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"incierto" poems
¡Cuán solitaria la nación que un día poblara inmensa gente! ¡La nación cuyo imperio se extendía del Ocaso al Oriente!   Lágrimas viertes, infeliz ahora, soberana del mundo, ¡y nadie de tu faz encantadora borra el dolor profundo!   Oscuridad y luto tenebroso en ti vertió la muerte, y en su furor el déspota sañoso se complació en tu suerte.   No perdonó lo hermoso, patria mía; cayó el joven guerrero, cayó el anciano, y la segur impía manejó placentero.   So la rabia cayó la virgen pura del déspota sombrío, como eclipsa la rosa su hermosura en el sol del estío.   ¡Oh vosotros, del mundo, habitadores!, contemplad mi tormento: ¿Igualarse podrán ¡ah!, qué dolores al dolor que yo siento?   Yo desterrado de la patria mía, de una patria que adoro, perdida miro su primer valía, y sus desgracias lloro.   Hijos espurios y el fatal tirano sus hijos han perdido, y en campo de dolor su fértil llano tienen ¡ay!, convertido.   Tendió sus brazos la agitada España, sus hijos implorando; sus hijos fueron, mas traidora saña desbarató su bando.   ¿Qué se hicieron tus muros torreados? ¡Oh mi patria querida! ¿Dónde fueron tus héroes esforzados, tu espada no vencida?   ¡Ay!, de tus hijos en la humilde frente está el rubor grabado: a sus ojos caídos tristemente el llanto está agolpado.   Un tiempo España fue: cien héroes fueron en tiempos de ventura, y las naciones tímidas la vieron vistosa en hermosura.   Cual cedro que en el Líbano se ostenta, su frente se elevaba; como el trueno a la virgen amedrenta, su voz las aterraba.   Mas ora, como piedra en el desierto, yaces desamparada, y el justo desgraciado vaga incierto allá en tierra apartada.   Cubren su antigua pompa y poderío pobre yerba y arena, y el enemigo que tembló a su brío burla y goza en su pena.   Vírgenes, destrenzad la cabellera y dadla al vago viento: acompañad con arpa lastimera mi lúgubre lamento.   Desterrados ¡oh Dios!, de nuestros lares, lloremos duelo tanto: ¿quién calmará ¡oh España!, tus pesares?, ¿quién secará tu llanto?
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A la patria
¡Cuán solitaria la nación que un día poblara inmensa gente! ¡La nación cuyo imperio se extendía del Ocaso al Oriente!   Lágrimas viertes, infeliz ahora, soberana del mundo, ¡y nadie de tu faz encantadora borra el dolor profundo!   Oscuridad y luto tenebroso en ti vertió la muerte, y en su furor el déspota sañoso se complació en tu suerte.   No perdonó lo hermoso, patria mía; cayó el joven guerrero, cayó el anciano, y la segur impía manejó placentero.   So la rabia cayó la virgen pura del déspota sombrío, como eclipsa la rosa su hermosura en el sol del estío.   ¡Oh vosotros, del mundo, habitadores!, contemplad mi tormento: ¿Igualarse podrán ¡ah!, qué dolores al dolor que yo siento?   Yo desterrado de la patria mía, de una patria que adoro, perdida miro su primer valía, y sus desgracias lloro.   Hijos espurios y el fatal tirano sus hijos han perdido, y en campo de dolor su fértil llano tienen ¡ay!, convertido.   Tendió sus brazos la agitada España, sus hijos implorando; sus hijos fueron, mas traidora saña desbarató su bando.   ¿Qué se hicieron tus muros torreados? ¡Oh mi patria querida! ¿Dónde fueron tus héroes esforzados, tu espada no vencida?   ¡Ay!, de tus hijos en la humilde frente está el rubor grabado: a sus ojos caídos tristemente el llanto está agolpado.   Un tiempo España fue: cien héroes fueron en tiempos de ventura, y las naciones tímidas la vieron vistosa en hermosura.   Cual cedro que en el Líbano se ostenta, su frente se elevaba; como el trueno a la virgen amedrenta, su voz las aterraba.   Mas ora, como piedra en el desierto, yaces desamparada, y el justo desgraciado vaga incierto allá en tierra apartada.   Cubren su antigua pompa y poderío pobre yerba y arena, y el enemigo que tembló a su brío burla y goza en su pena.   Vírgenes, destrenzad la cabellera y dadla al vago viento: acompañad con arpa lastimera mi lúgubre lamento.   Desterrados ¡oh Dios!, de nuestros lares, lloremos duelo tanto: ¿quién calmará ¡oh España!, tus pesares?, ¿quién secará tu llanto?
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Es difícil estar lejos de ti y quererte como lo hago, me cuesta pensar en un tiempo en el que estaremos juntos y todo estará bien, no parece lejano, simplemente parece imposible. Me gusta pensar que tu también pierdes el sueño pensando en mis ojos y en la manera en la que mis labios pronuncian tu nombre, al menos eso es lo que yo hago. Paso mis noches pensando en la manera en la que tu lengua acaricia cada letra de mi nombre. Me gustaría creer que nuestro tiempo llegará, pero tu estas tan lejos y cuando no estás, todo es obscuro e incierto. No puedo pedirte que te quedes a mi lado, se que lo harías, pero yo no puedo detener al destino, el tiempo sigue su rumbo y tu y yo estamos parados en medio de un mundo en movimiento, así que solo pronuncia mi nombre una vez y márchate, besa mis labios con la promesa de que el tiempo marcará nuestro camino y tal vez, la vida se apiade de nosotros y cruce nuestros caminos una vez, sólo una más.
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Jul 20, 2013
Jul 20, 2013 at 4:17 PM UTC
Una vez
Todos los intermedios pudresienes de espera de esqueleto de lluvia sin persona cuando no neutros lapsus micropulpos engendros del sotedio pueden antes que cóncavos ausentes en seminal yacencia ser otros flujos ácidos del diurno sueño insomne otros sorbos de páramo tan viles vivas bilis de nonadas carcomas diametrales aunque el sabor no cambie y Ofelia pura costa sea un pescado reflejo de rocío de esclerosada túnica sin lastre un fósil loto amóvil entre remansos muslos puros juncos de espasmo un maxilar de luna sobre un canto rodado tierno espectro fluctuante del novilunio arcaico dromedario lejos ya de su neuro dubitabundo exnovio psiquisauce aunque el sabor no cambie y cualquier lacio cuajo invista nuevos huecos ante los ídem lodos expartos bostezantes peste con veste huéspedes del macrobarro grávido de muerte y hueros logros de horas lagrimales aunque el sabor no cambie y el menos yo del uno en el total por nada beato saldo de excoito amodorrado malentetando el asco explore los estratos de su ámbito si sino cada vez menos cráter aunque el sabor no cambie cada vez más burbúja de algánima no náyade más amplio menos tránsfuga tras sus estancas sienes de mercurio o en las finales radas de lo obsceno de marismas de pelvis bajo el agua con su no llanto arena y sus mínimas muertes navegables aunque el sabor no cambie y sólo erecto espeso mascaduda insaciado en progresiva resta ante el incierto ubicuo muy quizás equis deífico se malciña la angustia interrogante aunque el sabor no cambie
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Ante el sabor inmóvil
Todos los intermedios pudresienes de espera de esqueleto de lluvia sin persona cuando no neutros lapsus micropulpos engendros del sotedio pueden antes que cóncavos ausentes en seminal yacencia ser otros flujos ácidos del diurno sueño insomne otros sorbos de páramo tan viles vivas bilis de nonadas carcomas diametrales aunque el sabor no cambie y Ofelia pura costa sea un pescado reflejo de rocío de esclerosada túnica sin lastre un fósil loto amóvil entre remansos muslos puros juncos de espasmo un maxilar de luna sobre un canto rodado tierno espectro fluctuante del novilunio arcaico dromedario lejos ya de su neuro dubitabundo exnovio psiquisauce aunque el sabor no cambie y cualquier lacio cuajo invista nuevos huecos ante los ídem lodos expartos bostezantes peste con veste huéspedes del macrobarro grávido de muerte y hueros logros de horas lagrimales aunque el sabor no cambie y el menos yo del uno en el total por nada beato saldo de excoito amodorrado malentetando el asco explore los estratos de su ámbito si sino cada vez menos cráter aunque el sabor no cambie cada vez más burbúja de algánima no náyade más amplio menos tránsfuga tras sus estancas sienes de mercurio o en las finales radas de lo obsceno de marismas de pelvis bajo el agua con su no llanto arena y sus mínimas muertes navegables aunque el sabor no cambie y sólo erecto espeso mascaduda insaciado en progresiva resta ante el incierto ubicuo muy quizás equis deífico se malciña la angustia interrogante aunque el sabor no cambie
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En qué momento cerramos los ojos, Y la dejamos sola. Niña criando niñ@. Permitió el robo de la inocencia, Deseó cariño con tiempo anticipado. Viene en camino, Una nueva vida se está formando, Inocente criatura a la que siento que amo. Un pasado que no cambia, El futuro que se observa incierto, Fortaleza en oración para ella y su vientre. Hoy abrimos los ojos, Estás aquí pequeñ@ Formándote día a día. Una madre sin palabras, Una abuela con dudas, Una niña inquieta y sin respuestas. Cuál es la verdad? Pequeño ser viene en camino Te damos nuestros brazos y recibimos.
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Dec 3, 2015
Dec 3, 2015 at 2:32 PM UTC
¿Cómo fue?
Por el amplio silencio del instante pasa un vago temor. Tal vez gira la puerta sin motivo y se recoge una visión distante, como si el alma fuese un mirador. Afuera canta un pájaro cautivo y con gota fugaz el surtidor. Tal vez fingen las cortinas altas plegarse al toque de una mano intrusa, y el incierto rumor a las pupilas del enfermo acusa un camino de llanto en derredor. En sus ojos opacos, mortecinos, se reflejan las cosas con candor, mientras la queja fluye a los labios exangües de dolor. Cuenta la Hermana cuentas de rosario y piensa en el Calvario del Señor. Pero invade la sombra vespertina un extraño temor, y en el péndulo inmóvil se adivina la séptima caída del amor. Tal vez gira la puerta sin motivo. Afuera canta un pájaro cautivo, y con gota fugaz el surtidor.
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El enfermo
Pasé la mar cuando creyó mi engaño que en él mi antiguo fuego se templara, mudé mi natural, porque mudara naturaleza el uso, y curso el daño. En otro cielo, en otro reino extraño, mis trabajos se vieron en mi cara, hallando, aunque otra tanta edad pasara, incierto el bien, y cierto el desengaño. El mismo amor me abrasa y atormenta, y de razón y libertad me priva. ¿Por qué os quejáis del alma que le cuenta? ¿Qué no escriba decís, o que no viva? Haced vos con mi amor que yo no sienta, que yo haré con mi pluma que no escriba.
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A lupercio leonardo
A trastear, Hélpide dulce, escampas, cómo quedamos de tan quedarnos.       Hoy vienes apenas me he levantado. El establo está divinamente meado y excrementido por la vaca inocente y el inocente asno y el gallo inocente.       Penetra en la maría ecuménica. Oh sangabriel, haz que conciba el alma, el sin luz amor, el sin cielo, lo más piedra, lo más nada,                                           hasta la ilusión monarca.       Quemaremos todas las naves! Quemaremos la última esencia!       Mas si se ha de sufrir de mito a mito, y a hablarme llegas masticando hielo, mastiquemos brasas, ya no hay dónde bajar, ya no hay dónde subir.       Se ha puesto el gallo incierto, hombre.
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Untitled
En estos hiperbólicos minutos en que la vida sube por mi pecho como una marea de tributos onerosos, la plétora de vida se resuelve en renuncia capital y en miedo se liquida. Mi sufrimiento es como un gravamen de rencor, y mi dicha como cera que se derrite siempre en jubileos, y hasta mi mismo amor es como un tósigo que en la raíz del corazón prospera. Cobardemente clamo, desde el centro de mis intensidades corrosivas, a mi parroquia, el ave moderada, a la flor quieta y a las aguas vivas. Yo quisiera acogerme a la mesura, a la estricta conciencia y al recato de aquellas cosas que me hicieron bien... Anticuados relojes del Curato cuyas pesas de cobre se retardaban, con intención pura, por aplazarme indefinidamente la primera amargura. Obesidad de aquellas lunas que iban rodando, dormilonas y coquetas, por un absorto azul sobre los árboles de las banquetas. Fatiga incierta de un incierto piano en que un tema llorón se decantaba, con insomnio y desgano, en favor del obtuso centinela y contra la salud del hortelano. Santos de piedra que en el atrio exponen su casulla de piedra a la herejía del recio temporal. Garganta criolla de Carmen García que mandaba su canto hasta las calles envueltas en perfume vegetal. Cromos bobalicones, colgados por estímulo a la mesa, y que muestran sandías y viandas con exageraciones pictóricas; exánimes gallinas, y conejos en quienes no hizo sangre lo comedido de los perdigones. Canteras cuyo vértice poroso destila el agua, con paciente escrúpulo, en el monjil reposo del comedor, a cada golpe neto con que las gotas, simples y tardías, acrecen el caudal noches y días. Acudo a la justicia original de todas estas cosas; mas en mi pecho siguen germinando las plantas venenosas, y mi violento espíritu se halla nostálgico de sus jaculatorias y del pío metal de su medalla.
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El minuto cobarde
En estos hiperbólicos minutos en que la vida sube por mi pecho como una marea de tributos onerosos, la plétora de vida se resuelve en renuncia capital y en miedo se liquida. Mi sufrimiento es como un gravamen de rencor, y mi dicha como cera que se derrite siempre en jubileos, y hasta mi mismo amor es como un tósigo que en la raíz del corazón prospera. Cobardemente clamo, desde el centro de mis intensidades corrosivas, a mi parroquia, el ave moderada, a la flor quieta y a las aguas vivas. Yo quisiera acogerme a la mesura, a la estricta conciencia y al recato de aquellas cosas que me hicieron bien... Anticuados relojes del Curato cuyas pesas de cobre se retardaban, con intención pura, por aplazarme indefinidamente la primera amargura. Obesidad de aquellas lunas que iban rodando, dormilonas y coquetas, por un absorto azul sobre los árboles de las banquetas. Fatiga incierta de un incierto piano en que un tema llorón se decantaba, con insomnio y desgano, en favor del obtuso centinela y contra la salud del hortelano. Santos de piedra que en el atrio exponen su casulla de piedra a la herejía del recio temporal. Garganta criolla de Carmen García que mandaba su canto hasta las calles envueltas en perfume vegetal. Cromos bobalicones, colgados por estímulo a la mesa, y que muestran sandías y viandas con exageraciones pictóricas; exánimes gallinas, y conejos en quienes no hizo sangre lo comedido de los perdigones. Canteras cuyo vértice poroso destila el agua, con paciente escrúpulo, en el monjil reposo del comedor, a cada golpe neto con que las gotas, simples y tardías, acrecen el caudal noches y días. Acudo a la justicia original de todas estas cosas; mas en mi pecho siguen germinando las plantas venenosas, y mi violento espíritu se halla nostálgico de sus jaculatorias y del pío metal de su medalla.
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Compañero remoto en tu fe de madera alerta en la querella que no se desvanece transcurres por los sueños y el incierto futuro sin parpadear ni vernos / custodio de la noche hacedores de inviernos y socorros mendigos legatarios de brumas y expiaciones se borran y te borran del próximo presagio dictándote el olvido y olvidándote de poco y nada sirven los residuos de las dulzuras o de las borrascas pero aun si proteges tu dolor bajo llave igual han de llegarte mi alarma y mi consuelo compañero de olvido / en el olvido estamos recordándonos sabiéndonos solidarios sin nombre / solitarios de a uno o en montón pero insepultos compañero de olvido / no te olvido tus tormentos asoman en mis sienes blancuzcas el mundo cambia pero no mi mano ni aunque dios nos olvide / olvidaremos
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Compañero de olvido
Tú no eres en mi huerto la pagana rosa de los ardores juveniles; te quise como a una dulce hermanay gozoso dejé mis quince abriles cual un ramo de flores de pureza entre tus manos blancas y gentiles.Humilde te ha rezado mi tristeza como en los pobres templos parroquiales el campesino ante la Virgen reza.Antífona es tu voz, y en los corales de tu mística boca he descubierto el sabor de los besos maternales.Tus ojos tristes, de mirar incierto, recuérdanme dos lámparas prendidas en la penumbra de un altar desierto.Las palmas de tus manos son ungidas por mi, que provocando tus asombros las beso en las ingratas despedidas.Soy débil, y al marchar por entre escombros me dirige la fuerza de tu planta y reclino las sienes en tus hombros.Nardo es tu cuerpo y tu virtud es tanta que en tus brazos beatíficos me duermo como sobre los senos de una Santa.¡Quién me otorgara en mi retiro yermo tener, Fuensanta, la condescendencia de tus bondades a mi amor enfermo como plenaria y última indulgencia!
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Elogio a fuensanta
Sabrás que no te amo y que te amo puesto que de dos modos es la vida, la palabra es un ala del silencio, el fuego tiene una mitad de frío. Yo te amo para comenzar a amarte, para recomenzar el infinito y para no dejar de amarte nunca: por eso no te amo todavía. Te amo y no te amo como si tuviera en mis manos las llaves de la dicha y un incierto destino desdichado. Mi amor tiene dos vidas para armarte. Por eso te amo cuando no te amo y por eso te amo cuando te amo.
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Soneto xliv
Como cenizas, como mares poblándose, en la sumergida lentitud, en lo informe, o como se oyen desde el alto de los caminos cruzar las campanadas en cruz, teniendo ese sonido ya aparte del metal, confuso, pesando, haciéndose polvo en el mismo molino de las formas demasiado lejos, o recordadas o no vistas, y el perfume de las ciruelas que rodando a tierra se pudren en el tiempo, infinitamente verdes. Aquello todo tan rápido, tan viviente, inmóvil sin embargo, como la polea loca en sí misma, esas ruedas de los motores, en fin. Existiendo como las puntadas secas en las costuras del árbol, callado, por alrededor, de tal modo, mezclando todos los limbos sus colas. Es que de dónde, por dónde, en qué orilla? El rodeo constante, incierto, tan mudo, como las lilas alrededor del convento, o la llegada de la muerte a la lengua del buey que cae a tumbos, guardabajo y cuyos cuernos quieren sonar. Por eso, en lo inmóvil, deteniéndose, percibir, entonces, como aleteo inmenso, encima, como abejas muertas o números, ay, lo que mi corazón pálido no puede abarcar, en multitudes, en lágrimas saliendo apenas, y esfuerzos humanos, tormentas, acciones negras descubiertas de repente como hielos, desorden vasto, oceánico, para mí que entro cantando como con una espada entre indefensos. Ahora bien, de qué está hecho ese surgir de palomas que hay entre la noche y el tiempo, como una barranca húmeda? Ese sonido ya tan largo que cae listando de piedras los caminos, más bien, cuando sólo una hora crece de improviso, extendiéndose sin tregua. Adentro del anillo del verano una vez los grandes zapallos escuchan, estirando sus plantas conmovedoras, de eso, de lo que solicitándose mucho, de lo lleno, obscuros de pesadas gotas.
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Galope muerto
Como cenizas, como mares poblándose, en la sumergida lentitud, en lo informe, o como se oyen desde el alto de los caminos cruzar las campanadas en cruz, teniendo ese sonido ya aparte del metal, confuso, pesando, haciéndose polvo en el mismo molino de las formas demasiado lejos, o recordadas o no vistas, y el perfume de las ciruelas que rodando a tierra se pudren en el tiempo, infinitamente verdes. Aquello todo tan rápido, tan viviente, inmóvil sin embargo, como la polea loca en sí misma, esas ruedas de los motores, en fin. Existiendo como las puntadas secas en las costuras del árbol, callado, por alrededor, de tal modo, mezclando todos los limbos sus colas. Es que de dónde, por dónde, en qué orilla? El rodeo constante, incierto, tan mudo, como las lilas alrededor del convento, o la llegada de la muerte a la lengua del buey que cae a tumbos, guardabajo y cuyos cuernos quieren sonar. Por eso, en lo inmóvil, deteniéndose, percibir, entonces, como aleteo inmenso, encima, como abejas muertas o números, ay, lo que mi corazón pálido no puede abarcar, en multitudes, en lágrimas saliendo apenas, y esfuerzos humanos, tormentas, acciones negras descubiertas de repente como hielos, desorden vasto, oceánico, para mí que entro cantando como con una espada entre indefensos. Ahora bien, de qué está hecho ese surgir de palomas que hay entre la noche y el tiempo, como una barranca húmeda? Ese sonido ya tan largo que cae listando de piedras los caminos, más bien, cuando sólo una hora crece de improviso, extendiéndose sin tregua. Adentro del anillo del verano una vez los grandes zapallos escuchan, estirando sus plantas conmovedoras, de eso, de lo que solicitándose mucho, de lo lleno, obscuros de pesadas gotas.
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Después de mucho, después de vagas leguas, confuso de dominios, incierto de territorios, acompañado de pobres esperanzas, y compañías infieles, y desconfiados sueños, amo lo tenaz que aún sobrevive en mis ojos, oigo en mi corazón mis pasos de jinete, muerdo el fuego dormido y la sal arruinada, y de noche, de atmósfera obscura y luto prófugo, aquel que vela a la orilla de los campamentos, el viajero armado de estériles resistencias, detenido entre sombras que crecen y alas que tiemblan, me siento ser, y mi brazo de piedra me defiende. Hay entre ciencias de llanto un altar confuso, y en mi sesión de atardeceres sin perfume, en mis abandonados dormitorios donde habita la luna, y arañas de mi propiedad, y destrucciones que me son queridas, adoro mi propio ser perdido, mi substancia imperfecta, mi golpe de plata y mi pérdida eterna. Ardió la uva húmeda, y su agua funeral aún vacila, aún reside, y el patrimonio estéril, y el domicilio traidor. Quién hizo ceremonia de cenizas? Quién amó lo perdido, quién protegió lo último? El hueso del padre, la madera del buque muerto, y su propio final, su misma huida, su fuerza triste, su dios miserable? Acecho, pues, lo inanimado y lo doliente, y el testimonio extraño que sostengo con eficiencia cruel y escrito en cenizas, es la forma de olvido que prefiero, el nombre que doy a la tierra, el valor de mis sueños, la cantidad interminable que divido con mis ojos de invierno, durante cada día de este mundo.
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Sonata y destrucciones
Después de mucho, después de vagas leguas, confuso de dominios, incierto de territorios, acompañado de pobres esperanzas, y compañías infieles, y desconfiados sueños, amo lo tenaz que aún sobrevive en mis ojos, oigo en mi corazón mis pasos de jinete, muerdo el fuego dormido y la sal arruinada, y de noche, de atmósfera obscura y luto prófugo, aquel que vela a la orilla de los campamentos, el viajero armado de estériles resistencias, detenido entre sombras que crecen y alas que tiemblan, me siento ser, y mi brazo de piedra me defiende. Hay entre ciencias de llanto un altar confuso, y en mi sesión de atardeceres sin perfume, en mis abandonados dormitorios donde habita la luna, y arañas de mi propiedad, y destrucciones que me son queridas, adoro mi propio ser perdido, mi substancia imperfecta, mi golpe de plata y mi pérdida eterna. Ardió la uva húmeda, y su agua funeral aún vacila, aún reside, y el patrimonio estéril, y el domicilio traidor. Quién hizo ceremonia de cenizas? Quién amó lo perdido, quién protegió lo último? El hueso del padre, la madera del buque muerto, y su propio final, su misma huida, su fuerza triste, su dios miserable? Acecho, pues, lo inanimado y lo doliente, y el testimonio extraño que sostengo con eficiencia cruel y escrito en cenizas, es la forma de olvido que prefiero, el nombre que doy a la tierra, el valor de mis sueños, la cantidad interminable que divido con mis ojos de invierno, durante cada día de este mundo.
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Tengo que sostener la risa, tantos años amando la prisa, sintiendo la cruel brisa y tus brazos secos y vacíos. Estoy viviendo otro momento, ha cambiado la cara del viento, ha soplado a otra senda la ansiedad y los tormentos, se ha llevado consigo todos los años de desierto, la incertidumbre de no ser correspondida, la agonía de un beso que se evaporaba ante tu cobardía. Me veo y no me contengo, tan larga la vereda cuando uno está consumido en la pena, …tan corto el camino cuando ha llegado a su destino. Nuestro amor moro en lo incierto, de mis sonrisas hiciste miles de silencios, poblé en la invisibilidad de tu epicentro, olvidando cada día mis propios preceptos. Se esfumo mi tiempo tratando de convencer, ¿a quién? Todavía no lo entiendo. Lo que si llegue a entender, ….es que el ego no tiene sentimientos. Que no vale el amor cuando no hay respeto. Hoy ha cambiado el tiempo, mi rostro tiene otro color, mi piel tiene otro olor, mis ojos tienen un brillo que opaca el mismo sol, mi alma se jubila al saber lo valiente que soy. Hoy mi cuerpo es tibio, aun cuando subyuga el frio, la sangre fluye, mi pelo ****** mis labios tan dulces, mi manos calientan, mi roce alienta, mi sombra sonríe como niña traviesa, me siento entera, feliz y completa. No podía ser de otra manera, todo los años mal dedicados, todas las lágrimas que me abrazaban, todas esas caricias almacenadas, hoy solo sonrió, pensar que todo aquel daño seria recompensado… con un hombre que ha llenado mi vida rosas y diamantes, amor y una hoguera que nunca termina de apagarse. De nuevo…solo puedo decirte………GRACIAS!!!!
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Oct 10, 2017
Oct 10, 2017 at 3:13 PM UTC
Pensar que sin ti (hoy estaría tan feliz)
Tengo que sostener la risa, tantos años amando la prisa, sintiendo la cruel brisa y tus brazos secos y vacíos. Estoy viviendo otro momento, ha cambiado la cara del viento, ha soplado a otra senda la ansiedad y los tormentos, se ha llevado consigo todos los años de desierto, la incertidumbre de no ser correspondida, la agonía de un beso que se evaporaba ante tu cobardía. Me veo y no me contengo, tan larga la vereda cuando uno está consumido en la pena, …tan corto el camino cuando ha llegado a su destino. Nuestro amor moro en lo incierto, de mis sonrisas hiciste miles de silencios, poblé en la invisibilidad de tu epicentro, olvidando cada día mis propios preceptos. Se esfumo mi tiempo tratando de convencer, ¿a quién? Todavía no lo entiendo. Lo que si llegue a entender, ….es que el ego no tiene sentimientos. Que no vale el amor cuando no hay respeto. Hoy ha cambiado el tiempo, mi rostro tiene otro color, mi piel tiene otro olor, mis ojos tienen un brillo que opaca el mismo sol, mi alma se jubila al saber lo valiente que soy. Hoy mi cuerpo es tibio, aun cuando subyuga el frio, la sangre fluye, mi pelo ****** mis labios tan dulces, mi manos calientan, mi roce alienta, mi sombra sonríe como niña traviesa, me siento entera, feliz y completa. No podía ser de otra manera, todo los años mal dedicados, todas las lágrimas que me abrazaban, todas esas caricias almacenadas, hoy solo sonrió, pensar que todo aquel daño seria recompensado… con un hombre que ha llenado mi vida rosas y diamantes, amor y una hoguera que nunca termina de apagarse. De nuevo…solo puedo decirte………GRACIAS!!!!
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Ha mucho tiempo que te soñaba así, vestida de blanco tul, y al alma mía que te buscaba, Ana, ¿qué miras? - le preguntaba como en el cuento de Barba azul. Ha mucho tiempo que presentía tus ojos negros como los vi, y que, en mis horas de nostalgia, la hermana Ana me respondía: "Hay una virgen que viene a ti". Y al vislumbrarte, febril, despierto, tras de la ojiva del torreón, después de haberse movido incierto, como campana que toca a muerto, tocaba a gloria mi corazón. Por fin, distinta me apareciste; vibraron dianas en rededor, huyó callada la Musa triste, y tú llegaste, viste y venciste como el magnífico Emperador. Hoy, mi esperanza que hacia ti corre, que mira el cielo donde tú estés, porque la gloria se le descorre, ya no pregunta desde la torre: Hermana Ana, ¿dime qué ves? Hoy en mi noche tu luz impera, veo tu rostro resplandecer, y en mis ensueños sólo quisiera enarbolarte como bandera, y, a ti abrazado, por ti vencer.
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Perlas negras - lxiv
Iba por un túnel oscuro, aferrado a la promesa de la luz, un final que me cambiaría, un final en el que quería creer. Encontrarme no fue fácil ni apresurado, pero tampoco imposible. No todo era sombra, había destellos en mis propios susurros. Cuando me vi en el túnel, me abracé. Me sostuve fuerte y prometí no soltarme. Ahora me entiendo, me acepto, y camino junto a mis pasiones y mis miedos. La vida es distinta. Me siento más fuerte, no solo en cuerpo, sino en mente. Más consciente, más preparado, con ganas de compartir mi voz. Así como lo lees, me encontré. El futuro es incierto, pero si algo tengo claro, es que ya no me perderé.
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Feb 21, 2025
Feb 21, 2025 at 11:19 AM UTC
Me encontré
Gira la flor -¡Tenue, exquisita flor!- al son del pasar, de lo próximo y lo incierto, al tacto del rincón eterno del ojo de Cronos tu vestido nochebuena; sus sangrientos espirales, bombeando la vaporosa y gris arquitectura de tu **** marcando el límite -territorio- señalando y ordenándome sentir sino punzante y pedregosa impotencia; ahogados en fuego llanto gritamos yo y mi alma en silencio: -Detente tu girar y date vuelta; haz dos de tus girares, corazón; dime, dime una vez más, con tu danzar; recuérdame cual viejo frío y senil el cómo te empecé yo a amar. Y, delimitada mi clemencia, mi suspirar y mi poder repetiste, con ignorancia, mi razón de lujo amar; diste el bucle enamorado recordando el ser de tus frías venas recostándose en su verde esplendor; tus contemplaciones, líneas de leer del parentesco tuyo al griego guerrero cuya espada y formidable escudo dorado respondían con insolente vehemencia a las plegarias del desdichado Héctor; es tu intrigante idioglosia tu secreto idioma tambaleante y curvilíneo; la respuesta onírica, anhelada bajo tu impetuoso y salvaje vestir nochebuena. Códigos causantes bañando el camisón de barroco secreto de tu sucio y ominoso deseo; poderíos inexistentes redactados con iris en el más humano idioma; la táctil y clara erección de tu registro lubricado en el sadista idioma tuyo; el tortuoso y cíclico tremor de tu vestido nochebuena.
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Dec 26, 2019
Dec 26, 2019 at 5:13 AM UTC
sin título 6
Fluye el tiempo inmortal y en su latido sólo palpita estéril insistencia, sorda avidez de nada, indiferencia, pulso de arena, azogue sin sentido. Resuelto al fin en fechas lo vivido veo, ya edad, el sueño y la inocencia, puñado de aridez en mi conciencia, sílabas que disperso sin rüido. Vuelvo el rostro: no soy sino la estela de mí mismo, la ausencia que deserto, el eco del silencio de mi grito. Mirada que al mirarse se congela, haz de reflejos, simulacro incierto: al penetrar en mí me deshabito.
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Pequeño monumento
Ser un robot resolvería todo. No tendría miedo. No me asustaría de mi futuro tan incierto, que se vuelve más errático con cada minuto que paso a tu lado. Por un segundo, imagino una vida contigo sin temores… y de repente, ya no estás. Tengo miedo. ¿Soy débil por darte el arma cargada, esperando que no la uses contra mí? Porque eso es el amor que te tengo: cruzaría un puente tambaleante a ciegas con la esperanza de encontrarte al final. Me vuelvo un castillo de arena, y con tu más fino toque, puedes derrumbarme si así lo deseas. Me da miedo, porque si tú te vas, lloverá. Y sin ti a mi lado, los truenos lastiman aún más. ¿Miedo? ¿A qué? Al efímero presente que me deja expuesto ante el pasado, y enciende la llama de la incertidumbre que aguarda a mi futuro. Pues sí, me aterra la idea de que, aún esperándote una vida entera, no sea suficiente para que me des la oportunidad de intentar enamorarte una vez más. Podrías incendiar nuestro mundo, y yo me quedaría… solo por ti.
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May 7, 2025
May 7, 2025 at 12:46 PM UTC
FEAR
Son los trasfondos otros de la in extremis médium que es la noche al entreabrir los huesos las mitoformas otras aliardidas presencias semimorfas sotopausas sosoplos de la enllagada líbido posesa que es la noche sin vendas son las grislumbres otras tras esmeriles párpados videntes los atónitos yesos de lo inmóvil ante el refluido herido interrogante que es la noche ya lívida son las cribadas voces las suburbanas sangres de la ausencia de remansos omóplatos las agrinsomnes dragas hambrientas del ahora con su limo de nada los idos pasos otros de la incorpórea ubicua también otra escarbando lo incierto que puede ser la muerte con su demente célibe muleta y es la noche                                                 y deserta
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Noche tótem