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"canta" poems
Puedo escribir los versos mas tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: 'La noche esta estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.' El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos mas tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella tambien me quiso. En las noches como esta la tuve entre mis brazos. La bese tantas veces bajo el cielo infinito. Ella me quiso, a veces yo tambien la queria. Como no haber amado sus grandes ojos fijos. Puedo escribir los versos mas tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. Oir la noche inmensa, mas inmnesa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocio. Que importa que mi amor no pudiera guadarla. La noche esta estrellada y ella no esta conmigo. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazon la busca, y ella no esta conmigo. La misma noche que hace blanquear los mismos arboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Ya no la quiero, es cierto, pero cuanto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oido. De otro. Sera de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos, mi alma no se contenta con haberla perdido. Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa, y estos sean los ultimos versos que yo le escribo.
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Puedo Escribir
Puedo escribir los versos mas tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: 'La noche esta estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.' El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos mas tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella tambien me quiso. En las noches como esta la tuve entre mis brazos. La bese tantas veces bajo el cielo infinito. Ella me quiso, a veces yo tambien la queria. Como no haber amado sus grandes ojos fijos. Puedo escribir los versos mas tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. Oir la noche inmensa, mas inmnesa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocio. Que importa que mi amor no pudiera guadarla. La noche esta estrellada y ella no esta conmigo. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazon la busca, y ella no esta conmigo. La misma noche que hace blanquear los mismos arboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Ya no la quiero, es cierto, pero cuanto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oido. De otro. Sera de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos, mi alma no se contenta con haberla perdido. Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa, y estos sean los ultimos versos que yo le escribo.
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Escucho la lluvia sobre mi techo, qué dulce canta tu nombre Tus ojos me matan lento y gozo cada instante Podría perderlo todo, contigo yo ya lo tengo Me encanta tu amor sereno, regido por el silencio Me quema de adrenalina, el no saber si me amas Si piensas en mí acaso, cuando te levantas en la mañana ... Me pregunto cuántas millas tengo qué correr para quedarme entre tus labios.
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Nov 7, 2014
Nov 7, 2014 at 10:51 PM UTC
Amor silencio
Spanish El ancla de oro canta…la vela azul asciende Como el ala de un sueño abierta al nuevo día. Partamos, musa mía! Ante lo prora alegre un bello mar se extiende. En el oriente claro como un cristal, esplende El fanal sonrosado de Aurora. Fantasía Estrena un raro traje lleno de pedrería para vagar brillante por las olas. Ya tiende La vela azul a Eolo su oriflama de raso… El momento supremo!…Yo me estremezco; acaso Sueño lo que me aguarda en los mundos no vistos!… Acaso un fresco ramo de laureles fragantes, El toison reluciente, el cetro de diamantes, El naufragio o la eterna corona de los Cristos?… English The golden anchor beckons, the blue sail rises Like the wing of a dream unfolding to a new day. Let us depart, my muse! Beyond an anxious prow, the sea stretches itself out. In the crystal clear East, Aurora's Blushed beacon shines. Fantasy Is donning a rare garment of gems To wander brilliantly over the waves. The blue sail Unfolds its private oriflamme to ****** The supreme moment!…I tremble: do I know– Oh God!–what awaits me in unseen worlds? Perhaps a freshly picked bouquet of fragrant laurels, The golden fleece, a diamond scepter, A shipwreck, or the eternal crown of the Anointed Ones?…
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El Poeta Leva El Ancla (Weighing The Anchor)
Spanish Si la vida es amor, bendita sea! Quiero más vida para amar! Hoy siento Que no valen mil años de la idea Lo que un minuto azul del sentimiento. Mi corazon moria triste y lento… Hoy abre en luz como una flor febea; La vida brota como un mar violento Donde la mano del amor golpea! Hoy partio hacia la noche, triste, fría Rotas las alas mi melancolía; Como una vieja mancha de dolor En la sombra lejana se deslíe… Mi vida toda canta, besa, ríe! Mi vida toda es una boca en flor! English If life were love, how blessed it would be! I want more life so to love! Now I feel A thousand years of ideas are not worth One blue minute of sentiment. My heart was dying slowly, sadly… Now it opens like a Phoebean flower: Life rushes forth like a turbulent sea Whipped by the hand of love. My sorrow flies into the night, sad, cold With its broken wings; Like an old scar that continues to ache– In the distant shade it dissolves… All my life sings, kisses, laughs! All my life is a flowering mouth!
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Explosión (Explosion)
Canta en la ***** del pino un pájaro detenido, trémulo, sobre su trino. Se yergue, flecha, en la rama, se desvanece entre alas y en música se derrama. El pájaro es una astilla que canta y se quema viva en una nota amarilla. Alzo los ojos: no hay nada. Silencio sobre la rama, sobre la rama quebrada.
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La rama
Hace frio. Llueve. Me gusta Cuando llueve. El agua Baila En las casa. Yo Miro. Escucho A el agua; Yo estoy Feliz. Hoy es Sábado. Y llueve, Siempre. Pero, Yo corro. Yo corro y yo corro Cuando llueve. Llevo Los pantalones cortes Además llueve En sábado. Yo descanso. Yo estoy cansada. “Yo no trabajo más,” yo hablo. Pero yo aprendo, Yo trabajo, siempre. Pero, yo estoy feliz Cuando yo trabajo Porque, me gusta sábado Y llueve, siempre, Y yo bailo con el agua. Canta, el agua. Canta a me. En sábado frio, Nosotros cantamos, El agua y me. Sábado es bueno. Sábado es simpático. Me gusta sábado Cuando el agua y yo Cantamos y bailamos. Pero no me gusta lunes, Martes, miércoles, Jueves, viernes. Porque yo estoy en la casa, No en la escuela. Mi madre, no, mi madrastra Es mala y seria. “No les gustas,” ella habla. “Tú eres débil y pobre. No les gustas,” Ella habla otra vez y otra vez. Pero, en sábado, Yo corro. Porque yo no trabajo Para mi madrastra En la casa mala. Yo corro, cuando Miro una la chica. No ella baila en el agua. No ella canta en el agua. ¿Por qué? Ella mira me. Ella habla, “Hi. My name is Basil.” Yo hablo, “No hablo inglés.” Ella habla, “Ok. Me llamo Basil.” Basil. Un nombre bonito. Basil habla, “¿Cómo te llamas?” Yo hablo, “Catrin.” “Mucho gusto, Catrin” Basil habla. “Igualmente, Basil” Yo hablo, Pero no nosotros paseamos. “¿Estas tu nuevo aquí?” Basil habla. “No,” Yo hablo. “¿Estoy yo tu amiga?” “No.” Ella habla, “¿Por qué?” “El agua es mi amigo uno,” y yo corro. Yo estoy en la casa. No me gusta la casa. No mi madrastra está aquí. Pero, el gato está aquí. Me gusta el gato. Nombre del gato es Licorice. Nosotros descansamos. Yo leo mi libro inglés. Yo práctico mi inglés. “Hello,” yo hablo, “es Hola.” El gato habla, “¡Miau!” Licorice gusta comer. “Paseas con me,” Yo hablo. Él come. Yo miro. Yo miro y yo dibujo. Yo dibujo Licorice. “¿Miau?” Licorice habla. “Está bien, Licorice.” Pero no está bien. Adiós sábado noches. Hoy es domingo y mañana. Mi madrastra no está aquí. Mi madrastra no está aquí sábado noches. Que es bueno. Hoy, yo corro, otra vez. Yo miro la chica otra vez. Basil pasea a me. “¡Tú estás ilegal!” Basil habla. “¿Qué?” yo hablo. Yo miro. “¿Por qué?” yo hablo. Yo estoy triste. Pero el agua baila y canta. Mi casa es en Dallas Texas, Pero yo soy de Chihuahua, México. ¿Soy yo libre? Sí y no Yo soy libre en México. Sí, en Dallas, Yo soy ilegal. Pero cuando yo canto y bailo con el agua, Yo soy Libre.
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Jan 31, 2016
Jan 31, 2016 at 9:42 PM UTC
Ilegal
Hace frio. Llueve. Me gusta Cuando llueve. El agua Baila En las casa. Yo Miro. Escucho A el agua; Yo estoy Feliz. Hoy es Sábado. Y llueve, Siempre. Pero, Yo corro. Yo corro y yo corro Cuando llueve. Llevo Los pantalones cortes Además llueve En sábado. Yo descanso. Yo estoy cansada. “Yo no trabajo más,” yo hablo. Pero yo aprendo, Yo trabajo, siempre. Pero, yo estoy feliz Cuando yo trabajo Porque, me gusta sábado Y llueve, siempre, Y yo bailo con el agua. Canta, el agua. Canta a me. En sábado frio, Nosotros cantamos, El agua y me. Sábado es bueno. Sábado es simpático. Me gusta sábado Cuando el agua y yo Cantamos y bailamos. Pero no me gusta lunes, Martes, miércoles, Jueves, viernes. Porque yo estoy en la casa, No en la escuela. Mi madre, no, mi madrastra Es mala y seria. “No les gustas,” ella habla. “Tú eres débil y pobre. No les gustas,” Ella habla otra vez y otra vez. Pero, en sábado, Yo corro. Porque yo no trabajo Para mi madrastra En la casa mala. Yo corro, cuando Miro una la chica. No ella baila en el agua. No ella canta en el agua. ¿Por qué? Ella mira me. Ella habla, “Hi. My name is Basil.” Yo hablo, “No hablo inglés.” Ella habla, “Ok. Me llamo Basil.” Basil. Un nombre bonito. Basil habla, “¿Cómo te llamas?” Yo hablo, “Catrin.” “Mucho gusto, Catrin” Basil habla. “Igualmente, Basil” Yo hablo, Pero no nosotros paseamos. “¿Estas tu nuevo aquí?” Basil habla. “No,” Yo hablo. “¿Estoy yo tu amiga?” “No.” Ella habla, “¿Por qué?” “El agua es mi amigo uno,” y yo corro. Yo estoy en la casa. No me gusta la casa. No mi madrastra está aquí. Pero, el gato está aquí. Me gusta el gato. Nombre del gato es Licorice. Nosotros descansamos. Yo leo mi libro inglés. Yo práctico mi inglés. “Hello,” yo hablo, “es Hola.” El gato habla, “¡Miau!” Licorice gusta comer. “Paseas con me,” Yo hablo. Él come. Yo miro. Yo miro y yo dibujo. Yo dibujo Licorice. “¿Miau?” Licorice habla. “Está bien, Licorice.” Pero no está bien. Adiós sábado noches. Hoy es domingo y mañana. Mi madrastra no está aquí. Mi madrastra no está aquí sábado noches. Que es bueno. Hoy, yo corro, otra vez. Yo miro la chica otra vez. Basil pasea a me. “¡Tú estás ilegal!” Basil habla. “¿Qué?” yo hablo. Yo miro. “¿Por qué?” yo hablo. Yo estoy triste. Pero el agua baila y canta. Mi casa es en Dallas Texas, Pero yo soy de Chihuahua, México. ¿Soy yo libre? Sí y no Yo soy libre en México. Sí, en Dallas, Yo soy ilegal. Pero cuando yo canto y bailo con el agua, Yo soy Libre.
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Esta sal del salero yo la vi en los salares. Sé que no van a creerme, pero canta, canta la sal, la piel de los salares, canta con una boca ahogada por la tierra. Me estremecí en aquellas soledades cuando escuché la voz de la sal en el desierto. Cerca de Antofagasta toda la pampa salitrosa suena: es una voz quebrada, un lastimero canto. Luego en sus cavidades la sal gema, montaña de una luz enterrada, catedral transparente, cristal del mar, olvido de las olas. Y luego en cada mesa de ese mundo, sal, tu substancia ágil espolvoreando la luz vital sobre los alimentos. Preservadora de las antiguas bodegas del navío, descubridora fuiste en el océano, materia adelantada en los desconocidos, entreabiertos senderos de la espuma. Polvo del mar, la lengua de ti recibe un beso de la noche marina: el gusto funde en cada sazonado manjar tu oceanía y así la mínima, la minúscula ola del salero nos enseña no sólo su doméstica blancura, sino el sabor central del infinito.
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Oda a la sal
Tus ojos son la patria del relámpago y de la lágrima, silencio que habla, tempestades sin viento, mar sin olas, pájaros presos, doradas fieras adormecidas, topacios impíos como la verdad, o toño en un claro del bosque en donde la luz canta en el hombro de un árbol y son pájaros todas las hojas, playa que la mañana encuentra constelada de ojos, cesta de frutos de fuego, mentira que alimenta, espejos de este mundo, puertas del más allá, pulsación tranquila del mar a mediodía, absoluto que parpadea, páramo.
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Tus ojos
Buscaba Madalena pecadora un hombre, y Dios halló sus pies, y en ellos perdón, que más la fe que los cabellos ata sus pies, sus ojos enamora. De su muerte a su vida se mejora, efecto en Cristo de sus ojos bellos, sigue su luz, y al occidente dellos canta en los cielos y en peñascos llora. «Si amabas, dijo Cristo, soy tan blando que con amor a quien amó conquisto, si amabas, Madalena, vive amando». Discreta amante, que el peligro visto súbitamente trasladó llorando los amores del mundo a los [de] Cristo.
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A la santísima madalena
una rosa no es una rosa hasta que una mujer la recoje y la situa al lado de su corazon una canción no es una canción hasta que un amante la canta a la tierra y al cielo una mujer no es una mujer hasta que un hombre la encuentra y la hace sentir digna de amor tu eres la canción que resuena en mi corazón tu eres el sonido que late en mi cuerpo cada día y noche tu eres la luz que brilla dentro de mis más oscuros sueños tu eres los colores de mi energia tu eres el último capítulo de un libro que estaré leyendo antes de morir tu eres el rostro que veo siempre que cierro mis ojos tu eres mi sombra cada vez que te vas te llevas la belleza de este mundo tu caminas a través del pasillo de mi corazon y llenas los espacios vacios mi amor por ti es un perfume que derramo a tus pies me convertí en un poema del cielo y de la tierra que será leido y cantado por la eternidad estoy borracho por tu amor tu eres el viñedo de mi juventud más bebo más siento la belleza que me das es la que busco
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Sep 25, 2010
Sep 25, 2010 at 6:53 PM UTC
Borracho de Amor
Le piccole cose che amo di te quel tuo sorriso un po' lontano il gesto lento della mano con cui mi accarezzi i capelli e dici: vorrei averli anch'io così belli e io dico: caro sei un po' matto e a letto svegliarsi col tuo respiro vicino e sul comodino il giornale della sera la tua caffettiera che canta, in cucina l'odore di pipa che fumi la mattina il tuo profumo un po' balsé il tuo buffo gilet le piccole cose che amo di te Quel tuo sorriso strano il gesto continuo della mano con cui mi tocchi i capelli e ripeti: vorrei averli anch'io così belli e io dico: caro me l'hai già detto e a letto sveglia sentendo il tuo respiro un po' affannato e sul comodino il bicarbonato la tua caffettiera che sibila in cucina l'odore di pipa anche la mattina il tuo profumo un po' demodé le piccole cose che amo di te Quel tuo sorriso beota la mania idiota di tirarmi i capelli e dici: vorrei averli anch'io così belli e ti dico: cretino, comprati un parrucchino! E a letto stare sveglia e sentirti russare e sul comodino un tuo calzino e la tua caffettiera che é esplosa finalmente, in cucina! La pipa che impesta fin dalla mattina il tuo profumo di scimpanzé quell'orrendo gilet le piccole cose che amo di te.
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Le piccole cose
La voz de bronce no hay quien la estrangule: mi voz de bronce no hay quien la corrompa. No puede ser ni que el silencio anule su soplo ejecutivo de pasión y de trompa. Con esta voz templada al fuego vivo, amasada en un bronce de pesares, salgo a la puerta eterna del olivo, y dejo dicho entre los olivares... El río Manzanares, un traje inexpugnable de soldado tejido por la bala y la ribera, sobre su adolescencia de juncos ha colgado. Hoy es un río y antes no lo era: era una gota de metal mezquino, un arenal apenas transitado, sin gloria y sin destino. Hoy es un trinchera de agua que no reduce nadie, nada, tan relampagueante que parece en la carne del mismo sol cavada. El leve Manzanares se merece ser mar entre los mares. Al mar, al tiempo, al sol, a este río que crece, jamás podrás herirlos por más que les dispares. Tus aguas de pequeña muchedumbre, ay río de Madrid, yo he defendido, y la ciudad que al lado es una cumbre de diamante agresor y esclarecido. Cansado acaso, pero no vencido, sale de sus jornadas el soldado. En la boca le canta una cigarra y otra heroica cigarra en el costado. ¿Adónde fue el colmillo con la garra? La hiena no ha pasado a donde más quería. Madrid sigue en su puesto ante la hiena, con su altura de día. Una torre de arena ante Madrid y el río se derrumba. En todas las paredes está escrito: Madrid será tu tumba. Y alguien cavó ya el hoyo de este grito. Al río Manzanares lo hace crecer la vena que no se agota nunca y enriquece. A fuerza de batallas y embestidas, crece el río que crece bajo los afluentes que forman las heridas. Camino de ser mar va el Manzanares: rojo y cálido avanza a regar, además del Tajo y de los mares, donde late un obrero de esperanza. Madrid, por él regado, se abalanza detrás de sus balcones y congojas, grabado en un rubí de lontananza con las paredes cada vez más rojas. Chopos que a los soldados levanta monumentos vegetales, un resplandor de huesos liberados lanzan alegremente sobre los hospitales. El alma de Madrid inunda las naciones, el Manzanares llega triunfante al infinito, pasa como la historia sonando sus renglones, y en el sabor del tiempo queda escrito.
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Fuerza del manzanares
La voz de bronce no hay quien la estrangule: mi voz de bronce no hay quien la corrompa. No puede ser ni que el silencio anule su soplo ejecutivo de pasión y de trompa. Con esta voz templada al fuego vivo, amasada en un bronce de pesares, salgo a la puerta eterna del olivo, y dejo dicho entre los olivares... El río Manzanares, un traje inexpugnable de soldado tejido por la bala y la ribera, sobre su adolescencia de juncos ha colgado. Hoy es un río y antes no lo era: era una gota de metal mezquino, un arenal apenas transitado, sin gloria y sin destino. Hoy es un trinchera de agua que no reduce nadie, nada, tan relampagueante que parece en la carne del mismo sol cavada. El leve Manzanares se merece ser mar entre los mares. Al mar, al tiempo, al sol, a este río que crece, jamás podrás herirlos por más que les dispares. Tus aguas de pequeña muchedumbre, ay río de Madrid, yo he defendido, y la ciudad que al lado es una cumbre de diamante agresor y esclarecido. Cansado acaso, pero no vencido, sale de sus jornadas el soldado. En la boca le canta una cigarra y otra heroica cigarra en el costado. ¿Adónde fue el colmillo con la garra? La hiena no ha pasado a donde más quería. Madrid sigue en su puesto ante la hiena, con su altura de día. Una torre de arena ante Madrid y el río se derrumba. En todas las paredes está escrito: Madrid será tu tumba. Y alguien cavó ya el hoyo de este grito. Al río Manzanares lo hace crecer la vena que no se agota nunca y enriquece. A fuerza de batallas y embestidas, crece el río que crece bajo los afluentes que forman las heridas. Camino de ser mar va el Manzanares: rojo y cálido avanza a regar, además del Tajo y de los mares, donde late un obrero de esperanza. Madrid, por él regado, se abalanza detrás de sus balcones y congojas, grabado en un rubí de lontananza con las paredes cada vez más rojas. Chopos que a los soldados levanta monumentos vegetales, un resplandor de huesos liberados lanzan alegremente sobre los hospitales. El alma de Madrid inunda las naciones, el Manzanares llega triunfante al infinito, pasa como la historia sonando sus renglones, y en el sabor del tiempo queda escrito.
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Por presumir, a mis amigos les conte. Que en el amor ninguna pena me aniquila, Que pa' probarles, de tus besos me olvide, Y me bastaron unos tragos de tequila. Les platique que me encontrй con otro amor, Y que en sus brazos fui dejando de quererte. Que te aborrezco desde el dia de tu traiciуn Y que hay momentos que he deseado hasta tu muerte. Aca entre Nos, Quiero que sepas la verdad, No te he dejado de adorar, alla en mi triste soledad Me han dado ganas de gritar, salir corriendo Y preguntar que es lo que ha sido de tu vida. Aca entre nos, Siempre te voy a recordar Y hoy que a mi lado ya no estas no queda mas confesar Que ya no puedo soportar, que estoy odiando sin odiar Porque respiro por la herida. Y ay Martin no cabe duda que tambiйn de dolor se canta Cuando llorar no se puede. Aca entre Nos, Quiero que sepas la verdad, No te he dejado de adorar, alla en mi triste soledad Me han dado ganas de gritar salir corriendo Y preguntar que es lo que ha sido de tu vida. Aca entre nos, Siempre te voy a recordar Y hoy que a mi lado ya no estas no queda mas confesar Que ya no puedo soportar que estoy odiando sin odiar Porque respiro por la herida.
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Jun 1, 2015
Jun 1, 2015 at 12:20 AM UTC
Vicente Fernandez - Aca Entre Nos
si alguna vez llegas a leer un poema, ojalá me leas a mí. ojalá encuentres la poesía que se esconde en mi cuerpo, en mis ojos que riman, en mis pies que solo saben bailar, ojalá encuentres la poesía que se esconde en las curvas de mis labios y en la canela de mi piel. si alguna vez llegas a leer un poema, ojalá me leas a mí, ojalá encuentres las palabras escritas en mi piel, y veas como mis ojos deletrean la palabra ‘luz’ y como mis manos hablan de arte y como mi corazón canta de valentía y esperanza y si alguna vez llegas a leer un poema, ojalá sea yo.
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Jun 13, 2017
Jun 13, 2017 at 8:19 AM UTC
ojalá sea yo.
Siempre he estado sola, sola estoy y sola estaré. Los pies de mí caminarán los caminos de la tierra. Sola estaré con la luna y estrellas como la luz del camino. Tendré los animales y árboles como mis compañeros. Los árboles y las palabras que susurran en sus hojas, Y en sus raíces encontré la paz y el consuelo. Allí me hago un con el bosque y aprendo de los días del pasado. Cuando el viento canta su cantante de solidad, recuerdo a él quien salí. Nunca cogeré a mi amante. Nunca acariciar la cara de él otra vez. Para mí, él es perdido de mí por siempre. Mi corazón se ha hecho frío. Nunca más sentir el calor de amor o los brazos de mi amante. La flor de mi juventud prematuramente ha salido de yo y nunca la regresará. -Marzo de 2014
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Nov 16, 2015
Nov 16, 2015 at 11:43 PM UTC
Estoy Sola
¿Quién canta en las orillas del papel? Inclinado, de pechos sobre el río de imágenes, me veo, lento y solo, de mí mismo alejarme: letras puras, constelación de signos, incisiones en la carne del tiempo, ¡oh escritura, raya en el agua!                             Voy entre verdores enlazados, voy entre transparencias, río que se desliza y no transcurre; me alejo de mí mismo, me detengo sin detenerme en una orilla y sigo, río abajo, entre arcos de enlazadas imágenes, el río pensativo. Sigo, me espero allá, voy a mi encuentro, río feliz que enlaza y desenlaza un momento de sol entre dos álamos, en la pulida piedra se demora, y se desprende de sí mismo y sigue, río abajo, al encuentro de sí mismo.
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Arcos
América, de un grano de maíz te elevaste hasta llenar de tierras espaciosas el espumoso océano. Fue un grano de maíz tu geografía. El grano adelantó una lanza verde, la lanza verde se cubrió de oro y engalanó la altura del Perú con su pámpano amarillo. Pero, poeta, deja la historia en su mortaja y alaba con tu lira al grano en sus graneros: canta al simple maíz de las cocinas. Primero suave barba agitada en el huerto sobre los tiernos dientes de la joven mazorca. Luego se abrió el estuche y la fecundidad rompió sus velos de pálido papiro para que se desgrane la risa del maíz sobre la tierra. A la piedra en tu viaje, regresabas. No a la piedra terrible, al sanguinario triángulo de la muerte mexicana, sino a la piedra de moler, sagrada piedra de nuestras cocinas. Allí leche y materia, poderosa y nutricia pulpa de los pasteles llegaste a ser movida por milagrosas manos de mujeres morenas. Donde caigas, maíz, en la olla ilustre de las perdices o entre los fréjoles campestres, iluminas la comida y le acercas el virginal sabor de tu substancia. Morderte, panocha de maíz, junto al océano de cantara remota y vals profundo. Hervirte y que tu aroma por las sierras azules se despliegue. Pero, dónde no llega tu tesoro? En las tierras marinas y calcáreas, peladas, en las rocas del litoral chileno, a la mesa desnuda del minero a veces sólo llega la claridad de tu mercadería. Puebla tu luz, tu harina, tu esperanza la soledad de América, y el hambre considera tus lanzas legiones enemigas. Entre tus hojas como suave guiso crecieron nuestros graves corazones de niños provincianos y comenzó la vida a desgranarnos.
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Oda al maíz
América, de un grano de maíz te elevaste hasta llenar de tierras espaciosas el espumoso océano. Fue un grano de maíz tu geografía. El grano adelantó una lanza verde, la lanza verde se cubrió de oro y engalanó la altura del Perú con su pámpano amarillo. Pero, poeta, deja la historia en su mortaja y alaba con tu lira al grano en sus graneros: canta al simple maíz de las cocinas. Primero suave barba agitada en el huerto sobre los tiernos dientes de la joven mazorca. Luego se abrió el estuche y la fecundidad rompió sus velos de pálido papiro para que se desgrane la risa del maíz sobre la tierra. A la piedra en tu viaje, regresabas. No a la piedra terrible, al sanguinario triángulo de la muerte mexicana, sino a la piedra de moler, sagrada piedra de nuestras cocinas. Allí leche y materia, poderosa y nutricia pulpa de los pasteles llegaste a ser movida por milagrosas manos de mujeres morenas. Donde caigas, maíz, en la olla ilustre de las perdices o entre los fréjoles campestres, iluminas la comida y le acercas el virginal sabor de tu substancia. Morderte, panocha de maíz, junto al océano de cantara remota y vals profundo. Hervirte y que tu aroma por las sierras azules se despliegue. Pero, dónde no llega tu tesoro? En las tierras marinas y calcáreas, peladas, en las rocas del litoral chileno, a la mesa desnuda del minero a veces sólo llega la claridad de tu mercadería. Puebla tu luz, tu harina, tu esperanza la soledad de América, y el hambre considera tus lanzas legiones enemigas. Entre tus hojas como suave guiso crecieron nuestros graves corazones de niños provincianos y comenzó la vida a desgranarnos.
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A puro sol escribo, a plena calle, a pleno mar, en donde puedo canto, sólo la noche errante me detiene pero en su interrupción recojo espacio, recojo sombra para mucho tiempo. El trigo ***** de la noche crece mientras mis ojos miden la pradera y así de sol a sol hago la llaves: busco en la oscuridad las cerraduras y voy abriendo al mar las puertas rotas hasta llenar armarios con espuma. Y no me canso de ir y de volver, no me para la muerte con su piedra, no me canso de ser y de no ser. A veces me pregunto si de dónde, si de padre o de madre o cordillera heredé los deberes minerales, los hilos de un océano encendido y sé que sigo y sigo porque sigo y canto porque canto y porque canto. No tiene explicación lo que acontece cuando cierro los ojos y circulo como entre dos canales submarinos, uno a morir me lleva en su ramaje y el otro canta para que yo cante. Así pues de no ser estoy compuesto y como el mar asalta el arrecife con cápsulas saladas de blancura y retrata la piedra con la ola, así lo que en la muerte me rodea abre en mí la ventana de la vida y en pleno paroxismo estoy durmiendo. A plena luz camino por la sombra.
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Plenos poderes
Mi alma no puedo estirarse alrededor el mundo y continúa igual. Las olas del mar son como bestias y están atacándome con el espíritu del pasado. Del espíritu pesado, con dudas. Regresa el alma a mi cuerpo, en el mitad de la tierra linda, Pero lejos del mar, en el viento nuevo, la única ola es el césped fértil. La tierra canta de una promesa desconocida. Pero su forma de ser no me toca. No caigo la canción, no tiene sentido la tierra: negra y oscura, será congelada pronto. Sin claridad del hielo ni cielo. No quiero tener dudas. No quiero buscar mi juventud en los árboles,   En el año de mi niñez. Nunca jamás encuentro a mi mismo en las ramas marrones, sino en tus ojos morenos. Mi cuerpo me duele para tí Como los árboles esperan el viento otoñal. Los días me pasan como hojas del árbol otoñal, Se fueron. Se fueron. Me voy. Me fui. ¿Cómo es posible que las dudas me dejen? Que mi alma anciana vieja en el mar ******* Hasta me da cuento que mi corazón ya haya estado cerca en las manos tuyos, como un regalo en dos hojas otoñales.
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Nov 21, 2013
Nov 21, 2013 at 11:44 PM UTC
El regalo otoñal
Gira la negra, gira la luna, gira la negra luna, sobre sí propia, gira la negra luna de ebonita, gira la negra luna de ebonita -sobre sí propia- y canta: -¡Bah! ¡Canciones! Y músicas abstractas...! Y, lo que canta, es la Música Viva! Oye el Viaje de Invierno, de Franz Schubert, y el Rey de los Alisos, y El Doble y Ganímedes y Ante el mar, y de Schumann, Amores de un poeta, y de Dupare, Invitación al viaje y La vida anterior..., y de Chopín, Preludios y Nocturnos: tú, soñador romántico; tú, doliente elegíaco. Oye la voz serena, la voz profunda oye de Bach -añosa encina, inmensurable selva, órgano él mismo y templo de la harmonía-: tú, sereno y profundo. Y de Mozart el diáfano y sortílego, y de Haydn y Franck, la cortesana y la mística voz, inconfundibles, tú, gustador de lo pulcro y etéreo. Los Cánticos y Danzas de la Muerte, y Sin sol, de Musorgski, tú, angustiado, febril, hiperestésico; y Borís Godunov, Borís Godunov, oye, (bárbara gesta, miedo, sangre, lujuria y fausto) tú, Sátrapa en los sueños... Y, catador sutil de quintaesencias, gusta la mediatinta debussyana, pesquisidora de inusados timbres y lontanos acordes, 1 en un dorado ambiente de calígine. Y, borracho de lumbres y colores, Óye, de Rímski, Antar y Xeherazada y el Gallo de oro -vértigo y lascivia-: mas, si de ritmos ebrio, tú, frenético danzarín, danza todas las furias de Stravínski -del sabio y del bufón mezcladas dósis-: fino humor ricos timbres, forma clara 2 (sobria, o en concertado cataclismo). Y oye, en la noche, y en Tristán e Iseo, la voz vigía de Brangane, plena de lo fatal, o el corno quejumbroso; si no los Funerales de Sigfrido; o el Tránsito al Valhalla, milagroso tumulto. Y tú, plasmado en bronce, los vastos himnos oye, óye las soberanas sinfonías con que la voz del Sordo el orbe nutre! Las acendradas síntesis: sonatas y quátuors, insólito prodigio, filtros puros: la Misa en re, misterio panteísta, denso peán a la Naturaleza! Y el trágico clangor de Coriolano...: oye la voz del Indomado Prometeo, oye la voz del Sordo, oye la voz del Sordo! Gira la negra luna, gira sobre sí propia, gira la negra luna de ebonita, gira la negra luna de ebonita -sobre sí propia- y canta: -Bah! Ficciones! Y músicas abstractas...! Y, lo que canta, es la Música Misma!
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Suite de la luna negra
Gira la negra, gira la luna, gira la negra luna, sobre sí propia, gira la negra luna de ebonita, gira la negra luna de ebonita -sobre sí propia- y canta: -¡Bah! ¡Canciones! Y músicas abstractas...! Y, lo que canta, es la Música Viva! Oye el Viaje de Invierno, de Franz Schubert, y el Rey de los Alisos, y El Doble y Ganímedes y Ante el mar, y de Schumann, Amores de un poeta, y de Dupare, Invitación al viaje y La vida anterior..., y de Chopín, Preludios y Nocturnos: tú, soñador romántico; tú, doliente elegíaco. Oye la voz serena, la voz profunda oye de Bach -añosa encina, inmensurable selva, órgano él mismo y templo de la harmonía-: tú, sereno y profundo. Y de Mozart el diáfano y sortílego, y de Haydn y Franck, la cortesana y la mística voz, inconfundibles, tú, gustador de lo pulcro y etéreo. Los Cánticos y Danzas de la Muerte, y Sin sol, de Musorgski, tú, angustiado, febril, hiperestésico; y Borís Godunov, Borís Godunov, oye, (bárbara gesta, miedo, sangre, lujuria y fausto) tú, Sátrapa en los sueños... Y, catador sutil de quintaesencias, gusta la mediatinta debussyana, pesquisidora de inusados timbres y lontanos acordes, 1 en un dorado ambiente de calígine. Y, borracho de lumbres y colores, Óye, de Rímski, Antar y Xeherazada y el Gallo de oro -vértigo y lascivia-: mas, si de ritmos ebrio, tú, frenético danzarín, danza todas las furias de Stravínski -del sabio y del bufón mezcladas dósis-: fino humor ricos timbres, forma clara 2 (sobria, o en concertado cataclismo). Y oye, en la noche, y en Tristán e Iseo, la voz vigía de Brangane, plena de lo fatal, o el corno quejumbroso; si no los Funerales de Sigfrido; o el Tránsito al Valhalla, milagroso tumulto. Y tú, plasmado en bronce, los vastos himnos oye, óye las soberanas sinfonías con que la voz del Sordo el orbe nutre! Las acendradas síntesis: sonatas y quátuors, insólito prodigio, filtros puros: la Misa en re, misterio panteísta, denso peán a la Naturaleza! Y el trágico clangor de Coriolano...: oye la voz del Indomado Prometeo, oye la voz del Sordo, oye la voz del Sordo! Gira la negra luna, gira sobre sí propia, gira la negra luna de ebonita, gira la negra luna de ebonita -sobre sí propia- y canta: -Bah! Ficciones! Y músicas abstractas...! Y, lo que canta, es la Música Misma!
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Aquí los antiguos recibían al fuego Aquí el fuego creaba el mundo Al mediodía las piedras se abren como frutos El agua abre los párpados La luz resbala por la piel del día Gota inmensa donde el tiempo se refleja y se sacia A la española el día entra pisando fuerte Un rumor de hojas y pájaros avanza Un presentimiento de mar o mujeres El día zumba en mi frente como una idea fija En la frente del mundo zumba tenaz el día La luz corre por todas partes Canta por las terrazas Hace bailar las casas Bajo las manos frescas de la yedra ligera El muro se despierta y levanta sus torres Y las piedras dejan caer sus vestiduras Y el agua se desnuda y salta de su lecho Más desnuda que el agua Y la luz se desnuda y se mira en el agua Más desnuda que un astro Y el pan se abre y el vino se derrama Y el día se derrama sobre el agua tendida Ver oír tocar oler gustar pensar Labios o tierra o viento entre veleros Sabor del día que se desliza como música Rumor de luz que lleva de la mano a una muchacha Y la deja desnuda en el centro del día Nadie sabe su nombre ni a qué vino Como un poco de agua se tiende a mi costado El sol se para un instante por mirarla La luz se pierde entre sus piernas La rodean mis miradas como agua Y ella se baña en ellas más desnuda que el agua Como la luz no tiene nombre propio Como la luz cambia de forma con el día
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Cerro de la estrella
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.» El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito. Ella me quiso, a veces yo también la quería. Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. La noche está estrellada y ella no está conmigo. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, Mi alma no se contenta con haberla perdido. Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. ― Pablo Neruda
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May 23, 2014
May 23, 2014 at 6:55 PM UTC
Poema **
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.» El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito. Ella me quiso, a veces yo también la quería. Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. La noche está estrellada y ella no está conmigo. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, Mi alma no se contenta con haberla perdido. Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. ― Pablo Neruda
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El puño labrador se aterciopela, y en cruz en cada labio se aperfila. Es fiesta! El ritmo del arado vuela; y es un chantre de bronce cada esquila. Afílase lo rudo. Habla escarcela... En las venas indígenas rutila un yaraví de sangre que se cuela en nostalgias de sol por la pupila. Las pallas, aquenando hondos suspiros, como en raras estampas seculares, enrosarian un símbolo en sus giros. Luce él Apóstol en su trono, luego; y es, entre inciensos, cirios y cantares, el moderno dios-sol para el labriego. Echa una cana al aire el indio triste. Hacia el altar fulgente va el gentío. El ojo del crepúsculo desiste de ver quemado vivo el caserío. , La pastora de lana y llanque viste, con pliegues de candor en su atavío; y en su humildad de lana heroica y triste, copo es su blanco corazón bravío. Entre músicas, fuegos de bengala, solfea un acordeónl Algún tendero da su reclame al viento: "Nadie iguala!" Las chispas al flotar lindas, graciosas, son trigos de oro audaz que el chacarero siembra en los cielos y en las nebulosas. Madrugada. La chicha al fin revienta en sollozos, lujurias, pugilatos; entre olores de urea y de pimienta traza un ebrio al andar mil garabatos. "Mañana que me vaya..." se lamenta un Romeo rural cantando a ratos. Caldo madrugador hay ya de venta; y brinca un ruido aperital de platos. Van tres mujeres.. ., silba un golfo... Lejos el río anda borracho y canta y llora prehistorias de agua, tiempos viejos. Y al sonar una caja de Tayanga, como iniciando un huaino azul, remanga sus pantorrillas de azafrán la Aurora.
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Terceto autóctono
El puño labrador se aterciopela, y en cruz en cada labio se aperfila. Es fiesta! El ritmo del arado vuela; y es un chantre de bronce cada esquila. Afílase lo rudo. Habla escarcela... En las venas indígenas rutila un yaraví de sangre que se cuela en nostalgias de sol por la pupila. Las pallas, aquenando hondos suspiros, como en raras estampas seculares, enrosarian un símbolo en sus giros. Luce él Apóstol en su trono, luego; y es, entre inciensos, cirios y cantares, el moderno dios-sol para el labriego. Echa una cana al aire el indio triste. Hacia el altar fulgente va el gentío. El ojo del crepúsculo desiste de ver quemado vivo el caserío. , La pastora de lana y llanque viste, con pliegues de candor en su atavío; y en su humildad de lana heroica y triste, copo es su blanco corazón bravío. Entre músicas, fuegos de bengala, solfea un acordeónl Algún tendero da su reclame al viento: "Nadie iguala!" Las chispas al flotar lindas, graciosas, son trigos de oro audaz que el chacarero siembra en los cielos y en las nebulosas. Madrugada. La chicha al fin revienta en sollozos, lujurias, pugilatos; entre olores de urea y de pimienta traza un ebrio al andar mil garabatos. "Mañana que me vaya..." se lamenta un Romeo rural cantando a ratos. Caldo madrugador hay ya de venta; y brinca un ruido aperital de platos. Van tres mujeres.. ., silba un golfo... Lejos el río anda borracho y canta y llora prehistorias de agua, tiempos viejos. Y al sonar una caja de Tayanga, como iniciando un huaino azul, remanga sus pantorrillas de azafrán la Aurora.
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awoke from a dream last Wednesday strangely refreshing and uplifting resounding in music the notes still reverberating on my heartstrings it was the first dream of my brother since his passing it may be my first dream of him ever he was laying in bed contemplating his demise don’t know if he was speaking before or after the fact guess it really doesn’t matter with one simple sentence and just a hint of anger “Life is stupid”, he said. implying remorse and resentment for still having so much to do I backed away to give him his privacy as I readied myself for work he got up out of bed and found me happy and smiling, a sparkle in his eyes and teeth corroborated his contentment he was walking around the house playing his guitar it was acoustic and unplugged but the sound was electric he was playing a Mexican folksong his ex-wife appeared, singing the refrain: “Ay, ay, ay, ay, canta y no llores por qué cantando se alegran Cielito Lindo, los corazones” 1 his song struck a chord whose message was immediate: “sing and don’t cry for singing gladdens the heart” his daughter’s seventeenth birthday is today with a party this weekend timing is often coincidental but it seems to me this message was for her and everyone at the gathering for those who would listen Terence would tell us: “Life is stupid...so sing and don’t cry”
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Feb 20, 2011
Feb 20, 2011 at 10:46 AM UTC
Terence's Song
Mi vaso lleno -el vino del Anáhuac- mi esfuerzo vano -estéril mi pasión- soy un perdido -soy un marihuano- a beber -a danzar al son de mi canción... Ciñe el tirso oloroso, tañe el jocundo címbalo. Una bacante loca y un sátiro afrentoso conjuntan en mi sangre su frenesí amoroso. Atenas brilla, piensa y esculpe Praxiteles, y la gracia encadena con rosas la pasión. ¡Ah de la vida parva, que no nos da sus mieles sino con cierto ritmo y en cierta proporción! ¡Danzad al soplo de Dionisos que embriaga el corazón! La Muerte viene, todo será polvo bajo su imperio: ¡polvo de Pericles, polvo de Codro, polvo de Cimón! Mi vaso lleno -el vino del Anáhuac- mi esfuerzo vano -estéril mi pasión- soy un perdido -soy un marihuano- a beber -a danzar al son de mi canción... De Hispania fructuosa, de Galia deleitable, de Numidia ardorosa, y de toda la rosa de los vientos que beben las águilas romanas, venid, puras doncellas y ávidas cortesanas. Danzad en delitosos, lúbricos episodios, con los esclavos nubios, con los marinos rodios. Flaminio, de cabellos de amaranto, busca para Heliogábalo en las termas varones de placer... Alzad el canto, reíd, danzad en báquica alegría, y haced brotar la sangre que embriaga el corazón. La Muerte viene -todo será polvo: bajo su imperio- polvo de Lucrecio, polvo de Augusto, polvo de Nerón! Mi vaso lleno -el vino del Anáhuac- mi esfuerzo vano -estéril mi pasión- soy un perdido -soy un marihuano- a beber -a danzar al son de mi canción... Aldeanas del Cauca con olor de azucena; montañesas de Antioquia, con dulzor de colmena; infantinas de Lima, unciosas y augurales, y princesas de México, que es como la alacena familiar que resguarda los más dulces panales; y mozuelos de Cuba, lánguidos, sensuales, ardorosos, baldíos, cual fantasmas que cruzan por unos sueños míos; mozuelos de la grata Cuscatlán -¡oh ambrosía!- y mozuelos de Honduras, donde hay alondras ciegas por las selvas oscuras; entrad en la danza, en el feliz torbellino: reíd, jugad al son de mi canción: la piña y la guanábana aroman el camino y un vino de palmeras aduerme el corazón. La Muerte viene, todo será polvo: ¡polvo de Hidalgo, polvo de Bolívar, polvo en la urna, y rota ya la urna, polvo en la ceguedad del aquilón! Mi vaso lleno -el vino del Anáhuac- mi esfuerzo vano -estéril mi pasión- soy un perdido -soy un marihuano- a beber -a danzar al son de mi canción... La noche es bella en su embriaguez de mieles, la tierra es grata en su cendal de brumas; vivir es dulce, con dulzor de trinos; canta el amor, espigan los donceles, se puebla el mundo, se urden los destinos... ¡Que el jugo de las viñas me alivie el corazón! A beber, a danzar en raudos torbellinos, vano el esfuerzo, estéril la pasión... A ti que me reprochas el arcano sentido del amor que va en mi verso fúlgido y hondo, lúgubre y arcano, te hablo en la triste vanidad del verso: tú en la muerte rendido, yo en la muerte, ni un grito apenas del afán del mundo podrá hallar eco en la oquedad vacía. El polvo reina -EL POLVO, EL IRACUNDO!- Alegría! Alegría! Alegría!
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Balada de la loca alegría
Mi vaso lleno -el vino del Anáhuac- mi esfuerzo vano -estéril mi pasión- soy un perdido -soy un marihuano- a beber -a danzar al son de mi canción... Ciñe el tirso oloroso, tañe el jocundo címbalo. Una bacante loca y un sátiro afrentoso conjuntan en mi sangre su frenesí amoroso. Atenas brilla, piensa y esculpe Praxiteles, y la gracia encadena con rosas la pasión. ¡Ah de la vida parva, que no nos da sus mieles sino con cierto ritmo y en cierta proporción! ¡Danzad al soplo de Dionisos que embriaga el corazón! La Muerte viene, todo será polvo bajo su imperio: ¡polvo de Pericles, polvo de Codro, polvo de Cimón! Mi vaso lleno -el vino del Anáhuac- mi esfuerzo vano -estéril mi pasión- soy un perdido -soy un marihuano- a beber -a danzar al son de mi canción... De Hispania fructuosa, de Galia deleitable, de Numidia ardorosa, y de toda la rosa de los vientos que beben las águilas romanas, venid, puras doncellas y ávidas cortesanas. Danzad en delitosos, lúbricos episodios, con los esclavos nubios, con los marinos rodios. Flaminio, de cabellos de amaranto, busca para Heliogábalo en las termas varones de placer... Alzad el canto, reíd, danzad en báquica alegría, y haced brotar la sangre que embriaga el corazón. La Muerte viene -todo será polvo: bajo su imperio- polvo de Lucrecio, polvo de Augusto, polvo de Nerón! Mi vaso lleno -el vino del Anáhuac- mi esfuerzo vano -estéril mi pasión- soy un perdido -soy un marihuano- a beber -a danzar al son de mi canción... Aldeanas del Cauca con olor de azucena; montañesas de Antioquia, con dulzor de colmena; infantinas de Lima, unciosas y augurales, y princesas de México, que es como la alacena familiar que resguarda los más dulces panales; y mozuelos de Cuba, lánguidos, sensuales, ardorosos, baldíos, cual fantasmas que cruzan por unos sueños míos; mozuelos de la grata Cuscatlán -¡oh ambrosía!- y mozuelos de Honduras, donde hay alondras ciegas por las selvas oscuras; entrad en la danza, en el feliz torbellino: reíd, jugad al son de mi canción: la piña y la guanábana aroman el camino y un vino de palmeras aduerme el corazón. La Muerte viene, todo será polvo: ¡polvo de Hidalgo, polvo de Bolívar, polvo en la urna, y rota ya la urna, polvo en la ceguedad del aquilón! Mi vaso lleno -el vino del Anáhuac- mi esfuerzo vano -estéril mi pasión- soy un perdido -soy un marihuano- a beber -a danzar al son de mi canción... La noche es bella en su embriaguez de mieles, la tierra es grata en su cendal de brumas; vivir es dulce, con dulzor de trinos; canta el amor, espigan los donceles, se puebla el mundo, se urden los destinos... ¡Que el jugo de las viñas me alivie el corazón! A beber, a danzar en raudos torbellinos, vano el esfuerzo, estéril la pasión... A ti que me reprochas el arcano sentido del amor que va en mi verso fúlgido y hondo, lúgubre y arcano, te hablo en la triste vanidad del verso: tú en la muerte rendido, yo en la muerte, ni un grito apenas del afán del mundo podrá hallar eco en la oquedad vacía. El polvo reina -EL POLVO, EL IRACUNDO!- Alegría! Alegría! Alegría!
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