"impide" poems
Que pena. Ser la única persona en hacer un esfuerzo para que las cosas sean como antes.
No entiendo? Si nos queremos porque no hacemos un esfuerzo para que esto mejore. Se que estamos a la distancia, pero eso no impide que nos queramos.
Soy optimistica. Soy positiva porque para mi hay una esperanza. Pero cada día que pasa me siento más lejos y lejos de ti. Eso no puede ser así.
Te dedique una canción de Camila - sólo para ti. Pero leyendo tus mensajes cortos significan que ya no tienes interes.
Me habías dicho que solo seamos amigos. Pero que pasa si te quiero mas que un amigo? Sabes, mi corazón arde! Te culpo.. hay, en que me meti?
Tu decidiste dejarme..tu disparaste primero.. no hubiera abierto mi corazón hacia ti. Me rompiste el corazón de nuevo. Pero que puedo esperar de alguien a lo lejos? Nada.
Pero prefiero tenerte como amigo y saber que aún te tengo que no tenerte para nada. Estaré aquí por ti, sufriendo silenciosamente.
Jan 14, 2015
Jan 14, 2015 at 6:03 AM UTC
Divina Lysi mía:
perdona si me atrevo
a llamarte así, cuando
aun de ser tuya el nombre no merezco.
A esto, no osadía
es llamarte así, puesto
que a ti te sobran rayos,
si en mí pudiera haber atrevimientos.
Error es de la lengua,
que lo que dice imperio
del dueño, en el dominio,
parezcan posesiones en el siervo.
Mi rey, dice el vasallo;
mi cárcel, dice el preso;
y el más humilde esclavo,
sin agraviarlo, llama suyo al dueño.
Así, cuando yo mía
te llamo, no pretendo
que juzguen que eres mía,
sino sólo que yo ser tuya quiero.
Yo te vi; pero basta:
que a publicar incendios
basta apuntar la causa,
sin añadir la culpa del efecto.
Que mirarte tan alta,
no impide a mi denuedo;
que no hay deidad segura
al altivo volar del pensamiento.
Y aunque otras más merezcan,
en distancia del cielo
lo mismo dista el valle
más humilde que el monte más soberbio,
En fin, yo de adorarte
el delito confieso;
si quieres castigarme,
este mismo castigo será premio.
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Siempre borracho entraba y siempre altivo,
Y el ebrio, sin motivo,
Puñetazos le daba a su querida.
Dura cadena ató sus corazones;
Unió los eslabones:
La Miseria en el fango de la vida.
Por no dormir, en noches tenebrosas,
Sobre las frías losas,
De ese hombre vil buscó la compañía.
Ella malhumorada, él displicente,
La riña era frecuente,
Y al fin a puñetazos la rendía.
El vecindario despertaba todo
Al llegar el beodo
A su tabuco, de bebidas harto.
La vieja puerta abríala a empellones...
Se oían maldiciones...
Después quedaba silencioso el cuarto.
El invierno arreciaba. Un triste día,
En que lenta caía
A los techos la nieve como un manto,
Un hijo les nació... Y esa inocente
Inmaculada frente
No tuvo más bautismo que el del llanto.
A la siguiente noche, el rostro duro,
Y a tientas por el muro,
Llegó a la puerta de su hogar el padre.
De pronto se detuvo el inhumano...
No levantó la mano;
La respetó el borracho... Ya era madre.
Al mirarle extraviada la pupila,
Y al verlo que vacila
Y a darle puntapiés no se decide,
Meciendo al niño que dormía: «¡Infame!»
Le dijo: «Muerte dame.
¿No me pegas? ¿Por qué? ¿Quién te lo impide?
Te aguardé todo el día. Estoy dispuesta;
¿Más barato te cuesta
Hoy el pan? ¿El invierno es menos triste?
¿Licor en la taberna no encontraste?
¿Acaso te enmendaste?
¿Borracho, como siempre, no viniste?»
Fingió el turbado padre no oír nada;
Dio al hijo una mirada,
Mezcla de estupidez y de cariño,
Y dijo a la mujer: «¿Por qué me ofendes?
¿No sabes, no comprendes,
Que si te pego se despierta el niño?»
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Yo también...
¡Sí! Yo tengo
-¿por qué no confesarlo?-
un pequeño fantasma,
un duende de familia.
No vaya a suponerse que mi pequeño duende
sea un fantasma hierático,
espectral,
de castillo;
uno de esos fantasmas que arrastran el espanto
entre viejas panoplias
y gritos coagulados,
o delatan incestos
dentro de una armadura.
cuando el silencio calza las funerarias mallas
con que a Hamlet le place pasearse entre las tumbas.
Mi fantasma es doméstico,
recatado,
apacible.
Jamás le he sorprendido actitudes de almena,
ni lo he visto hospedarse
en la caja de un péndulo,
para que sus entrañas se pueblen de latidos.
Cotidiano,
tranquilo,
modesto,
de bolsillo,
mi pequeño fantasma
no ahuyenta los retratos,
ni adopta almas de piedra
o heráldicas posturas.
Tal cual es,
sin embargo,
engalana mis noches
y es el único lujo de mis horas vacías.
Ya sé que con frecuencia revuelve mis papeles,
esconde alguna carta,
empaña mis anteojos,
me humilla al obligarme
a buscar los gemelos debajo de la cómoda,
me esconde la boquilla;
pero es él quien mitiga la fiebre del insomnio,
quien impide que pierdan el compás las canillas,
quien oprime las llagas de las puertas pintadas
y conforta el silencio,
la soledad,
el frío,
al pasear por los cuartos
su incorpórea presencia de fantasma benigno,
de duende que vigila
las sombras
y los ruidos.
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Si odiase a alguien como odio a mi cuerpo,
La luz de mi odio guiaría
a los peregrinos de la disidia a mi corazón,
y la pereza de mi odio sería tan grande
que tu belleza sería opaca como la de cualquier otro.
Si odiase a alguien como odio a mi cuerpo
lloraría todos los días por el ingrato muerto
como no lloro todas las noches por mi desdicha.
Si odiase a alguien sería a mi mismo
por tener mi cuerpo.
Y de mis venas fluiría la sangre
como de tu corazón el olvido.
Mi olvido.
Si amase a alguien os amaría a todos
pero el odio a mi cuerpo me impide veros
como si fuese niebla en una noche de Enero,
pues mi corazón ya está roto por dentro
como mi cuerpo está roto por fuera.
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If a hated someone as I hate my body,
the light of my hatred would guide
the sloth's pilgrims to my heart,
and the lazyness of my hatred would be so big
your beauty would be opaque as any other's.
If I hated someone as I hate my body
I would cry each day for the ungrateful dead
as I don't cry each night for my misery.
If I hated someone it'd be myself
for having my body.
And from my veins blood would flow
as from your heart the oblivion.
My oblivion.
If I loved someone I would love you all
but the hatred towards my body unables me to see you
as if it were fog in a January night,
for my heart is already broken inside
as my body is broken outside.
Jun 9, 2018
Jun 9, 2018 at 4:22 AM UTC
El sol parece no querer salir y aquí dentro solo hay frío, el zumbido en mis oidos me impide pensar, sin norte ni sur, me he quedado hace un tiempo.
El pasado son recuerdos borrosos que de vez en cuando manchan el paisaje, el futuro es una doña vestida de ***** y encaje, el presente se me hace insoportable, a la deriva me encuentro entre miedos e ilusiones. Fantasmas y soledad son la única constante.
Estoy cansada de olvidar.
Estoy cansada de llorar.
Oct 2, 2018
Oct 2, 2018 at 11:55 AM UTC
Ya tengo, al fin, la llave de esa puerta
que, sin ser de salida ni de entrada,
no impide el paso cuando está cerrada
ni permite pasar estando abierta.
Digo que tengo al fin la llave triste,
porque es triste esa llave diferente,
que es diferente porque solamente
puede abrir una puerta que no existe.
Pero al llegar ante la puerta oscura
que ni es puerta ni tiene cerradura,
se me perdió la llave o que sé yo.
Y, aunque busco la llave todavía,
de nada sirve que aparezca un día,
porque la puerta desapareció.
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No, nunca fue lo oscuro tan oscuro.
Y está acostado pero no en su lecho.
Quiere moverse y se lo impide un muro.
Un muro en derredor, largo y estrecho.
Llama, y su voz resuena extrañamente,
sin que acudan su madre ni su hijo.
Y un súbito sudor hiela su frente,
al palpar en su pecho un crucifijo.
No, no hay duda: Esa sombra que lo aterra
es sombra de ataúd bajo la tierra,
y no es soñando, porque está despierto.
Y lo aturde un pavor definitivo
al comprender que se le dio por muerto
y al comprobar que fue enterrado vivo
Pero un día, al abrir la sepultura,
se sabría su muerte verdadera.
Si el ataúd mostrara la hendidura,
de un golpe de su mano en la madera.
Y al pensar de repente en el mañana,
piensa también enloquecidamente
en el espanto de la madre anciana
y en el horror del hijo adolescente.
Y allí, en la sombra, sin quejarse en vano
sin dar un grito, sin alzar la mano,
con una abnegación casi suicida
cierra los ojos y se queda quieto
porque así, solo así, será un secreto
su horrible muerte de enterrado en vida.
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Es una araña enorme que ya no anda;
una araña incolora, cuyo cuerpo,
una cabeza y un abdomen, sangra.
Hoy la he visto de cerca. Y con qué esfuerzo
hacia todos los flancos
sus pies innumerables alargaba.
Y he pensado en sus ojos invisibles,
los pilotos fatales de la araña.
Es una araña que temblaba fija
en un filo de piedra;
el abdomen a un lado,
y al otro la cabeza.
Con tantos pies la pobre, y aún no puede
resolverse. Y, al verla
atónita en tal trance,
hoy me ha dado qué pena esa viajera.
Es una araña enorme, a quien impide
el abdomen seguir a la cabeza.
Y he pensado en sus ojos
y en sus pies numerosos...
¡Y me ha dado qué pena esa viajera!
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