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"inocencia" poems
Spanish Fuera, la noche en veste de tragedia solloza Como una enorme viuda pegada a mis cristales. Mi cuarto:… Por un bello milagro de la luz y del fuego Mi cuarto es una gruta de oro y gemas raras: Tiene un musgo tan suave, tan hondo de tapices, Y es tan vívida y cálida, tan dulce que me creo Dentro de un corazón… Mi lecho que está en blanco es blanco y vaporoso Como flor de inocencia, Como espuma de vicio! Esta noche hace insomnio; Hay noches negras, negras, que llevan en la frente Una rosa de sol… En estas noches negras y claras no se duerme. Y yo te amo, Invierno! Yo te imagino viejo, Yo te imagino sabio, Con un divino cuerpo de marmól palpitante Que arrastra como un manto regio el peso del Tiempo… Invierno, yo te amo y soy la primavera… Yo sonroso, tú nievas: Tú porque todo sabes, Yo porque todo sueño… …Amémonos por eso!… Sobre mi lecho en blanco, Tan blanco y vaporoso como flor de inocencia, Como espuma de vicio, Invierno, Invierno, Invierno, Caigamos en un ramo de rosas y de lirios! English Outside the night, dressed in tragedy, sighs Like an enormous widow fastened to my windowpane. My room… By a wondrous miracle of light and fire My room is a grotto of gold and precious gems: With a moss so smooth, so deep its tapestries, And it is vivid and hot, so sweet I believe I am inside a heart… My bed there in white, is white and vaporous Like a flower of innocence. Like the froth of vice! This night brings insomnia; There are black nights, black, which bring forth One rose of sun… On these black and clear nights I do not sleep. And I love you, Winter! I imagine you are old, I imagine you are wise, With a divine body of beating marble Which drags the weight of Time like a regal cloak… Winter, I love you and I am the spring… I blush, you snow: Because you know it all, Because I dream it all… We love each other like this!… On my bed all in white, So white and vaporous like the flower of innocence, Like the froth of vice, Winter, Winter, Winter, We fall in a cluster of roses and lilies!
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Nocturno (Nocturne)
Spanish Fuera, la noche en veste de tragedia solloza Como una enorme viuda pegada a mis cristales. Mi cuarto:… Por un bello milagro de la luz y del fuego Mi cuarto es una gruta de oro y gemas raras: Tiene un musgo tan suave, tan hondo de tapices, Y es tan vívida y cálida, tan dulce que me creo Dentro de un corazón… Mi lecho que está en blanco es blanco y vaporoso Como flor de inocencia, Como espuma de vicio! Esta noche hace insomnio; Hay noches negras, negras, que llevan en la frente Una rosa de sol… En estas noches negras y claras no se duerme. Y yo te amo, Invierno! Yo te imagino viejo, Yo te imagino sabio, Con un divino cuerpo de marmól palpitante Que arrastra como un manto regio el peso del Tiempo… Invierno, yo te amo y soy la primavera… Yo sonroso, tú nievas: Tú porque todo sabes, Yo porque todo sueño… …Amémonos por eso!… Sobre mi lecho en blanco, Tan blanco y vaporoso como flor de inocencia, Como espuma de vicio, Invierno, Invierno, Invierno, Caigamos en un ramo de rosas y de lirios! English Outside the night, dressed in tragedy, sighs Like an enormous widow fastened to my windowpane. My room… By a wondrous miracle of light and fire My room is a grotto of gold and precious gems: With a moss so smooth, so deep its tapestries, And it is vivid and hot, so sweet I believe I am inside a heart… My bed there in white, is white and vaporous Like a flower of innocence. Like the froth of vice! This night brings insomnia; There are black nights, black, which bring forth One rose of sun… On these black and clear nights I do not sleep. And I love you, Winter! I imagine you are old, I imagine you are wise, With a divine body of beating marble Which drags the weight of Time like a regal cloak… Winter, I love you and I am the spring… I blush, you snow: Because you know it all, Because I dream it all… We love each other like this!… On my bed all in white, So white and vaporous like the flower of innocence, Like the froth of vice, Winter, Winter, Winter, We fall in a cluster of roses and lilies!
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Spanish La luna es pálida y triste, la luna es exangüe y yerta. La media luna figúraseme un suave perfil de muerta… Yo que prefiero a la insigne palidez encarecida De todas las perlas árabes, la rosa recién abierta, En un rincón del terruño con el color de la vida, Adoro esa luna pálida, adoro esa faz de muerta! Y en el altar de las noches, como una flor encendida Y ebria de extraños perfumes, mi alma la inciensa rendida. Yo sé de labios marchitos en la blasfemia y el vino, Que besan tras de la orgia sus huellas en el camino; Locos que mueren besando su imagen en lagos yertos… Porque ella es luz de inocencia, porque a esa luz misteriosa Alumbran las cosas blancas, se ponen blancas las cosas, Y hasta las almas más negras toman clarores inciertos! English The moon is pallid and sad, the moon is bloodless and cold. I imagine the half-moon as a profile of the dead… And beyond the reknowned and praised pallor Of Arab pearls, I prefer the rose in recent bud. In a corner of this land with the colors of earth, I adore this pale moon, I adore this death mask! And at the altar of the night, like a flower inflamed, Inebriated by strange perfumes, my soul resigns. I know of lips withered with blasphemy and wine; After an **** they kiss her trace in the lane. Insane ones who die kissing her image in lakes… Because she is light of innocence, because white things Illuminate her mysterious light, things taking on white, And even the blackest souls become uncertainly bright.
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Al Claro De Luna (In The Light Of The Moon)
Spanish La luna es pálida y triste, la luna es exangüe y yerta. La media luna figúraseme un suave perfil de muerta… Yo que prefiero a la insigne palidez encarecida De todas las perlas árabes, la rosa recién abierta, En un rincón del terruño con el color de la vida, Adoro esa luna pálida, adoro esa faz de muerta! Y en el altar de las noches, como una flor encendida Y ebria de extraños perfumes, mi alma la inciensa rendida. Yo sé de labios marchitos en la blasfemia y el vino, Que besan tras de la orgia sus huellas en el camino; Locos que mueren besando su imagen en lagos yertos… Porque ella es luz de inocencia, porque a esa luz misteriosa Alumbran las cosas blancas, se ponen blancas las cosas, Y hasta las almas más negras toman clarores inciertos! English The moon is pallid and sad, the moon is bloodless and cold. I imagine the half-moon as a profile of the dead… And beyond the reknowned and praised pallor Of Arab pearls, I prefer the rose in recent bud. In a corner of this land with the colors of earth, I adore this pale moon, I adore this death mask! And at the altar of the night, like a flower inflamed, Inebriated by strange perfumes, my soul resigns. I know of lips withered with blasphemy and wine; After an **** they kiss her trace in the lane. Insane ones who die kissing her image in lakes… Because she is light of innocence, because white things Illuminate her mysterious light, things taking on white, And even the blackest souls become uncertainly bright.
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A ti, manzana, quiero celebrarte llenándome con tu nombre la boca, comiéndote. Siempre eres nueva como nada o nadie, siempre recién caída del Paraíso: plena y pura mejilla arrebolada de la aurora! Qué difíciles son comparados contigo los frutos de la tierra, las celulares uvas, los mangos tenebrosos, las huesudas ciruelas, los higos submarinos: tú eres pomada pura, pan fragante, queso de la vegetación. Cuando mordemos tu redonda inocencia volvemos por un instante a ser también recién creadas criaturas: aún tenemos algo de manzana. Yo quiero una abundancia total, la multiplicación de tu familia, quiero una ciudad, una república, un río Mississippi de manzanas, y en sus orillas quiero ver a toda la población del mundo unida, reunida, en el acto más simple de la tierra: mordiendo una manzana.
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Oda a la manzana
Vosotras, las familiares, inevitables golosas, vosotras, moscas vulgares, me evocáis todas las cosas.¡Oh, viejas moscas voraces como abejas en abril, viejas moscas pertinaces sobre mi calva infantil!¡Moscas del primer hastío en el salón familiar, las claras tardes de estío en que yo empecé a soñar!Y en la aborrecida escuela, raudas moscas divertidas, perseguidas por amor de lo que vuela,-que todo es volar-, sonoras rebotando en los cristales en los días otoñales... Moscas de todas las horas,de infancia y adolescencia, de mi juventud dorada; de esta segunda inocencia, que da en no creer en nada,de siempre... Moscas vulgares, que de puro familiares no tendréis digno cantor: yo sé que os habéis posadosobre el juguete encantado, sobre el librote cerrado, sobre la carta de amor, sobre los párpados yertos de los muertos.Inevitables golosas, que ni labráis como abejas, ni brilláis cual mariposas; pequeñitas, revoltosas, vosotras, amigas viejas, me evocáis todas las cosas.
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Las moscas
Nos enseñaron desde niños cómo se forma un cuerpo sus órganos sus huesos sus funciones sus sitios pero nunca supimos de qué estaba hecha el alma ¿será de sentimientos / de ensueños / de esperanzas? ¿de emociones / de tirrias / de estupores? lo cierto es que / ignorada / el alma arde en su fuego tiene espasmos oscuros punzadas de ternura suburbios de delirio ¿será tal vez una inquilina del corazón? ¿o viceversa? entre ellos no hay frontera ¿o será la asesora principal de la mente? ¿o viceversa? entre ellas no hay disputa ¿o será capataza de la pobre conciencia? ¿o viceversa? entre ellas no hay acuerdo el alma tiene hambres y cuando está famélica puede herir puede armarse de enconos o de furias no hay que pensar que el alma es un tul de inocencia ajeno a los agravios que sufren cuerpo y alma en el alma se forman abscesos de rencores tumores de impaciencia hernias de desamparo el problema es que no hay cirujanos de alma ni siquiera herbolarios el alma es un secreto / una noción una nube que suele anunciar llanto pero después de tantas búsquedas de pesquisas inútiles y de adivinaciones nos queda apenas una certidumbre / que el alma no es el cuerpo pero muere con él
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El alma no es el cuerpo
Levanten sus copas que hoy la suerte se cierne a la botella Dionisio pagó con sangre el trago amargo de la pérdida. Laureada la seda que envuelve el óbito de tu destino, sobre el tinto que ateza de luto tu pecho atribulan sus enemigos en la cómplice oscuridad de un bar olvidado que arrulla en secreto la muerte bajo un mar de Ginebra Que aguarda entre mentiras al íntimo ritual que sienta el pulso y añeja el vértigo de tus palabras Petaca en mano que enciende tu aliento desgaja tus venas de oporto y ron y pinta de sanguinos matices la náusea ... que apacigua el lamento de tu Ménade solitaria que entre espectros alcoholizados maldice el acre juicio del azar Danza macabra que funde sus lenguas profanas, en la misma apática letanía Maldita esa noche de julio parda como el veneno que rezuman tus vísceras parda como la trama endeble que corrompe tu hígado enfermo Maldita la sed en tus ojos vidriosos negros como el nectar que escancian la Nísiades en la viña de tu cárdena mortaja. Maldito el recuerdo que aún te ve Sentado con beoda inocencia donde van a morir las ratas y un perro viejo sella con vos su pródigo pacto secuaz Que entre pitada y pitada escapan a vos en susurros los versos del turco Jayyam batiendo suspiros al aire flotando en castillos de alquitrán Que pensando en la muerte borracho y con voz cansada solías preguntar ¿Habrá allí una pizca de lima que bese el salitre de sus dedos renegridos?
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Jul 12, 2015
Jul 12, 2015 at 1:31 PM UTC
Elegía a Nefú
nadie se lo imagina pero debajo de mi delicada capa guardo una ira ardiente como el océano de fuego. Cuando los ojos están vacíos, y el alma del torturado escapa de su prisión de carne vuelve la furia en persona atormenta atormentadores la piedad ha abandonado su semblante la bondad quedo enterrada en mis restos la cortesía fue asfixiada la amabilidad fue empalada El respeto fue envenenado Y la desventaja se vuelve tu sable indomable tu aliento mortífero. Pero vuelves del hades por tan solo una efímera razón Observar con paciencia como la esperanza abandona los ojos de tu aniquilador, al ver que has vuelto para ajustar las cuentas. como tu ardiente puño arranca los intestinos del vientre suyo El encorvado filo entre la muerte y... saciar mi famélica venganza. colgare tu cabeza de mi cuello como un recordatorio para todos aquellos catadores de placeres martirizantes. piensen bien el sufrimiento que implantaron en los demás. en el día mas ***** en la noche mas roja repercute un sufrimiento peor que el que yo pueda llegar a describir. He degollado a dios He violado la inocencia de la virgen He atravesado por el pecho con mi fatídica espada al hijo de dios. He forjado mi cuchilla con los huesos de Satanás. La venganza es tan segura como la muerte misma y tus órganos perforados.
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May 27, 2014
May 27, 2014 at 3:28 PM UTC
La ira de Proculo.
Una prostituta llego a la iglesia Buscando una salida una respuesta Ignorantemente ella llego Con una minifalda y una camisa descotada Cuando iba entrando por la puerta de esa iglesia Un miembro la detuvo y le dijo Tú no puedes entrar en este lugar vestida así Y ella se fue con lágrimas sin Jesús Donde esta el amor Donde esta el amor El amor que declaramos conocer Donde esta el amor Donde esta el amor El amor solo se encuentra en el Doctrinas religiones y tantas cosas por ahí Que lo único que nos hacen es volver atrás Envolviéndonos en un mundo y un grito de ansiedad Solo pensamos en nuestra situación Y dime donde esta aquella mujer que un día vino Buscando un poquito de amor Tal ves ella esta muerta en un callejón Solo por que tú no tuviste corazón Donde esta el amor Donde esta el amor El amor que declaramos conocer Donde esta el amor Donde esta el amor El amor solo se encuentra en el Me han burlado Me han criticado Es que ellos piensan que me conocen Pero no importa no me ha parado Es que mi Cristo a quien yo sirvo Siempre esta a mi lado Mi señor Llévanos a las personas que están llenas de dolor Mi señor Enséñanos a amar con tu amor Enséñanos a amar Aquel que se encuentra en la cárcel Aquel que pelea su barrio Aquella que vende su cuerpo en la esquina del pueblo a diario Aquel que ha violado y robado Aquel que sabe lo que es haber matado Aquel niño desnudo Aquel huérfano que nunca conoció a su mama Regresar a la inocencia es lo que yo quiero dios Regresar aquellas manos que me hicieron Regresar a la inocencia es lo que yo quiero dios Regresar aquellas manos que me hicieron Regresar a la inocencia es lo que yo quiero dios Regresar aquellas manos que me hicieron………
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Nov 7, 2015
Nov 7, 2015 at 1:18 AM UTC
DC Reto - Una Prostituta
Una prostituta llego a la iglesia Buscando una salida una respuesta Ignorantemente ella llego Con una minifalda y una camisa descotada Cuando iba entrando por la puerta de esa iglesia Un miembro la detuvo y le dijo Tú no puedes entrar en este lugar vestida así Y ella se fue con lágrimas sin Jesús Donde esta el amor Donde esta el amor El amor que declaramos conocer Donde esta el amor Donde esta el amor El amor solo se encuentra en el Doctrinas religiones y tantas cosas por ahí Que lo único que nos hacen es volver atrás Envolviéndonos en un mundo y un grito de ansiedad Solo pensamos en nuestra situación Y dime donde esta aquella mujer que un día vino Buscando un poquito de amor Tal ves ella esta muerta en un callejón Solo por que tú no tuviste corazón Donde esta el amor Donde esta el amor El amor que declaramos conocer Donde esta el amor Donde esta el amor El amor solo se encuentra en el Me han burlado Me han criticado Es que ellos piensan que me conocen Pero no importa no me ha parado Es que mi Cristo a quien yo sirvo Siempre esta a mi lado Mi señor Llévanos a las personas que están llenas de dolor Mi señor Enséñanos a amar con tu amor Enséñanos a amar Aquel que se encuentra en la cárcel Aquel que pelea su barrio Aquella que vende su cuerpo en la esquina del pueblo a diario Aquel que ha violado y robado Aquel que sabe lo que es haber matado Aquel niño desnudo Aquel huérfano que nunca conoció a su mama Regresar a la inocencia es lo que yo quiero dios Regresar aquellas manos que me hicieron Regresar a la inocencia es lo que yo quiero dios Regresar aquellas manos que me hicieron Regresar a la inocencia es lo que yo quiero dios Regresar aquellas manos que me hicieron………
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Lo que ha sido arrinconado lo que dimos por perdido la montaña sagrada nuestro doble divino lo que asombra lo que canta y lo que vuela lo que baila lo que une cuerpo y alma la inocencia la fuente de agua viva la piedra y el oro y la sola medicina lo que simplemente santifica el ombligo del mundo la montaña sagrada nuestro doble divino lo que ha sigo agujereado por la usura y la ciencia en extravío el tesoro olvidado que dimos por perdido y que está por revelarse pero aún yace escondido. ~~~~~ n° 8 de Caídos del cielo
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Nov 29, 2011
Nov 29, 2011 at 3:35 PM UTC
Lo que hay que volver a la luz (N° 8 de 'Caídos del cielo')
En qué momento cerramos los ojos, Y la dejamos sola. Niña criando niñ@. Permitió el robo de la inocencia, Deseó cariño con tiempo anticipado. Viene en camino, Una nueva vida se está formando, Inocente criatura a la que siento que amo. Un pasado que no cambia, El futuro que se observa incierto, Fortaleza en oración para ella y su vientre. Hoy abrimos los ojos, Estás aquí pequeñ@ Formándote día a día. Una madre sin palabras, Una abuela con dudas, Una niña inquieta y sin respuestas. Cuál es la verdad? Pequeño ser viene en camino Te damos nuestros brazos y recibimos.
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Dec 3, 2015
Dec 3, 2015 at 2:32 PM UTC
¿Cómo fue?
Es la baba. Su baba. La efervescente baba. La baba hedionda, cáustica; la negra baba rancia que babea esta especie babosa de alimañas por sus rumiantes labios carcomidos, por sus pupilas de ostra putrefacta, por sus turbias vejigas empedradas de cálculos, por sus viejos ombligos de regatón gastado, por sus jorobas llenas de intereses compuestos, de acciones usurarias; la pestilente baba, la baba doctorada, que avergüenza la felpa de las bancas con dieta y otras muelles poltronas no menos escupidas. La baba tartamuda, adhesiva, viscosa, que impregna las paredes tapizadas de corcho y contempla el desastre a través del bolsillo. La baba disolvente. La agria baba oxidada. La baba. ¡Sí! Es su baba... lo que herrumbra las horas, lo que pervierte el aire, el papel, los metales; lo que infecta el cansancio, los ojos, la inocencia, con sus vermes de asco, con sus virus de hastío, de idiotez, de ceguera, de mezquindad, de muerte.
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Es la baba
A un niño, a un solo niño que iba para piedra nocturna, para ángel indiferente de una escala sin cielo... Mirad. Conteneos la sangre, los ojos. A sus pies, él mismo, sin vida.   No aliento de farol moribundo, ni jadeada amarillez de noche agonizante, sino dos fósforos fijos de pesadilla eléctrica, clavados sobre su tierra en polvo, juzgándola. Él, resplandor sin salida, lividez sin escape, yacente, juzgándose.   Tizo electrocutado, infancia mía de ceniza, a mis pies, tizo yacente. Carbunclo hueco, ***** desprendido de un ángel que iba para piedra nocturna, para límite entre la muerte y la nada. Tú: yo: niño.   Bambolea el viento un vientre de gritos anteriores al mundo a la sorpresa de la luz en los ojos de los reciennacidos, al descenso de la vía láctea a las gargantas terrestres. Niño.   Una cuna de llamas de norte a sur, de frialdad de tiza amortajada en los yelos, a fiebre de paloma agonizando en el área de una bujía; una cuna de llamas meciéndote las sonrisas, los llantos. Niño.   Las primeras palabras abiertas en las penumbras de los sueños sin nadie, en el silencio rizado de las albercas o en el eco de los jardines, devoradas por el mar y ocultas hoy en un hoyo sin viento. Muertas, como el estreno de tus pies en el cansancio frío de una escalera. Niño. Las flores, sin piernas para huir de los aires crueles, de su espoleo continuo al corazón volante de las nieves y los pájaros, desangradas en un aburrimiento de cartillas y pizarrines. 4 y 4 son 18. Y la X, una K, una H, una J. Niño. En un trastorno de ciudades marítimas sin escrúpulos, de mapas confundidos y desiertos barajados, atended a unos ojos que preguntan por los afluentes del cielo, a una memoria extraviada entre nombres y fechas. Niño. Perdido entre ecuaciones, triángulos, fórmulas y precipitados azules, entre el suceso de la sangre, los escombros y las coronas caídas, cuando los cazadores de oro y el asalto a la banca, en el rubor tardío de las azoteas voces de ángeles te anunciaron la botadura y pérdida de tu alma. Niño. Y como descendiste al fondo de las mareas, a las urnas donde el azogue, el plomo y el hierro pretenden ser humanos, tener honores de vida, a la deriva de la noche tu traje fue dejándote solo. Niño. Desnudo, sin los billetes de inocencia fugados en sus bolsillos, derribada en tu corazón y sola su primera silla, no creíste ni en Venus, que nacía en el compás abierto de tus brazos. ni en la escala de plumas que tiende el sueño de Jacob al de Julio Verne. Niño. Para ir al infierno no hace falta cambiar de sitio ni postura.
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Muerte y juicio
A un niño, a un solo niño que iba para piedra nocturna, para ángel indiferente de una escala sin cielo... Mirad. Conteneos la sangre, los ojos. A sus pies, él mismo, sin vida.   No aliento de farol moribundo, ni jadeada amarillez de noche agonizante, sino dos fósforos fijos de pesadilla eléctrica, clavados sobre su tierra en polvo, juzgándola. Él, resplandor sin salida, lividez sin escape, yacente, juzgándose.   Tizo electrocutado, infancia mía de ceniza, a mis pies, tizo yacente. Carbunclo hueco, ***** desprendido de un ángel que iba para piedra nocturna, para límite entre la muerte y la nada. Tú: yo: niño.   Bambolea el viento un vientre de gritos anteriores al mundo a la sorpresa de la luz en los ojos de los reciennacidos, al descenso de la vía láctea a las gargantas terrestres. Niño.   Una cuna de llamas de norte a sur, de frialdad de tiza amortajada en los yelos, a fiebre de paloma agonizando en el área de una bujía; una cuna de llamas meciéndote las sonrisas, los llantos. Niño.   Las primeras palabras abiertas en las penumbras de los sueños sin nadie, en el silencio rizado de las albercas o en el eco de los jardines, devoradas por el mar y ocultas hoy en un hoyo sin viento. Muertas, como el estreno de tus pies en el cansancio frío de una escalera. Niño. Las flores, sin piernas para huir de los aires crueles, de su espoleo continuo al corazón volante de las nieves y los pájaros, desangradas en un aburrimiento de cartillas y pizarrines. 4 y 4 son 18. Y la X, una K, una H, una J. Niño. En un trastorno de ciudades marítimas sin escrúpulos, de mapas confundidos y desiertos barajados, atended a unos ojos que preguntan por los afluentes del cielo, a una memoria extraviada entre nombres y fechas. Niño. Perdido entre ecuaciones, triángulos, fórmulas y precipitados azules, entre el suceso de la sangre, los escombros y las coronas caídas, cuando los cazadores de oro y el asalto a la banca, en el rubor tardío de las azoteas voces de ángeles te anunciaron la botadura y pérdida de tu alma. Niño. Y como descendiste al fondo de las mareas, a las urnas donde el azogue, el plomo y el hierro pretenden ser humanos, tener honores de vida, a la deriva de la noche tu traje fue dejándote solo. Niño. Desnudo, sin los billetes de inocencia fugados en sus bolsillos, derribada en tu corazón y sola su primera silla, no creíste ni en Venus, que nacía en el compás abierto de tus brazos. ni en la escala de plumas que tiende el sueño de Jacob al de Julio Verne. Niño. Para ir al infierno no hace falta cambiar de sitio ni postura.
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No quisiera molestarte, ni incomodarte como estás: Bella, deseable como siempre, y perfecta hasta los pies. No es iniciar en ti mi vida lo que busco, no busco lo impensable. No espero lo improbable; no deseo aquel romance. Trastornado en tu cintura, vuelto loco entre tus pechos. Maravillado ante tus labios, impresionado con tus ojos. Hacerte mía es lo que quiero, comunicar lo que con versos, sólo no puedo. Aprisionado entre el deseo y la barbarie, siento el único motivo; Por infestar tu piel tan blanca, y obscurecer tu inocencia. Por desgarrar tu coquetería, y seducir tu templez. Por impregnar tu olor en mí. Por desvariar pensando en ti. Por inventarte como te vi. Por desnudar tu sencillez, y poseer tu timidez.
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Feb 16, 2013
Feb 16, 2013 at 4:04 PM UTC
Barbaridades
Mi padre, apenas en la mañana pajarina, pone sus setentiocho años, sus setentiocho ramos de invierno a solear. El cementerio de Santiago, untado en alegre año nuevo, está a la vista. Cuántas veces sus pasos cortaron hacia él, y tornaron de algún entierro humilde. Hoy hace mucho tiempo que mi padre no sale Una broma de niños se desbanda. Otras veces le hablaba a mi madre de impresiones urbanas, de política; y hoy, apoyado en su bastón ilustre que sonara mejor en los años de la Gobernación, mi padre está desconocido, frágil, mi padre es una víspera. Lleva, trae, abstraído, reliquias, cosas, recuerdos, sugerencias. La mañana apacible le acompaña con sus alas blancas de hermana de la caridad. Día eterno es éste, día ingenuo, infante coral, oracional; se corona el tiempo de palomas, y el futuro se puebla de caravanas de inmortales rosas. Padre, aún sigue todo despertando; es enero que canta, es tu amor que resonando va en la Eternidad. Aún reirás de tus pequeñuelos, y habrá bulla triunfal en los Vacíos. Aún será año nuevo. Habrá empanadas; y yo tendré hambre, cuando toque a misa en el-beato campanario el buen ciego mélico con quien departieron mis sílabas escolares y frescas, mi inocencia rotunda. Y cuando la mañana llena de gracia, desde sus senos de tiempo, que son dos renuncias, dos avances de amor que se tienden y ruegan infinito, eterna vida, cante, y eche a volar Verbos plurales, jirones de tu ser, a la borda de sus alas blancas de hermana de la caridad, ¡oh, padre mío!
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Enereida
Mi padre, apenas en la mañana pajarina, pone sus setentiocho años, sus setentiocho ramos de invierno a solear. El cementerio de Santiago, untado en alegre año nuevo, está a la vista. Cuántas veces sus pasos cortaron hacia él, y tornaron de algún entierro humilde. Hoy hace mucho tiempo que mi padre no sale Una broma de niños se desbanda. Otras veces le hablaba a mi madre de impresiones urbanas, de política; y hoy, apoyado en su bastón ilustre que sonara mejor en los años de la Gobernación, mi padre está desconocido, frágil, mi padre es una víspera. Lleva, trae, abstraído, reliquias, cosas, recuerdos, sugerencias. La mañana apacible le acompaña con sus alas blancas de hermana de la caridad. Día eterno es éste, día ingenuo, infante coral, oracional; se corona el tiempo de palomas, y el futuro se puebla de caravanas de inmortales rosas. Padre, aún sigue todo despertando; es enero que canta, es tu amor que resonando va en la Eternidad. Aún reirás de tus pequeñuelos, y habrá bulla triunfal en los Vacíos. Aún será año nuevo. Habrá empanadas; y yo tendré hambre, cuando toque a misa en el-beato campanario el buen ciego mélico con quien departieron mis sílabas escolares y frescas, mi inocencia rotunda. Y cuando la mañana llena de gracia, desde sus senos de tiempo, que son dos renuncias, dos avances de amor que se tienden y ruegan infinito, eterna vida, cante, y eche a volar Verbos plurales, jirones de tu ser, a la borda de sus alas blancas de hermana de la caridad, ¡oh, padre mío!
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Son bellos Nuestros cuerpos así Apenas iluminados Mirando tú fijo nada Y por desgracia Yo en vilo Nada cambia Después del amor Que supone encontrarnos Tan bellos Tu cuerpo entre el mío Dulces separados Por ellos pasa La inocencia De sentirse unidad.
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Nov 1, 2014
Nov 1, 2014 at 1:20 AM UTC
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Todos te desean pero ninguno te ama. nadie puede quererte, serpiente, porque no tienes amor, porque estás seca como la paja seca y no das fruto. Tienes el alma como la piel de los viejos. Resígnate. No puedes hacer más sino encender las manos de los hombres y seducirlos con las promesas de tu cuerpo. Alégrate. En esa profesión del deseo nadie como tú para simular inocencia y para hechizar con tus ojos inmensos.
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Casida de la tentadora
¿Qué lloras? Lo comprendo. Todo concluido está. Pero no quiero verte, alma mía, llorar. Nuestro amor, siempre, siempre... Nuestras bodas... jamás. ¿Quién es ese bandido que se vino a robar tu corona florida y tu velo nupcial? Mas no, no me lo digas, no lo quiero escuchar. Tu nombre es Inocencia y el de él es Satanás. Un abismo a tus plantas, una mano procaz que te empuja; tú ruedas, y mientras tanto, va el ángel de tu guarda triste y solo a llorar. Pero ¿por qué derramas tantas lágrimas?... ¡Ah! Sí, todo lo comprendo... No, no me digas más.
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Abrojos - xiii
No es el amor quien muere somos nosotros mismos. Inocencia prístina abolida en deseo olvido de sí mismo en otro olvido ramas entrelazadas ¿por qué vivir si desaparecéis un día? Fantasmas de la pena a lo lejos los otros los que ese amor perdieron recorriendo las tumbas como un recuerdo en sueños otro vacío estrechan. Por allá van y gimen muertos en pié vidas tras de la piedra golpeando impotencia arañando la sombra con inútil ternura. No no es el amor quien muere.
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No es el amor quien muere
Pobre y desgraciado Proculo. Puedo comprender de una enferma manera tu dolor y tu ira sedienta como el esclavo. tuviste que observar con paciencia como la inocencia abandonaba el vientre suyo. como el frío puño del tirano penetro en tus entrañas El delgado filo entre la vida y la muerte. El destino inevitable. Pero aun no es el fin, abatido amigo Es la venganza encarnada que arrasa con aquellos que viven del dolor ajeno. que respiran la sangre.
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May 27, 2014
May 27, 2014 at 3:33 PM UTC
La desgracia de Proculo.
Soñé que comulgaba, que brumas espectrales envolvían mi pueblo, y que Nuestra Señora me miraba llorar y anegar su Santuario. Tanto lloré, que al fin mi llanto rodó afuera e hizo crecer las calles como en un temporal; y los niños echaban sus barcos papeleros, y mis paisanas, con la falda hasta el huesito, según se dice en la moda de la provincia, cruzaban por mi llanto con vuelos insensibles, y yo era ante la Virgen, cabizbaja y benévola, el lago de las lágrimas y el río de respeto... Casi no he despertado de aquella maravilla que enlazará mis Últimos óleos con mi Bautismo; un día quise ser feliz por el candor, otro día, buscando mariposas de sangre, mas revestido ya con la capa de polvo de la santa experiencia, sé que mi corazón, hinchado de celestes y rojas utopías, guarda aún su inocencia, su venero de luz: ¡el lago de lágrimas y el río del respeto!
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El sueño de la inocencia
Esa palabra que jamás asoma a tu idioma cantado de preguntas, esa, desfalleciente, que se hiela en el aire de tu voz, sí, como una respiración de flautas contra un aire de vidrio evaporada, ¡mírala, ay, tócala! ¡mírala ahora! en esta exangüe bruma de magnolias, en esta nimia floración de vaho que -ensombrecido en luz el ojo agónico y a funestos pestillos anclado el tenue ruido de las alas- guarda un ángel de sueño en la ventana. ¡Qué muros de cristal, amor, qué muros! Ay ¿para qué silencios de agua? Esa palabra, sí, esa palabra que se coagula en la garganta como un grito de ámbar ¡Mírala, ay, tócala! ¡mírala ahora! Mira que, noche a noche, decantada en el filtro de un áspero silencio, quedóse a tanto enmudecer desnuda, hiriente e inequívoca -así en la entraña de un reloj la muerte, así la claridad en una cifra- para gestar este lenguaje nuestro, inaudible, que se abre al tacto insomne en la arena, en el pájaro, en la nube, cuando ***** de oráculos retruena el panorama de la profecía. ¿Quién, si ella no, pudo fraguar este universo insigne que nace como un héroe en tu boca? ¡Mírala, ay, tócala, mírala ahora, incendiada en un eco de nenúfares! ¿No aquí su angustia asume la inocencia de una hueca retórica de lianas? Aquí, entre líquenes de orfebrería que arrancan de minúsculos canales ¿no echó a tañer al aire sus cándidas mariposas de escarcha? Qué, en lugar de esa fe que la consume hasta la transparencia del destino ¿no aquí -escapada al dardo tenaz de la estatura- se remonta insensata una palmera para estallar en su ficción de cielo, maestra en fuegos no, mas en puros deleites de artificio? Esa palabra, sí, esa palabra, esa, desfalleciente, que se ahoga en el humo de una sombra, esa que gira -como un soplo- cauta sobre bisagras de secreta lama, esa en que el aura de la voz se astilla, desalentada, como si rebotara en una bella úlcera de plata, esa que baña sus vocales ácidas en la espuma de las palomas sacrificadas, esa que se congela hasta la fiebre cuando no, ensimismada, se calcina en la brusca intemperie de una lágrima, ¡mírala, ay, tócala! ¡mírala ahora! ¡mírala, ausente toda de palabra, sin voz, sin eco, sin idioma, exacta, mírala cómo traza en muros de cristal amores de agua!
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Preludio
Esa palabra que jamás asoma a tu idioma cantado de preguntas, esa, desfalleciente, que se hiela en el aire de tu voz, sí, como una respiración de flautas contra un aire de vidrio evaporada, ¡mírala, ay, tócala! ¡mírala ahora! en esta exangüe bruma de magnolias, en esta nimia floración de vaho que -ensombrecido en luz el ojo agónico y a funestos pestillos anclado el tenue ruido de las alas- guarda un ángel de sueño en la ventana. ¡Qué muros de cristal, amor, qué muros! Ay ¿para qué silencios de agua? Esa palabra, sí, esa palabra que se coagula en la garganta como un grito de ámbar ¡Mírala, ay, tócala! ¡mírala ahora! Mira que, noche a noche, decantada en el filtro de un áspero silencio, quedóse a tanto enmudecer desnuda, hiriente e inequívoca -así en la entraña de un reloj la muerte, así la claridad en una cifra- para gestar este lenguaje nuestro, inaudible, que se abre al tacto insomne en la arena, en el pájaro, en la nube, cuando ***** de oráculos retruena el panorama de la profecía. ¿Quién, si ella no, pudo fraguar este universo insigne que nace como un héroe en tu boca? ¡Mírala, ay, tócala, mírala ahora, incendiada en un eco de nenúfares! ¿No aquí su angustia asume la inocencia de una hueca retórica de lianas? Aquí, entre líquenes de orfebrería que arrancan de minúsculos canales ¿no echó a tañer al aire sus cándidas mariposas de escarcha? Qué, en lugar de esa fe que la consume hasta la transparencia del destino ¿no aquí -escapada al dardo tenaz de la estatura- se remonta insensata una palmera para estallar en su ficción de cielo, maestra en fuegos no, mas en puros deleites de artificio? Esa palabra, sí, esa palabra, esa, desfalleciente, que se ahoga en el humo de una sombra, esa que gira -como un soplo- cauta sobre bisagras de secreta lama, esa en que el aura de la voz se astilla, desalentada, como si rebotara en una bella úlcera de plata, esa que baña sus vocales ácidas en la espuma de las palomas sacrificadas, esa que se congela hasta la fiebre cuando no, ensimismada, se calcina en la brusca intemperie de una lágrima, ¡mírala, ay, tócala! ¡mírala ahora! ¡mírala, ausente toda de palabra, sin voz, sin eco, sin idioma, exacta, mírala cómo traza en muros de cristal amores de agua!
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Si el destino te dio mujer virtuosa, hijos innumerables y lozanos, piensa, mortal, que tienes en las manos la parte de la vida más sabrosa. Trabaja, vuelve a trabajar, reposa, para ti será el sol de los veranos, el dulce fuego en los inviernos canos, el valle verde y la ribera rosa. Gózate largamente en su presencia, su picardía gusta o su inocencia, mira que todo como nube pasa. Juega con ellos de los leves talles... No se encuentra la dicha por las calles: si en algún lado está, será en tu casa.
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Resumen
La ciudad, silenciosa, En sueño profundo reposa. Parpadean los luceros En la bóveda tranquila; En los viejos reverberos Gas indigente vacila. Entre negros nubarrones La luna empieza a brillar, y hace en rejas y balcones Las vidrieras fulgurar. La noche en los castaños de la plaza suspira, La noche en donde un resto de fulgor flota y gira; Todo es quietud y sueño bajo el boscaje umbrío... ¡Alma!, ponte de codos en el puente, y aspira La frescura que sube, la frescura del río. Tan grande es el silencio, que siento miedo y frío... Sólo en la calle se oyen mis pasos... Está llena De silencio mi  alma... La media noche suena. Sobre los altos muros del convento Mueve las ramas susurrando el viento. Huérfanas... Colegialas parlanchinas... Cintas azules en las esclavinas... Jardín fragante de las Ursulinas. Por la verja del parque abandonado Pasa el aura con trémulo suspiro; y una estrella, con brillo opalizado, Parpadea al través del emparrado, Como una lamparilla de zafiro. ¡Oh los techos de pizarra, negros y altos campanarios, Vírgenes que en hondo sueño reclinasteis la cabeza, Cuellos que lleváis pendientes azules escapularios, Oh los cuerpos sin pecado sobre lechos de pureza! Aquí la hora que pasa de igual hora va seguida, y en paz la inocencia duerme sobre el umbral de la vida . A la incierta Claridad De la luna, más desierta y más triste, en esta calma, Mira el alma La plaza de la ciudad. Una ventana brilla sobre una oscura casa; En la alcoba una lámpara riega su claridad, y a la luz que tamiza velo de nívea gasa, Furtiva, por instantes, se ve que pasa y pasa De una mujer la sombra, con íntima ansiedad. Los brazos levanta al cielo Por la ventana entreabierta. Es un alma que solloza, es un alma en hondo duelo, Que deja caer sus lágrimas sobre una esperanza muerta. ¡Oh secretos ardores en noches provinciales, Almas que se consumen, almas no comprendidas!.. ¡Oh senos devorados por deseos carnales! ¡Oh desoladas súplicas, jamás de nadie oídas! ¡Yo os evoco en las sombras, amantes ignoradas, Cuya carne se agosta, bajo contraria suerte, Que en solitarias noches lloráis desesperadas, y para amar nacidas, y de amor devoradas, Iréis a dormir vírgenes en brazos de la muerte!... y el alma pensativa. En esta noche azul de primavera, Fija está en la vidriera Dónde pasa la sombra fugitiva. La cortina al viento vaga. y la lámpara se apaga. En las tinieblas no hay luz que irradie. Se hunde la luna...                             Suena la una y en la calle triste, nadie                 nadie... nadie.
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Nocturno provincial
La ciudad, silenciosa, En sueño profundo reposa. Parpadean los luceros En la bóveda tranquila; En los viejos reverberos Gas indigente vacila. Entre negros nubarrones La luna empieza a brillar, y hace en rejas y balcones Las vidrieras fulgurar. La noche en los castaños de la plaza suspira, La noche en donde un resto de fulgor flota y gira; Todo es quietud y sueño bajo el boscaje umbrío... ¡Alma!, ponte de codos en el puente, y aspira La frescura que sube, la frescura del río. Tan grande es el silencio, que siento miedo y frío... Sólo en la calle se oyen mis pasos... Está llena De silencio mi  alma... La media noche suena. Sobre los altos muros del convento Mueve las ramas susurrando el viento. Huérfanas... Colegialas parlanchinas... Cintas azules en las esclavinas... Jardín fragante de las Ursulinas. Por la verja del parque abandonado Pasa el aura con trémulo suspiro; y una estrella, con brillo opalizado, Parpadea al través del emparrado, Como una lamparilla de zafiro. ¡Oh los techos de pizarra, negros y altos campanarios, Vírgenes que en hondo sueño reclinasteis la cabeza, Cuellos que lleváis pendientes azules escapularios, Oh los cuerpos sin pecado sobre lechos de pureza! Aquí la hora que pasa de igual hora va seguida, y en paz la inocencia duerme sobre el umbral de la vida . A la incierta Claridad De la luna, más desierta y más triste, en esta calma, Mira el alma La plaza de la ciudad. Una ventana brilla sobre una oscura casa; En la alcoba una lámpara riega su claridad, y a la luz que tamiza velo de nívea gasa, Furtiva, por instantes, se ve que pasa y pasa De una mujer la sombra, con íntima ansiedad. Los brazos levanta al cielo Por la ventana entreabierta. Es un alma que solloza, es un alma en hondo duelo, Que deja caer sus lágrimas sobre una esperanza muerta. ¡Oh secretos ardores en noches provinciales, Almas que se consumen, almas no comprendidas!.. ¡Oh senos devorados por deseos carnales! ¡Oh desoladas súplicas, jamás de nadie oídas! ¡Yo os evoco en las sombras, amantes ignoradas, Cuya carne se agosta, bajo contraria suerte, Que en solitarias noches lloráis desesperadas, y para amar nacidas, y de amor devoradas, Iréis a dormir vírgenes en brazos de la muerte!... y el alma pensativa. En esta noche azul de primavera, Fija está en la vidriera Dónde pasa la sombra fugitiva. La cortina al viento vaga. y la lámpara se apaga. En las tinieblas no hay luz que irradie. Se hunde la luna...                             Suena la una y en la calle triste, nadie                 nadie... nadie.
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Yo no sabía que el azul mañana es vago espectro del brumoso ayer; que agitado por soplos de centurias el corazón anhela arder, arder. Siento su influjo y su latencia, y cuándo quiere sus luminarias entender.             Pero la vida está llamando,             y ya no es hora de aprender. Yo sabía que tu sol, ternura, da al cielo de los niños rosicler, y que, bajo el laurel, el héroe rudo algo de niño tiene que tener. ¡Oh, quién pudiera de niñez temblando, a un alba de inocencia renacer!             Pero la vida está pasando             y ya no es hora de aprender. Yo sabía que la paz profunda del afecto, los lirios del placer, la magnolia de luz de la energía, lleva en su blando seno la mujer. Mi sien rendida en este seno blando, un hombre de verdad quisiera ser…             Pero la vida está acabando,             y ya no es hora de aprender.
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Lamentación de octubre