Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"ligero" poems
Yo, para todo viaje -siempre sobre la madera de mi vagón de tercera-, voy ligero de equipaje. Si es de noche, porque no acostumbro a dormir yo, y de día, por mirar los arbolitos pasar, yo nunca duermo en el tren, y, sin embargo, voy bien. ¡Este placer de alejarse! Londres, Madrid, Ponferrada, tan lindos... para marcharse. Lo molesto es la llegada. Luego, el tren, al caminar, siempre nos hace soñar; y casi, casi olvidamos el jamelgo que montamos. ¡Oh, el pollino que sabe bien el camino! ¿Dónde estamos? ¿Dónde todos nos bajamos? ¡Frente a mí va una monjita tan bonita! Tiene esa expresión serena que a la pena da una esperanza infinita. Y yo pienso: Tú eres buena; porque diste tus amores a Jesús; porque no quieres ser madre de pecadores. Mas tú eres maternal, bendita entre las mujeres, madrecita virginal. Algo en tu rostro es divino bajo tus cofias de lino. Tus mejillas -esas rosas amarillas- fueron rosadas, y, luego, ardió en tus entrañas fuego; y hoy, esposa de la Cruz, ya eres luz, y sólo luz... ¡Todas las mujeres bellas fueran, como tú, doncellas en un convento a encerrarse!... ¡Y la niña que yo quiero, ay, preferirá casarse con un mocito barbero! El tren camina y camina, y la máquina resuella, y tose con tos ferina. ¡Vamos en una centella!
0
1.5k
El tren
Lentamente el ahogado recorre sus dominios Donde el silencio quita su apariencia a la vida. Transparentes llanuras inmóviles le ofrecen Árboles sin colores y pájaros callados. Las sombras indecisas alargándose tiemblan, Mas el viento no mueve sus alas irisadas; Si el ahogado sacude sus lívidos recuerdos, Halla un golpe de luz, la memoria del aire. Un vidrio denso tiembla delante de las cosas, Un vidrio que despierta formas color de olvido; Olvidos de tristeza, de un amor, de la vida, Ahogados como un cuerpo sin luz, sin aire, muerto. Delicados, con prisa, se insinúan apenas Vagos revuelos grises, encendiendo en el agua Reflejos de metal o aceros relucientes, Y su rumbo acuchilla las simétricas olas. Flores de luz tranquila despiertan a lo lejos, Flores de luz quizá, o miradas tan bellas Como pudo el ahogado soñarlas una noche, Sin amor ni dolor, en su tumba infinita. A su fulgor el agua seducida se aquieta, Azulada sonrisa asomando en sus ondas. Sonrisas, oh miradas alegres de los labios; Miradas, oh sonrisas de la luz triunfante. Desdobla sus espejos la prisión delicada; Claridad sinuosa, errantes perspectivas. Perspectivas que rompe con su dolor ya muerto Ese pálido rostro que solemne aparece. Su insomnio maquinal el ahogado pasea. El silencio impasible sonríe en sus oídos. Inestable vacío sin alba ni crepúsculo, Monótona tristeza, emoción en ruinas. En plena mar al fin, sin rumbo, a toda vela; Hacia lo lejos, más, hacia la flor sin nombre. Atravesar ligero como pájaro herido Ese cristal confuso, esas luces extrañas. Pálido entre las ondas cada vez más opacas El ahogado ligero se pierde ciegamente En el fondo nocturno como un astro apagado. Hacia lo lejos, sí, hacia el aire sin nombre.
0
1.2k
Cuerpo en pena
Lentamente el ahogado recorre sus dominios Donde el silencio quita su apariencia a la vida. Transparentes llanuras inmóviles le ofrecen Árboles sin colores y pájaros callados. Las sombras indecisas alargándose tiemblan, Mas el viento no mueve sus alas irisadas; Si el ahogado sacude sus lívidos recuerdos, Halla un golpe de luz, la memoria del aire. Un vidrio denso tiembla delante de las cosas, Un vidrio que despierta formas color de olvido; Olvidos de tristeza, de un amor, de la vida, Ahogados como un cuerpo sin luz, sin aire, muerto. Delicados, con prisa, se insinúan apenas Vagos revuelos grises, encendiendo en el agua Reflejos de metal o aceros relucientes, Y su rumbo acuchilla las simétricas olas. Flores de luz tranquila despiertan a lo lejos, Flores de luz quizá, o miradas tan bellas Como pudo el ahogado soñarlas una noche, Sin amor ni dolor, en su tumba infinita. A su fulgor el agua seducida se aquieta, Azulada sonrisa asomando en sus ondas. Sonrisas, oh miradas alegres de los labios; Miradas, oh sonrisas de la luz triunfante. Desdobla sus espejos la prisión delicada; Claridad sinuosa, errantes perspectivas. Perspectivas que rompe con su dolor ya muerto Ese pálido rostro que solemne aparece. Su insomnio maquinal el ahogado pasea. El silencio impasible sonríe en sus oídos. Inestable vacío sin alba ni crepúsculo, Monótona tristeza, emoción en ruinas. En plena mar al fin, sin rumbo, a toda vela; Hacia lo lejos, más, hacia la flor sin nombre. Atravesar ligero como pájaro herido Ese cristal confuso, esas luces extrañas. Pálido entre las ondas cada vez más opacas El ahogado ligero se pierde ciegamente En el fondo nocturno como un astro apagado. Hacia lo lejos, sí, hacia el aire sin nombre.
Continue reading...
40
Fue bueno verte recordar el sentido de todo esto que llevo solo cuando te tengo al frente puedo entenderlo el resto del tiempo es solo pensar, extrañarte, racionalizar el instante en que puedo sentir tus labios tu piel tu cuerpo no puedo describirlo llámalo como quieras pero recorrería el mundo entero y viviría mil vidas mas solo para poder sentirlo de nuevo Cielo somos algo de otro mundo pero en todo esto no caben dudas ni miedos ni incertidumbre ni inseguridad y no me entiendas mal pero es algo difícil despertar cuando nos une un camino duro un abismo que cruzar y una linea muy delgada sobre la cual caminar ayer después de que te fuiste subí a la montaña estaba desconsolado vacío extraño lleno de conflictos, de ruido, de venenos te encontré en nuevo lugar en los colores en el aire ligero en ese cielo que era como un mar ***** lleno de luces embarcaciones con destinos venideros caminos, contornos como posibilidades historias que vivimos o viviremos puertos que nos esperan personas que fuimos y que seremos ese frío que sentía no estaba ahí de verdad era solo tu ausencia era solo miedo de despertar de tu despertar porque por un momento estuve convencido de estar dentro de tu sueño de sentir como tus ojos se cierran y de estar navegando sobre ese mar mientras tus manos dibujan los rasgos de esa pintura, la misma que tus ojos reflejan sigo de pie en esa montaña sobre nubes y abismos sigo sintiendo frío perdido entre esos caminos esperando el día en que aparezcas de nuevo sin dudas sin incertidumbre sin miedo y yo pueda al fin cerrar los ojos y compartir el sueño dibujar tus rasgos tomar tu mano y contemplar en esa misma montaña como esa noche se vuelve día como el azul inunda el cielo y el frío es vencido y la muerte es vencida y el reflejo de nuestros ojos no sea mas una pintura incompleta sino una vida entera de sueños, mares, montañas abismos y colores
0
Nov 2, 2014
Nov 2, 2014 at 12:24 PM UTC
Untitled
Fue bueno verte recordar el sentido de todo esto que llevo solo cuando te tengo al frente puedo entenderlo el resto del tiempo es solo pensar, extrañarte, racionalizar el instante en que puedo sentir tus labios tu piel tu cuerpo no puedo describirlo llámalo como quieras pero recorrería el mundo entero y viviría mil vidas mas solo para poder sentirlo de nuevo Cielo somos algo de otro mundo pero en todo esto no caben dudas ni miedos ni incertidumbre ni inseguridad y no me entiendas mal pero es algo difícil despertar cuando nos une un camino duro un abismo que cruzar y una linea muy delgada sobre la cual caminar ayer después de que te fuiste subí a la montaña estaba desconsolado vacío extraño lleno de conflictos, de ruido, de venenos te encontré en nuevo lugar en los colores en el aire ligero en ese cielo que era como un mar ***** lleno de luces embarcaciones con destinos venideros caminos, contornos como posibilidades historias que vivimos o viviremos puertos que nos esperan personas que fuimos y que seremos ese frío que sentía no estaba ahí de verdad era solo tu ausencia era solo miedo de despertar de tu despertar porque por un momento estuve convencido de estar dentro de tu sueño de sentir como tus ojos se cierran y de estar navegando sobre ese mar mientras tus manos dibujan los rasgos de esa pintura, la misma que tus ojos reflejan sigo de pie en esa montaña sobre nubes y abismos sigo sintiendo frío perdido entre esos caminos esperando el día en que aparezcas de nuevo sin dudas sin incertidumbre sin miedo y yo pueda al fin cerrar los ojos y compartir el sueño dibujar tus rasgos tomar tu mano y contemplar en esa misma montaña como esa noche se vuelve día como el azul inunda el cielo y el frío es vencido y la muerte es vencida y el reflejo de nuestros ojos no sea mas una pintura incompleta sino una vida entera de sueños, mares, montañas abismos y colores
Continue reading...
70
Nuez moscada Unico La seleccion mas natural Nuez moscada molida nuez moscada Modo de empleo Por su aroma y ligero sabor Picante es ideal para sopas Espinacas coliflor patatas Aperativos carnes croquetas Salsas y en reposteria Peso neto 45 gramos Conservar en un lugar fresco y seco Nuez moscada
0
May 21, 2015
May 21, 2015 at 8:03 AM UTC
Nuez moscada (nutmeg)
Extraño las peleas en tu cama, revolcándonos entre cabeceras, besos, y cosquillas; tu voz, entre medio de una risa, preguntando, sin aliento, “no me quieres?” y yo completamente perdida… extraño estar enredada entre tus mas hondos suspiros, en tus brazos firmes, seguros… extraño temblar, el miedo, y tus dulces labios… extraño ser, irreparablemente, la mujer que deseas, a la que susurras tus sueños, tu futuro y lo que eres… amor, extraño como a nada las pestañas que contaba, y despertarte de tu reposo ligero en mis brazos, con mariposas en forma de besos, y alinear las caderas como algún baile de infinita gracia y destreza, como algo innato, universal, natural… y débil, aun que sea este corazón, con todas sus fuerzas, en cada latido te extraña como nadie.
0
Jan 8, 2013
Jan 8, 2013 at 12:41 AM UTC
Extraño
¿Quién te verá, ciudad de manzanilla, amorosa ciudad, la ciudad más esbelta, que encima de una torre llevas puesto: Sevilla? Dolor a rienda suelta: la ciudad de cristal se empaña, cruje. Un tormentoso toro da una vuelta al horizonte y al silencio, y muge. Detrás del toro, al borde de su ruina, la ciudad que viviera bajo una cabellera de mujer soleada, sobre una perfumada cabellera, la ciudad cristalina yace pisoteada. Una bota terrible de alemanes poblada hunde su marca en el jazmín ligero, pesa sobre el naranjo aleteaste: y pesa y hunde su talón grosero un general de vino desgarrado, de lengua pegajosa y vacilante, de bigotes de alambre groseramente astado. Mirad, oíd: mordiscos en las rejas, cepos contra las manos, horrores reluciendo por las cejas, luto en las azoteas, muerte en los sevillanos. Cólera contenida por los gestos, carne despedazada ante la soga, y lágrimas ocultas en los tiestos, en las roncas guitarras donde un pueblo se ahoga. Un clamor de oprimidos, de huesos que exaspera la cadena, de tendones talados, demolidos por un cuchillo siervo de una hiena. Se nubló la azucena, la airosa maravilla: patíbulos y cárceles degüellan los gemidos, la juventud, el aire de Sevilla. Amordazado el ruiseñor, desierto el arrayán, el día deshonrado, tembloroso el cancel, el patio muerto y el surtidos, en medio, degollado. ¿Qué son las sevillanas de claridad radiante y penumbrosa? Mantillas mustias, mustias porcelanas violadas a la orilla de la fosa. Con angustia y claveles oprime sus ventanas la población de abril. La cal se altera eclipsada con rojo zumo humano. Guadalquivir, Guadalquivir, espera: ¡no te lleves a tanto sevillano!
0
952
Visión de sevilla
¿Quién te verá, ciudad de manzanilla, amorosa ciudad, la ciudad más esbelta, que encima de una torre llevas puesto: Sevilla? Dolor a rienda suelta: la ciudad de cristal se empaña, cruje. Un tormentoso toro da una vuelta al horizonte y al silencio, y muge. Detrás del toro, al borde de su ruina, la ciudad que viviera bajo una cabellera de mujer soleada, sobre una perfumada cabellera, la ciudad cristalina yace pisoteada. Una bota terrible de alemanes poblada hunde su marca en el jazmín ligero, pesa sobre el naranjo aleteaste: y pesa y hunde su talón grosero un general de vino desgarrado, de lengua pegajosa y vacilante, de bigotes de alambre groseramente astado. Mirad, oíd: mordiscos en las rejas, cepos contra las manos, horrores reluciendo por las cejas, luto en las azoteas, muerte en los sevillanos. Cólera contenida por los gestos, carne despedazada ante la soga, y lágrimas ocultas en los tiestos, en las roncas guitarras donde un pueblo se ahoga. Un clamor de oprimidos, de huesos que exaspera la cadena, de tendones talados, demolidos por un cuchillo siervo de una hiena. Se nubló la azucena, la airosa maravilla: patíbulos y cárceles degüellan los gemidos, la juventud, el aire de Sevilla. Amordazado el ruiseñor, desierto el arrayán, el día deshonrado, tembloroso el cancel, el patio muerto y el surtidos, en medio, degollado. ¿Qué son las sevillanas de claridad radiante y penumbrosa? Mantillas mustias, mustias porcelanas violadas a la orilla de la fosa. Con angustia y claveles oprime sus ventanas la población de abril. La cal se altera eclipsada con rojo zumo humano. Guadalquivir, Guadalquivir, espera: ¡no te lleves a tanto sevillano!
Continue reading...
49
Ser en la vida romero, romero sólo que cruza siempre por caminos nuevos. Ser en la vida romero, sin más oficio, sin otro nombre y sin pueblo. Ser en la vida romero, romero..., sólo romero. Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo, pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero, ligero, siempre ligero. Que no se acostumbre el pie a pisar el mismo suelo, ni el tablado de la farsa, ni la losa de los templos para que nunca recemos como el sacristán los rezos, ni como el cómico viejo digamos los versos. La mano ociosa es quien tiene más fino el tacto en los dedos, decía el príncipe Hamlet, viendo cómo cavaba una fosa y cantaba al mismo tiempo un sepulturero. No sabiendo los oficios los haremos con respeto. Para enterrar a los muertos como debemos cualquiera sirve, cualquiera... menos un sepulturero. Un día todos sabemos hacer justicia. Tan bien como el rey hebreo la hizo Sancho el escudero y el villano Pedro Crespo. Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo. Pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero, ligero, siempre ligero.           Sensibles a todo viento           y bajo todos los cielos,           poetas, nunca cantemos           la vida de un mismo pueblo           ni la flor de un solo huerto.           Que sean todos los pueblos           y todos los huertos nuestros.
0
939
Romero sólo...
No puedo hablar su idioma, pero Es fuerte en mi corazón; Vi a un niño Y supe entonces que mi corazón era el mismo; Cruzar la arena o un río es hacer una vida mejor; Pero ¿es para cambiar la historia o para reclamarla? ¿No hay remedio? El movimiento del pueblo siempre ha sido así, Pero lo único que no haremos es el pecado Y esperan ser perdonados; Es nuestra decisión y su vida; Él no pidió ir, Ahora no puede quedarse; El río no sabe quién sufre más; Aún se eleva y cae en el corazón de los indefensos; La única cultura que tenemos es la que cambia; Eso es libertad; El único amor o el odio que es honesto, Es lo que digo a sus hijos Para un niño, la vida; Para su padre, el orgullo; No soy la ley, en cambio Soy ligero Porque elijo la luz; Pero también soy oscuridad, Porque me escondo detrás del miedo de estar equivocado, En vez del valor de la compasión; La lucha está en nuestro corazón y mente; Es la forma en que elegimos vivir y morir Estas personas que cruzan; ¿Por qué están ellos aquí? Sabemos por qué; Hay alguien tan fuerte ¿Quién viviría donde no se quieren? Hay alguien tan débil ¿Quién tendría miedo de sus hijos?
0
Apr 5, 2017
Apr 5, 2017 at 9:08 AM UTC
Yo elijo la luz
Mi madre tuve en ásperas montañas, Si inútil con la edad soy seco leño, Mi sombra fue regalo a más de un sueño, Supliendo al jornalero las cabañas. Del viento desprecié sonoras sañas Y al encogido Invierno cano ceño, Hasta que a la segur villano dueño Dio licencia de herirme las entrañas. Al mar di remos, a la patria fría De los granizos, vela; fui ligero Tránsito a la soberbia y osadía. ¡Oh amigo caminante!, ¡oh pasajero!, Dile blandas palabras este día Al polvo de Jasón, mi marinero.
0
727
Sepulcro de jasón, el argonauta. habla en él un pedazo de la entena de su nave, en cuya figura se supone está prosopopeya
Busco amor donde no lo hay. Busco arte donde sólo hay mierda. En busca de la belleza me encuentro. En pos de mi  sino me hallo. Mal acompañada voy en este viaje. Mal acompañada voy en la vida. Cuatro amigos mal contados que se alejan. Y tú que podrías estar tan cerca pero estás tan lejos, tan lejos. Lejos de mi camino se halla tu montaña y mi pack de escalada se torna inútil. Quisiera conocerte como no lo hago. Quisiera que me conocieses como no lo haces. Y mi pack de escalada se torna de piedra y pesa, pesa, pesa... Pesada mi alma por armas inútiles. Cercenado mi corazón por mi propia mano. Mi alma pesada por mi corazón cercenado. Mi mente dolorida por mi estupidez humana. Me siento inútil. Inútil porque no se vivir sin tí y no te conozco y ojalá conocerte. Inútil porque lo que conozco se torna de oro y el oro pesa, pesa, pesa... Ni siquiera sé a quien va dedicado este poema. Tal vez este poema vaya dedicado a mí. Porque no me conozco. Porque no me entiendo. Porque no valgo para nada. Mi cuerpo es inútil y es otro peso muerto que pesa, pesa, pesa... Mi cuerpo que odio con todas mis fuerzas. Me gustaría otra vida, me gustaría empezar de cero, ser mujer desde el principio, saber quién soy y saber qué quiero pero nunca sabré qué soy pero nunca sabré a quién quiero. Voy a rajarme las venas esta noche. Voy a hacerlo porque me pesa el alma y atraviesa la cama y llega al suelo. Estoy tirada en el suelo. No se si voy a morir pero mi sangre manchará el baño y tal vez mi cabeza volverá a ser ligera, como ligero vuela el boli sobre la página. Tengo fijación por algunas palabras, por algunas letras, efe, efe, efe. No me quiero pero quiero a las efes, pero no sé a quién quiero, pero no sé a quién va dirigido este poema, pero creo que no me quiero pero... Cierro los ojos y se me nubla la vista. Quiero morir. Otra vez...quiero morir. Quiero morir otra vez. Me asumo Jesús insatisfecho por su resucitar. Me asumo Cronos en el abismo infernal, llorando por no estar muerto pese a estar muriendo. Lloro por no estar muerta pese a estar muriendo. Digo que lloro pero no lloro. No lloro porque no me quiero. No me importa mi propia muerte. No me importa que no me quieras porque estoy muerta. Me gustaría escribir como sangro. Me gustaría escribir como mi vida se resbala porque no la quiero. Porque no me quiero.
0
Jun 5, 2018
Jun 5, 2018 at 7:57 AM UTC
En busca del amor perdido
Busco amor donde no lo hay. Busco arte donde sólo hay mierda. En busca de la belleza me encuentro. En pos de mi  sino me hallo. Mal acompañada voy en este viaje. Mal acompañada voy en la vida. Cuatro amigos mal contados que se alejan. Y tú que podrías estar tan cerca pero estás tan lejos, tan lejos. Lejos de mi camino se halla tu montaña y mi pack de escalada se torna inútil. Quisiera conocerte como no lo hago. Quisiera que me conocieses como no lo haces. Y mi pack de escalada se torna de piedra y pesa, pesa, pesa... Pesada mi alma por armas inútiles. Cercenado mi corazón por mi propia mano. Mi alma pesada por mi corazón cercenado. Mi mente dolorida por mi estupidez humana. Me siento inútil. Inútil porque no se vivir sin tí y no te conozco y ojalá conocerte. Inútil porque lo que conozco se torna de oro y el oro pesa, pesa, pesa... Ni siquiera sé a quien va dedicado este poema. Tal vez este poema vaya dedicado a mí. Porque no me conozco. Porque no me entiendo. Porque no valgo para nada. Mi cuerpo es inútil y es otro peso muerto que pesa, pesa, pesa... Mi cuerpo que odio con todas mis fuerzas. Me gustaría otra vida, me gustaría empezar de cero, ser mujer desde el principio, saber quién soy y saber qué quiero pero nunca sabré qué soy pero nunca sabré a quién quiero. Voy a rajarme las venas esta noche. Voy a hacerlo porque me pesa el alma y atraviesa la cama y llega al suelo. Estoy tirada en el suelo. No se si voy a morir pero mi sangre manchará el baño y tal vez mi cabeza volverá a ser ligera, como ligero vuela el boli sobre la página. Tengo fijación por algunas palabras, por algunas letras, efe, efe, efe. No me quiero pero quiero a las efes, pero no sé a quién quiero, pero no sé a quién va dirigido este poema, pero creo que no me quiero pero... Cierro los ojos y se me nubla la vista. Quiero morir. Otra vez...quiero morir. Quiero morir otra vez. Me asumo Jesús insatisfecho por su resucitar. Me asumo Cronos en el abismo infernal, llorando por no estar muerto pese a estar muriendo. Lloro por no estar muerta pese a estar muriendo. Digo que lloro pero no lloro. No lloro porque no me quiero. No me importa mi propia muerte. No me importa que no me quieras porque estoy muerta. Me gustaría escribir como sangro. Me gustaría escribir como mi vida se resbala porque no la quiero. Porque no me quiero.
Continue reading...
72
Yo tengo en el hogar un soberano Único a quien venera el alma mía; Es su corona de cabello cano, La honra es su ley y la virtud su guía. En lentas horas de miseria y duelo, Lleno de firme y varonil constancia, Guarda la fe con que me habló del cielo En las horas primeras de mi infancia. La amarga proscripción y la tristeza En su alma abrieron incurable herida; Es un anciano, y lleva en su cabeza El polvo del camino de la vida. Ve del mundo las fieras tempestades, De la suerte las horas desgraciadas, Y pasa, como Cristo el Tiberíades, De pie sobre las horas encrespadas. Seca su llanto, calla sus dolores, Y sólo en el deber sus ojos fijos, Recoge espinas y derrama flores Sobre la senda que trazó a sus hijos. Me ha dicho: «A quien es bueno, la amargura Jamás en llanto sus mejillas moja: En el mundo la flor de la ventura Al más ligero soplo se deshoja. »Haz el bien sin temer el sacrificio, El hombre ha de luchar sereno y fuerte, Y halla quien odia la maldad y el vicio Un tálamo de rosas en la muerte. »Si eres pobre, confórmate y sé bueno; Si eres rico, protege al desgraciado, Y lo mismo en tu hogar que en el ajeno Guarda tu honor para vivir honrado. »Ama la libertad, libre es el hombre Y su juez más severo es la conciencia; Tanto como tu honor guarda tu nombre, Pues mi nombre y mi honor forman tu herencia.» Este código augusto, en mi alma pudo, Desde que lo escuché quedar grabado; En todas las tormentas fue mi escudo, De todas las borrascas me ha salvado. Mi padre tiene en su mirar sereno Reflejo fiel de su conciencia honrada; ¡Cuánto consejo cariñoso y bueno Sorprendo en el fulgor de su mirada! La nobleza del alma es su nobleza, La gloria del deber forma su gloria; Es pobre, pero encierra su pobreza La página más grande de su historia. Siendo el culto de mi alma su cariño, La suerte quiso que al honrar su nombre, Fuera el amor que me inspiró de niño La más sagrada inspiración del hombre. Quisiera el cielo que el canto que me inspira siempre sus ojos con amor lo vean, Y de todos los versos de mi lira Estos dignos de su nombre sean.
0
735
Mi padre
Yo tengo en el hogar un soberano Único a quien venera el alma mía; Es su corona de cabello cano, La honra es su ley y la virtud su guía. En lentas horas de miseria y duelo, Lleno de firme y varonil constancia, Guarda la fe con que me habló del cielo En las horas primeras de mi infancia. La amarga proscripción y la tristeza En su alma abrieron incurable herida; Es un anciano, y lleva en su cabeza El polvo del camino de la vida. Ve del mundo las fieras tempestades, De la suerte las horas desgraciadas, Y pasa, como Cristo el Tiberíades, De pie sobre las horas encrespadas. Seca su llanto, calla sus dolores, Y sólo en el deber sus ojos fijos, Recoge espinas y derrama flores Sobre la senda que trazó a sus hijos. Me ha dicho: «A quien es bueno, la amargura Jamás en llanto sus mejillas moja: En el mundo la flor de la ventura Al más ligero soplo se deshoja. »Haz el bien sin temer el sacrificio, El hombre ha de luchar sereno y fuerte, Y halla quien odia la maldad y el vicio Un tálamo de rosas en la muerte. »Si eres pobre, confórmate y sé bueno; Si eres rico, protege al desgraciado, Y lo mismo en tu hogar que en el ajeno Guarda tu honor para vivir honrado. »Ama la libertad, libre es el hombre Y su juez más severo es la conciencia; Tanto como tu honor guarda tu nombre, Pues mi nombre y mi honor forman tu herencia.» Este código augusto, en mi alma pudo, Desde que lo escuché quedar grabado; En todas las tormentas fue mi escudo, De todas las borrascas me ha salvado. Mi padre tiene en su mirar sereno Reflejo fiel de su conciencia honrada; ¡Cuánto consejo cariñoso y bueno Sorprendo en el fulgor de su mirada! La nobleza del alma es su nobleza, La gloria del deber forma su gloria; Es pobre, pero encierra su pobreza La página más grande de su historia. Siendo el culto de mi alma su cariño, La suerte quiso que al honrar su nombre, Fuera el amor que me inspiró de niño La más sagrada inspiración del hombre. Quisiera el cielo que el canto que me inspira siempre sus ojos con amor lo vean, Y de todos los versos de mi lira Estos dignos de su nombre sean.
Continue reading...
56
Islas del cielo, soplo en un soplo suspendido, ¡con pie ligero, semejante al aire, pisar sus playas sin dejar más huella que la sombra del viento sobre el agua! ¡Y como el aire entre las hojas perderse en el follaje de la bruma y como el aire ser labios sin cuerpo, cuerpo sin peso, fuerza sin orillas!
0
613
Nubes
Alzo en la noche tu rollizo cuerpo, altos mis brazos sobre mi cabeza. Rosada fruta es tu desnuda carne, mis manos se abren como dos bandejas. Y coronado de tu gracia pura, los pies hundidos en la fresca hierba, saliente el pecho en el ligero esfuerzo, os lo presento, atónitas estrellas.
0
573
César
Al timón de un gallardo navío maniobra con manos prudentes un joven piloto. A través de la niebla trepida con pávido brío el metálico ritmo de un tañido remoto… Es la ronca campana marina, la inquietante campana, la campana de alarma que plañe en la costa lejana, al vaiven de la olas coléricas, su inquietud repentina. Suena, suena en la noche, vigilante campana costeña, revelando el acecho del escollo bravío; suena, suena con ímpetu, y despierta al piloto que sueña al timón de su débil navío! Pero el nauta inexperto no olvidó la prudencia en el puerto. Avizor, ambicioso y altivo -tres veces despierto-, oyó al punto, a lo lejos, la sonora advertencia. Y el ligero navío, de incontables tesoros repleto, bajo el sólido puño del piloto se inclina, y levanta la proa espumaste después, como un reto, mientras vibra más trémula y próxima la campana marina… Y el esplendido y noble navío se aleja ágilmente, y su blanco velamen gentil se destaca en la espesa y opaca neblina, eludiendo la rauda corriente, bajo el gélido azote de la racha inclemente, mientras hierve con sordo fragor la resaca... ............................................................................ Sí, Dios mio: ¡Se ha salvado un navío! Pero el orto navío inmortal, el navío inmortal que va a bordo de ese frágil navío, ¿Qué piloto es capaz de alejarlo del escollo fatal? Navío del alma, que ninguna bonanza sosiega; que en el tosco navío del cuerpo navegas en pos de una costa de luz que no llega: Navega, navío sin brújula, navega, navega, navega!, atento a la eterna y magnánima campana de Dios!
0
518
La campana marina
Al timón de un gallardo navío maniobra con manos prudentes un joven piloto. A través de la niebla trepida con pávido brío el metálico ritmo de un tañido remoto… Es la ronca campana marina, la inquietante campana, la campana de alarma que plañe en la costa lejana, al vaiven de la olas coléricas, su inquietud repentina. Suena, suena en la noche, vigilante campana costeña, revelando el acecho del escollo bravío; suena, suena con ímpetu, y despierta al piloto que sueña al timón de su débil navío! Pero el nauta inexperto no olvidó la prudencia en el puerto. Avizor, ambicioso y altivo -tres veces despierto-, oyó al punto, a lo lejos, la sonora advertencia. Y el ligero navío, de incontables tesoros repleto, bajo el sólido puño del piloto se inclina, y levanta la proa espumaste después, como un reto, mientras vibra más trémula y próxima la campana marina… Y el esplendido y noble navío se aleja ágilmente, y su blanco velamen gentil se destaca en la espesa y opaca neblina, eludiendo la rauda corriente, bajo el gélido azote de la racha inclemente, mientras hierve con sordo fragor la resaca... ............................................................................ Sí, Dios mio: ¡Se ha salvado un navío! Pero el orto navío inmortal, el navío inmortal que va a bordo de ese frágil navío, ¿Qué piloto es capaz de alejarlo del escollo fatal? Navío del alma, que ninguna bonanza sosiega; que en el tosco navío del cuerpo navegas en pos de una costa de luz que no llega: Navega, navío sin brújula, navega, navega, navega!, atento a la eterna y magnánima campana de Dios!
Continue reading...
40
en región asolada por la sequía en año que se pierde la cosecha son ricos ¡oh querida! los que no presencian la ruina de su país la destrucción de su familia la pérdida del vuelo hacia adelante del vuelo tortuoso del vuelo de través la desaparición del vuelo en compañía y del vuelo ligero que es el octavo son ricos son riquísimos los que no han conocido las sobras del sacrificio o cómo los dolores con el tiempo se van secando apagando y se los pisa y crujen como padecimientos y después se los come el olvido ¡oh querida! mal alimento es el dolor la vejez el mal de amores no se soporta mucho en realidad y cada vez se está más solo he pensado en la cosecha perdida y eres como el otoño donde los soles doran pasada claridad
0
477
Lxxxix
Los que auscultasteis el corazón de la noche, los que por el insomnio tenaz habéis oído el cerrar de una puerta, el resonar de un coche lejano, un eco vago, un ligero ruido...En los instantes del silencio misterioso, cuando surgen de su prisión los olvidados, en la hora de los muertos, en la hora del reposo, ¡sabréis leer estos versos de amargor impregnados!...Como en un vaso vierto en ellos mis dolores de lejanos recuerdos y desgracias funestas, y las tristes nostalgias de mi alma, ebria de flores, y el duelo de mi corazón, triste de fiestas.Y el pesar de no ser lo que yo hubiera sido, y la pérdida del reino que estaba para mí, el pensar que un instante pude no haber nacido, ¡y el sueño que es mi vida desde que yo nací!Todo esto viene en medio del silencio profundo en que la noche envuelve la terrena ilusión, y siento como un eco del corazón del mundo que penetra y conmueve mi propio corazón.
0
435
Nocturno
Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, y un huerto claro donde madura el limonero; mi juventud, veinte años en tierras de Castilla; mi historia, algunos casos que recordar no quiero.Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido -ya conocéis mi torpe aliño indumentario-, más recibí la flecha que me asignó Cupido, y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.Hay en mis venas gotas de sangre jacobina, pero mi verso brota de manantial sereno; y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina, soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.Adoro la hermosura, y en la moderna estética corté las viejas rosas del huerto de Ronsard; mas no amo los afeites de la actual cosmética, ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.Desdeño las romanzas de los tenores huecos y el coro de los grillos que cantan a la luna. A distinguir me paro las voces de los ecos, y escucho solamente, entre las voces, una.¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera mi verso, como deja el capitán su espada: famosa por la mano viril que la blandiera, no por el docto oficio del forjador preciada.Converso con el hombre que siempre va conmigo -quien habla solo espera hablar a Dios un día-; mi soliloquio es plática con ese buen amigo que me enseñó el secreto de la filantropía.Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito. A mi trabajo acudo, con mi dinero pago el traje que me cubre y la mansión que habito, el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.Y cuando llegue el día del último vïaje, y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar.
0
476
Retrato
Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, y un huerto claro donde madura el limonero; mi juventud, veinte años en tierras de Castilla; mi historia, algunos casos que recordar no quiero.Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido -ya conocéis mi torpe aliño indumentario-, más recibí la flecha que me asignó Cupido, y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.Hay en mis venas gotas de sangre jacobina, pero mi verso brota de manantial sereno; y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina, soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.Adoro la hermosura, y en la moderna estética corté las viejas rosas del huerto de Ronsard; mas no amo los afeites de la actual cosmética, ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.Desdeño las romanzas de los tenores huecos y el coro de los grillos que cantan a la luna. A distinguir me paro las voces de los ecos, y escucho solamente, entre las voces, una.¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera mi verso, como deja el capitán su espada: famosa por la mano viril que la blandiera, no por el docto oficio del forjador preciada.Converso con el hombre que siempre va conmigo -quien habla solo espera hablar a Dios un día-; mi soliloquio es plática con ese buen amigo que me enseñó el secreto de la filantropía.Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito. A mi trabajo acudo, con mi dinero pago el traje que me cubre y la mansión que habito, el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.Y cuando llegue el día del último vïaje, y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar.
Continue reading...
29
En su grave rincón, los jugadores rigen las lentas piezas. El tablero los demora hasta el alba en su severo ámbito en que se odian dos colores. Adentro irradian mágicos rigores las formas: torre homérica, ligero caballo, armada reina, rey postrero, oblicuo alfil y peones agresores. Cuando los jugadores se hayan ido, cuando el tiempo los haya consumido, ciertamente no habrá cesado el rito. En el Oriente se encendió esta guerra cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra. Como el otro, este juego es infinito. Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada reina, torre directa y peón ladino sobre lo ***** y blanco del camino buscan y libran su batalla armada. No saben que la mano señalada del jugador gobierna su destino, no saben que un rigor adamantino sujeta su albedrío y su jornada. También el jugador es prisionero (la sentencia es de Omar) de otro tablero de negras noches y blancos días. Dios mueve al jugador, y éste, la pieza. ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza de polvo y tiempo y sueño y agonías?
0
448
Ajedrez
La lluvia ha dejado goteras en los arboles el trueno ha destruido medio bosque las tres lunas anuncian la noche alumbran a las criaturas, alertan sus voces aullidos de violines despiertan a los habitantes la mujer pantera sale a cazar sangrientos corazones. Pelaje de terciopelo con ligero movimiento acaricia con sus garras el suave viento colmillos crema de afilado marfil que asoman de su rostro violento ensuciando y devorando a un conejo muerto. El olor ha atraído a otros entre la bruma en busca de delicado alimento jaguares en la colina se disputan en un felino enfrentamiento mientras los pájaros huyen y se asustan. Un disparo seco y lento anuncia de los cazadores provenientes del desierto, monstruos de mis adentros escapar de este infierno no merece la pena vivir en mi interior pues todo aquí ya esta muerto, criaturas de los bosques no os lo pedí cuando me hicisteis para siempre vuestro rey ahora viviremos bajo la tierra hasta que la noche llegue. El gruñido del animal rompió el silencio la manada de jaguar con piel de leopardo y alma de cordero huye con desespero se refugian entre las ramas con anhelo entierran su cuerpo en el caliente suelo La orquesta comienza su crescendo Los fogonazos de fuegos golpean el firmamento rebotando y estrellándose contra el riachuelo y las garras de la pantera arañan el rostro del animal-hombre sumiéndolo en un eterno sueño devorado por las fieras. No fue capaz de vivir por siempre. Lluvia de espíritus en el claro del bosque los dioses enfurecidos susurran su nombre la sangre de líquido hierro brota por el suelo el alma de la vida y la muerte alza su vuelo. Dos de las tres lunas permanecen en el cielo mientras dos soles asoman tímidos por las montañas, las flores se balancean haciendo sonar las campanas que son sus semillas el aire es frío y huele a mañanas comienza un día nuevo, se consume el fuego la arena se levanta escurridiza en el desierto y los arboles dejan sus colores morados para otro tiempo. La reina del bosque, la mujer pantera, se refugia junto a sus hermanas en la cueva y la hierba y la maleza tapan los restos del cuerpo despedazado otra presa, pasto de las bestias.
0
Dec 27, 2020
Dec 27, 2020 at 7:33 AM UTC
La Pantera
La lluvia ha dejado goteras en los arboles el trueno ha destruido medio bosque las tres lunas anuncian la noche alumbran a las criaturas, alertan sus voces aullidos de violines despiertan a los habitantes la mujer pantera sale a cazar sangrientos corazones. Pelaje de terciopelo con ligero movimiento acaricia con sus garras el suave viento colmillos crema de afilado marfil que asoman de su rostro violento ensuciando y devorando a un conejo muerto. El olor ha atraído a otros entre la bruma en busca de delicado alimento jaguares en la colina se disputan en un felino enfrentamiento mientras los pájaros huyen y se asustan. Un disparo seco y lento anuncia de los cazadores provenientes del desierto, monstruos de mis adentros escapar de este infierno no merece la pena vivir en mi interior pues todo aquí ya esta muerto, criaturas de los bosques no os lo pedí cuando me hicisteis para siempre vuestro rey ahora viviremos bajo la tierra hasta que la noche llegue. El gruñido del animal rompió el silencio la manada de jaguar con piel de leopardo y alma de cordero huye con desespero se refugian entre las ramas con anhelo entierran su cuerpo en el caliente suelo La orquesta comienza su crescendo Los fogonazos de fuegos golpean el firmamento rebotando y estrellándose contra el riachuelo y las garras de la pantera arañan el rostro del animal-hombre sumiéndolo en un eterno sueño devorado por las fieras. No fue capaz de vivir por siempre. Lluvia de espíritus en el claro del bosque los dioses enfurecidos susurran su nombre la sangre de líquido hierro brota por el suelo el alma de la vida y la muerte alza su vuelo. Dos de las tres lunas permanecen en el cielo mientras dos soles asoman tímidos por las montañas, las flores se balancean haciendo sonar las campanas que son sus semillas el aire es frío y huele a mañanas comienza un día nuevo, se consume el fuego la arena se levanta escurridiza en el desierto y los arboles dejan sus colores morados para otro tiempo. La reina del bosque, la mujer pantera, se refugia junto a sus hermanas en la cueva y la hierba y la maleza tapan los restos del cuerpo despedazado otra presa, pasto de las bestias.
Continue reading...
61
A la hora del rocío, de la niebla salen sierra blanca y prado verde. ¡El sol en los encinares!   Hasta borrarse en el cielo, suben las alondras. ¿Quién puso plumas al campo? ¿Quién hizo alas de tierra loca?   Al viento, sobre la sierra, tiene el águila dorada las anchas alas abiertas.   Sobre la picota donde nace el río, sobre el lago de turquesa y los barrancos de verdes pinos; sobre veinte aldeas, sobre cien caminos...   Por los senderos del aire, señora águila, ¿dónde vais a todo vuelo tan de mañana?   Ya había un albor de luna en el cielo azul. ¡La luna en los espartales, cerca de Alicún! Redonda sobre el alcor, y rota en las turbias aguas del Guadiana menor.   Entre Ubeda y Baeza -loma de las dos hermanas; Baeza, pobre y señora; Ubeda, reina y gitana -, Y en el encinar ¡luna redonda y beata, siempre conmigo a la par!   Cerca de Ubeda la grande, cuyos cerros nadie verá, me iba siguiendo la luna sobre el olivar, una luna jadeante, siempre conmigo a la par.   Yo pensaba: ¡bandoleros de mi tierra!, al caminar en mi caballo ligero. ¡Alguno conmigo irá!   Que esta luna me conoce y, con el miedo, me da el orgullo de haber sido alguna vez capitán.   En la sierra de Quesada hay un águila gigante, verdosa, negra y dorada, siempre las alas abiertas. Es de piedra y no se cansa.   Pasado Puerto Lorente, entre las nubes galopa el caballo de los montes. Nunca se cansa: es de roca.   En el hondón del barranco se ve al jinete caído, que alza los brazos al cielo. Los brazos son de granito.   Y allí donde nadie sube hay una virgen risueña con un río azul en brazos. Es la Virgen de la Sierra.
0
409
Viejas canciones
A la hora del rocío, de la niebla salen sierra blanca y prado verde. ¡El sol en los encinares!   Hasta borrarse en el cielo, suben las alondras. ¿Quién puso plumas al campo? ¿Quién hizo alas de tierra loca?   Al viento, sobre la sierra, tiene el águila dorada las anchas alas abiertas.   Sobre la picota donde nace el río, sobre el lago de turquesa y los barrancos de verdes pinos; sobre veinte aldeas, sobre cien caminos...   Por los senderos del aire, señora águila, ¿dónde vais a todo vuelo tan de mañana?   Ya había un albor de luna en el cielo azul. ¡La luna en los espartales, cerca de Alicún! Redonda sobre el alcor, y rota en las turbias aguas del Guadiana menor.   Entre Ubeda y Baeza -loma de las dos hermanas; Baeza, pobre y señora; Ubeda, reina y gitana -, Y en el encinar ¡luna redonda y beata, siempre conmigo a la par!   Cerca de Ubeda la grande, cuyos cerros nadie verá, me iba siguiendo la luna sobre el olivar, una luna jadeante, siempre conmigo a la par.   Yo pensaba: ¡bandoleros de mi tierra!, al caminar en mi caballo ligero. ¡Alguno conmigo irá!   Que esta luna me conoce y, con el miedo, me da el orgullo de haber sido alguna vez capitán.   En la sierra de Quesada hay un águila gigante, verdosa, negra y dorada, siempre las alas abiertas. Es de piedra y no se cansa.   Pasado Puerto Lorente, entre las nubes galopa el caballo de los montes. Nunca se cansa: es de roca.   En el hondón del barranco se ve al jinete caído, que alza los brazos al cielo. Los brazos son de granito.   Y allí donde nadie sube hay una virgen risueña con un río azul en brazos. Es la Virgen de la Sierra.
Continue reading...
62
En su caballo de ligero vidrio pasa la lluvia de este fin de invierno y yo siento sus cascos en el sueño en que de miedo y soledad me ovillo. Como me faltan los oscuros brillos de su presencia, se me vuelve eterno todo minuto del contado infierno de saber que está lejos y está herido. Mi amigo el viento juega con espadas y no quiere escucharme las palabras mitad de ruegos y mitad de llanto. ¡Quién me le dice. ¡quién! que estoy temblando! En alta fiebre él duerme acaso, y cuando abra los ojos no verá mi espanto.
0
362
Alta noche
Ya la verde cigarra yace aquí, pasajero, Que por dos estaciones nutriose en el sembrado y cuya ala vibrante bajo su pie dentado, zumbaba en los citizos y pinos del otero. La lira de los bosques desde el albor primero, la Musa de los surcos y el trigal, ha callado; para que el sueño suyo no vaya a ser turbado, sé muy leve sobre ella y prosigue ligero. En medio del tomillo reposa solitaria. Fue erigida hace poco su piedra funeraria. ¡No termina de muchos así el vivir sombrío! Un niño en esa tumba desconsolado llora, y en esa tumba deja compasiva la Aurora libación cada día de gotas de rocío.
0
310
Epigrama funerario
En el aro ligero de la luna canta para mí solo un ruiseñor. A cada golpe de oro de su pico brota en el aire una constelación. Canta el pájaro pardo dulcemente y se eriza de plumas y palor. Cuando se pone el pecho más delgado, dice mucho más clara su canción: Morir, acaso, es continuar un sueño de luna en luna, y de sol en sol.
0
315
Canción de luna
El alba aún no aparece en su gloria de oro. Canta el mar con la música de sus ninfas en coro y el aliento del campo se va cuajando en bruma. Teje la náyade el encaje de su espuma y el bosque inicia el himno de sus flautas de pluma. Es el momento en que el salvaje caballero se ve pasar. La tribu aúlla y el ligero caballo es un relámpago, veloz como una idea. A su paso, asustada, se para la marea. La náyade interrumpe la labor que ejecuta y el director del bosque detiene la batuta. -¿Qué pasa?-desde el lecho pregunta Venus bella. Y Apolo: -Es Sagitario que ha robado una estrella.
0
278
Epitalamio bárbaro