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"eternas" poems
Saudade solta ao vento Na saudade solta ao vento, Tenho amor com encanto. Caminhadas eternas com esplendor, Santificam teu amor… Na vida dos sonhos inacabados, Fado dos meus fados. Sorriso doce e transparente, Ser lindo, impaciente. Sonho sempre sonhado, Amor meu amado. Sentimento do sentido sem lamento, Saudade solta ao vento… Victor Marques
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Dec 12, 2009
Dec 12, 2009 at 6:39 AM UTC
Saudade Solta ao Vento
Se paraba la rueda de la noche...                             Vagos ánjeles malvas apagaban las verdes estrellas. Una cinta tranquila de suaves violetas abrazaba amorosa a la pálida tierra. Suspiraban las flores al salir de su ensueño, embriagando el rocío de esencias. Y en la fresca orilla de helechos rosados, como dos almas perlas, descansaban dormidas nuestras dos inocencias -¡oh que abrazo tan blanco y tan puro!- de retorno a las tierras eternas.
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Alba
No hay metáfora que llene este espacio ningún recurso poético que me explique que me ayude a entender esta psique que me ayude a controlar el vacío ¿Cómo describo tu cuerpo en poemas, en canciones o en un par de siluetas? ¿Dónde, de que forma comienzo? No hay forma, ni rápida ni despacio, ni en la novela o en la crónica que me ayuden a entender el por qué la literatura es tu rostro que ansío ¿Cómo te plasmo en letras eternas en bóvedas celestes sobre estrellas? ¿Dónde te encuentro si tropiezo?
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May 7, 2014
May 7, 2014 at 4:26 AM UTC
Soneto
Mi dulce niño: Jamás le pediría a la luna que solo iluminara mi camino. No puedo dominar el espíritu libre del mar. Nunca le diría al viento que solo revuelque mi cabello. Así que, vida mía, ¿Cómo podría pedirte que te quedaras queriendo irte? Me has enseñado a que si me caigo, me tengo que levantar, a soltar las cosas que no podían quedarse, a pensar en mi misma, a volar. Me mostraste un mundo distinto del que vivía, solo con una mirada; volvías mis noches eternas entre versos sucios, sutiles, puros. Me pintabas tal cual querías, era el canvas que siempre estaba en blanco y a tu disposición. Me has enseñado a vivir, a respirarte y lo que es amar a alguien sin medida. Te has ido, y solo le pido a mis estrellas parlanchinas que jueguen a mi favor, y que en nuestros caminos, algún día, en algún rato, nos encontremos. Solo para saber que se siente estar viva, luego de estar muerta en vida. Jamás dejare de amarte, porque si miro la noche sé que en algún remoto lugar estarás mirando la misma noche. Siempre seré tuya, N
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May 28, 2015
May 28, 2015 at 11:08 PM UTC
Carta de despedida (parte uno)
Melancolia impregnada na alma: Tento varrer todo esse sentimento Com a imagem alegre que acalma Não adianta, pesa sobre mim o sofrimento Dos tombos dos homens do deserto. Todas aquelas imagens apagadas Para sempre se fazem perdidas Desfeitas na areia calada Se fazem eternas desconhecidas E como eu lamento! Oh, não podem ver? O meu tormento? Na areia, padece o meu ser. Um dia, eu também tombarei E quero em uma concha me enclausurar, Pelas ondas flutuarei E o mar me levará aonde eu sempre quis estar.
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Apr 30, 2014
Apr 30, 2014 at 10:12 PM UTC
Os tombos dos homens do deserto
La tempestad sirve esta noche De música de fondo, El tintintin De la lluvia simula El tantantan De nuestros corazones Aquella otra noche. Y ahora recuerdo Tus palabras que me besaban Entonces Con grandes aires De ser eternas. Y me acuerdo también De las ultimas Que me distes, Decías, “perdón, si he fallado” Y conteste, “¿De que? Si nunca hubo promesas” Y reíste Un poco arrepentido, “entonces por eso, perdón” Y ahora para de llover Y despeja el cielo De ahora otra tierra Y las estrellas no son las mismas, Las de esa noche: Ahora me recuerdan Que ha pasado Tiempo, fronteras, y gente Que ahora estas mas lejos Que nunca. Pero todo va bien Porque nunca rompiste Tus promesas Que no me distes.
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Jan 8, 2013
Jan 8, 2013 at 1:09 AM UTC
Tempestades y promesas
Pienso en ti (se eleva mi cuerpo) Esa tu bendita esencia, que me hace tanta falta en tu ausencia, esa manera en que me resucitas cuando en ti pienso, esa manera en que excitas cada espacio de mi desvaído cuerpo, ese, tu fuego fugaz que exalta mis lugares impávidos, que corta mi respiración entre tantos gemidos, que me eleva al éxtasis más exquisito... esa pasión desatada, rebosada entre respiros de una prisión pasional que quiere liberarse contigo. Son eternas las ganas en tu ausencia, se desbordan mis ríos de impaciencia, queriendo entregarte ¡mi exquisitez y delicadeza! Queriendo comerme las ansias de estar contigo-yo vivo, susurrando entre leves suspiros tu bendito nombre, hasta conseguir agitar mi orgullo, que se rinde ante el delirio que se manifiesta cuando tu nombre pronuncio y te invoco y te digo en voz baja, después un poco más alta, que me tomes, que me grites, que me alces, me alivies de este deseo que solo tú sabes saciar con tus labios, con tus sedosas manos, con tu ojos de marineros desafiando mi cuerpo, contorsionándolo a tu antojo hasta doblegarme en tu ego al saber que solo en tus brazos libero mis deseos. De pronto despierto de ese trance, y me doy cuenta que no estás conmigo, vuelvo de nuevo a evocarte en una descarga que llegue hasta tu nido. Con esa telepatía que nos junta a pesar de esta lejanía, y descargo, y me desprendo, y me rindo ante todo este deseo, y mis sábanas rojas evidencian esos anhelos de esa pasión que despierta en este alejamiento y que se aquieta solo cuando regresas a nuestro domicilio….., sea llamándote a lo lejos o cuando finalmente se juntan nuestros cuerpos……...
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Oct 16, 2017
Oct 16, 2017 at 11:13 AM UTC
Pienso en ti (se eleva mi cuerpo)
Pienso en ti (se eleva mi cuerpo) Esa tu bendita esencia, que me hace tanta falta en tu ausencia, esa manera en que me resucitas cuando en ti pienso, esa manera en que excitas cada espacio de mi desvaído cuerpo, ese, tu fuego fugaz que exalta mis lugares impávidos, que corta mi respiración entre tantos gemidos, que me eleva al éxtasis más exquisito... esa pasión desatada, rebosada entre respiros de una prisión pasional que quiere liberarse contigo. Son eternas las ganas en tu ausencia, se desbordan mis ríos de impaciencia, queriendo entregarte ¡mi exquisitez y delicadeza! Queriendo comerme las ansias de estar contigo-yo vivo, susurrando entre leves suspiros tu bendito nombre, hasta conseguir agitar mi orgullo, que se rinde ante el delirio que se manifiesta cuando tu nombre pronuncio y te invoco y te digo en voz baja, después un poco más alta, que me tomes, que me grites, que me alces, me alivies de este deseo que solo tú sabes saciar con tus labios, con tus sedosas manos, con tu ojos de marineros desafiando mi cuerpo, contorsionándolo a tu antojo hasta doblegarme en tu ego al saber que solo en tus brazos libero mis deseos. De pronto despierto de ese trance, y me doy cuenta que no estás conmigo, vuelvo de nuevo a evocarte en una descarga que llegue hasta tu nido. Con esa telepatía que nos junta a pesar de esta lejanía, y descargo, y me desprendo, y me rindo ante todo este deseo, y mis sábanas rojas evidencian esos anhelos de esa pasión que despierta en este alejamiento y que se aquieta solo cuando regresas a nuestro domicilio….., sea llamándote a lo lejos o cuando finalmente se juntan nuestros cuerpos……...
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si de lejos te veo, te mando un beso con el viento, que llegue hasta el corazón, si es posible hasta el estomago y que allí de flote mariposas. cruzamos miradas eternas, esas que son difícil de olvidar, te marcan... toda una vida
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Feb 22, 2015
Feb 22, 2015 at 9:19 AM UTC
miradas
«Fazañas imposibles obré con esta daga, al favor de la noche y en trágicos suburbios, una vez que fui pícaro... Recuerdo -como en turbios sonambulismos donde una luz naufraga- que fui taimado pícaro: Don Lope de Aguinaga! »Locas andanzas venusinas! Francachelas en que la sangre dialoga con el vino, después de heroicas tremolinas! Raptos de adustas damas... gentucilla de toga! Raptos de las amantes de alto Marqués o Doga...! De nobles y pecheras, monjas y bailarinas! »Las noches de bureo por timbas y tabernas, y por tabucos, bodegones y hostales, a caza de los bienes y a caza de los males: de los magníficos pecados capitales... sin poner mientes en las cosas eternas! »Fazañas imposibles obré con mis puñales en los juegos de quínola y en los juegos de dados, y en los sañudos desafíos azarosos con turbas de judíos astrosos y con mendigos y frailes y soldados! »Fazañas imposibles obré con esta daga! Yo fui taimado pícaro: Don Lope de Aguinaga!»
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Don lope de aguinaga
Quietas, dormidas están, las treinta, redondas, blancas. Entre todas sostienen el mundo. Míralas, aquí en su sueño, como nubes, redondas, blancas, y dentro destinos de trueno y rayo, destinos de lluvia lenta, de nieve, de viento, signos. Despiértalas, con contactos saltarines de dedos rápidos, leves, como a músicas antiguas. Ellas suenan otra música: fantasías de metal valses duros, al dictado. Que se alcen desde siglos todas iguales, distintas como las olas del mar y una gran alma secreta. Que se crean que es la carta, la fórmula, como siempre. Tú alócate bien los dedos, y las raptas y las lanzas, a las treinta, eternas ninfas contra el gran mundo vacío, blanco a blanco. Por fin a la hazaña pura, sin palabras, sin sentido, ese, zeda, jota, i...
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Cómo era el instante, dígalo la musa que las dichas trae, que las penas lleva: la tristeza pasa, velada y confusa; la alegría, rosas y azahares nieva. Era en un amable nido de soltero, de risas y versos, de placer sonoro; era un inspirado cada caballero, de sueños azules y vino de oro. Un rubio decía frases sentenciosas: negando y amando las musas eternas un bruno decía versos como rosas, dos sonantes rimas y palabras tiernas. Los tapices rojos, de doradas listas, cubrían panoplias de pinturas y armas, que hablaban de bellas pasadas conquistas, amantes coloquios y dulces alarmas. El verso de fuego de D'Annunzio era como un son divino que en las saturnales guiara las manchadas pieles de pantera a fiestas soberbias y amores triunfales. E iban con manchadas pieles de pantera, con tirsos de flores y copas paganas las almas de aquellos jóvenes que viera Venus en su templo con palmas hermanas. Venus, la celeste reina que adivina en las almas vivas alegrías francas, y que les confía, por gracia divina, sus abejas de oro, sus palomas blancas. Y aquellos amantes de la eterna Dea, a la dulce música de la regia rima oyen el mensaje de la vasta Idea por el compañero que recita y mima. Y sobre sus frentes, que acaricia el lauro, Abril pone amable su beso sonoro, y llevan gozosos, sátiro y centauro, la alegría noble del vino de oro.
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Garconnière
En el alféizar tronchado De la vetusta ventana, Un cortinaje de yedra Con flores rojas y blancas; Y en medio del cuadro estrecho De la vidriera empañada, Junto a un tiesto de claveles, Y rozando con la jaula En que prisionero vive Un canario que no canta, Una cabecita rubia Se asoma por las mañanas, A punto que el horizonte Colora la luz del alba. Hay un doncel en el patio Que si la frente levanta Es para ver unos ojos Que en vivo fuego la abrasan. -Con cuánta ansiedad te espero. -¿Me quieres?- Con toda el alma. Seré tuya nasta la muerte, Y moriré si me engañas: -Seré tuyo, sólo tuyo, Soy tu esclavo.                       -Soy tu esclava, -Toma un beso.                         -Toma ciento, Que nos ven.                       -¡Hasta mañana! Este diálogo sencillo, Estas sencillas palabras Cambiaban diariamente Desde el patio a la ventana En los primeros albores De su fugitiva infancia, Hace veinticinco abriles, Dos niños que hoy peinan canas. ¡Cuántos juramentos dulces Aquellas yedras guardaban, Cuántas promesas eternas Entre pétalos de llamas, Escondieron los claveles Al nacer la luz del alba; Y cuántos ardientes besos Cuando en los labios tronaban, Asustaron al canario Aprisionado en la jaula! Hoy... hecho un viejo por dentro, Que también por dentro hay canas, Pasé por la misma calle, Y frente a la misma casa, Y entrando en el viejo patio Busqué la misma ventana. Del roto y pesado alféizar, Que de antiguo se desgrana, No cuelga la yedra oscura Con flores rojas y blancas, Ni está el tiesto de claveles Con sus pétalos de llamas; Mis tristes, cansados ojos ¿Qué buscan? ¿No queda nada? ¡Ay, que de pronto los siento Empañados por las lágrimas! ¿Qué han visto? decid ¿qué han visto? ¿Los ojos suyos? ¿la casta, Limpia y hechicera frente Por los rizos coronada? ¿La manecita nerviosa Arrojándome una carta? ¿Los negros ojos? ¿los labios De roja y caliente grana? Lo que han visto, y que al mirarlo, En tibio llanto los baña, Es una humilde memoria De mi ventura pasada, La que por humilde y pobre Ninguna mano arrebata, Y en la que sus manos puso El primer amor del alma... Es... miradlo en ese muro Y en la viga apolillada Que cierra, formando marco, El cuadro de la ventana. Es el clavo pequeñito De donde pendió la jaula En que vivió aquel canario Que al besarnos se espantaba... No hay nadie... temblando llego, Como el creyente ante el ara... Me parecen que despiertan Mis venturas de la intancia, Y toco el clavo... lo beso, Se me anuda la garganta, Y salgo del viejo patio, Llenos los ojos de lágrimas. ¡Es lo único que me queda De aquel amor de la infancia!
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La ventana desierta
En el alféizar tronchado De la vetusta ventana, Un cortinaje de yedra Con flores rojas y blancas; Y en medio del cuadro estrecho De la vidriera empañada, Junto a un tiesto de claveles, Y rozando con la jaula En que prisionero vive Un canario que no canta, Una cabecita rubia Se asoma por las mañanas, A punto que el horizonte Colora la luz del alba. Hay un doncel en el patio Que si la frente levanta Es para ver unos ojos Que en vivo fuego la abrasan. -Con cuánta ansiedad te espero. -¿Me quieres?- Con toda el alma. Seré tuya nasta la muerte, Y moriré si me engañas: -Seré tuyo, sólo tuyo, Soy tu esclavo.                       -Soy tu esclava, -Toma un beso.                         -Toma ciento, Que nos ven.                       -¡Hasta mañana! Este diálogo sencillo, Estas sencillas palabras Cambiaban diariamente Desde el patio a la ventana En los primeros albores De su fugitiva infancia, Hace veinticinco abriles, Dos niños que hoy peinan canas. ¡Cuántos juramentos dulces Aquellas yedras guardaban, Cuántas promesas eternas Entre pétalos de llamas, Escondieron los claveles Al nacer la luz del alba; Y cuántos ardientes besos Cuando en los labios tronaban, Asustaron al canario Aprisionado en la jaula! Hoy... hecho un viejo por dentro, Que también por dentro hay canas, Pasé por la misma calle, Y frente a la misma casa, Y entrando en el viejo patio Busqué la misma ventana. Del roto y pesado alféizar, Que de antiguo se desgrana, No cuelga la yedra oscura Con flores rojas y blancas, Ni está el tiesto de claveles Con sus pétalos de llamas; Mis tristes, cansados ojos ¿Qué buscan? ¿No queda nada? ¡Ay, que de pronto los siento Empañados por las lágrimas! ¿Qué han visto? decid ¿qué han visto? ¿Los ojos suyos? ¿la casta, Limpia y hechicera frente Por los rizos coronada? ¿La manecita nerviosa Arrojándome una carta? ¿Los negros ojos? ¿los labios De roja y caliente grana? Lo que han visto, y que al mirarlo, En tibio llanto los baña, Es una humilde memoria De mi ventura pasada, La que por humilde y pobre Ninguna mano arrebata, Y en la que sus manos puso El primer amor del alma... Es... miradlo en ese muro Y en la viga apolillada Que cierra, formando marco, El cuadro de la ventana. Es el clavo pequeñito De donde pendió la jaula En que vivió aquel canario Que al besarnos se espantaba... No hay nadie... temblando llego, Como el creyente ante el ara... Me parecen que despiertan Mis venturas de la intancia, Y toco el clavo... lo beso, Se me anuda la garganta, Y salgo del viejo patio, Llenos los ojos de lágrimas. ¡Es lo único que me queda De aquel amor de la infancia!
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Ay, sólo un hombre y una mujer en la noche, bajo la lluvia! Los transeúntes pasan en la sombra hacia el silencio sin fin. Y yo estoy solo, muriendo y muriendo en cada palabra que no digo, en un rincón oscuro donde no llegan las estrellas. Digo que es triste ver el rocío temblando sobre las rosas, y que el alegre canto de los pájaros es triste también. Yo estoy solo y tú estás lejos, y la noche nunca termina. Ah, morir de pronto, mirando el árbol que crece en cada hoja verde! Sí, es inútil amar, y es inútil recordar y olvidar tantas cosas pequeñas. Y  morir es más terriblemente inútil aún. Y, sin embargo, por las calles húmedas, en las noches de otoño, otro hombre y otra mujer se dirán las mismas palabras fugaces y eternas. Y  yo habré muerto. Y seguirá lloviendo en estas noches dulcemente tristes, cuando se cierran las ventanas y las muchachas suspiran sin saber por qué.
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Ay, sólo un hombre y una mujer en la noche
De las eternas musas el reino soberano recorres bajo un soplo de eterna inspiración, como un rajah soberbio que en su elefante indiano por sus dominios pasa de rudo viento al son.Tú tienes en tu canto como ecos de Oceano; se ve en tu poesía la selva y el *** salvaje luz irradia la lira que en tu mano derrama su sonora, robusta vibración.Tú del fakir conoces secretos y avatares; a tu alma dio el Oriente misterios seculares, visiones legendarias y espíritu oriental.Tu verso está nutrido con savia de la tierra; fulgor de Ramayanas tu viva estrofa encierra, y cantas en la lengua del bosque colosal.
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Medallones - i
¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero de los senderos busca; las huellas de unos pies ensangrentados sobre la roca dura; los despojos de un alma hecha jirones en las zarzas agudas, te dirán el camino que conduce a mi cuna. ¿Adónde voy? El más sombrío y triste de los páramos cruza, valle de eternas nieves y de eternas melancólicas brumas; en donde esté una piedra solitaria sin inscripción alguna, donde habite el olvido, allí estará mi tumba.
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Rima lxvi
Amanece. Descalzo he salido a pisar los caminos, a sentir en la carne desnuda la escarcha. ¡Tanta luz, tanta vida, tan verde cantar de la hierba! ¡Tan feliz creación elevada a la cima más alta! Siento el tiempo pasar y perderse y tan sólo por fuera de mí se detiene. Y parece que está el universo encantado, tocado de gracia. ¡Tanta luz, tanta vida, tan frágil silencio! ¡Tantas cosas eternas que mellan al tiempo su trágica espada! ¡Tanta luz, tan abiertos caminos! ¡Tanta vida que evita los siglos y ordena en el día su magia! Si la flor, si la piedra, si el árbol, si el pájaro; si su olor, su dureza, su verde jadeo, su vuelo entre el cielo y la rama. Si todos me deben su vida, si a costa de mí, de mi muerte es posible su vida, a costa de mí, de mi muerte diaria... ¡Tanta luz, tan remoto latir de la hierba...!             (Descalzo he salido a sentir en la carne desnuda la escarcha). ¡Tanta luz, tan oscura pregunta! ¡Tan oscura y difícil palabra! ¡Tan confuso y difícil buscar, pretender comprender y aceptar, y parar lo que nunca se para.
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Alucinación
Vengo a encolarme en tu verso, a ser la pericia de tus besos, ceñirme en tu cuerpo, traspasarle al tiempo, que el tiempo nos pregunte la hora, que la hora sea cómplice de entrecruzar nuestra historia, que el destino nos pida perdón, por durar tanto tiempo en unir nuestros cuerpos. Quiero darle gracias a Dios, por escribir nuestro amor en el libro de la vida. A la vida agradecerle su obediencia al mandato. Vengo a inventarte un nuevo método de amar sin tiempo, amar a tiempo, en estación de siembra, mojar la sequía de tus manos hambrienta, en tiempo seco, saciarlas de caricias eternas. Vengo a amarte de tal manera, que la Real Academia tendrá que redefinir la palabra amor. Así vengo, encolándome en tu tiempo, ciñéndome de tu cuerpo, inventando el verso y el beso, que ha estado suspendido en el universo, esperando el momento exacto, para nuestro encuentro. LeydisProse 3/2017
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Jun 5, 2017
Jun 5, 2017 at 9:37 AM UTC
Como te amare? (engañando al tiempo)
Piernas eternas que decís de Luisa La Vallière y de Thaís... Piernas de rana, de ondina y de aldeana; en su vocabulario se fascina la caravana. Piernas en las cuales danza la Teología funerales y epifanía. Piernas: alborozo y lutos y parodias de los Atributos. Piernas en que exordia la Misericordia en la derecha, y se inicia en la otra la Justicia. Piernas que llevan del muslo al talón los recados del corazón. Piernas del reloj humano, certeras como manecillas dudosas como lo arcano, sobresaltadas con la coquetería de las hadas. Piernas para que circuyas el espíritu, que se desarma entre tus aleluyas; si la violeta de Parma tuviese piernas, serían las tuyas. Mística integral, melómano alfiler sin fe de erratas, que yendo de puntillas por el globo las libélulas atas y desatas. ¡Te fuiste con mi rapto y con mi arrobo, agitando las ánimas eternas en los modismos de tus piernas!
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Anna pavlowa
Es de madrugada. Me pesan los ojos, mas mi mente no descansa. Buscando sosiego escribo estas líneas. La monotonía del insomnio se está convirtiendo en mi mayor pelea. Los pensamientos se vuelven un eco incesante que me recluye del sueño. Noches eternas, días vulgares, estrecha sociedad, perfil bajo. A eso se reduce mi vida.
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Jan 24, 2025
Jan 24, 2025 at 1:48 AM UTC
Monotonía del insomnio
Quando eu era pequena, eu via a morte, com uma capa preta e uma foice, e uma expressão melancólica no rosto, sombria por vezes, de quem já havia levado muitas vidas. O peso, em suas vestes, das almas corrompidas, que não queriam partir, o sangue da sua foice, onde também haviam lágrimas de quem ficava. Com o tempo, eu passei a ter medo dela. A vi como má. Injusta. Insensível. “Como pôde Dona Morte, levar aqueles que eu amava?” Eu perguntava. Mas a morte é só uma passagem. Eu demorei a entender. A aceitar. É como se a Dona Morte fosse uma guia turística, que vem nos buscar rumo às nossas férias eternas. Ela vem, nos despimos de qualquer bagagem, a passagem, é a nossa vida. Esse é o preço. E então embarcamos no trem. Rumo ao desconhecido. Mas ao eterno.
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Sep 28, 2018
Sep 28, 2018 at 10:31 PM UTC
A morte
Dama de las eternas palideces, con tu mirar tranquilo me pareces, irradiando destellos de pureza el hada del país de la tristeza. Eres la imagen del dolor que implora, y por eso mi pecho que te adora, al mirar tu expresión contemplativa te juzga una madona pensativa. Tú despertaste mi pasión temprana, y de mi juventud en la mañana como un ensueño bondadoso fuiste regando flores en mi senda triste. Únjame la caricia de tu mano y tus ojos que buscan el arcano báñenme con tu luz, mientras me abismo en sueños de inefable misticismo. Pero ¡ay! que no podrá mi idolatría tener la suerte de llamarte mía, y seguiré tu amor a los reflejos de una esperanza que me mira lejos. Mas nunca te daré la despedida, que en el rudo combate de la vida me quedará, si tu cariño pierdo, la amorosa penumbra del recuerdo.
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A una pálida
Libros, urnas de ideas; libros, arcas de ensueño; libros, flor de la vida consciente, cofres místicos que custodiáis el pensamiento humano; nidos trémulos de alas poderosas, audaces e invisibles; atmósferas del alma; intimidad celeste y escondida de los altos espíritus.   Libros, hojas del árbol de la ciencia; libros, espigas de oro que fecundara el verbo desde el caos; libros en que ya empieza desde el tiempo, libros (los del poeta) que estáis, como los bosques, poblados de gorjeos, de perfumes, rumor de frondas y correr de agua; que estáis llenos, como las catedrales, de símbolos, de dioses y de arcanos.   Libros, depositarios de la herencia misma del universo; antorchas en que arden las ideas eternas e inexhaustas; cajas sonoras donde custodiados están todos los ritmos que en la infancia del mundo las musas revelaron a los hombres.   Libros, que sois un ala (amor la otra) de las dos que el anhelo necesita para llegar a la Verdad sin mancha.   Libros, ¡ay!, sin los cuales no podemos vivir: sed siempre, siempre, los tácitos amigos de mis días.   Y vosotros, aquellos que me disteis el consuelo y la luz de los filósofos, las excelsas doctrinas que son salud y vida y esperanzas, servidle de piadosos cabezales a mi sueño en la noche que se acerca.
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Libros
Mi virtud de sentir se acoge a la divisa del barómetro lúbrico, que en su enagua violeta los volubles matices de los climas sujeta con una probidad instantánea y precisa.Mi única virtud es sentirme desollado en el templo y la calle, en la alcoba y el prado. Orean mi bautismo, en alma y carnes vivas, las ráfagas eternas entre las fugitivas.Todo me pide sangre: la mujer y la estrella, la congoja del trueno, la vejez con su báculo, el grifo que vomita su hidráulica querella, y la lámpara, parpadeo del tabernáculo.Todo lo que a mis ojos es limpio y es agudo bebe de mis droláticas arterias el saludo.Mi ángel guardián y mi demonio estrafalario, desgranando granadas fieles, siguen mi pista en las vicisitudes de la bermeja lista que marca, en tierra firme y en mar, mi itinerario.Como aquel que fue herido en la noche agorera y denunció su paso goteando la acera, yo puedo desandar mi camino rubí, hasta el minuto y hasta la casa en que nací místicamente armado contra la laica era.Dejo, sin testamento, su gota a cada clavo teñido con la savia de mi ritual madera; no recojo mi sangre, ni siquiera la lavo.Espiritual al prójimo, mi corazón se inmola para hacer un empréstito sin usuras aciagas a la clorosis virgen y azul de los Gonzagas y a la cárdena quiebra del Marqués de Priola.¿En qué comulgatorio secreto hay que llorar? ¿Qué brújula se imanta de mi sino? ¿Qué par de trenzas destronadas se me ofrecen por hijas? ¿Qué lecho esquinal pide tibieza en su tramonto? Ánima adoratriz: a la hora que elijas para ensalzar tus fieles granadas, estoy pronto.Mas será con el cálculo de una amena medida: que se acaben a un tiempo el arrobo y la vida y que del vino fausto no quedando en la mesa ni la hez de una hez, se derrumbe en la huesa el burlesco legado de una estéril pavesa.
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Ánima adoratriz
Mi virtud de sentir se acoge a la divisa del barómetro lúbrico, que en su enagua violeta los volubles matices de los climas sujeta con una probidad instantánea y precisa.Mi única virtud es sentirme desollado en el templo y la calle, en la alcoba y el prado. Orean mi bautismo, en alma y carnes vivas, las ráfagas eternas entre las fugitivas.Todo me pide sangre: la mujer y la estrella, la congoja del trueno, la vejez con su báculo, el grifo que vomita su hidráulica querella, y la lámpara, parpadeo del tabernáculo.Todo lo que a mis ojos es limpio y es agudo bebe de mis droláticas arterias el saludo.Mi ángel guardián y mi demonio estrafalario, desgranando granadas fieles, siguen mi pista en las vicisitudes de la bermeja lista que marca, en tierra firme y en mar, mi itinerario.Como aquel que fue herido en la noche agorera y denunció su paso goteando la acera, yo puedo desandar mi camino rubí, hasta el minuto y hasta la casa en que nací místicamente armado contra la laica era.Dejo, sin testamento, su gota a cada clavo teñido con la savia de mi ritual madera; no recojo mi sangre, ni siquiera la lavo.Espiritual al prójimo, mi corazón se inmola para hacer un empréstito sin usuras aciagas a la clorosis virgen y azul de los Gonzagas y a la cárdena quiebra del Marqués de Priola.¿En qué comulgatorio secreto hay que llorar? ¿Qué brújula se imanta de mi sino? ¿Qué par de trenzas destronadas se me ofrecen por hijas? ¿Qué lecho esquinal pide tibieza en su tramonto? Ánima adoratriz: a la hora que elijas para ensalzar tus fieles granadas, estoy pronto.Mas será con el cálculo de una amena medida: que se acaben a un tiempo el arrobo y la vida y que del vino fausto no quedando en la mesa ni la hez de una hez, se derrumbe en la huesa el burlesco legado de una estéril pavesa.
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¡Oh lino, madura, que quiero tejer Sábanas del lecho donde dormirá Mi amante, que pronto, pronto tornará! (Con la primavera tiene que volver).   ¡Oh rosa, tu prieto capullo despliega! Has de ser el pomo que arome su estancia. Concentra colores, recoge fragancia, Dilata tus poros, que mi amante llega.   Trabaré con grillo de oro sus piernas. Cadenas livianas del más limpio acero, Encargué con prisa, con prisa al herrero Amor, que las hace brillantes y eternas.   Y sembré amapolas en toda la huerta. ¡Que nunca recuerde caminos ni sendas! Fatiga: en sus nervios aprieta tus vendas. Molicie: sé el perro que guarde la puerta.
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La espera