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"falsas" poems
Irrita la garganta y daña el hígado, que bastante ya se ha visto machacado por años de prácticas funestas. El más ****** líquido, encuentra camino en mi esófago, repleto de falsas esperanzas, va camino abajo y patea mis entrañas encargándose de dejar escapar la cordura. Menos por menos es más, y aquello que te vuelva inestable en una casa sin columnas ni vigas, seguro te hará sentir a salvo. Fuerte aroma y tacto cuestionable, aunque lo conozcas desde siempre, todas las veces se siente como el primer beso pero con mordida. Como champaña descorchada, hace florecer cualquier pensamiento, entre palabras que escapan a duras penas de la lengua envenenada y adormecida. El que lo niegue no lo ha probado, y si lo probó y lo negó, tiene ante usted a un ángel limpio y puro, puesto que ésta es la poción de los pisoteados.
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Aug 31, 2017
Aug 31, 2017 at 10:01 AM UTC
Agave
El mundo es falso, y las sonrisas son falsas. Todos los días en que vivimos es simplemente pintado, Nadie lo quiere decir más. A todos nos causan nuestros propios problemas. En algún lugar de su inicio, hacia atrás y hacia atrás y hacia atrás- Una palabra desagradable, un retorcido pensamiento- Y ahora es el caos. Si, de alguna manera, yo podría dispersar las sombras del mundo Y soportar todo el peso para usted, lo haría. Me harìa llevar todo el sufrimiento del mundo en mis hombros Para la humanidad. Ahora lo sé eso. No puedo creer que alguna vez fui tan egoísta Para derramar una sola lágrima por mí mismo. Yo podía soportarlo. Yo podría tomar en el mundo Si eso significa que ninguno de ustedes tenía que sentir que el dolor por más tiempo. Se amo incondicionalmente.
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Mar 17, 2012
Mar 17, 2012 at 3:47 AM UTC
Unconditionally
Penso um pouco Problemas surgem a qualquer momento, Alguns rápidos como o vento, Ninguém diga que é rico ou feliz, Somos  aquilo que Deus quis. O homem como ser consciente, Esquece passado, forja presente, Falsas regras de corruptas instituições, Homem simples sem condecorações. Mundo que se deixa para trás, Falta amor e também paz, Lençóis soltos ao vento, Sou eu e o meu pensamento. Não ser ninguém, ter memória, Alma branca como a aurora, Sonhador dum mundo mais perfeito, Acordado sinto meu peito. Victor  Marques
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Jun 29, 2010
Jun 29, 2010 at 3:07 AM UTC
Penso um pouco
*Yo soy la promesa que jamás existió La que se guarda en la arteria, la que oxida la materia. Las promesas falsas te alejan te avientan más que la indiferencia. Tu alma no se eleva con intención por más sincera que esta sea, si no te abraza, no se enreda entre tus piernas ¿Cómo saber si alguna vez existió? Yo soy la promesa que jamás existió la que jamás temió, la que jamás esperó.*
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Oct 30, 2012
Oct 30, 2012 at 3:16 PM UTC
La que jamás existió
Falta-me progressiva consistência que me tire desta constante inércia do recordar. Permeiam-me contrarreações ilógicas do universo; do meu universo. Irrisório inaceitável tempo que desfaleça minha imutável memória atormentada por falsas angustiadas imagens. Maldito brilho que por vezes ofusca meu coeso e desejável leal raciocínio. Fatos agora estáveis foram, por vezes, acontecimentos importunos, que propuseram ao meu bem estar uma obscuridade incontínua, porém intransigível. Embora uma situação não muito clara e nítida a mim mesmo, pude perceber confessadamente o que de caótica maneira me ponderava – e que talvez ainda o faça - meu oneroso conivente dionisíaco. Ainda não compreendo porém, se estou franqueado disto que mal posso interpretar; que nem mesmo sei se ainda existe legitimamente. É tudo inevitavelmente sobre eles, os olhos que me acorrentam por anos em um relance de ódio freudiano; a mais esplêndida e simplesmente bela face de todo e qualquer universo: hei de conquistá-la em meus sonhos platônicos ou tristemente afogá-la em minha morte vividamente devotada em tê-la.
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May 22, 2013
May 22, 2013 at 8:09 PM UTC
A respeito daquela que se tornou minha efêmera abstêmia
Elige ¡oh, Juan! un amigo Franco, sincero y honrado, Que cuando estés a su lado No extrañes no estar conmigo. Un joven que imite a un viejo En lo juicioso y prudente, Que te conforte y aliente Siempre que te dé un consejo. Que se interese en tu bien, Que censure tus errores, Y en tus dichas y dolores Se alegre y sufra también. Que nunca te incline al mal, Que no te engañe ni adule, Y te aplauda o te estimule Con desinterés igual. No un farsante, un caballero Por hechos, no por blasones; Que sea en todas tus acciones, No un cómplice, un compañero. Que puedas darle tu mano Sin temor de que la manche; Un ser que el alma te ensanche Cuando le llames hermano. No le canse tu exigencia, Ni tu carácter le hostigue, Piensa bien cuánto consigue La mutua condescendencia. Que no ostente falsas galas, Que no oculte la verdad, Y sepa que la amistad Es sólo el amor sin alas. ¡Oh mi Juan!, yo te lo digo, Por este mundo al cruzar Es muy difícil hallar Este tesoro, un amigo. Y es tan grave su elección, Que te lo puedo decir, Compromete al porvenir, Compromete al corazón. Y tanto influye en la suerte Del necio que se descuida, Que un buen amigo es la vida Y un mal amigo, la muerte. Como tu dicha es mi afán, No busques falsos testigos, Tus libros y tus amigos, Preséntamelos, mi Juan.
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Amigos y libros
Nunca achei que seria tão fácil me vendar Mas olhando para trás Havia tantas coisas que não gostaria de ver E talvez graças a essa cegueira, lembrar não me faz sofrer Apenas buscar um abraço e tentar esquecer Ver o mundo desaparecer Talvez viver de promessas e sonhos foi o que nós fez perder E todo esses pedregulhos viraram aterros Para os próximos sonhos Que podem se tornar verdadeiros E não apenas uma moldura sem fotografia Que decora a mobília de um cômodo sem a pintura do apego E deixar o tempo passar seja o melhor que tenho a fazer Ele revigora e maquia cicatrizes que nem podemos ver Por isso talvez, mesmo sem historias para contar Acho que deveria me entregar Para que ele me leve ao lugar mais distante de ti Sempre achei que um pouco de nós faria bem O que dizer? nunca fui muito bom em escolher Mas talvez se nós reencontrarmos em alguns anos quais quer Podemos perceber que o jogo nunca terminou Apenas virou, e agora estamos em times diferentes Sempre se esbarrando e se machucando Mas nunca se cumprimentando Talvez devesse ter visto de longe Ou não ter me iludido tanto E saber que fomos Destinados a fingir Viver de falsas proximidades e carícias geladas E nunca de ternura nos abraços ou paixão nos beijos Destinados a fingir Uma paixão idiota Que mais parecia um cigarro Que logo se transforma em fumaça E no vento para o mundo se esvai
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Nov 5, 2015
Nov 5, 2015 at 7:48 PM UTC
Tempo de fingir
Esperaba esperaba y todavía y siempre esperando, esperando con todas las arterias, con el sacro, el cansancio, la esperanza, la médula; distendido, exaltado, apurando la espera, por vocación, por vicio, sin desmayo, ni tregua. ¿Para qué extenuarme en alumbrar recuerdos que son pura ceniza? Por muy lejos que mire: la espera ya es conmigo, y yo estoy con la espera... escuchando sus ecos, asomado al paisaje de sus falsas ventanas, descendiendo sus huecas escaleras de herrumbre, ante sus chimeneas, sus muros desolados, sus rítmicas goteras, esperando, esperando, entregado a esa espera interminable, absurda, voraz, desesperada. Sólo yo... ¡Sí! Yo sólo sé hasta dónde he esperado, qué ráfagas de espera arrasaron mis nervios; con qué ardor, y qué fiebre esperé esperaba, cada vez con más ansias de esperar y de espera. ¡Ah! el hartazgo y el hambre de seguir esperando, de no apartar un gesto de esa espera insaciable, de vivirla en mis venas, y respirar en ella la realidad, el sueño, el olvido, el recuerdo; sin importarme nada, no saber qué esperaba: ¡siempre haberlo ignorado!; cada vez más   resuelto a prolongar la espera, y a esperar, y esperar, y seguir esperando con tal de no acercarme a la aridez inerte, a la desesperanza de no esperar ya nada; de no poder, siquiera, continuar esperando.
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Espera
What's with you? Have you lost the taste for my hot chocolate? Un pisquito de miel es mi toque especial, El que le da el colorsito que te encanta, Y el sabor caramelito... plus a secret ingredient. ¿Si te acuerdas como te encantaba? Developed a taste for cafe con leche. Looks more like leche con cafe. Bland, Blanched and Baptized, None of the creaminess you claimed to love About my hot, hot chocolate. Ya no te inspiran las ventanas de mi profundo mar, Mysteriously Deep, Intriguingly Complex, With so much life calmly swimming underneath My tormented surface. Te acuerdas como te mesia dentro de mis olas fria y tibias a la vez, Y tu feliz de embriagarte de ellas Ahora nadas dentros de lagos azul verdozos Aqua seafoam, algae, lagoon A mi me parecen aguas estancadas, Y no la calma que vez tu. Me decias que no te gustaban las piscinas Falsas, Chlorinated, Pero ya no nadas en las ventanas de mi profundo mar. You stare into the horizon and miss the point completely. Como es que te gusta tanto algo que es tan diferente a lo que yo te ofreci? Quizas yo he cambiado mi forma de cocinar, y tu tus gustos al nadar... Quizás.
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Jun 12, 2015
Jun 12, 2015 at 3:33 AM UTC
Quizás
Te lo digo ahora 
Y nunca más lo repetiré 
 No soy buena persona 
 Nunca lo fui ni lo seré 
 Así que mantén tu distancia 
 O yo te alejaré 
 Conmigo sólo viene dolor 
 Es lo único que prometeré 
No pretendas quererme 
 Nunca te creeré 
 No me ofrezcas amistad
 No la aceptaré 
 Confíe en ti {es verdad} 
 Pero nunca más lo haré 
 No tengas falsas esperanzas 
Mi advertencia te daré 
 Alejaté de mi 
 O yo te alejaré 
 Nunca me conocerás 
 Ni yo te conoceré Si ahora te quieres ir Dolerá, pero entenderé
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Apr 12, 2014
Apr 12, 2014 at 11:38 PM UTC
La Verdad Sobre Mi {Tu Advertencia}
Hoy son las manos la memoria. El alma no se acuerda, está dolida de tanto recordar. Pero en las manos queda el recuerdo de lo que han tenido. Recuerdo de una piedra que hubo junto a un arroyo y que cogimos distraídamente sin darnos cuenta de nuestra ventura. Pero su peso áspero, sentir nos hace que por fin cogimos el fruto más hermoso de los tiempos. A tiempo sabe el peso de una piedra entre las manos.  En una piedra está la paciencia del mundo, madurada despacio. Incalculable suma de días y de noches, sol y agua la que costó esta forma torpe y dura que acariciar no sabe y acompaña tan sólo con su peso, oscuramente. Se estuvo siempre quieta, sin buscar, encerrada, en una voluntad densa y constante de no volar como la mariposa, de no ser bella, como el lirio, para salvar de envidias su pureza. ¡Cuántos esbeltos lirios, cuántas gráciles libélulas se han muerto, allí, a su lado por correr tanto hacia la primavera! Ella supo esperar sin pedir nada más que la eternidad de su ser puro. Por renunciar al pétalo, y al vuelo, está viva y me enseña que un amor debe estarse quizá quieto, muy quieto, soltar las falsas alas de la prisa, y derrotar así su propia muerte. También recuerdan ellas, mis manos, haber tenido una cabeza amada entre sus palmas. Nada más misterioso en este mundo. Los dedos reconocen los cabellos lentamente, uno a uno, como hojas de calendario: son recuerdos de otros tantos, también innumerables días felices dóciles al amor que los revive. Pero al palpar la forma inexorable que detrás de la carne nos resiste las palmas ya se quedan ciegas. No son caricias, no, lo que repiten pasando y repasando sobre el hueso: son preguntas sin fin, son infinitas angustias hechas tactos ardorosos. Y nada les contesta: una sospecha de que todo se escapa y se nos huye cuando entre nuestras manos lo oprimimos nos sube del calor de aquella frente. La cabeza se entrega. ¿Es la entrega absoluta? El peso en nuestras manos lo insinúa, los dedos se lo creen, y quieren convencerse: palpan, palpan. Pero una voz oscura tras la frente, -¿nuestra frente o la suya?- nos dice que el misterio más lejano, porque está allí tan cerca, no se toca con la carne mortal con que buscamos allí, en la ***** de los dedos, la presencia invisible. Teniendo una cabeza así cogida nada se sabe, nada, sino que está el futuro decidiendo o nuestra vida o nuestra muerte tras esas pobres manos engañadas por la hermosura de lo que sostienen. Entre unas manos ciegas que no pueden saber. Cuya fe única está en ser buenas, en hacer caricias sin casarse, por ver si así se ganan cuando ya la cabeza amada vuelva a vivir otra vez sobre sus hombros,  y parezca que nada les queda entre las palmas, el triunfo de no estar nunca vacías.
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La memoria en las manos
Hoy son las manos la memoria. El alma no se acuerda, está dolida de tanto recordar. Pero en las manos queda el recuerdo de lo que han tenido. Recuerdo de una piedra que hubo junto a un arroyo y que cogimos distraídamente sin darnos cuenta de nuestra ventura. Pero su peso áspero, sentir nos hace que por fin cogimos el fruto más hermoso de los tiempos. A tiempo sabe el peso de una piedra entre las manos.  En una piedra está la paciencia del mundo, madurada despacio. Incalculable suma de días y de noches, sol y agua la que costó esta forma torpe y dura que acariciar no sabe y acompaña tan sólo con su peso, oscuramente. Se estuvo siempre quieta, sin buscar, encerrada, en una voluntad densa y constante de no volar como la mariposa, de no ser bella, como el lirio, para salvar de envidias su pureza. ¡Cuántos esbeltos lirios, cuántas gráciles libélulas se han muerto, allí, a su lado por correr tanto hacia la primavera! Ella supo esperar sin pedir nada más que la eternidad de su ser puro. Por renunciar al pétalo, y al vuelo, está viva y me enseña que un amor debe estarse quizá quieto, muy quieto, soltar las falsas alas de la prisa, y derrotar así su propia muerte. También recuerdan ellas, mis manos, haber tenido una cabeza amada entre sus palmas. Nada más misterioso en este mundo. Los dedos reconocen los cabellos lentamente, uno a uno, como hojas de calendario: son recuerdos de otros tantos, también innumerables días felices dóciles al amor que los revive. Pero al palpar la forma inexorable que detrás de la carne nos resiste las palmas ya se quedan ciegas. No son caricias, no, lo que repiten pasando y repasando sobre el hueso: son preguntas sin fin, son infinitas angustias hechas tactos ardorosos. Y nada les contesta: una sospecha de que todo se escapa y se nos huye cuando entre nuestras manos lo oprimimos nos sube del calor de aquella frente. La cabeza se entrega. ¿Es la entrega absoluta? El peso en nuestras manos lo insinúa, los dedos se lo creen, y quieren convencerse: palpan, palpan. Pero una voz oscura tras la frente, -¿nuestra frente o la suya?- nos dice que el misterio más lejano, porque está allí tan cerca, no se toca con la carne mortal con que buscamos allí, en la ***** de los dedos, la presencia invisible. Teniendo una cabeza así cogida nada se sabe, nada, sino que está el futuro decidiendo o nuestra vida o nuestra muerte tras esas pobres manos engañadas por la hermosura de lo que sostienen. Entre unas manos ciegas que no pueden saber. Cuya fe única está en ser buenas, en hacer caricias sin casarse, por ver si así se ganan cuando ya la cabeza amada vuelva a vivir otra vez sobre sus hombros,  y parezca que nada les queda entre las palmas, el triunfo de no estar nunca vacías.
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No acaba aquí la historia. Esto es sólo una pequeña pausa para que descansemos. La tensión es tan grande, la emoción que desprende la trama es tan intensa, que todos, bailarines y actores, acróbatas y distinguido público, agradecemos la convencional tregua del entreacto, y comprobamos alegremente que todo era mentira, mientras los músicos afinan sus violines. Hasta ahora hemos visto varias escenas rápidas que preludiaban muerte. conocemos el rostro de ciertos personajes y sabemos algo que incluso muchos de ellos ignoran: el móvil de la traición y el nombre de quien la hizo. Nada definitivo ocurrió todavía, pero la desesperación está nítidamente dibujada, y los intérpretes intentan evitar el rigor del destino poniendo demasiado calor en sus exuberantes ademanes, demasiado carmín en sus sonrisas falsas, con lo que -es evidente- disimulan su cobardía, el terror que dirige sus movimientos en el escenario. Aquellos ineficaces y tortuosos diálogos refiriéndose a ayer, a un tiempo ido, completan, sin embargo, el panorama roto que tenemos ante nosotros, y acaso expliquen luego muchas cosas, sean la clave que al final lo justifique todo. No olvidemos tampoco las palabras de amor junto al estanque, el gesto demudado, la violencia con que alguien dijo:                                   «no»,                                             mirando al cielo, y la sorpresa que produce el torvo jardinero cuando anuncia: «Llueve, señores, llueve todavía». Pero tal vez sea pronto para hacer conjeturas: dejemos que la tramoya se prepare, que los que han de morir recuperen su aliento, y pensemos, cuando el drama prosiga y el dolor fingido se vuelva verdadero en nuestros corazones, que nada puede hacerse, que está próximo el final que tememos de antemano, que la aventura acabará, sin duda, como debe acabar, como está escrito, como es inevitable que suceda.
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Entreacto
No acaba aquí la historia. Esto es sólo una pequeña pausa para que descansemos. La tensión es tan grande, la emoción que desprende la trama es tan intensa, que todos, bailarines y actores, acróbatas y distinguido público, agradecemos la convencional tregua del entreacto, y comprobamos alegremente que todo era mentira, mientras los músicos afinan sus violines. Hasta ahora hemos visto varias escenas rápidas que preludiaban muerte. conocemos el rostro de ciertos personajes y sabemos algo que incluso muchos de ellos ignoran: el móvil de la traición y el nombre de quien la hizo. Nada definitivo ocurrió todavía, pero la desesperación está nítidamente dibujada, y los intérpretes intentan evitar el rigor del destino poniendo demasiado calor en sus exuberantes ademanes, demasiado carmín en sus sonrisas falsas, con lo que -es evidente- disimulan su cobardía, el terror que dirige sus movimientos en el escenario. Aquellos ineficaces y tortuosos diálogos refiriéndose a ayer, a un tiempo ido, completan, sin embargo, el panorama roto que tenemos ante nosotros, y acaso expliquen luego muchas cosas, sean la clave que al final lo justifique todo. No olvidemos tampoco las palabras de amor junto al estanque, el gesto demudado, la violencia con que alguien dijo:                                   «no»,                                             mirando al cielo, y la sorpresa que produce el torvo jardinero cuando anuncia: «Llueve, señores, llueve todavía». Pero tal vez sea pronto para hacer conjeturas: dejemos que la tramoya se prepare, que los que han de morir recuperen su aliento, y pensemos, cuando el drama prosiga y el dolor fingido se vuelva verdadero en nuestros corazones, que nada puede hacerse, que está próximo el final que tememos de antemano, que la aventura acabará, sin duda, como debe acabar, como está escrito, como es inevitable que suceda.
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Para sempre meu ser em náusea abundante & o clarão do ontem navega falsas virtudes Próprio ser finito pós – sentidos (sente calma Alma expulsa?) Para sempre estarei longe percebendo o real & as figuras bacantes em inefáveis folguedos invisíveis Musicando deslizes performáticos Resultados impossíveis do possibilitado Para sempre a prisão alheia expulsa em mim & as vertentes nas velhas ruínas Partícula obscena de peles espessas Filme novo de existências imortais Para sempre estarei mudo conversando com o cordeiro & as visões memoráveis calarão o estático mundo Promessa revolta mensagem do paraíso A deusa dança nos confins do firmamento Em repúdio ao palpitar existente Fora o mágico silêncio em noites sem fim Fora o distúrbio em mim ( sente medo Alma fugidia? )
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Feb 26, 2014
Feb 26, 2014 at 10:18 PM UTC
Untitled
No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. No duerme nadie. Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas. Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros. No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie. No duerme nadie. Hay un muerto en el cementerio más lejano que se queja tres años porque tiene un paisaje seco en la rodilla; y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase. No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta! Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas. Pero no hay olvido, ni sueño: carne viva. Los besos atan las bocas en una maraña de venas recientes y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros. Un día los caballos vivirán en las tabernas y las hormigas furiosas atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas. Otro día veremos la resurrección de las mariposas disecadas y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta! A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero, a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato, hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan, donde espera la dentadura del oso, donde espera la mano momificada del niño y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul. No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. No duerme nadie. Pero si alguien cierra los ojos, ¡azotadlo, hijos míos, azotadlo! Haya un panorama de ojos abiertos y amargas llagas encendidas. No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie. Ya lo he dicho. No duerme nadie. Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes, abrid los escotillones para que vea bajo la luna las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros.
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Ciudad sin sueño (nocturno del brooklyn bridge)
No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. No duerme nadie. Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas. Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros. No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie. No duerme nadie. Hay un muerto en el cementerio más lejano que se queja tres años porque tiene un paisaje seco en la rodilla; y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase. No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta! Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas. Pero no hay olvido, ni sueño: carne viva. Los besos atan las bocas en una maraña de venas recientes y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros. Un día los caballos vivirán en las tabernas y las hormigas furiosas atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas. Otro día veremos la resurrección de las mariposas disecadas y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta! A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero, a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato, hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan, donde espera la dentadura del oso, donde espera la mano momificada del niño y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul. No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. No duerme nadie. Pero si alguien cierra los ojos, ¡azotadlo, hijos míos, azotadlo! Haya un panorama de ojos abiertos y amargas llagas encendidas. No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie. Ya lo he dicho. No duerme nadie. Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes, abrid los escotillones para que vea bajo la luna las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros.
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49
Abandoné las sombras, las espesas paredes, los ruidos familiares, la amistad de los libros, el tabaco, las plumas, los secos cielorrasos; para salir volando, desesperadamente. Abajo: en la penumbra, las amargas cornisas, las calles desoladas, los faroles sonámbulos, las muertas chimeneas, los rumores cansados; pero seguí volando, desesperadamente. Ya todo era silencio, simuladas catástrofes, grandes charcos de sombra, aguaceros, relámpagos, vagabundos islotes de inestables riberas; pero seguí volando, desesperadamente. Un resplandor desnudo, una luz calcinante se interpuso en mi ruta, me fascinó de muerte, pero logré evadirme de su letal influjo, para seguir volando, desesperadamente. Todavía el destino de mundos fenecidos, desorientó mi vuelo -de sideral constancia- con sus vanas parábolas y sus aureolas falsas; pero seguí volando, desesperadamente. Me oprimía lo fluido, la limpidez maciza, el vacío escarchado, la inaudible distancia, la oquedad insonora, el reposo asfixiante; pero seguía volando, desesperadamente. Ya no existía nada, la nada estaba ausente; ni oscuridad, ni lumbre, -ni unas manos celestes- ni vida, ni destino, ni misterio, ni muerte; pero seguía volando, desesperadamente.
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Vuelo sin orillas
De falsas astrologías, de costumbres un tanto lúgubres, vertidas en lo inacabable y siempre llevadas al lado, he conservado una tendencia, un sabor solitario. De conversaciones gastadas como usadas maderas, con humildad de sillas, con palabras ocupadas en servir como esclavos de voluntad secundaria, teniendo esa consistencia de la leche, de las semanas muertas, del aire encadenado sobre las ciudades. Quién puede jactarse de paciencia más sólida? La cordura me envuelve de piel compacta de un color reunido como una culebra: mis criaturas nacen de un largo rechazo: ay, con un solo alcohol puedo despedir este día que he elegido, igual entre los días terrestres. Vivo lleno de una sustancia de color común, silenciosa como una vieja madre, una paciencia fija como sombra de iglesia o reposo de huesos. Voy lleno de esas aguas dispuestas profundamente, preparadas, durmiéndose en una atención triste. En mi interior de guitarra hay un aire viejo, seco y sonoro, permanecido, inmóvil, como una nutrición fiel, como humo: un elemento en descanso, un aceite vivo: un pájaro de rigor cuida mi cabeza: un ángel invariable vive en mi espada.
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Sabor
de colgar una llamada con quien dice amarme, a quien igualmente le produzco tedio si rompo en llanto. Siempre he pensado mi vida sola, me he visto a mi misma a futuro alcoholizada, irreconocible por los años y los vicios. Sin nadie que congele mi sombra. me duele su indiferencia, que no le importe que ocurre con la relacion si falta algo por hacer, algo por decrir no es algo que se acuerde en discusiones o en la mas elevada de las promesas de amor tras una buena follada, el amor es algo que se cola que se expresa no importa el medio o, la barrera. lo nuestro ha pasado. lo que me duele son mis costados, la confianza, el tiempo, las ideas nunca consumadas. el que yo no te importe, cuando sigues en mi. las palabras falsas, las personas de mas, tu pasado, el mio casi escaso.
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Sep 28, 2017
Sep 28, 2017 at 10:52 PM UTC
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El casino sorbe las últimas gotas de crepúsculo. Automóviles afónicos. Escaparates constelados de estrellas falsas. Mujeres que van a perder sus sonrisas al bacará. Con la cara desteñida por el tapete, los croupiers ofician, los ojos bizcos de tanto ver pasar dinero. ¡Pupilas que se licuan al dar vuelta las cartas! ¡Collares de perlas que hunden un tarascón en las gargantas! Hay efebos barbilampiños que usan una bragueta en el trasero. Hombres con baberos de porcelana. Un señor con un cuello que terminará por estrangularlo. Unas tetas que saltarán de un momento a otro de un escote, y lo arrollarán todo, como dos enormes bolas de billar. Cuando la puerta se entreabre, entra un pedazo de "foxtrot".
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Biarritz
Un pastor pide teta por la nieve que ondula blancos perros tendidos entre linternas sordas. El Cristito de barro se ha partido los dedos en los tilos eternos de la madera rota. ¡Ya vienen las hormigas y los pies ateridos! Dos hilillos de sangre quiebran el cielo duro. Los vientres del demonio resuenan por los valles golpes y resonancias de carne de molusco. Lobos y sapos cantan en las hogueras verdes coronadas por vivos hormigueros del alba. La luna tiene un sueño de grandes abanicos y el toro sueña un toro de agujeros y de agua. El niño llora y mira con un tres en la frente, San José ve en el heno tres espinas de bronce. Los pañales exhalan un rumor de desierto con cítaras sin cuerdas y degolladas voces. La nieve de Manhattan empuja los anuncios y lleva gracia pura por las falsas ojivas. Sacerdotes idiotas y querubes de pluma van detrás de Lutero por las altas esquinas.
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Nacimiento de cristo