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"avenida" poems
quiero escribirte mil gordas, gordas formadas en líneas, gordas tiradas en el pasto, gordas con sus lonjas libres y sin fajas ni pantalones dos tallas menos que asfixien los tejidos de mi piel: quiero cantarte una gorda canción. gordas pinches gordas, gordo el culo gordo el corazón, gordas las piernas y los muslos, las caderas.... tentación. gordas !gordas son las anchas glorietas de la avenida gorda de la ciudad gorda donde todos los gordos y las gordas bailan un son que dice: tu eres golosa golosa y glotona, tu eres golosa golosa y glotona, pinche gorda poderosa tu eres fuerte tu eres diosa tus curvas son deliciosas templo lavado con miel para mi tu eres sagrada dulce, fuerte y cotizada gorda tu eres toda gorda, vos sos toda gorda, amante gorda, gorda estudiante, gorda madre, gorda hija, gorda espíritu santa. ¡bienvenidos a gordaztlan! donde mandamos las gordas y nuestro proceso de colonización conlleva amar nuestras lonjas, nuestra panza, nuestras chichotas. ¡donde nada es imperfecto! ni el lunar bajo del labio, ni los pelos de la panocha. ¡pasen pasen! por las anchas puertas de nuestro gordo destino, dicen que la vida es flaca pero gordo es el camino, en una mano el elote en la otra mano el pepino, con tortillas, chile gordo, gordolagas con tocino. ¡gorda! ¡gorda! sube tallas ¡y ven a bailar conmigo!
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Jan 20, 2014
Jan 20, 2014 at 6:12 AM UTC
Gorda Canción
Tal vez soy un pedazo de madera. Un tronco que antaño fue encina, y ahora es nada más un pedazo del todo que me componía. Las agujas del pino que sigue en pie me caen en la cara, se sienten como arañas, pero son agujas que el pino deja caer sin mala intención. Las bellotas y las piñas de mis hermanos gigantes rebotan en medio de la noche. Caen miserables como yo yazgo miserable. Se cubren de tierra como yo me cubro de tierra. Y guardan silencio. Tal vez soy una avenida en silencio. Pavimento apaciguado y asfalto abandonado. Las pezuñas tranquilas de un venado pródigo me acarician por un momento, un brevísimo momento, el momento en que cruza de un campo a otro, de una arboleda a la otra, de ese mundo a mi izquierda y de ese otro a mi derecha. El frío cala hasta los huesos, las piernas se mueven ligeras mientras huyen de la luz; me extiendo ancha y larga como una carretera. Izquierda y derecha. Tal vez, y esto es más factible, soy una decisión. Me desdoblo en múltiples ramificaciones, opciones, alternativas, dilemas; me encuentro en una encrucijada para después encontrarme frente a otra encrucijada. Mi elección, en el primer segundo de que es pensada, me desarma y me vuelve a armar. Las piezas parecen estar en el mismo lugar pero no lo están. Mi pie, el primero en adelantarse, ya no me pertenece; mi mano se entrega a ese nuevo mundo sin miedo, y mis codos, mis rodillas, la nuca helada. La casi-luna ampara mi marcha. Pero más seguramente soy solamente el cielo nocturno. Aparentes pequeños puntos rutilantes, aparentes nubes quietas, aparente Luna Llena; un lienzo de apariencias, de tonalidades difuminadas, nunca de colores concretos, un manto oscurecido por las mentiras, por las verdades calladas, que se dicen en susurros a un centímetro de la oreja pero que se confunden con el sonido del viento, con las hojas de las árboles que bailan, con las nubes que corren febriles. Soy un sólo ojo atento. Siempre muy abierto. Soy el testigo del tronco de encina que abre los ojos y me mira, de la avenida aplastada por el mutismo, de las decisiones que se formulan detrás de los pulmones y no en la boca. Y hablan todos: “Y la única sensación era el peso del cielo en mi frente. Te preguntaba que era todo aquello y me respondías con una quieta mirada.” “No siento,” decían, “pero me muerdo los labios”.
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Jul 9, 2013
Jul 9, 2013 at 5:52 PM UTC
Pedazo de madera.
Tal vez soy un pedazo de madera. Un tronco que antaño fue encina, y ahora es nada más un pedazo del todo que me componía. Las agujas del pino que sigue en pie me caen en la cara, se sienten como arañas, pero son agujas que el pino deja caer sin mala intención. Las bellotas y las piñas de mis hermanos gigantes rebotan en medio de la noche. Caen miserables como yo yazgo miserable. Se cubren de tierra como yo me cubro de tierra. Y guardan silencio. Tal vez soy una avenida en silencio. Pavimento apaciguado y asfalto abandonado. Las pezuñas tranquilas de un venado pródigo me acarician por un momento, un brevísimo momento, el momento en que cruza de un campo a otro, de una arboleda a la otra, de ese mundo a mi izquierda y de ese otro a mi derecha. El frío cala hasta los huesos, las piernas se mueven ligeras mientras huyen de la luz; me extiendo ancha y larga como una carretera. Izquierda y derecha. Tal vez, y esto es más factible, soy una decisión. Me desdoblo en múltiples ramificaciones, opciones, alternativas, dilemas; me encuentro en una encrucijada para después encontrarme frente a otra encrucijada. Mi elección, en el primer segundo de que es pensada, me desarma y me vuelve a armar. Las piezas parecen estar en el mismo lugar pero no lo están. Mi pie, el primero en adelantarse, ya no me pertenece; mi mano se entrega a ese nuevo mundo sin miedo, y mis codos, mis rodillas, la nuca helada. La casi-luna ampara mi marcha. Pero más seguramente soy solamente el cielo nocturno. Aparentes pequeños puntos rutilantes, aparentes nubes quietas, aparente Luna Llena; un lienzo de apariencias, de tonalidades difuminadas, nunca de colores concretos, un manto oscurecido por las mentiras, por las verdades calladas, que se dicen en susurros a un centímetro de la oreja pero que se confunden con el sonido del viento, con las hojas de las árboles que bailan, con las nubes que corren febriles. Soy un sólo ojo atento. Siempre muy abierto. Soy el testigo del tronco de encina que abre los ojos y me mira, de la avenida aplastada por el mutismo, de las decisiones que se formulan detrás de los pulmones y no en la boca. Y hablan todos: “Y la única sensación era el peso del cielo en mi frente. Te preguntaba que era todo aquello y me respondías con una quieta mirada.” “No siento,” decían, “pero me muerdo los labios”.
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and he does not think it strange, watching two hours of the hottest hip hop, in freezing cold surround sound air, returns home to a medium warm bath, where the drink served, icy cold vitamin water, liquefying the mournful, dismal~gloomy, lugubrious poems of lost love he finds under his hello poetry pillow, that gives no one relief, neither to the writer or the victimizer and he does not think it strange reads strange takes n' poem tales from Avenida Paulista, but his body dances to an Argentine milongia melancholia, a contrast and a contest, his heart asks where is Patagonia, as the Arctic Vortex melts into the bath water and he does not think it strange for he know, he knows that this makes little sense, but perfect sense to the poet-man, try to see it his way, there is a fussing and fighting inside, that cannot be worked out and he does not think it strange but this be the funk groove of his extra ordinary life wherein his body and heart, and hundreds more, can be held aloft on a single wrist with fluid ease, if allowed and he does not think it strange when he says, aside aside fellow dancer, and he does not think it strange, he wants you to understand for that, you must be be beside beside, fellow dancer
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Jan 29, 2014
Jan 29, 2014 at 11:34 PM UTC
and he does not think it strange
Canção Do Verbo Encarnado *** Minha geração foi assim, começou pelo quando e acabou pelo fim. O amor escorreu pelos cantos e quando cantamos a canção do amor armado, Thiago de Melo estava em Berlim mergulhado no verde dos olhos da alemãzinha da ACNUR , nossa orquestra saiu de cena e nossa guerra de guerrilhas acabou no maior calor... O suor que expelia seu odor era o suor frio dos tiranos nos porões mórbidos da ditadura executando nossos irmãos. O ar jazia cheio de sangue e nós estávamos congelados nas câmaras de gás dos IMLs. Vínhamos de todos os lados, desde os vales profundos do Ribeira, das chapadas mais íngremes do Araguaia ou dos guetos subumanos da urbe. Éramos nós o odor de fumaça que agredia as narinas alheias com a catinga de carne queimada. Éramos nós o encanto das canções de protesto cantadas na avenida com euforia para engendrar os projetos do futuro, como somos nós os ignorados da história, os estranhos os comícios, a cadeira vazia das reuniões oficiais, pois somos nós que chegamos e partimos sem ninguém saber quem somos e que vamos lá adiante, distantes da balburdia alienante e quando vós menos esperais somos nós que nos imolamos às vossas portas contra a apatia com que nos matais. Como todos vós podeis ver, a minha geração é assim: começa pelo quando e acaba pelo fim, mas não fica à toa na vida pro seu amor lhe chamar e ver a banda passar tocando coisas de amor... ***
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Apr 24, 2015
Apr 24, 2015 at 12:30 AM UTC
Canção Do Verbo Encarnado * Antonio Cabral Filho - Rj/Brasil
En el fondo del mar hay una casa de cristal. A una avenida de madréporas da. Un gran pez de oro, a las cinco, me viene a saludar. Me trae un rojo ramo de flores de coral. Duermo en una cama un poco más azul que el mar. Un pulpo me hace guiños a través del cristal. En el bosque verde que me circunda -din don... din dan- se balancean y cantan las sirenas de nácar verdemar. Y sobre mi cabeza arden, en el crepúsculo, las erizadas puntas del mar.
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Yo en el fondo del mar
Me gusta ver el cielo con negros nubarrones y oír los aquilones horrísonos bramar, me gusta ver la noche sin luna y sin estrellas, y sólo las centellas la tierra iluminar. Me agrada un cementerio de muertos bien relleno, manando sangre y cieno que impida el respirar; y allí un sepulturero de tétrica mirada con mano despiadada los cráneos machacar. Me alegra ver la bomba caer mansa del cielo, inmóvil en el suelo, sin mecha al parecer, y luego embravecida que estalla y que se agite y rayos mil vomite y muertos por doquier. Que el trueno me despierte con su ronco estampido, y al mundo adormecido le haga estremecer; que rayos cada instante caigan sobre él sin cuento, que se hunda el firmamento me agrada mucho ver. La llama de un incendio que corra devorando escombros apilando quisiera yo encender; tostarse allí un anciano, volverse todo tea, oír como vocea, ¡qué gusto!, ¡qué placer! Me gusta una campiña de nieve tapizada, de flores despojada, sin fruto, sin verdor, ni pájaros que canten, ni sol haya que alumbre y sólo se vislumbre la muerte en derredor. Allá, en sombrío monte, solar desmantelado, me place en sumo grado la luna al reflejar; moverse las veletas con áspero chirrido igual al alarido que anuncia el expirar. Me gusta que al Averno lleven a los mortales y allí todos los males les hagan padecer; les abran las entrañas, les rasguen los tendones, rompan los corazones sin de ellos caso hacer. Insólita avenida que inunda fértil vega, de cumbre en cumbre llega, y llena de pavor, se lleva los ganados y las vides, sin pausa, y estragos miles causa ... ¡qué gusto!, ¡qué placer! Las voces y las risas, el juego, las botellas, en torno de las bellas alegres apurar; y en sus bocas lascivas, un beso a cada trago con voluptuoso halago alegres estampar. Romper después las copas, los platos, las barajas, y, abiertas las navajas, buscando el corazón, oír luego los brindis mezclados con quejidos que lanzan los heridos en llanto y confusión. Quisiera ver al uno que arrastra un intestino, y al otro pedir vino muriendo en un rincón; y otros, ya borrachos, en trino desusado cantar a Dios sagrado impúdica canción. Y mientras las queridas tendidas en los lechos, sin chales en los pechos y flojo el cinturón, mostrando sus encantos, sin orden el cabello, al aire el muslo bello. ¡Qué gozo! ¡Qué ilusión!
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La desesperación
Me gusta ver el cielo con negros nubarrones y oír los aquilones horrísonos bramar, me gusta ver la noche sin luna y sin estrellas, y sólo las centellas la tierra iluminar. Me agrada un cementerio de muertos bien relleno, manando sangre y cieno que impida el respirar; y allí un sepulturero de tétrica mirada con mano despiadada los cráneos machacar. Me alegra ver la bomba caer mansa del cielo, inmóvil en el suelo, sin mecha al parecer, y luego embravecida que estalla y que se agite y rayos mil vomite y muertos por doquier. Que el trueno me despierte con su ronco estampido, y al mundo adormecido le haga estremecer; que rayos cada instante caigan sobre él sin cuento, que se hunda el firmamento me agrada mucho ver. La llama de un incendio que corra devorando escombros apilando quisiera yo encender; tostarse allí un anciano, volverse todo tea, oír como vocea, ¡qué gusto!, ¡qué placer! Me gusta una campiña de nieve tapizada, de flores despojada, sin fruto, sin verdor, ni pájaros que canten, ni sol haya que alumbre y sólo se vislumbre la muerte en derredor. Allá, en sombrío monte, solar desmantelado, me place en sumo grado la luna al reflejar; moverse las veletas con áspero chirrido igual al alarido que anuncia el expirar. Me gusta que al Averno lleven a los mortales y allí todos los males les hagan padecer; les abran las entrañas, les rasguen los tendones, rompan los corazones sin de ellos caso hacer. Insólita avenida que inunda fértil vega, de cumbre en cumbre llega, y llena de pavor, se lleva los ganados y las vides, sin pausa, y estragos miles causa ... ¡qué gusto!, ¡qué placer! Las voces y las risas, el juego, las botellas, en torno de las bellas alegres apurar; y en sus bocas lascivas, un beso a cada trago con voluptuoso halago alegres estampar. Romper después las copas, los platos, las barajas, y, abiertas las navajas, buscando el corazón, oír luego los brindis mezclados con quejidos que lanzan los heridos en llanto y confusión. Quisiera ver al uno que arrastra un intestino, y al otro pedir vino muriendo en un rincón; y otros, ya borrachos, en trino desusado cantar a Dios sagrado impúdica canción. Y mientras las queridas tendidas en los lechos, sin chales en los pechos y flojo el cinturón, mostrando sus encantos, sin orden el cabello, al aire el muslo bello. ¡Qué gozo! ¡Qué ilusión!
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O desenho inscrito sobe a forma de sinais, Que percorrem o mapa secreto desse corpo, Onde no olhar se vêm certezas divinais, Mais secreto é saber que alimentas o meu horto! O dilema repleto de infindáveis caminhos, Onde a escuridão que existira se esfumou, Nossos dizeres tornam-se atos e miminhos, Essas dúvidas são claras e o tempo levou! Como tu eu sinto que o melhor é mesmo acreditar, Soltar-me no vento e explorar o sentimento quente, Que chegou recheado de sonhos e contornos de cativar, É porém o desenho do teu rosto que guardo tão presente! Presente tão bom, presente que Deus me enviou no caminho, Posso mesmo confiar que tenho vontade de ir pela avenida, Nem tão pouco, nem tão perto a luz do fundo eu imagino, Mas o alimento que trouxeste e que a ti vai deixando com vida! Segue nas minhas veias na esperança de te poder hoje e sempre olhar, Apertar-te nos braços e encontrar o meu, em tempos já distante Norte, E hoje aperto em minha mão a bússola que me trouxeste em passaporte, Para o vão da felicidade, de que hoje quero acreditar, e comigo, a ti levar! Autor: António Benigno Para ti Lili…
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Aug 31, 2013
Aug 31, 2013 at 9:58 AM UTC
Esse sinal que é teu
The winds grow like wild flowers in the Avenue of Liberty sunlight kissing park benches and statues of means I have mingled with its people The village fools, The beggars, The old men... Retired to their places in my river of memories A swarm of street cars pass by and I hear the soothing sounds of the Portuguese tongue But I missed the sight of the purpose of my flight even though the joys of her beauty has become Lisbon's lullaby... I have had my share of tears In the Avenue of Liberty I tried to drain the sorrow of my pain through bottles of foreign liquor in drunken passion I laid myself into a wishful slumber yet nothing can erase the shadows that tormented me In the deep of the night with pictures of your face in my dreams then all was dead silence at the stroke of dawn But the Avenue of Liberty gave me no moment of peace and the river of my memories ran like arrow eager to pierce its mark A piece of my heart will always remain Down in the Avenue of Liberty where you and I were so apart yet, somehow, in spirit we merged through the wires In conversation and distance we loved as we danced The dance of fate that pulled our strings in a masquerade of feelings into a labyrinth of consequences Body and soul I still long for the hours I've spent though alone, though weeping, in that haunting park at the back of my French hotel There in the liberty of Avenues The Avenue of Liberty....
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May 5, 2015
May 5, 2015 at 2:46 AM UTC
AVENIDA DA LIBERDADE ( Lisbon's Lullaby)
Parti à procura, percorri todos os bares da cidade drogas, alucinações, **** debati-me com o povo fui aprisionado pelo poderio das massas. Guardas olham-me à passagem vociferam um dialecto desconhecido. Nesta tumba estou . . . livre. Aqui, eu sou eu discípulo da verdade e dos prazeres. Depois fui para a ilha indígenas novamente - **** bebidas, drogas. E assim passaram dois anos. Percorro agora esta avenida em procura do que ainda não encontrei. Eu, por min quem sabe, tomarei outro rumo para . . . o outro lado . . . para a terra. Era cá uma tripé mas eu amava-a mesmo assim. Estava preso era um fora-da-lei sem crimes, nem pecados apanhei um táxi e segui na noite rumo ao desconhecido.
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May 12, 2014
May 12, 2014 at 4:18 PM UTC
o desconhecido
Rayos iluminadores...a veces. Penumbras...otras muchas. Himnos que desaparecen en el vacío anodino con rumbo desconocido. Haces fotónicos fugaces iluminan momentáneos el espíritu y el tiempo. Al frente de la nada sónica: el silencio, veloz como la luz cómplice de algunos movimientos. La penumbra, sin embargo, plácida se disuelve lentamente con las noches. Cuando la luz solar pierde su derroche, la oscuridad se mata con fluorescencias de avenida. Jorge Gómez Arias
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Jun 24, 2012
Jun 24, 2012 at 11:08 AM UTC
CANCIOTRÓNICA
Tenho ao meu lado o metro dos Restauradores E um cigarro na mão Em frente ao Hotel Avenida Palace põe se o dia Em frente a mim que o vi a nascer. A cidade corre por entre mim, vejo-a Os pés apressados e quase serenos rostos Que reparam por vezes também em mim Tão exatos e certos os movimentos E sei que nenhuns outros corpos poderiam ter por mim passado Que não estes. O céu escurece sobre os prédios Estou posicionada de modo a ver todos os Ângulos certos Dos telhados sob o quase ***** azul Estamos em meados de novembro e não chove quase nunca Os dias claros e as noites geladas Mas não há frio algum nesta noite criança E o cigarro vai-se rápido (certa que não irá nunca Para sempre em mim como o melhor cigarro que já fumei Pois, como tudo o resto que vi e escrevi, não podia ser mais certo)
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Dec 6, 2016
Dec 6, 2016 at 3:12 PM UTC
meados de novembro, anoitecer
Ayer probé el humo era DENSO era ESPESO Ayer caminaba por la avenida paso un autobús era GRANDE gritaba HUMO Era denso, era espeso, era gris. Entro en mi cuerpo, escupí lamentos, camine a la tienda y estaba allí con un par de cigarrillos y unos jeans Era LINDA deslumbraba VIDA buscaba FUEGO y le sonreí...
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Jul 2, 2018
Jul 2, 2018 at 1:36 AM UTC
Humo
Percorro toda esta avenida As folhas rodopiam Um passo em frente Um guarda Silêncio Agora sentado Faço um cigarro O olhar atento do guarda Uma tocha levanto-me Levo a garrafa Dou um gole Soletro palavras ao sabor da brisa Um poema Um ideal Uma vida Sigo Dou outro gole Bem alto Bem do fundo Grito “ ESTOU VIVO “.
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Apr 3, 2014
Apr 3, 2014 at 6:12 AM UTC
insulto
Sigo pela avenida, os cafés recolhem as mesas. Esplanadas frias, já sem ninguém, já sem sentido. Chuis fazem cumprir a lei com varinhas de condão. Na janela, um rosto imagem distorcida Uma carabina um tiro no frio da noite uma imagem gélida Sigo em frente pela estrada de asfalto rumo à indiferença.
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May 14, 2014
May 14, 2014 at 6:07 PM UTC
a avenida
A tiazinha puxava o cão pela corrente A corrente era bem comprida A tiazinha vinha andando pela calçada O cão vinha pela avenida A tiazinha puxava forte a corrente Mas o carro veio logo em seguida
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Feb 24, 2017
Feb 24, 2017 at 4:28 PM UTC
Enquanto voltava para casa de bicicleta
mergulho no vazio do abismo, na solidão que se esconde nesta vida. vagueio pelas sombras da noite e tropeço no frio que irradia das silhuetas de um novo dia. procuro a esperança ao virar da esquina. procuro na ilusão esta minha condição o desejo de recomeçar a alegria de procurar o que se esconde na avenida neste destino incerto que é a vida.
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Aug 24, 2015
Aug 24, 2015 at 6:46 AM UTC
Ilusão
mergulho no vazio do abismo, na solidão que se esconde nesta viela. vagueio pelas sombras da noite e tropeço no frio que irradia das silhuetas de um novo dia. procuro a esperança ao virar da esquina. procuro na ilusão esta minha condição o desejo de recomeçar a alegria de procurar o que se esconde na avenida neste destino incerto que é a vida.
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Aug 4, 2015
Aug 4, 2015 at 5:16 AM UTC
Procurando
Hay ciudades que son capitales de gloria y otras que son ciudadelas del asco hay ciudades que son capitales de audacia y otras que apenas son escombreras del miedo pero aun sin llegar a esos extremos en unas y otras hay rasgos comunes el puerto / la avenida principal / callejón de burdeles / la catedral severa monumentos donde dejan sus flores ex tiranos y sus máscaras de odio hay suburbios que ocultan la otra cara la miserable la mendiga metrópolis de atmósfera viciada y otras que apenas tienen un smog espiritual ciudades con sus mafias barrasbravas y sectas y otras con angelitos ya pasados de moda pero aun sin llegar a esos extremos ostentan atributos compartidos por ejemplo el deber de estar alegres durante el carnaval de fecha fija y mostrarse llorosas y agobiadas el día de difuntos o en su víspera o estar enamoradas y tiernísimas el st.valentine's day que trajeron del norte hay ciudades que osan defenderse de la hipocresía y el consumismo y otras que se entregan indefensas al consumismo y la hipocresía ciertamente ninguna ciudad es tan infame ni tan espléndida o deslumbrante tal vez una y otra sean de fábula pensadas desde cierta soledad ominosa pero aun en las franjas de quimera en los puntos que nacen del desvelo hay ciudades para vivir / y otras en las que no querría ni caerme muerto
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Tantas ciudades
Por la avenida vienen los candidatos los candidatos a mosca blanca a perengano a campeador a talismán a vicedéspota los candidatos a pregonero a rabdomante a chantapufi a delator a mascarón de proa los candidatos a gran tribuno a alabancero a estraperlista a piel de judas a tercer suplente los candidatos a iracundito a viejo verde a peor astilla a punto muerto a rey de bastos por la avenida vienen los candidatos desde la acera solo y deslumbrado un candidato a candidato avizora futuro y se relame
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Los candidatos
Solo, alegre, sano, fuerte, vestido el cielo de blanco, sentado estoy en un banco orgulloso de mi suerte. Lejos del mal y la muerte sopeso mi poderío; y a mí mismo me sonrío dueño de mi pensamiento, de la frescura, del viento, de la Ciudad y del Río. Bajo el cielo tenebroso, el gran Río de la Plata, a duras penas dilata un plúmbeo caudal oleoso. Abatido, sudoroso, contemplo su pequeñez: agua, tosca, lodo, hez, una boya roja o verde, una estrella que se pierde y el salto fugaz de un pez. En ti encuentra el caminante o el amigo del reposo, el álamo tembloroso o el pétreo bloque gigante. Y la lección humeante de fábrica o de navío... Celébrate el verso mío, llena de sol y de viento, y a Buenos Aires contento con las aguas de su Río.
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En la avenida costanera
por amarte se me partio la lengua en dos el lado izquierdo una rosa avenida larga capaz de querer tu manos y saboriar el manto humano de tu cuerpo encajado sobre tu alma   el lado derecho igual, bajo mi paladar sensible a tu tacto se rindo pues es  incapz de juzgarte   aveces pienso que parezco aserpiente por quererte y me hace querer inventar nuevos mitos pues cada mito de mujer y culebra me roba la lengua
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Nov 20, 2022
Nov 20, 2022 at 3:48 AM UTC
Mujeres y culebras (nuevos mitos son requeridos ) borrador 1
¡Ay espada del agua ya perdida! ¡Ay rama de la mar que no contemplo! ¡Ay viento, todo el día canturreando sin la salobre fuerza en el aliento! ¡Ay viento de entre árboles, cortado bajo retazos de menudos cielos! Digo mil veces que me estoy ahogando y sólo veo alrededor sonrisas. Me estoy ahogando, vertical y en medio de una avenida gris, ruidosa y lisa. Ni una huella de pez hiende los aires. Y yo me muero de ansias marineras. Tenía mi casa tres ventanas puras, y en torno, piedras, y hasta el mar, arena. Aquí la tierra, ni siquiera es tierra; no tiene azul, ni libertad, ni aurora. Se han vuelto acero hasta las golondrinas, y de hierro y estaño son las hojas. No veo ya la barba del verano, ni el caballo de vidrio del invierno. ¡Un balcón a una calle toda tráfico, Y un sol lejano, sin pasión, ascético…
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Elegía por una casa
No habíamos hablado dos veces en la vida. La noche que supimos la muerte de Darío te encontré en el café de Perú y Avenida, y esa noche rodó tu llanto con el mío. Y caminamos juntos por la ciudad dormida, bajo el cielo de estrellas calientes del estío. Ya venía la luz por el lado del Río cuando te dejé solo en la hora perdida. Despertaba en carritos el alba bulliciosa y el fondo de la calle era un telón de rosa. Me volví para verte, deja que lo recuerde: los pantalones flojos, las piernas vacilantes, y en las manos nerviosas el bastón y los guantes. El sol manchaba de oro tu viejo chaqué verde.
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Carlos de soussen
Eso dicen que al cabo de diez años todo ha cambiado allá dicen que la avenida está sin árboles y no soy quién para ponerlo en duda ¿acaso yo no estoy sin árboles que según dicen ya no están?
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Eso dicen