"florecer" poems
You bloom in my heart like early Bluebonnets during winter
Removing all my splinters
That were still left from the beginning
I'm not even bleeding
I'm just pinned with feeling
Don't stop this fishing pole from reeling
Cause I'm believing
That you're more than the first moment
A florecer en mi corazón como primeros Bluebonnets durante el invierno
La eliminación de todos mis astillas
Que aún quedaban desde el principio
Ni siquiera estoy sangrando
Sólo estoy inmovilizó con sentimiento
No deje de esta caña de pescar desde el devanado
Porque yo estoy creyendo
Eso es más que el primer momento
Mar 10, 2016
Mar 10, 2016 at 10:41 PM UTC
Irrita la garganta y daña el hígado,
que bastante ya se ha visto machacado
por años de prácticas funestas.
El más ****** líquido,
encuentra camino en mi esófago,
repleto de falsas esperanzas,
va camino abajo y patea mis entrañas
encargándose de dejar escapar la cordura.
Menos por menos es más,
y aquello que te vuelva inestable
en una casa sin columnas ni vigas,
seguro te hará sentir a salvo.
Fuerte aroma y tacto cuestionable,
aunque lo conozcas desde siempre,
todas las veces se siente
como el primer beso
pero con mordida.
Como champaña descorchada,
hace florecer cualquier pensamiento,
entre palabras que escapan a duras penas
de la lengua envenenada y adormecida.
El que lo niegue no lo ha probado,
y si lo probó y lo negó,
tiene ante usted a un ángel limpio y puro,
puesto que ésta es la poción de los pisoteados.
Aug 31, 2017
Aug 31, 2017 at 10:01 AM UTC
Hoy he visto un seto cubierto de rosas
Y he vuelto a mi casa loca de alegría.
¡Hoy he visto un seto cubierto de rosas!
¡Qué impresión de fiesta de amor, alma mía
He vuelto a mi casa llena de contento
Como cuando vemos de nuevo al amante,
Por quién suspiramos a cada momento
Y que hace ya mucho se hallaba distante.
Yo que amo las selvas, los campos, los prados,
Los largos caminos verdes y encantados,
El amor sin trabas en la paz campestre,
Sueño ya con dulces fiestas amorosas,
Ante este temprano florecer de rosas
Sobre la negrura de un cerco silvestre.
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Tenia mis dudas,
no lo puedo negar.
Pero el sol aun brilla,
Mi corazon no te ha dejado de amar.
Pense que te alejabas,
Que a mi lado no querias estar,
Pero me equivocaba,
El amor que sientes,
te ha hecho retornar.
Seria mentira decir que te olvide,
Seria falso profesar la muerte de este amor;
Porque la verdad es que te pensé,
Y que en mis sueños aun te amé.
Respiré de tus memorias,
Vivi de tu sonrisa,
Y cada momento que pasaba
Aunque no estabas aqui,
Me traias alegria.
Pero no todo se ha perdido,
Al fin has regresado.
Mi amor, espero que te quedes,
Quisiera de nuevo despertar a tu lado.
Soy un hombre sencillo,
Sin brillantes que ofrecer.
Mi corazon entero te entrego
Quisiera que este amor pueda florecer.
Te ofresco mi vida y mi alma.
Te ofresco mi cuerpo y todo mi ser.
Porque este amor que por ti siento
Jamas lo sentire otra vez.
Nov 22, 2011
Nov 22, 2011 at 5:19 PM UTC
Igual, la flor retorna
a limitarnos el instante azul,
a dar una hermandad gustosa a nuestro cuerpo,
a decirnos, oliendo inmensamente,
que lo breve nos basta.
Lo breve al sol de oro, al aire de oro,
a la tierra de oro, al áureo mar;
lo breve contra el cielo de los dioses,
lo breve enmedio del oscuro no,
lo breve en suficiente dinamismo,
conforme entre armonía y entre luz.
Y se mece la flor, con el olor
más rico de la carne,
olor que se entra por el ser y llega al fin
de su sinfín, y allí se pierde,
haciéndonos jardín.
La flor se mece viva fuera, dentro,
con peso exacto a su placer.
Y el pájaro la ama y la estasía,
y la ama, redonda, la mujer,
y la ama y la besa enmedio el hombre.
¡Florecer y vivir, instante
de central chispa detenida,
abierta en una forma tentadora;
instante sin pasado,
en que los cuatro puntos cardinales
son de igual atracción dulce y profunda:
instante del amor abierto
como la flor!
Amor y flor en perfección de forma,
en mutuo sí frenético de olvido,
en compensación loca,
olor, sabor y olor,
color, olor y tacto, olor, amor, olor.
El viento rojo la convence
y se la lleva, rapto delicioso,
con un vivo caer que es un morir
de dulzor, de ternura, de frescor;
caer de flor en su total belleza,
volar, pasar, morir de flor y amor
en el día mayor de la hermosura,
sin dar pena en su irse ardiente al mundo,
ablandando la tierra sol y sombra,
perdiéndose en los ojos azules de la luz!
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Madre, no me digas:
-Hijo, quédate...,
cena con nosotros
y duerme después...
Cuando eras pequeño
daba gusto ver
tu cara redonda,
tu rosada tez...
Yo a Dios le rogaba
una y otra vez:
que nunca se enferme
que viva años cien;
robusto, rosado,
gallardo doncel
le vean mis ojos
allá en la vejez.
Que no tenga ese aire
de los hombres que
se pasan la noche
de café en café...
Dios me ha castigado.
¡Él sabrá por qué!-
Madre, no me digas:
-Hijo, quédate...-
La calle me llama
y a la calle iré...
Yo tengo una pena
de tan mal jaez
que ni tu ni nadie
puede comprender,
y en medio de la calle
¡me siento tan bien!
¿Qué cuál es mi pena?
¡Ni yo sé cuál es!
Pero ella me obliga
a irme, a correr,
hasta de cansancio
rendido caer...
La calle me llama
y obedeceré...
Cuando pongo en ella
los ligeros pies,
me lleno de rimas
sin saber por qué...
La calle, la calle,
¡loco cascabel!
La noche, la noche,
¡qué dulce embriaguez!
El poeta, la calle y la noche,
se quieren los tres...
La calle me llama,
la noche también...
Hasta luego, madre,
¡voy a florecer!
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Cómo cuesta en este planeta
amarnos con tranquilidad:
todo el mundo mira las sábanas,
todos molestan a tu amor.
Y se cuentan cosas terribles
de un hombre y de una mujer
que después de muchos trajines
y muchas consideraciones
hacen algo insustituible,
se acuestan en una sola cama.
Yo me pregunto si las ranas
se vigilan y se estornudan,
si se susurran en las charcas
contra las ranas ilegales,
contra el placer de los batracios.
Yo me pregunto si los pájaros
tienen pájaros enemigos
y si el toro escucha a los bueyes
antes de verse con la vaca.
Ya los caminos tienen ojos,
los parques tienen policía,
son sigilosos los hoteles,
las ventanas anotan nombres,
se embarcan tropas y cañones
decididos contra el amor,
trabajan incesantemente
las gargantas y las orejas,
y un muchacho con su muchacha
se obligaron a florecer
volando en una bicicleta.
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Hay noches en las que me pregunto algo,
hay una duda que no deja de asediar mi mente en ciertas madrugadas:
¿mis palabras son capaces de moldear tu corazón
con la forma de mi amor?
Sé que me dijiste que no estás segura
de sentir ese romanticismo que yo siento por ti,
pero si mis palabras no se marchitan para ti,
te pido que me digas
si soy capaz de hacer florecer el romance entre nosotros.
Si esta semilla que planto
en cada palabra que escribí para ti florece
y las noches no son marchitas,
¿aún mis letras tienen un peso significativo
en la balanza de tu corazón?
En esas noches la duda es implacable:
¿sientes algo dentro de ti cuando te digo
que te quiero,
que te adoro,
que te aprecio,
que te extraño,
que te amo?
¿Existe esa ventisca que sacude con fuerza
las ramas de tu corazón?
Por favor, te imploro que me digas
si nuestras almas siguen hablando
el idioma del amor que creamos.
Dame a entender que para ti
mi poesía no son solo palabras vacías,
dime que mis letras son tu pensamiento nocturno,
corazón ardiente…
Siempre serás mi rosa de fuego,
la que deja en cenizas el mío,
cenizas de amor eterno.
Sep 23, 2025
Sep 23, 2025 at 2:01 AM UTC
Entre los surcos tu cuerpo moreno
es un racimo que a la tierra llega.
Torna los ojos, mírate lo senos,
son dos semillas ácidas y ciegas.
Tu carne es tierra que será madura
cuando el otoño te tienda las manos,
y el surco que será tu sepultura
temblará, temblará, como un humano
al recibir tus carnes y tus huesos
-rosas de pulpa con rosas de cal:
rosas que en el primero de los besos
vibraron como un vaso de cristal-.
¿La palabra de qué concepto pleno
será tu cuerpo? ¡No lo he de saber!
Torna los ojos, mírate los senos,
tal vez no alcanzarás a florecer.
825
Parece que fue a propósito nombrarla con rima de 'mañana'
Porque no es el sol, aquel que hace jardines florecer
Ni la luz que da y penetra la persiana
Si no el abrir de sus ojos cafés, lo que declara el amanecer.
- a. g.
Sep 7, 2016
Sep 7, 2016 at 2:46 PM UTC
El rosal en su inquieto modo de florecer
va quemando la savia que alimenta su ser.
¡Fijaos en las rosas que caen del rosal:
Tantas son que la planta morirá de este mal!
El rosal no es adulto y su vida impaciente
se consume al dar flores precipitadamente.
695
Esa mujer que ya no va conmigo,
más que un amor, fue una costumbre mía.
Y alguien podrá entenderme cuando digo
que a veces me acompaña todavía
esa mujer que ya no va conmigo.
Nadie ha podido detener el viento
ni transformar en júbilo una pena.
Se va el amor y cambia el sentimiento,
y aunque alguien haga florecer la arena
nadie ha podido detener el viento.
Lo que pudo durar toda la vida
se convierte en espuma de repente.
Y el alma se nos queda entristecida
cuando se va definitivamente
lo que pudo durar toda la vida.
Esa mujer que ya no va conmigo
supo crearme una ilusión extraña.
Y alguien podrá entenderme cuando digo
que a veces todavía me acompaña
esa mujer que ya no va conmigo.
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con todos amaneceres eventualmente habrá un atardecer;
con todos atardeceres, un amanecer y una sonrisa serán inevitables.
Feb 8, 2018
Feb 8, 2018 at 11:05 PM UTC
Claro como el agua que fluye,
El amor que siento por ti nunca disminuye.
Desde el amanecer hasta el atardecer,
En mi corazón tú siempre vas a tener un lugar.
Y aunque el tiempo pase y la distancia nos separe,
Mi amor por ti nunca va a dejar de florecer.
Porque tú eres mi sol en los días nublados,
Mi oasis en los desiertos abrasados.
Así que mientras estemos juntos o lejos,
Siempre voy a amarte con todo mi ser, mi amor eterno.
Apr 5, 2023
Apr 5, 2023 at 9:59 PM UTC
No hace falta que llueva como llueve este día,
y, sin embargo, llueve desde el amanecer.
Si hay rosas y retoños, ¿para qué llovería?
Si ya todo florece, ¿qué más va a florecer?
Llueve obstinadamente y en la calle vacía
las gotas de la lluvia son pasos de mujer.
Pero cierro los ojos y llueve todavía,
y al abrirlos de nuevo no deja de llover.
Yo sé que no hace falta que llueva, pero llueve.
Y recuerdo una tarde maravillosa y breve,
que fue maravillosa porque llovía así...
Y es tan triste, tan triste, la lluvia en mi ventana,
que casi me pregunto, dulce amiga lejana,
si no estará lloviendo para que piense en ti.
496
Es triste la tristeza de este cauce vacío,
con árboles sin sombra muriendo en sus orillas;
y, como si lloraran por la ausencia del río,
son lágrimas de oro sus hojas amarillas.
Los bordes de este cauce son los labios de un viejo
que aprendió la amargura de besar en la frente;
y, como el marco inútil donde brilló el espejo,
hay algo que nos mira tras su reflejo ausente.
Es triste la tristeza de este cauce vacío,
triste como las canas de un hombre sin mujer,
porque el cauce es la inmensa desolación de un río
que se convierte en surco, sin lograr florecer...
A veces, en otoño, la lluvia persistente
llena la zanja seca con sus aguas sin brío,
y el cauce desolado tal parece que siente
la fugaz alegría de volver a ser río.
Hoy su propio silencio tiene una voz ajena,
y ayer, cantando el canto de las aguas felices,
olvido la asechanza de la sed de la arena
y el misterioso instinto que alarga las raíces.
Y, ante este gran cadáver que lucha con lo inerte,
en su terca esperanza rebosante de fe,
se diría que el cauce no comprendió su muerte
y se quedó esperando el agua que se fue.
463
Creo conocerlo
Un guerrero indomable
con un corazón inquieto,
un niño travieso extraviado
en los intentos del que tiene
que florecer con apresura.
Un hombre incansable
con una coraza dura,
con una mirada llena de complicidad,
de ternura, de lujuria,
de un pasado que quiere entregarse a su futuro
sin tener que revivir las heridas de su presente.
Un hombre insaciable,
que ensombrece los débiles rayos del sol
ante la intensidad que él transfiere.
Con una luz que ofusca, con la cara lacerada
evidenciando todas la batallas avaluadas en su cara.
La anarquía su guía de vida,
algunos les llaman El Bohemio,
otros bisoño, yo le llamo El Solitario.
Él ante nadie se rinde, o, completamente se entrega,
a nadie le pertenece, pero su mirada su soledad despliega;
ese deseo de tener la dicha de quien mire más allá de su armadura,
de quien reconozca su alma, de quien no quisiese blanquear sus manchas.
Él quiere en una mirada encontrar calma,
caminar juntos el trayecto sin fechas de ruina
pero entregarse paz en cada prueba, sin perder .
No sé por qué se tanto de él,
porque siento tanta afinación por su ser,
porque siento sus heridas en mi piel,
y, sus manchas las he visto en algún
espejo donde alguna vez me mire.
No sé por qué me estremece su mirada,
porque siento conocerlo,
porque siento necesidad de protegerlo,
él no es mío y nunca le he pertenecido,
No sé………………………………………………….
talvez lo recuerda mi alma de alguna otra vida.
LeydisProse
1/31/2018
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Jan 31, 2018
Jan 31, 2018 at 6:16 PM UTC
Un gran amor, un gran amor lejano
es algo así como la enredadera
que no quisiera florecer en vano
y sigue floreciendo aunque no quiera.
Un gran amor se nos acaba un día
y es tristemente igual a un pozo seco,
pues ya no tiene el agua que tenía
pero le queda todavía el eco.
Y, en ese gran amor, aquel que ama
compartirá el destino de la hoguera,
que lo consume todo con su llama
porque no sabe arder de otra manera.
420
Banderillero desganado.
Las guedejas del sueño cubren tu ojo derecho.
Te quedaste dormido con los brazos alzados,
y un derrote de Dios te ha atravesado el pecho.
Un piadoso pincel lavó con leves
algodones de luz tu carne herida,
y otra vez la apariencia de la vida
a florecer sobre tu piel se atreve.
No burlaste a la muerte. No pudiste.
El cuerno y el pincel, confabulados,
dejaron tu derrota confirmada.
Fue una aventura absurda, bella y triste,
que aún estremece a los aficionados:
¡qué cornada, Dios mío, qué cornada!
431
¿Dónde estoy?
No me encuentro.
¿Porque me fui?
No sé.
Estoy sola.
No me entiendo.
No me entienden.
Estoy perdida.
Estoy rota,
Y perdí las piezas.
No sé cómo repararme.
La noche cae,
Y el día viene.
El sol y la luna,
Tienen su camino.
Yo no.
Quiero ser yo,
Y solo yo.
No soy lo que no quiero ser,
pero no sé qué quiero.
Todos nacemos con un fuego por dentro,
Que de vez en cuando se apaga.
El mío se apaga más de lo que quiero,
Y no he visto sus llamas realmente florecer,
en lo que parece ser un tiempo eterno.
Solo deja unas cenizas,
que gritan un llanto que nadie oye.
La gente es sorda,
A lo que no entiende.
Quiero ver a ese fuego siempre bailando,
contento dentro de mí.
Pero cuando se apaga,
no sé cómo prenderlo.
Y llega ella,
de pronto, la oigo.
Me encuentro,
Siento, lloro, río.
Vuelvo a conocerme.
Mi mente, a mi alma
vuelve a pertenecerle,
Y no al revés.
Encuentro las piezas,
Y me reconstruyo.
Con cada verso que canto,
Me envuelvo más en las armonías,
Y veo el mundo,
Mediante ojos llenos de paz.
Pero la canción muere,
Pues todo morirá algún día,
Vuelvo a perderme.
Ya no me reconozco.
Vuelvo a romper,
Y las piezas quedan en la oscuridad.
¿Dónde estoy?
Estoy perdida.
Sep 17, 2021
Sep 17, 2021 at 11:18 AM UTC
Ésta es la casa, el mar y la bandera.
Errábamos por otros largos muros.
No hallábamos la puerta ni el sonido
desde la ausencia, como desde muertos.
Y al fin la casa abre su silencio,
entramos a pisar el abandono,
las ratas muertas, el adiós vacío,
el agua que lloró en las cañerías.
Lloró, lloró la casa noche y día,
gimió con las arañas, entreabierta,
se desgranó desde sus ojos negros,
y ahora de pronto la volvemos viva,
la poblamos y no nos reconoce:
tiene que florecer, y no se acuerda.
381
No conoció el encuentro
del hombre y la mujer.
El amoroso vello
no pudo florecer.
Detuvo sus sentidos
negándose a saber
y descendieron diáfanos
ante el amanecer.
Vio turbio su mañana
y se quedó en su ayer.
No quiso ser.
370
Yo estaba allí, con otra. Y de repente
reconocí el espejo,
aquel espejo que una tarde ausente
pareció florecer con tu reflejo.
Y renació en mi olvido
tu perfume de rosas verdaderas;
y fue como si no te hubieras ido
o como si volvieras...
Si, eras tú como fuiste,
aquella tarde lenta y sin regreso;
eras tú con tu beso casi triste
que casi no era beso...
Y, tal vez, lo que guarde
como recuerdo de lo que no digo,
no será otra mujer que amé otra tarde,
sino otra tarde que pasé contigo...
391
Ya escucho la primavera,
mis delicados labios de esperanza se llenan.
La grama pastosa, mi cuerpo alienta,
La moja de ternura,
de dulce constancia,
de constante paz,
de inquietante intemperancia.
Me hablan las flores,
me platican de amores
de algunos inquietos,
algunos intensos,
algunos fogosos,
algunos perpetuos,
y de otros amores,
que morirán con el ardor del verano.
Me acuesto en la grama
la convierto en mi cama,
la primavera me habla,
mis ríos se apaciguan,
mis aguas se cristalizan,
se derriten la capas de nieve de mi cuerpo helado,
se robustece mi piel,
se dedica a botar la cachaza,
a humedecer esas plazas,,
que estaban forradas en capas de lasitud por un otoño dilatado,
por un invierno solitario,
que desborono las hojas de mi inmenso árbol.
Si, ya escucho la primavera,
me canta baladas,
me dice al oído ¡que me vista de confianza !
que le riegue mis plantas,
que por ahí muy cerquita, comienzan a florecer,
los sueños que durante el brutal invierno abone con paciencia y con fe.
Me acuesto en la grama,
la convierto en mi cama,
la pastoreada grama, mi piel engrana,
la llena de emoción, de ensueño y vibración,
y, cada tramo de yerba que va regando mi piel,
va ahuyentando el murrioso yermo invernal..
LeydisProse
8/14/2017
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Aug 14, 2017
Aug 14, 2017 at 6:35 PM UTC
Todos espinas
del mismo tallo
marchito,
pisoteado,
seco y viejo.
Rosa, encima,
intenta florecer,
sacar jugo a los nutrientes
pero las orugas agujerean sus pétalos.
Se está cansando.
Sep 26, 2017
Sep 26, 2017 at 8:11 PM UTC