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"caricia" poems
Deambula por los barrios más oscuros de Madrid una joven de ojos claros y labios carmesí. Pregona a viva voz su mercancía variada; pócimas para el amor, felicidad enfrascada. Los clientes extasiados le suplican "¡Venid!"; su gama de productos les induce al frenesí. A mí honestamente no me interesa nada más que su sonrisa y su piel inmaculada. Cruzamos la mirada y me acerco lentamente; siento en mi interior una alegría antes carente. Compartimos un saludo, un beso, una caricia. ¿Quién podía adivinar que escondía tanta malicia? Tomamos una copa y charlamos vagamente. Reímos y lloramos. Nos besamos tiernamente. Desnudó ante mí su cuerpo y me amó sin justicia, pues ahora entiendo; su intención era fictica. Aún sin amarme me entregó lo que añoro. Su cuerpo junto al mío fue para mí un tesoro. Su **** tan dulce. Su entrega pasional. Mi mano en sus senos y un "Te quiero" banal. Al llegar el alba vi que se había marchado. Ese fue el fin de nuestro amor condenado. El vacío que causó me ha dejado malherido. Se llevó mi corazón y lo vendió al olvido.
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Feb 1, 2014
Feb 1, 2014 at 1:53 PM UTC
Traficante De Sentimientos.
Yo no solía rezar Hasta que la conocí. Era difícil no ceder a sus tentaciones En el pueblo decían que era ella La dama de noche, vicio de los hombres. Pero yo quería probarla, ocupar un lugar Entre sus risos desordenados. Le pedí una noche, solo una. Ella divertida acepto y la seguí hipnotizada Al llegar a la recamara se despojó de su vestido Permitiéndome ver lo blanco de su piel Se acercó a mí y sin preámbulos me plantó un beso. Sutiles sus labios, deliciosos. Una caricia por la espalda, otra en las caderas Me quita el suéter y la falda. Sentía sus dedos explorar la humedad Entre mis piernas, haciendo a un lado el vello. Su lengua recorría mis senos y su mirada Estaba fija en mí, se mordía los labios Me gemía suavemente al oído. La sentía dentro de mí Haciendo movimientos lentos -No te resistas, déjame mostrarte… Y como quien obedece sin preguntar Deje que una ola de placer inundara mi cuerpo Haciendo la habitación pequeña, silenciando todo. No sé si había pasado una o tres horas Pero yo yacía desnuda, empapada en sudor La habitación olía extraño me incorporo Para encontrarla sentada en la ventana Aun desnuda fumándose un cigarro. Al verme sonríe y me ofrece un trago Era una diosa tallada por la vida. Un último beso fue plasmado antes de marcharse Y de eso ha pasado seis años. Yo no solía rezar Hasta que la conocí. Me he topado con ella varias veces Como viento que mueve hojas En las noches que el cielo este despejado Le suelo gritar al viento Oh María, sin pecado concebida Tráemela una noche, solo una.
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Oct 25, 2015
Oct 25, 2015 at 10:56 PM UTC
Oh Maria
Yo no solía rezar Hasta que la conocí. Era difícil no ceder a sus tentaciones En el pueblo decían que era ella La dama de noche, vicio de los hombres. Pero yo quería probarla, ocupar un lugar Entre sus risos desordenados. Le pedí una noche, solo una. Ella divertida acepto y la seguí hipnotizada Al llegar a la recamara se despojó de su vestido Permitiéndome ver lo blanco de su piel Se acercó a mí y sin preámbulos me plantó un beso. Sutiles sus labios, deliciosos. Una caricia por la espalda, otra en las caderas Me quita el suéter y la falda. Sentía sus dedos explorar la humedad Entre mis piernas, haciendo a un lado el vello. Su lengua recorría mis senos y su mirada Estaba fija en mí, se mordía los labios Me gemía suavemente al oído. La sentía dentro de mí Haciendo movimientos lentos -No te resistas, déjame mostrarte… Y como quien obedece sin preguntar Deje que una ola de placer inundara mi cuerpo Haciendo la habitación pequeña, silenciando todo. No sé si había pasado una o tres horas Pero yo yacía desnuda, empapada en sudor La habitación olía extraño me incorporo Para encontrarla sentada en la ventana Aun desnuda fumándose un cigarro. Al verme sonríe y me ofrece un trago Era una diosa tallada por la vida. Un último beso fue plasmado antes de marcharse Y de eso ha pasado seis años. Yo no solía rezar Hasta que la conocí. Me he topado con ella varias veces Como viento que mueve hojas En las noches que el cielo este despejado Le suelo gritar al viento Oh María, sin pecado concebida Tráemela una noche, solo una.
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Iba yo por la senda, tú venías por ella, mi amor cayó en tus brazos, tu amor tembló en los míos. Desde entonces mi cielo de noche tuvo estrellas y para recogerlas se hizo tu vida un río. Para ti cada roca que tocarán mis manos ha de ser manantial, aroma, fruta y flor.Para ti cada espiga debe apretar su grano y en cada espiga debe desgranarse mi amor.Me impedirás, en cambio, que yo mire la senda cuando llegue la muerte para dejarla trunca.Te cubrirán mis ojos como una doble venda.Me hablarás de un camino que no termine nunca. La música que escondo para encantarse huye lejos de la canción que borbota y resalta: como una vía láctea desde mi pecho fluye.En tus brazos se enredan las estrellas más altas. Tengo miedo. Perdóname por no haber llegado antes.Una sonrisa tuya borra todo un pasado: guarden tus labios dulces lo que ya está distante.En un beso sabrás todo lo que he callado.Tal vez no sepa entonces conocer tu caricia, porque en las venas mías tu ser se habrá fundido.Cuando yo muerda un fruto tú sabrás su delicia.Cuando cierres los ojos me quedaré dormido.
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El coloquio maravillado
Tómame de la mano. Vámonos a la lluvia descalzos y ligeros de ropa, sin paraguas, con el cabello al viento y el cuerpo a la caricia oblicua, refrescante y menuda, del agua. ¡Que rían los vecinos! Puesto que somos jóvenes y los dos nos amamos y nos gusta la lluvia, vamos a ser felices con el gozo sencillo de un casal de gorriones que en la vía se arrulla. Más allá están los campos y el camino de acacias y la quinta suntuosa de aquel pobre señor millonario y obeso, que con todos sus oros, no podría comprarnos ni un gramo del tesoro inefable y supremo que nos ha dado Dios: ser flexibles, ser jóvenes, estar llenos de amor.
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Millonarios
A dios no lo encontré precisamente en una iglesia, ni tampoco en un sermón. No nos conocimos un domingo, ni se me presentó envuelto en sotanas. A dios lo vi en una solitaria zebra, en un hocico húmedo y arrugado, y en el tímido beso de una hiena. En el sincronizado nado de los delfines, la jorobada espalda de una ballena y un atardecer radiante de rojo y azul. Me lo topé en las canas de mi padre y la fe intensa de mi madre. En la tenacidad de mi hermanita, convertida hoy en empoderada mujer, y en el calor de esas amistades que prevalecen a pesar de tiempo y distancia. Dios se me apareció en un primer beso y una caricia sincera. Lo encontré detrás de ese par de ojos azules que gritaban “te amo”, y en la impotencia y el dolor que hoy causa el haberlos perdido. Lo atrapé escondido en la grandeza de Machu Picchu, y corriendo por las majestuosas planicies sudafricanas. En las calles de mi pueblo pequeñito, tan lleno de virtudes y problemas, y en el eco del grito latinoamericano. A dios lo veo en las cicatrices que exhiben mis rodillas, producto de cada caída. Reside en mi fuerza y coraje, que me han levantado, y también en cada persona que me ha brindado una mano. Y es que a dios lo veo en algo tan simple como lo es la gracia de ser humano. En la risa, el éxito, el dolor y los errores. El amor, la soledad, la esperanza y la incertidumbre. Dios, mis amigos, está en la valentía de vivir.
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Nov 8, 2015
Nov 8, 2015 at 6:52 PM UTC
dios
Ya se abre el palacio de ébano de la noche, y salen en tropel los pajes de los sueños, a ilusionar los ojos de la virgen dormida y a ungir con miel la urna de su boca sin besos… Yo, espero en la alta noche. No sé qué es lo que viene, ni qué ansiedad me azota, ni siquiera qué espero… No hay más rumor que el tímido de algún mueble que cruje, ni más luz que el de un astro que se mira en mi espejo… Ya todos los amantes dormirán abrazados, a un lado las revueltas sabanas, y en sus nervios estará ardiendo aún la caricia postrera, que dejó acaso trunca la llegada del sueño… Yo me siento muy solo en la alta noche. Solo cual si estuviera en medio de algún vasto desierto. Yo solamente escucho lo que dice la noche; yo solamente sueño con los ojos abiertos… Ya en sus cunas rosadas, sonrisa tras sonrisa, entre sueños, los niños revivirán sus juegos; **** cuerda a sus trompos y rodarán sus arcos, y beberán el néctar de los besos maternos… Yo espero en la alta noche. No sé qué es lo que viene, ni qué inquietud me abruma, ni siquiera qué espero… Yo solamente miro los ángeles que pasan, con sus alas tan blancas, con sus ojos tan tiernos… Ya en los antros hediondos, soñando, los malvados se ven tras fuertes rejas, como animales fieros, o ante la pavorosa silueta del patíbulo, entre antorchas y armas y embozados de ***** Yo me encuentro muy solo, muy solo en la alta noche, oyendo el rechinar de los dientes del Miedo, cuando cruzan las sombras de los ajusticiados y aúlla el ***** can de los remordimientos… Ya dormirán las bestias… y si ellas también sueñan, soñarán en que tienen un amo más benévolo, o en galopes fantásticos, o en cópulas violentas, o en baños en el río, o en festines de pienso… Yo estoy solo en la noche, como superviviente de una inmensa catástrofe de todo el Universo, viendo a las pesadillas, cual monstruosas arañas, tejer torturas entre gajos del silencio… Yo estoy profundamente solo en la alta noche, cual si estuviera en medio de algún vasto desierto, viendo el desfile torvo de los ángeles malos y el vuelo musical de los ángeles buenos… Yo solamente escucho lo que dice la noche; yo solamente sueño con los ojos abiertos!…
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Poema de la medianoche
Ya se abre el palacio de ébano de la noche, y salen en tropel los pajes de los sueños, a ilusionar los ojos de la virgen dormida y a ungir con miel la urna de su boca sin besos… Yo, espero en la alta noche. No sé qué es lo que viene, ni qué ansiedad me azota, ni siquiera qué espero… No hay más rumor que el tímido de algún mueble que cruje, ni más luz que el de un astro que se mira en mi espejo… Ya todos los amantes dormirán abrazados, a un lado las revueltas sabanas, y en sus nervios estará ardiendo aún la caricia postrera, que dejó acaso trunca la llegada del sueño… Yo me siento muy solo en la alta noche. Solo cual si estuviera en medio de algún vasto desierto. Yo solamente escucho lo que dice la noche; yo solamente sueño con los ojos abiertos… Ya en sus cunas rosadas, sonrisa tras sonrisa, entre sueños, los niños revivirán sus juegos; **** cuerda a sus trompos y rodarán sus arcos, y beberán el néctar de los besos maternos… Yo espero en la alta noche. No sé qué es lo que viene, ni qué inquietud me abruma, ni siquiera qué espero… Yo solamente miro los ángeles que pasan, con sus alas tan blancas, con sus ojos tan tiernos… Ya en los antros hediondos, soñando, los malvados se ven tras fuertes rejas, como animales fieros, o ante la pavorosa silueta del patíbulo, entre antorchas y armas y embozados de ***** Yo me encuentro muy solo, muy solo en la alta noche, oyendo el rechinar de los dientes del Miedo, cuando cruzan las sombras de los ajusticiados y aúlla el ***** can de los remordimientos… Ya dormirán las bestias… y si ellas también sueñan, soñarán en que tienen un amo más benévolo, o en galopes fantásticos, o en cópulas violentas, o en baños en el río, o en festines de pienso… Yo estoy solo en la noche, como superviviente de una inmensa catástrofe de todo el Universo, viendo a las pesadillas, cual monstruosas arañas, tejer torturas entre gajos del silencio… Yo estoy profundamente solo en la alta noche, cual si estuviera en medio de algún vasto desierto, viendo el desfile torvo de los ángeles malos y el vuelo musical de los ángeles buenos… Yo solamente escucho lo que dice la noche; yo solamente sueño con los ojos abiertos!…
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Esta es la inexplicable historia De un pintor y una poeta Que aprendían a ser uno Cada vez que la luna tocaba el mar. Ella veía la magia del mundo. Con su innato talento de crear, Le enseño que para amar Debía ver más allá de sus ojos. Él veía un mundo estructurado. Con manos de artista, Le mostro que para cada caricia Debía existir un orden. Ella escuchaba risas en las olas Llantos en el viento, y en las noches Se sentaba con luz de luna A escribirle versos morados. El escuchaba tambores a lo lejos Murmullo en el silencio, y en las noches Le pintaba con luz de luna Los mundos que había visto. Ella vivía por la tierra y el mar. Era una ninfa. Él vivía en aire y ciudad. Era el protagonista de su vida. Ella lo amaba. Amaba su inteligencia y La fuerza con la se movía. Ella le pidió que se quedara. Él la amaba. Amaba su sonrisa y su libertad, Su mente descarrilada. Él le dijo que se quedaría de por vida. Esta es la inexplicable historia De un pintor y una poeta Que aprendían a ser uno Cada vez que la luna tocaba el mar.
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Sep 25, 2015
Sep 25, 2015 at 8:20 PM UTC
El pintor y la poeta
Te extraño....sí. he lo dicho.. en estos sombras suaves lo susurran como la luna pasa por mi ventana y mi imagina la caricia de tus manos.. el rumor de tu risa y el dulce de sus palabras sí.. ***** es el calor de tu cabello como la noche profundo..espeso..llena de ti..
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Jan 15, 2014
Jan 15, 2014 at 1:43 AM UTC
Te Extraño
Cuando todas las cosas existían sin nombre, bajo el azul intacto de los cielos serenos, Jehová le dio músculos poderosos al hombre, y a la mujer los senos. Esa, sin duda alguna, fue su obra más alta; esa ha sido, sin duda, su más perfecta obra: con ella, a la mujer nada le sobra; sin ella, a la mujer todo le falta. Senos que pugnan por erguir sus conos, rebeldemente erectos tras la tela; senos agudos como dos enconos, como dos rutas blancas que nacen de una estela. Senos que ostentan terciopelos rubios, como la piel de los melocotones, y que fingen minúsculos Vesubios, creciendo horizontales sobre los corazones. Tímidos senos de las colegialas, que, en su gemela redondez de frutos, sugieren temblorosos nacimientos de alas a la salida de los Institutos. Senos de novia casta, traviesamente austeros, que excitan en la sombra los goces solitarios de los adolescentes y de los marineros, de los seminaristas y de los presidiarios. Toscos pechos de aldeana, que estiran los cordones del corpiño; pechos en los que triunfa la carne firme y sana, la incitación del hombre y la salud del niño. Pechos macizos de las solteronas, que, en los hondos escotes del verano, exhiben sus prestigios de inexploradas zonas y su angustia de surco que floreciera en vano. Senos exangües de la obrera, senos de ayunos largos y de higienes precarias; senos que disfrutaron de fugaz primavera sobre los mostradores de madera o entre el resuello de las maquinarias. Senos ajados de la prostituta, que la ruda caricia despojó de su seda, tal como se despoja de corteza una fruta, después de haber pagado por ella una moneda. Senos de extrañas razas y de remotos climas, bajo lunas de nieve, bajo soles de brasa... Senos que son dos inquietantes rimas, senos que son dos temblorosas cimas en la mujer que llega y en la mujer que pasa... Senos que, en el más noble sacrificio, en las maternidades magullaron sus flores, y, en una primavera de artificio, aún logran el consuelo de un esplendor ficticio con la falsa apariencia de los ajustadores. Senos que se alzan sólidos tras la blusa ceñida, o bajo una inconsútil transparencia de encaje; senos que fueron lo mejor de un viaje, y que son, casi siempre, lo mejor de la vida. Sí: hizo bien Jehová, cuando, a la clara fulguración primera de los cielos serenos, le otorgó a la mujer la gloria de los senos, ¡y los ojos al hombre, para que los mirara!
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La obra de jehová
Cuando todas las cosas existían sin nombre, bajo el azul intacto de los cielos serenos, Jehová le dio músculos poderosos al hombre, y a la mujer los senos. Esa, sin duda alguna, fue su obra más alta; esa ha sido, sin duda, su más perfecta obra: con ella, a la mujer nada le sobra; sin ella, a la mujer todo le falta. Senos que pugnan por erguir sus conos, rebeldemente erectos tras la tela; senos agudos como dos enconos, como dos rutas blancas que nacen de una estela. Senos que ostentan terciopelos rubios, como la piel de los melocotones, y que fingen minúsculos Vesubios, creciendo horizontales sobre los corazones. Tímidos senos de las colegialas, que, en su gemela redondez de frutos, sugieren temblorosos nacimientos de alas a la salida de los Institutos. Senos de novia casta, traviesamente austeros, que excitan en la sombra los goces solitarios de los adolescentes y de los marineros, de los seminaristas y de los presidiarios. Toscos pechos de aldeana, que estiran los cordones del corpiño; pechos en los que triunfa la carne firme y sana, la incitación del hombre y la salud del niño. Pechos macizos de las solteronas, que, en los hondos escotes del verano, exhiben sus prestigios de inexploradas zonas y su angustia de surco que floreciera en vano. Senos exangües de la obrera, senos de ayunos largos y de higienes precarias; senos que disfrutaron de fugaz primavera sobre los mostradores de madera o entre el resuello de las maquinarias. Senos ajados de la prostituta, que la ruda caricia despojó de su seda, tal como se despoja de corteza una fruta, después de haber pagado por ella una moneda. Senos de extrañas razas y de remotos climas, bajo lunas de nieve, bajo soles de brasa... Senos que son dos inquietantes rimas, senos que son dos temblorosas cimas en la mujer que llega y en la mujer que pasa... Senos que, en el más noble sacrificio, en las maternidades magullaron sus flores, y, en una primavera de artificio, aún logran el consuelo de un esplendor ficticio con la falsa apariencia de los ajustadores. Senos que se alzan sólidos tras la blusa ceñida, o bajo una inconsútil transparencia de encaje; senos que fueron lo mejor de un viaje, y que son, casi siempre, lo mejor de la vida. Sí: hizo bien Jehová, cuando, a la clara fulguración primera de los cielos serenos, le otorgó a la mujer la gloria de los senos, ¡y los ojos al hombre, para que los mirara!
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Es de esas veces En que te quedas inmóvil Al borde de una lágrima Ahogándote con las palabras Intentando sentir un abrazo Tan vacío como una biblioteca en verano Es de esas veces En que no te entiendes Ni los entiendes Ni te entienden a ti Es de esas veces En que te gustaría gritarles Palabras sin sentido Pero con tanto significado ¡Infinito! ¡Anhelo! ¡Infamia! ¿Amor? Es de esas veces En que sólo necesitabas Un gesto, una caricia Un silencio en un instante Sentirte ave en el viento Es de esas veces En que te escudas del mundo Quieres deshacerte de tu piel Y te das cuenta que no es la tuya Es de esas veces En que quieres desaparecer En el mar de tu consciencia Y te das cuenta que da miedo, Mucho más miedo que estar aquí. Es de esas veces En que las lágrimas caen, Caen como el rocío al asfalto Y no dejan de caer, no cesan. Es de esas veces En que la extrañas tanto, Extrañas el mundo, Extrañas la realidad Y te extrañas a ti. Es de esas veces En que te das cuenta Que has muerto Y esta vez, la muerte No es prueba de que hubo vida Sino, simplemente Prueba de un proceso biológico: Nacer Crecer Reproducirse Y morir.
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Nov 25, 2016
Nov 25, 2016 at 2:52 AM UTC
De esas veces
Que mejor que estar a tu lado, pegadita junto a ti y sentirte respirar, dime tu, que mejor que eso? Nada se compara. Dejame ahi, no me levantes, y si lo vas hacer, que sea con un simple beso y una enorme caricia. Una enorme pa' que me despiertes, pa' darte un enorme beso y asi, quien se pegue a mi, seas tu. Pegate, con calma, no hay nada de prisa. Tengo el tiempo que quieras, el tiempo que necesites. Toma todo el que quieras pero pegate, hazme sentirte, mas alla de sentirte respirar, sentir tu calor. Ese calorcito que solo yo provoco al darte un simple beso, besame y hazme sentir asi. Cero miedo, cero prisa. Tomando nuestro propio tiempo, en nuestro propio mundo. Besame suavecito, cosa de que poquito a poquito, vayas bajando. Despacio con ternura y con cautela. Que tus ricas manos vayan tocando cada parte de mi piel, cada parte de mi ser. Baja, continua. Dejame dejar este escrito aqui, pa' terminar lo que viene ahora...que deleite.
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Oct 19, 2014
Oct 19, 2014 at 7:04 PM UTC
mi mayor placer
A veces veo a mis antiguos errores con cariño a veces veo a mis antiguos horrores con desgracia o con arrepentimiento aunque sinceramente no lo hago pues todo me dio algo cada uno de ellos de esos pequeños grandes altos gordos flacos errores De todos aprendí a confiar menos a perder más a entregarme ya sin esperar nada de nadie nunca más Aprendí que todo lo que tengo se puede ir o perder o lo puedo dejar desaparecer Aprendí de ellos como morir como hacer drama como se pretende ser algo que no se es Aprendí de ellos que hay diferentes tipos de locuras de celos de penes de cielos Y de todos esos errores aprendí que nada es más cierto que los errores que comete uno mismo que no hay nada en ellos que cambiaría y que en su momento los adore como a nada como si fueran el único porque en su momento lo fueron y disfrute cada caricia como disfruto cada recuerdo pues no hay nada más puro que el amor y la electricidad de la pasión. Esas cosas que las acciones no demeritan pues los sentimientos son mas fuertes que la razón. De todos ellos aprendí de mis morenos de mis blancos de mis dientones o miopes errores en algún momento aprendí y viví.
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May 13, 2014
May 13, 2014 at 7:34 AM UTC
Errores
Debo esperar toda la noche para ver el amanecer; sin embargo, hoy no tengo ganas de esperar. La belleza de un nuevo día se vuelve motor de ilusión, pero a tu lado ya no es necesario. Debo dejar marchitar la rosa y que vuele al viento, pero en tus brazos el deber se vuelve castigo. Mis manos buscan las tuyas en muestra de deseo, mientras tú yaces inomovil esperando la caricia. El corazón no se contecta con quimeras de noche, en lo oscuro se confude el amor con la pasión. Y mientras el humo se desvanece, tambien la noche Debo esperar al amenecer, falta tan poco. Debo calentarme en tus brazos, lo necesito. Poco a poco el sol va saliendo, y admirando tu cuerpo en la cama enciendo uno más. La espesa neblina completa tu misión. Me levanto y parto, ya ha salido el sol; Es un nuevo día. No necesito tu calor de invernadero, ya ha salido el sol.
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Oct 21, 2015
Oct 21, 2015 at 3:16 PM UTC
El Sol
¿Como se desnuda un hombre, será, en un beso que encadene, en una mirada que enlace, o en una caricia que calme? ¿Se desnuda un hombre en lo que no dice, en lo que esconde para no herir a nadie? ¿Será, en esas mentiras que se dice así mismo, para seguir adelante? ¿Se desnuda un hombre en lo que hace? En esas cosas que protegen a otros mas a él, lo dejan vulnerable? ¿Como se desnuda un hombre? ¿Será en el camino largo y jadeante? Sera resguardando su falta de denuedo, esas que lo dominan cuando la noche duerme? ¿Se desnuda cuando renuncia a sus ideales? Esos sueños que fondean su mente, aquellos que sacrificó por un patrimonio estable? Alguien sabe, ¿como se desnuda un hombre? Será en esa petición inalcanzable, o, será arrodillado ante Dios, cuando ya no hay escape! ¿Como se desnuda un hombre? será en la continuación de su sangre, será en esas conquistas que no le cuenta a nadie? Sera en esa copa de coñac, paladeando sus pasiones, será, en esa mirada ausente, pretendiendo estar presente? No creo que sea superficial mi pregunta, no interrogo en vano, creo tener un hombre al que adoro, mas no sé, si sabe él “¡desnudar su alma!” LeydisProse 11/21/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Nov 21, 2017
Nov 21, 2017 at 4:11 PM UTC
¿Como Se Desnuda Un Hombre?
que piensas de la noche.. cuando yace callada eterna y desvelada como bohemia dormida ; las estrellas colgadas en aquel libro ***** son iguales que versos son como una caricia ; los arboles ya secos alzan sus pobres brazos intentando tocar un pedazo de cielo ; las aves se acurrucan en las tristes palmeras los carros pasan secos como aire en primavera ; lo opaco de la noche me llena de cenizas los techos y las luces luciernagas que pintan ; pintan mi invierno triste lo llenan de resina y yo me sueño libre como la noche fria ; la noche nunca pregunta siempre llega campante invade cada parte sin dar explicaciones ; la noche se destaca por ser bien libertina la noche es un poema repleto de caricias ; las estrellas colgadas del libro de la noche vamonos a lo oscuro vamonos a otro mundo vamonos en un verso al lugar mas profundo al ***** de la noche al lugar mas oscuro...
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Jul 30, 2014
Jul 30, 2014 at 5:53 AM UTC
las estrellas colgadas
OBSERVA.... TODO TIENE SENTIDO DE SER. LAS COSAS CHICAS Q' NOS DAN LA VIDA. LAS COSAS Y MOMENTOS Q' NOS LA LLENAN DE ALEGRIA. LAS COSAS BELLAS Q' NOS DAN PLACER DESPIERTA.... SIENTE TODO A TU ALREDEDOR. TU VIDA ES ALEGRIA. TU VIDA ES SONRISA. VIVE EL HOY, SUEÑA CON EL MAÑANA, SUSPIRA POR EL AYER. SONRIE.... NO HAY NADA MAS HERMOSO Q' TU SONRISA. NADA MAS BELLO Q' TU CARICIA. NADA MAS BRILLOSO Q' TU PASION. ENTREGA.... DAME EL PLACER DE TU COMPANIA. DAME LA VIDA CON TU PASION. DAME EL PLACER DE TU MIRADA. DAME LA VIDA CON ALEGRÍA.
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Mar 11, 2015
Mar 11, 2015 at 12:13 AM UTC
LA VIDA MAS FELIZ
La lluvia se hace más cristalina iluminada por bombillas de mercurio. Los humanos que no quieren recibir su caricia se abrigan bajo sombrillas de colores extraños. Sólo los niños y algunos locos extasiados levantan la cara al cielo para permitir el roce de múltiples acuosos dedos: palpando, deslizándose por mejilla y ojos asombrados. Jorge Gómez A.
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Jun 23, 2012
Jun 23, 2012 at 8:53 PM UTC
PRECIPITACIONES
Se me va de los dedos la caricia sin causa, se me va de los dedos... En el viento, al pasar, la caricia que vaga sin destino ni objeto, la caricia perdida ¿quién la recogerá? Pude amar esta noche con piedad infinita, pude amar al primero que acertara a llegar. Nadie llega. Están solos los floridos senderos. La caricia perdida, rodará... rodará... Si en los ojos te besan esta noche, viajero, si estremece las ramas un dulce suspirar, si te oprime los dedos una mano pequeña que te toma y te deja, que te logra y se va. Si no ves esa mano, ni esa boca que besa, si es el aire quien teje la ilusión de besar, oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos, en el viento fundida, ¿me reconocerás?
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La caricia perdida
Soy un alma desnuda en estos versos, Alma desnuda que angustiada y sola Va dejando sus pétalos dispersos. Alma que puede ser una amapola, Que puede ser un lirio, una violeta, Un peñasco, una selva y una ola. Alma que como el viento vaga inquieta Y ruge cuando está sobre los mares, Y duerme dulcemente en una grieta. Alma que adora sobre sus altares, Dioses que no se bajan a cegarla; Alma que no conoce valladares. Alma que fuera fácil dominarla Con sólo un corazón que se partiera Para en su sangre cálida regarla. Alma que cuando está en la primavera Dice al invierno que demora: vuelve, Caiga tu nieve sobre la pradera. Alma que cuando nieva se disuelve En tristezas, clamando por las rosas(*) con que la primavera nos envuelve. Alma que a ratos suelta mariposas A campo abierto, sin fijar distancia, Y les dice: libad sobre las cosas. Alma que ha de morir de una fragancia De un suspiro, de un verso en que se ruega, Sin perder, a poderlo, su elegancia. Alma que nada sabe y todo niega Y negando lo bueno el bien propicia Porque es negando como más se entrega. Alma que suele haber como delicia Palpar las almas, despreciar la huella, Y sentir en la mano una caricia. Alma que siempre disconforme de ella, Como los vientos vaga, corre y gira; Alma que sangra y sin cesar delira Por ser el buque en marcha de la estrella.
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Alma desnuda
Yo no te conocía, tierra; con los ojos inertes, la mano aleteante, lloré todo ciego bajo tu verde sonrisa, aunque, alentar juvenil, sintiera a veces un tumulto sediento de postrarse, como huracán henchido aquí en el pecho; ignorándote, tierra mía, ignorando tu alentar, huracán o tumulto, idénticos en esta melancólica burbuja que yo soy a quien tu voz de acero inspirara un menudo vivir. Bien sé ahora que tú eres quien me dicta esta forma y este ansia; sé al fin que el mar esbelto, la enamorada luz, los niños sonrientes, no son sino tú misma; que los vivos, los muertos, el placer y la pena, la soledad, la amistad, la miseria, el poderoso estúpido, el hombre enamorado, el canalla, son tan dignos de mí como de ellos yo lo soy; mis brazos, tierra, son ya más anchos, ágiles, para llevar tu afán que nada satisface. El amor no tiene esta o aquella forma, no puede detenerse en criatura alguna; todas son por igual viles y soñadoras. Placer que nunca muere beso que nunca muere, sólo en ti misma encuentro, tierra mía. Nimbos de juventud, cabellos rubios o sombríos, rizosos o lánguidos como una primavera, sobre cuerpos cobrizos, sobre radiantes cuerpos que tanto he amado inútilmente, no es en vosotros donde la vida está, sino en la tierra, en la tierra que aguarda, aguarda siempre con sus labios tendidos, con sus brazos abiertos. Dejadme, dejadme abarcar, ver unos instantes este mundo divino que ahora es mío, mío como lo soy yo mismo, como lo fueron otros cuerpos que estrecharon mis brazos, como la arena, que al besarla los labios finge otros labios, dúctiles al deseo, hasta que el viento lleva sus mentirosos átomos. Como la arena, tierra, como la arena misma, la caricia es mentira, el amor es mentira, la amistad es mentira. Tú sola quedas con el deseo, con este deseo que aparenta ser mío y ni siquiera es mío, sino el deseo de todos, malvados, inocentes, enamorados o canallas. Tierra, tierra y deseo. Una forma perdida.
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Los fantasmas del deseo
Yo no te conocía, tierra; con los ojos inertes, la mano aleteante, lloré todo ciego bajo tu verde sonrisa, aunque, alentar juvenil, sintiera a veces un tumulto sediento de postrarse, como huracán henchido aquí en el pecho; ignorándote, tierra mía, ignorando tu alentar, huracán o tumulto, idénticos en esta melancólica burbuja que yo soy a quien tu voz de acero inspirara un menudo vivir. Bien sé ahora que tú eres quien me dicta esta forma y este ansia; sé al fin que el mar esbelto, la enamorada luz, los niños sonrientes, no son sino tú misma; que los vivos, los muertos, el placer y la pena, la soledad, la amistad, la miseria, el poderoso estúpido, el hombre enamorado, el canalla, son tan dignos de mí como de ellos yo lo soy; mis brazos, tierra, son ya más anchos, ágiles, para llevar tu afán que nada satisface. El amor no tiene esta o aquella forma, no puede detenerse en criatura alguna; todas son por igual viles y soñadoras. Placer que nunca muere beso que nunca muere, sólo en ti misma encuentro, tierra mía. Nimbos de juventud, cabellos rubios o sombríos, rizosos o lánguidos como una primavera, sobre cuerpos cobrizos, sobre radiantes cuerpos que tanto he amado inútilmente, no es en vosotros donde la vida está, sino en la tierra, en la tierra que aguarda, aguarda siempre con sus labios tendidos, con sus brazos abiertos. Dejadme, dejadme abarcar, ver unos instantes este mundo divino que ahora es mío, mío como lo soy yo mismo, como lo fueron otros cuerpos que estrecharon mis brazos, como la arena, que al besarla los labios finge otros labios, dúctiles al deseo, hasta que el viento lleva sus mentirosos átomos. Como la arena, tierra, como la arena misma, la caricia es mentira, el amor es mentira, la amistad es mentira. Tú sola quedas con el deseo, con este deseo que aparenta ser mío y ni siquiera es mío, sino el deseo de todos, malvados, inocentes, enamorados o canallas. Tierra, tierra y deseo. Una forma perdida.
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Tus manos son mi caricia mis acordes cotidianos te quiero porque tus manos trabajan por la justicia     si te quiero es porque sos     mi amor mi cómplice y todo     y en la calle codo a codo     somos mucho más que dos tus ojos son mi conjuro contra la mala jornada te quiero por tu mirada que mira y siembra futuro tu boca que es tuya y mía tu boca no se equivoca te quiero porque tu boca sabe gritar rebeldía     si te quiero es porque sos     mi amor mi cómplice y todo     y en la calle codo a codo     somos mucho más que dos y por tu rostro sincero y tu paso vagabundo y tu llanto por el mundo porque sos pueblo te quiero y porque amor no es aureola ni cándida moraleja y porque somos pareja que sabe que no está sola te quiero en mi paraíso es decir que en mi país la gente viva feliz aunque no tenga permiso     si te quiero es porque sos     mi amor mi cómplice y todo     y en la calle codo a codo     somos mucho más que dos.
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Te quiero
Ahora me dejen tranquilo. Ahora se acostumbren sin mí. Yo voy a cerrar los ojos. Y sólo quiero cinco cosas, cinco raíces preferidas. Una es el amor sin fin. Lo segundo es ver el otoño. No puedo ser sin que las hojas vuelen y vuelvan a la tierra. Lo tercero es el grave invierno, la lluvia que amé, la caricia del fuego en el frío silvestre. En cuarto lugar el verano redondo como una sandía. La quinta cosa son tus ojos, Matilde mía, bienamada, no quiero dormir sin tus ojos, no quiero ser sin que me mires: yo cambio la primavera por que tú me sigas mirando. Amigos, eso es cuanto quiero. Es casi nada y casi todo. Ahora si quieren se vayan. He vivido tanto que un día tendrán que olvidarme por fuerza, borrándome de la pizarra: mi corazón fue interminable. Pero porque pido silencio no crean que voy a morirme: me pasa todo lo contrario: sucede que voy a vivirme. Sucede que soy y que sigo. No será, pues, sino que adentro de mi crecerán cereales, primero los granos que rompen la tierra para ver la luz, pero la madre tierra es oscura: y dentro de mí soy oscuro: soy como un pozo en cuyas aguas la noche deja sus estrellas y sigue sola por el campo. Se trata de que tanto he vivido que quiero vivir otro tanto. Nunca me sentí tan sonoro, nunca he tenido tantos besos. Ahora, como siempre, es temprano. Vuela la luz con sus abejas. Déjenme solo con el día. Pido permiso para nacer.
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Pido silencio
En el espejo he visto el Mar, el Mar sordo. La cimera cubríanle nubes grávidas de borrasca, la faz en movimiento delirante bullía con un hervor preñado de mútilos cadáveres cárdenos, a la deriva. 1 Cegaba con telones cinéreos la angustia, propugnando saltar de las órbitas -adamantina-. 2 Tenía de las bridas la voz ululadora lista a irrumpir como jamás apolíptica. Los ojos eran cóncavos vórtices abisales donde ya nunca la estrella encendería ni rielar idílico, ni tórridas fogatas. En el espejo he visto el Mar sordo 3 -vago y difuso como en cristales de recuerdo; -rígido y penetrante, -lacerante- como un sueño fallido: 4 y le he visto en el Día como en la Noche (y en el Crepúsculo de estrellas desdibujadas y de músicas en esbozo y de perfumes preludiando las sensuales sonatinas); y le he visto en el Día (vigía desde la cofa) que escudriña, oteante, el ir y venir en volúmenes aborregados de las ondas indiferentes) y le he visto en la Noche (sutil escucha en el acecho de voces ultraterrenas, y de próximas, cuya caricia fuera regalo de sus oídos, si no tortura lancinante). Pero el Mar es un símbolo? Y es un mito el Océano, emblemática selva pululadora de fugitivas sombras, caos mirífico, floresta legendaria donde discurren 5 las vagueantes Náyades y las Titanias inasibles. Un mito el Mar? Mirado en el espejo, refractado en el ávida retina y bebido en su son 6 y aspirado en sus hálitos salinos y yodados, -huésped de las Sirenas sortílegas y de las Circes y las Calypsos prestigiösas de hechizo inabolible? Es un Mito?   Es un Símbolo? En el espejo he visto el Mar sordo. 7 Y le he visto en la Noche y en el Crepúsculo (y en el Día): quieto Mar de viñeta, con la fuga en los mástiles y la fuga en las velas recogidas de los barcos inútiles, anclados como esqueletos de pirámides en las glaucas arenas fijas.
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Sonatina
En el espejo he visto el Mar, el Mar sordo. La cimera cubríanle nubes grávidas de borrasca, la faz en movimiento delirante bullía con un hervor preñado de mútilos cadáveres cárdenos, a la deriva. 1 Cegaba con telones cinéreos la angustia, propugnando saltar de las órbitas -adamantina-. 2 Tenía de las bridas la voz ululadora lista a irrumpir como jamás apolíptica. Los ojos eran cóncavos vórtices abisales donde ya nunca la estrella encendería ni rielar idílico, ni tórridas fogatas. En el espejo he visto el Mar sordo 3 -vago y difuso como en cristales de recuerdo; -rígido y penetrante, -lacerante- como un sueño fallido: 4 y le he visto en el Día como en la Noche (y en el Crepúsculo de estrellas desdibujadas y de músicas en esbozo y de perfumes preludiando las sensuales sonatinas); y le he visto en el Día (vigía desde la cofa) que escudriña, oteante, el ir y venir en volúmenes aborregados de las ondas indiferentes) y le he visto en la Noche (sutil escucha en el acecho de voces ultraterrenas, y de próximas, cuya caricia fuera regalo de sus oídos, si no tortura lancinante). Pero el Mar es un símbolo? Y es un mito el Océano, emblemática selva pululadora de fugitivas sombras, caos mirífico, floresta legendaria donde discurren 5 las vagueantes Náyades y las Titanias inasibles. Un mito el Mar? Mirado en el espejo, refractado en el ávida retina y bebido en su son 6 y aspirado en sus hálitos salinos y yodados, -huésped de las Sirenas sortílegas y de las Circes y las Calypsos prestigiösas de hechizo inabolible? Es un Mito?   Es un Símbolo? En el espejo he visto el Mar sordo. 7 Y le he visto en la Noche y en el Crepúsculo (y en el Día): quieto Mar de viñeta, con la fuga en los mástiles y la fuga en las velas recogidas de los barcos inútiles, anclados como esqueletos de pirámides en las glaucas arenas fijas.
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Como el niño jugando con desechos del hombre, un harapo brillante, papel coloreado o pedazo de vidrio, a los que su imaginación da vida mágica, y goza y canta y sueña a lo largo del día que las horas no miden, así con tus recuerdos. No son como las cosas de que cerciora el tacto, que contempla los ojos; de cuerpo más aéreo que un aroma, un sonido, sólo tienen la forma prestada por tu mente, existiendo invisibles para el mundo aun cuando el mundo para ti lo integran. Vivir contigo quieres vida menos ajena que esta otra, donde placer y pena no sean accidentes encontrados, sino faces del alma que refleja el destino con la fidelidad trasmutadora de la imagen brotando en aguas quietas. Esperan tus recuerdos el sosiego exterior de los sentidos para llamarte o para ser llamados, como esperan las cuerdas en vihuela la mano de su dueño, la caricia diestra, que evoca los sonidos diáfanos, haciendo dulcemente de su poder latente, temblor, canto. Vuelto hacia ti prosigues el divagar enamorado de lo que fue tal como ser debiera, y así la vida pasas, morador de entresueños, por esas galerías donde a la luz más bella hace la sombra y donde a la memoria más pura hace el olvido. Si morir fuera esto, un recordar tranquilo de la vida, un contemplar sereno de las cosas, cuán dichosa la muerte, rescatando el pasado para soñarlo a solas cuando libre, para pensarlo tal presente eterno, como si un pensamiento valiese más que el mundo.
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El retraído
Donde quiera en las noches se abrirá una ventana o una puerta cualquiera de una calle lejana, no importa dónde ni cuándo, puede ser donde quiera: ni menos en otoño, ni más en primavera. Y hoy igual que mañana, mañana igual que ayer, un hombre enloquecido, besará una mujer. Tal vez nadie lo sepa; como tal vez un día todos irán sabiendo lo que nadie sabía. Y para los amantes, su amor desesperado, podrá ser un delito, pero nunca un pecado. Por eso el amor pasa por las calles desiertas, y es como un viento loco que quiere abrir las puertas Bien saben los amantes que hay caricias que son; no una simple caricia, sino una posesión. Y que un beso, uno sólo, puede más que el olvido, si se juntan dos bocas en un beso prohibido. ¡No! Un gran amor no es grande por lo mucho que dura si se parece a un árbol reseco en la llanura. Y los amantes saben que sin querer siquiera, hay un amor que crece como una enredadera. Es natural que el agua de un estanque sombrío, sueñe en sus largas noches con el sueño de un río. Y si por algo es triste la lluvia que no llueve, será porque es la lluvia condenada a ser nieve. Es natural que un día comprendan los amantes que no hay nunca sin siempre, que no hay después sin antes. Y así brota en el alma la rebelión de un sueño, que es como un perro arisco que le gruñe a su dueño. El amor... Esa estrella de una sombra infinita, aunque muera cien veces, cien veces resucita. Y suele ser un niño de manos milagrosas, que rompe las cadenas y hace nacer las rosas. Ya no habrá días turbios. Ya no habrá noches malas, si hay un amor secreto que nos presta sus alas. Y el corazón renace con renovada fe, igual que los rosales, que no saben por qué. Donde quiera, en las noches, puede abrirse una puerta, pero... tan suavemente, que nadie se despierta. Puede ser en otoño. Puede ser en verano, tanto un amor tardío como un amor temprano. Una mujer, un hombre y un oscuro aposento: Y allá afuera, en la calle, sigue pasando el viento. Y si en la noche hay algo queriendo amanecer es simplemente un hombre, que besa a una mujer.
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Canción de los amantes
Donde quiera en las noches se abrirá una ventana o una puerta cualquiera de una calle lejana, no importa dónde ni cuándo, puede ser donde quiera: ni menos en otoño, ni más en primavera. Y hoy igual que mañana, mañana igual que ayer, un hombre enloquecido, besará una mujer. Tal vez nadie lo sepa; como tal vez un día todos irán sabiendo lo que nadie sabía. Y para los amantes, su amor desesperado, podrá ser un delito, pero nunca un pecado. Por eso el amor pasa por las calles desiertas, y es como un viento loco que quiere abrir las puertas Bien saben los amantes que hay caricias que son; no una simple caricia, sino una posesión. Y que un beso, uno sólo, puede más que el olvido, si se juntan dos bocas en un beso prohibido. ¡No! Un gran amor no es grande por lo mucho que dura si se parece a un árbol reseco en la llanura. Y los amantes saben que sin querer siquiera, hay un amor que crece como una enredadera. Es natural que el agua de un estanque sombrío, sueñe en sus largas noches con el sueño de un río. Y si por algo es triste la lluvia que no llueve, será porque es la lluvia condenada a ser nieve. Es natural que un día comprendan los amantes que no hay nunca sin siempre, que no hay después sin antes. Y así brota en el alma la rebelión de un sueño, que es como un perro arisco que le gruñe a su dueño. El amor... Esa estrella de una sombra infinita, aunque muera cien veces, cien veces resucita. Y suele ser un niño de manos milagrosas, que rompe las cadenas y hace nacer las rosas. Ya no habrá días turbios. Ya no habrá noches malas, si hay un amor secreto que nos presta sus alas. Y el corazón renace con renovada fe, igual que los rosales, que no saben por qué. Donde quiera, en las noches, puede abrirse una puerta, pero... tan suavemente, que nadie se despierta. Puede ser en otoño. Puede ser en verano, tanto un amor tardío como un amor temprano. Una mujer, un hombre y un oscuro aposento: Y allá afuera, en la calle, sigue pasando el viento. Y si en la noche hay algo queriendo amanecer es simplemente un hombre, que besa a una mujer.
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