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"furias" poems
Spanish Su idilio fue una larga sonrisa a cuatro labios… En el regazo cálido de rubia primavera Amáronse talmente que entre sus dedos sabios Palpitó la divina forma de la Quimera. En los palacios fúlgidos de las tardes en calma Hablábanse un lenguaje sentido como un lloro, Y se besaban hondo hasta morderse el alma!… Las horas deshojáronse como flores de oro, Y el Destino interpuso sus dos manos heladas… Ah! los cuerpos cedieron, mas las almas trenzadas Son el más intrincado nudo que nunca fue… En lucha con sus locos enredos sobrehumanos Las Furias de la vida se rompieron las manos Y fatigó sus dedos supremos Ananké… English Their idyll was a smile of four lips… In the warm lap of blond spring They loved such that between their wise fingers the divine form of Chimera trembled. In the glimmering palaces of quiet afternoons They spoke in a language heartfelt as weeping, And they kissed each other deeply, biting the soul! The hours fluttered away like petals of gold, Then Fate interposed its two icy hands… Ah! the bodies yielded, but tangled souls Are the most intricate knot that never unfolds… In strife with its mad superhuman entanglements, Life’s Furies rent their coupled hands And wearied your powerful fingers, Ananké*… *Ananké: Goddess (Greek) of Unalterable Necessity
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El Nudo (The Knot)
Amables Brasas en ascuas descienden de un cielo de mosto alcanzando la carnosa fatiga de las ramas y de tus dudas Como dibujos de tinta caminan los animales en celo y un murmullo de elfos empuja hongos y furias hasta el borde del frío donde la tierra se empapa de calma y de lumbre. Es Otoño, y hay luz en tu casa Una luz antigua que me ampara y me guia, siluetas amables que invitan y esperan al que llega siempre tarde del bosque. Un suelo tibio de pisadas y hocicos crepita suave en las repisas doradas un terco ajetreo vegetal y manso se desliza bajo los pies descalzos de un corzo mudo y dorado que llena de asombro la mañana de rocio tejida. Es horizontal la intimidad entre las viñas desposeídas y los árboles insomnes. Los soles maduros acumulan sus frutas sobre el techo de la tarde y todo lo que tiembla al norte del aire se pudre mansamente hacia los tesoros de marzo. Un olor a nueces iza banderas de humo y carne de castañas exhibe el crepúsculo Una canción se esconde y se escucha y unas muchachas se persiguen y se esconden cantando un estribillo prestado por el viajero perdido. Hay voces prendidas en las ventanas que arden lentamente como adioses marchitos Es tiempo de regresos y dormidas semillas, y de animales rumiando los breves días y las largas noches henchidas de cuentos El vino más joven ya rezuma en las jarras un mosto agridulce parece exprimido del cielo No hay prisa pues la luz es lenta en llegar a las cocinas de Otoño perpetuamente encendidas con los rescoldos de los soles más viejos.
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Sep 29, 2014
Sep 29, 2014 at 11:02 AM UTC
EL OTOÑO ADORA EL **** DE LA LUMBRE
Amables Brasas en ascuas descienden de un cielo de mosto alcanzando la carnosa fatiga de las ramas y de tus dudas Como dibujos de tinta caminan los animales en celo y un murmullo de elfos empuja hongos y furias hasta el borde del frío donde la tierra se empapa de calma y de lumbre. Es Otoño, y hay luz en tu casa Una luz antigua que me ampara y me guia, siluetas amables que invitan y esperan al que llega siempre tarde del bosque. Un suelo tibio de pisadas y hocicos crepita suave en las repisas doradas un terco ajetreo vegetal y manso se desliza bajo los pies descalzos de un corzo mudo y dorado que llena de asombro la mañana de rocio tejida. Es horizontal la intimidad entre las viñas desposeídas y los árboles insomnes. Los soles maduros acumulan sus frutas sobre el techo de la tarde y todo lo que tiembla al norte del aire se pudre mansamente hacia los tesoros de marzo. Un olor a nueces iza banderas de humo y carne de castañas exhibe el crepúsculo Una canción se esconde y se escucha y unas muchachas se persiguen y se esconden cantando un estribillo prestado por el viajero perdido. Hay voces prendidas en las ventanas que arden lentamente como adioses marchitos Es tiempo de regresos y dormidas semillas, y de animales rumiando los breves días y las largas noches henchidas de cuentos El vino más joven ya rezuma en las jarras un mosto agridulce parece exprimido del cielo No hay prisa pues la luz es lenta en llegar a las cocinas de Otoño perpetuamente encendidas con los rescoldos de los soles más viejos.
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Gira la negra, gira la luna, gira la negra luna, sobre sí propia, gira la negra luna de ebonita, gira la negra luna de ebonita -sobre sí propia- y canta: -¡Bah! ¡Canciones! Y músicas abstractas...! Y, lo que canta, es la Música Viva! Oye el Viaje de Invierno, de Franz Schubert, y el Rey de los Alisos, y El Doble y Ganímedes y Ante el mar, y de Schumann, Amores de un poeta, y de Dupare, Invitación al viaje y La vida anterior..., y de Chopín, Preludios y Nocturnos: tú, soñador romántico; tú, doliente elegíaco. Oye la voz serena, la voz profunda oye de Bach -añosa encina, inmensurable selva, órgano él mismo y templo de la harmonía-: tú, sereno y profundo. Y de Mozart el diáfano y sortílego, y de Haydn y Franck, la cortesana y la mística voz, inconfundibles, tú, gustador de lo pulcro y etéreo. Los Cánticos y Danzas de la Muerte, y Sin sol, de Musorgski, tú, angustiado, febril, hiperestésico; y Borís Godunov, Borís Godunov, oye, (bárbara gesta, miedo, sangre, lujuria y fausto) tú, Sátrapa en los sueños... Y, catador sutil de quintaesencias, gusta la mediatinta debussyana, pesquisidora de inusados timbres y lontanos acordes, 1 en un dorado ambiente de calígine. Y, borracho de lumbres y colores, Óye, de Rímski, Antar y Xeherazada y el Gallo de oro -vértigo y lascivia-: mas, si de ritmos ebrio, tú, frenético danzarín, danza todas las furias de Stravínski -del sabio y del bufón mezcladas dósis-: fino humor ricos timbres, forma clara 2 (sobria, o en concertado cataclismo). Y oye, en la noche, y en Tristán e Iseo, la voz vigía de Brangane, plena de lo fatal, o el corno quejumbroso; si no los Funerales de Sigfrido; o el Tránsito al Valhalla, milagroso tumulto. Y tú, plasmado en bronce, los vastos himnos oye, óye las soberanas sinfonías con que la voz del Sordo el orbe nutre! Las acendradas síntesis: sonatas y quátuors, insólito prodigio, filtros puros: la Misa en re, misterio panteísta, denso peán a la Naturaleza! Y el trágico clangor de Coriolano...: oye la voz del Indomado Prometeo, oye la voz del Sordo, oye la voz del Sordo! Gira la negra luna, gira sobre sí propia, gira la negra luna de ebonita, gira la negra luna de ebonita -sobre sí propia- y canta: -Bah! Ficciones! Y músicas abstractas...! Y, lo que canta, es la Música Misma!
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Suite de la luna negra
Gira la negra, gira la luna, gira la negra luna, sobre sí propia, gira la negra luna de ebonita, gira la negra luna de ebonita -sobre sí propia- y canta: -¡Bah! ¡Canciones! Y músicas abstractas...! Y, lo que canta, es la Música Viva! Oye el Viaje de Invierno, de Franz Schubert, y el Rey de los Alisos, y El Doble y Ganímedes y Ante el mar, y de Schumann, Amores de un poeta, y de Dupare, Invitación al viaje y La vida anterior..., y de Chopín, Preludios y Nocturnos: tú, soñador romántico; tú, doliente elegíaco. Oye la voz serena, la voz profunda oye de Bach -añosa encina, inmensurable selva, órgano él mismo y templo de la harmonía-: tú, sereno y profundo. Y de Mozart el diáfano y sortílego, y de Haydn y Franck, la cortesana y la mística voz, inconfundibles, tú, gustador de lo pulcro y etéreo. Los Cánticos y Danzas de la Muerte, y Sin sol, de Musorgski, tú, angustiado, febril, hiperestésico; y Borís Godunov, Borís Godunov, oye, (bárbara gesta, miedo, sangre, lujuria y fausto) tú, Sátrapa en los sueños... Y, catador sutil de quintaesencias, gusta la mediatinta debussyana, pesquisidora de inusados timbres y lontanos acordes, 1 en un dorado ambiente de calígine. Y, borracho de lumbres y colores, Óye, de Rímski, Antar y Xeherazada y el Gallo de oro -vértigo y lascivia-: mas, si de ritmos ebrio, tú, frenético danzarín, danza todas las furias de Stravínski -del sabio y del bufón mezcladas dósis-: fino humor ricos timbres, forma clara 2 (sobria, o en concertado cataclismo). Y oye, en la noche, y en Tristán e Iseo, la voz vigía de Brangane, plena de lo fatal, o el corno quejumbroso; si no los Funerales de Sigfrido; o el Tránsito al Valhalla, milagroso tumulto. Y tú, plasmado en bronce, los vastos himnos oye, óye las soberanas sinfonías con que la voz del Sordo el orbe nutre! Las acendradas síntesis: sonatas y quátuors, insólito prodigio, filtros puros: la Misa en re, misterio panteísta, denso peán a la Naturaleza! Y el trágico clangor de Coriolano...: oye la voz del Indomado Prometeo, oye la voz del Sordo, oye la voz del Sordo! Gira la negra luna, gira sobre sí propia, gira la negra luna de ebonita, gira la negra luna de ebonita -sobre sí propia- y canta: -Bah! Ficciones! Y músicas abstractas...! Y, lo que canta, es la Música Misma!
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Nos enseñaron desde niños cómo se forma un cuerpo sus órganos sus huesos sus funciones sus sitios pero nunca supimos de qué estaba hecha el alma ¿será de sentimientos / de ensueños / de esperanzas? ¿de emociones / de tirrias / de estupores? lo cierto es que / ignorada / el alma arde en su fuego tiene espasmos oscuros punzadas de ternura suburbios de delirio ¿será tal vez una inquilina del corazón? ¿o viceversa? entre ellos no hay frontera ¿o será la asesora principal de la mente? ¿o viceversa? entre ellas no hay disputa ¿o será capataza de la pobre conciencia? ¿o viceversa? entre ellas no hay acuerdo el alma tiene hambres y cuando está famélica puede herir puede armarse de enconos o de furias no hay que pensar que el alma es un tul de inocencia ajeno a los agravios que sufren cuerpo y alma en el alma se forman abscesos de rencores tumores de impaciencia hernias de desamparo el problema es que no hay cirujanos de alma ni siquiera herbolarios el alma es un secreto / una noción una nube que suele anunciar llanto pero después de tantas búsquedas de pesquisas inútiles y de adivinaciones nos queda apenas una certidumbre / que el alma no es el cuerpo pero muere con él
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El alma no es el cuerpo
hemos comido hemos bebido hemos hecho el amor como es debido ¿te puedo hablar oh cuerpo que abrigaste mis furias? hemos andado toda la noche y gemido y gozado y creído en la vida pero mejor callar ahora hay sol y eso es bueno o llueve y es mejor y cantan todos los pajaritos del mundo o todos los pajaritos que nacen vuelan y mueren entre nosotros dos entre nosotros dos
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Hemos comido...
todas las niñas cantan en Melody Spring todos los niños bailan en Melody Spring y las ancianas tejen los ancianos fuman sus pipas de espuma de mar de Melody Spring menos chester carmichael muerto en el otoño de 1962 previamente se había deshojado como un árbol plumas vientos pedazos de memoria se le fueron cayendo lo último fue una mujer o lo que quedaba de una mujer semirroída masticada seca y aún fosforescente que iluminó a chester carmichael noches y noches y no se apagó todavía y brilla donde empieza el camino del sur él está oscuro: no tanto por eso de la tierra y la muerte el tiempo le trabajó la cara como un angelito y ahora está desnudo de alternativas decadencias furias entre suaves raíces y demás compañeros de estación se acabó chester carmichael se fue con nardo en la mano acompañado por cien mil monos que cantaban bailaban como las niñas y los niños de Melody Spring no hubo sollozos gritos flores sobre su corazón solo un pájaro bello que lo miraba fijo y ahora vigila su cabeza ¡ah pajarito! cada tanto se inclina sobre chester carmichael y oye lo que está devolviendo tranquilo como el sol
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Lamento por el pájaro de chester carmichael
cab cunningham tenía cincuenta años y un ciruelo cuando descubrió la maldad los ojos se le pusieron verdes la boca gris y azul alternativamente daba señales como al empezar el día eso no es todo: del vientre le empezaron a subir vientos que lo hacían volar y girar alrededor del planeta y de su casa como un alma maldita o en pena que trabajara a todo tren ¡oh! cab cunningham no se hacía ninguna ilusión con lágrimas secas regaba el ciruelo que florecía de espaldas al asunto peleando con los pájaros que lo venían a romper eso daba música que cab cunningham escuchaba a la tarde a modo de consuelo entre ciruelo y pájaros había una especie de tratado o misión y prolongaban temores ruidos miedos luchas elecciones furias "¡oh cab!" solía decir cab "he aquí que las casualidades que organizan tu cuerpo son como los monos santos de Panini caprichosos y verdaderos tristes" decía cab cunningham y más "oh carbono y nitrógeno detenidos por mí" decía "¿oro serán ahora que termine? ¿adónde irán ustedes huesos o carne sangre ojo perfil dientes que era?" nunca se supo adónde fueron o qué fue de la congoja de cab cunningham los viernes por la tarde cuando era hermoso y parecía encenderse bajo el cielo imparcial pero se supo lo siguiente: toda la biología atada por cab cunningham crepitó libre cuando murió y áhi el ciruelo se detuvo nunca más trabajó con los pájaros nunca más hizo ruido, ciruelito
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Lamento por el ciruelo de cab cunningham
En mi ansiedad por el naciente día dorado girasol o flor desnuda, está tu cara con la marca dura que ayer vi que en tu frente te imprimía. Rostro de alerta corzo entre la umbría, que el dardo siente vivo en quemadura, y el torvo vino del dolor apura, con lenta bien habida altanería. Un serafín armado anda en tu sombra y ya tu fuerte capitán se nombra en la voz sigilosa de su aliento. Llama ya con un silbo a tus azores y sale, cazador, de tus alcores, pues hay voces de furias en el viento.
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Cazador
Una música íntima no cesa, porque transida en un abrazo de oro la Caridad con el Amor se besa. ¿Oyes el diapasón del corazón? Oye en su nota múltiple el estrépito de los que fueron y de los que no son. Mis hermanos de todas las centurias reconocen en mí su pausa igual, sus mismas quejas y sus propias furias. Soy la fronda parlante en que se mece el pecho germinal del bardo druida con la selva por diosa y por querida. Soy la alberca lumínica en que nada, como perla debajo de una lente, debajo de las linfas, Scherezada. Y soy el suspirante cristianismo al hojear las bienaventuranzas de la virgen que fue mi catecismo. Y la nueva delicia, que acomoda sus hipnotismos de color de tango al figurín y al precio de la moda. La redondez de la Creación atrueno cortejando a las hembras y a las cosas con un clamor pagano y nazareno. ¡Oh Psiquis, oh mi alma: suena a son moderno, a son de selva, a son de orgía y a son marino, el son del corazón!
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El son del corazón
la poesía debe ser hecha por todos y no por uno, dijo esas cosas solamente las puede decir un francés rengo que nadie sabe que hizo en la comuna de parís nadie sabe si se murió o no pudo todos se acuerdan de cuando tocaba el piano hasta altas horas del almita molestando a los vecinos que después tenían que ir a trabajar y se iban de la pensión mal dormidos pensando en la madre del pianoeta o poenista hablando pestes de ella cada vez que tropezaban con las piedras o los fríos de las calles de parís lo peor es que tenía un acorde en la cabeza y no se lo podían sacar se la pasaban fundiendo hierro soplando vidrio y no se podían sacar el acorde del rengo el rengo les había hecho un acorde en la cabeza y por allí pasaban furias, mañanitas, agüeros una vez a un ferroviario le paso un pajarito por ahí el pajarito volaba al futuro con un papel que decía futuro en el pico la cuestión es que los vecinos del rengo tenían cara de piano en la mitad del atardecer caían músicas de ellos o teclas de oro donde empezaba el horizonte una mujer bellísima cantaba en la cabeza de los vecinos del rengo que en realidad no era francés más bien era uruguayo solamente a un uruguayo se le puede ocurrir que la poesía debe ser hecha por todos       y no por uno que es como decir que la tierra es de todos y no solamente de uno que el sol no es de uno que el amor es de todos y de nadie       como el aire y la muerte es de todos       y la vida no tiene dueño conocido vos no eras rengo l'autréamont lo que pasó es que dejaste Uruguay se te cayó un pedazo que toca el piano y no deja dormir
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Siempre la poesía
la poesía debe ser hecha por todos y no por uno, dijo esas cosas solamente las puede decir un francés rengo que nadie sabe que hizo en la comuna de parís nadie sabe si se murió o no pudo todos se acuerdan de cuando tocaba el piano hasta altas horas del almita molestando a los vecinos que después tenían que ir a trabajar y se iban de la pensión mal dormidos pensando en la madre del pianoeta o poenista hablando pestes de ella cada vez que tropezaban con las piedras o los fríos de las calles de parís lo peor es que tenía un acorde en la cabeza y no se lo podían sacar se la pasaban fundiendo hierro soplando vidrio y no se podían sacar el acorde del rengo el rengo les había hecho un acorde en la cabeza y por allí pasaban furias, mañanitas, agüeros una vez a un ferroviario le paso un pajarito por ahí el pajarito volaba al futuro con un papel que decía futuro en el pico la cuestión es que los vecinos del rengo tenían cara de piano en la mitad del atardecer caían músicas de ellos o teclas de oro donde empezaba el horizonte una mujer bellísima cantaba en la cabeza de los vecinos del rengo que en realidad no era francés más bien era uruguayo solamente a un uruguayo se le puede ocurrir que la poesía debe ser hecha por todos       y no por uno que es como decir que la tierra es de todos y no solamente de uno que el sol no es de uno que el amor es de todos y de nadie       como el aire y la muerte es de todos       y la vida no tiene dueño conocido vos no eras rengo l'autréamont lo que pasó es que dejaste Uruguay se te cayó un pedazo que toca el piano y no deja dormir
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la gran mujer que era esa tarde metida en su dulzura cómo se doblegaba tierna de sí por las calles más últimas los árboles los patios rostros como entregados a escándalos de olvido la puta la bellísima llena de súbitas mujeres como arrepentimientos como culpas las repartidas por el aire llamando a la tormenta las soñaban los hombres de la mar las inventaban por los camarotes de espaldas al océano mecidos mujeres altas bellas negras madres disparos de su carne tetísimas muslísimas las sufridoras de hijos pasaban por Dakar era Dakar exactamente los sargentos de l'armée coloniale y los estibadores cubriéndose la rabia con el cuerpo yvonne envuelta en llamas perseguida por jabalíes de oro la puta la bellísima con apenas su cuerpo mulato contra el mundo su cuerpo celebrado conversado en borneo acariciado amado yvonne la capital de diversas catástrofes y olvidos escrita en las paredes de todos los alcoles yvonne que odiaba a los franceses por sus ojos pasaban los ciegos del mercado las pústulas del barrio de medinnah las pústulas mundiales caían furias tristes clausura de sus senos
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Viendo en particular
La noche fácil y aparentemente sagrada o mejor dicho el abismo de la noche no es como otros abismos tiene fondo su tálamo de niebla o relente o fango acoge escarabajos desamparados ronquidos de mal tiempo sobornables insomnios labios absueltos que se reconcilian todas las resonancias del silencio y las noticias de la lóbrega todas las alegrías inoportunas y los presagios confirmados caen como gotas de sudor o rocío en el abismo con fondo de la noche son demasiados alumbrones y furias por esta sola vez el abismo tiene no sólo fondo sino espesas modorras así que aprovecho el bostezo universal para instalarme en sus fauces y sentir cómo la niebla el relente o el fango pasan sobre mis párpados los borran.
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Nocturno cero
¿se fue por el aire o era una invención de cuello verde Isidoro Ducasse de Lautréamont se fue por el aire o era: una invención de cuello verde un Isidoro del otro amor que comía rostros podridos melancolías desesperos penas blanquitas tristes furias y erguía entonces su valor y reemplazaba la desdicha por unos cuantos resplandores el sudamericano magnífico de algas en la boca ¿dónde encontraba resplandores? los encontró en rostros podridos melancolías desesperos penas blanquitas tristes furias que le tocaron corazón como se dice lo pudrieron desesperaron atristaron se lo vio como un pajarito en Canelones y Boul' Mich' pasear a la Melanco Lía como una noviecita pura disimulando violaciones cometidas en el quartier "oh dulce novia" le decía clavándola contra sus brazos abiertos y una especie de mar le salía a Lautréamont por la mirada por la boca por las muñecas por la nuca "a ver cómo te mueres" le decía "bella" le decía mientras la amaba especialmente y la desarmaba en París como una fiesta como un fuego ayer crepita todavía en un cuarto de Poissonières que huele a suda mericano ea Ducasse Latréamont montevideano ea ea en vide o monte de ta mort parecía una bola de oro una calor desenvainada la tristeza decapitó la furia desenfureció se fue por el aire o era un Isidoro Ducasse muerto solamente por esta vez o como lluvia de otro amor mojó a Nuestra Dama de la Comuna armada y amada con la belleza que subía de su cuello verde podrido en mil nueve sesentisiete por la barranca de los loros se lo oyó como que volaba o parecía crepitar contra la selva agujereada los desesperos del país las melancolías más gordas pero fue el otro que cayó solamente por esta vez mientras Ducasse descansaba en un campamento de sombras
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Sudamericanos
¿se fue por el aire o era una invención de cuello verde Isidoro Ducasse de Lautréamont se fue por el aire o era: una invención de cuello verde un Isidoro del otro amor que comía rostros podridos melancolías desesperos penas blanquitas tristes furias y erguía entonces su valor y reemplazaba la desdicha por unos cuantos resplandores el sudamericano magnífico de algas en la boca ¿dónde encontraba resplandores? los encontró en rostros podridos melancolías desesperos penas blanquitas tristes furias que le tocaron corazón como se dice lo pudrieron desesperaron atristaron se lo vio como un pajarito en Canelones y Boul' Mich' pasear a la Melanco Lía como una noviecita pura disimulando violaciones cometidas en el quartier "oh dulce novia" le decía clavándola contra sus brazos abiertos y una especie de mar le salía a Lautréamont por la mirada por la boca por las muñecas por la nuca "a ver cómo te mueres" le decía "bella" le decía mientras la amaba especialmente y la desarmaba en París como una fiesta como un fuego ayer crepita todavía en un cuarto de Poissonières que huele a suda mericano ea Ducasse Latréamont montevideano ea ea en vide o monte de ta mort parecía una bola de oro una calor desenvainada la tristeza decapitó la furia desenfureció se fue por el aire o era un Isidoro Ducasse muerto solamente por esta vez o como lluvia de otro amor mojó a Nuestra Dama de la Comuna armada y amada con la belleza que subía de su cuello verde podrido en mil nueve sesentisiete por la barranca de los loros se lo oyó como que volaba o parecía crepitar contra la selva agujereada los desesperos del país las melancolías más gordas pero fue el otro que cayó solamente por esta vez mientras Ducasse descansaba en un campamento de sombras
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cuando en Toledo Ohio andrew sinclair empezó a caminar sobre el mundo dijo "esto es así" y no lloró pensó lo verde de la época acostó la cabeza en los pechos maternos como fatigado de pronto por tanta comprobación los pechos daban flores de leche que caían al piso y calentaban la memoria ahora que andrew sinclair es grande andrew sinclair es grande o es triste con candelas encendidas pasó lo bajo de la noche ¡oh corazón ardiente hecho pedazos! los fue sembrando como fieras o furias ¿pero andrew sinclair está aquí? ¿todavía hace sonar su tristeza como un terrible cañón? ¿no caza pajaritos? ¿anda por ahí andrew sinclair? en la mitad de su memoria la mamá está de pie dándole de comer a las gallinas o lavando los platos con manos lentas bellas grises que daban brillo como el sol y abrigaban al andrew sinclair ¡ah caminante! los demonios del valle le comieron los pies pero él se inclinaba bajo el sol brillando como madre los demonios tiene dos cuernos en la cabeza y pelos en los pies y echan llamas por la boca y el culo se comen los ratones sin pelar bailan como gitanos se beben de un trago medio balde de agua pero andrew sinclair no él tiene un joven corazón lleno de islas con tigres y garzas bellísimo bellísimo abajo de andrew sinclair había un río y más abajo un sol y debajo la noche para nosotros dos
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Lamento por los pies de andrew sinclair
¿Y el niño que mendiga? ¿Y el que vendió su posibilidad de alma? Es extraño: restos de ideas humanas se amontonan en las esquinas del barrio caídas de la despasión. El alba sale sucia en la ciudad, no arregla las furias de la noche que respiran con pulmones de fuego. ¿Nunca escribieron la palabra bondad en el libro del mundo? Quisiera quedarme en mi conciencia como hacen los perros, espantar a la desdicha continua, los sueños flacos, los pavores, su idiota irrealidad, y amar a la vida en un hotel de provincia, todo lo que no es.
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Now
Con cresta o candor niño o envión varón habría que osar izar un yo flamante en gozo o autoengendrar hundido en el propio ego pozo un nimio virgo vicio un semi tic o trauma o trac o toc novicios un novococo inédito por poco un mero medio huevo al menos de algo nuevo e inmerso en el subyo intimísimo volver a ver reverdecer la fe de ser y creer en crear y croar y croar ante todo ende o duende visiblemente real o inexistente o hacer hacer dentro de un nido umbrío y tibio un hijo mito mixto de silbo ido y de hipo divo de ídolo o en rancia última instancia del cotidiano entreasco a escoplo y soplo mago remodelar habría los orificios psíquicos y físicos corrientes de tanto espectro diario que desnutre la mecha o un lazariento anhelo que todavía se yerga como si pudiera y darle con la proa de la lengua y darle con las olas de la lengua y furias y reflujos y mareas al todo cráter cosmos sin cráter de la nada
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Habría
para que le tocaran el pelo inclinó su cabeza como una gran confianza como una entrega en su deseo por sus alrededores acontecían maravillas una necesidad de manos y maniobras inclinó la cabeza y mis dedos entraron a su seca delicia ella aparece y sus alrededores tienen que ver con mis desastres celebro a esa mujer canto a sus animales agazapados tiernos buscándose en los míos canto a la delicada como una asamblea de obreros reunidos por el triunfo un aire de mujeres rodea a esa mujer un espacio que espera sus acontecimientos una felicidad una gran madre un lugar donde cuelga las trampas de la noche especie de delirios y sábanas y furias y un niño siempre un niño con la cabeza hundida en tetas silenciosas como planetas dulces que recién terminaron de sufrir
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Lo que no tiene nombre