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"espejismo" poems
Piensas en el ayer El ayer en diamante Lágrimas de oro Anhelos de piedras preciosas La voz diurna Las miradas suicidas El olor centelleante El tacto preciso El gusto con la lengua seca Y crees que fue una pesadilla Un amargo café al que olvidaste, - sin querer - ponerle azúcar Un olor a quemado, de una fuente imprecisa, pero cercana. Los dedos entumecidos, de tanto cansancio. La vista nublada, perenne, constante sin significado alguno. La garganta irritada, rasposa, de no ahorrar las palabras. Eres un espejismo para tus ojos No existes Solo piensas que tal vez Una vez más Viviste.
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Jan 7, 2012
Jan 7, 2012 at 4:02 PM UTC
Torrente
¿Sabes tú? Mi vida es como un canto que nadie ha de cantar, pues tuvo las violentas inquietudes del mar y el espejismo de la droga hindú... Yo anduve errante, soñador proscrito, un año, o veinte, o quizás cien, y medí las pirámides de Egipto y las murallas de Jerusalén. Yo tuve más tesoros que los Zares, y un diamante mayor que el Gran Mogol, y en cada uno de los siete mares me vio náufrago el sol. Yo visité con tembloroso paso, como quien rinde un fúnebre tributo, la húmeda celda de Torcuato Tasso y el oscuro taller de Benvenuto. Yo busqué en los jardines de Versalles la huella leve de María Antonieta, y lloré por Ronaldo en Roncesvalles y por Ícaro en Creta. Y como fin de una aventura rara, enloquecido por un astro hostil, fui jeque de un aduar en el Sahara y negrero en la Costa de Marfil. Aún guardo en el cristal de una redoma, para unir mis creencias y mis dudas, un pelo de la barba de Mahoma y una hoja del árbol donde se ahorcara Judas. Tuve un corcel de resonante casco que florecía en la llanura seca, y mendigué en las calles de Damasco, y oré en una mezquita de La Meca. Y mucho más, que huyó de mi memoria y que quizás no ha de volver jamás: días de amor y odio, de fracaso y de gloria; y mucho más... y mucho más... ¿Sabes tú? Quizás nada ha sido cierto. Acaso únicamente lo soñé... -o sé bien si dormido o despierto; no sé...- Quizás la vida que he vivido ha sido tan abrumadoramente ****** que inventé los recuerdos por no morir de olvido, y nunca vi de cerca el mar. Pero si sé que he naufragado en una lágrima de mujer: fue un naufragio romántico, a la luz de la luna, y me quedé en el fondo, sin querer.
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Cuento para la niña triste
¿Sabes tú? Mi vida es como un canto que nadie ha de cantar, pues tuvo las violentas inquietudes del mar y el espejismo de la droga hindú... Yo anduve errante, soñador proscrito, un año, o veinte, o quizás cien, y medí las pirámides de Egipto y las murallas de Jerusalén. Yo tuve más tesoros que los Zares, y un diamante mayor que el Gran Mogol, y en cada uno de los siete mares me vio náufrago el sol. Yo visité con tembloroso paso, como quien rinde un fúnebre tributo, la húmeda celda de Torcuato Tasso y el oscuro taller de Benvenuto. Yo busqué en los jardines de Versalles la huella leve de María Antonieta, y lloré por Ronaldo en Roncesvalles y por Ícaro en Creta. Y como fin de una aventura rara, enloquecido por un astro hostil, fui jeque de un aduar en el Sahara y negrero en la Costa de Marfil. Aún guardo en el cristal de una redoma, para unir mis creencias y mis dudas, un pelo de la barba de Mahoma y una hoja del árbol donde se ahorcara Judas. Tuve un corcel de resonante casco que florecía en la llanura seca, y mendigué en las calles de Damasco, y oré en una mezquita de La Meca. Y mucho más, que huyó de mi memoria y que quizás no ha de volver jamás: días de amor y odio, de fracaso y de gloria; y mucho más... y mucho más... ¿Sabes tú? Quizás nada ha sido cierto. Acaso únicamente lo soñé... -o sé bien si dormido o despierto; no sé...- Quizás la vida que he vivido ha sido tan abrumadoramente ****** que inventé los recuerdos por no morir de olvido, y nunca vi de cerca el mar. Pero si sé que he naufragado en una lágrima de mujer: fue un naufragio romántico, a la luz de la luna, y me quedé en el fondo, sin querer.
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Juego mi vida, cambio mi vida, de todos modos la llevo perdida... Y la juego o la cambio por el más infantil espejismo, la dono en usufructo, o la regalo... La juego contra uno o contra todos, la juego contra el cero o contra el infinito, la juego en una alcoba, en el ágora, en un garito, en una encrucijada, en una barricada, en un motín; la juego definitivamente, desde el principio hasta el fin, a todo lo ancho y a todo lo hondo -en la periferia, en el medio, y en el sub-fondo...- Juego mi vida, cambio mi vida, la llevo perdida sin remedio. Y la juego, o la cambio por el más infantil espejismo, la dono en usufructo, o la regalo...: o la trueco por una sonrisa y cuatro besos: todo, todo me da lo mismo: lo eximio y lo rüin, lo trivial, lo perfecto, lo malo... Todo, todo me da lo mismo: todo me cabe en el diminuto, hórrido abismo donde se anudan serpentinos mis sesos. Cambio mi vida por lámparas viejas o por los dados con los que se jugó la túnica inconsútil: -por lo más anodino, por lo más obvio, por lo más fútil: por los colgajos que se guinda en las orejas la simiesca mulata, la terracota rubia; la pálida morena, la amarilla oriental, o la hiperbórea rubia: cambio mi vida por una anilla de hojalata o por la espada de Sigmundo, o por el mundo que tenía en los dedos Carlomagno: -para echar a rodar la bola... Cambio mi vida por la cándida aureola del idiota o del santo;                                         la cambio por el collar que le pintaron al gordo Capeto; o por la ducha rígida que llovió en la nuca a Carlos de Inglaterra;                                         la cambio por un romance, la cambio por un soneto; por once gatos de Angora, por una copla, por una saeta, por un cantar; por una baraja incompleta; por una faca, por una pipa, por una sambuca... o por esa muñeca que llora como cualquier poeta. Cambio mi vida -al fiado- por una fábrica de crepúsculos (con arreboles);                               por un gorila de Borneo; por dos panteras de Sumatra; por las perlas que se bebió la cetrina Cleopatra- o por su naricilla que está en algún Museo; cambio mi vida por lámparas viejas, o por la escala de Jacob, o por su plato de lentejas... ¡o por dos huequecillos minúsculos -en las sienes- por donde se me fugue, en grises podres, la hartura, todo el fastidio, todo el horror que almaceno en mis odres...! Juego mi vida, cambio mi vida. De todos modos la llevo perdida...
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Relato de sergio stepansky
Juego mi vida, cambio mi vida, de todos modos la llevo perdida... Y la juego o la cambio por el más infantil espejismo, la dono en usufructo, o la regalo... La juego contra uno o contra todos, la juego contra el cero o contra el infinito, la juego en una alcoba, en el ágora, en un garito, en una encrucijada, en una barricada, en un motín; la juego definitivamente, desde el principio hasta el fin, a todo lo ancho y a todo lo hondo -en la periferia, en el medio, y en el sub-fondo...- Juego mi vida, cambio mi vida, la llevo perdida sin remedio. Y la juego, o la cambio por el más infantil espejismo, la dono en usufructo, o la regalo...: o la trueco por una sonrisa y cuatro besos: todo, todo me da lo mismo: lo eximio y lo rüin, lo trivial, lo perfecto, lo malo... Todo, todo me da lo mismo: todo me cabe en el diminuto, hórrido abismo donde se anudan serpentinos mis sesos. Cambio mi vida por lámparas viejas o por los dados con los que se jugó la túnica inconsútil: -por lo más anodino, por lo más obvio, por lo más fútil: por los colgajos que se guinda en las orejas la simiesca mulata, la terracota rubia; la pálida morena, la amarilla oriental, o la hiperbórea rubia: cambio mi vida por una anilla de hojalata o por la espada de Sigmundo, o por el mundo que tenía en los dedos Carlomagno: -para echar a rodar la bola... Cambio mi vida por la cándida aureola del idiota o del santo;                                         la cambio por el collar que le pintaron al gordo Capeto; o por la ducha rígida que llovió en la nuca a Carlos de Inglaterra;                                         la cambio por un romance, la cambio por un soneto; por once gatos de Angora, por una copla, por una saeta, por un cantar; por una baraja incompleta; por una faca, por una pipa, por una sambuca... o por esa muñeca que llora como cualquier poeta. Cambio mi vida -al fiado- por una fábrica de crepúsculos (con arreboles);                               por un gorila de Borneo; por dos panteras de Sumatra; por las perlas que se bebió la cetrina Cleopatra- o por su naricilla que está en algún Museo; cambio mi vida por lámparas viejas, o por la escala de Jacob, o por su plato de lentejas... ¡o por dos huequecillos minúsculos -en las sienes- por donde se me fugue, en grises podres, la hartura, todo el fastidio, todo el horror que almaceno en mis odres...! Juego mi vida, cambio mi vida. De todos modos la llevo perdida...
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Como en la vaguedad de un espejismo: -¿qué sabes? -mi conciencia me interroga, fluïda en llanto entre mi propio abismo. Y miro el mar ardiente, el monte flavo que suaviza el azul, la estrella límpida rielando en el rocío del capullo; y en sus cunas los cándidos infantes, cazados con las redes del arrullo por el sueño de manos hechizantes. Y vuelto a mí, gimiendo el corazón: -¿qué sabes? -vanamente me interrogo, mudo, bajo la múltiple emoción. Sólo un saber escondo claro y justo; llévole como antorcha y como daga en medio del cerrado laberinto; en su vasta amplitud mi fe naufraga y hallo en su anchura incómodo recinto. Se oyen sordos, roncos lamentos, y alzan sus puños en el vacío los pensamientos. ¡Oh menguado saber, pobre riqueza de formas en imágenes trocadas, ley ondeante, ciencia que alucina, que cada noche en el silencio empieza y cada día con el sol culmina! ¡Oh menguado saber de la iracunda vida que ante mis ojos se renueva, germinal y cruël, ciega y profunda; madre de los mil partos y el misterio que al barro humilla y a Psiquis subleva! Como ventana que el azul del cielo circunscribe, se entreabren los sentidos. ¡Pobre, ruïn saber! Y, sin embargo, la leve mariposa del anhelo entra por la ventana sin ruïdos. Cuaja en el corazón de la manzana la dulzura estival; la mariposa vuela del fondo de la carne humana. ¡Que al claro cielo suba el anhelo! Por ese vuelo, la heredad natía canté, con ritmo del ideal retorno, en la ingenua parábola temprana. En el turquí del éter desleía un nácar tenue mi primer mañana. Por ese anhelo entre los acres pinos y las rosas en llamas del ocaso, al hablar dejo la palabra trunca: el tiempo es breve y el vigor escaso, y la Amada ideal no vino nunca. Por ese anhelo, en rimas balbucientes canto el rojo camino que a la tarde se pinta en la montaña evocadora, o a la vívida luz del sol temprano, como una obsesión conturbadora de sangre y sangre en el azul lejano. Y por él amo, en fin, y por él sueño con una honda transfusión divina de la luz en mi carne de tortura, ¡puesto que está la estrella vespertina sobre el horror de esta prisión oscura! Columpia el mar su cauda nacarina, y en ustorios relámpagos de espejos esplende en bruma de ópaco la carne de la ondina. Y fluye Acuarimántima a lo lejos...
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Acuarimántima iii
Como en la vaguedad de un espejismo: -¿qué sabes? -mi conciencia me interroga, fluïda en llanto entre mi propio abismo. Y miro el mar ardiente, el monte flavo que suaviza el azul, la estrella límpida rielando en el rocío del capullo; y en sus cunas los cándidos infantes, cazados con las redes del arrullo por el sueño de manos hechizantes. Y vuelto a mí, gimiendo el corazón: -¿qué sabes? -vanamente me interrogo, mudo, bajo la múltiple emoción. Sólo un saber escondo claro y justo; llévole como antorcha y como daga en medio del cerrado laberinto; en su vasta amplitud mi fe naufraga y hallo en su anchura incómodo recinto. Se oyen sordos, roncos lamentos, y alzan sus puños en el vacío los pensamientos. ¡Oh menguado saber, pobre riqueza de formas en imágenes trocadas, ley ondeante, ciencia que alucina, que cada noche en el silencio empieza y cada día con el sol culmina! ¡Oh menguado saber de la iracunda vida que ante mis ojos se renueva, germinal y cruël, ciega y profunda; madre de los mil partos y el misterio que al barro humilla y a Psiquis subleva! Como ventana que el azul del cielo circunscribe, se entreabren los sentidos. ¡Pobre, ruïn saber! Y, sin embargo, la leve mariposa del anhelo entra por la ventana sin ruïdos. Cuaja en el corazón de la manzana la dulzura estival; la mariposa vuela del fondo de la carne humana. ¡Que al claro cielo suba el anhelo! Por ese vuelo, la heredad natía canté, con ritmo del ideal retorno, en la ingenua parábola temprana. En el turquí del éter desleía un nácar tenue mi primer mañana. Por ese anhelo entre los acres pinos y las rosas en llamas del ocaso, al hablar dejo la palabra trunca: el tiempo es breve y el vigor escaso, y la Amada ideal no vino nunca. Por ese anhelo, en rimas balbucientes canto el rojo camino que a la tarde se pinta en la montaña evocadora, o a la vívida luz del sol temprano, como una obsesión conturbadora de sangre y sangre en el azul lejano. Y por él amo, en fin, y por él sueño con una honda transfusión divina de la luz en mi carne de tortura, ¡puesto que está la estrella vespertina sobre el horror de esta prisión oscura! Columpia el mar su cauda nacarina, y en ustorios relámpagos de espejos esplende en bruma de ópaco la carne de la ondina. Y fluye Acuarimántima a lo lejos...
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Probablemente mientras duermes, alrededor de las once yo sigo despierto y dormito ideas, mi cuerpo flota y en el sillón viendo al techo esta tu espacio, un metro cincuenta y ocho, eternos. Una extraña marca en la pared que solo yo puedo ver ha quedado,  me estoy acostumbrando a ella ya que de vez en cuando logro evitar su mirada, sobre todo cuando es de noche y apago la luz; todos lo saben, la noche hace invisible la propia oscuridad y encierra en un dulce  parpadeo la cordura. Y así son las doce y tú duermes, mientras yo camino por las calles, solo para seguir en la luna al reflejo de tus ojos. ¿Has notado como las cosas cambian en la noche?, las horas se doblan sobre otras y hacen perder el hilo de los minutos, la sombra cambia los colores, la forma de la vereda hacia tu casa ya no es tan segura, ni las figuras que se puede imaginar en ella durante el día y quizás en la noche el tiempo pasa más lento en tu boca, pero me queda la duda de que solo sea la noche y no tu boca, ¿cómo saber si el sabor será el mismo mañana a las seis? Y así son las tres, y me pierdo en el mismo lugar al que mi mente llega todas las noches, el desenlace y el terminal al que a esta hora conducen todos los caminos, espejismo. Solo sé que no soy yo el que duerme.
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Jan 28, 2016
Jan 28, 2016 at 11:39 PM UTC
Un metro cincuenta y ocho
Así pasa la vida, como raro espejismo. La rosa azul que alumbra y da el ser al cardo! junto al dogma del fardo matador, el sofisma del Bien y la Razón! Se ha cogido, al acaso, lo que rozó la mano; los perfumes volaron, y entre ellos se ha sentido el moho que a mitad de la ruta ha crecido en el manzano seco de la muerta Ilusión. Así pasa la vida, con cánticos aleves de agostada bacante. Yo voy todo azorado, adelante... adelante, rezongando mi marcha funeral. Van al pie de brahmánicos elefantes reales, y al sórdido abejeo de un hervor mercurial parejas que alzan brindis esculpidos en roca y olvidados crepúsculos una cruz en la boca. Así pasa la vida, vasta orquesta de Esfinges que arrojan al vacío su marcha funeral.
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La voz del espejo
Llamamos espejismo A la ilusión en el desierto Pero no al reflejo propio Llamamos espejo A la ilusión multiplicada Y no a la mirada ajena Pon tus pies a la luz Y adéntrate en el desierto De los hombres y mujeres Desconfía de los ojos Cuando veas tu reflejo De frente y ataviado Llámalo espejismo Y que una suave vigilia Te nuble el sueño.
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Feb 4, 2015
Feb 4, 2015 at 11:34 PM UTC
Habla el exilio
Es una intensísima corriente un relámpago ser de lecho una dona mórbida ola un reflujo zumbo de anestesia una rompiente ente florescente una voraz contráctil prensil corola entreabierta y su rocío afrodisíaco y su carnalesencia natal letal alveolo beodo de violo es la sed de ella ella y sus vertientes lentas entremuertes que estrellan y disgregan aunque Dios sea su vientre pero también es la crisálida de una inalada larva de la nada una libélula de médula una oruga lúbrica desnuda sólo nutrida de frotes un chupochupo súcubo molusco que gota a gota agota boca a boca la mucho mucho gozo la muy total sofoco la toda ¡shock! tras ¡shock! la íntegra colapso es un hermoso síncope con foso un ¡cross! de amor pantera al plexo trópico un ¡knock out! técnico dichoso si no un compuesto terrestre de líbido edén infierno el sedimento aglutinante de un precipitado de labios el obsesivo residuo de una solución insoluble un mecanismo radioanímico un terno bípedo bullente un ¡robot! hembra electroerótico con su emisora de delirio y espasmos lírico-dramáticos aunque tal vez sea un espejismo un paradigma un eromito una apariencia de la ausencia una entelequia inexistente las trenzas náyades de Ofelia o sólo un trozo ultraporoso de realidad indubitable una despótica materia el paraíso hecho carne una perdiz a la crema.
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Ella
Los circos trashumantes, de lamido perrillo enciclopédico y desacreditados elefantes, me enseñaron la cómica friolera y las magnas tragedias hilarantes. El aeronauta previo, colgado de los dedos de los pies, era un bravo cosmógrafo al revés que, si subía hasta asomarse al Polo Norte, o al Polo Sur, también tenía cuestiones personales con Eolo. Irrumpía el payaso como una estridencia ambigua, y era a un tiempo manicomio, niñez, golpe contuso, pesadilla y licencia. Amábanlo los niños porque salía de una bodega mágica de azúcares. Su faz sólo era trágica por dos lágrimas sendas de carmín. Su polvorosa apariencia toleraba tenerlo por muy limpio o por muy sucio, y un cónico bonete era la gloria inestable y procaz de su occipucio. El payaso tocaba a la amazona y la hallaba de almendra, a juzgar por la mímica fehaciente de toda su persona cuando llevaba el dedo temerario hasta la lengua cínica y glotona. Un día en que el payaso dio a probar su rastro de amazona al ejemplar señor Gobernador de aquel Estado, comprendí lo que es Poder Ejecutivo aturrullado. ¡Oh remoto payaso: en el umbral de mi infancia derecha y de mis virtudes recién nacidas yo no puedo tener una sospecha de amazonas y almendras prohibidas! Estas almendras raudas hechas de terciopelos y de trinos que no nos dejan ni tocar sus caudas... Los adioses baldíos a las augustas Evas redivivas que niegan la migaja, pero inculcan en nuestra sangre briosa una patética mendicidad de almendras fugitivas... Había una menuda cuadrumana de enagüilla de céfiro que, cabalgando por el redondel con azoros de humana, vencía los obstáculos de inquina y los aviesos aros de papel. Y cuando a la erudita cavilación de Darwin se le montaba la enagüilla obscena, la avisada monita se quedaba serena. como ante un espejismo, despreocupada lastimosamente de su desmantelado transformismo. La niña Bell cantaba: «Soy la paloma errante»; y de botellas y de cascabeles surtía un abundante surtidor de sonidos acuáticos, para la sed acuática de papás aburridos, nodriza inverecunda y prole gemebunda. ¡Oh memoria del circo! Tú te vas adelgazando en el frecuente síncope del latón sin compás; en la apesadumbrada somnolencia del gas; en el talento necio del domador aquel que molestaba a los leones hartos, y en el viudo oscilar del trapecio...
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Memorias del circo
Los circos trashumantes, de lamido perrillo enciclopédico y desacreditados elefantes, me enseñaron la cómica friolera y las magnas tragedias hilarantes. El aeronauta previo, colgado de los dedos de los pies, era un bravo cosmógrafo al revés que, si subía hasta asomarse al Polo Norte, o al Polo Sur, también tenía cuestiones personales con Eolo. Irrumpía el payaso como una estridencia ambigua, y era a un tiempo manicomio, niñez, golpe contuso, pesadilla y licencia. Amábanlo los niños porque salía de una bodega mágica de azúcares. Su faz sólo era trágica por dos lágrimas sendas de carmín. Su polvorosa apariencia toleraba tenerlo por muy limpio o por muy sucio, y un cónico bonete era la gloria inestable y procaz de su occipucio. El payaso tocaba a la amazona y la hallaba de almendra, a juzgar por la mímica fehaciente de toda su persona cuando llevaba el dedo temerario hasta la lengua cínica y glotona. Un día en que el payaso dio a probar su rastro de amazona al ejemplar señor Gobernador de aquel Estado, comprendí lo que es Poder Ejecutivo aturrullado. ¡Oh remoto payaso: en el umbral de mi infancia derecha y de mis virtudes recién nacidas yo no puedo tener una sospecha de amazonas y almendras prohibidas! Estas almendras raudas hechas de terciopelos y de trinos que no nos dejan ni tocar sus caudas... Los adioses baldíos a las augustas Evas redivivas que niegan la migaja, pero inculcan en nuestra sangre briosa una patética mendicidad de almendras fugitivas... Había una menuda cuadrumana de enagüilla de céfiro que, cabalgando por el redondel con azoros de humana, vencía los obstáculos de inquina y los aviesos aros de papel. Y cuando a la erudita cavilación de Darwin se le montaba la enagüilla obscena, la avisada monita se quedaba serena. como ante un espejismo, despreocupada lastimosamente de su desmantelado transformismo. La niña Bell cantaba: «Soy la paloma errante»; y de botellas y de cascabeles surtía un abundante surtidor de sonidos acuáticos, para la sed acuática de papás aburridos, nodriza inverecunda y prole gemebunda. ¡Oh memoria del circo! Tú te vas adelgazando en el frecuente síncope del latón sin compás; en la apesadumbrada somnolencia del gas; en el talento necio del domador aquel que molestaba a los leones hartos, y en el viudo oscilar del trapecio...
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Oh, noche Mi mal es ir a tientas con alma enardecida ciego sin lazarillo bajo el azul de enero; mi pena estar a solas errante en el sendero; y el peor de mis daños, no comprender la vida. Mi mal es ir a ciegas, a solas con mi historia, hallarme aquí sintiendo la luz que me tortura y que este corazón es brasa transitoria que arde en la noche pura. Y venir sin saberlo, tal vez de algún oriente que el alma en su ceguera vio como un espejismo, y en ansias de la cumbre que dora un sol fulgente ir con fatales pasos hacia el fatal abismo. Con todo, hubiera sido quizás un noble empeño el exaltar mi espíritu bajo la tarde ustoria como un perfume santo… ¡Pero si el corazón es brasa transitoria! Y sin embargo, siento como un perenne ardor que en el combate estéril mi juventud inmola… (¡Oh noche del camino, vasta y sola, en medio de la muerte y del amor!)
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Oh, noche
...Eres tan misteriosa como la voz del viento Eres tan atrayente como un abismo ¡Abismo lleno de rosas frescas! ...Eres, como el contento, expresiva y voluble. Ama el romanticismo tu alma, le dispensa igual recibimiento a la blanca ilusión que al ***** sensualismo. Eres tan turbadora como un presentimiento, y cruel y a la paz piadosa, tal como un espejismo. Por esas vaguedades que en tu ser adivino, por saberte dudosa, por saberte imprecisa, y porque nada esperas de Dios ni del destino. Yo amo tu alma, sutil como un jirón de brisa, y tu cuerpo estatuario, que son la ostia y el vino con que consagro a Venus esta erótica misa.
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Eres tan misteriosa
Así, como se aleja el verano con una brisa otoñal, así entraste tu; Sacudiendo con tu inútil sonrisa, desde el fondo de mis profundidades, ¡mi apegado y amado miedo a la soledad! Así entraste tú, forzando mis carcajadas y miradas melancólicas a este presente, como robándole el ruido amaneciente al silencio de la noche. Así entraste tú, como si conocieses los antojos y pesares de un corazón que hace años no quiere sentir. Así entraste, con tu carácter comprometido, distorsionando el mío. Así, adueñándote de toda la perfección que existía en mi parálisis emocional. Así fue-que creo que pasó. Así, mi irrealizado y paralizante amor platónico. Sin decirme que no te quedabas. Que eres un espejismo. Que puedo regresar a mi apegado y mí amado miedo a la soledad. LeydisProse 10/2016 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Jun 14, 2017
Jun 14, 2017 at 10:13 AM UTC
Apegado y mí amado miedo a la soledad
Estuve en Chiloé junto a la primavera. (Sería otoño en España.) Humedad olorosa, praderas solitarias. Recuperé de pronto tiempo y tierra. (Tiempo perdido, tierra derrotada.) El mar mordía los acantilados con sus dientes de espuma verde y blanca. Veía el Norte en el Sur. ¡Espejismo de rostros y de muros iluminados con palabras puras: libertad, compañeros! (Y en el fondo, con nieve, las montañas.) ¿De dónde regresaba todo aquello? Surgidos de la bruma -¿era ayer o mañana?- albatros quietos, levitando arriba, serenaban el aire con sus extensas alas. Todo encalló en un tiempo amargo y sucio. Ahora, asomando sobre las aguas, la arboladura rota de esos días tan sólo exhibe buitres en sus jarcias
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Chiloé, setiembre, 1972
No siento el paso del tiempo ni los dedos de los pies, la llama del alma se extinguió lunas atrás. El frío que ha inundado mi interior no me deja respirar tranquila. Todo se vuelve un espejismo ante mis ojos y el tiempo se escurre como arena entre mis dedos. Todo es efímero, una simple estación que pronto acabará y se llevará con ella los restos de este amor marchitado.
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Aug 23, 2018
Aug 23, 2018 at 6:30 PM UTC
Estación
Que tragedia es el hombre, Pies plantados en el fango, Con su mente en el cielo, Anhelando a volar. Que triste es una vida, Repleta de recuerdos, Y una luz se apaga, Y se borran al final. Que cruel es la esperanza, Que como un espejismo, Desvanece en el alba, De nuestra realidad. Que injusta es la vida, Que honra a deshonrados, Y otorga a almas puras, Eterna oscuridad. What a Tragedy is Man What a tragedy is man, With his feet planted in the mud, His mind in the heavens, Yearning to fly. How sad is a life, Full of memories, A light goes out, And all is erased in the end. How cruel is hope, That like a mirage, Dissolves in the dawn, Of our reality. How cruel is life, That honors the dishonorable, And rewards the purest souls, With eternal darkness.
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Dec 23, 2018
Dec 23, 2018 at 10:42 PM UTC
Que Tragedia Es El Hombre / What a Tragedy is Man [Spanish original with English translation]
No vine sólo por decirte (aunque también) que no volveré nunca, y que nunca podré olvidarte. Emprendo la tarea (imposible, si es que algo hay imposible) de racionalizar, interpretar, reconstruir y desandar aquellas fábulas y hechizos que gracias a ti fueron realidad. Recupero los pasos iniciados a la orilla del río y que desembocaban en «Kiss Bar» (aunque no estoy seguro dónde estaba el principio y dónde el fin). Estoy cansado, muy cansado. Don Antonio Machado dijo hace más de sesenta años «Soy viejo porque tengo más de setenta años, que es mucha edad para un español». (Sin comentarios).               He vivido días radiantes gracias a ti. Entre mis dedos se escurrían cristalinas las horas, agua pura. Benditas sean. Fue un tercer grado carcelario: regresas a la cárcel por la noche, por el día -espejismo- te sientes libre, libre, libre. Nadie pudo, ni puede, ni podrá por los siglos de los siglos arrebatarme tanta felicidad. Yo no he venido -te lo dije- para decirte adiós. Sé que no me echarás de menos, y eso que yo soñaba ser todo para ti como tú lo eres todo para mí. ¡Ay vanidad de vanidades y todo vanidad! No te importuno más (ni siquiera sé si me escuchas). Bebo el último whisky en el «Kiss Bar», la última margarita en «Santa Fe», rodeo luego la ciudad y su muralla de agua en la que ya no queda nada que fue mío. Desisto de adentrarme en su recinto, no tengo fuerzas para celebrar la melancólica liturgia de la separación Sólo deseo ya dormir, dormir, tal vez soñar...
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En son de despedida
No vine sólo por decirte (aunque también) que no volveré nunca, y que nunca podré olvidarte. Emprendo la tarea (imposible, si es que algo hay imposible) de racionalizar, interpretar, reconstruir y desandar aquellas fábulas y hechizos que gracias a ti fueron realidad. Recupero los pasos iniciados a la orilla del río y que desembocaban en «Kiss Bar» (aunque no estoy seguro dónde estaba el principio y dónde el fin). Estoy cansado, muy cansado. Don Antonio Machado dijo hace más de sesenta años «Soy viejo porque tengo más de setenta años, que es mucha edad para un español». (Sin comentarios).               He vivido días radiantes gracias a ti. Entre mis dedos se escurrían cristalinas las horas, agua pura. Benditas sean. Fue un tercer grado carcelario: regresas a la cárcel por la noche, por el día -espejismo- te sientes libre, libre, libre. Nadie pudo, ni puede, ni podrá por los siglos de los siglos arrebatarme tanta felicidad. Yo no he venido -te lo dije- para decirte adiós. Sé que no me echarás de menos, y eso que yo soñaba ser todo para ti como tú lo eres todo para mí. ¡Ay vanidad de vanidades y todo vanidad! No te importuno más (ni siquiera sé si me escuchas). Bebo el último whisky en el «Kiss Bar», la última margarita en «Santa Fe», rodeo luego la ciudad y su muralla de agua en la que ya no queda nada que fue mío. Desisto de adentrarme en su recinto, no tengo fuerzas para celebrar la melancólica liturgia de la separación Sólo deseo ya dormir, dormir, tal vez soñar...
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A veces tienes que desplomarte A veces tiene el cuerpo que desmoronarse, a veces tienes que ser invisible, desaparecerte, esconderte, retirarte. A veces la única manera de recuperarte, es en la invisibilidad…ya que da espacio para contigo encontrarte. Es en el proceso de desechar la piel inerte, la que está muerta, la que para nada te sirve y sacar otra que a tu alma alimente. Es duro el proceso, cuando no hay aves surcando el cielo, cuando tu brillo parece más aserrín que un bello reflejo. cuando de tanto llorar tu centro se ahueca. Si, duele caminar con una sola pierna, duele anclarte en puerto inciertos, duele no saber cuál rostro refleja el espejo, duele saber que a veces todo es un espejismo, mas nada dura por siempre tanto el cielo como el infierno, tuvieron fecha de estreno. Puede ser solitario vivir sin ensueños, sin quimeras, sin hogueras que colmen tu interino fuego. Sí, todo eso es cierto, pero es ahí, donde aprendes, que tu dominas tu cuerpo. Solo tú, tienes control de cuan feliz te sientes, estés sola, acompañada o solamente ardiendo en fuego. Nada ni nadie puede encontrar sus sueños, solo tú sabes, su escondite secreto. Nada ni nadie puede hacer la fusión de que tu corazón encuentre sus pulsos, solo tu controlas el ritmo y al paso que debe seguirte. Nada ni nadie puede amarte con pureza, cuando tú misma ¡maltratas tu existencia! Permitiendo asaltos a tu persona, y falta de respeto en tu presencia. Solamente tú puedes entregarte, amarte con intención con destino y fortaleza!!! LeydisProse 10/11/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Oct 11, 2017
Oct 11, 2017 at 1:51 PM UTC
NADA, NI NADIE (Solo tú puedes)
A veces tienes que desplomarte A veces tiene el cuerpo que desmoronarse, a veces tienes que ser invisible, desaparecerte, esconderte, retirarte. A veces la única manera de recuperarte, es en la invisibilidad…ya que da espacio para contigo encontrarte. Es en el proceso de desechar la piel inerte, la que está muerta, la que para nada te sirve y sacar otra que a tu alma alimente. Es duro el proceso, cuando no hay aves surcando el cielo, cuando tu brillo parece más aserrín que un bello reflejo. cuando de tanto llorar tu centro se ahueca. Si, duele caminar con una sola pierna, duele anclarte en puerto inciertos, duele no saber cuál rostro refleja el espejo, duele saber que a veces todo es un espejismo, mas nada dura por siempre tanto el cielo como el infierno, tuvieron fecha de estreno. Puede ser solitario vivir sin ensueños, sin quimeras, sin hogueras que colmen tu interino fuego. Sí, todo eso es cierto, pero es ahí, donde aprendes, que tu dominas tu cuerpo. Solo tú, tienes control de cuan feliz te sientes, estés sola, acompañada o solamente ardiendo en fuego. Nada ni nadie puede encontrar sus sueños, solo tú sabes, su escondite secreto. Nada ni nadie puede hacer la fusión de que tu corazón encuentre sus pulsos, solo tu controlas el ritmo y al paso que debe seguirte. Nada ni nadie puede amarte con pureza, cuando tú misma ¡maltratas tu existencia! Permitiendo asaltos a tu persona, y falta de respeto en tu presencia. Solamente tú puedes entregarte, amarte con intención con destino y fortaleza!!! LeydisProse 10/11/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Ignorante del mundo y de sí mismo deja el recién nacido su caverna lejos y cerca de la piel materna inaugura el candor de su egoísmo mira en su entorno y es un espejismo / la apenas asumida vida externa no es todavía despiadada o tierna pero ya muestra señas del abismo aprenderá sin duda ese paisaje que poco a poco en niebla se convierte y empezará a enterarse del mensaje donde estará la clave de su suerte / ya ha reservado sitio para el viaje sutil e inexorable hacia la muerte
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Recién nacido
no existo soy el reflejo de mi mismo la forma que se oculta entre las sombras del desierto soy el espejismo soy el tiempo que perdiste soy esa oración que hiciste no existo soy la anticipación del momento soy la grieta que se hace en el cemento soy tan solo un intento no existo soy lo que nadie esta sintiendo no existo pero sigo siendo
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Jan 10, 2019
Jan 10, 2019 at 6:07 AM UTC
soy
Me deshago en gotas, Brotes de invierno Ajustados al punto de su tornar azul. Agitada el agua, se mueve roja y escrupulosa Socava mi respiración desde un vértice hasta el vacío. Vacilas tus hojas en ramas de verano en un recuerdo fútil. Innegable tentación, Sudaste y despertaste en el cuenco de mi lengua Y te veía dormido en un espejismo De esa extraña sensación de conocerte Sin poder anticipar el movimiento de tus labios. Era una mentira que guardaba tu sutileza Aquella misma que no me deja describirte Porque fuiste ausente en tu acecho Y aún así dejaste tu olor en mi tejido. Me ahogo intentando contar tus lunares, en la incertidumbre de las horas cercanas y lejanas Que ahorita empiezan a contar kilómetros y no suspiros. No eres tú en tus colores tímidos No soy yo en mis obsesiones ruidosas No es ni el afuera ni el adentro Son las cosas extrañas que van a la deriva en mi agua salada. Flotan para encontrarlas y se quedan brillantes hasta que la sal las carcome.
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Feb 17, 2020
Feb 17, 2020 at 11:00 AM UTC
Tenerte lejos