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"gritaba" poems
Hace algún tiempo, cuando todavía me consideraba cadaver, no hubiera llegado a pensar que podría volver a sentir. Desconectarme era lo mío. No sentir, no querer vivir, lo usual, lo de todos los días. Cuando todavía me consideraba cadaver, no tenía documento que probara que algún día hubiese estado viva. Cuando estaba fría y sin vida, todo lo que quería es sentirme como ahora lo hago. Lo negaba, si. Me odiaba, si. Pero quería, claro. Después de ese tiempo, cuando ya no me consideraba cadaver, descubrí que las marcas no se irían nunca. Seguirían tanto en mis piernas como en mi cabeza y que todavía podría ser almenos parte cadaver. Solo amaba a la tierra mas no a los habitantes y menos al tibio cadaver llamado Nicole. Pasaron meses y el cadaver vino a la vida. Revivio y en cualquier momento se puede convertir en una persona como otra. El cadaver dejo de ser cadaver. BOOM. CAPOOM. La agonía termino. ¡El cadaver esta vivo! Se grito por las calles, mientras este saltaba y gritaba que lo amaba. Se podría pensar que esto termina como en los cuentos de hadas. Finales felices y cuentos para dormir. Pero una historia tan tenebrosa como la del cadaver no puede ser contada, ni recordada. Pero talvez, solo narrada.
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Mar 16, 2014
Mar 16, 2014 at 6:46 PM UTC
El Cadaver (Spanish)
el feroz coito interrumpido, por esa mirada, de mujer gato, de leona de fuego. tu cuerpo gritaba por el placer, escondido de tu propio deseo. clamas por un toque lascivo, buscas  que te azote tenderly. y luego te ame en silencio. la feroz torsión de tu cuerpo, rozando el mio. la mustia y quieta llama, se volvió fogata, en tus entrañas, de mujer felina. ruges por  mi mordida, luego te dejas estar, mirando silente. que aquella bestia deseada, te folle en la oscuridad, como niña buena, que desea peligro. y el roce equinoccial se vuelve placentero, como si el dolor y la perdida, fuernan la exquisita concecuencia, de ser lo que eres, una leona, una diosa que muerde el polvo, entre la perdida y lo exquisito en tu caída, y en tu humanización estando perdida hallaste el centro, tu leona, rugiendo, amada bestia. perdida entre los estertores, de tus entrañas, en fuego, y entre ese fuego la hallaste   tu leona,tu leoparda     hermosa salvaje,   serena. davide montesquieu
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Oct 29, 2015
Oct 29, 2015 at 12:13 AM UTC
La leona
Esa noche soñé, soñé que me enredaba un aura, un aura tan cambiante, donde de ella emanaban cantos, gritos y reclamos, que al poco rato, se tornaban en zafiros ¡unos tan malditos! que me rasgaban la piel como espinas, ante la insistencia del recuerdo. De repente, tu boca insana me despierta, pero noto que no era tu boca, nunca lo fue, era la sombra, una tan vil y desalmada, que hurtó tú cara, tú cara, ¡Oh, tú cara! Tan falsa! Tan dañina! Por la cual, yo, tan cegada y entorpecida gritaba en mis adentros: "Acércate, acércate, y líbrame de mi pesar" Luego, en claridad perfecta, hay dos sombras, detrás una tercera, sin yo saber quién es quién, sobre ellas vuela el pájaro azul, el símbolo de mi voluntad, quebrantando los cristales, que de tu incertidumbre me arrastró; La tercera sombra, la más incomprensible, dispara la flecha, la que me aniquiló el corazón. Y esta sombra, sin pensarlo, se esfumó, y cuando su voluntad esboza, vuelve a mí, para repetir una vez más su maldad. ¡Fue el veneno! ¡Fue la ira! ¡Fue la venganza! que me dejó sin alma, que me permitía escuchar como aquella se perdía, tan potente, tan fugaz, al igual que una avalancha. Poco a poco aprendí a nunca más darme cosas comunes que anhelan; sobre todo, al atacarme en rayo fiero, el recuerdo que niego, estableciendo el rojo en mis mejillas, por la causa injusta de tu egoísmo descomedido que me centella en los ojos.
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Apr 9, 2015
Apr 9, 2015 at 3:53 AM UTC
La Maldición De Los Fuegos y De Las Sombras
Lentamente venía la vaca bermeja, por el campo verde, todo lleno de agua; lentamente venía, los ojos muy tristes, la cabeza baja, y colgando del morro brillante un hilo de baba. Enferma venía la buena, la única" de la pobre chacra. -¡Hazla correr, hombre!- La mujer gritaba al viejo marido. -¡Se viene empastada! Y el viejo marido los brazos subía y bajaba, y la vaca corrió como pudo, los ojos más tristes, la cabeza baja... Junto a un alambrado, salpicando el agua, cayó muerta la vaca bermeja; ¡El viejo y la vieja lloraban! Y vino un vecino con una cuchilla afinada, y en el vientre, redondo y sonoro de una puñalada. Un poco de espuma, de un verde muy claro de alfalfa, surgió por la herida; y el docto vecino, después de profunda mirada, acabó sentencioso: la carne está buena, hay que aprovecharla. Los cielos estaban color de ceniza, el viejo y la vieja lloraban.
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La vaca muerta
Que dolor! Fisico, anatomico, somatico Que tormento! Tetrico, tragico, terrorifico Que podre darte, ahora? En esta desgraciada tortura? Lagrimas empachadas de verguenza y que insensatez que no me dijistes lo que me distes que cada vez entrastes mirando mi semblante gritaba, chillaba me descuartizabas por ti, para mi para nada para lagrimas para conocida rotura y poca recompensa muchas disculpas mias pero eran tuyas
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Jan 20, 2015
Jan 20, 2015 at 11:10 PM UTC
Infectada
Hoy soñé contigo y contigo vivía un día tan tranquilo que me asusté por pensar que había muerto, las campanas de la iglesia sonaban y pensé que alguien había muerto, mi madre me gritaba desde abajo y pensé lo peor, espero no volverte a soñar contigo porque así como el pasado ya murió, no quiero seguir pensando que alguien está muerto, ni siquiera tú.
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Oct 17, 2013
Oct 17, 2013 at 4:42 PM UTC
Tú, No.
"lo que hacemos en nuestra vida privada es cosa nuestra" dijeron las Seis Enfermeras Locas del Pickapoon Hospital de Carolina mientras movían sus pechos con una dulzura tan carecida a Bine ¿y si Dios fuera una mujer? alguno dijo ¿y si Dios fuera las Seis Enfermeras Locas de Pickapoon? dijo alguno ¿y si Dios moviera sus pechos dulcemente? dijo ¿y si Dios fuera una mujer? corrían rumores acerca de las Seis las habían visto salir de hospedajes sospechosos con una mirada triste en la boca las habían visto en una cama del Bat Hotel las habían visto fornicando con sastres zapateros carnicero de toda Pickapoon ¿y acaso Dios no sale de los hospedajes con una mirada triste en la boca? alguno dijo ¿y si Dios fuera una mujer? ¡tetas de Dios! ¡blancos muslos de Dios! ¡lechosos! dijo ¡leche de Dios! gritaba por los techos de toda la ciudad así que lo quemaron hicieron una hoguera alta al pie de la colina del Este y también quemaron a las Seis Enfermeras Locas de Pickapoon todas eran rubias y cada día habían visto a la muerte trabajar eso es todo así acaban con los temblores mortales e inmortales en Carolina y otros sitios de Dios ¿y si Dios fuera una mujer? ¿y si Dios fuera las Seis Enferrneras Locas de Pickapoon? dijo alguno
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Preguntas
"oh warren warren" gritaban todos los idiotas del pueblo en la mañana de Santa Mónica sucia por el hollín los escapes los sueños rotos o podridos de la noche anterior qué formidable extrañas rosas u orquídeas florecían en esa podredumbre caliente mientras la multitud del bulevar vivaba a warren ese dabliu cormoran y él se deslizaba de contrabando por el día "oh warren warren" le decían sobre la suciedad el mal olor el pésame envolviendo tanta salud apenas débil o muda o yendo en dirección a su pérdida en todo caso era así: el ser se lo dio ola madre en hermoso verdor a su sombra creció warren como piedra en el río hasta que la rompió como flecha con suaves ojos disparada ¡y si pudiera olvidar completamente! "warren warren" gritaba la multitud no dejándolo dormir o sólo abría su dureza donde volaba una mosca azul sospechosa warren ese dabliu cormoran: ¿tenías acaso ají en tu sementera? en todo caso se voló y voló quiéranlo mucho lagartos denle sombrita en la mitad tápenlo para el frío o que lo abrigue el calor de los sueños podridos de Santa Mónica el hollín "oh warren warren" gritaban todos los idiotas del pueblo pero no así porque así qué pasa con las águilas
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Lamento por los idiotas de warren s.w. cormorann
No fue jamás mejor aquello. Esto de ahora es doloroso; pero el dolor nos hace hombres y ya ninguno estamos solos. Alto fue el precio que pagamos: miseria y llanto de los ojos, nuestros mejores años verdes y nuestros sueños más hermosos. Porque nacimos bajo el signo del cerebro. Pero ya todo se vino a tierra una mañana. Lo devastó un viento glorioso, y somos ruinas o cimientos, algo inconcreto, algo borroso: tronco cortado a ras de tierra, que nadie sabe que fue tronco. Predestinados para sabios, para teóricos, nos enseñaron muchas cosas conceptualmente. Y como a un pozo de agua estancada y silenciosa, fuimos echando piedras, lodo, trozos inútiles de muerte, mármoles rotos. Ahora no vemos sobre el agua El paisaje que se alza en torno. Predestinados para sabios, para teóricos, conoceríamos la vida sólo a través del microscopio, y nuestro amigo, nuestro hermano, serían entes, microcosmos, nombres velados, sin sentido, abstracciones… Pero ya todo se vino a tierra una mañana. Lo devastó un viento glorioso. Se desbordó un día la vida, nos tornó locos, y les pusimos a las cosas nuevos nombres. Y el vino rojo de la sangre, y el agua pálida del llanto, el sol majestuoso del mediodía de verano fueron más que simples fenómenos, abstracciones, malabarismos de los teóricos. Éramos hombres, y el de enfrente, aquel que hablaba con nosotros, de su tiempo, de nuestro tiempo, no era un ente ni un microcosmos. El que sufría, el que gritaba o lloraba por estar solo; el que durmió sobre la hierba las noches húmedas de otoño a nuestro lado, alma con alma, hombro con hombro, aquél, cegado por la tierra que nos echaban a los ojos; aquél que anduvo por los campos solitario, pisando odios, era un hombre de carne y hueso como nosotros. … Es extraño. Noches y días se suceden. Seguimos solos como unos árboles raquíticos en la cima de un monte. Pozos semicegados. (Pero el agua, invisible para los ojos, como una remota esperanza suena en el fondo.) Es triste alzarse de uno mismo, poner los ojos en el rostro de los hombres que han de venir tras de nosotros, que no sabrán que entre los árboles, sobre la hierba, en el mar hondo, en las ciudades, en las cumbres, hemos cantado, temblorosos por la alegría de estar vivos. Así pasamos, como un soplo de brisa azul sobre la piedra. Sin dejar rastro, como el oro de las hojas, cuando coronan la frente grave del otoño… Porque no queda ni una sola rosa plantada por nosotros.
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Generación
No fue jamás mejor aquello. Esto de ahora es doloroso; pero el dolor nos hace hombres y ya ninguno estamos solos. Alto fue el precio que pagamos: miseria y llanto de los ojos, nuestros mejores años verdes y nuestros sueños más hermosos. Porque nacimos bajo el signo del cerebro. Pero ya todo se vino a tierra una mañana. Lo devastó un viento glorioso, y somos ruinas o cimientos, algo inconcreto, algo borroso: tronco cortado a ras de tierra, que nadie sabe que fue tronco. Predestinados para sabios, para teóricos, nos enseñaron muchas cosas conceptualmente. Y como a un pozo de agua estancada y silenciosa, fuimos echando piedras, lodo, trozos inútiles de muerte, mármoles rotos. Ahora no vemos sobre el agua El paisaje que se alza en torno. Predestinados para sabios, para teóricos, conoceríamos la vida sólo a través del microscopio, y nuestro amigo, nuestro hermano, serían entes, microcosmos, nombres velados, sin sentido, abstracciones… Pero ya todo se vino a tierra una mañana. Lo devastó un viento glorioso. Se desbordó un día la vida, nos tornó locos, y les pusimos a las cosas nuevos nombres. Y el vino rojo de la sangre, y el agua pálida del llanto, el sol majestuoso del mediodía de verano fueron más que simples fenómenos, abstracciones, malabarismos de los teóricos. Éramos hombres, y el de enfrente, aquel que hablaba con nosotros, de su tiempo, de nuestro tiempo, no era un ente ni un microcosmos. El que sufría, el que gritaba o lloraba por estar solo; el que durmió sobre la hierba las noches húmedas de otoño a nuestro lado, alma con alma, hombro con hombro, aquél, cegado por la tierra que nos echaban a los ojos; aquél que anduvo por los campos solitario, pisando odios, era un hombre de carne y hueso como nosotros. … Es extraño. Noches y días se suceden. Seguimos solos como unos árboles raquíticos en la cima de un monte. Pozos semicegados. (Pero el agua, invisible para los ojos, como una remota esperanza suena en el fondo.) Es triste alzarse de uno mismo, poner los ojos en el rostro de los hombres que han de venir tras de nosotros, que no sabrán que entre los árboles, sobre la hierba, en el mar hondo, en las ciudades, en las cumbres, hemos cantado, temblorosos por la alegría de estar vivos. Así pasamos, como un soplo de brisa azul sobre la piedra. Sin dejar rastro, como el oro de las hojas, cuando coronan la frente grave del otoño… Porque no queda ni una sola rosa plantada por nosotros.
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Ayer probé el humo era DENSO era ESPESO Ayer caminaba por la avenida paso un autobús era GRANDE gritaba HUMO Era denso, era espeso, era gris. Entro en mi cuerpo, escupí lamentos, camine a la tienda y estaba allí con un par de cigarrillos y unos jeans Era LINDA deslumbraba VIDA buscaba FUEGO y le sonreí...
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Jul 2, 2018
Jul 2, 2018 at 1:36 AM UTC
Humo
Esa mujer se parecía a la palabra nunca, desde la nuca le subía un encanto particular una especie de olvido donde guardar los ojos, esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo. Atención atención yo gritaba atención pero ella invadía como el amor, como la noche, las últimas señales que hice para el otoño se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos. Dentro de mí estallaron ruidos secos, caían a pedazos la furia, la tristeza, la señora llovía dulcemente sobre mis huesos parados en la soledad. Cuando se fue yo tiritaba como un condenado, con un cuchillo brusco me maté, voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre, él moverá mi boca por la última vez.
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Gotán
Yo era feliz asi Viviendo ensi Mi vida girando En tu entorno rodando Quiza no te enterabas Lo feliz que yo estaba Con ta poco me conformaba Tu presencia me bastaba Tu mirada me enloquecia Al verte enrojecia Mi estomago saltaba De emocion por dentro gritaba Porque verte me llenaba tanto Para mi eras un encanto Fantasearte era mi alegria Verte ir siempre mi agonia Como arracancarte de mi mundo El dolor es muy rotundo Me haces mucha falta Quisiera hacerte una carta Y hacer mas el ridiculo? La estupidez es mi dicipulo Estupidez aprendiendo de un mal amor Sin futuro ,solo dolor ,no tiene correccion. 3/15/2016 EveGaby
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Mar 22, 2016
Mar 22, 2016 at 11:11 PM UTC
Dicipulo
Cuenta Bebé dos meses no cumplidos, Pero burlando al tiempo y sus reveses, Como todos los niños bien nacidos Parece un señorón de 20 meses. Rubio, y con ojos como dos luceros Lo vi con traje de color de grana En un escaparate de Plateros Un domingo de Pascua en la mañana. Iban conmigo Concha y Margarita Y al mirar las dos, ambas gritaron: «¡Mira padre, qué cara tan bonita!» Y trémulas de gozo mi miraron. ¿Quién al ver que en sus hijas se subleva La ambición de adueñarse de un muñeco, No se siente vencido cuando lleva Dos duros en la bolsa del chaleco? Ha vencido pensé: si está comprado, Y como es natural tiene otros dueños Mis hijas perderán el encantado Palacio de sus mágicos ensueños. Pero movido el paternal cariño, Entré a la tienda a realizar su antojo, Y dije al vendedor: «Quiero ese niño De crenchas blondas y vestido rojo». Abrió entonces la alcoba de cristales Tomó a Bebé, lo puso entre mis manos, Y convirtió a mis hijas en rivales Porque el amor divide a los hermanos. «Para mí» -Concha me gritó importuna, «Para mí» -me gritaba Margarita, Y yo les grité al fin: «para ninguna» Con la seca aridez de un cenobita. Reinó un silencio entre las dos profundo, Y yo recordé entonces conturbado Este axioma tristísimo del mundo: «Ser rival es odiar y ser odiado». Y así pensé: no debo en corazones Que de la vida llaman a la puerta, Encender con el celo esas pasiones, Que el odio atiza y el rencor despierta. La historia del amor con dos premisas, Iguala a la mujer y no os asombre; ¡Un muñeco en la edad de las sonrisas, Y en la edad de las lágrimas, un hombre!
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Bebé
Cuenta Bebé dos meses no cumplidos, Pero burlando al tiempo y sus reveses, Como todos los niños bien nacidos Parece un señorón de 20 meses. Rubio, y con ojos como dos luceros Lo vi con traje de color de grana En un escaparate de Plateros Un domingo de Pascua en la mañana. Iban conmigo Concha y Margarita Y al mirar las dos, ambas gritaron: «¡Mira padre, qué cara tan bonita!» Y trémulas de gozo mi miraron. ¿Quién al ver que en sus hijas se subleva La ambición de adueñarse de un muñeco, No se siente vencido cuando lleva Dos duros en la bolsa del chaleco? Ha vencido pensé: si está comprado, Y como es natural tiene otros dueños Mis hijas perderán el encantado Palacio de sus mágicos ensueños. Pero movido el paternal cariño, Entré a la tienda a realizar su antojo, Y dije al vendedor: «Quiero ese niño De crenchas blondas y vestido rojo». Abrió entonces la alcoba de cristales Tomó a Bebé, lo puso entre mis manos, Y convirtió a mis hijas en rivales Porque el amor divide a los hermanos. «Para mí» -Concha me gritó importuna, «Para mí» -me gritaba Margarita, Y yo les grité al fin: «para ninguna» Con la seca aridez de un cenobita. Reinó un silencio entre las dos profundo, Y yo recordé entonces conturbado Este axioma tristísimo del mundo: «Ser rival es odiar y ser odiado». Y así pensé: no debo en corazones Que de la vida llaman a la puerta, Encender con el celo esas pasiones, Que el odio atiza y el rencor despierta. La historia del amor con dos premisas, Iguala a la mujer y no os asombre; ¡Un muñeco en la edad de las sonrisas, Y en la edad de las lágrimas, un hombre!
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En el pozo la guardaron. Para que no la robasen en el pozo la guardaron -como una onza en un bolso- aquellos fieros románticos. Y estuvieron dos cipreses la noche entera velando. La noche entera de un siglo los dos cipreses velaron. Pero fue en vano, fue en vano, toda la vela fue en vano. Al llegar la madrugada el Sol levantó los brazos y asomó sobre la sierra su rostro congestionado de risa, que gritaba: ¡la han robado, la han robado, la han robado!...
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¿y la luna?
Pluma, usted es una burbuja Yo no le veo mucho pero, Cuando yo le veo, me hace el dia. Como una burbuja, siempre es libre, libre al andar con los vientos, donde se van. Ahora, sin embargo, yo no pienso en usted mucho. Cuando yo lo hago, yo le imagino atrapado, atrapado en una colección de arte en una casa, pensando sobre la vida que tenia cuando fue libre. Pero, todavia espero. Espero que un dia, va a ser ser libre otra vez. Libre a andar con los vientos en el cielo. Tambien pregunto, todavía recuerda, cuando yo le sostenía en mis manos, Y después dejando que vuele mientras gritaba con felicidad porque finalmente, yo ayude algo a su libertad.
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Nov 29, 2017
Nov 29, 2017 at 2:15 PM UTC
Spanish translation of Ode to a Feather
a los cuarenta tommy derk descubrió que él sufría la suerte de su pueblo que el paraíso a cuenta lo destinaba a páramo del mundo ¡ah tommy derk cómo lloraba en su entretela o revés! pero ni así regaba sus tierritas donde la luz se le apagaba al pie del sicomoro marrón y el socomoro también se apagaba arrugándolo a tommy derk cortándole la claridad del pelo llenándolo de hojas con su nombre muerto escrito allí ¡ah celebres palomas! ninguna vino a defenderlo a tommy derk ninguna le dio plumitas para el frío o pan con leche para el hambre del sur así que tommy derk se acostó a morir nomás y pidió que por lo menos lo hacharan hicieran leña con él algún fuego con él algún calor o luz o advertencia cuando lo fueron a encender se le volaron los caballos se le volaron los caballos a tommy derk unos fueron al norte otros al frente unos fueron al tiempo otros a él peor esa sangre reseca que dejó tommy derk justísimo debajo de donde ardió parecía una pluma con leche con su nombre vivo escrito allí "tommy derk tommy derk" gritaba la plumita mientras todos los sicomoros de Ohio especialmente agachaban la cabeza en silencio como una mala soledad
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Lamento por el sicomoro de tommy derk
El bermellón gritaba. Gritaba el verde nilo. El granate, el cobalto, el índigo gritaban. Del ***** al escarlata corría el amarillo. Se zambulló el celeste. Me abrazó el colorado. El ultramar oscuro me tiró un salvavidas. Pero el violeta inmóvil me miró. Me miraba, con los brazos cruzados.
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Salvamento
Mientras yo en mi yacija como es debido yazgo arropado en las mantas y las evocaciones de días más luminosos y clementes, por no sé qué resquicio de mi ventana entra un cuchillo de frío, un gris galgo de frío que se afana en mis huesos con furia roedora. No es de ahora, ese frío. Viene desde muy lejos: de otras calles vacías y lluviosas, de remotas estancias en penumbra pobladas sólo por suspiros, de sótanos sombríos en cuyos muros reverbera el miedo. En un lugar distante, trizó una bala el luminoso espejo de aquel sueño, y alguien gritaba aquí, a tu lado. Amanecía.) No. No está desajustada la ventana; la que está desquiciada es mi memoria.
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Estampa de invierno
No tienen que hacer escándalos, Yo no resistiré el arresto, es que no lo creerá usted, sí, es cierto que los mate, pero fue por defender mi propia vida. Mate y lo hice con mucho placer. Mate el miedo a la soledad. Mate todo lo que me estorbaba. Mate la cerrazón de mis días. Desangrando vi morir la guerra por la paz. Pidiéndome piedad gritaba la ansiedad. Suspirando su ultimo respiro deje a los desalientos. La rabia, la indiferencia e irreverencia que sentía contra mí misma, y todo lo que me ofuscaba mi libertad. Sí, soy culpable, mate y sin piedad alguna. Quería volver a sonreír, deseosa de amar estaba, de surcar los cielos como águila, de tomar como amante de nuevo al Señor Sueño, de soñar con la felicidad, de sonar mis pies descalzos en el frio suelo, de desvelarme en mil noches bohemias, de gozar y disfrutar lo que me quedaba de vida, enfilarme con el tiempo, poner a gozar mi cuerpo, revivir mis labios ya muerto, endulzar mis manos cansadas y tibias. Y los tuve que matar. Fue en defensa propia, se lo aseguro. Albanada me la pasaba noche y día. Forzada a tomar pastillas de desdicha-día tras día. Hasta que no pude más….y, a todos lo tuve que matar. Me amenazan todos los días, y si no lo hacía….ellos a mí me matarían. y de la manera más cruel su magistrado.., condenando mis días, a vivir una vida de amargura que le aseguro a usted.. no me merecía. LeydisProse 7/25/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Jul 25, 2017
Jul 25, 2017 at 4:29 PM UTC
Culpable!!!
Llamaba a misa el esquilón lejano; En el valle, la aldea sonreía; Galopábamos ambos por el llano; El sol radiante, y sonrosado el día. «¡Corre!» gritaba; «quiero ver al Cura, A confesarme voy antes de misa». Y sonaba su voz como agua pura, Y galopaba aprisa, y más aprisa. Y recibió su labio el pan bendito Alzando al cielo los azules ojos En mudo ruego, el ademán contrito, Y en la mejilla púdicos sonrojos. Y le dije: «¿De qué te confesaste, De engaño o burla, de traición o ira?» Y vivaz respondió: «¿Ya lo olvidaste?... Te hice anoche llorar, y era mentira».
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La confesión
«En el gran cielo de la poesía, mejor dicho en la tierra o mundo de la poesía que incluye cielos astros dioses mortales está cantando el ruiseñor de Keats siempre pasa Rimbaud empuñando sus 17 años como la llama de amor viva de San Juan a la Teresa se le dobla el dolor y su caballo triza el polvo enamorado Francisco de Quevedo y Villegas el dulce Garcilaso arde en los infiernos de John Donne de César Vallejo caen caminos para que los pies de la poesía caminen pies que pisan callados como un burrito andino Baudelaire baja un albatros de su reino celeste con el frac del albatros Mallarméva a la fiesta de la nada posible suena el violín de Verlaine en la fiesta de la nada posible recuerda que la sangre es posible en medio de la nada que Girondo liublimará perrinunca lamora y girarán los barquitos de tuñón contra el metal de espanto que abusó a Apollinaire oh Lou que desamaste la eternidad de viaje el palacio del exceso donde entró la sabiduría de Blake el paco urondo que forraba en lamé la felicidad para evitarle fríos de la época mientras Roque Dalton trepaba por el palo mayor de su alma y gritaba».
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Ruiseñores de nuevo