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"contorno" poems
Los animales fueron imperfectos, largos de cola, tristes de cabeza. Poco a poco se fueron componiendo, haciéndose paisaje, adquiriendo lunares, gracia, vuelo. El gato, sólo el gato apareció completo y orgulloso: nació completamente terminado, camina solo y sabe lo que quiere. El hombre quiere ser pescado y pájaro, la serpiente quisiera tener alas, el perro es un *** desorientado, el ingeniero quiere ser poeta, la mosca estudia para golondrina, el poeta trata de imitar la mosca, pero el gato quiere ser sólo gato y todo gato es gato desde bigote a cola, desde presentimiento a rata viva, desde la noche hasta sus ojos de oro. No hay unidad como él, no tienen la luna ni la flor tal contextura: es una sola cosa como el sol o el topacio, y la elástica línea en su contorno firme y sutil es como la línea de la proa de una nave. Sus ojos amarillos dejaron una sola ranura para echar las monedas de la noche. Oh pequeño emperador sin orbe, conquistador sin patria, mínimo tigre de salón, nupcial sultán del cielo de las tejas eróticas, el viento del amor en la intemperie reclamas cuando pasas y posas cuatro pies delicados en el suelo, oliendo, desconfiando de todo lo terrestre, porque todo es inmundo para el inmaculado pie del gato. Oh fiera independiente de la casa, arrogante vestigio de la noche, perezoso, gimnástico y ajeno, profundísimo gato, policía secreta de las habitaciones, insignia de un desaparecido terciopelo, seguramente no hay enigma en tu manera, tal vez no eres misterio, todo el mundo te sabe y perteneces al habitante menos misterioso, tal vez todos lo creen, todos se creen dueños, propietarios, tíos de gatos, compañeros, colegas, discípulos o amigos de su gato. Yo no. Yo no suscribo. Yo no conozco al gato. Todo lo sé, la vida y su archipiélago el mar y la ciudad incalculable, la botánica, el gineceo con sus extravíos, el por y el menos de la matemática, los embudos volcánicos del mundo, la cáscara irreal del cocodrilo, la bondad ignorada del bombero, el atavismo azul del sacerdote, pero no puedo descifrar un gato. Mi razón resbaló en su indiferencia, sus ojos tienen números de oro.
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Oda al gato
Los animales fueron imperfectos, largos de cola, tristes de cabeza. Poco a poco se fueron componiendo, haciéndose paisaje, adquiriendo lunares, gracia, vuelo. El gato, sólo el gato apareció completo y orgulloso: nació completamente terminado, camina solo y sabe lo que quiere. El hombre quiere ser pescado y pájaro, la serpiente quisiera tener alas, el perro es un *** desorientado, el ingeniero quiere ser poeta, la mosca estudia para golondrina, el poeta trata de imitar la mosca, pero el gato quiere ser sólo gato y todo gato es gato desde bigote a cola, desde presentimiento a rata viva, desde la noche hasta sus ojos de oro. No hay unidad como él, no tienen la luna ni la flor tal contextura: es una sola cosa como el sol o el topacio, y la elástica línea en su contorno firme y sutil es como la línea de la proa de una nave. Sus ojos amarillos dejaron una sola ranura para echar las monedas de la noche. Oh pequeño emperador sin orbe, conquistador sin patria, mínimo tigre de salón, nupcial sultán del cielo de las tejas eróticas, el viento del amor en la intemperie reclamas cuando pasas y posas cuatro pies delicados en el suelo, oliendo, desconfiando de todo lo terrestre, porque todo es inmundo para el inmaculado pie del gato. Oh fiera independiente de la casa, arrogante vestigio de la noche, perezoso, gimnástico y ajeno, profundísimo gato, policía secreta de las habitaciones, insignia de un desaparecido terciopelo, seguramente no hay enigma en tu manera, tal vez no eres misterio, todo el mundo te sabe y perteneces al habitante menos misterioso, tal vez todos lo creen, todos se creen dueños, propietarios, tíos de gatos, compañeros, colegas, discípulos o amigos de su gato. Yo no. Yo no suscribo. Yo no conozco al gato. Todo lo sé, la vida y su archipiélago el mar y la ciudad incalculable, la botánica, el gineceo con sus extravíos, el por y el menos de la matemática, los embudos volcánicos del mundo, la cáscara irreal del cocodrilo, la bondad ignorada del bombero, el atavismo azul del sacerdote, pero no puedo descifrar un gato. Mi razón resbaló en su indiferencia, sus ojos tienen números de oro.
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Un pedazo de cielo Una tibia canción Una hoja en el viento Unos versos en flor Papel, flor y tinta Un desierto fugaz El brillo de sus ojos Dos gotas en el mar Ahogándome Besándome Un lucero, una luna Abriéndose paso hacia el mar Traspasando paredes de agua Un suspiro, un aliento Una velada de aire Una tertulia de amor Un pedazo de cielo Una pizca de sol Una sombra dilata Y mi mente desnuda Tu figura en mis dedos Dibujando el contorno De impaciente desvelo Y así surge a mi favor La imaginación se hace realidad Preso de su olor Un jilguero, una vida Acariciando los aires Sus alas surcando los vientos Un suspiro, un aliento Una velada de aire Una tertulia de amor Un arcoiris de letras Dos pinceladas de ti
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Jul 1, 2012
Jul 1, 2012 at 11:21 PM UTC
Un pedazo de cielo
Porque me ven la barba y el pelo y la alta pipa dicen que soy poeta..., cuando no porque iluso suelo rimar -en verso de contorno difuso- mi viaje byroniano por las vegas del Zipa..., tal un ventripotente agrómena de jipa a quien por un capricho de su caletre obtuso se le antoja, fingirse paraísos...! ¡al uso de alucinado Poe que el alcohol destripa!, 1 de Baudelaire diabólico, de angelical Verlaine, de Arthur Rimbaud malévolo, de sensorial Rubén, y en fin... ¡hasta del Padre Víctor Hugo omniforme...! ¡Y tánta tierra inútil por escasez de músculos! ¡tánta industria novísima! ¡tánto almacén enorme...! Pero es tan bello ver fugarse los crepúsculos... 2
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Tergiversaciones
Hora de soledad y de melancolía, en que casi es de noche y casi no es de día. Hora para que vuelva todo lo que se fue, hora para estar triste, sin preguntar por qué. Todo empieza a morir cuando nace el olvido. Y es tan dulce buscar lo que no se ha perdido. Y es tan agria esta angustia terriblemente cierta de un gran amor dormido que de pronto despierta. Viendo pasar las nubes se comprende mejor que así como ellas cambian, va cambiando el amor, y aunque decimos: «Todo se olvida, todo pasa...», en las cenizas, a veces nos sorprende una brasa. Porque es triste creer que se secó una fuente, y que otro beba el agua que brota nuevamente; o una estrella apagada que vuelve a ser estrella, y ver que hay otros ojos que están fijos en ella. Decimos: «Todo pasa, porque todo se olvida», y el recuerdo entristece lo mejor de la vida. Apenas ha durado para amarte y perderte este amor que debía durar hasta la muerte. Fugaz como el contorno de una nube remota, tu amor nace en la espiga muriendo en la gaviota. Tu amor, cuando era mío, no me pertenecía. Hoy, aunque vas con otro, quizás eres más mía. Tu amor es como el viento que cruza de repente: Ni se ve, ni se toca, pero existe y se siente. Tu amor es como un árbol que renunció a su altura, pero cuyas raíces abarcan la llanura. Tu amor es como un viaje por el sueño de un loco, 1 porque nunca comienza ni termina tampoco. 1 Tu amor me negó siempre lo poco que pedí, y hoy me da esta alegría de estar triste por ti. Y, aunque creí olvidarte, pienso en ti todavía, cuando, aún sin ser de noche, dejó de ser de día.
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Poema para el crepúsculo
Hora de soledad y de melancolía, en que casi es de noche y casi no es de día. Hora para que vuelva todo lo que se fue, hora para estar triste, sin preguntar por qué. Todo empieza a morir cuando nace el olvido. Y es tan dulce buscar lo que no se ha perdido. Y es tan agria esta angustia terriblemente cierta de un gran amor dormido que de pronto despierta. Viendo pasar las nubes se comprende mejor que así como ellas cambian, va cambiando el amor, y aunque decimos: «Todo se olvida, todo pasa...», en las cenizas, a veces nos sorprende una brasa. Porque es triste creer que se secó una fuente, y que otro beba el agua que brota nuevamente; o una estrella apagada que vuelve a ser estrella, y ver que hay otros ojos que están fijos en ella. Decimos: «Todo pasa, porque todo se olvida», y el recuerdo entristece lo mejor de la vida. Apenas ha durado para amarte y perderte este amor que debía durar hasta la muerte. Fugaz como el contorno de una nube remota, tu amor nace en la espiga muriendo en la gaviota. Tu amor, cuando era mío, no me pertenecía. Hoy, aunque vas con otro, quizás eres más mía. Tu amor es como el viento que cruza de repente: Ni se ve, ni se toca, pero existe y se siente. Tu amor es como un árbol que renunció a su altura, pero cuyas raíces abarcan la llanura. Tu amor es como un viaje por el sueño de un loco, 1 porque nunca comienza ni termina tampoco. 1 Tu amor me negó siempre lo poco que pedí, y hoy me da esta alegría de estar triste por ti. Y, aunque creí olvidarte, pienso en ti todavía, cuando, aún sin ser de noche, dejó de ser de día.
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La libertad vive dentro de mí está en mí, no en mi locura. En mi capacidad de imaginar. En los rayos del sol bañando mi cara, en mi capacidad de tomar decisiones sabias; y de amar. En liberarme a mí misma. De todo miedo. De toda ira. La libertad es estar enjaulada, con alas amarradas; cerrar los ojos; y poder volar sentir la sangre fluir, la voz correr, volar, trémulamente súbitamente corriendo por mi piel, como  un papalote de colores brillantes atrapado en mi piel. La libertad está en cerrar los ojos, escuchar el contorno de mis labios, de mis besos a nadie. En sentir mis pensamientos; detener mis propios impulsos. La libertad está en luchar contra el manifiesto a la locura. Contra el sentimiento de estar parada sin piso bajo mis pies. La libertad está en luchar contra lograr escuchar el silencio. El silencio en el centro de mis pensamientos. En el ronroneo de los colibríes y en el canto de los pájaros. En todo eso está se encuentra la libertad. Y en el ruido de la máquina de escribir del psiquiatra del pasillo que escribe y dicta mi diagnóstico. Que existe, y produce un violento destrozo de mi borderline, golpeteo tras golpeteo. Y la libertad, sobre todo, duerme en  la cama 14,  donde existe mi refugio, mi limbo, y mi salvación. En 1, multiplicado por sí mismo, que es infinito, como el aleph que tengo tatuado; y en número 4, como el de los 4 pilares de un oráculo griego que adivina futuros, incluido el mío.
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Feb 8, 2014
Feb 8, 2014 at 1:53 PM UTC
Libertad en la cama 14 del Psiquiátrico...
e com essa marra sua eu faço nosso laço e ajeito nosso passo como quem se perpetua e com esse teu jeitinho eu nos desenho, sem pressa te encho de carinho e o delírio me atravessa na tua cama contorno as tuas linhas que eu sei não serem minhas mas trato como quem ama e nesse paralelo criado nesse universo só nosso eu faço o que posso pra ver o mundo atravessado como quem ama meu bem
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Jan 7, 2016
Jan 7, 2016 at 6:48 AM UTC
amor de uma só via
Me pides que me orille, hacia el contorno del sitio me estaciono en la sombra, en la cadencia de tus pensamientos en un latido te descubres, se sienten tus ojos como espejos como reflejo de explosiones que a mí, me descubren el juego me tocas la sien con tus manos, calmando ansiedad de veneno respiras de cerca y en tus ojos, dibujas el plan que me descubre que me redime con furia en tu sirviente de instinto con movimientos despacios, recorro el altar de tu cuerpo tu piel dorada es atacada por vientos que se apropian no te importa el invierno, pues tu calor de locura nos llena el espacio de rojos, de suciedades que borran que destierran las reglas que nos impiden ahogarnos enajenar los impulsos con vanidades lascivas tus movimientos que sobran, que satisfacen tu ego a mí no me importa, estás encima de mi cuerpo yo sólo me limito a observarte, a tocarte los espacios aquellos lugares que buscan que los levante del sueño.
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Sep 5, 2012
Sep 5, 2012 at 12:31 AM UTC
Pasajero
Te veo, mi mirada fijamente se posa en tus ojos, ese par de esferas llenas de una luminosidad atrevida, perversa pero hermosa. Mis ojos acarician lentamente todo el contorno tan bello y fino de tu rostro, tus labios, tu pequeña y fina nariz esas mejillas tersas y blancas como rociadas por un baño de luna, la mejor conjunción poética recreada instintivamente por una naturaleza casi divina.
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Dec 24, 2014
Dec 24, 2014 at 2:36 PM UTC
Tus ojos
O quarto escuro e apenas a luz vinda de fora só me deixavam ver o contorno do seu rosto, mas eu ainda conseguia decifrar seus traços, o gosto molhado da sua boca, a textura do seu cabelo. Experimentava seus lábios, tão feroz quanto o vento quando toca as flores, fazendo-as exalarem seus perfumes, assim como o seu gosto o fazia em mim. Desfrutava de todo o tato possível, e pelos seus braços, caminhava uma das mãos, enquanto eles se envolviam e se apaixonavam pelo meu corpo, abraçando-o forte, como um leão agarrando sua presa. Seus beijos me completavam e me envolviam, tal como a mais fina seda do mais belo vestido cai perfeitamente no mais maravilhoso corpo de mulher. Seu cheiro doce, de pele morena, sufocava toda a hesitação que ainda me restava e me fazia entregar-me por inteiro. Suas mãos teimavam em bagunçar meu cabelo que, envolto em seus dedos, se realizava por encontrar tanta obstinação vinda de um único conjunto de dedos. Por um momento, antes de dar-me um outro beijo, me olhou nos olhos, com olhar de pescador que foi fisgado pelo canto da sereia e, de repente, nada mais existia.
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May 17, 2013
May 17, 2013 at 7:20 PM UTC
Nada mais existia.
Amo las cosas loca, locamente. Me gustan las tenazas, las tijeras, adoro las tazas, las argollas, las soperas, sin hablar, por supuesto, del sombrero. Amo todas las cosas, no sólo las supremas, sino las infinita- mente chicas, el dedal, las espuelas, los platos, los floreros. Ay, alma mía, hermoso es el planeta, lleno de pipas por la mano conducidas en el humo, de llaves, de saleros, en fin, todo lo que se hizo por la mano del hombre, toda cosa; las curvas del zapato, el tejido, el nuevo nacimiento del oro sin la sangre, los anteojos, los clavos, las escobas, los relojes, las brújulas, las monedas, la suave suavidad de las sillas. Ay cuántas cosas puras ha construido el hombre: de lana, de madera, de cristal, de cordeles, mesas maravillosas, navíos, escaleras. Amo todas las cosas, un porque sean ardientes o fragantes, sino porque no sé, porque este océano es el tuyo, es el mío: los botones, las ruedas, los pequeños tesoros olvidados, los abanicos en cuyos plumajes desvaneció el amor sus azahares, las copas, los cuchillos, las tijeras, todo tiene en el mango, en el contorno, la huella de unos dedos, de una remota mano perdida en lo más olvidado del olvido. Yo voy por casas, calles, ascensores, tocando cosas, divisando objetos que en secreto ambiciono: uno porque repica, otro porque es tan suave como la suavidad de una cadera, otro por su color de agua profunda, otro por su espesor de terciopelo. Oh río irrevocable de las cosas, no se dirá que sólo amé los peces, o las plantas de selva y de pradera, que no sólo amé lo que salta, sube, sobrevive, suspira. No es verdad: muchas cosas me lo dijeron todo. No sólo me tocaron o las tocó mi mano, sino que acompañaron de tal modo mi existencia que conmigo existieron y fueron para mí tan existentes que vivieron conmigo media vida y morirán conmigo media muerte.
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Oda a las cosas
Amo las cosas loca, locamente. Me gustan las tenazas, las tijeras, adoro las tazas, las argollas, las soperas, sin hablar, por supuesto, del sombrero. Amo todas las cosas, no sólo las supremas, sino las infinita- mente chicas, el dedal, las espuelas, los platos, los floreros. Ay, alma mía, hermoso es el planeta, lleno de pipas por la mano conducidas en el humo, de llaves, de saleros, en fin, todo lo que se hizo por la mano del hombre, toda cosa; las curvas del zapato, el tejido, el nuevo nacimiento del oro sin la sangre, los anteojos, los clavos, las escobas, los relojes, las brújulas, las monedas, la suave suavidad de las sillas. Ay cuántas cosas puras ha construido el hombre: de lana, de madera, de cristal, de cordeles, mesas maravillosas, navíos, escaleras. Amo todas las cosas, un porque sean ardientes o fragantes, sino porque no sé, porque este océano es el tuyo, es el mío: los botones, las ruedas, los pequeños tesoros olvidados, los abanicos en cuyos plumajes desvaneció el amor sus azahares, las copas, los cuchillos, las tijeras, todo tiene en el mango, en el contorno, la huella de unos dedos, de una remota mano perdida en lo más olvidado del olvido. Yo voy por casas, calles, ascensores, tocando cosas, divisando objetos que en secreto ambiciono: uno porque repica, otro porque es tan suave como la suavidad de una cadera, otro por su color de agua profunda, otro por su espesor de terciopelo. Oh río irrevocable de las cosas, no se dirá que sólo amé los peces, o las plantas de selva y de pradera, que no sólo amé lo que salta, sube, sobrevive, suspira. No es verdad: muchas cosas me lo dijeron todo. No sólo me tocaron o las tocó mi mano, sino que acompañaron de tal modo mi existencia que conmigo existieron y fueron para mí tan existentes que vivieron conmigo media vida y morirán conmigo media muerte.
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Me has dicho que lloras casi todas las noches, en este invierno húmedo de Lima, que miras a la luna, su contorno blanquecino; que sueltas preguntas a una ciudad de cartón, y que no hay más respuesta que el silencio y el ruido de los carros. La ciudad nos abre su bocaza, y nos traga. Caminamos por ella, por sus largas avenidas, respirando el humo y el hedor cálido de las esquinas. Y sé que mi tiempo ha llegado, que fundiremos sangre y saliva en este triste y gris cielo de la ciudad de Lima… y que su sombra implacable se comerá nuestros pasos, y que la memoria nos arrojará a alguna calle que se muere, donde el hijo olvidado de la ciudad nos sonríe. Y que a pesar de la distancia, a pesar de los fantasmas, del cansancio y del miedo, a pesar de ti y de mí, aquí estaré, esperando, todo el tiempo que haya que esperar.
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Jul 15, 2016
Jul 15, 2016 at 2:19 PM UTC
Cry
Desnuda como un yunque, mesa mía, no admites ni una flor para tu adorno, nada se aquieta en ti ni permanece: el torrente infantil lo barre todo ***** tintero, blando cartapacio, búcaro de cristal o marco de oro hace mucho que están en las alturas o yacen de cajones en el fondo. Cuando me llego a ti ya voy completo: el pensamiento musical y pronto, estilográfica en la mano y una hoja sale de un bolsillo o de otro, ¿Cómo será una mesa aderezada bajo la fija claridad de un foco, con una rosa erguida en una copa, sin una brizna de papel o polvo? La pluma ha de correr oleosamente y el período o la estrofa fluir solos. Mas ¿quién piensa en el orden un instante bailando alrededor varios demonios que saltan sobre ti como si fueras en la campaña fugitivo potro? Éste abre su libro de lectura, ése levanta mapas policromos, aquél corta figuras de revistas y las pega en cuadernos ampulosos a pinceladas de indomable engrudo que, de paso, salpican el contorno. Tal vez así se escriba con ventaja, entre gritos, moquetes y sollozos, y el cerebro agradezca el espolazo como el fijar el hierro presuroso, como la tierra el filo de la reja o como el mar los remos espumosos. Así te han puesto más de quince años cual banco de escolares revoltosos, que elaborando sobre ti se han ido el verso más o menos primoroso o la resta pueril, o el mapa alegre, cosas de niño, de poeta y loco. Sobre tu desnudez leo y medito contra la tabla, persistente, el codo, o me cruzo de brazos resignado en la actitud cerrada del estoico. Mesa: estés como estés, así te dejo, ni te pulo, te lustro, ni repongo, hemos de continuar como hasta ahora: ya sabemos los dos que falta poco.
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A mi mesa
Desnuda como un yunque, mesa mía, no admites ni una flor para tu adorno, nada se aquieta en ti ni permanece: el torrente infantil lo barre todo ***** tintero, blando cartapacio, búcaro de cristal o marco de oro hace mucho que están en las alturas o yacen de cajones en el fondo. Cuando me llego a ti ya voy completo: el pensamiento musical y pronto, estilográfica en la mano y una hoja sale de un bolsillo o de otro, ¿Cómo será una mesa aderezada bajo la fija claridad de un foco, con una rosa erguida en una copa, sin una brizna de papel o polvo? La pluma ha de correr oleosamente y el período o la estrofa fluir solos. Mas ¿quién piensa en el orden un instante bailando alrededor varios demonios que saltan sobre ti como si fueras en la campaña fugitivo potro? Éste abre su libro de lectura, ése levanta mapas policromos, aquél corta figuras de revistas y las pega en cuadernos ampulosos a pinceladas de indomable engrudo que, de paso, salpican el contorno. Tal vez así se escriba con ventaja, entre gritos, moquetes y sollozos, y el cerebro agradezca el espolazo como el fijar el hierro presuroso, como la tierra el filo de la reja o como el mar los remos espumosos. Así te han puesto más de quince años cual banco de escolares revoltosos, que elaborando sobre ti se han ido el verso más o menos primoroso o la resta pueril, o el mapa alegre, cosas de niño, de poeta y loco. Sobre tu desnudez leo y medito contra la tabla, persistente, el codo, o me cruzo de brazos resignado en la actitud cerrada del estoico. Mesa: estés como estés, así te dejo, ni te pulo, te lustro, ni repongo, hemos de continuar como hasta ahora: ya sabemos los dos que falta poco.
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En la amplitud benigna del contorno y rompiendo el mutismo del paisaje flotan como poema de consuelo las estrofas metálicas de las torres parleras; retratan el matiz de la llanura en su inmóvil pupila las vacadas dispersas en la margen del río que abandona en su corriente sus vellones de armiño y refleja del puente en las columnas su música de acentos virgilianos; y parece que el alma de las cosas más imponentes del nativo suelo me saluda con voces fraternales. El rumor de una interna clarinada resucita del fondo de mi mente a los preclaros héroes del terruño y me siento orgulloso de la sangre que hincha mis arterias juveniles; miro que están en pie los viejos muros de la casa paterna y con los hilos frágiles del sueño reconstruyo el momento de la dicha; las jardines fragantes disipan con sus prados luminosos las obstinadas nieblas de mi invierno, y con su nota azul me torna alegre la familiaridad de las montañas. Vuelvo otra vez a tu clemente asilo, tierra de amor donde mis ojos vieron de la existencia las primeras luces, y al llegar a tu abrigo me conforto con el sano perfume de tus brisas; en el mudo jardín de mi tristeza evocan las escenas de la infancia de la dicha los pájaros locuaces; oigo la voz solemne del pasado sonar alegremente en el silencio de mis desolaciones interiores; y al ver el apiñado caserío que guarda entre sus muros paternales a la mujer que iluminó mi senda haciendo que brotara mi cariño en románticas flores, miro apuntar la aurora sonriente en la noche sin fin de mi congoja, charlando en los aleros de mi alma la errante golondrina del recuerdo. ¡Oh tierra bendecida que idolatro con el más reverente de los cultos, con qué júbilo inmenso reconozco la religiosidad de tus matronas y la hidalga nobleza de tus hijos! En tu regazo amante se mitiga el rigor de mis duelos incurables, me das el dulce título de hermano y con ansias anhelo, como en un insinuante panteísmo, ser el bronce que suena en tus esquilas, una roca prendida en tus picachos o un álamo llorón junto a las tapias de tu dormido y grave cementerio.
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El suelo nativo
En la amplitud benigna del contorno y rompiendo el mutismo del paisaje flotan como poema de consuelo las estrofas metálicas de las torres parleras; retratan el matiz de la llanura en su inmóvil pupila las vacadas dispersas en la margen del río que abandona en su corriente sus vellones de armiño y refleja del puente en las columnas su música de acentos virgilianos; y parece que el alma de las cosas más imponentes del nativo suelo me saluda con voces fraternales. El rumor de una interna clarinada resucita del fondo de mi mente a los preclaros héroes del terruño y me siento orgulloso de la sangre que hincha mis arterias juveniles; miro que están en pie los viejos muros de la casa paterna y con los hilos frágiles del sueño reconstruyo el momento de la dicha; las jardines fragantes disipan con sus prados luminosos las obstinadas nieblas de mi invierno, y con su nota azul me torna alegre la familiaridad de las montañas. Vuelvo otra vez a tu clemente asilo, tierra de amor donde mis ojos vieron de la existencia las primeras luces, y al llegar a tu abrigo me conforto con el sano perfume de tus brisas; en el mudo jardín de mi tristeza evocan las escenas de la infancia de la dicha los pájaros locuaces; oigo la voz solemne del pasado sonar alegremente en el silencio de mis desolaciones interiores; y al ver el apiñado caserío que guarda entre sus muros paternales a la mujer que iluminó mi senda haciendo que brotara mi cariño en románticas flores, miro apuntar la aurora sonriente en la noche sin fin de mi congoja, charlando en los aleros de mi alma la errante golondrina del recuerdo. ¡Oh tierra bendecida que idolatro con el más reverente de los cultos, con qué júbilo inmenso reconozco la religiosidad de tus matronas y la hidalga nobleza de tus hijos! En tu regazo amante se mitiga el rigor de mis duelos incurables, me das el dulce título de hermano y con ansias anhelo, como en un insinuante panteísmo, ser el bronce que suena en tus esquilas, una roca prendida en tus picachos o un álamo llorón junto a las tapias de tu dormido y grave cementerio.
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Resuelve tornar al padre No temas, Cristo rey, si descarriado tras locos ideales he partido: ni en mis días de lágrimas te olvido, ni en mis horas de dicha te he olvidado. En la llaga crüel de tu costado quiere formar el ánima su nido, olvidando los sueños que ha vivido y las tristes mentiras que ha soñado. A la luz del dolor, que ya me muestra mi mundo de fantasmas vuelto escombros, de tu místico monte iré a la falda, con un báculo: el tedio, en la siniestra; con andrajos de púrpura en los hombros, con el haz de quimeras a la espalda.De cómo se congratularán del retorno Tornaré como el Pródigo doliente a tu heredad tranquila; ya no puedo la piara cultivar, y al inclemente resplandor de los soles tengo miedo. Tú saldrás a encontrarme diligente; de mi mal te hablaré, quedo, muy quedo... y dejarás un ósculo en mi frente y un anillo de nupcias en mi dedo; y congregando del hogar en torno a los viejos amigos del contorno, mientras yantan risueños a tu mesa, clamarás con profundo regocijo: «¡Gozad con mi ventura, porque el hijo que perdido llorábamos, regresa!»Pondera lo intenso de la futura vida ¡Oh sí!, yo tornaré; tu amor estruja con invencible afán al pensamiento, que tiene hambre de paz y de aislamiento en la mansa quietud de la cartuja. ¡Oh sí!, yo tornaré; ya se dibuja en el fondo del alma, ya presiento la plácida silueta del convento con su albo domo y su gentil aguja... Ahí, solo por fin conmigo mismo, escuchando en las voces de Isaías tu clamor insinuante que me nombra, ¡cómo voy a anegarme en el mutismo, cómo voy a perderme en las crujías, cómo voy a fundirme con la sombra!
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En el camino
Resuelve tornar al padre No temas, Cristo rey, si descarriado tras locos ideales he partido: ni en mis días de lágrimas te olvido, ni en mis horas de dicha te he olvidado. En la llaga crüel de tu costado quiere formar el ánima su nido, olvidando los sueños que ha vivido y las tristes mentiras que ha soñado. A la luz del dolor, que ya me muestra mi mundo de fantasmas vuelto escombros, de tu místico monte iré a la falda, con un báculo: el tedio, en la siniestra; con andrajos de púrpura en los hombros, con el haz de quimeras a la espalda.De cómo se congratularán del retorno Tornaré como el Pródigo doliente a tu heredad tranquila; ya no puedo la piara cultivar, y al inclemente resplandor de los soles tengo miedo. Tú saldrás a encontrarme diligente; de mi mal te hablaré, quedo, muy quedo... y dejarás un ósculo en mi frente y un anillo de nupcias en mi dedo; y congregando del hogar en torno a los viejos amigos del contorno, mientras yantan risueños a tu mesa, clamarás con profundo regocijo: «¡Gozad con mi ventura, porque el hijo que perdido llorábamos, regresa!»Pondera lo intenso de la futura vida ¡Oh sí!, yo tornaré; tu amor estruja con invencible afán al pensamiento, que tiene hambre de paz y de aislamiento en la mansa quietud de la cartuja. ¡Oh sí!, yo tornaré; ya se dibuja en el fondo del alma, ya presiento la plácida silueta del convento con su albo domo y su gentil aguja... Ahí, solo por fin conmigo mismo, escuchando en las voces de Isaías tu clamor insinuante que me nombra, ¡cómo voy a anegarme en el mutismo, cómo voy a perderme en las crujías, cómo voy a fundirme con la sombra!
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De tus caderas a tus pies quiero hacer un largo viaje. Soy más pequeño que un insecto. Voy por estas colinas, son de color de avena, tienen delgadas huellas que sólo yo conozco, centímetros quemados, pálidas perspectivas. Aquí hay una montaña. No saldré nunca de ella. Oh qué musgo gigante! Y un cráter, una rosa de fuego humedecido! Por tus piernas desciendo hilando una espiral o durmiendo en el viaje y llego a tus rodillas de redonda dureza como a las cimas duras de un claro continente. Hacia tus pies resbalo, a las ocho aberturas de tus dedos agudos, lentos, peninsulares, y de ellos al vacío de la sábana blanca caigo buscando ciego y hambriento tu contorno de vasija quemante!
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El insecto
Verte desnuda es recordar la Tierra. La Tierra lisa, limpia de caballos. La Tierra sin un junco, forma pura cerrada al porvenir: confín de plata. Verte desnuda es comprender el ansia de la lluvia que busca débil talle o la fiebre del mar de inmenso rostro sin encontrar la luz de su mejilla. La sangre sonará por las alcobas y vendrá con espada fulgurante, pero tú no sabrás dónde se ocultan el corazón de sapo o la violeta. Tu vientre es una lucha de raíces, tus labios son un alba sin contorno, bajo las rosas tibias de la cama los muertos gimen esperando turno.
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Iv
Esmaltan el contorno entero de la fuente, Y son cual pebeteros que aroman la corriente. Recogiéndolas sufro por la glotona pena De que no quepan todas en mi canasta llena. Allí las plantó un mago para que cada moza Que llene en esa fuente sus ánforas de loza, Sienta la tentación de prenderlas al seno Como en un raro búcaro opulento y moreno. ¿Quieres tú una? Aspírala. ¡Si parecen de miel Y dejan largo rato su perfume en la piel! Exprímela en los labios. ¡Qué picante sabor! Juraría que guarda cada cáliz, amor. Tal vez por eso un mago las plantó allí en la fuente Para hacer algún filtro con la clara corriente.
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Las violetas