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"camina" poems
en la hora de monet tus ojos me arrullan mi cabeza despejada me da un sorbo de realidad mientras tus ojos me acarician en la hora de monet los ojos me duelen, pero veo mas claro que nunca absorbo la luz, y los olores de las damas hermosas que se cruzan en mi camino, busco en sus ojos un rastro de los tuyos. mientras el sueño me acorrala, otro dia de pesadillas y llamadas funestas pero todo brilla aun en un cielo de monet, con tu hermosa mirada en el rabillo de mi ojo. asi en la hora de monet, tus ojos brillan mas, y la soledad pesa menos quel corazon funesto de algun creep en esta hora la cobardia del mundo pesa menos, todo es menos ****** tu actitud de pato feo contraste con tu belleza de cisne en un cielo de monet, con la vista hermosa en mi cabeza, todo se aclara la realidad ya no es funesta, en un dia claro la realidad me golpea el pasado ya no pesa. LA CALIDEZ PERDIDA EN LOS OJOS EQUIVOCADOS ENTRE PERDIDA Y DESEO ME FUI DISOLVIENDO, COMO LA LUZ DEL ALBA FRENTE AL SOL DE LA TARDE QUE GANA FUERZA EN UN CIELO OBSCURO, EL PASADO VOLVIO, ROMPIO EN DOS EL DESEO HERMOSO. asi en un cielo de monet la realidad me golpea la cara, tus ofenzas y el desden borraron el deseo, que se deshizo como arena entre mis dedos. EN UN CIELO OSCURO VOLVIO LA FARZA Y EL CAPRICHO, LO QUISIERON TODO, Y OTRA VEZ CON TRAMPAS BORRARON TODO RASTRO DE BELLEZA. EN UN CIELO DE MONET EL DESEO SE VOLVIO UN PESAR, Y TU MUNDO FUNESTO SE VOLVIO A METER EN MI CAMINO. PERO AHORA LA REALIDAD NO ME PESA, SE VUELVE HERMOSA. EN UN CIELO DE MONET ENCONTRAR UNA MUJER HERMOSA DARLE PLACER Y DELEITES MIENTRAS EL MUNDO MIRA, Y LA CALLE RUGE, LA DROIT   MIRA Y LADRA POR ALGUIEN QUE PERDIO POR DEFENDER BASURA . BAJO LA BOVEDA ESTRELLADA , TODO BRILLA AHORA EN LIBERTAD , CAMINANDO ENTRE LA GENTE COMO UN LEON QUE CAMINA ENTRE CORDEROS OBSERVANDO A LOS OJOS , ESPERANDO A MI LEONA O MI TIGREZA.
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Dec 21, 2014
Dec 21, 2014 at 10:12 PM UTC
TUS OJOS YOUR EYES
en la hora de monet tus ojos me arrullan mi cabeza despejada me da un sorbo de realidad mientras tus ojos me acarician en la hora de monet los ojos me duelen, pero veo mas claro que nunca absorbo la luz, y los olores de las damas hermosas que se cruzan en mi camino, busco en sus ojos un rastro de los tuyos. mientras el sueño me acorrala, otro dia de pesadillas y llamadas funestas pero todo brilla aun en un cielo de monet, con tu hermosa mirada en el rabillo de mi ojo. asi en la hora de monet, tus ojos brillan mas, y la soledad pesa menos quel corazon funesto de algun creep en esta hora la cobardia del mundo pesa menos, todo es menos ****** tu actitud de pato feo contraste con tu belleza de cisne en un cielo de monet, con la vista hermosa en mi cabeza, todo se aclara la realidad ya no es funesta, en un dia claro la realidad me golpea el pasado ya no pesa. LA CALIDEZ PERDIDA EN LOS OJOS EQUIVOCADOS ENTRE PERDIDA Y DESEO ME FUI DISOLVIENDO, COMO LA LUZ DEL ALBA FRENTE AL SOL DE LA TARDE QUE GANA FUERZA EN UN CIELO OBSCURO, EL PASADO VOLVIO, ROMPIO EN DOS EL DESEO HERMOSO. asi en un cielo de monet la realidad me golpea la cara, tus ofenzas y el desden borraron el deseo, que se deshizo como arena entre mis dedos. EN UN CIELO OSCURO VOLVIO LA FARZA Y EL CAPRICHO, LO QUISIERON TODO, Y OTRA VEZ CON TRAMPAS BORRARON TODO RASTRO DE BELLEZA. EN UN CIELO DE MONET EL DESEO SE VOLVIO UN PESAR, Y TU MUNDO FUNESTO SE VOLVIO A METER EN MI CAMINO. PERO AHORA LA REALIDAD NO ME PESA, SE VUELVE HERMOSA. EN UN CIELO DE MONET ENCONTRAR UNA MUJER HERMOSA DARLE PLACER Y DELEITES MIENTRAS EL MUNDO MIRA, Y LA CALLE RUGE, LA DROIT   MIRA Y LADRA POR ALGUIEN QUE PERDIO POR DEFENDER BASURA . BAJO LA BOVEDA ESTRELLADA , TODO BRILLA AHORA EN LIBERTAD , CAMINANDO ENTRE LA GENTE COMO UN LEON QUE CAMINA ENTRE CORDEROS OBSERVANDO A LOS OJOS , ESPERANDO A MI LEONA O MI TIGREZA.
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Los animales fueron imperfectos, largos de cola, tristes de cabeza. Poco a poco se fueron componiendo, haciéndose paisaje, adquiriendo lunares, gracia, vuelo. El gato, sólo el gato apareció completo y orgulloso: nació completamente terminado, camina solo y sabe lo que quiere. El hombre quiere ser pescado y pájaro, la serpiente quisiera tener alas, el perro es un *** desorientado, el ingeniero quiere ser poeta, la mosca estudia para golondrina, el poeta trata de imitar la mosca, pero el gato quiere ser sólo gato y todo gato es gato desde bigote a cola, desde presentimiento a rata viva, desde la noche hasta sus ojos de oro. No hay unidad como él, no tienen la luna ni la flor tal contextura: es una sola cosa como el sol o el topacio, y la elástica línea en su contorno firme y sutil es como la línea de la proa de una nave. Sus ojos amarillos dejaron una sola ranura para echar las monedas de la noche. Oh pequeño emperador sin orbe, conquistador sin patria, mínimo tigre de salón, nupcial sultán del cielo de las tejas eróticas, el viento del amor en la intemperie reclamas cuando pasas y posas cuatro pies delicados en el suelo, oliendo, desconfiando de todo lo terrestre, porque todo es inmundo para el inmaculado pie del gato. Oh fiera independiente de la casa, arrogante vestigio de la noche, perezoso, gimnástico y ajeno, profundísimo gato, policía secreta de las habitaciones, insignia de un desaparecido terciopelo, seguramente no hay enigma en tu manera, tal vez no eres misterio, todo el mundo te sabe y perteneces al habitante menos misterioso, tal vez todos lo creen, todos se creen dueños, propietarios, tíos de gatos, compañeros, colegas, discípulos o amigos de su gato. Yo no. Yo no suscribo. Yo no conozco al gato. Todo lo sé, la vida y su archipiélago el mar y la ciudad incalculable, la botánica, el gineceo con sus extravíos, el por y el menos de la matemática, los embudos volcánicos del mundo, la cáscara irreal del cocodrilo, la bondad ignorada del bombero, el atavismo azul del sacerdote, pero no puedo descifrar un gato. Mi razón resbaló en su indiferencia, sus ojos tienen números de oro.
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Oda al gato
Los animales fueron imperfectos, largos de cola, tristes de cabeza. Poco a poco se fueron componiendo, haciéndose paisaje, adquiriendo lunares, gracia, vuelo. El gato, sólo el gato apareció completo y orgulloso: nació completamente terminado, camina solo y sabe lo que quiere. El hombre quiere ser pescado y pájaro, la serpiente quisiera tener alas, el perro es un *** desorientado, el ingeniero quiere ser poeta, la mosca estudia para golondrina, el poeta trata de imitar la mosca, pero el gato quiere ser sólo gato y todo gato es gato desde bigote a cola, desde presentimiento a rata viva, desde la noche hasta sus ojos de oro. No hay unidad como él, no tienen la luna ni la flor tal contextura: es una sola cosa como el sol o el topacio, y la elástica línea en su contorno firme y sutil es como la línea de la proa de una nave. Sus ojos amarillos dejaron una sola ranura para echar las monedas de la noche. Oh pequeño emperador sin orbe, conquistador sin patria, mínimo tigre de salón, nupcial sultán del cielo de las tejas eróticas, el viento del amor en la intemperie reclamas cuando pasas y posas cuatro pies delicados en el suelo, oliendo, desconfiando de todo lo terrestre, porque todo es inmundo para el inmaculado pie del gato. Oh fiera independiente de la casa, arrogante vestigio de la noche, perezoso, gimnástico y ajeno, profundísimo gato, policía secreta de las habitaciones, insignia de un desaparecido terciopelo, seguramente no hay enigma en tu manera, tal vez no eres misterio, todo el mundo te sabe y perteneces al habitante menos misterioso, tal vez todos lo creen, todos se creen dueños, propietarios, tíos de gatos, compañeros, colegas, discípulos o amigos de su gato. Yo no. Yo no suscribo. Yo no conozco al gato. Todo lo sé, la vida y su archipiélago el mar y la ciudad incalculable, la botánica, el gineceo con sus extravíos, el por y el menos de la matemática, los embudos volcánicos del mundo, la cáscara irreal del cocodrilo, la bondad ignorada del bombero, el atavismo azul del sacerdote, pero no puedo descifrar un gato. Mi razón resbaló en su indiferencia, sus ojos tienen números de oro.
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Mil años Por las calles vacias de la ciudad, camina con su soledad y sabe Dios qué angustias la acompañarán? Y se va triste con su soledad, vestida de blanco como las palomas ella se ve volar Bájale la luna y no volvera jamas, ella no regresara Y se va triste con su soledad con sus estrellitas de mar, a dónde la llevarán? Gerarldina aguanta un poco mas, ojitos blandos como la espuma del mar dejame juntar tus lagrimitas de sal para que los pecesitos puedan nadar Por las calles vacias de la ciudad, lleva pena en el alma que dolores sus labios callaran? Que memorias viejas habra dejado atrás? quiere dormir y no despertar jamás con los angelitos quiere soñar Mil años soñara a la orrila del mar Empiezas tu jornada desde la gran ciudad, qué esperas encontrar?
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Jun 21, 2013
Jun 21, 2013 at 1:28 AM UTC
Mil años
Yo, para todo viaje -siempre sobre la madera de mi vagón de tercera-, voy ligero de equipaje. Si es de noche, porque no acostumbro a dormir yo, y de día, por mirar los arbolitos pasar, yo nunca duermo en el tren, y, sin embargo, voy bien. ¡Este placer de alejarse! Londres, Madrid, Ponferrada, tan lindos... para marcharse. Lo molesto es la llegada. Luego, el tren, al caminar, siempre nos hace soñar; y casi, casi olvidamos el jamelgo que montamos. ¡Oh, el pollino que sabe bien el camino! ¿Dónde estamos? ¿Dónde todos nos bajamos? ¡Frente a mí va una monjita tan bonita! Tiene esa expresión serena que a la pena da una esperanza infinita. Y yo pienso: Tú eres buena; porque diste tus amores a Jesús; porque no quieres ser madre de pecadores. Mas tú eres maternal, bendita entre las mujeres, madrecita virginal. Algo en tu rostro es divino bajo tus cofias de lino. Tus mejillas -esas rosas amarillas- fueron rosadas, y, luego, ardió en tus entrañas fuego; y hoy, esposa de la Cruz, ya eres luz, y sólo luz... ¡Todas las mujeres bellas fueran, como tú, doncellas en un convento a encerrarse!... ¡Y la niña que yo quiero, ay, preferirá casarse con un mocito barbero! El tren camina y camina, y la máquina resuella, y tose con tos ferina. ¡Vamos en una centella!
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El tren
El cielo eterno gira arriba de los edificios que como centinelas vigilan los caminos ya pisados por tantas suelas. Los desagües húmedos y las papeleras desbordantes. Las murallas añejas, pintadas y ralladas. Letras y diseños de decenios; rojo como el fuego y a la vez azul y arcano. '...Estuvo aquí'. Las lámparas paradas fielmente y derechas; Han estado ahí por tanto tiempo, sin cambio y constante. La gente se evapora, como el agua en un charco de barro. Como sus conversaciones son como el reclamo de los pájaros. En el parque, las ramas de los arboles balancean en el viento, mientras que la gente camina por los retiros verdes y las fuentes como dedos esbeltos que se abren y enganchan. La ciudad entera baila detrás del fuego en el equinoccio, bautizado por la luz de las estrellas
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Jan 18, 2012
Jan 18, 2012 at 2:35 AM UTC
La tarde (Spanish/Español)
A medida que nos aproximamos las piedras se van dando mejor. Desnudo, anacorético, las ventanas idénticas entre sí, como la vida de sus monjes, el Escorial levanta sus muros de granito por los que no treparán nunca los mandingas, pues ni aún dentro de novecientos años. hallarán una arruga donde hincar sus pezuñas de azufre y pedernal. Paradas en lo alto de las chimeneas, las cigüeñas meditan la responsabilidad de ser la única ornamentación del monasterio, mientras el viento que reza en las rendijas ahuyenta las tentaciones que amenazan entrar por el tejado. Cencerro de las piedras que pastan en los alrededores, las campanas de la iglesia espantan a los ángeles que viven en su torre y suelen tomarlos de improviso, haciéndoles perder alguna pluma sobre el adoquinado de los patios. ¡Corredores donde el silencio tonifica la robustez de las columnas! ¡Salas donde la austeridad es tan grande, que basta una sonrisa de mujer para que nos asedien los pecados de Bosch y sólo se desbanden en retirada al advertir que nuestro guía es nuestro propio arcángel, que se ha disfrazado de guardián! Los visitantes, la cabeza hundida entre los hombros (así la Muerte no los podrá agarrar como se agarra a un gato), descienden a las tumbas y al pudridero, y al salir, perciben el esqueleto de la gente con la misma facilidad con que antes les distinguían la nariz. Cuando una luna fantasmal nieva su luz en las techumbres, los ruidos de las inmediaciones adquieren psicologías criminales, y el silencio alcanza tal intensidad, que se camina como si se entrara en un concierto, y se contienen las ganas de toser por temor a que el eco repita nuestra tos hasta convencernos de que estamos tuberculosos. ¡Horas en que los perros se enloquecen de soledad y en las que el miedo hace girar las cabezas de las lechuzas y de los hombres, quienes, al enfrentarnos, se persignan bajo el embozo por si nosotros fuéramos Satán!
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Escorial
A medida que nos aproximamos las piedras se van dando mejor. Desnudo, anacorético, las ventanas idénticas entre sí, como la vida de sus monjes, el Escorial levanta sus muros de granito por los que no treparán nunca los mandingas, pues ni aún dentro de novecientos años. hallarán una arruga donde hincar sus pezuñas de azufre y pedernal. Paradas en lo alto de las chimeneas, las cigüeñas meditan la responsabilidad de ser la única ornamentación del monasterio, mientras el viento que reza en las rendijas ahuyenta las tentaciones que amenazan entrar por el tejado. Cencerro de las piedras que pastan en los alrededores, las campanas de la iglesia espantan a los ángeles que viven en su torre y suelen tomarlos de improviso, haciéndoles perder alguna pluma sobre el adoquinado de los patios. ¡Corredores donde el silencio tonifica la robustez de las columnas! ¡Salas donde la austeridad es tan grande, que basta una sonrisa de mujer para que nos asedien los pecados de Bosch y sólo se desbanden en retirada al advertir que nuestro guía es nuestro propio arcángel, que se ha disfrazado de guardián! Los visitantes, la cabeza hundida entre los hombros (así la Muerte no los podrá agarrar como se agarra a un gato), descienden a las tumbas y al pudridero, y al salir, perciben el esqueleto de la gente con la misma facilidad con que antes les distinguían la nariz. Cuando una luna fantasmal nieva su luz en las techumbres, los ruidos de las inmediaciones adquieren psicologías criminales, y el silencio alcanza tal intensidad, que se camina como si se entrara en un concierto, y se contienen las ganas de toser por temor a que el eco repita nuestra tos hasta convencernos de que estamos tuberculosos. ¡Horas en que los perros se enloquecen de soledad y en las que el miedo hace girar las cabezas de las lechuzas y de los hombres, quienes, al enfrentarnos, se persignan bajo el embozo por si nosotros fuéramos Satán!
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Las huestes de don Rodrigo   desmayaban y huían cuando en la octava batalla   sus enemigos vencían. Rodrigo deja sus tiendas   y del real se salía, solo va el desventurado,   sin ninguna compañía; el caballo de cansado   ya moverse no podía, camina por donde quiera   sin que él le estorbe la vía. El rey va tan desmayado   que sentido no tenía; muerto va de sed y hambre,   de velle era gran mancilla; iba tan tinto de sangre   que una brasa parecía. Las armas lleva abolladas,   que eran de gran pedrería; la espada lleva hecha sierra   de los golpes que tenía; el almete de abollado   en la cabeza se hundía; la cara llevaba hinchada   del trabajo que sufría. Subióse encima de un cerro,   el más alto que veía; desde allí mira su gente   cómo iba de vencida; de allí mira sus banderas   y estandartes que tenía, cómo están todos pisados   que la tierra los cubría; mira por los capitanes,   que ninguno parescía; mira el campo tinto en sangre,   la cual arroyos corría. Él, triste de ver aquesto,   gran mancilla en sí tenía, llorando de los sus ojos   desta manera decía: «Ayer era rey de España,   hoy no lo soy de una villa; ayer villas y castillos,   hoy ninguno poseía; ayer tenía criados   y gente que me servía, hoy no tengo ni una almena,   que pueda decir que es mía. ¡Desdichada fue la hora,   desdichado fue aquel día en que nací y heredé   la tan grande señoría, pues lo había de perder   todo junto y en un día! ¡Oh muerte!, ¿por qué no vienes   y llevas esta alma mía de aqueste cuerpo mezquino,   pues se te agradecería?»
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Romance sexto. el reino perdido
Las huestes de don Rodrigo   desmayaban y huían cuando en la octava batalla   sus enemigos vencían. Rodrigo deja sus tiendas   y del real se salía, solo va el desventurado,   sin ninguna compañía; el caballo de cansado   ya moverse no podía, camina por donde quiera   sin que él le estorbe la vía. El rey va tan desmayado   que sentido no tenía; muerto va de sed y hambre,   de velle era gran mancilla; iba tan tinto de sangre   que una brasa parecía. Las armas lleva abolladas,   que eran de gran pedrería; la espada lleva hecha sierra   de los golpes que tenía; el almete de abollado   en la cabeza se hundía; la cara llevaba hinchada   del trabajo que sufría. Subióse encima de un cerro,   el más alto que veía; desde allí mira su gente   cómo iba de vencida; de allí mira sus banderas   y estandartes que tenía, cómo están todos pisados   que la tierra los cubría; mira por los capitanes,   que ninguno parescía; mira el campo tinto en sangre,   la cual arroyos corría. Él, triste de ver aquesto,   gran mancilla en sí tenía, llorando de los sus ojos   desta manera decía: «Ayer era rey de España,   hoy no lo soy de una villa; ayer villas y castillos,   hoy ninguno poseía; ayer tenía criados   y gente que me servía, hoy no tengo ni una almena,   que pueda decir que es mía. ¡Desdichada fue la hora,   desdichado fue aquel día en que nací y heredé   la tan grande señoría, pues lo había de perder   todo junto y en un día! ¡Oh muerte!, ¿por qué no vienes   y llevas esta alma mía de aqueste cuerpo mezquino,   pues se te agradecería?»
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Paso a Nuestro Amo y Señor andas, lienzo y candelabros. Paso a Nuestro Salvador el Señor de los Milagros. La calle es un río humano por cuyo cauce, la gente muy acompasadamente camina desde temprano. "Avancen, avancen hermanos, no estorben al cargador..." grita el Capataz Mayor que las cuadrillas comanda. "Paso, que vienen las andas, paso a Nuestro Amo y Señor..." Por las calles se desborda aquel torrente morado; gimen los pies maltratados, la Fe permanece sorda. La multitud que lo aborda da marco al rey de los cuadros: Caídas y descalabros en aquella mar mulata, y cual velero de plata andas, lienzo y candelabros. Una señora morena le ofrece todos sus hijos; una ciega de ojos fijos pídele Luz Nazarena; azota una Magdalena su vil cuerpo pecador. Al paso del Redentor doblan tristes las campanas "Avancen, avancen hermanas, paso a Nuestro Salvador..." Sobre el lienzo de Jesús la tarde pinta una sombra. Sobre las frentes se nombra señal dela Santa Cruz... Bajo un cirio -santa luz- A Ti, Señor, me consagro, y de tus perfiles magros venga a nos tu Redención que nunca negó perdón el Señor de los Milagros.
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Al señor de los milagros
Posmotrite tam Ako dito sa aking puso Ich saB da an diesem Tag ein Blick in unsere Seele Ahora camina por delante de mi todos los dias Ti penso tutti i giorni, ma Mamihlapinatapai
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Jul 9, 2014
Jul 9, 2014 at 9:04 PM UTC
Love Translated
Me habéis preguntado qué hila el crustáceo entre sus patas de oro y os respondo: El mar lo sabe. Me decís qué espera la ascidia en su campana transparente? Qué espera? Yo os digo, espera como vosotros el tiempo. Me preguntáis a quién alcanza el abrazo del alga Macrocustis? Indagadlo, indagadlo a cierta hora, en cierto mar que conozco. Sin duda me preguntaréis por el marfil maldito del narwhal, para que yo os conteste de qué modo el unicornio marino agoniza arponeado. Me preguntáis tal vez por las plumas alcionarias que tiemblan en los puros orígenes de la marea austral? Y sobre la construcción cristalina del pólipo habéis barajado, sin duda, una pregunta más, desgranándola ahora? Queréis saber la eléctrica materia de las púas del fondo? La armada estalactita que camina quebrándose? El anzuelo del pez pescador, la música extendida en la profundidad como un hilo en el agua? Yo os quiero decir que esto lo sabe el mar, que la vida en sus arcas es ancha como la arena, innumerable y pura y entre las uvas sanguinarias el tiempo ha pulido la dureza de un pétalo, la luz de la medusa y ha desgranado el ramo de sus hebras corales desde una cornucopia de nácar infinito. Yo no soy sino la red vacía que adelanta ojos humanos, muertos en aquellas tinieblas, dedos acostumbrados al triángulo, medidas de un tímido hemisferio de naranja. Anduve como vosotros escarbando la estrella interminable, y en mi red, en la noche, me desperté desnudo, única presa, pez encerrado en el viento.
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Me habéis preguntado qué hila el crustáceo entre sus patas de oro y os respondo: El mar lo sabe. Me decís qué espera la ascidia en su campana transparente? Qué espera? Yo os digo, espera como vosotros el tiempo. Me preguntáis a quién alcanza el abrazo del alga Macrocustis? Indagadlo, indagadlo a cierta hora, en cierto mar que conozco. Sin duda me preguntaréis por el marfil maldito del narwhal, para que yo os conteste de qué modo el unicornio marino agoniza arponeado. Me preguntáis tal vez por las plumas alcionarias que tiemblan en los puros orígenes de la marea austral? Y sobre la construcción cristalina del pólipo habéis barajado, sin duda, una pregunta más, desgranándola ahora? Queréis saber la eléctrica materia de las púas del fondo? La armada estalactita que camina quebrándose? El anzuelo del pez pescador, la música extendida en la profundidad como un hilo en el agua? Yo os quiero decir que esto lo sabe el mar, que la vida en sus arcas es ancha como la arena, innumerable y pura y entre las uvas sanguinarias el tiempo ha pulido la dureza de un pétalo, la luz de la medusa y ha desgranado el ramo de sus hebras corales desde una cornucopia de nácar infinito. Yo no soy sino la red vacía que adelanta ojos humanos, muertos en aquellas tinieblas, dedos acostumbrados al triángulo, medidas de un tímido hemisferio de naranja. Anduve como vosotros escarbando la estrella interminable, y en mi red, en la noche, me desperté desnudo, única presa, pez encerrado en el viento.
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No digáis que, agotado su tesoro, de asuntos falta, enmudeció la lira; podrá no haber poetas; pero siempre         habrá poesía.Mientras las ondas de la luz al beso         palpiten encendidas, mientras el sol las desgarradas nubes         de fuego y oro vista, mientras el aire en su regazo lleve         perfumes y armonías, mientras haya en el mundo primavera,         ¡habrá poesía!Mientras la ciencia a descubrir no alcance         las fuentes de la vida, y en el mar o en el cielo haya un abismo         que al cálculo resista, mientras la humanidad siempre avanzando         no sepa a dó camina, mientras haya un misterio para el hombre,         ¡habrá poesía!Mientras se sienta que se ríe el alma,         sin que los labios rían; mientras se llore, sin que el llanto acuda         a nublar la pupila; mientras el corazón y la cabeza         batallando prosigan, mientras haya esperanzas y recuerdos,         ¡habrá poesía!Mientras haya unos ojos que reflejen         los ojos que los miran, mientras responda el labio suspirando         al labio que suspira, mientras sentirse puedan en un beso         dos almas confundidas, mientras exista una mujer hermosa,         ¡habrá poesía!
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Rima iv
Una mujer camina hacia su casa, es la hora de salir más ella llega. Se quita el maquillaje de la cara, su hermano impaciente la espera. Por el día es una dama callada, viste de uniforme con la cara lavada. Cae la noche y ya no es lo que era hace lo que quiere, es una pantera. Por el día observa y por la noche olvida, que sus problemas aparecen con la luz del día.
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Nov 14, 2013
Nov 14, 2013 at 9:36 AM UTC
La pantera.
Liliana, ¿está mal que esté celoso del vaso que toca tus labios lucios? o el sol de la mañana que acaricia tu suave piel? ¿es incorrecto que soy celoso del viento de la tarde que suavemente mueve su pelo sedoso? Y la música que penitrates tu alma? Es malo que estoy celoso del espejo que ve y refleja tus ojos como la luz de la luna sobre un mar en calma? ¿está mal que esté celoso de la ropa que abraza tu cuerpo como me gusta hacer? O la música que llena tu alma con pasión? ¿es incorrecto que soy celoso del gatito que le hace sonreír? ¿y la almohada que acuna suavemente tu cabeza mientras sueñas? ¿está mal que estoy celoso de aquellos que pueden escuchar la música encantadora que es su voz? ¿o aquellos que pueden ver la forma en que camina con elegancia como una princesa en una película? ¿es incorrecto que en su ausencia parezco a un barco sin un timón? ¿o que te echo tanto de menos es como un dolor físico? Si todos estos sentimientos están equivocados nunca voy a ser correcto, porque las palabras en este poema nunca puede ser suficiente para decirte cuánto te amo.
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Aug 26, 2017
Aug 26, 2017 at 4:17 PM UTC
To my wife Liliana
"en qué consiste el juego de la muerte" preguntó sammy mccoy parado en sus dos niños el que fue el que sería "en qué consiste el juego de la muerte" preguntó sin embargo antes había bebido toda la leche de la mañana jugos del cielo o de la vaca madre según untándola con los sueños que se le cían de la noche anterior sammy mccoy era odiado frecuentemente por una mujer que no le daba hijos sino palos en la cabeza en el costado en la mitad del desayuno esa fiebre de cada palo que le dieron brotó una flor de leche o fiebre que le comía el corazón peor todo se come el corazón y sammy nunca se rendía sammy mccoy no se rendía defendiéndose con nada: con la memoria del calor con la cucharita que perdió una vez revolviendo la infancia con todo lo que iba rezando o padeciendo con su pelela mesmamente así del pecho le fue saliendo una dragona con pañuelo y la luz como muchacha envuelta en aire como dos niños sobre los que niño sammy mccoy se paraba y "en qué consiste el juego de la muerte" preguntaba ya cara a cara con la gran dolora cuando murió sammy mccoy los dos niños se le despegaron el que fue se le pudrió y el que iba a ser también y de todos modos fueron juntos lo que la lluvia o sol o gran planeta o la sistema de vivir separan la muerte lo junta otra vez pero sammy mccoy habló todavía "en qué consiste el juego de la muerte" preguntó y ya más nada preguntó de sus falanges ángeles con mudos salían con la boca tapada a cucharita a memoria a calor "güeya güeya" gritaban sus dos niños ninguna mujer salvo la sombra los juntó qué vergüenzas animales y las caritas les brillaban calientes así ha de ser caritas de oro señoras presidentas o almas cuyas acabaran a los pieses de sammy el que camina sammy mccoy pisó el sol y partió
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Lamento por la cucharita de sammy mccoy
"en qué consiste el juego de la muerte" preguntó sammy mccoy parado en sus dos niños el que fue el que sería "en qué consiste el juego de la muerte" preguntó sin embargo antes había bebido toda la leche de la mañana jugos del cielo o de la vaca madre según untándola con los sueños que se le cían de la noche anterior sammy mccoy era odiado frecuentemente por una mujer que no le daba hijos sino palos en la cabeza en el costado en la mitad del desayuno esa fiebre de cada palo que le dieron brotó una flor de leche o fiebre que le comía el corazón peor todo se come el corazón y sammy nunca se rendía sammy mccoy no se rendía defendiéndose con nada: con la memoria del calor con la cucharita que perdió una vez revolviendo la infancia con todo lo que iba rezando o padeciendo con su pelela mesmamente así del pecho le fue saliendo una dragona con pañuelo y la luz como muchacha envuelta en aire como dos niños sobre los que niño sammy mccoy se paraba y "en qué consiste el juego de la muerte" preguntaba ya cara a cara con la gran dolora cuando murió sammy mccoy los dos niños se le despegaron el que fue se le pudrió y el que iba a ser también y de todos modos fueron juntos lo que la lluvia o sol o gran planeta o la sistema de vivir separan la muerte lo junta otra vez pero sammy mccoy habló todavía "en qué consiste el juego de la muerte" preguntó y ya más nada preguntó de sus falanges ángeles con mudos salían con la boca tapada a cucharita a memoria a calor "güeya güeya" gritaban sus dos niños ninguna mujer salvo la sombra los juntó qué vergüenzas animales y las caritas les brillaban calientes así ha de ser caritas de oro señoras presidentas o almas cuyas acabaran a los pieses de sammy el que camina sammy mccoy pisó el sol y partió
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La de amores intermitentes y fugaces. A quien le dan un intento pero no dos chances. La de encuentros efímeros a escondidas. Escapes irreales, soñadas huidas. Su tímida personalidad versátil en ocasiones se torna agobiantemente volátil. Tiene esa extraña energía que la hace genuina, de cada rosa muerta conserva una letal espina. La que camina a través de la multitud con la cabeza en alto y una desafiante actitud, con su corto vestido ajustado y labios de rojo tirando a morado. Muchos la devoran con una mirada ardiente. Secretamente eso es lo que espera impaciente. Guiña un ojo e irrumpe sin previo aviso. Te invita al lado equivocado del paraíso. Especialmente a vos, nudillos de luchador. Vos, que llevas ese mote de ganador. Sus coloridos caprichos a los demás alteran, pero ella actúa como si no lo supiera. Y en sus solitarias caminatas a veces hace una parada en aquel café donde la triste rutina se ve pausada. Pide un jugo de naranja y se sienta en una mesa de afuera, el vestido se le sube demasiado pero sabe lo que genera. Piernas cruzadas provocativamente, su lengua juega con el sorbete de forma inocente. Su piel de seda emana cierta energía que te golpea con imágenes de todo lo que le harías. La de pícaras sonrisas, labios sabor miel, sabe que de sólo pensarlo te quema la piel.
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Jul 15, 2018
Jul 15, 2018 at 2:06 AM UTC
El lado equivocado del paraíso.
¿Miras este Gigante corpulento Que con soberbia y gravedad camina? Pues por de dentro es trapos y fajina, Y un ganapán le sirve de cimiento. Con su alma vive y tiene movimiento, Y adonde quiere su grandeza inclina, Mas quien su aspecto rígido examina Desprecia su figura y ornamento. Tales son las grandezas aparentes De la vana ilusión de los Tiranos, Fantásticas escorias eminentes. ¿Veslos arder en púrpura, y sus manos En diamantes y piedras diferentes? Pues asco dentro son, tierra y gusanos.
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Desengaño de la exterior apariencia, con el examen interior y verdadero
Ya en los campos de Jaén, amanece. Corre el tren por sus brillantes rieles, devorando matorrales, alcaceles, terraplenes, pedregales, olivares, caseríos, praderas y cardizales, montes y valles sombríos. Tras la turbia ventanilla, pasa la devanadera del campo de primavera. La luz en el techo brilla de mi vagón de tercera. Entre nubarrones blancos, oro y grana; la niebla de la mañana huyendo por los barrancos. ¡Este insomne sueño mío! ¡Este frío de un amanecer en vela!... Resonante, jadeante, marcha el tren. El campo vuela. Enfrente de mí, un señor sobre su manta dormido; un fraile y un cazador -el perro a sus pies tendido-. Yo contemplo mi equipaje, mi viejo saco de cuero; y recuerdo otro viaje hacia las tierras del Duero. Otro viaje de ayer por la tierra castellana -¡pinos del amanecer entre Almazán y Quintana!- ¡Y alegría de un viajar en compañía! ¡Y la unión que ha roto la muerte un día! ¡Mano fría que aprietas mi corazón! Tren, camina, silba, humea, acarrea tu ejército de vagones, ajetrea maletas y corazones. Soledad, sequedad. Tan pobre me estoy quedando que ya ni siquiera estoy conmigo, ni sé si voy conmigo a solas viajando.
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Otro viaje
Hermano: hay cuatro o cinco nombres obscuros que sangran la poesía. El exterminio asiste a los amantes. Hay quien sin darse cuenta camina en el suicidio como si visitara la muerte de un extraño. El hombre dice polvo y soledad y angustia. La esperanza, asustada, se refugia en los niños y en los tontos y en nosotros, los que todavía, por la gracia del verbo, somos desgraciados. La tierra ignora, el hombre trata de conocer, levanta la cabeza en que los ojos brillan. Hermano: estoy enfermo, estamos bebiendo diariamente vida y muerte mezcladas, en nuestro pan hay piedras, tenemos sucio el llanto, acudimos a nuestro corazón como a una casa limpia, pero tenemos que dormir sobre montones de basura y cuando llega el día no podemos tomar leche al pie de la vaca sino brebajes de perdición en manos de brujas. Amanecer no es hoy darse cuenta del día. La sangre a veces se congela en los ojos que quieren ver el mundo. Tu mano de amor se hará de piedra si tratas de secar el llanto a tu vecino. No hables, no escuches nada, no socorras, no llames en tu auxilio, que cada quien se ahogue bajo sus propios gritos, en sus gestos de espanto para la mímica universal. Hermano: tu desaliento no tiene sentido, óyeme hablar de la primavera. Yo siento a veces que los pulmones se me quiebran, que la carne toda se me quiebra igual que un vidrio golpeado por un martillo; siento que alguien les aprieta el pescuezo a los pájaros dentro de las jaulas, que alguien mete un perro y un gato en un costal, que les dan con un mazo en la nuca a los corderos, que degüellan niñas, juntándoles la cabeza a la espalda, pero óyeme hablar de la primavera. La miel se cosecha todavía en las bodegas y en los libros. La ternura existe. Vamos a morirnos cada quien en su sitio calladamente. No hay que darle importancia.
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Carta a jorge
Hermano: hay cuatro o cinco nombres obscuros que sangran la poesía. El exterminio asiste a los amantes. Hay quien sin darse cuenta camina en el suicidio como si visitara la muerte de un extraño. El hombre dice polvo y soledad y angustia. La esperanza, asustada, se refugia en los niños y en los tontos y en nosotros, los que todavía, por la gracia del verbo, somos desgraciados. La tierra ignora, el hombre trata de conocer, levanta la cabeza en que los ojos brillan. Hermano: estoy enfermo, estamos bebiendo diariamente vida y muerte mezcladas, en nuestro pan hay piedras, tenemos sucio el llanto, acudimos a nuestro corazón como a una casa limpia, pero tenemos que dormir sobre montones de basura y cuando llega el día no podemos tomar leche al pie de la vaca sino brebajes de perdición en manos de brujas. Amanecer no es hoy darse cuenta del día. La sangre a veces se congela en los ojos que quieren ver el mundo. Tu mano de amor se hará de piedra si tratas de secar el llanto a tu vecino. No hables, no escuches nada, no socorras, no llames en tu auxilio, que cada quien se ahogue bajo sus propios gritos, en sus gestos de espanto para la mímica universal. Hermano: tu desaliento no tiene sentido, óyeme hablar de la primavera. Yo siento a veces que los pulmones se me quiebran, que la carne toda se me quiebra igual que un vidrio golpeado por un martillo; siento que alguien les aprieta el pescuezo a los pájaros dentro de las jaulas, que alguien mete un perro y un gato en un costal, que les dan con un mazo en la nuca a los corderos, que degüellan niñas, juntándoles la cabeza a la espalda, pero óyeme hablar de la primavera. La miel se cosecha todavía en las bodegas y en los libros. La ternura existe. Vamos a morirnos cada quien en su sitio calladamente. No hay que darle importancia.
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Anda, date a volar, hazte una abeja; En el jardín florecen amapolas, Y el néctar fino colma las corolas; Mañana el alma tuya estará vieja. Anda, suelta a volar, hazte paloma, Recorre el bosque y picotea granos, Come migajas en distintas manos, La pulpa muerde de fragante poma. Anda, date a volar, sé golondrina, Busca la playa de los soles de oro, Gusta la primavera y su tesoro, La primavera es única y divina. Mueres de sed: no he de oprimirte tanto... Anda, camina por el mundo, sabe; Dispuesta sobre el mar está tu nave: Date a bogar hacia el mejor encanto. Corre, camina más, es poco aquello... Aún quedan cosas que tu mano anhela, Corre, camina, gira, sube y vuela: Gústalo todo porque todo es bello. Echa a volar... mi amor no te detiene, ¡Cómo te entiendo, Bien, cómo te entiendo! Llore mi vida... el corazón se apene... Date a volar, Amor, yo te comprendo. Callada el alma... el corazón partido, Suelto tus alas... ve... pero te espero. ¿Cómo traerás el corazón, viajero? Tendré piedad de un corazón vencido. Para que tanta sed bebiendo cures Hay numerosas sendas para ti... Pero se hace la noche; no te apures... Todas traen a mí...
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Date a volar
Despachadas las cartas y el telegrama, camina por las calles indefinidas y advierte leves diferencias que no le importan y piensa en Aberdeen o en Leyden, más vívidas para él que este laberinto de líneas rectas, no de complejidad, donde lo lleva el tiempo de un hombre cuya verdadera vida está lejos. En una habitación numerada se afeitará después ante un espejo que no volverá a reflejarlo y le parecerá que ese rostro es más inescrutable y más firme que el alma que lo habita y que a lo largo de los años lo labra. Se cruzará contigo en una calle y acaso notarás que es alto y gris y que mira las cosas. Una mujer indiferente le ofrecerá la tarde y lo que pasa del otro lado de unas puertas. El hombre piensa que olvidará su cara y recordará, años después, cerca del Mar del Norte, la persiana o la lámpara. Esa noche, sus ojos contemplarán en un rectángulo de formas que fueron, al jinete y su épica llanura, porque el Far West abarca el planeta y se espeja en los sueños de los hombres que nunca lo han pisado. En la numerosa penumbra, el desconocido se creerá en su ciudad y lo sorprenderá salir a otra, de otro lenguaje y otro cielo. Antes de la agonía, el infierno y la gloria nos están dados; andan ahora por esta ciudad, Buenos Aires, que para el forastero de mi sueño (el forastero que yo he sido bajo otros astros) es una serie de imprecisas imágenes hechas para el olvido.
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El forastero
Ese alto caballero americano cierra el volumen de Montaigne y sale en busca de otro goce que no vale menos, la tarde que ya exalta el llano. Hacia el hondo poniente y su declive, hacia el confín que ese poniente dora, camina por los campos como ahora por la memoria de quien esto escribe. Piensa: Leí los libros esenciales y otros compuse que el oscuro olvido no ha de borrar. Un dios me ha concedido lo que es dado saber a los mortales. Por todo el continente anda mi nombre; no he vivido. Quisiera ser otro hombre.
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Emerson
Un hombre gris avanza por la calle de niebla; No lo sospecha nadie. Es un cuerpo vacío; Vacío como pampa, como mar, como viento, Desiertos tan amargos bajo un cielo implacable. Es el tiempo pasado, y sus alas ahora Entre la sombra encuentran una pálida fuerza; Es el remordimiento, que de noche, dudando, En secreto aproxima su sombra descuidada. No estrechéis esa mano. La yedra altivamente Ascenderá cubriendo los troncos del invierno. Invisible en la calma el hombre gris camina. ¿No sentís a los muertos? Mas la tierra está sorda.
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Remordimiento en traje de noche
Perdida en la noche inmensa. ¿Quien la encontrara? El que muere, cada noche mas lejos se va. Lejos, a la no esperanza. Para quien se fue, aunque el que se queda implore, no vale la fe. Y morirnos tras la muerte, no nos quita cruz, que cada muerto camina por destinta luz.
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Con la flor más alta
You're like a globe Different discoveries on every landmark Beauty on every piece of your heart Those who barely know you only know one continent Journeys through life represent each and every mile I hope to be a small continent on your globe. A small hidden one-a secret- that nobody can find deep in the abyss of your globe Part of your whole but not overbearing just small and undiscovered Takes time to see every inch of the globe But oh god I can not wait for the adventure- Of discovering you
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May 7, 2015
May 7, 2015 at 9:36 AM UTC
Camina de Estrella
Dame, llama invisible, espada fría, tu persistente cólera, para acabar con todo, oh mundo seco, oh mundo desangrado, para acabar con todo. Arde, sombrío, arde sin llamas, apagado y ardiente, ceniza y piedra viva, desierto sin orillas. Arde en el vasto cielo, laja y nube, bajo la ciega luz que se desploma entre estériles peñas. Arde en la soledad que nos deshace, tierra de piedra ardiente, de raíces heladas y sedientas. Arde, furor oculto, ceniza que enloquece, arde invisible, arde como el mar impotente engendra nubes, olas como el rencor y espumas pétreas. Entre mis huesos delirantes, arde; arde dentro del aire hueco, horno invisible y puro; arde como arde el tiempo, como camina el tiempo entre la muerte, con sus mismas pisadas y su aliento; arde como la soledad que te devora, arde en ti mismo, ardor sin llama, soledad sin imagen, sed sin labios. Para acabar con todo, oh mundo seco, para acabar con todo.
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Acabar con todo