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"lejos" poems
Puedo escribir los versos mas tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: 'La noche esta estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.' El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos mas tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella tambien me quiso. En las noches como esta la tuve entre mis brazos. La bese tantas veces bajo el cielo infinito. Ella me quiso, a veces yo tambien la queria. Como no haber amado sus grandes ojos fijos. Puedo escribir los versos mas tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. Oir la noche inmensa, mas inmnesa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocio. Que importa que mi amor no pudiera guadarla. La noche esta estrellada y ella no esta conmigo. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazon la busca, y ella no esta conmigo. La misma noche que hace blanquear los mismos arboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Ya no la quiero, es cierto, pero cuanto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oido. De otro. Sera de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos, mi alma no se contenta con haberla perdido. Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa, y estos sean los ultimos versos que yo le escribo.
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Puedo Escribir
Puedo escribir los versos mas tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: 'La noche esta estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.' El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos mas tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella tambien me quiso. En las noches como esta la tuve entre mis brazos. La bese tantas veces bajo el cielo infinito. Ella me quiso, a veces yo tambien la queria. Como no haber amado sus grandes ojos fijos. Puedo escribir los versos mas tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. Oir la noche inmensa, mas inmnesa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocio. Que importa que mi amor no pudiera guadarla. La noche esta estrellada y ella no esta conmigo. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazon la busca, y ella no esta conmigo. La misma noche que hace blanquear los mismos arboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Ya no la quiero, es cierto, pero cuanto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oido. De otro. Sera de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos, mi alma no se contenta con haberla perdido. Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa, y estos sean los ultimos versos que yo le escribo.
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*Eres un caballo coriendo solitario Y él trata de domarte Te compara con un camino imposible Con una casa en llamas Dice que lo estás cegando Que nunca podría dejarte Olvidarte No quiere nada excepto a ti Lo mareas, eres irresistible Cada mujer antes o después de ti Está empapada en tu nombre Llenas su boca Sus dientes duelen con el recuerdo de tu sabor Su cuerpo es sólo una sombra buscando la tuya Pero siempre eres muy intensa Atemorizante en el modo en que lo deseas Desvergonzada y sacrificada Él dice que ningún hombre puede compararse Al que vive en tu mente Y trataste de cambiar, ¿no es así? Cerraste más tu boca Trataste de ser más suave Más linda Menos volátil, menos despierta Pero aun durmiendo podías sentirlo Viajando lejos de ti en sus sueños Así que, qué quieres hacer amor ¿Partir su cabeza en dos? No puedes construir hogares de seres humanos. Alguien debería haberte dicho eso Y si él se quiere ir entonces déjalo ir. Eres estremecedora y extraña y hermosa Algo que no todos saben cómo amar.* ― Warsan Shire
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May 22, 2014
May 22, 2014 at 8:47 PM UTC
Para las mujeres que son difíciles de amar
—for Mariel She sells 2 sole paltas beside street vendors who whistle at crop-top-clad girls, spewing profanities complete with broken English. She has four girls hungry at home. They dream of science, stars, constellations that spiral and sparr with particles that make us what we are — interrupted by howling dogs, the 5 AM tamale man, and stray **** crows. Amid dust-clouds of Zona D, the sun arrives over the peak Luis claims once exposed his innocent eyes to an angel: one tale of faith raised on culture come undone presently. Poet Andrea Gibson writes, “I said to the sun, ‘Tell me about the Big Bang.’ And the sun said, ‘it hurts to become.’” At dusk, Mariel takes a Combi out sixteen stops from Quince, up 302 steps to a turquoise shack and a red rose garden, and plants avocado seeds at her toes. Poco a poco, se anda lejos.
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Apr 4, 2015
Apr 4, 2015 at 10:59 PM UTC
"Little by Little, One Walks Far"
Me gustas cuando callas porque estas como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca. Como todas las cosas estan llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mia. Mariposa de sueno, te pareces a mi alma, y te pareces a la palabra melancolia. Me gustas cuando callas y estas como distante. Y estas como quejandote, mariposa en arrullo. Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: dejame que me calle con el silencio tuyo. Dejame que te hable tambien con tu silencio claro como una lampara, simple como un anillo. Eres como la noche, callada y constelada. Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo. Me gustas cuando callas porque estas como ausente. Distante y dolorosa como si hubieras muerto. Una palabra entonces, una sonrisa bastan. Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto. I like you when you are quiet because it is as though you are absent, and you hear me from far away, and my voice does not touch you. It looks as though your eyes had flown away and it looks as if a kiss had sealed your mouth. Like all things are full of my soul You emerge from the things, full of my soul. Dream butterfly, you look like my soul, and you look like a melancoly word. I like you when you are quiet and it is as though you are distant. It is as though you are complaining, butterfly in lullaby. And you hear me from far away, and my voice does not reach you: let me fall quiet with your own silence. Let me also speak to you with your silence Clear like a lamp, simple like a ring. You are like the night, quiet and constellated. Your silence is of a star, so far away and solitary. I like you when you are quiet because it is as though you are absent. Distant and painful as if you had died. A word then, a smile is enough. And I am happy, happy that it is not true.
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Nov 21, 2012
Nov 21, 2012 at 9:05 AM UTC
Me Gustas Cuando Callas/I Like You When You Are Quiet by: Pablo Neruda
Me gustas cuando callas porque estas como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca. Como todas las cosas estan llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mia. Mariposa de sueno, te pareces a mi alma, y te pareces a la palabra melancolia. Me gustas cuando callas y estas como distante. Y estas como quejandote, mariposa en arrullo. Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: dejame que me calle con el silencio tuyo. Dejame que te hable tambien con tu silencio claro como una lampara, simple como un anillo. Eres como la noche, callada y constelada. Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo. Me gustas cuando callas porque estas como ausente. Distante y dolorosa como si hubieras muerto. Una palabra entonces, una sonrisa bastan. Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto. I like you when you are quiet because it is as though you are absent, and you hear me from far away, and my voice does not touch you. It looks as though your eyes had flown away and it looks as if a kiss had sealed your mouth. Like all things are full of my soul You emerge from the things, full of my soul. Dream butterfly, you look like my soul, and you look like a melancoly word. I like you when you are quiet and it is as though you are distant. It is as though you are complaining, butterfly in lullaby. And you hear me from far away, and my voice does not reach you: let me fall quiet with your own silence. Let me also speak to you with your silence Clear like a lamp, simple like a ring. You are like the night, quiet and constellated. Your silence is of a star, so far away and solitary. I like you when you are quiet because it is as though you are absent. Distant and painful as if you had died. A word then, a smile is enough. And I am happy, happy that it is not true.
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Bella, como en la piedra fresca del manantial, el agua abre un ancho relámpago de espuma, así es la sonrisa en tu rostro, bella. Bella, de finas manos y delgados pies como un caballito de plata, andando, flor del mundo, así te veo, bella. Bella, con un nido de cobre enmarañado en tu cabeza, un nido color de miel sombría donde mi corazón arde y reposa, bella. Bella, no te caben los ojos en la cara, no te caben los ojos en la tierra. Hay países, hay ríos en tus ojos, mi patria está en tus ojos, yo camino por ellos, ellos dan luz al mundo por donde yo camino, bella. Bella, tus senos son como dos panes hechos de tierra cereal y luna de oro, bella. Bella, tu cintura la hizo mi brazo como un río cuando pasó mil años por tu dulce cuerpo, bella. Bella, no hay nada como tus caderas, tal vez la tierra tiene en algún sitio oculto la curva y el aroma de tu cuerpo, tal vez en algún sitio, bella. Bella, mi bella, tu voz, tu piel, tus uñas, bella, mi bella, tu ser, tu luz, tu sombra, bella, todo eso es mío, bella, todo eso es mío, mía, cuando andas o reposas, cuando cantas o duermes, cuando sufres o sueñas, siempre, cuando estás cerca o lejos, siempre, eres mía, mi bella, siempre.
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Bella
Nació la palabra en la sangre, creció en el cuerpo oscuro, palpitando, y voló con los labios y la boca. Más lejos y más cerca aún, aún venía de padres muertos y de errantes razas, de territorios que se hicieron piedra, que se cansaron de sus pobres tribus, porque cuando el dolor salió al camino los pueblos anduvieron y llegaron y nueva tierra y agua reunieron para sembrar de nuevo su palabra. Y así la herencia es ésta: éste es el aire que nos comunica con el hombre enterrado y con la aurora de nuevos seres que aún no amanecieron. Aún la atmósfera tiembla con la primera palabra elaborada con pánico y gemido. Salió de las tinieblas y hasta ahora no hay trueno que truene aún con su ferretería como aquella palabra, la primera palabra pronunciada: tal vez sólo un susurro fue, una gota, y cae y cae aún su catarata. Luego el sentido llena la palabra. Quedó preñada y se llenó de vidas. Todo fue nacimientos y sonidos: la afirmación, la claridad, la fueza, la nagación, la destrucción, la muerte: el verbo asumió todos los poderes y se fundió existencia con esencia en la electricidad de su hermosura. Palabra humana, sílaba, cadera de larga luz y dura platería, hereditaria copa que recibe las comunicaciones de la sangre: he aquí que el silencio fue integrado por el total de la palabra humana y no hablar es morir entre los seres: se hace lenguaje hasta la cabellera, habla la boca sin mover los labios: los ojos de repente son palabras. Yo tomo la palabra y la recorro como si fuera sólo forma humana, me embelesan sus líneas y navego en cada resonancia del idioma: pronuncio y soy y sin hablar me acerca el fin de las palabras al silencio. Bebo por la palabra levantando una palabra o copa cristalina, en ella bebo el vino del idioma o el agua interminable, manantial maternal de las palabras, y copa y agua y vino originan mi canto porque el verbo es origen y vierte vida: es sangre, es la sangre que expresa su substancia y está dispuesto así su desarrollo: dan cristal al cristal, sangre a la sangre, y dan vida a la vida las palabras.
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La palabra
Nació la palabra en la sangre, creció en el cuerpo oscuro, palpitando, y voló con los labios y la boca. Más lejos y más cerca aún, aún venía de padres muertos y de errantes razas, de territorios que se hicieron piedra, que se cansaron de sus pobres tribus, porque cuando el dolor salió al camino los pueblos anduvieron y llegaron y nueva tierra y agua reunieron para sembrar de nuevo su palabra. Y así la herencia es ésta: éste es el aire que nos comunica con el hombre enterrado y con la aurora de nuevos seres que aún no amanecieron. Aún la atmósfera tiembla con la primera palabra elaborada con pánico y gemido. Salió de las tinieblas y hasta ahora no hay trueno que truene aún con su ferretería como aquella palabra, la primera palabra pronunciada: tal vez sólo un susurro fue, una gota, y cae y cae aún su catarata. Luego el sentido llena la palabra. Quedó preñada y se llenó de vidas. Todo fue nacimientos y sonidos: la afirmación, la claridad, la fueza, la nagación, la destrucción, la muerte: el verbo asumió todos los poderes y se fundió existencia con esencia en la electricidad de su hermosura. Palabra humana, sílaba, cadera de larga luz y dura platería, hereditaria copa que recibe las comunicaciones de la sangre: he aquí que el silencio fue integrado por el total de la palabra humana y no hablar es morir entre los seres: se hace lenguaje hasta la cabellera, habla la boca sin mover los labios: los ojos de repente son palabras. Yo tomo la palabra y la recorro como si fuera sólo forma humana, me embelesan sus líneas y navego en cada resonancia del idioma: pronuncio y soy y sin hablar me acerca el fin de las palabras al silencio. Bebo por la palabra levantando una palabra o copa cristalina, en ella bebo el vino del idioma o el agua interminable, manantial maternal de las palabras, y copa y agua y vino originan mi canto porque el verbo es origen y vierte vida: es sangre, es la sangre que expresa su substancia y está dispuesto así su desarrollo: dan cristal al cristal, sangre a la sangre, y dan vida a la vida las palabras.
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Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela, pero tenía marido.Fue la noche de Santiago y casi por compromiso. Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos, y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos. El almidón de su enagua me sonaba en el oído, como una pieza de seda rasgada por diez cuchillos. Sin luz de plata en sus copas los árboles han crecido, y un horizonte de perros ladra muy lejos del río.Pasadas las zarzamoras, los juncos y los espinos, bajo su mata de pelo hice un hoyo sobre el limo. Yo me quité la corbata. Ella se quitó el vestido. Yo el cinturón con revólver. Ella sus cuatro corpiños. Ni nardos ni caracolas tienen el cutis tan fino, ni los cristales con luna relumbran con ese brillo. Sus muslos se me escapaban como peces sorprendidos, la mitad llenos de lumbre, la mitad llenos de frío. Aquella noche corrí el mejor de los caminos, montado en potra de nácar sin bridas y sin estribos. No quiero decir, por hombre, las cosas que ella me dijo. La luz del entendimiento me hace ser muy comedido. Sucia de besos y arena yo me la llevé del río. Con el aire se batían las espadas de los lirios.Me porté como quien soy. Como un gitano legítimo. Le regalé un costurero grande de raso pajizo, y no quise enamorarme porque teniendo marido me dijo que era mozuela cuando la llevaba al río.
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La casada infiel
A quién compré en esta noche la soledad que poseo quién dice la orden que apresure la marcha del viento flor de frío entre las hojas inconclusas si tú me llamas tormenta resuenas tan lejos como un tren ola triste caída a mis pies quién te dice sonámbulo de sangre partía cada vez en busca del alba a ti te reconozco pero lejos apartada inclinado en tus ojos busco el ancla perdida ahí la tienes florida adentro de los brazos de nácar es para terminar para no seguir nunca y por eso te alabo seguidora de mi alma mirándote hacia atrás te busco cada vez entre los signos del regreso estás llena de pájaros durmiendo como el silencio de los bosques pesado y triste lirio miras hacia otra parte cuando te hablo me dueles tan distante mujer mía apresura el paso apresura el paso y enciende las luciérnagas
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Untitled
El corazón y su redoble iracundo el obscuro caballo de la sangre caballo ciego caballo desbocado el carrousel nocturno la noria del terror el grito contra el muro y la centella rota Camino andado                             Camino desandado El cuerpo a cuerpo con un pensamiento afilado la pena que interrogo cada día y no responde la pena que no se aparta y cada noche me despierta la pena sin tamaño y sin nombre el alfiler y el párpado traspasado el párpado del día mal vivido la hora manchada la ternura escupida la risa loca y la puta mentira la soledad y el mundo Camino andado                             camino desandado El coso de la sangre y la pica y la rechifla el sol sobre la herida sobre las aguas muertas el astro hirsuto la rabia y su acidez recomida el pensamiento que se oxida y la escritura gangrenada el alba desvivida y el día amordazado la noche cavilada y su hueso roído el horror siempre nuevo y siempre repetido Camino andado                             camino desandado El vaso de agua la pastilla la lengua de estaño el hormiguero en pleno sueño cascada negra de la sangre cascada pétrea de la noche el peso bruto de la nada zumbido de motores en la ciudad inmensa lejos cerca lejos en el suburbio de mi oreja aparición del metro cojo el puente roto y el ahogado Camino andado                             camino desandado El pensamiento circular y el círculo de familia ¿qué hice qué hiciste qué hemos hecho? el laberinto de la culpa sin culpa el espejo que acusa y el silencio que se gangrena el día estéril la noche estéril el dolor estéril la soledad promiscua el mundo despoblado la sala de espera en donde ya no hay nadie Camino andado y desandado la vida se ha ido sin volver el rostro.
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Repeticiones
El corazón y su redoble iracundo el obscuro caballo de la sangre caballo ciego caballo desbocado el carrousel nocturno la noria del terror el grito contra el muro y la centella rota Camino andado                             Camino desandado El cuerpo a cuerpo con un pensamiento afilado la pena que interrogo cada día y no responde la pena que no se aparta y cada noche me despierta la pena sin tamaño y sin nombre el alfiler y el párpado traspasado el párpado del día mal vivido la hora manchada la ternura escupida la risa loca y la puta mentira la soledad y el mundo Camino andado                             camino desandado El coso de la sangre y la pica y la rechifla el sol sobre la herida sobre las aguas muertas el astro hirsuto la rabia y su acidez recomida el pensamiento que se oxida y la escritura gangrenada el alba desvivida y el día amordazado la noche cavilada y su hueso roído el horror siempre nuevo y siempre repetido Camino andado                             camino desandado El vaso de agua la pastilla la lengua de estaño el hormiguero en pleno sueño cascada negra de la sangre cascada pétrea de la noche el peso bruto de la nada zumbido de motores en la ciudad inmensa lejos cerca lejos en el suburbio de mi oreja aparición del metro cojo el puente roto y el ahogado Camino andado                             camino desandado El pensamiento circular y el círculo de familia ¿qué hice qué hiciste qué hemos hecho? el laberinto de la culpa sin culpa el espejo que acusa y el silencio que se gangrena el día estéril la noche estéril el dolor estéril la soledad promiscua el mundo despoblado la sala de espera en donde ya no hay nadie Camino andado y desandado la vida se ha ido sin volver el rostro.
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Conocí a un millonario. Era estanciero, rey de llanuras grises en donde se perdían los caballos. Paseábamos su casa, sus jardines, la piscina con una torre blanca y aguas como para bañar a una ciudad. Se sacó los zapatos, metió los pies con cierta severidad sombría en la piscina verde. No sé por qué una a una fue descartando todas sus mujeres. Ellas bailaban en Europa o atravesaban rápidas la nieve en trineo, en Alaska. S. me contó cómo cuando niño vendía diarios y robaba panes. Ahora sus periódicos asaltaban las calles temblorosas, golpeaban a la gente con noticias y decían con énfasis sólo sus opiniones. Tenía bancos, naves, pecados y tristezas. A veces con papel, pluma, memoria, se hundía en su dinero, contaba, sumando, dividiendo, multiplicando cosas, hasta que se dormía. Me parece que el hombre nunca pudo salir de su riqueza -lo impregnaba, le daba aire, color abstracto-, y él se veía adentro como un molusco ciego rodeado de un muro impenetrable. A veces, en sus ojos, vi un fuego frío, lejos, algo desesperado que moría. Nunca supe si fuimos enemigos. Murió una noche cerca de Tucumán. En la catástrofe ardió su poderoso Rolls como cerca del río el catafalco de una religión oscura. Yo sé que todos los muertos son iguales, pero no sé, no sé, pienso que aquel hombre, a su modo, con la muerte dejó de ser un pobre prisionero.
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Oda a un millonario muerto
Que pena. Ser la única persona en hacer un esfuerzo para que las cosas sean como antes. No entiendo? Si nos queremos porque no hacemos un esfuerzo para que esto mejore. Se que estamos a la distancia,  pero eso no impide que nos queramos. Soy optimistica. Soy positiva porque para mi hay una esperanza. Pero cada día que pasa me siento más lejos y lejos de ti. Eso no puede ser así. Te dedique una canción de Camila - sólo para ti. Pero leyendo tus mensajes cortos significan que ya no tienes interes. Me habías dicho que solo seamos amigos. Pero que pasa si te quiero mas que un amigo? Sabes, mi corazón arde! Te culpo.. hay, en que me meti? Tu decidiste dejarme..tu disparaste primero.. no hubiera abierto mi corazón hacia ti. Me rompiste el corazón de nuevo. Pero que puedo esperar de alguien a lo lejos? Nada. Pero prefiero tenerte como amigo y saber que aún te tengo que no tenerte para nada. Estaré aquí por ti, sufriendo silenciosamente.
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Jan 14, 2015
Jan 14, 2015 at 6:03 AM UTC
"Sólo amigos."
Desde ahora, como una partida verificada lejos, en funerales estaciones de humo o solitarios malecones, desde ahora lo veo precipitándose en su muerte, y detrás de él siento cerrarse los días del tiempo. Desde ahora, bruscamente, siento que parte, precipitándose en las aguas, en ciertas aguas, en cierto océano, y luego, al golpe suyo, gotas se levantan, y un ruido, un determinado, sordo ruido siento producirse, un golpe de agua azotada por su peso, y de alguna parte, de alguna parte siento que saltan y salpican estas aguas, sobre mí salpican estas aguas, y viven como ácidos. Su costumbre de sueños y desmedidas noches, su alma desobediente, su preparada palidez, duermen con él por último, y él duerme, porque al mar de los muertos su pasión desplómase, violentamente hundiéndose, fríamente asociándose.
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Ausencia de joaquín
Desde la ventana de un casucho viejo abierta en verano, cerrada en invierno por vidrios verdosos y plomos espesos, una salmantina de rubio cabello y ojos que parecen pedazos de cielo, mientas la costura mezcla con el rezo, ve todas las tardes pasar en silencio los seminaristas que van de paseo.Baja la cabeza, sin erguir el cuerpo, marchan en dos filas pausados y austeros, sin más nota alegre sobre el traje ***** que la beca roja que ciñe su cuello, y que por la espalda casi roza el suelo.Un seminarista, entre todos ellos, marcha siempre erguido, con aire resuelto. La negra sotana dibuja su cuerpo gallardo y airoso, flexible y esbelto. Él, solo a hurtadillas y con el recelo de que sus miradas observen los clérigos, desde que en la calle vislumbra a lo lejos a la salmantina de rubio cabello la mira muy fijo, con mirar intenso. Y siempre que pasa le deja el recuerdo de aquella mirada de sus ojos negros. Monótono y tardo va pasando el tiempo y muere el estío y el otoño luego, y vienen las tardes plomizas de invierno.Desde la ventana del casucho viejo siempre sola y triste; rezando y cosiendo una salmantina de rubio cabello ve todas las tardes pasar en silencio los seminaristas que van de paseo.Pero no ve a todos: ve solo a uno de ellos, su seminarista de los ojos negros; cada vez que pasa gallardo y esbelto, observa la niña que pide aquel cuerpo marciales arreos.Cuando en ella fija sus ojos abiertos con vivas y audaces miradas de fuego, parece decirla:  -¡Te quiero!, ¡te quiero!, ¡Yo no he de ser cura, yo no puedo serlo! ¡Si yo no soy tuyo, me muero, me muero! A la niña entonces se le oprime el pecho, la labor suspende y olvida los rezos, y ya vive sólo en su pensamiento el seminarista de los ojos negros.En una lluviosa mañana de inverno la niña que alegre saltaba del lecho, oyó tristes cánticos y fúnebres rezos; por la angosta calle pasaba un entierro.Un seminarista sin duda era el muerto; pues, cuatro, llevaban en hombros el féretro, con la beca roja por cima cubierto, y sobre la beca, el bonete ***** Con sus voces roncas cantaban los clérigos los seminaristas iban en silencio siempre en dos filas hacia el cementerio como por las tardes al ir de paseo.La niña angustiada miraba el cortejo los conoce a todos a fuerza de verlos... tan sólo, tan sólo faltaba entre ellos... el seminarista de los ojos negros.Corriendo los años, pasó mucho tiempo... y allá en la ventana del casucho viejo, una pobre anciana de blancos cabellos, con la tez rugosa y encorvado el cuerpo, mientras la costura mezcla con el rezo, ve todas las tardes pasar en silencio los seminaristas que van de paseo.La labor suspende, los mira, y al verlos sus ojos azules ya tristes y muertos vierten silenciosas lágrimas de hielo.Sola, vieja y triste, aún guarda el recuerdo del seminarista de los ojos negros...
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El seminarista de los ojos negros
Desde la ventana de un casucho viejo abierta en verano, cerrada en invierno por vidrios verdosos y plomos espesos, una salmantina de rubio cabello y ojos que parecen pedazos de cielo, mientas la costura mezcla con el rezo, ve todas las tardes pasar en silencio los seminaristas que van de paseo.Baja la cabeza, sin erguir el cuerpo, marchan en dos filas pausados y austeros, sin más nota alegre sobre el traje ***** que la beca roja que ciñe su cuello, y que por la espalda casi roza el suelo.Un seminarista, entre todos ellos, marcha siempre erguido, con aire resuelto. La negra sotana dibuja su cuerpo gallardo y airoso, flexible y esbelto. Él, solo a hurtadillas y con el recelo de que sus miradas observen los clérigos, desde que en la calle vislumbra a lo lejos a la salmantina de rubio cabello la mira muy fijo, con mirar intenso. Y siempre que pasa le deja el recuerdo de aquella mirada de sus ojos negros. Monótono y tardo va pasando el tiempo y muere el estío y el otoño luego, y vienen las tardes plomizas de invierno.Desde la ventana del casucho viejo siempre sola y triste; rezando y cosiendo una salmantina de rubio cabello ve todas las tardes pasar en silencio los seminaristas que van de paseo.Pero no ve a todos: ve solo a uno de ellos, su seminarista de los ojos negros; cada vez que pasa gallardo y esbelto, observa la niña que pide aquel cuerpo marciales arreos.Cuando en ella fija sus ojos abiertos con vivas y audaces miradas de fuego, parece decirla:  -¡Te quiero!, ¡te quiero!, ¡Yo no he de ser cura, yo no puedo serlo! ¡Si yo no soy tuyo, me muero, me muero! A la niña entonces se le oprime el pecho, la labor suspende y olvida los rezos, y ya vive sólo en su pensamiento el seminarista de los ojos negros.En una lluviosa mañana de inverno la niña que alegre saltaba del lecho, oyó tristes cánticos y fúnebres rezos; por la angosta calle pasaba un entierro.Un seminarista sin duda era el muerto; pues, cuatro, llevaban en hombros el féretro, con la beca roja por cima cubierto, y sobre la beca, el bonete ***** Con sus voces roncas cantaban los clérigos los seminaristas iban en silencio siempre en dos filas hacia el cementerio como por las tardes al ir de paseo.La niña angustiada miraba el cortejo los conoce a todos a fuerza de verlos... tan sólo, tan sólo faltaba entre ellos... el seminarista de los ojos negros.Corriendo los años, pasó mucho tiempo... y allá en la ventana del casucho viejo, una pobre anciana de blancos cabellos, con la tez rugosa y encorvado el cuerpo, mientras la costura mezcla con el rezo, ve todas las tardes pasar en silencio los seminaristas que van de paseo.La labor suspende, los mira, y al verlos sus ojos azules ya tristes y muertos vierten silenciosas lágrimas de hielo.Sola, vieja y triste, aún guarda el recuerdo del seminarista de los ojos negros...
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*Siento tu ternura allegarse a mi tierra, acechar la mirada de mis ojos, huir, la veo interrumpirse, para seguirme hasta la hora de mi silencio absorto y de mi afán de ti. Hela aquí tu ternura de ojos dulces que esperan. Hela aquí, boca tuya, palabra nunca dicha. Siento que se me suben los musgos de tu pena y me crecen a tientas en el alma infinita. Era esto el abandono, y lo sabías, era la guerra oscura del corazón y todos, era la queja rota de angustias conmovidas, y la ebriedad, y el deseo, y el dejarse ir, y era eso mi vida, era eso que el agua de tus ojos llevaba, era eso que en el hueco de tus manos cabía. Ah, mariposa mía y arrullo de paloma, ah vaso, ah estero, ah compañera mía! Te llegó mi reclamo, dímelo, te llegaba, en las abiertas noches de estrellas frías ahora, en el otoño, en el baile amarillo de los vientos hambrientos y las hojas caídas? Dímelo, te llegaba, aullando o cómo, o sollozando, en la hora de la sangre fermentada cuando la tierra crece y se cimbra latiendo bajo el sol que la raya con sus colas de ámbar? Dímelo, me sentiste trepar hasta tu forma por todos los silencios, y todas las palabras? Yo me sentí crecer. Nunca supe hacia dónde. Es más allá de ti. Lo comprendes, hermana? Es que se aleja el fruto cuando llegan mis manos y ruedan las estrellas antes de mi mirada. Siento que soy la aguja de una infinita flecha, y va a clavarse lejos, no va a clavarse nunca, tren de dolores húmedos en fuga hacia lo eterno, goteando en cada tierra sollozos y preguntas. Pero hela aquí, tu forma familiar, lo que es mío, lo tuyo, lo que es mío, lo que es tuyo y me inunda, hela aquí que me llena los miembros de abandono, hela aquí, tu ternura, amarrándose a las mismas raíces, madurando en la misma caravana de frutas, y saliendo de tu alma rota bajo mis dedos como el licor del vino del centro de la uva.* ― Pablo Neruda
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May 22, 2014
May 22, 2014 at 9:20 PM UTC
Siento tu ternura allegarse a mi tierra
*Siento tu ternura allegarse a mi tierra, acechar la mirada de mis ojos, huir, la veo interrumpirse, para seguirme hasta la hora de mi silencio absorto y de mi afán de ti. Hela aquí tu ternura de ojos dulces que esperan. Hela aquí, boca tuya, palabra nunca dicha. Siento que se me suben los musgos de tu pena y me crecen a tientas en el alma infinita. Era esto el abandono, y lo sabías, era la guerra oscura del corazón y todos, era la queja rota de angustias conmovidas, y la ebriedad, y el deseo, y el dejarse ir, y era eso mi vida, era eso que el agua de tus ojos llevaba, era eso que en el hueco de tus manos cabía. Ah, mariposa mía y arrullo de paloma, ah vaso, ah estero, ah compañera mía! Te llegó mi reclamo, dímelo, te llegaba, en las abiertas noches de estrellas frías ahora, en el otoño, en el baile amarillo de los vientos hambrientos y las hojas caídas? Dímelo, te llegaba, aullando o cómo, o sollozando, en la hora de la sangre fermentada cuando la tierra crece y se cimbra latiendo bajo el sol que la raya con sus colas de ámbar? Dímelo, me sentiste trepar hasta tu forma por todos los silencios, y todas las palabras? Yo me sentí crecer. Nunca supe hacia dónde. Es más allá de ti. Lo comprendes, hermana? Es que se aleja el fruto cuando llegan mis manos y ruedan las estrellas antes de mi mirada. Siento que soy la aguja de una infinita flecha, y va a clavarse lejos, no va a clavarse nunca, tren de dolores húmedos en fuga hacia lo eterno, goteando en cada tierra sollozos y preguntas. Pero hela aquí, tu forma familiar, lo que es mío, lo tuyo, lo que es mío, lo que es tuyo y me inunda, hela aquí que me llena los miembros de abandono, hela aquí, tu ternura, amarrándose a las mismas raíces, madurando en la misma caravana de frutas, y saliendo de tu alma rota bajo mis dedos como el licor del vino del centro de la uva.* ― Pablo Neruda
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Donde está el hombre que nunca fue niño, el que nació sin la ayuda de llantos, con la educación ya cosechada y con los pies que caminan hacia atrás de donde el vino la luz. Los años me han cambian preciosos fragmentos de la cara, con la suavidez y delicadez de un hoja en el agua. Mano que toca la blancura de camas. Ojos echos de lluvias de luz, un sol que me llama, mas cerca, yo siempre con el pero lejos, parado en mi tierra con brazos estrechos un arbol de ayer.
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Jun 8, 2014
Jun 8, 2014 at 8:09 AM UTC
Niñez es la Locura
Celos de saberte lejos, de no tenerte, de no poder pedirte nada. Celos de todo aquello que se queda en mi lengua, de todo lo que no puedo decirte. Celos de la geografía, de la altura, de la tes de tu piel. Celos de esos ojos que todo lo viven y todo lo ven. ¿Dónde quedo cuando no admito que te miro? Cuando escucho tu voz y sé que no me pertenece. ¿Dónde quedo si me escondo para sonreírte? Si en camas y cubos bailamos en secreto y los cigarros se agotan en el calor de la función. ¿Dónde queda el corazón si lo entrego a la cercanía a lo fácil, a la melancolía? Celos de la bocina que besa tu boca mientras escucho la lejanía de tu voz en el eco de una mañana distante. Envidia de los lentes que abrazan tu rostro, de la ropa que cubre tu torso. ¿Por qué no puedo ser esos brazos? ¿Por qué no puedo ser esa tela? Celos por perderte, porque no te tengo. El miedo a tu fluir porque eres libre porque eres hombre, porque eres viento.
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May 7, 2014
May 7, 2014 at 5:01 AM UTC
Lejano
si supieras que pienso en ti a cada instante, si apreciaras tantito esta forma de querer, te darías cuenta que tienes algo especial. pero tal vez solo te incomode, o pensaras que aburrido, que absurda forma de querer. pero nadie mas te va a querer así, de lejos como si nada, tan cerca al tocarte, y aun así no tenerte ni una sola vez. nadie mas te va a esperar, con estas ganas de besar tu nariz, de recorrer los dedos en tu rostro, sabiendo que tal vez un día te esfumes como si nada hubiese importado, por que se que para ti no lo hago. no me importa. te quiero, y te espero. si supieras que te adoro, que me duermo pensando en el color de tus ojos, o en la forma que tus dedos acarician los mios.... pensarias que estoy loca, al seguir atandome a ti, aun sabiendo que no me quieres; tal vez pienses que soy tonta, y no lo puedo negar; en este juego de amor, si voy perdiendo yo. pero espero al recorrer el tiempo, y yo vaya logrando olvidarte, espero que pienses en mi, aunque sea una sola vez, y digas, y te des cuenta, que te quise de verdad, y que tuviste algo especial, al alcance de tus dedos, y lo dejaste ir.
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Jan 28, 2013
Jan 28, 2013 at 12:02 AM UTC
si supieras
No estés triste, Plutón Lejos del Sol, cerca del vacío Pequeño desterrado sin razón de ser. Piensa en los buenos tiempos Aquellos lejanos años 30 Cuando te acogimos con entusiasmo. No pienses en lo del nuevo siglo En esta última vez que te dijimos “No eres tú                       somos nosotros”. No hubo astrólogo Que te considerara planeta Aunque todos respetaran tu tránsito: Siempre será bueno Que pases por nuestra carta natal. Plutón, hermoso plutoide No nos extrañes No valemos la pena. Quédate con Eris y Sedna Formen bellos conjuntos Que alguien mejor Alguien con luz Sepa contemplar.
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Oct 29, 2014
Oct 29, 2014 at 10:37 PM UTC
Plutón, hermoso plutoide
Acaso es eso el amor? tick tock se fueron los sentimientos. Notas musicales ; tu sonrisa reflejada en mis pupilas y una canción cantada por mi voz. tick tock ya no me quieres. Me molesta el reloj , el tiempo que pasa y se lleva todo , por que no me llevas lejos? Claridad infinita en las nebulosas de mi mente las neuronas chocan electrocutando mis sentidos. Desaparecí, siempre , me cerraba en el olvido era mas fácil era mi droga Yo misma era el opio.
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Mar 12, 2013
Mar 12, 2013 at 1:15 AM UTC
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Cantan los niños En la noche quieta: ¡Arroyo claro, Fuente serena! ¿Qué tiene tu divino Corazón en fiesta?Un doblar de campanas, Perdidas en la niebla. Ya nos dejas cantando En la plazuela. ¡Arroyo claro, Fuente serena! ¿Qué tienes en tus manos De primavera? Una rosa de sangre Y una azucena. Mójalas en el agua De la canción añeja. ¡Arroyo claro, Fuente serena! ¿Qué sientes en tu boca Roja y sedienta? El sabor de los huesos De mi gran calavera. Bebe el agua tranquila De la canción añeja. ¡Arroyo claro, Fuente serena! ¿Por qué te vas tan lejos De la plazuela? ¡Voy en busca de magos Y de princesas! ¿Quién te enseñó el camino De los poetas? La fuente y el arroyo De la canción añeja. ¿Te vas lejos, muy lejos Del mar y de la tierra? Se ha llenado de luces Mi corazón de seda, De campanas perdidas, De lirios y de abejas, Y yo me iré muy lejos, Más allá de esas sierras, Más allá de los mares Cerca de las estrellas, Para pedirle a Cristo Señor que me devuelva Mi alma antigua de niño, Madura de leyendas, Con el gorro de plumas Y el sable de madera. Ya nos dejas cantando En la plazuela. ¡Arroyo claro, Fuente serena! Las pupilas enormes De las frondas resecas, Heridas por el viento, Lloran las hojas muertas.
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Balada de la placeta
Margarita está linda la mar, y el viento, lleva esencia sutil de azahar; yo siento en el alma una alondra cantar; tu acento: Margarita, te voy a contar un cuento:Esto era un rey que tenía un palacio de diamantes, una tienda hecha de día y un rebaño de elefantes, un kiosko de malaquita, un gran manto de tisú, y una gentil princesita, tan bonita, Margarita, tan bonita, como tú.Una tarde, la princesa vio una estrella aparecer; la princesa era traviesa y la quiso ir a coger.La quería para hacerla decorar un prendedor, con un verso y una perla y una pluma y una flor.Las princesas primorosas se parecen mucho a ti: cortan lirios, cortan rosas, cortan astros. Son así.Pues se fue la niña bella, bajo el cielo y sobre el mar, a cortar la blanca estrella que la hacía suspirar.Y siguió camino arriba, por la luna y más allá; más lo malo es que ella iba sin permiso de papá.Cuando estuvo ya de vuelta de los parques del Señor, se miraba toda envuelta en un dulce resplandor.Y el rey dijo: -«¿Qué te has hecho? te he buscado y no te hallé; y ¿qué tienes en el pecho que encendido se te ve?».La princesa no mentía. Y así, dijo la verdad: -«Fui a cortar la estrella mía a la azul inmensidad».Y el rey clama: -«¿No te he dicho que el azul no hay que cortar?. ¡Qué locura!, ¡Qué capricho!... El Señor se va a enojar».Y ella dice: -«No hubo intento; yo me fui no sé por qué. Por las olas por el viento fui a la estrella y la corté».Y el papá dice enojado: -«Un castigo has de tener: vuelve al cielo y lo robado vas ahora a devolver».La princesa se entristece por su dulce flor de luz, cuando entonces aparece sonriendo el Buen Jesús.Y así dice: -«En mis campiñas esa rosa le ofrecí; son mis flores de las niñas que al soñar piensan en mí».Viste el rey pompas brillantes, y luego hace desfilar cuatrocientos elefantes a la orilla de la mar.La princesita está bella, pues ya tiene el prendedor en que lucen, con la estrella, verso, perla, pluma y flor.Margarita, está linda la mar, y el viento lleva esencia sutil de azahar: tu aliento.Ya que lejos de mí vas a estar, guarda, niña, un gentil pensamiento al que un día te quiso contar un cuento.
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A margarita debayle
Margarita está linda la mar, y el viento, lleva esencia sutil de azahar; yo siento en el alma una alondra cantar; tu acento: Margarita, te voy a contar un cuento:Esto era un rey que tenía un palacio de diamantes, una tienda hecha de día y un rebaño de elefantes, un kiosko de malaquita, un gran manto de tisú, y una gentil princesita, tan bonita, Margarita, tan bonita, como tú.Una tarde, la princesa vio una estrella aparecer; la princesa era traviesa y la quiso ir a coger.La quería para hacerla decorar un prendedor, con un verso y una perla y una pluma y una flor.Las princesas primorosas se parecen mucho a ti: cortan lirios, cortan rosas, cortan astros. Son así.Pues se fue la niña bella, bajo el cielo y sobre el mar, a cortar la blanca estrella que la hacía suspirar.Y siguió camino arriba, por la luna y más allá; más lo malo es que ella iba sin permiso de papá.Cuando estuvo ya de vuelta de los parques del Señor, se miraba toda envuelta en un dulce resplandor.Y el rey dijo: -«¿Qué te has hecho? te he buscado y no te hallé; y ¿qué tienes en el pecho que encendido se te ve?».La princesa no mentía. Y así, dijo la verdad: -«Fui a cortar la estrella mía a la azul inmensidad».Y el rey clama: -«¿No te he dicho que el azul no hay que cortar?. ¡Qué locura!, ¡Qué capricho!... El Señor se va a enojar».Y ella dice: -«No hubo intento; yo me fui no sé por qué. Por las olas por el viento fui a la estrella y la corté».Y el papá dice enojado: -«Un castigo has de tener: vuelve al cielo y lo robado vas ahora a devolver».La princesa se entristece por su dulce flor de luz, cuando entonces aparece sonriendo el Buen Jesús.Y así dice: -«En mis campiñas esa rosa le ofrecí; son mis flores de las niñas que al soñar piensan en mí».Viste el rey pompas brillantes, y luego hace desfilar cuatrocientos elefantes a la orilla de la mar.La princesita está bella, pues ya tiene el prendedor en que lucen, con la estrella, verso, perla, pluma y flor.Margarita, está linda la mar, y el viento lleva esencia sutil de azahar: tu aliento.Ya que lejos de mí vas a estar, guarda, niña, un gentil pensamiento al que un día te quiso contar un cuento.
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Flotante, sin asidero, nadador fuera del agua, voluntario a la deriva, por las horas, por el aire, por el haz de la mañana. Todo fugitivo, todo resbaladizo, se escapa de entre los dedos el mundo, la tierra, la arena. Nubes, velas, gaviotas, espumas, blancuras desvariadas, tiran de mí, que las sigo, que las dejo. ¿Estoy, estaba, estaré? Pero sin ir, sin venir, quieto, flotando en aquí, en allí, en azul. Una alegría que es el filo de la mañana rompe, corta, desenreda nudos, promesas, amarras. Tropeles de sombras ninfas huyendo van de sus cuerpos en islas desenfrenadas. Con su cargamento inútil de recuerdos y de plazos -¡ya no sirven, ya no sirven!- el tiempo leva las anclas. No se le ve ya. Sin tiempo, prisa y despacio lo mismo, ¡qué de prisa, qué despacio juegan los lejos a cercas colgados del verdiazul columpio de las distancias! Su silencio echan a vuelo enmudecidas campanas y cumplen su juramento los horizontes del alba: la vida toda de día, sin lastre, pura, flotando ni en agua, ni en aire, en nada.
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Llega el invierno. Espléndido dictado me dan las lentas hojas vestidas de silencio y amarillo. Soy un libro de nieve, una espaciosa mano, una pradera, un círculo que espera, pertenezco a la tierra y a su invierno. Creció el rumor del mundo en el follaje, ardió después el trigo constelado por flores rojas como quemaduras, luego llegó el otoño a establecer la escritura del vino: todo pasó, fue cielo pasajero la copa del estío, y se apagó la nube navegante. Yo esperé en el balcón tan enlutado, como ayer con las yedras de mi infancia, que la tierra extendiera sus alas en mi amor deshabitado. Yo supe que la rosa caería y el hueso del durazno transitorio volvería a dormir y a germinar: y me embriagué con la copa del aire hasta que todo el mar se hizo nocturno y el arrebol se convirtió en ceniza. La tierra vive ahora tranquilizando su interrogatorio, extendida la piel de su silencio. Yo vuelvo a ser ahora el taciturno que llegó de lejos envuelto en lluvia fría y en campanas: debo a la muerte pura de la tierra la voluntad de mis germinaciones.
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Jardín de invierno
*Buenos Dias niña de mis ojos, te extrañe mucho ayer, pense en ti todo el dia, deseando escuchar tu voz y tu risa juguetona, te extrañe. Hoy es otro dia, espero no extrañarte tanto como ayer, hoy espero tenerte entre mis brazos y decirte lo que me haces sentir cuando estas lejos de mi. Espero tenerte entre mis brazos y demostrarte lo que me haces sentir cuando estas cerca de mi. Espero no extrañarte tanto como ayer.*
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Aug 8, 2012
Aug 8, 2012 at 3:07 PM UTC
Espero
Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca. Como todas las cosas están llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mía. Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, y te pareces a la palabra melancolía. Me gustas cuando callas y estás como distante. Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: déjame que me calle con el silencio tuyo. Déjame que te hable también con tu silencio claro como una lámpara, simple como un anillo. Eres como la noche, callada y constelada. Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo. Me gustas cuando callas porque estás como ausente. Distante y dolorosa como si hubieras muerto. Una palabra entonces, una sonrisa bastan. Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
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Poema 15