Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"bosque" poems
Piano llorón de Genoveva, doliente piano que en tus teclas resumes de la vida el arcano; piano llorón, tus teclas son blancas y son negras, como mis días negros, como mis blancas horas; piano de Genoveva que en la alta noche lloras, que hace muchos inviernos crueles que no te alegras, tu música es historia de poéticos males: habla de encantamientos y de princesas reales, de los pequeños novios que por robar los nidos una tarde nublada se quedaron perdidos en el bosque; y nos cuenta de la niña agraciada que recibió regalos de sus once madrinas, que no invitó a la otra a sus bodas divinas y que sufrió por ello los enojos del hada. Me pareces, oh piano, por tu voz lastimera, una caja de lágrimas, y tu oscura madera me evoca la visita del primer ataúd que recibí en mi casa en plena juventud. Piano de Genoveva, te amo por indiscreto; de tu alma a todo el mundo revelas el secreto; cuentas, uno por uno, todos tus desengaños. Piano llorón, la hermosa más hermosa del valle se nos ha vuelto triste por que tiene treinta años y no hay por todo el pueblo quien ronde por su calle. Genoveva, regálame tu amor crepuscular: esos dulces treinta años yo los puedo adorar. ¡Ruégala tú que al menos, pobre piano llorón, con sus plantas minúsculas me pise el corazón!
0
3.5k
El piano de genoveva
En la grana de un prado sanguíneo o en un bosque de cabezas cercenadas, la viuda reclama la carne de un párvulo ******** Allí donde entonan sus voces un coro de lamentos disonantes. Reniega de su apetito la matriarca del barrio francés Pues los gritos de Joliet no inquietan su consciencia, cosechan en cambio, un jardín de culposos deleites Placeres como solo admite, la maquiavelia de una gioconda que envuelta en lujosos atavíos extiende sus garras al inocente . Ni hablar del perjurio voraz, que oculta a la fantasía la marea virgen del infortunio y el propio siniestro. La desesperación de una madre que devora a sus hijos con el don de Saturno. Para la que no hay erotismo sino aquel que evoca el rigor cadavérico. Vapores que ascienden desde el lecho en descomposición, y alimentan su magia. Celebran el cruento dolor del infante, con la mirada de espanto apenas visible en el carmesí de sus finas pestañas Porque es claro como la luna y tan cierto como la muerte que en la viuda no hay gozo, sin el grito que desgarra la noche. Sin la brea que desciende sobre el horizonte, y la angustia que acompaña la pasión de la masacre.
0
Aug 23, 2015
Aug 23, 2015 at 11:38 AM UTC
La Viuda de París
Tus ojos son la patria del relámpago y de la lágrima, silencio que habla, tempestades sin viento, mar sin olas, pájaros presos, doradas fieras adormecidas, topacios impíos como la verdad, o toño en un claro del bosque en donde la luz canta en el hombro de un árbol y son pájaros todas las hojas, playa que la mañana encuentra constelada de ojos, cesta de frutos de fuego, mentira que alimenta, espejos de este mundo, puertas del más allá, pulsación tranquila del mar a mediodía, absoluto que parpadea, páramo.
0
2k
Tus ojos
Libro, cuando te cierro abro la vida. Escucho entrecortados gritos en los puerros. Los lingotes del cobre cruzan los arenales, bajan a Tocopilla. Es de noche. Entre las islas nuestro océano palpita con sus peces, Toca los pies, los muslos, las costillas calcáreas de mi patria. Toda la noche pega en sus orilla; y con la luz del día amanece cantando como si despertara una guitarra. A mí me llama el golpe del océano. A mí me llama el viento, y Rodríguez me llama, José Antonio, recibí un telegrama del sindicato «Mina» y ella, la que yo amo (no les diré su nombre), me espera en Bucalemu. Libro, tú no has podido empapelarme, no me llenaste de tipografía, de impresiones celestes, no pudiste encuadernar mis ojos, salgo de ti a poblar las arboledas con la ronca familia de mi canto, a trabajar metales encendidos o a comer carne asada junto al fuego en los montes. Amo los libros exploradores, libros con bosque o nieve, profundidad o cielo, pero odio el libro araña en donde el pensamiento fue disponiendo alambre venenoso para que allí se enrede la juvenil y circundante mosca. Libro, déjame libre. Yo no quiero ir vestido de volumen, yo no vengo de un tomo, mis poemas no han comido poemas, devoran apasionados acontecimientos, se nutren de intemperie, extraen alimento de la tierra y los hombres. Libro, déjame andar por los caminos con polvo en los zapatos y sin mitología; vuelve a tu biblioteca, yo me voy por las calles. He aprendido la vida de la vida, el amor lo aprendí de un solo beso, y no pude enseñar a nadie nada sino lo que he vivido, cuanto tuve en común con otros hombres, cuanto luché con ellos: cuanto expresé de todos en mi canto.
0
2.1k
Oda al libro (1)
Libro, cuando te cierro abro la vida. Escucho entrecortados gritos en los puerros. Los lingotes del cobre cruzan los arenales, bajan a Tocopilla. Es de noche. Entre las islas nuestro océano palpita con sus peces, Toca los pies, los muslos, las costillas calcáreas de mi patria. Toda la noche pega en sus orilla; y con la luz del día amanece cantando como si despertara una guitarra. A mí me llama el golpe del océano. A mí me llama el viento, y Rodríguez me llama, José Antonio, recibí un telegrama del sindicato «Mina» y ella, la que yo amo (no les diré su nombre), me espera en Bucalemu. Libro, tú no has podido empapelarme, no me llenaste de tipografía, de impresiones celestes, no pudiste encuadernar mis ojos, salgo de ti a poblar las arboledas con la ronca familia de mi canto, a trabajar metales encendidos o a comer carne asada junto al fuego en los montes. Amo los libros exploradores, libros con bosque o nieve, profundidad o cielo, pero odio el libro araña en donde el pensamiento fue disponiendo alambre venenoso para que allí se enrede la juvenil y circundante mosca. Libro, déjame libre. Yo no quiero ir vestido de volumen, yo no vengo de un tomo, mis poemas no han comido poemas, devoran apasionados acontecimientos, se nutren de intemperie, extraen alimento de la tierra y los hombres. Libro, déjame andar por los caminos con polvo en los zapatos y sin mitología; vuelve a tu biblioteca, yo me voy por las calles. He aprendido la vida de la vida, el amor lo aprendí de un solo beso, y no pude enseñar a nadie nada sino lo que he vivido, cuanto tuve en común con otros hombres, cuanto luché con ellos: cuanto expresé de todos en mi canto.
Continue reading...
76
Vuélveme oh sol a mi destino agreste, lluvia del viejo bosque, devuélveme el aroma y las espadas que caían del cielo, la solitaria paz de pasto y piedra, la humedad de las márgenes del río, el olor del alerce, el viento vivo como un corazón latiendo entre la huraña muchedumbre de la gran araucaria. Tierra, devuélveme tus dones puros, las torres del silencio que subieron de la solemnidad de sus raíces: quiero volver a ser lo que no he sido, aprender a volver desde tan hondo que entre todas las cosas naturales pueda vivir o no vivir: no importa ser una piedra más, la piedra oscura, la piedra pura que se lleva el río.
0
1.9k
Oh tierra, espérame
Amables Brasas en ascuas descienden de un cielo de mosto alcanzando la carnosa fatiga de las ramas y de tus dudas Como dibujos de tinta caminan los animales en celo y un murmullo de elfos empuja hongos y furias hasta el borde del frío donde la tierra se empapa de calma y de lumbre. Es Otoño, y hay luz en tu casa Una luz antigua que me ampara y me guia, siluetas amables que invitan y esperan al que llega siempre tarde del bosque. Un suelo tibio de pisadas y hocicos crepita suave en las repisas doradas un terco ajetreo vegetal y manso se desliza bajo los pies descalzos de un corzo mudo y dorado que llena de asombro la mañana de rocio tejida. Es horizontal la intimidad entre las viñas desposeídas y los árboles insomnes. Los soles maduros acumulan sus frutas sobre el techo de la tarde y todo lo que tiembla al norte del aire se pudre mansamente hacia los tesoros de marzo. Un olor a nueces iza banderas de humo y carne de castañas exhibe el crepúsculo Una canción se esconde y se escucha y unas muchachas se persiguen y se esconden cantando un estribillo prestado por el viajero perdido. Hay voces prendidas en las ventanas que arden lentamente como adioses marchitos Es tiempo de regresos y dormidas semillas, y de animales rumiando los breves días y las largas noches henchidas de cuentos El vino más joven ya rezuma en las jarras un mosto agridulce parece exprimido del cielo No hay prisa pues la luz es lenta en llegar a las cocinas de Otoño perpetuamente encendidas con los rescoldos de los soles más viejos.
0
Sep 29, 2014
Sep 29, 2014 at 11:02 AM UTC
EL OTOÑO ADORA EL **** DE LA LUMBRE
Amables Brasas en ascuas descienden de un cielo de mosto alcanzando la carnosa fatiga de las ramas y de tus dudas Como dibujos de tinta caminan los animales en celo y un murmullo de elfos empuja hongos y furias hasta el borde del frío donde la tierra se empapa de calma y de lumbre. Es Otoño, y hay luz en tu casa Una luz antigua que me ampara y me guia, siluetas amables que invitan y esperan al que llega siempre tarde del bosque. Un suelo tibio de pisadas y hocicos crepita suave en las repisas doradas un terco ajetreo vegetal y manso se desliza bajo los pies descalzos de un corzo mudo y dorado que llena de asombro la mañana de rocio tejida. Es horizontal la intimidad entre las viñas desposeídas y los árboles insomnes. Los soles maduros acumulan sus frutas sobre el techo de la tarde y todo lo que tiembla al norte del aire se pudre mansamente hacia los tesoros de marzo. Un olor a nueces iza banderas de humo y carne de castañas exhibe el crepúsculo Una canción se esconde y se escucha y unas muchachas se persiguen y se esconden cantando un estribillo prestado por el viajero perdido. Hay voces prendidas en las ventanas que arden lentamente como adioses marchitos Es tiempo de regresos y dormidas semillas, y de animales rumiando los breves días y las largas noches henchidas de cuentos El vino más joven ya rezuma en las jarras un mosto agridulce parece exprimido del cielo No hay prisa pues la luz es lenta en llegar a las cocinas de Otoño perpetuamente encendidas con los rescoldos de los soles más viejos.
Continue reading...
54
Siempre he estado sola, sola estoy y sola estaré. Los pies de mí caminarán los caminos de la tierra. Sola estaré con la luna y estrellas como la luz del camino. Tendré los animales y árboles como mis compañeros. Los árboles y las palabras que susurran en sus hojas, Y en sus raíces encontré la paz y el consuelo. Allí me hago un con el bosque y aprendo de los días del pasado. Cuando el viento canta su cantante de solidad, recuerdo a él quien salí. Nunca cogeré a mi amante. Nunca acariciar la cara de él otra vez. Para mí, él es perdido de mí por siempre. Mi corazón se ha hecho frío. Nunca más sentir el calor de amor o los brazos de mi amante. La flor de mi juventud prematuramente ha salido de yo y nunca la regresará. -Marzo de 2014
0
Nov 16, 2015
Nov 16, 2015 at 11:43 PM UTC
Estoy Sola
Alta sobre la tierra te pusieron, dura, hermosa araucaria de los australes montes, torre de Chile, ***** del territorio verde, pabellón del invierno, nave de la fragancia. Ahora, sin embargo, no por bella te canto, sino por el racimo de tu especie, por tu fruta cerrada, por tu piñón abierto. Antaño, antaño fue cuando sobre los indios se abrió como una rosa de madera el colosal puñado de tu puño, y dejó sobre la mojada tierra los piñones: harina, pan silvestre del indomable Arauco. Ved la guerra: armados los guerreros de Castilla y sus caballos de galvánicas crines y frente a ellos el grito de los desnudos héroes, voz del fuego, cuchillo de dura piedra parda, lanzas enloquecidas en el bosque, tambor, tambor sagrado, y adentro de la selva el silencio, la muerte replegándose, la guerra. Entonces, en el último bastión verde, dispersas por la fuga, las lanzas de la selva se reunieron bajo las araucarias espinosas. La cruz, la espada, el hambre iban diezmando la familia salvaje. Terror, terror de un golpe de herraduras, latido de una hoja, viento, dolor y lluvia. De pronto se estremeció allá arriba la araucaria araucana, sus ilustres raíces, las espinas hirsutas del poderoso pabellón tuvieron un movimiento ***** de batalla: rugió como una ola de leones todo el follaje de la selva dura y entonces cayó una marejada de piñones: los anchos estuches se rompieron contra la tierra, contra la piedra defendida y desgranaron su fruta, el pan postrero de la patria. Así la Araucanía recompuso sus lanzas de agua y oro, zozobraron los bosques bajo el silbido del valor resurrecto y avanzaron las cinturas violentas como rachas, las plumas incendiarias del Cacique: piedra quemada y flecha voladora atajaron al invasor de hierro en el camino. Araucaria, follaje de bronce con espinas, gracias te dio la ensangrentada estirpe, gracias te dio la tierra defendida, gracias, pan de valientes, alimento escondido en la mojada aurora de la patria: corona verde, pura madre de los espacios, lámpara del frío territorio, hoy dame tu luz sombría, la imponente seguridad enarbolada sobre tus raíces y abandona en mi canto la herencia y el silbido del viento que te toca, del antiguo y huracanado viento de mi patria. Deja caer en mi alma tus granadas para que las legiones se alimenten de tu especie en mi canto. Árbol nutricio, entrégame la terrenal argolla que te amarra a la entraña lluviosa de la tierra, entrégame tu resistencia, el rostro y las raíces firmes contra la envidia, la invasión, la codicia, el desacato. Tus armas deja y vela sobre mi corazón, sobre los míos, sobre los hombros de los valerosos, porque a la misma luz de hojas y aurora, arenas y follajes, yo voy con las banderas al llamado profundo de mi pueblo! Araucaria araucana, aquí me tienes!
0
1.8k
Oda a la araucaria araucana
Alta sobre la tierra te pusieron, dura, hermosa araucaria de los australes montes, torre de Chile, ***** del territorio verde, pabellón del invierno, nave de la fragancia. Ahora, sin embargo, no por bella te canto, sino por el racimo de tu especie, por tu fruta cerrada, por tu piñón abierto. Antaño, antaño fue cuando sobre los indios se abrió como una rosa de madera el colosal puñado de tu puño, y dejó sobre la mojada tierra los piñones: harina, pan silvestre del indomable Arauco. Ved la guerra: armados los guerreros de Castilla y sus caballos de galvánicas crines y frente a ellos el grito de los desnudos héroes, voz del fuego, cuchillo de dura piedra parda, lanzas enloquecidas en el bosque, tambor, tambor sagrado, y adentro de la selva el silencio, la muerte replegándose, la guerra. Entonces, en el último bastión verde, dispersas por la fuga, las lanzas de la selva se reunieron bajo las araucarias espinosas. La cruz, la espada, el hambre iban diezmando la familia salvaje. Terror, terror de un golpe de herraduras, latido de una hoja, viento, dolor y lluvia. De pronto se estremeció allá arriba la araucaria araucana, sus ilustres raíces, las espinas hirsutas del poderoso pabellón tuvieron un movimiento ***** de batalla: rugió como una ola de leones todo el follaje de la selva dura y entonces cayó una marejada de piñones: los anchos estuches se rompieron contra la tierra, contra la piedra defendida y desgranaron su fruta, el pan postrero de la patria. Así la Araucanía recompuso sus lanzas de agua y oro, zozobraron los bosques bajo el silbido del valor resurrecto y avanzaron las cinturas violentas como rachas, las plumas incendiarias del Cacique: piedra quemada y flecha voladora atajaron al invasor de hierro en el camino. Araucaria, follaje de bronce con espinas, gracias te dio la ensangrentada estirpe, gracias te dio la tierra defendida, gracias, pan de valientes, alimento escondido en la mojada aurora de la patria: corona verde, pura madre de los espacios, lámpara del frío territorio, hoy dame tu luz sombría, la imponente seguridad enarbolada sobre tus raíces y abandona en mi canto la herencia y el silbido del viento que te toca, del antiguo y huracanado viento de mi patria. Deja caer en mi alma tus granadas para que las legiones se alimenten de tu especie en mi canto. Árbol nutricio, entrégame la terrenal argolla que te amarra a la entraña lluviosa de la tierra, entrégame tu resistencia, el rostro y las raíces firmes contra la envidia, la invasión, la codicia, el desacato. Tus armas deja y vela sobre mi corazón, sobre los míos, sobre los hombros de los valerosos, porque a la misma luz de hojas y aurora, arenas y follajes, yo voy con las banderas al llamado profundo de mi pueblo! Araucaria araucana, aquí me tienes!
Continue reading...
192
La mujer que yo amo No es quien crees que es Le escribo poemas a diario Le dedico las palabras más bellas del diccionario Mas no entiende el trasfondo No ve más allá de la superficie La mujer que yo amo No conoce el amor Acepta amores de cama Amores de cuerpos desnudos De sudorosas cabelleras De sucias sábanas y vacíos amaneceres La mujer que yo amo Me ama de vuelta Pero no conoce el alcance de mi amor No quiere verlo o no se da cuenta Un trago o un viaje le bastan Para caer en brazos de otro hombre Conmigo desahoga sus penas Conmigo llora su soledad y su miseria Conmigo habla hasta que los segundos se tornan horas Pero no soy yo su salvación La mujer que yo amo Nunca cae en mis brazos Aquellos que la han de proteger Aquellos que la envuelven con el calor de una fogata en un frío y apartado bosque Aquellos que sostienen las piezas de su roto corazón juntos en su lugar La mujer que yo amo No es quien crees que es
0
Oct 16, 2016
Oct 16, 2016 at 4:47 PM UTC
La mujer que yo amo...
La tinta verde crea jardines, selvas, prados, follajes donde cantan las letras, palabras que son árboles, frases que son verdes constelaciones. Deja que mis palabras, oh blanca, desciendan y te cubran como una lluvia de hojas a un campo de nieve, como la yedra a la estatua, como la tinta a esta página. Brazos, cintura, cuello, senos, la frente pura como el mar, la nuca de bosque en otoño, los dientes que muerden una brizna de yerba. Tu cuerpo se constela de signos verdes como el cuerpo del árbol de renuevos. No te importe tanta pequeña cicatriz luminosa: mira al cielo y su verde tatuaje de estrellas.
0
1.4k
Escrito con tinta verde
En el silencio Busco por tu voz, Un señal que por me No te sientes desprecio, Que no me vas a quedar Con tu ausencia. Quiero rogarte hasta las rodillas Que no te vayas, Que no me das una Patada en la espinilla. Pero no. Las palabras no me salen. Me siente q todos me jalen Porque en realidad No me aguanten. Chillo y chillo Hasta que reconozco Que las lagrimas no hacen nada. No paran el abandono, No paran el odio Que tienes por mi, El odio que me da ganas de morir. Lejos quiero correr, A un bosque Y nunca volver. Los pensamientos me consumen Y me quedo congelada. Me quiero morir. Hasta que Oigo a tu voz.
0
Nov 6, 2024
Nov 6, 2024 at 12:32 AM UTC
No Te Vayas
Por la alta noche, por la vida entera, de lágrima a papel, de ropa en ropa, anduve en estos días abrumados. Fui el fugitivo de la policía: y en la hora de cristal, en la espesura de estrellas solitarias, crucé ciudades, bosques, chacarerías, puertos, de la puerta de un ser humano a otro, de la mano de un ser a otro ser, a otro ser, Grave es la noche, pero el hombre ha dispuesto sus signos fraternales, y a ciegas por caminos y por sombras llegué a la puerta iluminada, al pequeño punto de estrella que era mío, al fragmento de pan que en el bosque los lobos no habían devorado.       Una vez, a una casa, en la campiña,       llegué de noche, a nadie       antes de aquella noche había visto,       ni adivinado aquellas existencias.       Cuanto hacían, sus horas       eran nuevas en mi conocimiento.       Entré, eran cinco de familia:       todos como en la noche de un incendio       se habían levantado.                                       Estreché una       y otra mano, vi un rostro y otro rostro,       que nada me decían: eran puertas       que antes no vi en la calle,       ojos que no conocían mi rostro,       y en la alta noche, apenas       recibido, me tendí al cansancio,       a dormir la congoja de mi patria. Mientras venía el sueño, el eco innumerable de la tierra con sus roncos ladridos y sus hebras de soledad, continuaba la noche, y yo pensaba: «Dónde estoy? Quiénes son? Por qué me guardan hoy? Por qué ellos, que hasta hoy no me vieron, abren sus puertas y defienden mi canto?». Y nadie respondía sino un rumor de noche deshojada, un tejido de grillos construyéndose: la noche entera apenas parecía temblar en el follaje. Tierra nocturna, a mi ventana llegabas con tus labios, para que yo durmiera dulcemente como cayendo sobre miles de hojas, de estación a estación, de nido a nido, de rama en rama, hasta quedar de pronto dormido como un muerto en tus raíces.
0
1.4k
El fugitivo
Por la alta noche, por la vida entera, de lágrima a papel, de ropa en ropa, anduve en estos días abrumados. Fui el fugitivo de la policía: y en la hora de cristal, en la espesura de estrellas solitarias, crucé ciudades, bosques, chacarerías, puertos, de la puerta de un ser humano a otro, de la mano de un ser a otro ser, a otro ser, Grave es la noche, pero el hombre ha dispuesto sus signos fraternales, y a ciegas por caminos y por sombras llegué a la puerta iluminada, al pequeño punto de estrella que era mío, al fragmento de pan que en el bosque los lobos no habían devorado.       Una vez, a una casa, en la campiña,       llegué de noche, a nadie       antes de aquella noche había visto,       ni adivinado aquellas existencias.       Cuanto hacían, sus horas       eran nuevas en mi conocimiento.       Entré, eran cinco de familia:       todos como en la noche de un incendio       se habían levantado.                                       Estreché una       y otra mano, vi un rostro y otro rostro,       que nada me decían: eran puertas       que antes no vi en la calle,       ojos que no conocían mi rostro,       y en la alta noche, apenas       recibido, me tendí al cansancio,       a dormir la congoja de mi patria. Mientras venía el sueño, el eco innumerable de la tierra con sus roncos ladridos y sus hebras de soledad, continuaba la noche, y yo pensaba: «Dónde estoy? Quiénes son? Por qué me guardan hoy? Por qué ellos, que hasta hoy no me vieron, abren sus puertas y defienden mi canto?». Y nadie respondía sino un rumor de noche deshojada, un tejido de grillos construyéndose: la noche entera apenas parecía temblar en el follaje. Tierra nocturna, a mi ventana llegabas con tus labios, para que yo durmiera dulcemente como cayendo sobre miles de hojas, de estación a estación, de nido a nido, de rama en rama, hasta quedar de pronto dormido como un muerto en tus raíces.
Continue reading...
54
Olas gigantes que os rompéis bramando en las playas desiertas y remotas, envuelto entre la sábana de espumas,         ¡llevadme con vosotras!   Ráfagas de huracán que arrebatáis del alto bosque las marchitas hojas, arrastrado en el ciego torbellino,         ¡llevadme con vosotras!   Nube de tempestad que rompe el rayo y en fuego ornáis las sangrientas orlas, arrebatado entre la niebla oscura,         ¡llevadme con vosotras!   Llevadme, por piedad, a donde el vértigo con la razón me arranque la memoria. ¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme         con mi dolor a solas!
0
1.3k
Rima lii
La luz devasta las alturas       Manadas de imperios en derrota       El ojo retrocede cercado de reflejos       Países vastos como el insomnio       Pedregales de hueso       Otoño sin confines       Alza la sed sus invisibles surtidores       Un último pirú predica en el desierto       Cierra los ojos y oye cantar la luz:       El mediodía anida en tu tímpano       Cierra los ojos y ábrelos:       No hay nadie ni siquiera tú mismo       Lo que no es piedra es luz Como las piedras del Principio Como el principio de la Piedra Como al Principio piedra contra piedra Los fastos de la noche: El poema todavía sin rostro El bosque todavía sin árboles Los cantos todavía sin nombre Mas ya la luz irrumpe con pasos de leopardo Y la palabra se levanta ondula cae Y es una larga herida y un silencio sin mácula     La alegría madura como un fruto     El fruto madura hasta ser sol     El sol madura hasta ser hombre     El hombre madura hasta ser astro     Nunca la luz se repartió en tantas luces     Los árboles las calles las montañas     Se despliegan en olas transparentes     Una muchacha ríe a la entrada del día     Es una pluma ardiendo el canto del canario     La música muestra sus brazos desnudos     Su espalda desnuda su pensamiento desnudo     En el calor se afila el instante dichoso     Agua tierra y sol son un solo cuerpo     La hora y su campana se disuelven     Las piedras los paisajes se evaporan     Todos se han ido sin volver el rostro     Los amigos las bellas a la orilla del vértigo     Zarpan las casas la iglesia los tranvías     El mundo emprende el vuelo     También mi cuerpo se me escapa     Y entre las claridades se me pierde     El sol lo cubre todo lo ve todo     Y en su mirada fija nos bañamos     Y en su pupila largamente nos quemamos     Y en los abismos de su luz caemos     Música despeñada     Y ardemos y no dejamos huella
0
1.4k
Piedra nativa
La luz devasta las alturas       Manadas de imperios en derrota       El ojo retrocede cercado de reflejos       Países vastos como el insomnio       Pedregales de hueso       Otoño sin confines       Alza la sed sus invisibles surtidores       Un último pirú predica en el desierto       Cierra los ojos y oye cantar la luz:       El mediodía anida en tu tímpano       Cierra los ojos y ábrelos:       No hay nadie ni siquiera tú mismo       Lo que no es piedra es luz Como las piedras del Principio Como el principio de la Piedra Como al Principio piedra contra piedra Los fastos de la noche: El poema todavía sin rostro El bosque todavía sin árboles Los cantos todavía sin nombre Mas ya la luz irrumpe con pasos de leopardo Y la palabra se levanta ondula cae Y es una larga herida y un silencio sin mácula     La alegría madura como un fruto     El fruto madura hasta ser sol     El sol madura hasta ser hombre     El hombre madura hasta ser astro     Nunca la luz se repartió en tantas luces     Los árboles las calles las montañas     Se despliegan en olas transparentes     Una muchacha ríe a la entrada del día     Es una pluma ardiendo el canto del canario     La música muestra sus brazos desnudos     Su espalda desnuda su pensamiento desnudo     En el calor se afila el instante dichoso     Agua tierra y sol son un solo cuerpo     La hora y su campana se disuelven     Las piedras los paisajes se evaporan     Todos se han ido sin volver el rostro     Los amigos las bellas a la orilla del vértigo     Zarpan las casas la iglesia los tranvías     El mundo emprende el vuelo     También mi cuerpo se me escapa     Y entre las claridades se me pierde     El sol lo cubre todo lo ve todo     Y en su mirada fija nos bañamos     Y en su pupila largamente nos quemamos     Y en los abismos de su luz caemos     Música despeñada     Y ardemos y no dejamos huella
Continue reading...
52
Los jóvenes homosexuales y las muchachas amorosas, y las largas viudas que sufren el delirante insomnio, y las jóvenes señoras preñadas hace treinta horas, y los roncos gatos que cruzan mi jardín en tinieblas, como un collar de palpitantes ostras sexuales rodean mi residencia solitaria, como enemigos establecidos contra mi alma, como conspiradores en traje de dormitorio que cambiaran largos besos espesos por consigna. El radiante verano conduce a los enamorados en uniformes regimientos melancólicos, hechos de gordas y flacas y alegres y tristes parejas: bajo los elegantes cocoteros, junto al océano y la luna hay una continua vida de pantalones y polleras, un rumor de medias de seda acariciadas, y senos femeninos que brillan como ojos. El pequeño empleado, después de mucho, después del tedio semanal, y las novelas leídas de noche, en cama, ha definitivamente seducido a su vecina, y la lleva a los miserables cinematógrafos donde los héroes son potros o príncipes apasionados, y acaricia sus piernas llenas de dulce vello con sus ardientes y húmedas manos que huelen a cigarrillo. Los atardeceres del seductor y las noches de los esposos se unen como dos sábanas sepultándome, y las horas después del almuerzo en que los jóvenes estudiantes, y las jóvenes estudiantes, y los sacerdotes se masturban, y los animales fornican directamente, y las abejas huelen a sangre, y las moscas zumban coléricas, y los primos juegan extrañamente con sus primas, y los médicos miran con furia al marido de la joven paciente, y las horas de la mañana en que el profesor, como por descuido, cumple con su deber conyugal, y desayuna, y, más aún, los adúlteros, que se aman con verdadero amor sobre lechos altos y largos como embarcaciones: seguramente, eternamente me rodea este gran bosque respiratorio y enredado con grandes flores como bocas y dentaduras y negras raíces en forma de uñas y zapatos.
0
1.4k
Caballero sólo
Los jóvenes homosexuales y las muchachas amorosas, y las largas viudas que sufren el delirante insomnio, y las jóvenes señoras preñadas hace treinta horas, y los roncos gatos que cruzan mi jardín en tinieblas, como un collar de palpitantes ostras sexuales rodean mi residencia solitaria, como enemigos establecidos contra mi alma, como conspiradores en traje de dormitorio que cambiaran largos besos espesos por consigna. El radiante verano conduce a los enamorados en uniformes regimientos melancólicos, hechos de gordas y flacas y alegres y tristes parejas: bajo los elegantes cocoteros, junto al océano y la luna hay una continua vida de pantalones y polleras, un rumor de medias de seda acariciadas, y senos femeninos que brillan como ojos. El pequeño empleado, después de mucho, después del tedio semanal, y las novelas leídas de noche, en cama, ha definitivamente seducido a su vecina, y la lleva a los miserables cinematógrafos donde los héroes son potros o príncipes apasionados, y acaricia sus piernas llenas de dulce vello con sus ardientes y húmedas manos que huelen a cigarrillo. Los atardeceres del seductor y las noches de los esposos se unen como dos sábanas sepultándome, y las horas después del almuerzo en que los jóvenes estudiantes, y las jóvenes estudiantes, y los sacerdotes se masturban, y los animales fornican directamente, y las abejas huelen a sangre, y las moscas zumban coléricas, y los primos juegan extrañamente con sus primas, y los médicos miran con furia al marido de la joven paciente, y las horas de la mañana en que el profesor, como por descuido, cumple con su deber conyugal, y desayuna, y, más aún, los adúlteros, que se aman con verdadero amor sobre lechos altos y largos como embarcaciones: seguramente, eternamente me rodea este gran bosque respiratorio y enredado con grandes flores como bocas y dentaduras y negras raíces en forma de uñas y zapatos.
Continue reading...
39
Algunas personas están en contacto con la naturaleza, con lo que nos rodea, yo puedo decir que no estoy en contacto. Yo soy parte de ella. Me puedes encontrar en aquella flor que nace en el bosque, llena de vida & luz, hermosa & única o me puedes encontrar en la ola más revuelta que tiene el océano, en aquella brisa que roza tu piel & te trae un recuerdo hermoso. Estoy esparcida por todo lo que me rodea, soy parte de ella.
0
Jun 13, 2014
Jun 13, 2014 at 6:39 PM UTC
Por todas partes.
Fuimos momentos de alguna eternidad, fuimos silencios, historias sin contar, fui para ti un extraño, loco y soñador, para mí fuiste un camino, un bosque, una selva, un cielo… imperceptible para mis sentidos, impersonal para mi serenidad,  impronunciable para mi boca, irrenunciable para mi voluntad… has sido lo que no sabes ser, y la que siempre has sido; dulce como la miel, llena de ideas, silenciosa, impresionante, un paisaje, un poema, siempre un dilema. Confieso que me enamoró tu misterio, que quiero pretender que no lo sepas, que ideo mil conclusiones de las palabras que no dices, que hay mas en mi de ti, que de mí mismo; que soy lo quiero ser cuando te toco, que soy quien quieres que sea cuando me miras; que no soy nadie, que sólo soy dentro de ti, sin estar dentro de ti. Fuimos esa eternidad que termina pronto, ese pronto que no termina y que ni siquiera ha llegado. Fuimos lo que nadie ha sido, fuimos sin saberlo, solo dos extraños.
0
Apr 20, 2014
Apr 20, 2014 at 4:17 PM UTC
Fuimos
En el fondo del mar hay una casa de cristal. A una avenida de madréporas da. Un gran pez de oro, a las cinco, me viene a saludar. Me trae un rojo ramo de flores de coral. Duermo en una cama un poco más azul que el mar. Un pulpo me hace guiños a través del cristal. En el bosque verde que me circunda -din don... din dan- se balancean y cantan las sirenas de nácar verdemar. Y sobre mi cabeza arden, en el crepúsculo, las erizadas puntas del mar.
0
1.2k
Yo en el fondo del mar
Me desespera ser tan yo no se si es porque tengo el periodo pero ya no me soporto estoy harta de como soy y no lo puedo cambiar por mas que intente y siempre me trae problemas y mi inseguridad y mi inmadurez y mi falta de capacidad y mi forma de dejar que cualquier cosa me haga mierda soy una pendeja estoy hasta la madre de todo y no lo puedo cambiar quisiera poder desaparecer a un lugar tranquilo un bosque y tomar muchas fotos y quedarme dormida pero a la vez quisiera ser mas madura no ser como yo a veces quisiera ser otra persona mas segura mas madura con experiencia como cuando llegamos a playa era super segura mas madura valoraba todo quisiera poder levantarme el animo yo sola, no necesitar de nadie quisiera dejar de tener problemas hormonales quisiera dejar de estar tan pinche loca ser menos desesperada pero para eso tendría que ser otra persona porque yo ya intenté cambiar y no se puede entonces me doy cuenta de que preferiria morirme pero no puedo y mi hermana? y tu? y todos mis seres queridos? y la gente que me quiere ? y mi talento ? entonces siento que nada tiene solución y quiero explotar y quiero llorar y ser otra persona y ser yo y vivir y morir.
0
May 19, 2016
May 19, 2016 at 9:17 PM UTC
Quisiera
sos ese pájaro: plumaje purpura, azul, verde bosque.... sos así, un canto fuerte, claro retumbante entre las hojas de los arboles, fluido, parecido a los rayos de sol que se pasean entre las ramas.... sos ese pájaro, y yo trate, si que trate, mantenerte en mi jaula. pero hasta yo, deslumbrada como lo estaba sabia, sabia desde el fondo de mi corazón que no estaba bien: que te conocí silvestre, libre y que si así te quise, así tendría que quererte aun. abrir esa jaula fue agridulce. volaste, sin siquiera pensarlo, sin siquiera voltearme a ver, una alma bohemia, al fin. te extraño. de vez en cuando escucho to dulce canto, y aunque triste, se que te sigo queriendo, y se que así es mejor.
0
Jan 20, 2013
Jan 20, 2013 at 11:08 PM UTC
pájaro
La cercanía de las cosas las piedras las hojas los grillos cantores los arcos del viento que acarician las cuerdas del bosque mientras canta el poeta imposible a unos cuantos que escuchan más bien tristes distraídos y dudosos reposa el oboe vespertino en la cercanía de las cosas.
0
Nov 16, 2011
Nov 16, 2011 at 9:02 AM UTC
La cercanía de las cosas (VI)
Aquellas quienes son alguien solo frente a un espejo, quienes sienten lo que son con la camara de su telefono, quienes les importa retocarse por horas para estar minutos en un lugar, son esas personas las que no quiero en mi vida. Quiero quien se ponga feliz de ver un bosque, que se ria a carcajadas cuando la lluvia las invadio sin aviso, quien disfrute de las luciernagas como de las estrellas, que se descalze a sentir el pasto y juegue con sus dedos en el, que no le importe la gente pero que si le importe el mundo y todo lo que hay en el, que cuando mire sea amor y solo amor, que te acompañe sin invadir, que viva el mundo a contramano y siempre para adelante, que te alimente de felicidad y alegria sin pedir nada a cambio. Quiero una persona que no ande a las corridas y valore lo que la rodea, que pueda hacer sus cosas con felicidad y no la invadan ni la sofoquen. Quizas sea utopico pero yo se que esa persona existe, y la quiero conocer, que me invada de amor con una mirada, que nos riamos como locos en una hamaca porque los demas nos estan juzgando. Quizas este loco, quizas nadie me entienda, pero ya conozco muchos locos, lo que pido no es fuera de lo comun, quiero ver su cara y conocer su nombre porque aunque no la conozca ya estoy enamorado de ella.
0
Feb 18, 2015
Feb 18, 2015 at 8:00 PM UTC
Alguien que sienta la vida...
Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos. Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida -no tú ni yo- la vida, sea para siempre. Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang... Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes. A mí me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho -frente al ataque de los antibióticos- ¡bacterias mutantes! Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble. Mueve una mano y hace el mar, y mueve la otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento. Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia -y se agita y crece- cuando Dios se aleja. Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy. A mí me gusta, a mí me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios.
0
1.2k
Me encanta dios
Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos. Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida -no tú ni yo- la vida, sea para siempre. Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang... Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes. A mí me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho -frente al ataque de los antibióticos- ¡bacterias mutantes! Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble. Mueve una mano y hace el mar, y mueve la otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento. Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia -y se agita y crece- cuando Dios se aleja. Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy. A mí me gusta, a mí me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios.
Continue reading...
30
Si fueras tú un árbol, Quisiera ser el leñador Quisiera un alma de valor, Quisiera un hacha de mármol. Quisiera poder pasar Mi mano por tu coraza Y si más no se desplaza, Tumbarte horizontal. Quisiera hacer un hogar De tu torso de madera, Y en tu pecho, si se abriera, Una cuna de anidar, Quiero dormir sobre tu pelo, Bajo tus ojos de ventana, Y despertar cada mañana Besando los pies de tu suelo. Si fueras para mí, Tus semillas guardaría Y en la noche sembraría Todo un bosque de ti.
0
May 6, 2019
May 6, 2019 at 2:40 PM UTC
Si fueras tú un árbol
Me encanta el sonido de la lluvia. Llena mi cuerpo con un sentido de calma, y me recuerda del bosque y la naturaleza. En mi pequeño mundo de solo casas y calles y jardines bien cuidados, me recuerdo del mundo salvaje, y maravilloso
0
Sep 16, 2013
Sep 16, 2013 at 1:41 AM UTC
La Lluvia