos más tristes y una pena mayor. Abrirás la ventana cuando se enciende el día, feliz con tu destino, libre de todo mal, y en la anchura del mundo cualquiera encontraría otra ventana abierta y una alegría igual. Maldecirás la noche viendo pasar el viento, o crisparas las manos sin saber contra quién, y en la anchura del mundo y en el mismo momento ha de haber alguien, siempre, descontento también. Y un día, cuando escuches el llamado profundo, la señal para el viaje, la terrible señal, quién sabe cuántos hombres, en la anchura del mundo, te seguirán los pasos de la sombra final…
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Canción compartida
Me miras con perfidia pretendiendo domar mi recinto. Presumes tu sabiduría sin saber que yo soy, ¡guía audaz! Que llevo más de diez vidas perfeccionando mis gritos, cuyo sonidos te llevaran al olimpo de los seres invictos. Gimos con algoritmos que descifran los calóricos revoltillos de una mente esculpida que sabe sumergirse; en insondable pozos, complacerte, hasta que logres tu propósito, hasta que digas ¡eureka! la novena maravilla, la he encontrado, en tu llanto pasional. Me miras y pretendes amedrentarme, pretendes que huya de mi desnudez y yo sencillamente, te reto a que te atiborres de mi ser.., a que te pierdas en mi querer; que no te avergüences de mi placer y que escuches en mis suspiros los quejidos de mi erotismo. Me miras como quien pretende impresionar y yo con la mirada fija.., te reto a que descubras mi castidad; Que te enganches de mi honduras, que te aferres a mi cintura, que te enamores de mi sabrosura, que te deshagas de tu cordura y respondas al clamo de mis deseos que te hacen un llamado visceral. Que apruebes conmigo los sabores del tiempo, con feroces besos, que van componiendo la canción perfecta, hasta que lleguemos a nuestro destino pasional. Te dije alguna vez y te lo diré otra vez, “Yo no gimo, yo gruñó como loba, maulló como perra” brinco hasta afincarme en tus cinco sentidos, y logres entender, que tú serás un lobo maldito, pero, a mi amor !no lo puedes someter!
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May 25, 2018
May 25, 2018 at 1:03 PM UTC
GRITOS
Anoche te sentí tan cerca, fundida en remembranza, la frustración me llevaba a besarme a mí misma. Sentía tu aliento en los bozos de mis brazos, mis ojos cerrados perdidos en tu regazo, en ese tiempo donde éramos amantes, mi boca babeaba de tanto rebose, mi famélico cuerpo perdido en tu siembra, en tu tierra mojada nutriendo mi binza, esperando que la cosecha brotara en tu boca. Anoche tus labios mordían mis huecos, rellenándolos de desquicia y arrobamiento, mi pellejo temblaba de tanto esparcimiento, deslizada sobre mi cama, con tu nombre y sin recurso. Tus voz transportándome a tu guarida, invitándome a circular la duna de tu piel anguila, desnudar con mis labios tu madura exquisitez, desvistiéndote una y otra vez, desordenando tu rigidez, hasta que mi boca lograras despertar las gulas de tu ser. Anoche mi cabeza te tomo de rehén, me perdí en todos los sabores de tu ser. Anoche sé que escuchaste mi llamado al universo, mi boca sin saber besaba tu centro, agitados respiros deshilaron mis sábanas, perdido el control - me mordía y pellizcaba, llamaba tu nombre, recordaba tus pampas. Anoche recordé tu desenvoltura al recorrer los alcores de mi cuerpo, todas esas elevaciones, todos esos deslizamientos por las vías de nuestros cuerpos, sentí el calor de tu boca susurrarme; - - ¡te puedes rendir, haz llegado a la cumbre! Quede confundidamente extasiada y en silencio.., abrí los ojos para realizar, que acabamos de hacer el amor aunque no estés a mi lado. LeydisProse 10/17/2018 https://m.facebook.com/LeydisProse//
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Oct 17, 2018
Oct 17, 2018 at 12:42 PM UTC
Anoche
Anoche te sentí tan cerca, fundida en remembranza, la frustración me llevaba a besarme a mí misma. Sentía tu aliento en los bozos de mis brazos, mis ojos cerrados perdidos en tu regazo, en ese tiempo donde éramos amantes, mi boca babeaba de tanto rebose, mi famélico cuerpo perdido en tu siembra, en tu tierra mojada nutriendo mi binza, esperando que la cosecha brotara en tu boca. Anoche tus labios mordían mis huecos, rellenándolos de desquicia y arrobamiento, mi pellejo temblaba de tanto esparcimiento, deslizada sobre mi cama, con tu nombre y sin recurso. Tus voz transportándome a tu guarida, invitándome a circular la duna de tu piel anguila, desnudar con mis labios tu madura exquisitez, desvistiéndote una y otra vez, desordenando tu rigidez, hasta que mi boca lograras despertar las gulas de tu ser. Anoche mi cabeza te tomo de rehén, me perdí en todos los sabores de tu ser. Anoche sé que escuchaste mi llamado al universo, mi boca sin saber besaba tu centro, agitados respiros deshilaron mis sábanas, perdido el control - me mordía y pellizcaba, llamaba tu nombre, recordaba tus pampas. Anoche recordé tu desenvoltura al recorrer los alcores de mi cuerpo, todas esas elevaciones, todos esos deslizamientos por las vías de nuestros cuerpos, sentí el calor de tu boca susurrarme; - - ¡te puedes rendir, haz llegado a la cumbre! Quede confundidamente extasiada y en silencio.., abrí los ojos para realizar, que acabamos de hacer el amor aunque no estés a mi lado. LeydisProse 10/17/2018 https://m.facebook.com/LeydisProse//
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Cobayo lívido engendro digo de puna que enquena el aire y en uniqueja isola su yo cotudo de ámbito telúrico Yo cobayo de alturaPoco coco del todo sino inórbito asombro acodado al reborde de su caries de nadaCon tedio y tiempo muerto cogitabundo exhumo tibias lívidas líbidos invertebrados ocios restos quizás de sueño del ensoñar trasueños segismundiando digoTras desandar la noche sin un astro custodio crece en alivio cierto el íntimo retorno a una sed sedentaria pero aunque olvide el turbio angustiante bagaje su más desierto huésped destíñeme el llamado y no encuentro la llaveSípido hueco adulto con hipo de eco propio sobresuspenso acaso por invisibles térmicos hipertensos estambres sobre mi mucho pelo y demasiado pozo aletea el silencio de mi chambergo cuervo aunque estoy vivoPor tan mínima araña suspendida también de lo invisible en el ínfimo tiempo del porqué dónde y cuándo con traslúcidos móviles grisgrices de centellar de párpado y constancia de péndulo tan solitariamente acompañado y amigo de la nocheNo la otra o la otra ni la misma en la otra o en la otra la otra no la otraEntre restos de restas y mi prole de ceros a la izquierda sólo la soledad de este natal país de nadie nadie me acompañaEn busca fui de todo y más y más y más paria voraz y solo y por demás demásEstepandando sigo los anillos de médano que dejan en mi arena mis bostezos camellos
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Posnotaciones