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"diosa" poems
quiero escribirte mil gordas, gordas formadas en líneas, gordas tiradas en el pasto, gordas con sus lonjas libres y sin fajas ni pantalones dos tallas menos que asfixien los tejidos de mi piel: quiero cantarte una gorda canción. gordas pinches gordas, gordo el culo gordo el corazón, gordas las piernas y los muslos, las caderas.... tentación. gordas !gordas son las anchas glorietas de la avenida gorda de la ciudad gorda donde todos los gordos y las gordas bailan un son que dice: tu eres golosa golosa y glotona, tu eres golosa golosa y glotona, pinche gorda poderosa tu eres fuerte tu eres diosa tus curvas son deliciosas templo lavado con miel para mi tu eres sagrada dulce, fuerte y cotizada gorda tu eres toda gorda, vos sos toda gorda, amante gorda, gorda estudiante, gorda madre, gorda hija, gorda espíritu santa. ¡bienvenidos a gordaztlan! donde mandamos las gordas y nuestro proceso de colonización conlleva amar nuestras lonjas, nuestra panza, nuestras chichotas. ¡donde nada es imperfecto! ni el lunar bajo del labio, ni los pelos de la panocha. ¡pasen pasen! por las anchas puertas de nuestro gordo destino, dicen que la vida es flaca pero gordo es el camino, en una mano el elote en la otra mano el pepino, con tortillas, chile gordo, gordolagas con tocino. ¡gorda! ¡gorda! sube tallas ¡y ven a bailar conmigo!
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Jan 20, 2014
Jan 20, 2014 at 6:12 AM UTC
Gorda Canción
el feroz coito interrumpido, por esa mirada, de mujer gato, de leona de fuego. tu cuerpo gritaba por el placer, escondido de tu propio deseo. clamas por un toque lascivo, buscas  que te azote tenderly. y luego te ame en silencio. la feroz torsión de tu cuerpo, rozando el mio. la mustia y quieta llama, se volvió fogata, en tus entrañas, de mujer felina. ruges por  mi mordida, luego te dejas estar, mirando silente. que aquella bestia deseada, te folle en la oscuridad, como niña buena, que desea peligro. y el roce equinoccial se vuelve placentero, como si el dolor y la perdida, fuernan la exquisita concecuencia, de ser lo que eres, una leona, una diosa que muerde el polvo, entre la perdida y lo exquisito en tu caída, y en tu humanización estando perdida hallaste el centro, tu leona, rugiendo, amada bestia. perdida entre los estertores, de tus entrañas, en fuego, y entre ese fuego la hallaste   tu leona,tu leoparda     hermosa salvaje,   serena. davide montesquieu
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Oct 29, 2015
Oct 29, 2015 at 12:13 AM UTC
La leona
Siempre he sabido encontrarme En distintos lugares. Por arriba en las montañas, Volando como una cometa. O por abajo en el mar, Entre arrecifes y corales. En lo verde de la pradera, Y en lo gris de la lluvia. Pero ayer me encontré Entre las costuras de su boca. Fui meticulosamente desvestida Por una creación divina. Embriagada por el aroma de su pelo, Seducida por su sonrisa divertida. Alocada por el color de su corteza. Allí me encontré y me proclamo su diosa. Yo, una chaparra de cabellos alborotados, Un par de ojos verdes, un cuaderno con garabatos Y con una historia que contar. Un sábado en la noche, aquella alma me escucho Y de paso, me desnudo el alma. Beso cada detalle de mi complexión, Hizo un himno con mi nombre. Se unió en un pacto de cuerpos Y el pago venia en orgasmos. Aquel sábado me encontré Cuando me proclamo su diosa, Y al terminar se quedó.
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Dec 27, 2015
Dec 27, 2015 at 11:42 AM UTC
Su diosa
Yo no solía rezar Hasta que la conocí. Era difícil no ceder a sus tentaciones En el pueblo decían que era ella La dama de noche, vicio de los hombres. Pero yo quería probarla, ocupar un lugar Entre sus risos desordenados. Le pedí una noche, solo una. Ella divertida acepto y la seguí hipnotizada Al llegar a la recamara se despojó de su vestido Permitiéndome ver lo blanco de su piel Se acercó a mí y sin preámbulos me plantó un beso. Sutiles sus labios, deliciosos. Una caricia por la espalda, otra en las caderas Me quita el suéter y la falda. Sentía sus dedos explorar la humedad Entre mis piernas, haciendo a un lado el vello. Su lengua recorría mis senos y su mirada Estaba fija en mí, se mordía los labios Me gemía suavemente al oído. La sentía dentro de mí Haciendo movimientos lentos -No te resistas, déjame mostrarte… Y como quien obedece sin preguntar Deje que una ola de placer inundara mi cuerpo Haciendo la habitación pequeña, silenciando todo. No sé si había pasado una o tres horas Pero yo yacía desnuda, empapada en sudor La habitación olía extraño me incorporo Para encontrarla sentada en la ventana Aun desnuda fumándose un cigarro. Al verme sonríe y me ofrece un trago Era una diosa tallada por la vida. Un último beso fue plasmado antes de marcharse Y de eso ha pasado seis años. Yo no solía rezar Hasta que la conocí. Me he topado con ella varias veces Como viento que mueve hojas En las noches que el cielo este despejado Le suelo gritar al viento Oh María, sin pecado concebida Tráemela una noche, solo una.
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Oct 25, 2015
Oct 25, 2015 at 10:56 PM UTC
Oh Maria
Yo no solía rezar Hasta que la conocí. Era difícil no ceder a sus tentaciones En el pueblo decían que era ella La dama de noche, vicio de los hombres. Pero yo quería probarla, ocupar un lugar Entre sus risos desordenados. Le pedí una noche, solo una. Ella divertida acepto y la seguí hipnotizada Al llegar a la recamara se despojó de su vestido Permitiéndome ver lo blanco de su piel Se acercó a mí y sin preámbulos me plantó un beso. Sutiles sus labios, deliciosos. Una caricia por la espalda, otra en las caderas Me quita el suéter y la falda. Sentía sus dedos explorar la humedad Entre mis piernas, haciendo a un lado el vello. Su lengua recorría mis senos y su mirada Estaba fija en mí, se mordía los labios Me gemía suavemente al oído. La sentía dentro de mí Haciendo movimientos lentos -No te resistas, déjame mostrarte… Y como quien obedece sin preguntar Deje que una ola de placer inundara mi cuerpo Haciendo la habitación pequeña, silenciando todo. No sé si había pasado una o tres horas Pero yo yacía desnuda, empapada en sudor La habitación olía extraño me incorporo Para encontrarla sentada en la ventana Aun desnuda fumándose un cigarro. Al verme sonríe y me ofrece un trago Era una diosa tallada por la vida. Un último beso fue plasmado antes de marcharse Y de eso ha pasado seis años. Yo no solía rezar Hasta que la conocí. Me he topado con ella varias veces Como viento que mueve hojas En las noches que el cielo este despejado Le suelo gritar al viento Oh María, sin pecado concebida Tráemela una noche, solo una.
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Desde el lago de la noche a la mar de los sueños Un río fluye a través de un viaje astral. Brillo en la luz etérea galáctico Al flotar por sentimientos que podrían ser. Viajo a través del tiempo y el espacio A un espectro exótico para vivir una vez más. En la azul bruma hipnótica del viejo hombre sabio Donde los sueños espectrales continúan por días. Días y días y noches Apetitos interplanetarios Saciando gota a gota Con café dulce hasta que nos detenemos Hasta que nos elevamos por encima de la luz Reflejos del aura de mi diosa; Cristalizando vigas fracturadas en Encantador mente en los arroyos Pensamientos e ideas tentadoras Que nos borra todos nuestros miedos Que nos lava de todo lo que creemos Cuando en la Tierra tejió nuestro pensamiento Desde el lago de la noche, a la mar de los sueños Luz espectral en vigas de baile En azul bruma hipnótica de tu corazón Donde los sueños se prolongan durante días y días...
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Dec 1, 2014
Dec 1, 2014 at 11:55 AM UTC
Mar de Sueños
Tú, hermosa sin límite, que porta la noche brillante por cabello, y faros de tiernos hogares, se asoman por tus párpados, y esos planetas que llevas por senos y las majestuosas lunas de tus caderas. No sé cómo mirarte, no sé cómo expresarme, me vuelvo tímido y silencioso como el viento, y me dejas ruborizado como pera envinada. Diosa estelar que me ganas por experiencia, abrázame con tu canto medio, bésame con un falsete, dime en una canción lo que anhela tu corazón, deja que me acerque y te bese con mi canto, te acaricié en un verso y con confianza, ábreme el corazón y llévate las letras de la higuera de mis poemas, que son y reservo para ti.
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Feb 17, 2017
Feb 17, 2017 at 9:17 PM UTC
Tú.
En un poema leo: conversar es divino. Pero los diosa no hablan: hacen, deshacen mundos mientras los hombres hablan. Los dioses, sin palabras, juegan juegos terribles. El espíritu baja y desata las lenguas pero no habla palabras: habla lumbre. El lenguaje, por el dios encendido, es una profecía de llamas y una torre de humo y un desplome de sílabas quemadas: ceniza sin sentido. La palabra del hombre es hija de la muerte. Hablamos porque somos mortales: las palabras no son signos, son años. Al decir lo que dicen los nombres que decimos dicen tiempo: nos dicen. Somos nombres del tiempo. Mudos, también los muertos pronuncian las palabras que decimos los vivos. El lenguaje es la casa de todos en el flanco del abismo colgada. Conversar es humano.
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La llama, el habla
Ayer  era así oscuro Viví sin la sonrisa -El sol- de mi diosa No pude ver el futuro Respirar estuve demasiado duro Necesite mi mujer hermosa ¡Por Dios! Ella es preciosa Soñé sobre sus belleza infecciosa En eso sueño, floto en los nubes Los ángeles cantan y bailan con amor En Al alto de mi corazón, Te engarbes Nuestro es más hermosa que un ciclamor
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Jun 19, 2013
Jun 19, 2013 at 11:40 PM UTC
Sonnet (in Spanish)
Mujer de la falda larga, Grande, dulce, poderosa Diosa Diosa Tu falda como el manto de la Guadalupana, Cúbrenos a tus hermanas, Y entre llantos y despedidas Sabemos que las grandes como tú nunca se olvidan, Que cada llanto es un poema de vida Que allá en la casa del cielo Tú sigues cambiando vidas. Mujer de la falda larga, Grande, dulce, poderosa Diosa Diosa Fronteras de piel y construcciones sociales Madre de los desacatos radicales Eterna reina Entre adioses terrenales Te conviertes en santa solidarizada con nosotros: Los marginales Los pobres, los inmigrantes, los jotos, los que no somos “normales” Mujer de la falda larga, Grande, dulce, poderosa Diosa Diosa Confidente y adversaria Mujer revolucionaria Mujer de la falda larga Cúbrenos bajo tu manto Y llévanos a ese mundo Ese mundo que tú imaginaste A esa tierra por la que luchaste Grande, dulce, poderosa Diosa Diosa.
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Aug 17, 2015
Aug 17, 2015 at 2:19 AM UTC
A Jovana
See if one was to seeith mine amare Reading all the books she readeth Any human being wouldst asketh, Why doth she readeth all these books? Well friend.. I canst telleth thou this.. She's an ser angelical, She already knoweth heavenly knowledge.... She just likes to learn about the human race....
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Jul 8, 2015
Jul 8, 2015 at 1:02 PM UTC
Diosa del Conocimiento( Goddess knowledge) spanish tongue
Alimento del alma trigo en la mente. Transporte invisible maquina del tiempo. Castillo vagabundo voz del universo. Si hay dios del tiempo eres la diosa omnisciente. Ritmo cardiaco instrumento del mundo. Risas de niños crujir en la madera. Te escucho, te siento y luego te canto.
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Nov 25, 2017
Nov 25, 2017 at 4:34 PM UTC
Música
¿En qué cuento te leí? ¿En qué sueño te soñé? ¿En qué planeta te vi antes de mirarte aquí? ¡Ah! ¡No lo sé..., no lo sé! Pero brotó nuestro amor con un antiguo fervor, y hubo, al tendernos la mano, cierta emoción anterior, venido de lo lejano. Tenía nuestra amistad desde el comienzo un cariz de otro sitio, de otra edad, y una familiaridad de indefinible matiz... Explique alguien (si lo osa) el hecho, y por qué, además, de tus caricias de diosa me queda una misteriosa esencia sutil de rosa que vienen de un siglo atras...
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Vi. aquel olor...
Bebo del agua limpia y clara del arroyo Y vago por los campos  teniendo por apoyo Un gajo de algarrobo liso, fuerte y pulido Que en sus ramas sostuvo la dulzura de un nido.   Así paso los días, morena y descuidada, Sobre la suave alfombra de la grama aromada, Comiendo de la carne jugosa de las fresas O en busca de fragantes racimos de frambuesas.   Mi cuerpo está impregnado el aroma ardoroso De los pastos maduros. Mi cabello sombroso Esparce, al destrenzarlo, olor a sol y a heno, A salvia, a yerbabuena  y a flores de centeno.   ¡Soy libre, sana, alegre, juvenil y morena, Cual si fuera la diosa del trigo y de la avena!             ¡Soy casta como Diana Y huelo a hierba clara nacida en la mañana!
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Salvaje
Como si fuera cándida escultura en lustroso marfil de Bonarrota, a Paris pide Venus en pelota la debida manzana a su hermosura. En perspectiva Palas su figura muestra por más honesta, más remota; Juno sus altos méritos acota en parte de la selva más escura; pero el pastor a Venus la manzana de oro le rinde, más galán que honesto, aunque saliera su esperanza vana. Pues cuarta diosa en el discorde puesto, no sólo a ti te diera, hermosa Juana, una manzana, pero todo un cesto.
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Lo que hiciera paris si viera a juana
Áureos buriles en pulido mármol Graben su nombre; que su busto esplenda Alto y severo; que su sien decore Lauro apolíneo. Musa del bardo que cantó las hondas Selvas y ríos de la patria... Musa Libre del Ande, que a su tumba vienes, ¡Pliega las alas! Ara intocada de su ardiente culto Fue siempre el Arte; y con unción votiva Dio, como ofrenda a los eternos Númenes, Ánforas bellas. Arcade nuevo, de la selva andina Hizo, en sus cantos, a los dioses templo; Y ellos oyeron, de su lira acorde, Clásicos ritmos Himnos los suyos armoniosos fueron, Cantos de hosanna, que cual triunfo vibran Hoy, cuando extraños ¡Poesía sacra! Ajan tu veste; Veste que siempre fulguró distante, Peplo de diosa en consagrado plinto, Y hora, arambeles que en el hombro lleva Vulgo profano. Frentes se inclinan a su paso. El cielo Radia en fulgores, y el silencio crece; Y óyese, lejos, en azul de altura Vuelo de águilas. Raudo desfile sobre erial galopa... ¡Potros salvajes que cantó! Las crines Sueltas al aire... y al tropel de cascos Tiembla la pampa. Potros pamperos... ¿Los oís? De polvo Nubes levantan, y al tocar la cumbre Rápido el viento, retrasado vuela, Vuela tras ellos. Rojas corolas cual la sangre suya, Ecos de bosques y armonías altas, Fueron de su alma, segador de ensueños, Lírica siega. Frente a sus ojos se extendió anchurosa Selva de siglos, con inmensas aguas; Tierra fecunda, y el azul cortando Fúlgido el Huila. Toda la tierra tropical; e inmenso Campo a su vista, con hervir de savia; Y ávido entonces de laureles, hizo Suya la selva. Sueña una garza en su visión de bosque, Tiende a las ondas el nevado cuello, Y alza en el pico, destellando en iris, Vivida escama. Fue claro río que en radiantes días Ceibas y palmas contempló en sus ondas, Y albo de espumas, reflejó de noche Rubias estrellas. Diáfano el cielo palpitó en su canto, Alas de cimas por sus versos se oyen, Y álzase de ellos, cual de vasos níveos, Hálito eterno. Áureos buriles en pulido mármol Graben su nombre; que su busto esplenda Alto y severo, y que su sien decore Lauro apolíneo.
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Elegía
Áureos buriles en pulido mármol Graben su nombre; que su busto esplenda Alto y severo; que su sien decore Lauro apolíneo. Musa del bardo que cantó las hondas Selvas y ríos de la patria... Musa Libre del Ande, que a su tumba vienes, ¡Pliega las alas! Ara intocada de su ardiente culto Fue siempre el Arte; y con unción votiva Dio, como ofrenda a los eternos Númenes, Ánforas bellas. Arcade nuevo, de la selva andina Hizo, en sus cantos, a los dioses templo; Y ellos oyeron, de su lira acorde, Clásicos ritmos Himnos los suyos armoniosos fueron, Cantos de hosanna, que cual triunfo vibran Hoy, cuando extraños ¡Poesía sacra! Ajan tu veste; Veste que siempre fulguró distante, Peplo de diosa en consagrado plinto, Y hora, arambeles que en el hombro lleva Vulgo profano. Frentes se inclinan a su paso. El cielo Radia en fulgores, y el silencio crece; Y óyese, lejos, en azul de altura Vuelo de águilas. Raudo desfile sobre erial galopa... ¡Potros salvajes que cantó! Las crines Sueltas al aire... y al tropel de cascos Tiembla la pampa. Potros pamperos... ¿Los oís? De polvo Nubes levantan, y al tocar la cumbre Rápido el viento, retrasado vuela, Vuela tras ellos. Rojas corolas cual la sangre suya, Ecos de bosques y armonías altas, Fueron de su alma, segador de ensueños, Lírica siega. Frente a sus ojos se extendió anchurosa Selva de siglos, con inmensas aguas; Tierra fecunda, y el azul cortando Fúlgido el Huila. Toda la tierra tropical; e inmenso Campo a su vista, con hervir de savia; Y ávido entonces de laureles, hizo Suya la selva. Sueña una garza en su visión de bosque, Tiende a las ondas el nevado cuello, Y alza en el pico, destellando en iris, Vivida escama. Fue claro río que en radiantes días Ceibas y palmas contempló en sus ondas, Y albo de espumas, reflejó de noche Rubias estrellas. Diáfano el cielo palpitó en su canto, Alas de cimas por sus versos se oyen, Y álzase de ellos, cual de vasos níveos, Hálito eterno. Áureos buriles en pulido mármol Graben su nombre; que su busto esplenda Alto y severo, y que su sien decore Lauro apolíneo.
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Tersa, pulida, rosada ¡cómo la acariciarían, sí, mejilla de doncella! Entreabierta, curva, cóncava, su albergue, encaracolada, mi mirada se hace dentro. Azul, rosa, malva, verde, tan sin luz, tan irisada, tardes, cielos, nubes, soles, crepúsculos me eterniza. En el óvalo de esmalte rectas sutiles, primores de geometría en gracia, la solución le dibujan, sin error, a aquel problema propuesto en lo más hondo del mar. Pero su hermosura, inútil, nunca servirá. La cogen, la miran, la tiran ya. Desnuda, sola, bellísima la venera, eco de mito, de carne virgen, de diosa, su perfección sin amante en la arena perpetúa.
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De los bosques los acres olores difundidos, cazadora, han inflado tu nariz anhelante, y partes, en tu virgen energía pujante, tendiendo los cabellos hacia atrás esparcidos. De los leopardos haces con los sordos rugidos temblar hasta la noche la Ortigia resonante, entre la orgía saltas, orgía repugnante de perros destrozados, en la yerba tendidos. Y mucho más te place que en el bosque te hiera dura espina, o que diente se clave, o garra fiera, en tus brazos gloriosos por el hierro vengados; Pues la cruel dulzura quieres gustar, oh Diosa, le mezclar, en tus juegos, la púrpura radiosa Con sangre horrible y negra de monstruos degollados.
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Artemis
beber de tu fuente, ahogado entre tus ojos tu verdad es la religion de un orate en ciernes beberte lentamente, a tu piel adicto mas alla de pasiones y desdenes, la ferocidad y la ternura el deseo inherente a tus ojos, pegado a mi anquilosado al alma una voz y una vision, en mi oasis de verdades y pesares perdido y encontrado, entre tus manos de artemisa beber de tu fuente, sediento y muriente de tu escensia y como una diosa, yo soy tu ethereo devoto artemisa, que cazaste el alma de leon de un caminante perdido entre becerros, y cazado por la DIOSA a los ojos del padre, y entre sus hijos eres mi artemisa, cazadora de leones entre sueños y visiones, el padre permita y bendiga alejados de mundo, en el reino de los sueños, yacer en tus brazos, sereno en paz alejado de su maldad, perdido en tus ojos grandes, bajo los cielos y frente a la maldad, solo beber de tu fuente mi saciedad y serenidad
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Jun 26, 2017
Jun 26, 2017 at 1:48 AM UTC
la fuente
El temblor ebefrenetico fue presagio del arcoiris y las despedidas. Los relámpagos circundantes anunciaban así Al silencio y las Mareas Y el fuego fractal del norte Y el fuego circular del sur Y el fuego espiral del este Y el fuego paralelo del oeste formaron un coro de artificios modulantes A extrañas tonalidades y estrellas Y deshechos en su abandono desesperado al viento Cuyo soplo aviva Cuatro puntos cardinales y un quinto Amanecer florido De símbolo invisible en los anaqueles Y apartado de cartas muertas, letras muertas Apañado a un espacio diminuto en las memorias De las serendipias y cronopios Que copulan libres En los bosques de mi anhelo: Infinita tú, Sombra etérea y sol De mi voraz día. Taciturna luz Santa, piadosa y vil: Devórame hoy. A ti Diosa mar Cuyo coral de fuego Me rompe en dos. Los bellos cantos Las dulces odas y más En la noche gris. Íntimo pulso Que nace entre pausa Y caricia. Adiós: musa, Que para el invierno Es tantísimo.
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Mar 25, 2018
Mar 25, 2018 at 10:55 AM UTC
Cinco haikus y un poema de amor.
Una música íntima no cesa, porque transida en un abrazo de oro la Caridad con el Amor se besa. ¿Oyes el diapasón del corazón? Oye en su nota múltiple el estrépito de los que fueron y de los que no son. Mis hermanos de todas las centurias reconocen en mí su pausa igual, sus mismas quejas y sus propias furias. Soy la fronda parlante en que se mece el pecho germinal del bardo druida con la selva por diosa y por querida. Soy la alberca lumínica en que nada, como perla debajo de una lente, debajo de las linfas, Scherezada. Y soy el suspirante cristianismo al hojear las bienaventuranzas de la virgen que fue mi catecismo. Y la nueva delicia, que acomoda sus hipnotismos de color de tango al figurín y al precio de la moda. La redondez de la Creación atrueno cortejando a las hembras y a las cosas con un clamor pagano y nazareno. ¡Oh Psiquis, oh mi alma: suena a son moderno, a son de selva, a son de orgía y a son marino, el son del corazón!
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El son del corazón
He dejado una carta en lo largo de mi espalda un manual de instrucciones una guía de esperanza. He dejado una carta a lo largo de mi cuello, a lo ancho de mi pecho, en la humildad de mi ombligo, en la necesidad de mi espíritu, para el que desee leerla, para el que sepa interpretar antiguas lenguas, para el que sepa nadar con la corriente, y orillarse en el sablón cuando las olas estén en contención. He escrito una carta pueda que contenga rimas, puede que trine en melodías, puede que se sienta a melancolía, puede versar en la ironía, pueden que esas líneas solo busquen compañía. He descrito mis deseos, he detallado como quiero que me besen, he contado como quiero sentirme en manos fructíferas, he cantado como quiero que mi cuerpo se oscile en delicia, que mi mente se agite buscando el verso perfecto, el sentimiento que denote un amor que traspasa el tiempo. Llevo un escrito en lo largo de mi cuerpo, talvez sea una vieja canción, talvez un poema que exhorte pasión, talvez sea una inspiración sisada del viento. Creo que llevo el mapa del tiempo en mis labios sedientos, creo que habla del universo, creo que son los diez mandamientos….. no sé si en español, inglés, o griego. Creo que habla de una diosa primorosa, puede que hable de amor sin filtros, talvez describa la soledad del preso, o de la prisión del ego. No sé a quién dedicárselo. No sé si querrán leerlo, solo se, que hay un poema en lo largo de mi cuerpo, cuya pluma fluye buscando el verso perfecto. Creo que puedes comenzar a descifrarlo con un beso sincero!!! LeydisProse 10/9/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Oct 9, 2017
Oct 9, 2017 at 2:43 PM UTC
Un poema a lo largo de mi cuerpo
He dejado una carta en lo largo de mi espalda un manual de instrucciones una guía de esperanza. He dejado una carta a lo largo de mi cuello, a lo ancho de mi pecho, en la humildad de mi ombligo, en la necesidad de mi espíritu, para el que desee leerla, para el que sepa interpretar antiguas lenguas, para el que sepa nadar con la corriente, y orillarse en el sablón cuando las olas estén en contención. He escrito una carta pueda que contenga rimas, puede que trine en melodías, puede que se sienta a melancolía, puede versar en la ironía, pueden que esas líneas solo busquen compañía. He descrito mis deseos, he detallado como quiero que me besen, he contado como quiero sentirme en manos fructíferas, he cantado como quiero que mi cuerpo se oscile en delicia, que mi mente se agite buscando el verso perfecto, el sentimiento que denote un amor que traspasa el tiempo. Llevo un escrito en lo largo de mi cuerpo, talvez sea una vieja canción, talvez un poema que exhorte pasión, talvez sea una inspiración sisada del viento. Creo que llevo el mapa del tiempo en mis labios sedientos, creo que habla del universo, creo que son los diez mandamientos….. no sé si en español, inglés, o griego. Creo que habla de una diosa primorosa, puede que hable de amor sin filtros, talvez describa la soledad del preso, o de la prisión del ego. No sé a quién dedicárselo. No sé si querrán leerlo, solo se, que hay un poema en lo largo de mi cuerpo, cuya pluma fluye buscando el verso perfecto. Creo que puedes comenzar a descifrarlo con un beso sincero!!! LeydisProse 10/9/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Nobody can paint like the music...essence of the nite...time, books of sand is icelot, and the decibel may care if sustance is enough for you.
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Nov 23, 2014
Nov 23, 2014 at 10:22 PM UTC
Diosa
Ojos apagados de brillos efímeros De labios carmesí entre el delirio más ínfimo, De brillos angelicales; ropajes monárquicos Besos cardinales, de encuentros íntimos. Hija del rey, diosa de diosas; linaje élfico Cantares de coloquios, en runas remotas De lenguas perdidas, de zares absurdos Mi madrigal por nombre, lleva el suyo. En la ciénaga hueca, de las laderas altas Bajo la falda de las montañas, dónde la luz es baja. Sobre rocas, sobre ruina, sobre ti Cantan en tierras lejanas, de la reina y sobre mí. Oh, sin el rey que canto ama. Porque acá sólo hay delito, ¡Ay! ¡Sin ese rey, que tanto aclaman! Porque este amor es finito. Un errante peregrino; ambulante de compañía Señor de nada que se e haya perdido, Pero de extraña joyería La reina cabellos de oro, y un mercader vendido.
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Jul 14, 2017
Jul 14, 2017 at 4:13 AM UTC
Cantares.
Tanto sol, tanta curva, tantos blancos                     a mucho más aspiran. Estas esbeltas formas que las olas,                     -apuntes de Afroditas-, inventan por doquier, ¿van a quedarse                     sin sus diosas, vacías? No; por numen secreto convocadas                     acuden las olímpicas. Vuelve el mar a su tiempo el inocente,                     ignorante de quillas, sin carga de mortales, suelo undoso                     de las mitologías. Con verdes curvas, con espumas vagas,                     la luz, primera artista, modela para diosas inminentes                     hechuras fugitivas. Un gran hervor de cuerpos en proyecto                     alumbra la marina. No hay onda que no sueñe en dar su carne                     transparente a una ninfa. Viento tornero en blanda masa verde                     redondeces perfila. Juntos surten la diosa, y a su lado                     afán que la persiga. Gozosa crin despliega el hipocampo:                     va en su grupa, cautiva, altas quejas de espuma dando al aire,                     Nereida estremecida. Hay torsos verdes, hay abrazos truncos,                     todo son tentativas, deseos que se alzan, casta espuma;                     ugas hay, ligerísimas. Cuerpo saltante de una cresta en otra,                     escápase la ondina de un ansia que se muere en mil cristales,                     monstruo que la quería. Hay blancuras que logran entenderse,                     amores que se inician; en la mañana estrenan sus idilios                     fábulas, a la vista. ¿Olas? Tetis, Papone, Calatea,                     glorias que resucitan. Resurrección es esto, no oleaje,                     querencia muy antigua. Si el agua que dio bulto a ninfa rápida                     muere, apenas erguida, si espuma que soñaba en durar mármol,                     desfallece en la orilla, de entre tanto fracaso, ellas, las diosas,                     se salvan, infinitas. Se hunden las cien, las mil, las incontables                     figuras cristalinas; de una en otra, evadiéndose, ligeras                     permanecen las ninfas. Tejiendo, destejiendo, permanecen                     sobre fúlgida pista, juegos de raudo amor, las figurantas                     de la ópera divina. El mar se ciñe, más y más redondo,                     cerco de la alegría. Y se colman de asombro, en una playa,                     dos ojos, que lo miran.
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Variación x
Tanto sol, tanta curva, tantos blancos                     a mucho más aspiran. Estas esbeltas formas que las olas,                     -apuntes de Afroditas-, inventan por doquier, ¿van a quedarse                     sin sus diosas, vacías? No; por numen secreto convocadas                     acuden las olímpicas. Vuelve el mar a su tiempo el inocente,                     ignorante de quillas, sin carga de mortales, suelo undoso                     de las mitologías. Con verdes curvas, con espumas vagas,                     la luz, primera artista, modela para diosas inminentes                     hechuras fugitivas. Un gran hervor de cuerpos en proyecto                     alumbra la marina. No hay onda que no sueñe en dar su carne                     transparente a una ninfa. Viento tornero en blanda masa verde                     redondeces perfila. Juntos surten la diosa, y a su lado                     afán que la persiga. Gozosa crin despliega el hipocampo:                     va en su grupa, cautiva, altas quejas de espuma dando al aire,                     Nereida estremecida. Hay torsos verdes, hay abrazos truncos,                     todo son tentativas, deseos que se alzan, casta espuma;                     ugas hay, ligerísimas. Cuerpo saltante de una cresta en otra,                     escápase la ondina de un ansia que se muere en mil cristales,                     monstruo que la quería. Hay blancuras que logran entenderse,                     amores que se inician; en la mañana estrenan sus idilios                     fábulas, a la vista. ¿Olas? Tetis, Papone, Calatea,                     glorias que resucitan. Resurrección es esto, no oleaje,                     querencia muy antigua. Si el agua que dio bulto a ninfa rápida                     muere, apenas erguida, si espuma que soñaba en durar mármol,                     desfallece en la orilla, de entre tanto fracaso, ellas, las diosas,                     se salvan, infinitas. Se hunden las cien, las mil, las incontables                     figuras cristalinas; de una en otra, evadiéndose, ligeras                     permanecen las ninfas. Tejiendo, destejiendo, permanecen                     sobre fúlgida pista, juegos de raudo amor, las figurantas                     de la ópera divina. El mar se ciñe, más y más redondo,                     cerco de la alegría. Y se colman de asombro, en una playa,                     dos ojos, que lo miran.
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