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"decirlo" poems
Me gustaría verme ante tus ojos, no a través de ellos… Siempre es peligroso verse reflejado en pupilas llenas de vida. Creo fervientemente que Medea nunca pensó en la percepción de Jasón, De la misma manera en que a Medusa jamás cavilo el posible último pensamiento de Perseo, Pero ambas fueron presa de la excitación que produce encontrarse bella y entera. Cuando tus faltas se encuentran a la vista de todos, es difícil no ser consciente de que el castigo de los dioses se encuentra en la transfiguración de lo que yace dentro; cada cabello poseía voluntad propia, esencia que explota ante la contemplación. Los dioses son crueles y los héroes eternos, Aunque ya todos conocemos como termina la historia, no dejo de pensar que lo que Atena porta con orgullo es el más bello relato de amor; El cuento del ser humano que se encontró a sí mismo en la imagen pétrea del presente, no en el recuerdo del pasado atesorado ni en el ente que vive en la percepción de los demás… A lo que quiero llegar, es que de la misma manera te amé, aunque en el momento no tuve las palabras precisas ni el valor para decirlo … pero chance a estas alturas del partido Esteno este orgullosa de mi
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Jul 26, 2015
Jul 26, 2015 at 11:06 PM UTC
A destiempo
***** Tu voz llena de una suplica Y ella abrazando sus rodillas Agachaba su cabeza. ***** Mírame. Pensaba en que jamás había escuchado Tu voz con ese tono Tierno, un poco adolorido, desesperado. Por lo menos dime algo. Que podría decir, Se preguntaba, Si de todos modos Estaba ya decidido. La tomas de la mano, Y solo notas que esconde su cara Pero no ves el nudo en su garganta, Las lagrimas a punto de brotar, El temblor que la sacudía por dentro. Sabes que así es mejor. Menea la cabeza que si. Pero siente tu mano Tibia Enlazada entre sus dedos, Y piensa que no se resignara A no tenerla otra vez así. La tienes abrazada, Y contemplas un rato Las nubes Que cubren las estrellas. Pasa un señor de edad y se sonríe Al mirarlos así, Parecía una señorita apenada De la mano De su novio enamorado Contando luceritos. Algo la despierta, Desenredandose, Reclama su mano Y despeja su mente. No entiendo. Su voz, aun un poco ronca, Te sorprende por decidida. Tu mano queda destendida En forma de sus dedos Y al mirarla te quedas helado, Tal vez un poco rechazado. La enrollas mientras habla, Y te abrazas a ti mismo Y ella cruza sus manos, Mirando al suelo. Como era posible Que deshacías su amor de la misma manera Que la enamoraste, Tomándola de la mano, Y en tus brazos? No. Decidiste hacerla sufrir, De una vez entonces. No hay adiós fácil, No hay adiós apiadado, Si uno no quiere decirlo. Que crueldad, Piensa con coraje. Y tu, tal vez pensando Que siempre te pudo sorprender.
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Jan 8, 2013
Jan 8, 2013 at 1:07 AM UTC
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***** Tu voz llena de una suplica Y ella abrazando sus rodillas Agachaba su cabeza. ***** Mírame. Pensaba en que jamás había escuchado Tu voz con ese tono Tierno, un poco adolorido, desesperado. Por lo menos dime algo. Que podría decir, Se preguntaba, Si de todos modos Estaba ya decidido. La tomas de la mano, Y solo notas que esconde su cara Pero no ves el nudo en su garganta, Las lagrimas a punto de brotar, El temblor que la sacudía por dentro. Sabes que así es mejor. Menea la cabeza que si. Pero siente tu mano Tibia Enlazada entre sus dedos, Y piensa que no se resignara A no tenerla otra vez así. La tienes abrazada, Y contemplas un rato Las nubes Que cubren las estrellas. Pasa un señor de edad y se sonríe Al mirarlos así, Parecía una señorita apenada De la mano De su novio enamorado Contando luceritos. Algo la despierta, Desenredandose, Reclama su mano Y despeja su mente. No entiendo. Su voz, aun un poco ronca, Te sorprende por decidida. Tu mano queda destendida En forma de sus dedos Y al mirarla te quedas helado, Tal vez un poco rechazado. La enrollas mientras habla, Y te abrazas a ti mismo Y ella cruza sus manos, Mirando al suelo. Como era posible Que deshacías su amor de la misma manera Que la enamoraste, Tomándola de la mano, Y en tus brazos? No. Decidiste hacerla sufrir, De una vez entonces. No hay adiós fácil, No hay adiós apiadado, Si uno no quiere decirlo. Que crueldad, Piensa con coraje. Y tu, tal vez pensando Que siempre te pudo sorprender.
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Sucedió una noche en noviembre Sin decirlo te fuiste a dormir La noticia la oí de repente A llorar me senté sin decir Destapé una cerveza en tu nombre Tu recuerdo no dejaré ir El sufrimiento voló con el viento Embriagué al dolor, mas lo pude sentir Y lloraba y lloraba tu triste partida Con la luna me fui a despedir Luna llena brillaba esa noche Le pedí que cuidara de ti Seis botellas vacías quedaron La vida sin ti no podía concebir Fue poco el tiempo en el que coincidimos Más tiempo le quiero a la vida pedir Quisiera poderte haber dicho un te amo Por última vez antes de tu partir Sentarme una noche a tomar un buen trago Contigo hablando hasta ver el sol salir Ya débil estabas. Luchaste tu lucha Con garras y dientes; que necio el vivir Rendirse, en tu mente, no estaba presente Las luces se apagan. Ya no más sufrir Sucedió una noche en noviembre Borracho y en llanto, en la luna te vi Hablé con la luna pidiéndole a gritos Que algún día nos reúna por fin Y lloraba y lloraba tu triste partida Con la luna me fui a despedir Luna llena brillaba esa noche Le pedí que cuidara de ti
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Sep 9, 2016
Sep 9, 2016 at 8:02 PM UTC
Diálogo de Luna Llena
Poem Querido amigo, Te quiero decir Que eres patetico, que estás ahí sentado Que sueñas cambiarlo. Te confieso que ya hace tiempo la noche no brilla, las luciérnagas Se han vuelto colillas. Te lo digo de frente, al reflector que alumbra tu mente, brilla un poco, reconócete un poco. Se que odias ser el centro de atención, te saca de comfort, se que el chisme te da asco oírlo y nauseas decirlo. ¿La quieres? ¡Vamos en serio! solo dilo, déjalo ir y sino ¿lo pierdes? o es que nunca fue tuyo. ¿Te quiere? probable, pero no le ruegues. Querido amigo te escribo, para que no te ahogues en tu laberinto de misterio, para que no seas duro con tus errores, para que seas aceite y no sarro. Atte. El saltamontes en tu oído. PD: léelo cuando te sientas perdido...
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Jan 27, 2019
Jan 27, 2019 at 2:55 AM UTC
Letter
No puedes morir Porque tu alma es bella y pura, Brillante y rara Y aunque sufras, No se ha manchado No puedes morir Porque aunque las drogas Quitaban tu felicidad, Jamás faltabas amor ni humanidad No puedes morir Porque nunca te oí decir que valió la pena Por tú valor, Por tu escapa de la canción de la serena No puedes morir Porque jamás te dije que te quiero Y aunque me duele decirlo, Espero que un día Oirás mis palabras
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May 27, 2023
May 27, 2023 at 11:35 PM UTC
Quédate para mí
Trato de escribir en la oscuridad tu nombre. Trato de escribir que te amo. Trato de decir a oscuras todo esto. No quiero que nadie se entere, que nadie me mire a las tres de la mañana paseando de un lado a otro de la estancia, loco, lleno de ti, enamorado. Iluminado, ciego, lleno de ti, derramándote. Digo tu nombre con todo el silencio de la noche, lo grita mi corazón amordazado. Repito tu nombre, vuelvo a decirlo, lo digo incansablemente, y estoy seguro que habrá de amanecer.
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Tu nombre
Y comenzamos juntos un viaje hacia la aurora como dos fugitivos de la misma condena. Lo que ignoraba entonces no he de callarlo ahora:               No valías la pena. Ya llegaba el otoño y ardía el mediodía. Sentí sed. Vi tu copa. Pensé que estaba llena, pero acerqué mis labios y la encontré vacía.               No valías la pena. Te di a guardar un sueño, pero tú lo perdiste, o acaso abrí mis surcos en la llanura ajena. Es triste, pero es cierto. Por ser tan cierto, es triste:               No valías la pena. Fuiste el amor furtivo que va de lecho en lecho, y el eslabón amable que es más que una condena. 1 Pero hoy puedo decirlo, sin rencor ni despecho:               No valías la pena. Me alegré con tu risa; me apené por tu llanto, sin pensar que eras mala ni creer que eras buena. Te canté en mis canciones, y, a pesar de mi canto,               no valías la pena. Me queda el desencanto del que enturbió una fuente, o acaso el desaliento del que sembró en la arena. Pero yo no te culpo. Te digo, simplemente:               No valías la pena.
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Poema del desencanto
Cuando estoy en Madrid, las cucarachas de mi casa protestan porque leo por las     noches. La luz no las anima a salir de sus escondrijos, y pierden de ese modo la oportunidad de pasearse por     mi dormitorio, lugar hacia el que                               -por oscuras razones- se sienten irresistiblemente atraídas. Ahora hablan de presentar un escrito de queja al     presidente de la república, y yo me pregunto: ¿en qué país se creerán que viven?; estas cucarachas no leen los periódicos. Lo que a ellas les gusta es que yo me emborrache y baile tangos hasta la madrugada, para así practicar sin riesgo alguno su merodeo incesante y sin sentido, a ciegas por las anchas baldosas de mi alcoba. A veces las complazco, no porque tenga en cuenta sus deseos, sino porque me siento irresistiblemente atraído, por oscuras razones, hacia ciertos lugares muy mal iluminados en los que me demoro sin plan preconcebido hasta que el sol naciente anuncia un nuevo día. Ya de regreso en casa, cuando me cruzo por el pasillo con sus pequeños cuerpos     que se evaden con torpeza y con miedo hacia las grietas sombrías donde moran, les deseo buenas noches a destiempo -pero de corazón, sinceramente-, reconociendo en mí su incertidumbre, su inoportunidad, su fotofobia, y otras muchas tendencias y actitudes que -lamento decirlo- hablan poco en favor de esos ortópteros.
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Dato biográfico
Y, en fin, pasando luego al dominio de la muerte, que actúa en escuadrón, previo corchete, párrafo y llave, mano grande y diéresis, ¿a qué el pupitre asirio? ¿a qué el cristiano púlpito, el intenso jalón del mueble vándalo o, todavía menos, este esdrújulo retiro? ¿Es para terminar, mañana, en prototipo del alarde fálico, en diabetis y en blanca vacinica, en rostro geométrico, en difunto, que se hacen menester sermón y almendras, que sobran literalmente patatas y este espectro fluvial en que arde el oro y en que se quema el precio de la nieve? ¿Es para eso, que morimos tánto? ¿Para sólo morir, tenemos que morir a cada instante? ¿Y el párrafo que escribo? ¿Y el corchete deísta que enarbolo? ¿Y el escuadrón en que falló mi casco? ¿Y la llave que va a todas las puertas? ¿Y la forense diéresis, la mano, mi patata y mi carne y mi contradicción bajo la sábana? ¡Loco de mí, lovo de mí, cordero de mí, sensato, caballísimo de mí! ¡Pupitre, sí, toda la vida; púlpito, también, toda la muerte! Sermón de la barbarie: estos papeles; esdrújulo retiro: este pellejo. De esta suerte, cogitabundo, aurífero, brazudo, defenderé mi presa en dos momentos, con la voz y también con la laringe, y del olfato físico con que oro y del instinto de inmovilidad con que ando, me honraré mientras viva -hay que decirlo; se enorgullecerán mis moscardones, porque, al centro, estoy yo, y a la derecha, también, y, a la izquierda, de igual modo.
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Sermón sobre la muerte
Y, en fin, pasando luego al dominio de la muerte, que actúa en escuadrón, previo corchete, párrafo y llave, mano grande y diéresis, ¿a qué el pupitre asirio? ¿a qué el cristiano púlpito, el intenso jalón del mueble vándalo o, todavía menos, este esdrújulo retiro? ¿Es para terminar, mañana, en prototipo del alarde fálico, en diabetis y en blanca vacinica, en rostro geométrico, en difunto, que se hacen menester sermón y almendras, que sobran literalmente patatas y este espectro fluvial en que arde el oro y en que se quema el precio de la nieve? ¿Es para eso, que morimos tánto? ¿Para sólo morir, tenemos que morir a cada instante? ¿Y el párrafo que escribo? ¿Y el corchete deísta que enarbolo? ¿Y el escuadrón en que falló mi casco? ¿Y la llave que va a todas las puertas? ¿Y la forense diéresis, la mano, mi patata y mi carne y mi contradicción bajo la sábana? ¡Loco de mí, lovo de mí, cordero de mí, sensato, caballísimo de mí! ¡Pupitre, sí, toda la vida; púlpito, también, toda la muerte! Sermón de la barbarie: estos papeles; esdrújulo retiro: este pellejo. De esta suerte, cogitabundo, aurífero, brazudo, defenderé mi presa en dos momentos, con la voz y también con la laringe, y del olfato físico con que oro y del instinto de inmovilidad con que ando, me honraré mientras viva -hay que decirlo; se enorgullecerán mis moscardones, porque, al centro, estoy yo, y a la derecha, también, y, a la izquierda, de igual modo.
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El libro               el vaso el verde obscuramente tallo                                                     el disco lecho de la bella durmiente la música las cosas anegadas en sus nombres decirlas con los ojos                                     en un allá no sé donde clavarlas                   ámpara lápiz retrato esto que veo                           clavarlo como un templo vivo                                         plantarlo como un árbol                             un dios coronarlo                   con un nombre                                                 inmortal irrisoria corona de espinas                                                   ¡Lenguaje! El tallo y su flor inminente                                                   sol-sexo-sol la flor sin sombra                                   la palabra se abre               en un allá sin donde extensión inmaculada transparencia que sostiene a las cosas caídas             por la mirada levantadas                     en un reflejo suspendidas Haz de mundos                           instantes racimos encendidos selvas andantes de astros sílabas errantes                           marea todos los tiempos del tiempo                                               SER una fracción de segundo                                         lámpara lápiz retrato en un aquí no sé donde                                         Un nombre comienza                 asirlo plantarlo decirlo como un bosque pensante                                           encarnarlo Un linaje comienza                                 en un nombre un adán                 como un templo vivo nombre sin sombra                                   clavado como un dios                       en este aquí sin donde ¡Lenguaje!                       Acabo en su comienzo en esto que digo                               acabo SER           sombra de un nombre instantáneo NUNCA SABRÉ MI DESENLACE
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Tumba del poeta
El libro               el vaso el verde obscuramente tallo                                                     el disco lecho de la bella durmiente la música las cosas anegadas en sus nombres decirlas con los ojos                                     en un allá no sé donde clavarlas                   ámpara lápiz retrato esto que veo                           clavarlo como un templo vivo                                         plantarlo como un árbol                             un dios coronarlo                   con un nombre                                                 inmortal irrisoria corona de espinas                                                   ¡Lenguaje! El tallo y su flor inminente                                                   sol-sexo-sol la flor sin sombra                                   la palabra se abre               en un allá sin donde extensión inmaculada transparencia que sostiene a las cosas caídas             por la mirada levantadas                     en un reflejo suspendidas Haz de mundos                           instantes racimos encendidos selvas andantes de astros sílabas errantes                           marea todos los tiempos del tiempo                                               SER una fracción de segundo                                         lámpara lápiz retrato en un aquí no sé donde                                         Un nombre comienza                 asirlo plantarlo decirlo como un bosque pensante                                           encarnarlo Un linaje comienza                                 en un nombre un adán                 como un templo vivo nombre sin sombra                                   clavado como un dios                       en este aquí sin donde ¡Lenguaje!                       Acabo en su comienzo en esto que digo                               acabo SER           sombra de un nombre instantáneo NUNCA SABRÉ MI DESENLACE
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Un libro quedó al borde de su cintura muerta, un libro retoñaba de su cadáver muerto. Se llevaron al héroe, y corpórea y aciaga entró su boca en nuestro aliento; sudamos todos, el hombligo a cuestas; caminantes las lunas nos seguían; también sudaba de tristeza el muerto. Y un libro, en la batalla de Toledo, un libro, atrás un libro, arriba un libro, retoñaba del cadáver. Poesía del pómulo morado, entre el decirlo y el callarlo, poesía en la carta moral que acompañara a su corazón. Quedóse el libro y nada más, que no hay insectos en la tumba, y quedó al borde de su manga el aire remojándose y haciéndose gaseoso, infinito. Todos sudamos, el hombligo a cuestas, también sudaba de tristeza el muerto y un libro, yo lo vi sentidamente, un libro, atrás un libro, arriba un libro retoñó del cadáver ex abrupto.
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Ix
-Ayer estuve observando a los animales y me puse a pensar en ti. Las hembras son más tersas, más suaves y más dañinas. Antes de entregarse maltratan al macho, o huyen, se defienden. ¿Por qué? Te he visto a ti también, como las palomas, enardeciéndote cuando yo estoy tranquilo. ¿Es que tu sangre y la mía se encienden a diferentes horas? Ahora que estás dormida debías responderme. Tu respiración es tranquilany tienes el rostro desatado y los labios abiertos. Podrías decirlo todo sin aflicción, sin  risas. ¿Es que somos distintos? ¿No te hicieron, pues, de mi costado, no me dueles? Cuando estoy en ti, cuando me hago pequeño y me abrazas y me envuelves y te cierras como la flor con el insecto, sé algo, sabemos algo. La hembra es siempre más grande, de algún modo. Nosotros nos salvamos de la muerte. ¿Por qué? Todas las noches nos salvamos. Quedamos juntos, en nuestros brazos, y yo empiezo a crecer como el día. Algo he de andar buscando en ti, algo mío que tú eres y que no has de darme nunca. ¿Por qué nos separaron? Me haces falta para andar, para ver, como un tercer ojo, como otro pie que sólo yo sé que tuve.
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Adán y eva iv
Los que dicen que escriben versos mejor que los dioses, no serán castigados como Niobe, que tejía mejor que las diosas y osó decirlo y le mataron los hijos y la convirtieron en mármol. No. Hoy a esos poetas **** becas, puestitos, los nombrarán embajadores y marmolizarán su respiro. La palabra está harta de mentiras y aprueba esa decisión. Tiene bastante consigo misma, con preguntarse qué es, quién es, con no saber si habla entre el ser y la ficción de ser, mientras escribe en un cuaderno donde nada está dicho.
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El cuaderno
eres un respiro; un claro en medio del bosque. se pide perdón con la lengua sin siquiera decirlo. akí hay aktivismo a golpes, una gotita de sangre calentándote la cara con su caída. en los ríos la calma que da balance a la violencia en la lluvia una oportunidad para empezar de nuevo. se respiran flores amarillas y moras dejándote un gustito dulce en la garganta; con ganas de un día más acá. las hojas bailan como bailé yo la noche de ayer sin ningún esfuerzo dejándose llevar por el ritmo de la brisa. caminar por tus calles una confusión conocida, perderme en tí es lo más lindo. quiero una conversación eterna contigo, ver como das vuelta todo lo que pensé que eras; que escuches mis penas pisando tus caminos, que me limpies el corazón con una botella de vino y los actos amables que se esconden en tus esquinas, detrás de las cortinas de tus casas de hojalata.
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Feb 22, 2018
Feb 22, 2018 at 5:15 PM UTC
divia val
Aquella esperanza que cabía en un dedal, aquella alta vereda junto al barro, aquel ir y venir del sueño, aquel horóscopo de un larguísimo viaje y el larguísimo viaje con adioses y gente y países de nieve y corazones donde cada kilómetro es un cielo distinto, aquella confianza desde nos cuándo, aquel juramento hasta nos dónde, aquella cruzado hacia nos qué, ese aquel que uno hubiera podido ser con otro ritmo y alguna lotería, en fin, para decirlo de una vez por todas, aquella esperanza que cabía en un dedal evidentemente no cabe en este sobre con sucios papeles de tantas manos sucias que me pagan, el lógico, en cada veintinueve por tener los libros rubricados al día y dejar que la vida transcurra, gotee simplemente como un aceite rancio.
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Sueldo
El sentir llenarse tu cuerpo de tranquilidad, Cuando mirar el cielo y ver cómo las estrellas brillan en la oscuridad, Fresca sentir la noche, saber que no es solo un estado climático, sino el momento que te hace pasar, que el tener el retrato pintado en tu memoria de cada estrella reluciente qué hay, El saber que estás pisando la tierra, pero tu alma sentir volar por alguna hermosa pradera, donde las estrellas son los matorrales y pastizales, Que hermosa noche, no me cansaré de decirlo Pero lo único que le falta a esta maravillosa noche eres tú amor mío.
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Jun 18, 2017
Jun 18, 2017 at 2:14 AM UTC
Untitled
No estés lejos de mí un solo día, porque cómo, porque, no sé decirlo, es largo el día, y te estaré esperando como en las estaciones cuando en alguna parte se durmieron los trenes. No te vayas por una hora porque entonces en esa hora se juntan las gotas del desvelo y tal vez todo el humo que anda buscando casa venga a matar aún mi corazón perdido. Ay que no se quebrante tu silueta en la arena, ay que no vuelen tus párpados en la ausencia: no te vayas por un minuto, bienamada, porque en ese minuto te habrás ido tan lejos que yo cruzaré toda la tierra preguntando si volverás o si me dejarás muriendo.
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Soneto xlv
Te dejo en el viernes, donde descubrí el temeroso final de lo que pudo ser. ¡Te dejo en la desierta y frívola noche del viernes; que lloraba ansiosa por el aterrante amanecer que daría luz a la osadía de soñar robarte un beso sin poder! Te dejo allí, entre la cambiante naturaleza de colores que va oscureciendo entre nosotros. En ese viernes, en esa verdad, en mi derrota. Te dejo en tu triunfante mirada al saber que truncaste mis miedos y luego decir….¡lo siento! sin decirlo. Te dejo en el viernes, en la última semana de mi otoño....... ¡ya le abrí la puerta al invierno! LeydisProse 10/2016
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Jun 13, 2017
Jun 13, 2017 at 9:53 AM UTC
TE DEJO EN EL VIERNES
Hay que decirlo: el alma no es la plácida fuente, Ni el cofre perfumado ni el jardín escondido; No es un fulgor de aurora naciendo en el poniente Ni una fecha sin tiempo ni un nombre sin olvido. En el alma hay rincones donde fermenta el llanto Y alegres antifaces para el odio y la astucia. Y sótanos de sombra donde gruñe el espanto, Y raíces malignas y estanques de agua sucia. Eso es así, señora; y, o mucho me equivoco, Pero, como hay amores que también son así, No tenéis más maneras de comprobar el mío Que una noche con otro, sin que sintáis hastío, O una tarde de lluvia sin que penséis en mí.
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Soneto galante
reposo en el descenso continuo de la promesa de tus brazos si me apresuro y caigo, más no consigo alivio de mis dudas sí te amo, si me amas? resulta imposible decirlo, un tierno beso duele a veces más que un puñal frío a veces se siente más dulce otoño ensució el paisaje de nuestras cabezas y desarropó las esperanzas sumidos en un desierto sin fin de calaveras encontré la luz en las rendijas de tu pelo bastó un diluvio en las máscaras bastó un incendio en las caderas
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Mar 20, 2018
Mar 20, 2018 at 10:57 PM UTC
Bastó