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"eleva" poems
Amigo, llévate lo que tú quieras, penetra tu mirada en los rincones, y si así lo deseas yo te doy mi alma entera con sus blancas avenidas y sus canciones.Amigo -con la tarde haz que se vaya este inútil y viejo deseo de vencer, Bebe en mi cántaro si tienes sed. Amigo -con la tarde haz que se vaya este deseo mío de que todo rosal me pertenezca,                           Amigo, si tienes hambre come de mi pan.Todo, amigo, lo he hecho para ti. Todo esto que sin mirar verás en mi estancia desnuda: todo esto que se eleva por los muros derechos -como mi corazón- siempre buscando altura. Te sonríes -amigo... ¡Qué importa! Nadie sabe entregar en las manos lo que se esconde adentro, pero yo te doy mi alma, ánfora de mieles suaves, y todo te lo doy... Menos aquel recuerdo... ...Que en mi heredad vacía aquel amor perdido, es una rosa blanca, que se abre en silencio...
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Amigo
*Yo soy la promesa que jamás existió La que se guarda en la arteria, la que oxida la materia. Las promesas falsas te alejan te avientan más que la indiferencia. Tu alma no se eleva con intención por más sincera que esta sea, si no te abraza, no se enreda entre tus piernas ¿Cómo saber si alguna vez existió? Yo soy la promesa que jamás existió la que jamás temió, la que jamás esperó.*
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Oct 30, 2012
Oct 30, 2012 at 3:16 PM UTC
La que jamás existió
Espíritu sin nombre, indefinible esencia, yo vivo con la vida sin formas de la idea.Yo nado en el vacío, del sol tiemblo en la hoguera, palpito entre las sombras y floto con las nieblas.Yo soy el fleco de oro de la lejana estrella, yo soy de la alta luna la luz tibia y serena.Yo soy la ardiente nube que en el ocaso ondea, yo soy del astro errante la luminosa estela.Yo soy nieve en las cumbres, soy fuego en las arenas, azul onda en los mares y espuma en las riberas.En el laúd, soy nota, perfume en la violeta, fugaz llama en las tumbas y en las ruïnas yedra.Yo atrueno en el torrente y silbo en la centella, y ciego en el relámpago y rujo en la tormenta.Yo río en los alcores, susurro en la alta yerba, suspiro en la onda pura y lloro en la hoja seca.Yo ondulo con los átomos del humo que se eleva y al cielo lento sube en espiral inmensa.Yo, en los dorados hilos que los insectos cuelgan me mezco entre los árboles en la ardorosa siesta.Yo corro tras las ninfas que, en la corriente fresca del cristalino arroyo, desnudas juguetean.Yo, en bosques de corales que alfombran blancas perlas, persigo en el océano las náyades ligeras.Yo, en las cavernas cóncavas do el sol nunca penetra, mezclándome a los gnomos, contemplo sus riquezas.Yo busco de los siglos las ya borradas huellas, y sé de esos imperios de que ni el nombre queda.Yo sigo en raudo vértigo los mundos que voltean, y mi pupila abarca la creación entera.Yo sé de esas regiones a do un rumor no llega, y donde informes astros de vida un soplo esperan.Yo soy sobre el abismo el puente que atraviesa, yo soy la ignota escala que el cielo une a la tierra,Yo soy el invisible anillo que sujeta el mundo de la forma al mundo de la idea.Yo, en fin, soy ese espíritu, desconocida esencia, perfume misterioso de que es vaso el poeta.
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Rima v
Espíritu sin nombre, indefinible esencia, yo vivo con la vida sin formas de la idea.Yo nado en el vacío, del sol tiemblo en la hoguera, palpito entre las sombras y floto con las nieblas.Yo soy el fleco de oro de la lejana estrella, yo soy de la alta luna la luz tibia y serena.Yo soy la ardiente nube que en el ocaso ondea, yo soy del astro errante la luminosa estela.Yo soy nieve en las cumbres, soy fuego en las arenas, azul onda en los mares y espuma en las riberas.En el laúd, soy nota, perfume en la violeta, fugaz llama en las tumbas y en las ruïnas yedra.Yo atrueno en el torrente y silbo en la centella, y ciego en el relámpago y rujo en la tormenta.Yo río en los alcores, susurro en la alta yerba, suspiro en la onda pura y lloro en la hoja seca.Yo ondulo con los átomos del humo que se eleva y al cielo lento sube en espiral inmensa.Yo, en los dorados hilos que los insectos cuelgan me mezco entre los árboles en la ardorosa siesta.Yo corro tras las ninfas que, en la corriente fresca del cristalino arroyo, desnudas juguetean.Yo, en bosques de corales que alfombran blancas perlas, persigo en el océano las náyades ligeras.Yo, en las cavernas cóncavas do el sol nunca penetra, mezclándome a los gnomos, contemplo sus riquezas.Yo busco de los siglos las ya borradas huellas, y sé de esos imperios de que ni el nombre queda.Yo sigo en raudo vértigo los mundos que voltean, y mi pupila abarca la creación entera.Yo sé de esas regiones a do un rumor no llega, y donde informes astros de vida un soplo esperan.Yo soy sobre el abismo el puente que atraviesa, yo soy la ignota escala que el cielo une a la tierra,Yo soy el invisible anillo que sujeta el mundo de la forma al mundo de la idea.Yo, en fin, soy ese espíritu, desconocida esencia, perfume misterioso de que es vaso el poeta.
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Ama sempre a vida A vida dá resposta, dá lições, Enche livros sem explicações. Fica o que nos eleva e consome, Uma memória e um nome. Um trocar de olhar, Um simples pestanejar, Ousadia e o sonho daquilo que fui e sou, Amar a vida que o amor consagrou. A vida numa agitação constante, Rebelde para trás e para a frente. Flores do mais belo jardim, Amar a vida sempre até ao fim. Viver numa turbulência com serenidade, Com pobreza ou vaidade. Viver e com a vida padecer de contente, Viver a vida hoje e sempre … Victor Marques
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Apr 8, 2013
Apr 8, 2013 at 4:46 AM UTC
AMA SEMPRE A VIDA
Pienso en ti (se eleva mi cuerpo) Esa tu bendita esencia, que me hace tanta falta en tu ausencia, esa manera en que me resucitas cuando en ti pienso, esa manera en que excitas cada espacio de mi desvaído cuerpo, ese, tu fuego fugaz que exalta mis lugares impávidos, que corta mi respiración entre tantos gemidos, que me eleva al éxtasis más exquisito... esa pasión desatada, rebosada entre respiros de una prisión pasional que quiere liberarse contigo. Son eternas las ganas en tu ausencia, se desbordan mis ríos de impaciencia, queriendo entregarte ¡mi exquisitez y delicadeza! Queriendo comerme las ansias de estar contigo-yo vivo, susurrando entre leves suspiros tu bendito nombre, hasta conseguir agitar mi orgullo, que se rinde ante el delirio que se manifiesta cuando tu nombre pronuncio y te invoco y te digo en voz baja, después un poco más alta, que me tomes, que me grites, que me alces, me alivies de este deseo que solo tú sabes saciar con tus labios, con tus sedosas manos, con tu ojos de marineros desafiando mi cuerpo, contorsionándolo a tu antojo hasta doblegarme en tu ego al saber que solo en tus brazos libero mis deseos. De pronto despierto de ese trance, y me doy cuenta que no estás conmigo, vuelvo de nuevo a evocarte en una descarga que llegue hasta tu nido. Con esa telepatía que nos junta a pesar de esta lejanía, y descargo, y me desprendo, y me rindo ante todo este deseo, y mis sábanas rojas evidencian esos anhelos de esa pasión que despierta en este alejamiento y que se aquieta solo cuando regresas a nuestro domicilio….., sea llamándote a lo lejos o cuando finalmente se juntan nuestros cuerpos……...
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Oct 16, 2017
Oct 16, 2017 at 11:13 AM UTC
Pienso en ti (se eleva mi cuerpo)
Pienso en ti (se eleva mi cuerpo) Esa tu bendita esencia, que me hace tanta falta en tu ausencia, esa manera en que me resucitas cuando en ti pienso, esa manera en que excitas cada espacio de mi desvaído cuerpo, ese, tu fuego fugaz que exalta mis lugares impávidos, que corta mi respiración entre tantos gemidos, que me eleva al éxtasis más exquisito... esa pasión desatada, rebosada entre respiros de una prisión pasional que quiere liberarse contigo. Son eternas las ganas en tu ausencia, se desbordan mis ríos de impaciencia, queriendo entregarte ¡mi exquisitez y delicadeza! Queriendo comerme las ansias de estar contigo-yo vivo, susurrando entre leves suspiros tu bendito nombre, hasta conseguir agitar mi orgullo, que se rinde ante el delirio que se manifiesta cuando tu nombre pronuncio y te invoco y te digo en voz baja, después un poco más alta, que me tomes, que me grites, que me alces, me alivies de este deseo que solo tú sabes saciar con tus labios, con tus sedosas manos, con tu ojos de marineros desafiando mi cuerpo, contorsionándolo a tu antojo hasta doblegarme en tu ego al saber que solo en tus brazos libero mis deseos. De pronto despierto de ese trance, y me doy cuenta que no estás conmigo, vuelvo de nuevo a evocarte en una descarga que llegue hasta tu nido. Con esa telepatía que nos junta a pesar de esta lejanía, y descargo, y me desprendo, y me rindo ante todo este deseo, y mis sábanas rojas evidencian esos anhelos de esa pasión que despierta en este alejamiento y que se aquieta solo cuando regresas a nuestro domicilio….., sea llamándote a lo lejos o cuando finalmente se juntan nuestros cuerpos……...
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¿Suspiros?... ¡Aire!... ¿Lágrimas?... ¡Agua! ¿Insomnios?... ¡Nervios! Tenéis razón: ¡Y yo no duermo, llorando penas! ¡Y yo suspiro, sintiendo amor! Seres felices los que ignoramos Que amor, ternura, dicha y pesar, Sólo son causas que determinan Las secreciones del lagrimal. Hay algo oculto, misterio santo, De nuestra vida fuerza y poder, Ignota llama, constante impulso Que todos sienten, que nadie ve. ¿La sangre acaso? ¡callad, ilusos! ¿La sangre puede reír, llorar? ¿Guardan sus globos los pensamientos, Las esperanzas, lo inmaterial? ¿Quizá los nervios? Hilos que llevan Hasta el cerebro la sensación, ¿También trasmiten los sentimientos Que nos elevan buscando a Dios? Duermo en la alcoba sola y oscura, Y no es tan negra mi soledad, Pues ya dormido, con otros ojos Miro las formas de lo ideal. ¿En qué pupilas y en qué retina Se graba el ángel que alcanzo a ver? ¿Por qué sin ojos mirarlo puedo, Y estando mudo, le hablo también? ¡Sangre! No bastas para la mente. Prestas al barro tinte y color; Y de igual modo correr podrías Dentro la estatua de Pigmalión. Mas este impulso secreto y vago Que le llamamos sentir, pensar; Que nos eleva, que nos contiene, Que deja al barro, y al cielo va; Esta secreta llama que encierra Conciencia, juicio, talento, amor; Que no se palpa, que no se mide: La fe, la gloria, la inspiración; No está en los nervios ni está en la sangre; ¡No! que si fuese materia vil, Cuando se duerme bajo la tumba, Con sangre y nervios quedara allí. Eso es eterno. La ciencia, el arte, Reflejos suyos siempre serán. Fuera del alma ¡cuán pobres somos! ¡Todo se muere! ¡Todo se va!
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Lo que no muere
¿Suspiros?... ¡Aire!... ¿Lágrimas?... ¡Agua! ¿Insomnios?... ¡Nervios! Tenéis razón: ¡Y yo no duermo, llorando penas! ¡Y yo suspiro, sintiendo amor! Seres felices los que ignoramos Que amor, ternura, dicha y pesar, Sólo son causas que determinan Las secreciones del lagrimal. Hay algo oculto, misterio santo, De nuestra vida fuerza y poder, Ignota llama, constante impulso Que todos sienten, que nadie ve. ¿La sangre acaso? ¡callad, ilusos! ¿La sangre puede reír, llorar? ¿Guardan sus globos los pensamientos, Las esperanzas, lo inmaterial? ¿Quizá los nervios? Hilos que llevan Hasta el cerebro la sensación, ¿También trasmiten los sentimientos Que nos elevan buscando a Dios? Duermo en la alcoba sola y oscura, Y no es tan negra mi soledad, Pues ya dormido, con otros ojos Miro las formas de lo ideal. ¿En qué pupilas y en qué retina Se graba el ángel que alcanzo a ver? ¿Por qué sin ojos mirarlo puedo, Y estando mudo, le hablo también? ¡Sangre! No bastas para la mente. Prestas al barro tinte y color; Y de igual modo correr podrías Dentro la estatua de Pigmalión. Mas este impulso secreto y vago Que le llamamos sentir, pensar; Que nos eleva, que nos contiene, Que deja al barro, y al cielo va; Esta secreta llama que encierra Conciencia, juicio, talento, amor; Que no se palpa, que no se mide: La fe, la gloria, la inspiración; No está en los nervios ni está en la sangre; ¡No! que si fuese materia vil, Cuando se duerme bajo la tumba, Con sangre y nervios quedara allí. Eso es eterno. La ciencia, el arte, Reflejos suyos siempre serán. Fuera del alma ¡cuán pobres somos! ¡Todo se muere! ¡Todo se va!
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Sacudimiento extraño que agita las ideas, como huracán que empuja las olas en tropel.Murmullo que en el alma se eleva y va creciendo como volcán que sordo anuncia que va a arder.Deformes siluetas de seres imposibles; paisajes que aparecen como al través de un tul.Colores que fundiéndose remedan en el aire los átomos del iris que nadan en la luz.Ideas sin palabras, palabras sin sentido; cadencias que no tienen ni ritmo ni compás.Memorias y deseos de cosas que no existen; accesos de alegría, impulsos de llorar.Actividad nerviosa que no halla en qué emplearse; sin riendas que le guíen, caballo volador.Locura que el espíritu exalta y desfallece, embriaguez divina del genio creador...                                         Tal es la inspiración.Gigante voz que el caos ordena en el cerebro y entre las sombras hace la luz aparecer.Brillante rienda de oro que poderosa enfrena de la exaltada mente el volador corcel.Hilo de luz que en haces los pensamientos ata; sol que las nubes rompe y toca en el zenít.Inteligente mano que en un collar de perlas consigue las indóciles palabras reunir.Armonioso ritmo que con cadencia y número las fugitivas notas encierra en el compás.Cincel que el bloque muerde la estatua modelando, y la belleza plástica añade a la ideal.Atmósfera en que giran con orden las ideas, cual átomos que agrupa recóndita atracción.Raudal en cuyas ondas su sed la fiebre apaga, oasis que al espíritu devuelve su vigor... Tal es nuestra razón.Con ambas siempre en lucha y de ambas vencedor, tan sólo al genio es dado a un yugo atar las dos.
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Rima iii
Sacudimiento extraño que agita las ideas, como huracán que empuja las olas en tropel.Murmullo que en el alma se eleva y va creciendo como volcán que sordo anuncia que va a arder.Deformes siluetas de seres imposibles; paisajes que aparecen como al través de un tul.Colores que fundiéndose remedan en el aire los átomos del iris que nadan en la luz.Ideas sin palabras, palabras sin sentido; cadencias que no tienen ni ritmo ni compás.Memorias y deseos de cosas que no existen; accesos de alegría, impulsos de llorar.Actividad nerviosa que no halla en qué emplearse; sin riendas que le guíen, caballo volador.Locura que el espíritu exalta y desfallece, embriaguez divina del genio creador...                                         Tal es la inspiración.Gigante voz que el caos ordena en el cerebro y entre las sombras hace la luz aparecer.Brillante rienda de oro que poderosa enfrena de la exaltada mente el volador corcel.Hilo de luz que en haces los pensamientos ata; sol que las nubes rompe y toca en el zenít.Inteligente mano que en un collar de perlas consigue las indóciles palabras reunir.Armonioso ritmo que con cadencia y número las fugitivas notas encierra en el compás.Cincel que el bloque muerde la estatua modelando, y la belleza plástica añade a la ideal.Atmósfera en que giran con orden las ideas, cual átomos que agrupa recóndita atracción.Raudal en cuyas ondas su sed la fiebre apaga, oasis que al espíritu devuelve su vigor... Tal es nuestra razón.Con ambas siempre en lucha y de ambas vencedor, tan sólo al genio es dado a un yugo atar las dos.
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Sí, yo he escrito estos Abrojos tras largas penas y agravios, ya con la risa en los labios, ya con el llanto en los ojos. Tu noble y leal corazón, tu cariño, me alentaba cuando entre los dos mediaba la mesa de redacción. Yo, haciendo versos, Manuel, descocado, antimetódico, en el margen de un periódico, o en un trozo de papel. Tú , aplaudiendo o censurando, censurando o aplaudiendo como crítico tremendo, o como crítico blando. Entonces, ambos a dos, de mil ambiciones llenos, con dos corazones buenos y honrados, gracias a Dios, hicimos dulces memorias, trajimos gratos recuerdos, y no nos hallamos lerdos en ese asunto de glorias. Y pensamos en ganarlas paso a paso y poco a poco... Y ya huyendo el tiempo loco de nuestras amigas charlas, nos confiamos los enojos, las amarguras, los duelos, los desengaños y anhelos... y nacieron mis Abrojos. Obra, sin luz ni donaire, que al compañero constante le dedica un fabricante de castillos en el aire. Obra sin luz, es verdad, pues rebosa amarga pena; y para toda alma buena la pena es oscuridad. Sin donaire, porque el chiste no me buscó, ni yo a él; ya tú bien sabes, Manuel, que yo tengo el vino triste.Juntos hemos visto el mal y en el mundano bullicio, cómo para cada vicio, se eleva un arco triunfal. Vimos perlas en el lodo, burla y baldón a destajo, el delito por debajo y la hipocresía en todo. Bondad y hombría de bien, como en el mar las espumas, y palomas con las plumas recortadas a cercén. Mucho tigre carnicero, bien enguantadas las uñas, y muchísimas garduñas con máscaras de cordero. La poesía con anemia, con tisis el ideal, bajo la capa el puñal y en la boca la blasfemia. La envidia que desenrosca su cuerpo y muerde con maña; y en la tela de la araña a cada paso la mosca... ¿Eres artista? Te afeo. ¿Vales algo? Te critico. Te aborrezco si eres rico, y si pobre, te apedreo. Y de la honra haciendo el robo e hiriendo cuanto se ve, sale cierto lo de que el hombre del hombre es lobo.No predico, no interrogo. De un sermón ¡qué se diría! Esto no es una homilía, sino amargo desahogo. Si hay versos de amores, son las flores de un amor muerto que brindo al cadáver yerto de mi primera pasión. Si entre esos íntimos versos hay versos envenenados, lean los hombres honrados que son para los perversos. Y tú, mi buen compañero, toma el libro; que en verdad de poeta y caballero, con mis Abrojos no hiero las manos de la amistad.
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Prólogo
Sí, yo he escrito estos Abrojos tras largas penas y agravios, ya con la risa en los labios, ya con el llanto en los ojos. Tu noble y leal corazón, tu cariño, me alentaba cuando entre los dos mediaba la mesa de redacción. Yo, haciendo versos, Manuel, descocado, antimetódico, en el margen de un periódico, o en un trozo de papel. Tú , aplaudiendo o censurando, censurando o aplaudiendo como crítico tremendo, o como crítico blando. Entonces, ambos a dos, de mil ambiciones llenos, con dos corazones buenos y honrados, gracias a Dios, hicimos dulces memorias, trajimos gratos recuerdos, y no nos hallamos lerdos en ese asunto de glorias. Y pensamos en ganarlas paso a paso y poco a poco... Y ya huyendo el tiempo loco de nuestras amigas charlas, nos confiamos los enojos, las amarguras, los duelos, los desengaños y anhelos... y nacieron mis Abrojos. Obra, sin luz ni donaire, que al compañero constante le dedica un fabricante de castillos en el aire. Obra sin luz, es verdad, pues rebosa amarga pena; y para toda alma buena la pena es oscuridad. Sin donaire, porque el chiste no me buscó, ni yo a él; ya tú bien sabes, Manuel, que yo tengo el vino triste.Juntos hemos visto el mal y en el mundano bullicio, cómo para cada vicio, se eleva un arco triunfal. Vimos perlas en el lodo, burla y baldón a destajo, el delito por debajo y la hipocresía en todo. Bondad y hombría de bien, como en el mar las espumas, y palomas con las plumas recortadas a cercén. Mucho tigre carnicero, bien enguantadas las uñas, y muchísimas garduñas con máscaras de cordero. La poesía con anemia, con tisis el ideal, bajo la capa el puñal y en la boca la blasfemia. La envidia que desenrosca su cuerpo y muerde con maña; y en la tela de la araña a cada paso la mosca... ¿Eres artista? Te afeo. ¿Vales algo? Te critico. Te aborrezco si eres rico, y si pobre, te apedreo. Y de la honra haciendo el robo e hiriendo cuanto se ve, sale cierto lo de que el hombre del hombre es lobo.No predico, no interrogo. De un sermón ¡qué se diría! Esto no es una homilía, sino amargo desahogo. Si hay versos de amores, son las flores de un amor muerto que brindo al cadáver yerto de mi primera pasión. Si entre esos íntimos versos hay versos envenenados, lean los hombres honrados que son para los perversos. Y tú, mi buen compañero, toma el libro; que en verdad de poeta y caballero, con mis Abrojos no hiero las manos de la amistad.
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Sólo quien ama vuela. Pero ¿quién ama tanto que sea como el pájaro más leve y fugitivo? Hundiendo va este odio reinante todo cuanto quisiera remontarse directamente vivo. Amar... Pero ¿quién ama? Volar... Pero ¿quién vuela? Conquistaré el azul ávido de plumaje, pero el amor, abajo siempre, se desconsuela de no encontrar las alas que da cierto coraje. Un ser ardiente, claro de deseos, alado, quiso ascender, tener la libertad por nido. Quiso olvidar que el hombre se aleja encadenado. Donde faltaban plumas puso valor y olvido. Iba tan alto a veces, que le resplandecía sobre la piel el cielo, bajo la piel el ave. Ser que te confundiste con una alondra un día, te desplomaste otros como el granizo grave. Ya sabes que las vidas de los demás son losas con que tapiarte: cárceles con que tragar la tuya. Pasa, vida, entre cuerpos, entre rejas hermosas. A través de las rejas, libre la sangre afluya. Triste instrumento alegre de vestir: apremiante tubo de apetecer y respirar el fuego. Espada devorada por el uso constante. Cuerpo en cuyo horizonte cerrado me despliego. No volarás. No puedes volar, cuerpo que vagas por estas galerías donde el aire es mi nudo. Por más que te debatas en ascender, naufragas. No clamarás.  El campo sigue desierto y mudo. Los brazos no aletean. Son acaso una cola que el corazón quisiera lanzar al firmamento. La sangre se entristece de batirse sola. Los ojos vuelven tristes de mal conocimiento. Cada ciudad, dormida, despierta loca, exhala un silencio de cárcel, de sueño que arde y llueve como un élitro ronco de no poder ser ala. El hombre yace. El cielo se eleva. El aire mueve.
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Vuelo
Sólo quien ama vuela. Pero ¿quién ama tanto que sea como el pájaro más leve y fugitivo? Hundiendo va este odio reinante todo cuanto quisiera remontarse directamente vivo. Amar... Pero ¿quién ama? Volar... Pero ¿quién vuela? Conquistaré el azul ávido de plumaje, pero el amor, abajo siempre, se desconsuela de no encontrar las alas que da cierto coraje. Un ser ardiente, claro de deseos, alado, quiso ascender, tener la libertad por nido. Quiso olvidar que el hombre se aleja encadenado. Donde faltaban plumas puso valor y olvido. Iba tan alto a veces, que le resplandecía sobre la piel el cielo, bajo la piel el ave. Ser que te confundiste con una alondra un día, te desplomaste otros como el granizo grave. Ya sabes que las vidas de los demás son losas con que tapiarte: cárceles con que tragar la tuya. Pasa, vida, entre cuerpos, entre rejas hermosas. A través de las rejas, libre la sangre afluya. Triste instrumento alegre de vestir: apremiante tubo de apetecer y respirar el fuego. Espada devorada por el uso constante. Cuerpo en cuyo horizonte cerrado me despliego. No volarás. No puedes volar, cuerpo que vagas por estas galerías donde el aire es mi nudo. Por más que te debatas en ascender, naufragas. No clamarás.  El campo sigue desierto y mudo. Los brazos no aletean. Son acaso una cola que el corazón quisiera lanzar al firmamento. La sangre se entristece de batirse sola. Los ojos vuelven tristes de mal conocimiento. Cada ciudad, dormida, despierta loca, exhala un silencio de cárcel, de sueño que arde y llueve como un élitro ronco de no poder ser ala. El hombre yace. El cielo se eleva. El aire mueve.
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No puedo hablar su idioma, pero Es fuerte en mi corazón; Vi a un niño Y supe entonces que mi corazón era el mismo; Cruzar la arena o un río es hacer una vida mejor; Pero ¿es para cambiar la historia o para reclamarla? ¿No hay remedio? El movimiento del pueblo siempre ha sido así, Pero lo único que no haremos es el pecado Y esperan ser perdonados; Es nuestra decisión y su vida; Él no pidió ir, Ahora no puede quedarse; El río no sabe quién sufre más; Aún se eleva y cae en el corazón de los indefensos; La única cultura que tenemos es la que cambia; Eso es libertad; El único amor o el odio que es honesto, Es lo que digo a sus hijos Para un niño, la vida; Para su padre, el orgullo; No soy la ley, en cambio Soy ligero Porque elijo la luz; Pero también soy oscuridad, Porque me escondo detrás del miedo de estar equivocado, En vez del valor de la compasión; La lucha está en nuestro corazón y mente; Es la forma en que elegimos vivir y morir Estas personas que cruzan; ¿Por qué están ellos aquí? Sabemos por qué; Hay alguien tan fuerte ¿Quién viviría donde no se quieren? Hay alguien tan débil ¿Quién tendría miedo de sus hijos?
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Apr 5, 2017
Apr 5, 2017 at 9:08 AM UTC
Yo elijo la luz
*Ese momento en el que estas sentada. Las luces parpadean. Las señales se encienden. Te aferras a tu asiento al sentir la velocidad. Este avanza, a un paso fuerte. De dulce pasa a brusco. Tu corazón pide más, y tu adrenalina esta al tope. De repente se eleva, y desde la ventana observas como las llantas regresan a su lugar. Y en ese momento, justo en ese momento. Te sientes infinito.*
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Apr 15, 2014
Apr 15, 2014 at 6:55 AM UTC
Al volar
Domingo, flor de luz, casi increíble día. Bajas sobre la tierra como un ángel inútil y dorado. Besas a las muchachas de turbia cabellera, vistes de azul marino a los hombres que te aman, y dejas en las manos del niño un aro de madera o una simple esperanza. Repartes golondrinas, globos de primavera, te subes a las torres y giras las veletas oxidadas. Tu viento agita faldas de colores, estremece banderas, lleva lejos canciones y sonrisas, llena las estancias de polvo plateado. Los árboles esperan tu llegada para cubrirse de gorriones. Sabe más fresca el agua de las fuentes. Las campanas dispersan palomas imprevistas que vuelan de otro modo. No hay nadie que no sepa que es domingo, domingo. Tu presencia de espuma lava, eleva, hace flotar las cosas y los seres en un nítido cielo que no era -el lunes- de verdad: apenas desteñido papel, vidrio olvidado, polvo tedioso sobre las aceras.
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Domingo
Sonreír con la alegre tristeza del olivo. Esperar. No cansarse de esperar la alegría. Sonriamos. Doremos la luz de cada día en esta alegre y triste vanidad del ser vivo. Me siento cada día más libre y más cautivo en toda esta sonrisa tan clara y tan sombría. Cruzan las tempestades sobre tu boca fría como sobre la mía que aún es un soplo estivo. Una sonrisa se alza sobre el abismo: crece como un abismo trémulo, pero valiente en alas. Una sonrisa eleva calientemente el vuelo. Diurna, firme, arriba, no baja, no anochece. Todo lo desafías, amor: todo lo escalas. Con sonrisa te fuiste de la tierra y del cielo.
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Sonreír con la alegre tristeza del olivo
Mira ese árbol que a los cielos Sus ramas eleva erguido; En ellas columpia un nido En que duermen tres polluelos. Ese nido es un hogar; No lo rompas, no lo hieras: Sé bueno y deja a las fieras, El vil placer de matar.
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El nido
Jamás he visto a nadie, señor, en sus ventanas, siempre el gris antipático de herméticas persianas. El hermoso jardín se muere flor a flor, inútilmente eleva su chorro el surtidor. Como no hay criaturas que lo pueblen de trinos, ni siquiera gorriones saltan por los caminos. Señor: en el divino orden del universo, mi corazón, mis labios, se mueven para el verso, tú, para amontonar la riqueza sin tasa... Yo te daré mi música a cambio de tu casa. Respetaremos todas sus magníficas cosas, rozaremos apenas los muebles y las rosas, yo siempre estoy soñando y ella siempre está quieta. Ya ves, te la pedimos un hada y un poeta.
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A un señor muy rico para que nos regale una casa
Donde estuvo la nube ya no hay nube;                     los ojos, que la piensan. Absoluto celeste, azul unánime                     sin ave, sin su anécdota. Al célico sosiego otro marino                     sosiego le contesta. Las últimas congojas de la ola                     playa se las consuela. Tanto sollozo en leve espuma acaba,                     y la espuma en la arena. Le basta un color solo a tanto espacio,                     sin vela que disienta, El mar va por el mar buscando azules                     y a un azul los eleva. Está el día en el fiel. La Luz, la sombra                     ni más ni menos pesan. Dentro del hombre ni esperanza empuja                     ni memoria sujeta. El presente, que tanto se ha negado,                     hoy, aquí, ya, se entrega. ¡Presente, sí, hay presente! Ojos absortos                     felices le contemplan. El tiempo abjura de su error, las horas,                     y pasa sin saberlas. Aves, ondinas, callan, y de voces                     vacío el aire dejan. La dilatada anchura del silencio                     de silencio se llena. Es el vivir tan tenue, que no ata;                     la cautiva se suelta. Por las campiñas, ya, del puro ser                     viene, va, se recrea. Está el mundo tan limpio, que es espejo:                     la escapada lo estrena. Radiante mediodía. En él, el alma                     se reconoce: esencia. Segunda, y la mejor, surge del mar                     la Venus verdadera.
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Variación viii
Donde estuvo la nube ya no hay nube;                     los ojos, que la piensan. Absoluto celeste, azul unánime                     sin ave, sin su anécdota. Al célico sosiego otro marino                     sosiego le contesta. Las últimas congojas de la ola                     playa se las consuela. Tanto sollozo en leve espuma acaba,                     y la espuma en la arena. Le basta un color solo a tanto espacio,                     sin vela que disienta, El mar va por el mar buscando azules                     y a un azul los eleva. Está el día en el fiel. La Luz, la sombra                     ni más ni menos pesan. Dentro del hombre ni esperanza empuja                     ni memoria sujeta. El presente, que tanto se ha negado,                     hoy, aquí, ya, se entrega. ¡Presente, sí, hay presente! Ojos absortos                     felices le contemplan. El tiempo abjura de su error, las horas,                     y pasa sin saberlas. Aves, ondinas, callan, y de voces                     vacío el aire dejan. La dilatada anchura del silencio                     de silencio se llena. Es el vivir tan tenue, que no ata;                     la cautiva se suelta. Por las campiñas, ya, del puro ser                     viene, va, se recrea. Está el mundo tan limpio, que es espejo:                     la escapada lo estrena. Radiante mediodía. En él, el alma                     se reconoce: esencia. Segunda, y la mejor, surge del mar                     la Venus verdadera.
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38
Con la cántara llena de agua, Y la boca de moras teñida, Y crujiente de espinas la enagua, Y en el moño una rosa prendida, De la fuente retorno, abismada En el dulce evocar de la cita. Y se hermana la tarde dorada Con la luz que en mis ojos palpita. Una extraña fragancia me enerva, Y en verdad yo no sé si es que sube Del jugoso frescor de la hierba, O se eleva de mi alma a la nube. Y, despierta sonámbula, sigo Balanceando mi cántara llena, Entre el oro alocado del trigo Y el temblor de los tallos de avena.
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Retorno
De pobres techos pajizos Ya Santa Fe no es aldea. Ya las primeras mujeres Llegaron de hispana tierra, Con ellas el trigo.                                     Elvira Gutiérrez! Tus manos bellas Que en Sevilla antes bordaban Lienzos para las iglesias, Aquí el primer pan hicieron Que lució en humildes mesas De bravos cuyo descanso Era vigilar y guerra. Todo ha cambiado. Campiñas Cercanas ya son dehesas. El trigo en espigas blondas Al lado del Funza ondea. Toros, vacas y caballos Pastan con cabras y ovejas, Y en torno de los bohíos Los indios en vez de flechas La esteva de los arados Tras de tardos bueyes llevan. Vegas que el río inundaba Ya son verdes sementeras, Y conduciendo rediles El cuerno en las tardes suena, Mientras que toque de esquila, Lentamente entre la niebla, Se oye en «El Humilladero» Sobre inclinadas cabezas. En vez de chozas se alzan, Con piedras llenando grietas, Junto a espadañas humildes Casas de tapia y de teja; Y ojos negros y radiantes Asoman detrás de rejas -Con monogramas de hierro, Muy altas y sin vidrieras- Esperando la sonrisa Y la gentil reverencia De segundones hispanos Que a esta altiplanicie llegan Con blasón y con espada Y con sonantes espuelas, Y con la bolsa vacía Pero con el alma llena De esperanzas en los cofres De ricas encomenderas. Aquiminzaque ya ha muerto En carnicería horrenda De caciques.                             En la plaza Sus brazos la horca eleva; Por las calles, entre júbilo, El Sello Real la Audiencia Condujo en caballo blanco Sobre gualdrapa de seda, Los oidores yendo en torno En el brazo la rodela, Y acero en alto. En regiones Apartadas sangre riega La codicia. Tiende en brazos, Que sayal de tosca tela Encubren, el crucifijo Pidiendo amor y clemencia, Pero en vano: todo cae Cual muros ante piquetas.
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Santa fe
De pobres techos pajizos Ya Santa Fe no es aldea. Ya las primeras mujeres Llegaron de hispana tierra, Con ellas el trigo.                                     Elvira Gutiérrez! Tus manos bellas Que en Sevilla antes bordaban Lienzos para las iglesias, Aquí el primer pan hicieron Que lució en humildes mesas De bravos cuyo descanso Era vigilar y guerra. Todo ha cambiado. Campiñas Cercanas ya son dehesas. El trigo en espigas blondas Al lado del Funza ondea. Toros, vacas y caballos Pastan con cabras y ovejas, Y en torno de los bohíos Los indios en vez de flechas La esteva de los arados Tras de tardos bueyes llevan. Vegas que el río inundaba Ya son verdes sementeras, Y conduciendo rediles El cuerno en las tardes suena, Mientras que toque de esquila, Lentamente entre la niebla, Se oye en «El Humilladero» Sobre inclinadas cabezas. En vez de chozas se alzan, Con piedras llenando grietas, Junto a espadañas humildes Casas de tapia y de teja; Y ojos negros y radiantes Asoman detrás de rejas -Con monogramas de hierro, Muy altas y sin vidrieras- Esperando la sonrisa Y la gentil reverencia De segundones hispanos Que a esta altiplanicie llegan Con blasón y con espada Y con sonantes espuelas, Y con la bolsa vacía Pero con el alma llena De esperanzas en los cofres De ricas encomenderas. Aquiminzaque ya ha muerto En carnicería horrenda De caciques.                             En la plaza Sus brazos la horca eleva; Por las calles, entre júbilo, El Sello Real la Audiencia Condujo en caballo blanco Sobre gualdrapa de seda, Los oidores yendo en torno En el brazo la rodela, Y acero en alto. En regiones Apartadas sangre riega La codicia. Tiende en brazos, Que sayal de tosca tela Encubren, el crucifijo Pidiendo amor y clemencia, Pero en vano: todo cae Cual muros ante piquetas.
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O magnetismo que leva Meus olhos até os teus E prende, eleva Já não sou mais só meu. Nego-teu. Nesse eterno descobrir de diferenças Similaridades, mudanças Seguimos no incessante demonstrar Do que não precisamos falar Sentimento. Somos Sol-Mar A brilhar e navegar Aquecer e balançar Iluminar e molhar. Geramos vida junto Ilumino o teu mais profundo-fundo E me permito, em ti, me banhar Porque agora sei onde quero me encontrar: Em teus doces braços, abraços, meu Rei-Mar.
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Jun 20, 2018
Jun 20, 2018 at 10:04 PM UTC
18/06/18
Cuando el mirlo, en lo verde nuevo, un día vuelve, y silba su amor, embriagado, meciendo su inquietud en fresco de oro, nos abre, ***** con su rojo pico, carbón vivificado por su ascua, un alma de valores armoniosos mayor que todo nuestro ser. No cabemos, por él, redondos, plenos, en nuestra fantasía despertada. (El sol, mayor que el sol, inflama el mar real o imajinario, que resplandece entre el azul frondor, mayor que el mar, que el mar.) Las alturas nos vuelcan sus últimos tesoros, preferimos la tierra donde estamos, un momento llegamos, en viento, en ola, en roca, en llama, al imposible eterno de la vida. La arquitectura etérea, delante, con los cuatro elementos sorprendidos, nos abre total, una, a perspectivas inmanentes, realidad solitaria de los sueños, sus embelesadoras galerías. La flor mejor se eleva a nuestra boca, la nube es de mujer, la fruta seno nos responde sensual. Y el mirlo canta, huye por lo verde, y sube, sale por lo verde, y silba, recanta por lo verde venteante, libre en la luz y la tersura, torneado alegremente por el aire, dueño completo de su placer doble; entra, vibra silbando, ríe, habla, canta... Y ensancha con su canto la hora parada de la estación viva. y nos hace la vida suficiente. ¡Eternidad, hora ensanchada, paraíso de lustror único, abierto a nosotros mayores, pensativos, por un ser diminuto que se ensancha! ¡Primavera, absoluta primavera, cuando el mirlo ejemplar, una mañana, enloquece de amor entre lo verde!
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Mirlo fiel
Cuando el mirlo, en lo verde nuevo, un día vuelve, y silba su amor, embriagado, meciendo su inquietud en fresco de oro, nos abre, ***** con su rojo pico, carbón vivificado por su ascua, un alma de valores armoniosos mayor que todo nuestro ser. No cabemos, por él, redondos, plenos, en nuestra fantasía despertada. (El sol, mayor que el sol, inflama el mar real o imajinario, que resplandece entre el azul frondor, mayor que el mar, que el mar.) Las alturas nos vuelcan sus últimos tesoros, preferimos la tierra donde estamos, un momento llegamos, en viento, en ola, en roca, en llama, al imposible eterno de la vida. La arquitectura etérea, delante, con los cuatro elementos sorprendidos, nos abre total, una, a perspectivas inmanentes, realidad solitaria de los sueños, sus embelesadoras galerías. La flor mejor se eleva a nuestra boca, la nube es de mujer, la fruta seno nos responde sensual. Y el mirlo canta, huye por lo verde, y sube, sale por lo verde, y silba, recanta por lo verde venteante, libre en la luz y la tersura, torneado alegremente por el aire, dueño completo de su placer doble; entra, vibra silbando, ríe, habla, canta... Y ensancha con su canto la hora parada de la estación viva. y nos hace la vida suficiente. ¡Eternidad, hora ensanchada, paraíso de lustror único, abierto a nosotros mayores, pensativos, por un ser diminuto que se ensancha! ¡Primavera, absoluta primavera, cuando el mirlo ejemplar, una mañana, enloquece de amor entre lo verde!
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Mientras el brillo de tu gloria augura ser en la eternidad sol sin poniente, fénix de viva luz, fénix ardiente, diamante parangón de la pintura, de España está sobre la veste oscura tu nombre, como joya reluciente, rompe la Envidia el fatigado diente, y el Olvido lamenta su amargura. Yo en equívoco altar, tú en sacro fuego, miro a través de mi penumbra el día en que el calor de tu amistad, don Diego, jugando de la luz con la armonía, con la alma luz, de tu pincel el juego el alma duplicó de la faz mía.Alma de oro, fina voz de oro, al venir hacia mí, ¿por qué suspiras? Ya empieza el noble coro de las liras a preludiar el himno a tu decoro; ya el misterioso son del noble coro calma el Centauro sus grotescas iras, y con nueva pasión que les inspiras tornan a amarse Angélica y Medoro. A Teócrito y Possin la Fama dote con la corona de laurel supremo; que en donde da Cervantes el Quijote y yo las telas con mis luces gemo, para son Luis de Góngora y Argote traerá una nueva palma Polifemo.En tanto «pace estrellas» el Pegaso divino, y vela tu hipógrifo, Velázquez, la Fortuna, en los celestes parques al Cisne gongorino deshoja sus sutiles margaritas la Luna. Tu castillo, Velázquez, se eleva en el camino del Arte como torre que de águilas es cuna, y tu castillo, Góngora, se alza al azul cual una jaula de ruiseñores labrada en oro fino. Gloriosa la península que abriga tal colonia. ¡Aquí bronce corintio, y allá marmol de Jonia! Las rosas a Velázquez, y a Góngora claveles. De ruiseñores y águilas se pueblan las encinas, y mientras pasa Angélica sonriendo a las Meninas, salen las nueve musas de un bosque de laureles.
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Vii
Mientras el brillo de tu gloria augura ser en la eternidad sol sin poniente, fénix de viva luz, fénix ardiente, diamante parangón de la pintura, de España está sobre la veste oscura tu nombre, como joya reluciente, rompe la Envidia el fatigado diente, y el Olvido lamenta su amargura. Yo en equívoco altar, tú en sacro fuego, miro a través de mi penumbra el día en que el calor de tu amistad, don Diego, jugando de la luz con la armonía, con la alma luz, de tu pincel el juego el alma duplicó de la faz mía.Alma de oro, fina voz de oro, al venir hacia mí, ¿por qué suspiras? Ya empieza el noble coro de las liras a preludiar el himno a tu decoro; ya el misterioso son del noble coro calma el Centauro sus grotescas iras, y con nueva pasión que les inspiras tornan a amarse Angélica y Medoro. A Teócrito y Possin la Fama dote con la corona de laurel supremo; que en donde da Cervantes el Quijote y yo las telas con mis luces gemo, para son Luis de Góngora y Argote traerá una nueva palma Polifemo.En tanto «pace estrellas» el Pegaso divino, y vela tu hipógrifo, Velázquez, la Fortuna, en los celestes parques al Cisne gongorino deshoja sus sutiles margaritas la Luna. Tu castillo, Velázquez, se eleva en el camino del Arte como torre que de águilas es cuna, y tu castillo, Góngora, se alza al azul cual una jaula de ruiseñores labrada en oro fino. Gloriosa la península que abriga tal colonia. ¡Aquí bronce corintio, y allá marmol de Jonia! Las rosas a Velázquez, y a Góngora claveles. De ruiseñores y águilas se pueblan las encinas, y mientras pasa Angélica sonriendo a las Meninas, salen las nueve musas de un bosque de laureles.
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There are many shades of truths, absolute truths and truthful lies. All black, all white, grey matters in all its shades, but, I am a strange mortal, I seek red.., The color of fire, of the blood that raises my desire, the energy that I transfer as my hips sway, the war I begin with myself when you are away, the dangers of my feral passion, the strength I beckon to calm my ravenous anxiety, the power I ooze as I step into a burning fire, the determination in rendering you slave to my desires. Shades matter but I prefer the intensity I perspire, the rate in which my respiration raises my blood pressure as I contort my body into surrender. Red, the color of passion, a poets choice of poison, the color I bled as I laid these verses, the signature ink in the best kisses, the color of silver linings, as I bathe in all the shades of this desire… of whatever kind of love this is, whether is ephemeral or everlasting. ******************************************************************************************************************************************************** La verdad viene en diferentes matices, hay verdades absolutas y mentiras verdaderas. Esta el ***** y los tonos blancos. Todas las tonalidades son importantes, pero, yo soy un ser extraño, persigo todas las tonalidades del color rojo. El color del fuego, de la sangre que provoca mi deseo, la energía que transfiero cuando mis caderas se contonean, la guerra que empiezo conmigo misma cuando estás ausente, los peligros de mi felina y salvaje pasión, la fuerza que requiero para calmar mis ansias, el poder que supuro cuando entro en ese ardiente fuego, la determinación en hacerte esclavo de mis deseos. Los matices son importantes, pero yo prefiero; la intensidad que transpiro al mirarte, la manera en que mi respiración eleva mi presión, mientras se retuerce mi cuerpo, queriendo evitar rendirme a esa esplendorosa manera en la cual sorbas los néctares de mi colorada entrega. Rojo, el color de la pasión, el veneno preferido de los poetas, el color que sangraba al plasmar estos versos, la tinta en la firma de los mejores besos, el color de las aberturas pasionales, donde me baño en todas las tonalidades de un deseo indomable... no importa como resulte ser este amor… sea efímero o transcienda eternidades. LeydisProse 9/14/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Sep 18, 2017
Sep 18, 2017 at 11:05 AM UTC
PASSIONATE SHADES//TONOS PASIONALES
There are many shades of truths, absolute truths and truthful lies. All black, all white, grey matters in all its shades, but, I am a strange mortal, I seek red.., The color of fire, of the blood that raises my desire, the energy that I transfer as my hips sway, the war I begin with myself when you are away, the dangers of my feral passion, the strength I beckon to calm my ravenous anxiety, the power I ooze as I step into a burning fire, the determination in rendering you slave to my desires. Shades matter but I prefer the intensity I perspire, the rate in which my respiration raises my blood pressure as I contort my body into surrender. Red, the color of passion, a poets choice of poison, the color I bled as I laid these verses, the signature ink in the best kisses, the color of silver linings, as I bathe in all the shades of this desire… of whatever kind of love this is, whether is ephemeral or everlasting. ******************************************************************************************************************************************************** La verdad viene en diferentes matices, hay verdades absolutas y mentiras verdaderas. Esta el ***** y los tonos blancos. Todas las tonalidades son importantes, pero, yo soy un ser extraño, persigo todas las tonalidades del color rojo. El color del fuego, de la sangre que provoca mi deseo, la energía que transfiero cuando mis caderas se contonean, la guerra que empiezo conmigo misma cuando estás ausente, los peligros de mi felina y salvaje pasión, la fuerza que requiero para calmar mis ansias, el poder que supuro cuando entro en ese ardiente fuego, la determinación en hacerte esclavo de mis deseos. Los matices son importantes, pero yo prefiero; la intensidad que transpiro al mirarte, la manera en que mi respiración eleva mi presión, mientras se retuerce mi cuerpo, queriendo evitar rendirme a esa esplendorosa manera en la cual sorbas los néctares de mi colorada entrega. Rojo, el color de la pasión, el veneno preferido de los poetas, el color que sangraba al plasmar estos versos, la tinta en la firma de los mejores besos, el color de las aberturas pasionales, donde me baño en todas las tonalidades de un deseo indomable... no importa como resulte ser este amor… sea efímero o transcienda eternidades. LeydisProse 9/14/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Bendita la herida que llaga mi planta, Bendita la angustia que borró mi risa. Mi boca es más pura desde que no canta Y mis pies llagados andan más de prisa. Bendita la saya de burda arpillera Que en mi piel dibuja pardas rozaduras. Hoy soy más dichosa que lo que antes era Entre mis tapices y mis colgaduras. Benditos los negros brazaletes largos De la cuerda ruda que hirió mis muñecas. Me saben a mieles los jugos amargos Y en éxtasis beso mis dos manos secas. Carroña yo he hecho del cuerpo menguado Que con siete inmundos chacales dormía. Los siete chacales rojos del pecado Que pasée triunfante por Alejandría. Estiércol yo he hecho de la carne loca Que en largas orgías fatigó su nardo. ¡Y hoy un lirio de oro floreció en mi boca Y a mis pies, sumiso, se ovilló un leopardo! A mi alma pura por la penitencia, Ha llegado el soplo claro de la gracia. ¡Y un rosal se eleva de mi pestilencia Y un halo corona mi cabeza lacia!
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Thaïs santificada
Ni niña, ni inexperta, ni ilusa, ni deslumbrada pero cuando él me besa; me da hipertensión, se aceleran los latidos de mi corazón, se me entra una convulsión, se eleva mi cuerpo hacia él, se me nubla la vista de su ser, se abrasa mi cuerpo en sus brazos, pierdo noción del tiempo y del espacio, casi siempre se me sale un zapato, mis sostenes no se sostienen, mis bragas sola se deslizan, mis brazos se debilitan, y si, me vuelvo un poco niña un poco inexperta un poco ilusa completamente embelesada, enamorada y excitada cuando me besa mi hombre sabor a fresa. LeydisProse 1/12/2018 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Jan 15, 2018
Jan 15, 2018 at 2:07 PM UTC
Inexperta
La gloria, con arrugas dejó su huella hundida De ese gran Caballero sobre la faz, severa, Y fulgor en su frente, que siempre irguió altanera, Lleva, de las batallas en que jugó la vida. En Costa-Firme, en valles y cumbres, su aguerrida Y poderosa mano plantó la cruz doquiera, Y del Ande condujo su familiar bandera Hasta el golfo en que blanca se eleva la Florida. Tu pincel en la tela, para los de su raza Hace que surja ahora, bajo férrea coraza, El noble antepasado, con su marcial decoro; Y parece, anhelante, que su mirada busca, En un cielo metálico cuyo fulgor ofusca, El gran deslumbramiento de la Castilla de Oro.
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El antepasado