"hijos" poems
Llora palestina, llora
Llora gaza
Lloran las fronteras
Supuran sus llagas llenas de cantos de injusticia
Largos cantos de dolor que emanan de las entrañas
Llora Honduras, llora El Salvador, Llora Nicaragua
Tus hijos los más pequeños montados en bestias
Huyendo de otras bestias, rodeados de bestias
Hacia la bestia padre
Padre de todas las bestias (solo basta recordar para entender)
Llora México entre plomos y promesas
Llora el indio en la sierra
La mujer en costa chica
El campesino en la huasteca
México un plantío de drogas y de sangre
Donde los ricos se hacen más ricos
Y los pobres valen menos que las balas que los matan
Llora la Tierra, Onile, la Pachamama
Entre lenguajes hegemónicos y pueblos sublevados
Hace mucho que nadie la escucha
Solo los indios y los brujos con sus hechizos
Pero pronto volveremos a poner la frente al piso
Para oír de cerca lo que reclama.
Jul 30, 2014
Jul 30, 2014 at 5:33 AM UTC
En la grana de un prado sanguíneo
o en un bosque de cabezas cercenadas,
la viuda reclama la carne
de un párvulo ********
Allí donde entonan sus voces
un coro de lamentos disonantes.
Reniega de su apetito
la matriarca del barrio francés
Pues los gritos de Joliet
no inquietan su consciencia,
cosechan en cambio,
un jardín de culposos deleites
Placeres como solo admite,
la maquiavelia de una gioconda
que envuelta en lujosos atavíos
extiende sus garras al inocente
.
Ni hablar del perjurio voraz,
que oculta a la fantasía
la marea virgen del infortunio
y el propio siniestro.
La desesperación de una madre
que devora a sus hijos con el don de Saturno.
Para la que no hay erotismo
sino aquel que evoca
el rigor cadavérico.
Vapores que ascienden
desde el lecho en descomposición,
y alimentan su magia.
Celebran el cruento dolor del infante,
con la mirada de espanto
apenas visible en el carmesí
de sus finas pestañas
Porque es claro como la luna
y tan cierto como la muerte
que en la viuda no hay gozo,
sin el grito que desgarra la noche.
Sin la brea que desciende
sobre el horizonte,
y la angustia que acompaña
la pasión de la masacre.
Aug 23, 2015
Aug 23, 2015 at 11:38 AM UTC
Mi Familia
Somos los nigerianos
En mi familia tratamos a los demás como hermanos y hermanas no como primos
Mi Familia es divertido y es divertida
Mi Familia es quelquefois grosero especialmente a mi Madre y mi tia'
Mi Familia
Mi Familia es una familia enorme porque mi abuela tiene cuatro hijos dos de ellos es mi madre y mi tia'.
En mi familia es duro ser mayor a dos primos
En mi familia comemos comida nigeriana
Mi Familia es mi orgullo porque somos un equipo
Dec 30, 2014
Dec 30, 2014 at 10:53 AM UTC
El hijo que la esclava ha concebido,
dice el derecho que le pertenece
al legítimo dueño que obedece
la esclava madre, de quien es nacido.
El que retorna el campo agradecido,
opimo fruto, que obediente ofrece,
es del señor, pues si fecundo crece,
se lo debe al cultivo recibido.
Así, Lysi divina, estos borrones
que hijos del alma son, partos del pecho,
será razón que a ti te restituya;
y no lo impidan sus imperfecciones,
pues vienen a ser tuyos de derecho
los conceptos de una alma que es tan tuya.
1.9k
When I was born,
Mother named me “Novina,”
and I was to be both
the prayer and the answer.
I was to be both god and servant.
When the pebbles started flying,
no one told me to hide,
to cover myself or to wrap
my own arms around my chest,
with my head tucked in so that I resembled
a balled up sacred vessel.
I stood, in the backyard,
with the simple man from next door
who still lived with his mother,
who was still the prayer, but could
never be an answer.
He towered over me,
smiling Mona-Lisa-stupid
in the face of civil war.
When the Jackel-monkey rode in,
on his lowrider chariot, he laughed
and made the simple man dance,
and dance,
and then sleep.
Eyes open,
crying Mother Mary tears as
he fell redwood-heavy before me.
and I whispered “Madre de hijos,”
but that's not a prayer, jackel-monkey said.
And you know prayers? I spit back,
my baby teeth and his flying pebbles
meeting in the middle,
before the pebble flew past the tooth,
to me,
into me,
and into the cinder block behind me.
He rode away on a dark horse,
and I yelled after him, my diamond eyes-turned-dangling pendulums in 2 quarter time,
“judge me and die. Judge me and die. I am Novina whom Mother loves.”
Sep 27, 2010
Sep 27, 2010 at 6:27 PM UTC
Voces de muerte sonaron
cerca del Guadalquivir.
Voces antiguas que cercan
voz de clavel varonil.
Les clavó sobre las botas
mordiscos de jabalí.
En la lucha daba saltos
jabonados de delfín.
Bañó con sangre enemiga
su corbata carmesí,
pero eran cuatro puñales
y tuvo que sucumbir.
Cuando las estrellas clavan
rejones al agua gris,
cuando los erales sueñan
verónicas de alhelí,
voces de muerte sonaron
cerca del Guadalquivir.
Antonio Torres Heredia,
Camborio de dura crin,
moreno de verde luna,
voz de clavel varonil:
¿Quién te ha quitado la vida
cerca del Guadalquivir?
Mis cuatro primos Heredias
hijos de Benamejí.
Lo que en otros no envidiaban,
ya lo envidiaban en mí.
Zapatos color corinto,
medallones de marfil,
y este cutis amasado
con aceituna y jazmín.
¡Ay Antoñito el Camborio
digno de una Emperatriz!
Acuérdate de la Virgen
porque te vas a morir.
¡Ay Federico García,
llama a la Guardia Civil!
Ya mi talle se ha quebrado
como caña de maíz.
Tres golpes de sangre tuvo
y se murió de perfil.
Viva moneda que nunca
se volverá a repetir.
Un ángel marchoso pone
su cabeza en un cojín.
Otros de rubor cansado,
encendieron un candil.
Y cuando los cuatro primos
llegan a Benamejí,
voces de muerte cesaron
cerca del Guadalquivir.
1.8k
enterraron tus huesos,
pero no lo que había dentro de ellos.
enterraron tus huesos,
pero no te enterraron,
no pudieron enterrar tu luz, ni tu amor,
ni la historia que tu vida contó.
no te enterraron,
no pudieron enterrar tu risa,
tu canción,
los recuerdos que guardan aquellos que te aman.
enterraron tus huesos,
pero no te enterraron,
no pudieron enterrarte
porque tú no estás ahí,
en esas casas de tierra.
tú estás en los corazones de los que te amaron,
en los rostros de tus hijos,
en los ojos de tus nietos.
tú estás en las palabras que dijiste,
en los lugares que tocaron tus pies.
tu estás
en todas partes.
Apr 5, 2018
Apr 5, 2018 at 10:08 PM UTC
A la víbora, víbora de la mar, de la mar,
Por aquí pueden pasar.
Los de adelante corren mucho,
Los de atrás se quedarán,
Tras, tras, tras.
Una Mejicana, que frutas vendía,
Ciruelas, chabacanos, melón y sandía.
Verbena, verbena,
Jardín de matatena.
Que llueva, que llueva,
La Virgen de la cueva.
Campanita de oro,
Déjame pasar, con todos mis hijos,
Menos éste de atrás, tras, tras, tras,
Será melón, será sandia
Será la vieja del otro día!
El puente esta quebrado
que lo manden componer
Con cascaras de huevo
y pedazos de oropel
pel, pel, pel, pel
Jun 8, 2014
Jun 8, 2014 at 11:56 AM UTC
Historia de mujeres en grupo que se matan cargándose de la risa porque saben que hay algo más especial.
Kumiko, era pelirroja ansiana de 76 años con ojos verdes, tenía elegancia al caminar en su casa de madera, y era extraordinaria al hacer te sencha traído de un horizonte. Kumiko tenía nueve hijos, una mama llamada Dera, que tenía 98 años y se relacionaban muy bien, más que amigas. Un día se enamoraron las dos de una niña caminando por el parque las hizo mal pensar que la historia no varía, se entrega y se apasiona. Que sería de la elegancia? Porque se murió la elegancia en los ciencuenta, que le paso a las actrizes cuando los ojos ya no lloran, cuando acaban de matar a los gatos en Haití y los amantes de Cortázar se mueven en su cuento. Si conocéis esa historia eres Sancho y el es más chistoso que el. El hombre de la Triste Figura es serio, como un árbol sin nombre o la Pampa sin lluvia.
Jun 8, 2014
Jun 8, 2014 at 4:01 PM UTC
¡Cuán solitaria la nación que un día
poblara inmensa gente!
¡La nación cuyo imperio se extendía
del Ocaso al Oriente!
Lágrimas viertes, infeliz ahora,
soberana del mundo,
¡y nadie de tu faz encantadora
borra el dolor profundo!
Oscuridad y luto tenebroso
en ti vertió la muerte,
y en su furor el déspota sañoso
se complació en tu suerte.
No perdonó lo hermoso, patria mía;
cayó el joven guerrero,
cayó el anciano, y la segur impía
manejó placentero.
So la rabia cayó la virgen pura
del déspota sombrío,
como eclipsa la rosa su hermosura
en el sol del estío.
¡Oh vosotros, del mundo, habitadores!,
contemplad mi tormento:
¿Igualarse podrán ¡ah!, qué dolores
al dolor que yo siento?
Yo desterrado de la patria mía,
de una patria que adoro,
perdida miro su primer valía,
y sus desgracias lloro.
Hijos espurios y el fatal tirano
sus hijos han perdido,
y en campo de dolor su fértil llano
tienen ¡ay!, convertido.
Tendió sus brazos la agitada España,
sus hijos implorando;
sus hijos fueron, mas traidora saña
desbarató su bando.
¿Qué se hicieron tus muros torreados?
¡Oh mi patria querida!
¿Dónde fueron tus héroes esforzados,
tu espada no vencida?
¡Ay!, de tus hijos en la humilde frente
está el rubor grabado:
a sus ojos caídos tristemente
el llanto está agolpado.
Un tiempo España fue: cien héroes fueron
en tiempos de ventura,
y las naciones tímidas la vieron
vistosa en hermosura.
Cual cedro que en el Líbano se ostenta,
su frente se elevaba;
como el trueno a la virgen amedrenta,
su voz las aterraba.
Mas ora, como piedra en el desierto,
yaces desamparada,
y el justo desgraciado vaga incierto
allá en tierra apartada.
Cubren su antigua pompa y poderío
pobre yerba y arena,
y el enemigo que tembló a su brío
burla y goza en su pena.
Vírgenes, destrenzad la cabellera
y dadla al vago viento:
acompañad con arpa lastimera
mi lúgubre lamento.
Desterrados ¡oh Dios!, de nuestros lares,
lloremos duelo tanto:
¿quién calmará ¡oh España!, tus pesares?,
¿quién secará tu llanto?
1.5k
Aveces pienso cosas absurdas.
Por ejemplo, he contemplado lo que sería nuestro hogar en el futuro.
Que ridículo.
Pero sabes, me imagino paredes blancas,
Muebles oscuros, refinados, con los pequeños detalles que te gustan a ti.
Nuestro cuarto sería así:
Minimalista,
tal vez tres cuadros de algunas fotografías
En blanco y *****
Un librero,
La mitad lleno de libros de poesía,
Literatura en español, física, mecánica,
Y la otra de libros científicos,
De cerebros, comportamiento, psicología;
Tu mitad de la cama estaría ordenada,
Tendida,
Y la mía quizás seguiría ocupada por mi,
Caótica, las sábanas arrastrando,
Y un pequeño montoncito de libros a mis pies.
En muchas cosas somos diferentes,
Por eso pienso en como viviríamos juntos;
Creo las paredes en blanco me deprimirían,
Tal vez al año las pintaríamos de un color vino...
(¿Te acuerdas del vino que tomamos en mi cumpleaños?)
O tal vez a los 3 años, nuestros hijos harían un nuevo decor...
Que absurdo es pensar así,
Más ridículo sentir tan bonito en imaginarlo.
Pero tendríamos un lindo hogar,
Creo que sería un lugar muy rico,
Un flux constante de ideas, de color, de expresión , de conocimiento.
Sería el Meca de nuestro amor,
El centro de mi universo.
Que ridículo,
Que absurdo
Pensamiento.
Feb 3, 2013
Feb 3, 2013 at 11:04 PM UTC
No cabe gozo más grande ni mayor satisfacción que poder parir a un hijo para darle nuestro amor.
Te expones a perder la vida, a sufrir un gran dolor, pero nada nos importa, solo cuenta nuestro amor.
Amor hacia esa criatura que queremos con pasión, y es tanto lo que la quieres que perderías la razón si algo malo le ocurre o si simplemente enfermó.
Le ves como va creciendo, lo mimas y con razón, se ha convertido en un hombre o en mujer si no es varón, hace poco se casó ¿su pareja? un amor.
Pero todo va cambiando, para tu pena y dolor, y ese hijo al que tu amas,
Poco a poco se olvidó de que tú eres su madre,! la madre que lo parió!, la que expuso así su vida y le dio todo su amor, la que le cuidó de niño, la que siempre le mimó, la que él ahora no escucha, de la que ya se olvidó, de la que ya no le importa si vive, o si de pena murió.
Mas con lágrimas en los ojos, esta pregunta hago yo:
De que materia es el hijo que a su madre renunció, que le negó su cariño y a la que nunca escuchó, a la que poco a poquito hasta la vida quitó.
Pero a pesar del dolor y de la gran decepción, ¡Gracias le doy a la vida y Gracias a nuestro señor , porque por cada hijo de estos , de los Buenos hay un millón!
Con cariño y admiración para todos aquellos hijos que aman a su madre con todo su corazón.
1.3k
Una voz ancestral,
un tambor africano
y un verso elemental
peruano.
El ***** en el Perú
actualmente no sufre,
ya no hay esclavitud
ni azufre.
Le dieron tibio baño
en tina de jabón
porque en su ama dio el germen
que no tuvo el patrón.
Del seno de mi abuela
a mi madre brindó,
el hijo del amito
mamó, mamó, mamó.
Y mi abuelo con su amo
en la Casa ´e Jarana
cantujaron de alirio,
cantujaron replana.
Y en la casa ´e jarana
-con el Amito Viejo-
bailaron mis hermanas
zamacueca y festejo.
El padre de mi amito
de mi abuela gustó
y mi abuelo a su amita burló.
Yo le dijera "primo"
a ese blanco travieso
de cabello enrizao
y de labio muy grueso...
El ***** en el Perú
actualmente no sufre,
ya no hay esclavitud
ni azufre.
Más ha sufrido el *****
nuestro hermano de Cuba
descendiente directo
nagó, yoruba.
Más ha sufrido el *****
muerto en Santo Domingo
por los diarios abusos del ******
Más ha sufrido el *****
cantor de Panamá
que el ***** jaranista
de acá.
Más ha sufrido el *****
labrador de Haití
que el zambo guaragüero
de aquí.
Más ha sufrido el *****
del morro y la favela
que mi padre y mi madre
y mi abuela.
En fin, más sufre el *****
de Harlem a Lousiana
que nuestra gente negra
peruana...
Y al "problema del *****
-segregación racial-
el mundo permanece
neutral.
Quiero aguda mi rima
como ***** de lanza.
Que otra mano la esgrima
si alcanza.
Yo jamás con voz hurgo
perentoria.
Yo ja... ¡Johanesburgo!
¡Pretoria!
Cuando en Johannesburgo
llegue el "Día de Sangre"
yo quiero estar allí,
compadre.
Cuando en Johannesburgo
llegue el "Día de Sangre"
debemos estar todos
¡Hijos de negra madre!
Con la voz ancestral
el machete en la mano
y el verso elemental
hermano.
1.3k
Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio.
A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos
rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque
es un poco cegatón y bastante torpe con las manos.
Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o
Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien.
Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez
grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña,
que el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para
que la vida -no tú ni yo- la vida, sea para siempre.
Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang...
Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente
o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes.
A mí me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye
bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón
y travieso que el otro día descubrí que ha hecho -frente
al ataque de los antibióticos- ¡bacterias mutantes!
Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos
de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble.
Mueve una mano y hace el mar, y mueve la otra y hace el bosque. Y cuando
pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento.
Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda tormentas,
caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres.
Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia -y se agita y crece- cuando Dios se aleja.
Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis
padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos,
la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más
antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce,
la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy.
A mí me gusta, a mí me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios.
1.2k
Mujer de un funcionario romano,
recorriste la tierra
-sombra suya- de Gades a Palmira.
Soles distintos te doraron,
maduraron tu piel, fueron dejando
seco tu corazón.
Cómo sería tu cabeza, tu mano,
lo que fue carne tibia, vestidura del alma
y luego piedra silenciosa...
Ahora la mano ya no está en la piedra.
Y la cabeza fue limada, desfigurada y corroída
por el agua que la albergó durante siglos.
¿Cómo serías? Imagino que el escultor,
sumiso a los clientes, las rutinas,
los tópicos vigentes en la Roma de los Césares,
copió de ti la apariencia banal.
¿Serías verdaderamente
-no quedan rasgos que dejen comprobarlo-
matrona dura que mandaba sus hijos a la guerra,
que prefería muertos valerosos,
soledad y desolación,
antes que amor, calor y compañía de cobardes?
¿O tu rostro impasible
revelaría otra verdad?
Ahora no tienes ojos,
ni siquiera de piedra,
para que en ellos se refleje y cante el mar,
el mismo que rompía en tus ojos humanos
y te vestía de llamas azules.
(A la orilla del mar ocurriría aquel amor).
Un legionario, un soñador, un triste,
a la orilla del mar... Y le decías:
«Ráptame, llévame contigo, da a mi vida
sentido y esperanza, olvido y horizonte,
dale vida a mi vida». (El fingiría indiferencia
cuando subías con ofrendas al templo.
Y te abrazaba, enloquecía, te daba vida y muerte
cuando estabas con él a solas.)
El día que marchaste, dócil al lado de tu esposo,
a otro sol y otra tierra del Imperio,
lloró desconsolado el que era fuerza tuya.
Te hizo un collar de lágrimas
el que bebió tus lágrimas.
(Esto debió de suceder en la Imperial Tarraco).
Ahora no tienes ojos, ni siquiera de piedra.
El mar y el tiempo los borraron.
(Dentro del mar se pudriría aquel amor).
Sólo te queda la impasibilidad con que te imaginaron
para edificación y pasmo de los hombres.
Jamás podrá la piedra
albergar un soplo de vida.
Y entonces, dónde ha ido tanta vida,
dónde está tanta vida que la piedra no puede contener,
no puede imaginar y transmitir.
Tanta vida que fue la salvadora
del olvido y la nada, ¿habrá muerto contigo?
Cómo puede morir lo que fue vida.
Quién puede asesinar la vida.
Quién puede congelar en estatua una vida.
Qué hay en común entre este bulto
-pliegues rígidos y elegantes,
rostro esfumado, manos mutiladas-
y aquella estatua de ola tibia,
aquel pequeño sol poniente,
aquel viento de carne pálida,
aquella arena palpitante,
aquel prodigio de rumores:
o que tú fuiste un día,
lo que eres para siempre en un punto del tiempo y del espacio,
en el que escarbo inútilmente
con el afán de un perro hambriento.
1.2k
Una palabra perversa,
de difícil comprensión,
que me trae tanta amargura
y tanta desilusión,
que con solo mencionarla
se me parte el corazón.
La guerra,
palabra necia y pueril,
que desemboca en el llanto
en la pena y el morir,
¿quién no tiembla al escucharla?,
¿quién se puede resistir
al llanto de tanta gente?,
gente que puede morir,
y esto no es todo lo malo,
lo peor está por venir,
las matanzas de inocentes,
a tus hijos ver morir,
a tus mayores lisiados
intentando resistir,
La guerra,
una palabra incoherente
que no puedo definir,
y al no poder comprenderla
solo me queda decir,
que aquellos que las provocan
y quien la apoye también,
reciban como castigo
el de no poder dormir,
que sueñen todas las noches
viendo a las gentes morir,
a los niños mutilados
y a los ancianos sufrir,
y que el día de su muerte
les vengan a recibir
las almas de aquellas gentes
a los que ayudó a morir,
que solo el que da la vida,
es quien la puede pedir.
1.1k
Fontefrida, Fontefrida, Fontefrida y con amor,
do todas las avecicas van tomar consolación,
si no es la tortolica que está viuda y con dolor.
Por ahí fuera pasar el traidor del ruiseñor,
las palabras que él decía llenas son de traición;
-Si tú quisieses, señora, yo sería tu servidor.
-Vete de ahí, enemigo, malo, falso, engañador,
que ni poso en ramo verde, ni en prado que tenga flor,
que si hallo el agua clara, turbia la bebía yo;
que no quiero haber marido, porque hijos no haya, no,
no quiero placer con ellos, ni menos consolación.
Déjame, triste enemigo, malo, falso, mal traidor,
que no quiero ser tu amiga ni casar contigo, no.
1k
Vamos, Margot, repíteme esa historia
Que estabas refiriéndole a María,
Ya vi que te la sabes de memoria
Y debes enseñármela, hija mía.
-La sé porque yo misma la compuse.
-¿Y así no me la dices? Anda, ingrata.
-¡Tengo compuestas diez! -¡Cómo! repuse,
¿Te has vuelto a los seis años literata?
-¡No, literata no! pero hago cuentos...
-No temas que tal gusto te reproche.
-Al ver a mis hermanos tan contentos
Yo les compongo un cuento en cada noche.
-¿Y cómo dice el que contando estabas?
-Es muy triste, papá, ¿qué no lo oíste?
-Sólo oí que lloraban y llorabas.
-¡Ah! sí, todos lloramos; ¡es muy triste!
Imagínate un niño abandonado
De grandes ojos de viveza llenos,
Rubio, risueño, gordo y colorado
-Como mi hermano Juan, ni más ni menos.
Figúrate una noche larga y fría,
De muda soledad, sin luz alguna,
Y ese niño muriendo, en agonía,
Encima de la acera, no en la cuna.
-¿En las heladas lozas? -Sí, en la acera.
Es decir, en la calle... ¡Qué amargura!
-Hubo alguien que pasando lo creyera
Un olvidado cesto de basura.
Yo pasaba, lo vi, bajé mis brazos
Queriendo darle maternal abrigo
Y envuelto en un pañal hecho pedazos
Lo alcé a mi pecho y lo llevé conmigo.
Lloraba tanto y tanto el angelito
Que ya estaban sus párpados muy rojos...
Y a cada nueva queja, a cada grito
El alma me sacaba por los ojos.
Me lo llevé a mi cama: entre plumones
Lo hice dormir caliente y sosegado...
¡Cómo hubo en este mundo corazones
capaces de dejarlo abandonado!
¡Ay! yo sé por mi libro de lectura
Que estudio en mis mayores regocijos,
Que ni los tigres en la selva oscura
Dejan abandonados a sus hijos.
¡Pobrecito! yo sé su mal profundo,
Le curo como madre toda pena;
Parece que este niño en este mundo
No es hijo de mujer sino de hiena.
De mi colchón en el caliente hueco
Duerme para que en lágrimas no estalle;
Y llorando Margot, mostró el muñeco
Que en cierta noche se encontró en la calle.
1.2k
La curva de su vientre,
Pandeándose de vida.
Deseo tanto ese momento,
Regalarte tal dicha,
Sentir el amor crecer,
Pataditas de ternura.
Sueño, tanto, llenarme así,
Con el resultado de este amor,
Sincero y puro,
Y siempre tan creativo.
Hacer de mi cuerpo un hogar,
Hacer de nuestra casa un castillo
De luz y risas de niño.
Quiero ya tener en mis brazos
Tierno bebé, testamento de nuestra historia,
Con tus ojos y pestañas de niño,
Con mis rizos alborotados rebeldes,
Que tenga las piernas largas y fuertes
De su papá,
La curiosidad insaciable mía.
Tanto amor hay dentro de mi por ti,
Amor,
Que amo a nuestros hijos desde hora,
Desde antes de que sean posibilidades,
Ahora que sólo son ese brillo en mis ojos,
En los tuyos.
Dec 30, 2013
Dec 30, 2013 at 2:09 AM UTC
Fue domingo en las claras orejas de mi burro,
de mi burro peruano en el Perú (Perdonen la tristeza)
Mas hoy ya son las once en mi experiencia personal,
experiencia de un solo ojo, clavado en pleno pecho,
de una sola burrada, clavada en pleno pecho,
de una sola hecatombe, clavada en pleno pecho.
Tal de mi tierra veo los cerros retrasados,
ricos en burros, hijos de burros, padres hoy de vista,
que tornan ya pintados de creencias,
cerros horizontales de mis penas.
En su estatua, de espada,
Voltaire cruza su capa y mira el zócalo,
pero el sol me penetra y espanta de mis dientes incisivos
un número crecido de cuerpos inorgánicos.
Y entonces sueño en una piedra
verduzca, diecisiete,
peñasco numeral que he olvidado,
sonido de años en el rumor de aguja de mi brazo,
lluvia y sol en Europa, y ¡cómo toso! ¡cómo vivo!
¡cómo me duele el pelo al columbrar los siglos semanales!
Y cómo, por recodo, mi ciclo microbiano,
quiero decir mi trémulo, patriótico peinado.
1k
Ellos son, ellos vienen
cada noche a mi lado.
Por mucho que intentara
ocultarme, enterrarlos,
por mucho que quisiera
creer que está el pasado
para siempre dormido,
ellos, desde sus altos
tronos, ellos, siluetas
contra un cielo apagado,
ellos, amigos, hijos
del mismo tiempo, hermanos
en el mismo dolor,
silenciosos, doblados
por su pesada carga
vendrían a mi lado.
Ellos, son muy temblorosos,
muy lentos y muy pálidos.
Pedro, grave, tranquilo,
enorme, sosegado
como el mar en otoño.
Murió un día de marzo
allá lejos…
Fernando:
parecía una tapia
bajo el sol del ocaso.
Enterrado en la niebla
quedó un día.
Milagros:
yo no la conocí.
Tenía veinte años.
Dicen que eran sus ojos
transparentes y vagos;
que era alegre y muy linda…
Rodrigo, coronado
de espumas, semidiós
marino. Murió ahogado
frente a la playa un día
de tormenta.
¡Qué
claros
los veo! Ellos son, vienen
cada noche a mi lado,
vestidos de jirones
oscuros del pasado.
Ellos quiebran el vidrio
de mis sueños, extraños
y ausentes, como si
nunca hubieran soñado
conmigo, bajo el mismo
cielo triste.
Descalzos
andan. Yo no los siento
descender de sus marcos.
Yo no sé que palabras
traen, que no he descifrado.
Nombres, fechas, lugares…
¡Señor, me está vedado
tu secreto! No puedo
darles mi sangre. Hablo
con ellos y no entienden
mis palabras. Los llamo
a voces y no me oyen.
Ellos, lentos y vagos,
ellos son, ellos vienen
cada noche a mi lado.
Ellos amigos, hijos
del mismo tiempo, hermanos
en el mismo dolor,
silenciosos, doblados,
llenos de pesadumbre,
misteriosos y vagos.
1.1k
"hop hop alba amo" decía a caballo de Alabama bright morgan
había nacido al lado de donde se quedaron los juntadores de pasto
indios choctaw que leían las nubes
frenadas por el sur los Apalaches tanta desolación
dios mío tanta desolación no alcanzó para un buen río
"no alcanzaste para un buen río mi Dios" decía bright morgan
"ah distraído" decía a caballo entre Sam Dale, William Bankhead (que tenía
cabeza de pájaro señor) y aún la Julia Tutwiler
(reformadora social consolatriz de presos poetisa) otros notables del lugar
sí
"¡ah muererío muererío!" decía bright morgan sin dejar de correr
pensando en la madre que vio decapitar a siete hijos subida su tejado
y después se tiró del tejado
bright morgan hablaba también
de las culebras y alacranes que se comieron el corazón amargo
de 7 hermanos 7 camino de Aragón
ola que ola la maripola no pasa nadie nadie
no pasa nadie por el cuerpo de bright morgan ya
más que el viento la arena volada por el aire
porque se va a morir
lo dejarán salir
y la madre se subirá al tejado y dirá:
"quien a este hijo pierde merece ser apedreada
le pediría uñas al águila pezuñas a la
bestia con pezuñas
y no le dejaría a la tierra ese muchacho lindo no"
decía la madre de bright morgan
"no dejaría que la tierra lo pudra le deshaga la frente hermosa no
yo se lo arrancaría a la tierra de trigo sembrada
con dolor robaría a la tierra ese hijo tan bueno cara de plata"
decía la madre de bright morgan:
"que se llevó la tierra con golpe rabioso no
ese pequeño novio no alcanzó a criar hijos
dejó casa vacía por casa llena de compañeros sin luz"
mientras tanto bright morgan murió
"no le echen tierra sobre la frente hermosa" pedía la madre pero él
crecía a la derecha a la izquierda
abajo arriba iba creciendo como una vaca grande
cuando el pelo de bright morgan paró
toda Alabama se detuvo un instante
pero ya no decía "madre madre no me dejes salir"
ola que ola maripola no pasa nadie nadie
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Paso a Nuestro Amo y Señor
andas, lienzo y candelabros.
Paso a Nuestro Salvador
el Señor de los Milagros.
La calle es un río humano
por cuyo cauce, la gente
muy acompasadamente
camina desde temprano.
"Avancen, avancen hermanos,
no estorben al cargador..."
grita el Capataz Mayor
que las cuadrillas comanda.
"Paso, que vienen las andas,
paso a Nuestro Amo y Señor..."
Por las calles se desborda
aquel torrente morado;
gimen los pies maltratados,
la Fe permanece sorda.
La multitud que lo aborda
da marco al rey de los cuadros:
Caídas y descalabros
en aquella mar mulata,
y cual velero de plata
andas, lienzo y candelabros.
Una señora morena
le ofrece todos sus hijos;
una ciega de ojos fijos
pídele Luz Nazarena;
azota una Magdalena
su vil cuerpo pecador.
Al paso del Redentor
doblan tristes las campanas
"Avancen, avancen hermanas,
paso a Nuestro Salvador..."
Sobre el lienzo de Jesús
la tarde pinta una sombra.
Sobre las frentes se nombra
señal dela Santa Cruz...
Bajo un cirio -santa luz-
A Ti, Señor, me consagro,
y de tus perfiles magros
venga a nos tu Redención
que nunca negó perdón
el Señor de los Milagros.
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Hay, madre, un sitio en el mundo, que se llama París. Un sitio
muy grande y lejano y otra vez grande.
Mi madre me ajusta el cuello del abrigo, no porque empieza a nevar,
sino para que empiece a nevar.
La mujer de mi padre está enamorada de mí, viniendo y
avanzando de espaldas a mi nacimiento y de pecho a mi muerte. Que soy
dos veces suyo: por el adiós y por el regreso. La cierro, al
retornar. Por eso me dieran tánto sus ojos, justa de mí,
in fraganti de mí, aconteciéndose por obras terminadas,
por pactos consumados.
Mi madre está confesa de mí, nombrada de mí.
¿Cómo no da otro tanto a mis otros hermanos? A
Víctor, por ejemplo, el mayor, que es tan viejo ya, que las
gentes dicen: ¡Parece hermano menor de su madre! ¡Fuere
porque yo he viajado mucho! ¡Fuere porque yo he vivido más!
Mi madre acuerda carta de principio colorante a mis relatos de regreso.
Ante mi vida de regreso, recordando que viajé durante dos
corazones por su vientre, se ruboriza y se queda mortalmente
lívida, cuando digo, en el tratado del alma: Aquella noche fui
dichoso. Pero, más se pone triste; más se pusiera triste.
-Hijo, ¡cómo estás viejo!
Y desfila por el color amarillo a llorar, porque me halla envejecido,
en la hoja de espada, en la desembocadura de mi rostro. Llora de
mí, se entristece de mí. ¿Qué falta
hará mi mocedad, si siempre seré su hijo? ¿Por
qué las madres se duelen de hallar envejecidos a sus hijos, si
jamás la edad de ellos alcanzará a la de ellas? ¿Y
por qué, si los hijos, cuanto más se acaban, más
se aproximan a los padres? ¡Mi madre llora porque estoy viejo de
mi tiempo y porque nunca llegaré a envejecer del suyo!
Mi adiós partió de un punto de su ser, más externo
que el punto de su ser al que retorno. Soy, a causa del excesivo plazo
de mi vuelta, más el hombre ante mi madre que el hijo ante mi
madre. Allí reside el candor que hoy nos alumbra con tres
llamas. Le digo entonces hasta que me callo:
-Hay, madre, en el mundo un sitio que se llama París. Un sitio
muy grande y muy lejano y otra vez grande.
La mujer de mi padre, al oírme, almuerza y sus ojos mortales
descienden suavemente por mis brazos.
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Cuaderno,
cuaderno en que la amada
copia mis versos y dibuja flores.
Eres como una rueca torneada
donde se fuera hilando, poco a poco,
toda la buena seda de mi alma.
¿En qué oculto cajón
de quién sabe qué mueble y en qué casa,
te encontrarán las manos revoltosas
de nuestros hijos? (Ella tendrá tu cara,
tus ojos sobre todo; él hará versos.)
Y abrirán el misterio de tus páginas,
un poco amarillentas por los años,
murmurarán tus versos en voz baja
y asombrándose luego, tal vez digan:
¡Mirá, papá y mamá, cómo se amaban!
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