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"decirles" poems
ant infested arm chairs folding accordian hardwoods seas of soiled laundry littered about tomorrow i'll hand off my birthday in a bag to the neighbors, someone may as well make a cent or two off my quarter of a century on this earth the whole block talks **** about us in spanish, quiero decirles que entiendo, but instead, i smoke bowls on the porch and laugh at their corruption and convinction over a couple of twenty somethings who like to have a good time a little too much i imagine them lining the streets with pitch forks and torches, yelling to us, escuche perras, su tiempo ha venido, instead the neighborhood committee knocks on the door at four pm interrupting my six hours of vommiting, i stumble down the stairway bra-less, brazen, and baited, waiting for the moment to say, we'll be gone july first funny how families are cool with drug front pyramid marts, but birthday parties seem to have no place here
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Jun 24, 2013
Jun 24, 2013 at 12:18 AM UTC
feliz cumpleanos
Volvía yo con las nubes que entraban bajo rosales (grande ternura redonda) entre los troncos constantes. La soledad era eterna, el silencio era eternante. Me detuve como un árbol, y oí hablar a los árboles. El pájaro solo huía de tan secreto paraje; sólo yo podía estar entre las rosas finales. Yo no quería volver en mí, por miedo de darles disgusto de árbol distinto a los árboles iguales. Los árboles se olvidaron de mi forma de hombre errante, y, con mi forma olvidada, oía hablar a los árboles. Me ****** hasta la estrella. En vuelo de luz suave, fui saliéndome a la linde, con la luna ya en el aire. Cuando yo ya me salía, vi a los árboles mirarme. Se daban cuenta de todo, y me apenaba dejarles. Y yo los oía hablar, entre el nublado de nácares, con blando rumor, de mí. ¿Y cómo desengañarles? ¿Cómo decirles que no, que yo era sólo el pasante, que no me hablaran a mí? No quería traicionarles. Y ya muy tarde, ayer tarde, oí hablarme a los árboles.
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Oí hablarme a los árboles
Después que escanciáramos el vaso postrimero -metidos ya en la sima berroqueña- nos dimos a decirles a Orión, a Fomalhaut, a Aldebarán, nuestra congoja, y a Proción y al divino Boyero: no sonreían, no sonreían, sino que se hermanaban con nuestra ánima pequeña, no se mofaban de nuestro diminuto afán Muy más allá del mundo de los astros queda el país difuso de los sueños; muy más allá del campo de los sueños el reino está -brumoso y coruscante- de la locura, que en sus brazos muelles todo el amor ilímite atesora. Después de que vaciáramos el último jarro de vino -inmersos en la espelunca berroqueña- nos dimos a vagar bajo del tenso, vientre maduro de la noche, -áureo vientre y endrino: ya nos cantaba su canción zahareña, sensual, ****** la noche, perfumada de jazmín y de incienso. Canción epitalámica, imbuida en un ambiente tibio de calígine: infusa de la música felposa que integra el sortilégico Nirvana; canción de éxtasis denso, que resume y acendra -entre sus filtros- la ventura. Después de que vaciáramos el último vaso de vino -inmersos en la espelunca berroqueña- nos dimos a soñar bajo del rútilo, combo, odorante vientre diamantino de la noche cenceña: para la Virgen Noche, para la noche virgen, no es siempre el hombre mútilo? Muy más allá del túrpido deseo queda el país del sueño insaturable; más allá del deseo incoercible queda el país joyoso y frío y cáustico de la locura, que en sus brazos férreos todo el amor sin lindes atesora. Después que escanciáramos el vaso postrimero -metidos ya en la sima berroqueña- nos dimos a narrarles a las constelaciones nuestra congoja, y al matutino lucero...: no sonreían, no sonreían de nuestra ánima pequeña, no se mofaban de nuestras infinitesimales desolaciones... Y más allá de los rútilos Orbes queda el país transido de los sueños; y más allá del yermo de los sueños se asienta la región ebria y radiante de la locura, que en sus brazos róseos todo el amor ilímite atesora...
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Relato de proclo
Después que escanciáramos el vaso postrimero -metidos ya en la sima berroqueña- nos dimos a decirles a Orión, a Fomalhaut, a Aldebarán, nuestra congoja, y a Proción y al divino Boyero: no sonreían, no sonreían, sino que se hermanaban con nuestra ánima pequeña, no se mofaban de nuestro diminuto afán Muy más allá del mundo de los astros queda el país difuso de los sueños; muy más allá del campo de los sueños el reino está -brumoso y coruscante- de la locura, que en sus brazos muelles todo el amor ilímite atesora. Después de que vaciáramos el último jarro de vino -inmersos en la espelunca berroqueña- nos dimos a vagar bajo del tenso, vientre maduro de la noche, -áureo vientre y endrino: ya nos cantaba su canción zahareña, sensual, ****** la noche, perfumada de jazmín y de incienso. Canción epitalámica, imbuida en un ambiente tibio de calígine: infusa de la música felposa que integra el sortilégico Nirvana; canción de éxtasis denso, que resume y acendra -entre sus filtros- la ventura. Después de que vaciáramos el último vaso de vino -inmersos en la espelunca berroqueña- nos dimos a soñar bajo del rútilo, combo, odorante vientre diamantino de la noche cenceña: para la Virgen Noche, para la noche virgen, no es siempre el hombre mútilo? Muy más allá del túrpido deseo queda el país del sueño insaturable; más allá del deseo incoercible queda el país joyoso y frío y cáustico de la locura, que en sus brazos férreos todo el amor sin lindes atesora. Después que escanciáramos el vaso postrimero -metidos ya en la sima berroqueña- nos dimos a narrarles a las constelaciones nuestra congoja, y al matutino lucero...: no sonreían, no sonreían de nuestra ánima pequeña, no se mofaban de nuestras infinitesimales desolaciones... Y más allá de los rútilos Orbes queda el país transido de los sueños; y más allá del yermo de los sueños se asienta la región ebria y radiante de la locura, que en sus brazos róseos todo el amor ilímite atesora...
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Acusado por los críticos literarios de realista, mis parientes en cambio me atribuyen el defecto contrario;                                               afirman que no tengo sentido alguno de la realidad. Soy para ellos, sin duda, un funesto espectáculo: analistas de textos, parientes de provincias, he defraudado a todos, por lo visto; ¡qué le vamos a hacer! Citaré algunos casos: Ciertas tías devotas no pueden contenerse, y lloran al mirarme. Otras mucho más tímidas me hacen arroz con leche, como cuando era niño, y sonríen contritas, y me dicen:                                                 qué alto, si te viese tu padre…, y se quedan suspensas, sin saber qué añadir. Sin embargo, no ignoro que sus ambiguos gestos disimulan una sincera compasión irremediable que brilla húmedamente en sus miradas y en sus piadosos dientes postizos de conejo. Y no sólo son ellas. En las noches, mi anciana tía Clotilde regresa de la tumba para agitar ante mi rostro sus manos sarmentosas y repetir con tono admonitorio: ¡Con la belleza no se come! ¿Qué piensas que es la vida? Por su parte, mi madre ya difunta, con voz delgada y triste, augura un lamentable final de mi existencia: manicomios, asilos, calvicie, blenorragia. Yo no sé qué decirles, y ellas vuelven a su silencio. Lo mismo, igual que entonces. Como cuando era niño.                           Parece que no ha pasado la muerte por nosotros.
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Así parece
Acusado por los críticos literarios de realista, mis parientes en cambio me atribuyen el defecto contrario;                                               afirman que no tengo sentido alguno de la realidad. Soy para ellos, sin duda, un funesto espectáculo: analistas de textos, parientes de provincias, he defraudado a todos, por lo visto; ¡qué le vamos a hacer! Citaré algunos casos: Ciertas tías devotas no pueden contenerse, y lloran al mirarme. Otras mucho más tímidas me hacen arroz con leche, como cuando era niño, y sonríen contritas, y me dicen:                                                 qué alto, si te viese tu padre…, y se quedan suspensas, sin saber qué añadir. Sin embargo, no ignoro que sus ambiguos gestos disimulan una sincera compasión irremediable que brilla húmedamente en sus miradas y en sus piadosos dientes postizos de conejo. Y no sólo son ellas. En las noches, mi anciana tía Clotilde regresa de la tumba para agitar ante mi rostro sus manos sarmentosas y repetir con tono admonitorio: ¡Con la belleza no se come! ¿Qué piensas que es la vida? Por su parte, mi madre ya difunta, con voz delgada y triste, augura un lamentable final de mi existencia: manicomios, asilos, calvicie, blenorragia. Yo no sé qué decirles, y ellas vuelven a su silencio. Lo mismo, igual que entonces. Como cuando era niño.                           Parece que no ha pasado la muerte por nosotros.
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1. El cuero arde cómo arde el cartón, como arde el presente, en los dos hemisferios Hay lugares donde los pies protestan, donde la impuntualidad es menos sutil   y se disfraza con vernáculas y un buen traje   Lugares donde hablan tu lengua y donde hablan las mías mientras se sirven un plato de comida antes de despedirse y ir por su día Donde se enfrían los pies, y coreo un rio rojo Donde se escurre la vida sagrada en un palomar de discordia 2. Ahí nadie vuela yo quisiera decirles que de ese recinto ninguna persona toma vuelo Sin falta de acuerdo, nadie vuela y cielo azul, azul de ahí se ve lejos De ahí veo las manos de los viejos levantadas hacia cielo en balanceo y me quiero ir. Camino hacia mi madre. <<de aquí nadie vuela>> le susurro a ella    en el oído pero ella levanta sus manos más alto y me ignora Me trago mi nudo de garganta, y decido ir me, pues de aquí no e de volar 3. El creer es necesario-fe cómo es necesario el hacer-acción Dos hemisferios, en un solo mundo y tú plenitude de vida acatan la flor de esperanza en mi corazón. Se que todo vuela, cuando viene el viento del cambió.
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Nov 12, 2019
Nov 12, 2019 at 2:25 AM UTC
Un Mundo Con Dos Hemisferios (flor de esperanza)
¡Déjenme desahogar mi alma! Déjenme contarles el dolor que en mí-- ha hecho morada. Déjenme decirles que la muerte--me vive hablando, que la desesperación se ha hecho la única religión que conozco! ¡Déjenme desahogar mi alma! Estos tiros están trizando mi carne, mi habilidad de pararme, mi necesidad de salir adelante. Están jugando fuerzas desconocidas con mi destino, llámenle principalidades, demonios, ángeles, o amigos. Doy un paso hacia delante, me siento invencible, y cuando vuelvo a revisarme…. ¡estoy en el mismo sitio! Esos tiros me jadean tan fuerte, que se ha quebrado mi cerebro en mil pedazos. Quiero sentir algo, sentir que contribuyo, y veo el reflejo de mi corazón escarchado, desangrado, escaldado, todo abandonado, y vuelvo y me rindo. ¿Soy acaso una muñeca, un títere, una marioneta, un fantoche, un pelele, o un maldito espantajo, que todos pueden manipular a su antojo? ¡Déjenme desahogar mi alma! tengo los brazos rotos, de tanto forzar la soga para salvarme. tengo la mirada nublada, los tiros me roban el oxígeno de tanto esforzarme de ellos librarme. Veo gente libre, feliz, y consumada, suspiros cortados me esperanzan un poco, y lucho y riño por alcanzar mi destino. Luego, veo mis trozos, mis tiros, y mi vida alterada por las circunstancias. Siento la soledad que me viste los ojos y el alma. Me beso la desilusión y la inestabilidad de mis manos, Me siento y veo el café de mis letras, salirse por los agujeros de la soga que me sigue triturando. Pero vuelvo y me paro y la soga me sienta, y me doblega... ¡de mí, quiere adueñarse! Déjenme desahogar mi alma! No me miren con pena. ¡Yo de este yugo....he de liberarme! LeydisProse 6/14/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/about/
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Jun 14, 2017
Jun 14, 2017 at 11:23 AM UTC
¡Déjenme desahogar mi alma!
¡Déjenme desahogar mi alma! Déjenme contarles el dolor que en mí-- ha hecho morada. Déjenme decirles que la muerte--me vive hablando, que la desesperación se ha hecho la única religión que conozco! ¡Déjenme desahogar mi alma! Estos tiros están trizando mi carne, mi habilidad de pararme, mi necesidad de salir adelante. Están jugando fuerzas desconocidas con mi destino, llámenle principalidades, demonios, ángeles, o amigos. Doy un paso hacia delante, me siento invencible, y cuando vuelvo a revisarme…. ¡estoy en el mismo sitio! Esos tiros me jadean tan fuerte, que se ha quebrado mi cerebro en mil pedazos. Quiero sentir algo, sentir que contribuyo, y veo el reflejo de mi corazón escarchado, desangrado, escaldado, todo abandonado, y vuelvo y me rindo. ¿Soy acaso una muñeca, un títere, una marioneta, un fantoche, un pelele, o un maldito espantajo, que todos pueden manipular a su antojo? ¡Déjenme desahogar mi alma! tengo los brazos rotos, de tanto forzar la soga para salvarme. tengo la mirada nublada, los tiros me roban el oxígeno de tanto esforzarme de ellos librarme. Veo gente libre, feliz, y consumada, suspiros cortados me esperanzan un poco, y lucho y riño por alcanzar mi destino. Luego, veo mis trozos, mis tiros, y mi vida alterada por las circunstancias. Siento la soledad que me viste los ojos y el alma. Me beso la desilusión y la inestabilidad de mis manos, Me siento y veo el café de mis letras, salirse por los agujeros de la soga que me sigue triturando. Pero vuelvo y me paro y la soga me sienta, y me doblega... ¡de mí, quiere adueñarse! Déjenme desahogar mi alma! No me miren con pena. ¡Yo de este yugo....he de liberarme! LeydisProse 6/14/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/about/
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Ayer tarde volvía yo con, las nubes que entraban bajo rosales (grande ternura redonda) entre los troncos constantes. La soledad era eterna y el silencio inacabable. Me detuve como un árbol y oí hablar a los árboles. El pájaro solo huía de tan secreto paraje sólo yo podía estar entre las rosas finales. Yo no quería volver en mí, por miedo de darles disgusto de árbol distinto a los árboles iguales. Los árboles se olvidaron de mi forma de hombre errante, y, con mi forma olvidada, oía hablar a los árboles. Me ****** hasta la estrella. En vuelo de luz suave fui saliéndome a la orilla con la luna ya en el aire. Cuando yo ya me salía vi a los árboles mirarme, se daban cuenta de todo, y me apenaba dejarles. Y yo los oía hablar, entre el nublado de nácares, con blando rumor, de mí. Y ¿cómo desengañarles? ¿Cómo decirles que no, que yo era sólo el pasante, que no me hablaran a mí? No quería traicionarles. Y ya muy tarde, ayer tarde, oí hablarme a los árboles.
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Árboles hombres
solía ser la que mejor te conocía. ahora cuando me preguntan como estás tengo que decirles que también me lo pregunto.
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Jul 30, 2020
Jul 30, 2020 at 11:55 AM UTC
solía