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"aquel" poems
Circundada por selvas, bajo el cielo Siempre azulado, nuestra casa era Algo como el plumón y el terciopelo: Un tibio corazón de primavera. Se hablaba quedo en nuestra casa; Cierto que cobijaba tantas aves, Que nos salían las palabras suaves Como si las dijéramos a un muerto. Pero nada era triste: la dulzura Poníamos tan dócil armonía Que hasta el suspiro tenue presentía En sus patios sombreados de verdura. El mármol blanco de los corredores Parecía dormir un sueño largo. Las fuentes compartían su letargo. Soñaban las estatuas con amores. Cedían los sillones blandamente, Como un pecho materno, y era fino, Muy fino el aire, así como divino, Cuando filtraba el oro del poniente. ¡Cómo me acuerdo de la noche aquella En que entré sostenida por tu brazo! Moría casi bajo el doble abrazo De tu mirada y de la noche bella. ¡Moría casi! Me llevaste tierno Por largas escaleras silenciosas Y ni tuve conciencia de las cosas: Era un cuerpo cansado y sin gobierno. No sé cómo llegamos a una estancia. La penumbra interior, los pasos quedos, Tus besos que morían en mis dedos Me tornaron el alma una fragancia. Abriste una ventana: allá, lejano, Plateaba el río y el silencio era Dulce y enorme, y era primavera, Y se movía el río sobre el llano. Caminaba hacia el mar con tal dulzura Que parecía una palabra buena. Iba a darse sin fin; la quieta arena Mirábalo pasar con amargura. Y mi alma también rodó en el río, Se hundió con él en perfumadas frondas, Siguiéndolo hasta el mar cayó en sus ondas, Y suyo fue el divino poderío. Se curvó blanda en el enorme vaso, De allí se desprendió como un suspiro, Ascendió por los buques y el retiro De otras mujeres sorprendió de paso. Subió hasta las ciudades de otro mundo; Dormían todos, todo estaba blanco, Luego vio cada mundo como un banco De arena muerta en el azul profundo. Y desde aquel azul que todo abisma Miró en la tierra esta ventana abierta: ¿Quién era esa criatura medio muerta? Y se bajó a mirar. ¡Y era yo misma! Cuando volvió del viaje, envejecida De tanto haber vagado unos instantes La esperaban tus ojos suplicantes: Se hundió por ellos y encontró la vida. ¿Recuerdas tú? La casa era un arrullo, Un perfume infinito, un nido blando: Nunca se dijo la palabra cuándo. Se decía, muy quedo: mío y tuyo.
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La casa
Circundada por selvas, bajo el cielo Siempre azulado, nuestra casa era Algo como el plumón y el terciopelo: Un tibio corazón de primavera. Se hablaba quedo en nuestra casa; Cierto que cobijaba tantas aves, Que nos salían las palabras suaves Como si las dijéramos a un muerto. Pero nada era triste: la dulzura Poníamos tan dócil armonía Que hasta el suspiro tenue presentía En sus patios sombreados de verdura. El mármol blanco de los corredores Parecía dormir un sueño largo. Las fuentes compartían su letargo. Soñaban las estatuas con amores. Cedían los sillones blandamente, Como un pecho materno, y era fino, Muy fino el aire, así como divino, Cuando filtraba el oro del poniente. ¡Cómo me acuerdo de la noche aquella En que entré sostenida por tu brazo! Moría casi bajo el doble abrazo De tu mirada y de la noche bella. ¡Moría casi! Me llevaste tierno Por largas escaleras silenciosas Y ni tuve conciencia de las cosas: Era un cuerpo cansado y sin gobierno. No sé cómo llegamos a una estancia. La penumbra interior, los pasos quedos, Tus besos que morían en mis dedos Me tornaron el alma una fragancia. Abriste una ventana: allá, lejano, Plateaba el río y el silencio era Dulce y enorme, y era primavera, Y se movía el río sobre el llano. Caminaba hacia el mar con tal dulzura Que parecía una palabra buena. Iba a darse sin fin; la quieta arena Mirábalo pasar con amargura. Y mi alma también rodó en el río, Se hundió con él en perfumadas frondas, Siguiéndolo hasta el mar cayó en sus ondas, Y suyo fue el divino poderío. Se curvó blanda en el enorme vaso, De allí se desprendió como un suspiro, Ascendió por los buques y el retiro De otras mujeres sorprendió de paso. Subió hasta las ciudades de otro mundo; Dormían todos, todo estaba blanco, Luego vio cada mundo como un banco De arena muerta en el azul profundo. Y desde aquel azul que todo abisma Miró en la tierra esta ventana abierta: ¿Quién era esa criatura medio muerta? Y se bajó a mirar. ¡Y era yo misma! Cuando volvió del viaje, envejecida De tanto haber vagado unos instantes La esperaban tus ojos suplicantes: Se hundió por ellos y encontró la vida. ¿Recuerdas tú? La casa era un arrullo, Un perfume infinito, un nido blando: Nunca se dijo la palabra cuándo. Se decía, muy quedo: mío y tuyo.
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Déjame ser tu espejo... te supliqué aquel día. Recuerdo que tu mano se estremeció en la mía. Yo, que envidio tu espejo, quiero saber qué sientes 1 al copiar en la alcoba tu cuerpo adolescente... (detrás de los almendros, casi del fondo 2 del mar surgió la luna, con su espejo redondo...) Te vi de pie en la sombra. Junto al lecho vacío se oyó un rumor de sedas, como el rumor de un río. Y yo, como el espejo de aquella alcoba oscura, yo, allí, solo contigo, reflejé tu hermosura. Fue un instante, en la sombra. No sé bien todavía, si eras tú, si fue un sueño o una flor que se abría. Muchacha de la noche de un día diferente: yo no envidio tu espejo, ya sé que nada siente. 3 Ya sé que te duplica sin comprender siquiera que eres mujer hermosa como la primavera; 4 pues, si lo comprendiera, saltaría en pedazos, por el ansia imposible de tenderte los brazos.
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Poema del espejo
Aquel día vi Lo que no esperaba El mundo mas rápido giraba Era un alma preciosa Más bella que una prosa Más dulce que estos versos Que llegarán a ella Sin siquiera haberle robado un beso Que con una palabra Saca suspiros Toda mi atención se concentra Pierdo noción de lo que me rodea Pero a última hora Trago mis palabras Siempre me quedo en blanco Me pierdo en su brillante mirada Pero el problema empieza aquí Me encantaría hacerla reír Me gustaría hablarle sin parar Pero se ríe mejor con alguien más No hay nada que pueda hacer Ni decir Me siento capaz De despertar su más grande interés Pero el pesimismo ha nublado mi razón Y el corazón no ve las cosas igual A veces las ilusiones no dan Al pensar sobre ellas las ganas se van Solo queda el realismo y la noche Que solo rimas me hacen sacar Algún dia veré Como se despedirá de todos Posiblemente de mi Mientras por dentro lloro Por haber gastado mi tiempo En escribir sobre ella tantas hojas ¿Pero que culpa tengo De que no me escoja? Nada de esto es perfecto Es fácil y difícil al mismo tiempo Te distrae por un momento Pero cuando no funciona Dios como lo siento.
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Apr 16, 2015
Apr 16, 2015 at 8:50 PM UTC
Aquel día.
En esas doce horas que somos la espalda del mundo en aquel diario eclipse eclipse de pueblos ecllipse de montes y páramos eclipse de humanos eclipse de mar el ***** le tiñe a la Tierra mitad de la cara por más que se ponga luz artificial negrura de sombra sombra de negrura que a nadie le asombra y a todo perdura obscura la España y claro Japón obscura Caracas y claro Cantón y siempre girando hacia el Este aquí está tiznando allá está celeste esa sombra inmensa esa sombra eterna que tuvo comienzo al comienzo del comienzo rotativo eclipse eclipse total pide a los humanos un solemne rito que es horizontal y cada doce horas que llega me alegro porque medio mundo se tiñe de ***** y en ello no cabe distingo racial
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La noche
He ido a ver el parque de Lezama en el atardecer de un día cualquiera, y me he encontrado uno diferente al que por tantos años conociera. Era aquél un jardín ya carcomido por lloviznas y líquenes y amores, flexuoso de raíces y de lianas y envenenado por extrañas flores. Contraluces de manos vagarosas de caricias visibles o furtivas. Generaciones, ¡ay!, que en él buscaron frondas podridas para bocas vivas. Cuando la noche lo llenaba todo y cuajaban en ella las parejas, erguidas en recónditos senderos o desmayadas en las altas rejas. No está siquiera aquel jarrón de bronce en que cierto crepúsculo dorado pusimos los levísimos sombreros y unos versos leímos de Machado. "A ti, Guiomar, esta nostalgia mía..." Y en la tarde agravada tu voz honda estremecía la hoja de los árboles y el cristal de la brisa y de la onda. Era hora de estrella y media luna, de pío agudo, de croar de rana, de guardián gigantesco y solapado y de visera en la pelambre cana. Cada estatua era Venus palpitante, cada palmera recta era el Oriente, mientras afuera el tránsito zumbaba su ventarrón de coches y de gente. Cuando se entrecerraba la corola sobre la dulce gota del estigma, cuando se ahondaban como dos aljibes en mí la ingenuidad y en ti el enigma. Ni la vieja escalera de ladrillos húmedos, desgastados y musgosos. Todo es argamasa y pedregullo y barnices espesos y olorosos. Patricio, enhiesto parque de Lezama cortado y recortado a mi deseo, verdinegro por donde te mirase salvo el halo de oro del Museo: desde un bar arco iris te saludo ahito de café y melancolía, dejo en la silla próxima una rosa y digo tu elegía y mi elegía.
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El parque lezama
He ido a ver el parque de Lezama en el atardecer de un día cualquiera, y me he encontrado uno diferente al que por tantos años conociera. Era aquél un jardín ya carcomido por lloviznas y líquenes y amores, flexuoso de raíces y de lianas y envenenado por extrañas flores. Contraluces de manos vagarosas de caricias visibles o furtivas. Generaciones, ¡ay!, que en él buscaron frondas podridas para bocas vivas. Cuando la noche lo llenaba todo y cuajaban en ella las parejas, erguidas en recónditos senderos o desmayadas en las altas rejas. No está siquiera aquel jarrón de bronce en que cierto crepúsculo dorado pusimos los levísimos sombreros y unos versos leímos de Machado. "A ti, Guiomar, esta nostalgia mía..." Y en la tarde agravada tu voz honda estremecía la hoja de los árboles y el cristal de la brisa y de la onda. Era hora de estrella y media luna, de pío agudo, de croar de rana, de guardián gigantesco y solapado y de visera en la pelambre cana. Cada estatua era Venus palpitante, cada palmera recta era el Oriente, mientras afuera el tránsito zumbaba su ventarrón de coches y de gente. Cuando se entrecerraba la corola sobre la dulce gota del estigma, cuando se ahondaban como dos aljibes en mí la ingenuidad y en ti el enigma. Ni la vieja escalera de ladrillos húmedos, desgastados y musgosos. Todo es argamasa y pedregullo y barnices espesos y olorosos. Patricio, enhiesto parque de Lezama cortado y recortado a mi deseo, verdinegro por donde te mirase salvo el halo de oro del Museo: desde un bar arco iris te saludo ahito de café y melancolía, dejo en la silla próxima una rosa y digo tu elegía y mi elegía.
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En la grana de un prado sanguíneo o en un bosque de cabezas cercenadas, la viuda reclama la carne de un párvulo ******** Allí donde entonan sus voces un coro de lamentos disonantes. Reniega de su apetito la matriarca del barrio francés Pues los gritos de Joliet no inquietan su consciencia, cosechan en cambio, un jardín de culposos deleites Placeres como solo admite, la maquiavelia de una gioconda que envuelta en lujosos atavíos extiende sus garras al inocente . Ni hablar del perjurio voraz, que oculta a la fantasía la marea virgen del infortunio y el propio siniestro. La desesperación de una madre que devora a sus hijos con el don de Saturno. Para la que no hay erotismo sino aquel que evoca el rigor cadavérico. Vapores que ascienden desde el lecho en descomposición, y alimentan su magia. Celebran el cruento dolor del infante, con la mirada de espanto apenas visible en el carmesí de sus finas pestañas Porque es claro como la luna y tan cierto como la muerte que en la viuda no hay gozo, sin el grito que desgarra la noche. Sin la brea que desciende sobre el horizonte, y la angustia que acompaña la pasión de la masacre.
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Aug 23, 2015
Aug 23, 2015 at 11:38 AM UTC
La Viuda de París
Conocí a un millonario. Era estanciero, rey de llanuras grises en donde se perdían los caballos. Paseábamos su casa, sus jardines, la piscina con una torre blanca y aguas como para bañar a una ciudad. Se sacó los zapatos, metió los pies con cierta severidad sombría en la piscina verde. No sé por qué una a una fue descartando todas sus mujeres. Ellas bailaban en Europa o atravesaban rápidas la nieve en trineo, en Alaska. S. me contó cómo cuando niño vendía diarios y robaba panes. Ahora sus periódicos asaltaban las calles temblorosas, golpeaban a la gente con noticias y decían con énfasis sólo sus opiniones. Tenía bancos, naves, pecados y tristezas. A veces con papel, pluma, memoria, se hundía en su dinero, contaba, sumando, dividiendo, multiplicando cosas, hasta que se dormía. Me parece que el hombre nunca pudo salir de su riqueza -lo impregnaba, le daba aire, color abstracto-, y él se veía adentro como un molusco ciego rodeado de un muro impenetrable. A veces, en sus ojos, vi un fuego frío, lejos, algo desesperado que moría. Nunca supe si fuimos enemigos. Murió una noche cerca de Tucumán. En la catástrofe ardió su poderoso Rolls como cerca del río el catafalco de una religión oscura. Yo sé que todos los muertos son iguales, pero no sé, no sé, pienso que aquel hombre, a su modo, con la muerte dejó de ser un pobre prisionero.
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Oda a un millonario muerto
Desde la ventana de un casucho viejo abierta en verano, cerrada en invierno por vidrios verdosos y plomos espesos, una salmantina de rubio cabello y ojos que parecen pedazos de cielo, mientas la costura mezcla con el rezo, ve todas las tardes pasar en silencio los seminaristas que van de paseo.Baja la cabeza, sin erguir el cuerpo, marchan en dos filas pausados y austeros, sin más nota alegre sobre el traje ***** que la beca roja que ciñe su cuello, y que por la espalda casi roza el suelo.Un seminarista, entre todos ellos, marcha siempre erguido, con aire resuelto. La negra sotana dibuja su cuerpo gallardo y airoso, flexible y esbelto. Él, solo a hurtadillas y con el recelo de que sus miradas observen los clérigos, desde que en la calle vislumbra a lo lejos a la salmantina de rubio cabello la mira muy fijo, con mirar intenso. Y siempre que pasa le deja el recuerdo de aquella mirada de sus ojos negros. Monótono y tardo va pasando el tiempo y muere el estío y el otoño luego, y vienen las tardes plomizas de invierno.Desde la ventana del casucho viejo siempre sola y triste; rezando y cosiendo una salmantina de rubio cabello ve todas las tardes pasar en silencio los seminaristas que van de paseo.Pero no ve a todos: ve solo a uno de ellos, su seminarista de los ojos negros; cada vez que pasa gallardo y esbelto, observa la niña que pide aquel cuerpo marciales arreos.Cuando en ella fija sus ojos abiertos con vivas y audaces miradas de fuego, parece decirla:  -¡Te quiero!, ¡te quiero!, ¡Yo no he de ser cura, yo no puedo serlo! ¡Si yo no soy tuyo, me muero, me muero! A la niña entonces se le oprime el pecho, la labor suspende y olvida los rezos, y ya vive sólo en su pensamiento el seminarista de los ojos negros.En una lluviosa mañana de inverno la niña que alegre saltaba del lecho, oyó tristes cánticos y fúnebres rezos; por la angosta calle pasaba un entierro.Un seminarista sin duda era el muerto; pues, cuatro, llevaban en hombros el féretro, con la beca roja por cima cubierto, y sobre la beca, el bonete ***** Con sus voces roncas cantaban los clérigos los seminaristas iban en silencio siempre en dos filas hacia el cementerio como por las tardes al ir de paseo.La niña angustiada miraba el cortejo los conoce a todos a fuerza de verlos... tan sólo, tan sólo faltaba entre ellos... el seminarista de los ojos negros.Corriendo los años, pasó mucho tiempo... y allá en la ventana del casucho viejo, una pobre anciana de blancos cabellos, con la tez rugosa y encorvado el cuerpo, mientras la costura mezcla con el rezo, ve todas las tardes pasar en silencio los seminaristas que van de paseo.La labor suspende, los mira, y al verlos sus ojos azules ya tristes y muertos vierten silenciosas lágrimas de hielo.Sola, vieja y triste, aún guarda el recuerdo del seminarista de los ojos negros...
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El seminarista de los ojos negros
Desde la ventana de un casucho viejo abierta en verano, cerrada en invierno por vidrios verdosos y plomos espesos, una salmantina de rubio cabello y ojos que parecen pedazos de cielo, mientas la costura mezcla con el rezo, ve todas las tardes pasar en silencio los seminaristas que van de paseo.Baja la cabeza, sin erguir el cuerpo, marchan en dos filas pausados y austeros, sin más nota alegre sobre el traje ***** que la beca roja que ciñe su cuello, y que por la espalda casi roza el suelo.Un seminarista, entre todos ellos, marcha siempre erguido, con aire resuelto. La negra sotana dibuja su cuerpo gallardo y airoso, flexible y esbelto. Él, solo a hurtadillas y con el recelo de que sus miradas observen los clérigos, desde que en la calle vislumbra a lo lejos a la salmantina de rubio cabello la mira muy fijo, con mirar intenso. Y siempre que pasa le deja el recuerdo de aquella mirada de sus ojos negros. Monótono y tardo va pasando el tiempo y muere el estío y el otoño luego, y vienen las tardes plomizas de invierno.Desde la ventana del casucho viejo siempre sola y triste; rezando y cosiendo una salmantina de rubio cabello ve todas las tardes pasar en silencio los seminaristas que van de paseo.Pero no ve a todos: ve solo a uno de ellos, su seminarista de los ojos negros; cada vez que pasa gallardo y esbelto, observa la niña que pide aquel cuerpo marciales arreos.Cuando en ella fija sus ojos abiertos con vivas y audaces miradas de fuego, parece decirla:  -¡Te quiero!, ¡te quiero!, ¡Yo no he de ser cura, yo no puedo serlo! ¡Si yo no soy tuyo, me muero, me muero! A la niña entonces se le oprime el pecho, la labor suspende y olvida los rezos, y ya vive sólo en su pensamiento el seminarista de los ojos negros.En una lluviosa mañana de inverno la niña que alegre saltaba del lecho, oyó tristes cánticos y fúnebres rezos; por la angosta calle pasaba un entierro.Un seminarista sin duda era el muerto; pues, cuatro, llevaban en hombros el féretro, con la beca roja por cima cubierto, y sobre la beca, el bonete ***** Con sus voces roncas cantaban los clérigos los seminaristas iban en silencio siempre en dos filas hacia el cementerio como por las tardes al ir de paseo.La niña angustiada miraba el cortejo los conoce a todos a fuerza de verlos... tan sólo, tan sólo faltaba entre ellos... el seminarista de los ojos negros.Corriendo los años, pasó mucho tiempo... y allá en la ventana del casucho viejo, una pobre anciana de blancos cabellos, con la tez rugosa y encorvado el cuerpo, mientras la costura mezcla con el rezo, ve todas las tardes pasar en silencio los seminaristas que van de paseo.La labor suspende, los mira, y al verlos sus ojos azules ya tristes y muertos vierten silenciosas lágrimas de hielo.Sola, vieja y triste, aún guarda el recuerdo del seminarista de los ojos negros...
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Ninguna era tan bella como tú durante aquel fugaz momento en que te amaba:                                             mi vida entera.
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Todo amor es efímero
Yo quiero ser la otra: La que escondes de noche, La de paseos en coche, La de cosas prohibidas, Quiero ser la querida: Por siempre tu derroche, Cómplice en tus huidas, La que lame tus heridas Y sabe mirarte a los ojos (Cuando ni tú mismo te reconoces,) Jamás ser la oficial, Ni la de la silla presidencial, Ni la santísima catedral, Yo: Yo quiero ser templo escondido, En medio de la sombra del suplicio, A donde llegas hambriento y cansado A ofrecer tu sacrificio, Tu amor Sin derechos, ni beneficios... Caemos lentamente al precipicio, Donde dicen que de allá uno jamás vuelve, Una sombra roja nos envuelve, Dicen que ahí es donde los pecados se absuelven, Ahí, donde te conocí, En ese bar de mala muerte, De la mano de aquel con el alma rota... Yo quiero ser la otra.
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Oct 3, 2016
Oct 3, 2016 at 4:11 AM UTC
La Otra
Me husmeas y me dejas Oliendo a ti, Al sabor de tus besos en mi boca Pero te vas, siempre te vas Siento que te pierdo Porque ya no estas Y si quisieras te podrias quedar Pero te vas, dejando una parte de ti en mi De la cual no me puedo safar Y es tu aliento que invade mi interior Atada me siento a un aroma A cada olor de tu cuerpo Y puedo estar comiendo y Me acuerdo al sabor de lengua Aquel dia que olvide tu fragancia Ese dia olvidare mi infancia.
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Oct 13, 2013
Oct 13, 2013 at 7:13 PM UTC
La fragancia de ti
Aquel el dolor sigue presente, Logró marcar un precedente… Y hoy, hoy sigues mal… Aquel recuerdo esta en tu mente, Como si fuera ayer lo sientes… Y hoy, hoy sigues mal… Confiabas en el tiempo como aliado para sanar tus heridas… Mientras vives encerrado en el recuerdo y no encuentras la salida… **Y te destruye como el veneno que gota a gota llena la tasa… Y la amargura es como un trueno que estremece toda tu casa… Y la venganza entro en acción pero aquí te presento el perdón… "Porque el perdón es…" Es más que un sentimiento, es más que una emoción El tiempo no te ayuda, tuya es la de decisión… Enfrenta ese tormento, y sal de esa prisión Porque no fue tu culpa, otorga el perdón...** Aquello que pasó, aquel suceso duro te marcó Pensaste que lo habías olvidado pero no Que ya no te afectaba ni pasaba por tu mente Pero volvió a afectarte y todavía está latente… Desde aquel momento has continuado por la vida Esperando que sea el tiempo el que sane las heridas A veces lo has recordado y con nada de templanza Haz pensando en la opción de acudir a la venganza… Si, fue doloroso, no fue nada bueno Pero el resentimiento es similar a un veneno Que gota a gota tomas para no enfrentar la pena Pero termina contigo te destruye y te envenena… Como tóxico que acaba con el alma y corazón Que te presenta el odio como una gran opción Pero al final tú eres quien recibe la aflicción Pues se enfermó tu cuerpo por la falta de perdón… **Y te destruye como el veneno que gota a gota llena la tasa… Y la amargura es como un trueno que estremece toda tu casa… Y la venganza entro en acción pero aquí te presento el perdón… "Porque el perdón es…" Es más que un sentimiento, es más que una emoción El tiempo no te ayuda, tuya es la de decisión… Enfrenta ese tormento, y sal de esa prisión Porque no fue tu culpa, otorga el perdón...** Perdona y saca todo veneno guardado Permite la salida del rencor acumulado Perdona, reacciona y regresa al presente Lo que pasó se fue ya no lo tengas pendiente Quizás hayas pensado que no hay una razón Que no fuiste culpable de lo de tu corazón… Pero en ocasiones el perdón por algo trágico Habrá que darlo aunque suene ilógico Como aquel caballero que por ti fue mal herido Tomando tu lugar te dio un regalo inmerecido… No suena razonable tampoco apetecible Pero te perdonó y hoy por eso tú eres libre Y que mejor ejemplo que la vida de Jesús Que no tenia que hacerlo; pero en una cruz Llevó toda la culpa que agobió su corazón Pero con todo y eso recibiste su perdón… **Y te destruye como el veneno que gota a gota llena la tasa… Y la amargura es como un trueno que estremece toda tu casa… Y la venganza entro en acción pero aquí te presento el perdón… "Porque el perdón es…" Es más que un sentimiento, es más que una emoción El tiempo no te ayuda, tuya es la de decisión… Enfrenta ese tormento, y sal de esa prisión Porque no fue tu culpa, otorga el perdón...**
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Nov 19, 2014
Nov 19, 2014 at 8:18 PM UTC
El perdon by Alex Zurdo (Forgiveness)
Aquel el dolor sigue presente, Logró marcar un precedente… Y hoy, hoy sigues mal… Aquel recuerdo esta en tu mente, Como si fuera ayer lo sientes… Y hoy, hoy sigues mal… Confiabas en el tiempo como aliado para sanar tus heridas… Mientras vives encerrado en el recuerdo y no encuentras la salida… **Y te destruye como el veneno que gota a gota llena la tasa… Y la amargura es como un trueno que estremece toda tu casa… Y la venganza entro en acción pero aquí te presento el perdón… "Porque el perdón es…" Es más que un sentimiento, es más que una emoción El tiempo no te ayuda, tuya es la de decisión… Enfrenta ese tormento, y sal de esa prisión Porque no fue tu culpa, otorga el perdón...** Aquello que pasó, aquel suceso duro te marcó Pensaste que lo habías olvidado pero no Que ya no te afectaba ni pasaba por tu mente Pero volvió a afectarte y todavía está latente… Desde aquel momento has continuado por la vida Esperando que sea el tiempo el que sane las heridas A veces lo has recordado y con nada de templanza Haz pensando en la opción de acudir a la venganza… Si, fue doloroso, no fue nada bueno Pero el resentimiento es similar a un veneno Que gota a gota tomas para no enfrentar la pena Pero termina contigo te destruye y te envenena… Como tóxico que acaba con el alma y corazón Que te presenta el odio como una gran opción Pero al final tú eres quien recibe la aflicción Pues se enfermó tu cuerpo por la falta de perdón… **Y te destruye como el veneno que gota a gota llena la tasa… Y la amargura es como un trueno que estremece toda tu casa… Y la venganza entro en acción pero aquí te presento el perdón… "Porque el perdón es…" Es más que un sentimiento, es más que una emoción El tiempo no te ayuda, tuya es la de decisión… Enfrenta ese tormento, y sal de esa prisión Porque no fue tu culpa, otorga el perdón...** Perdona y saca todo veneno guardado Permite la salida del rencor acumulado Perdona, reacciona y regresa al presente Lo que pasó se fue ya no lo tengas pendiente Quizás hayas pensado que no hay una razón Que no fuiste culpable de lo de tu corazón… Pero en ocasiones el perdón por algo trágico Habrá que darlo aunque suene ilógico Como aquel caballero que por ti fue mal herido Tomando tu lugar te dio un regalo inmerecido… No suena razonable tampoco apetecible Pero te perdonó y hoy por eso tú eres libre Y que mejor ejemplo que la vida de Jesús Que no tenia que hacerlo; pero en una cruz Llevó toda la culpa que agobió su corazón Pero con todo y eso recibiste su perdón… **Y te destruye como el veneno que gota a gota llena la tasa… Y la amargura es como un trueno que estremece toda tu casa… Y la venganza entro en acción pero aquí te presento el perdón… "Porque el perdón es…" Es más que un sentimiento, es más que una emoción El tiempo no te ayuda, tuya es la de decisión… Enfrenta ese tormento, y sal de esa prisión Porque no fue tu culpa, otorga el perdón...**
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La larga postración lo ha acostumbrado a anticipar la muerte. Le daría miedo salir al clamoroso día y andar entre los hombres. Derribado, Enrique Heine piensa en aquel río, el tiempo, que lo aleja lentamente de esa larga penumbra y del doliente destino de ser hombre y ser judío. Piensa en las delicadas melodías cuyo instrumento fue, pero bien sabe que el trino no es del árbol ni del ave sino del tiempo y de sus vagos días. No han de salvarte, no, tus ruiseñores, tus noches de oro y tus cantadas flores.
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París, 1856
Siempre he sabido encontrarme En distintos lugares. Por arriba en las montañas, Volando como una cometa. O por abajo en el mar, Entre arrecifes y corales. En lo verde de la pradera, Y en lo gris de la lluvia. Pero ayer me encontré Entre las costuras de su boca. Fui meticulosamente desvestida Por una creación divina. Embriagada por el aroma de su pelo, Seducida por su sonrisa divertida. Alocada por el color de su corteza. Allí me encontré y me proclamo su diosa. Yo, una chaparra de cabellos alborotados, Un par de ojos verdes, un cuaderno con garabatos Y con una historia que contar. Un sábado en la noche, aquella alma me escucho Y de paso, me desnudo el alma. Beso cada detalle de mi complexión, Hizo un himno con mi nombre. Se unió en un pacto de cuerpos Y el pago venia en orgasmos. Aquel sábado me encontré Cuando me proclamo su diosa, Y al terminar se quedó.
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Dec 27, 2015
Dec 27, 2015 at 11:42 AM UTC
Su diosa
Siempre es conmovedor el ocaso por indigente o charro que sea, pero más conmovedor todavía es aquel brillo desesperado y final que herrumbra la llanura cuando el sol último se ha hundido. Nos duele sostener esa luz tirante y distinta, esa alucinación que impone al espacio el unánime miedo de la sombra y que cesa de golpe cuando notamos su falsía, como cesan los sueños cuando sabemos que soñamos.
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Afterglow
La sonrisa que llueve en mi alma, así eres tú, alegrando mis días y llenándolos de esperanza, (Así eres tu). Como el primor del cielo forrándome en nubes que transitan mi cuerpo, algo así eres tú. Como ladrillos que componen mi apasionada fábrica, así eres tú, brasero en mis días más fríos, manantial refrescante de ilusión en mis temporadas de calor, así eres tú. Semilla que germina de mi tierra, Como agua, bautizando mi cosecha, aceite que embalsama mi piel reseca (así eres tú). Como arena que se acuesta con la última ola, así eres tú, la paciente y dulce cuesta del sol en mi panorama, así eres tú.   Salmo que edifica mi espíritu, ensalmando mis días de tristeza y conjurándolos con tus bellas e inolvidables caricias Así eres tú. ¡Mi hombre perfectamente imperfecto! Loma de mis anhelos, vigor de mi boca refresca. La calma cuando pienso en ti en mi vieja mecedora. Estar entre tus brazos es mi mejor sombra, besarnos y abrazarnos sin descanso debajo de aquel árbol de magnolia, vestigios de amor en el suelo dejamos cual árbol su bella flor nos va adornando. Así eres tú, como un poema de Neruda, que me conmueve y me transporta a la luna. Como un verso que encontró su mejor metáfora, Como la energía que logra traspasar las barreras físicas. Así eres tú, mi rayo de sol en un día nublado. Suspiro que alienta mi cuerpo y mi morada, Aquella canción que de niña escuchaba, ya soñando contigo y algún día cantártela. Y si, ¡bendito Dios, que eres tú! LeydisProse 10/18/2018 https://m.facebook.com/LeydisProse//
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Oct 18, 2018
Oct 18, 2018 at 2:36 PM UTC
ERES TÚ
La sonrisa que llueve en mi alma, así eres tú, alegrando mis días y llenándolos de esperanza, (Así eres tu). Como el primor del cielo forrándome en nubes que transitan mi cuerpo, algo así eres tú. Como ladrillos que componen mi apasionada fábrica, así eres tú, brasero en mis días más fríos, manantial refrescante de ilusión en mis temporadas de calor, así eres tú. Semilla que germina de mi tierra, Como agua, bautizando mi cosecha, aceite que embalsama mi piel reseca (así eres tú). Como arena que se acuesta con la última ola, así eres tú, la paciente y dulce cuesta del sol en mi panorama, así eres tú.   Salmo que edifica mi espíritu, ensalmando mis días de tristeza y conjurándolos con tus bellas e inolvidables caricias Así eres tú. ¡Mi hombre perfectamente imperfecto! Loma de mis anhelos, vigor de mi boca refresca. La calma cuando pienso en ti en mi vieja mecedora. Estar entre tus brazos es mi mejor sombra, besarnos y abrazarnos sin descanso debajo de aquel árbol de magnolia, vestigios de amor en el suelo dejamos cual árbol su bella flor nos va adornando. Así eres tú, como un poema de Neruda, que me conmueve y me transporta a la luna. Como un verso que encontró su mejor metáfora, Como la energía que logra traspasar las barreras físicas. Así eres tú, mi rayo de sol en un día nublado. Suspiro que alienta mi cuerpo y mi morada, Aquella canción que de niña escuchaba, ya soñando contigo y algún día cantártela. Y si, ¡bendito Dios, que eres tú! LeydisProse 10/18/2018 https://m.facebook.com/LeydisProse//
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Y si quizás en vez de faltar a clase como todo unos locos "enamorados". hubiésemos tenido la vida normal del niño dedicado? Si quizás en vez de darnos nuestro primer beso nos hubiésemos dado la mano. Si quizás en vez de comentarlo a tus amigos no los hubiésemos callado. Si quizás la historia de nuestra vida no se pareciera tanto. Si quizás en vez de decidir ser tu amiga no te hubiese hablado. Si quizás nuestras madres no tuvieran el mismo nombre. Si quizás nunca te demostré lo que en realidad sentía. Si quizás no le hubiéramos seguido el juego al mundo. Si quizás no la hubieses escogido a ella. Si quizás no me gustaran tanto tus besos. Si quizás no hubiésemos cometido errores. Si quizás no nos hubiéramos sentado en aquel banquillo a aquella exacta hora. Si quizás no te conociera tan bien. Si quizás te dedicaras mas. Tan solo si quizás hubiéramos tomado diferentes decisiones en nuestras vidas, si todo cambiara de momento y tal vez tu madre se llamara Rosa o tal vez si tu padre no te hubiese abandonado. Tan solo si quizás tu te hubieses dado cuenta de el tipo de persona que soy desde el primer momento en que tus ojos se toparon con los míos! No fuéramos lo que somos... Quizás ni existiera lo que escribo, tal vez no haya aprendido lo que aprendí al pasar los años porque a la hora de la verdad eres tu tan parte de mi vida como yo de la tuya. Porque nos unen mas cosas de la que algún día imaginaria, porque eres mi amigo y tu tomaste esa decisión. Porque la escogiste a ella porque ella la popular y bonita en vez de a la chica regular y herida. Porque al final siempre me demostraste que me querías como tu primera. Porque si quizás las cosas nunca hubieran sucedido como lo han echo que seria de nuestras vidas, de nuestra historia, de nuestro mundo, de nuestras mentes sin recordar nada. Si quizás tu te acordaras de las cosas tan exactas como yo las recuerdo. Tan solo si quizás nos encontráramos en otras vidas que serias de las vidas que vivimos ahora? No habría historia ni palabras que contaran porque todo quedaría en el infinito en el cajón oculto de los "quizás". Si quizás nunca te hubiese querido como lo hice. Solo si quizás todo empezara nuevamente. Solo si quizás ...
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Sep 24, 2012
Sep 24, 2012 at 1:24 AM UTC
6 Años de atraso.
Y si quizás en vez de faltar a clase como todo unos locos "enamorados". hubiésemos tenido la vida normal del niño dedicado? Si quizás en vez de darnos nuestro primer beso nos hubiésemos dado la mano. Si quizás en vez de comentarlo a tus amigos no los hubiésemos callado. Si quizás la historia de nuestra vida no se pareciera tanto. Si quizás en vez de decidir ser tu amiga no te hubiese hablado. Si quizás nuestras madres no tuvieran el mismo nombre. Si quizás nunca te demostré lo que en realidad sentía. Si quizás no le hubiéramos seguido el juego al mundo. Si quizás no la hubieses escogido a ella. Si quizás no me gustaran tanto tus besos. Si quizás no hubiésemos cometido errores. Si quizás no nos hubiéramos sentado en aquel banquillo a aquella exacta hora. Si quizás no te conociera tan bien. Si quizás te dedicaras mas. Tan solo si quizás hubiéramos tomado diferentes decisiones en nuestras vidas, si todo cambiara de momento y tal vez tu madre se llamara Rosa o tal vez si tu padre no te hubiese abandonado. Tan solo si quizás tu te hubieses dado cuenta de el tipo de persona que soy desde el primer momento en que tus ojos se toparon con los míos! No fuéramos lo que somos... Quizás ni existiera lo que escribo, tal vez no haya aprendido lo que aprendí al pasar los años porque a la hora de la verdad eres tu tan parte de mi vida como yo de la tuya. Porque nos unen mas cosas de la que algún día imaginaria, porque eres mi amigo y tu tomaste esa decisión. Porque la escogiste a ella porque ella la popular y bonita en vez de a la chica regular y herida. Porque al final siempre me demostraste que me querías como tu primera. Porque si quizás las cosas nunca hubieran sucedido como lo han echo que seria de nuestras vidas, de nuestra historia, de nuestro mundo, de nuestras mentes sin recordar nada. Si quizás tu te acordaras de las cosas tan exactas como yo las recuerdo. Tan solo si quizás nos encontráramos en otras vidas que serias de las vidas que vivimos ahora? No habría historia ni palabras que contaran porque todo quedaría en el infinito en el cajón oculto de los "quizás". Si quizás nunca te hubiese querido como lo hice. Solo si quizás todo empezara nuevamente. Solo si quizás ...
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Llamar al pan el pan y que aparezca sobre el mantel el pan de cada día; darle al sudor lo suyo y darle al sueño y al breve paraíso y al infierno y al cuerpo y al minuto lo que piden; reír como el mar ríe, el viento ríe, sin que la risa suene a vidrios rotos; beber y en la embriaguez asir la vida, bailar el baile sin perder el paso, tocar la mano de un desconocido en un día de piedra y agonía y que esa mano tenga la firmeza que no tuvo la mano del amigo; probar la soledad sin que el vinagre haga torcer mi boca, ni repita mis muecas el espejo, ni el silencio se erice con los dientes que rechinan: estas cuatro paredes -papel, yeso, alfombra rala y foco amarillento- no son aún el prometido infierno; que no me duela más aquel deseo, helado por el miedo, llaga fría, quemadura de labios no besados: el agua clara nunca se detiene y hay frutas que se caen de maduras; saber partir el pan y repartirlo, el pan de una verdad común a todos, verdad de pan que a todos nos sustenta, por cuya levadura soy un hombre, un semejante entre mis semejantes; pelear por la vida de los vivos, dar la vida a los vivos, a la vida, y enterrar a los muertos y olvidarlos como la tierra los olvida: en frutos… Y que a la hora de mi muerte logre morir como los hombres y me alcance el perdón y la vida perdurable del polvo, de los frutos, y del polvo. Tal sobre el muro rotas uñas graban un nombre, una esperanza, una blasfemia, sobre el papel, sobre la arena, escribo estas palabras mal encadenadas. Entre sus secas sílabas acaso un día te detengas: pisa el polvo, esparce la ceniza, sé ligera como la luz ligera y sin memoria que brilla en cada hoja, en cada piedra, dora la tumba y dora la colina y nada la detiene ni apresura.
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La vida sencilla
Llamar al pan el pan y que aparezca sobre el mantel el pan de cada día; darle al sudor lo suyo y darle al sueño y al breve paraíso y al infierno y al cuerpo y al minuto lo que piden; reír como el mar ríe, el viento ríe, sin que la risa suene a vidrios rotos; beber y en la embriaguez asir la vida, bailar el baile sin perder el paso, tocar la mano de un desconocido en un día de piedra y agonía y que esa mano tenga la firmeza que no tuvo la mano del amigo; probar la soledad sin que el vinagre haga torcer mi boca, ni repita mis muecas el espejo, ni el silencio se erice con los dientes que rechinan: estas cuatro paredes -papel, yeso, alfombra rala y foco amarillento- no son aún el prometido infierno; que no me duela más aquel deseo, helado por el miedo, llaga fría, quemadura de labios no besados: el agua clara nunca se detiene y hay frutas que se caen de maduras; saber partir el pan y repartirlo, el pan de una verdad común a todos, verdad de pan que a todos nos sustenta, por cuya levadura soy un hombre, un semejante entre mis semejantes; pelear por la vida de los vivos, dar la vida a los vivos, a la vida, y enterrar a los muertos y olvidarlos como la tierra los olvida: en frutos… Y que a la hora de mi muerte logre morir como los hombres y me alcance el perdón y la vida perdurable del polvo, de los frutos, y del polvo. Tal sobre el muro rotas uñas graban un nombre, una esperanza, una blasfemia, sobre el papel, sobre la arena, escribo estas palabras mal encadenadas. Entre sus secas sílabas acaso un día te detengas: pisa el polvo, esparce la ceniza, sé ligera como la luz ligera y sin memoria que brilla en cada hoja, en cada piedra, dora la tumba y dora la colina y nada la detiene ni apresura.
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Déjame, sí, déjame, dios o ángel, demonio. Déjame a solas, turba angélica, solo conmigo, con mi multitud. Estoy con uno como yo, que no me reconoce y me muestra mis armas; con uno que me abraza y me hiere -y se dice mi hijo-; con uno que huye con mi cuerpo; con uno que me odia porque yo soy él mismo. Mira, tú que huyes, aborrecible hermano mío, tú que enciendes las hogueras terrestres, tú, el de las islas y el de las llamaradas, mírate y dime: ese que corre, ese que alza lenguas y antorchas para llamar al cielo y lo incendia; ese que es una estrella lenta que desciende; aquel que es como un arma resonante, ¿es el tuyo, tu ser, hecho de horas y voraces minutos? ¿Quién sabe lo que es un cuerpo, un alma, y el sitio en que se juntan y cómo el cuerpo se ilumina y el alma se obscurece, hasta fundirse, carne y alma, en una sola y viva sombra? ¿Y somos esa imagen que soñamos, sueños al tiempo hurtados, sueños del tiempo por burlar al tiempo? En soledad pregunto, a soledad pregunto. Y rasgo mi boca amante de palabras y me arranco los ojos henchidos de mentiras y apariencias, y arrojo lo que el tiempo deposita en mi alma, miserias deslumbrantes, ola que se retira… Bajo del cielo puro, metal de tranquilos, absortos resplandores, pregunto, ya desnudo: me voy borrando todo, me voy haciendo un vago signo sobre el agua, espejo en un espejo.
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Pregunta
Amigo, llévate lo que tú quieras, penetra tu mirada en los rincones, y si así lo deseas yo te doy mi alma entera con sus blancas avenidas y sus canciones.Amigo -con la tarde haz que se vaya este inútil y viejo deseo de vencer, Bebe en mi cántaro si tienes sed. Amigo -con la tarde haz que se vaya este deseo mío de que todo rosal me pertenezca,                           Amigo, si tienes hambre come de mi pan.Todo, amigo, lo he hecho para ti. Todo esto que sin mirar verás en mi estancia desnuda: todo esto que se eleva por los muros derechos -como mi corazón- siempre buscando altura. Te sonríes -amigo... ¡Qué importa! Nadie sabe entregar en las manos lo que se esconde adentro, pero yo te doy mi alma, ánfora de mieles suaves, y todo te lo doy... Menos aquel recuerdo... ...Que en mi heredad vacía aquel amor perdido, es una rosa blanca, que se abre en silencio...
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Amigo
Helo, helo por do viene   el moro por la calzada, caballero a la jineta   encima una yegua baya, borceguíes marroquíes   y espuela de oro calzada, una adarga ante los pechos   y en su mano una azagaya. Mirando estaba Valencia,   como está tan bien cercada: -¡Oh, Valencia, oh Valencia,   de mal fuego seas quemada! Primero fuiste de moros   que de cristianos ganada. Si la lanza no me miente,   a moros serás tornada; aquel perro de aquel Cid   prenderélo por la barba, su mujer, doña Jimena,   será de mí cautivada, su hija, Urraca Hernando,   será mi enamorada, después de yo harto de ella   la entregaré a mi compaña. El buen Cid no está tan lejos,   que todo bien lo escuchaba. -Venid vos acá, mi hija,   mi hija doña Urraca; dejad las ropas continas   y vestid ropas de pascua. Aquel moro hi·de·perro   detenédmelo en palabras, mientras yo ensillo a Babieca   y me ciño la mi espada. La doncella, muy hermosa,   se paró a una ventana; el moro, desque la vido,   de esta suerte le hablara: -Alá te guarde, señora,   mi señora doña Urraca. -Así haga a vos, señor,   buena sea vuestra llegada. Siete años ha, rey, siete,   que soy vuestra enamorada. -Otros tantos ha, señora,   que os tengo dentro en mi alma. Ellos estando en aquesto   el buen Cid que se asomaba. -Adiós, adiós, mi señora,   la mi linda enamorada, que del caballo Babieca   yo bien oigo la patada. Do la yegua pone el pie,   Babieca pone la pata. Allí hablará el caballo   bien oiréis lo que hablaba: -¡Reventar debía la madre   que a su hijo no esperaba! Siete vueltas la rodea   alrededor de una jara; la yegua, que era ligera,   muy adelante pasaba hasta llegar cabe un río   adonde una barca estaba. El moro, desque la vido,   con ella bien se holgaba, grandes gritos da al barquero   que le allegase la barca; el barquero es diligente,   túvosela aparejada, embarcó muy presto en ella,   que no se detuvo nada. Estando el moro embarcado,   el buen Cid que llegó al agua, y por ver al moro en salvo,   de tristeza reventaba; mas con la furia que tiene,   una lanza le arrojaba, y dijo: -Recoged, mi yerno,   arrecogedme esa lanza, que quizás tiempo vendrá   que os será bien demandada.
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Romance del rey moro que perdió valencia
Helo, helo por do viene   el moro por la calzada, caballero a la jineta   encima una yegua baya, borceguíes marroquíes   y espuela de oro calzada, una adarga ante los pechos   y en su mano una azagaya. Mirando estaba Valencia,   como está tan bien cercada: -¡Oh, Valencia, oh Valencia,   de mal fuego seas quemada! Primero fuiste de moros   que de cristianos ganada. Si la lanza no me miente,   a moros serás tornada; aquel perro de aquel Cid   prenderélo por la barba, su mujer, doña Jimena,   será de mí cautivada, su hija, Urraca Hernando,   será mi enamorada, después de yo harto de ella   la entregaré a mi compaña. El buen Cid no está tan lejos,   que todo bien lo escuchaba. -Venid vos acá, mi hija,   mi hija doña Urraca; dejad las ropas continas   y vestid ropas de pascua. Aquel moro hi·de·perro   detenédmelo en palabras, mientras yo ensillo a Babieca   y me ciño la mi espada. La doncella, muy hermosa,   se paró a una ventana; el moro, desque la vido,   de esta suerte le hablara: -Alá te guarde, señora,   mi señora doña Urraca. -Así haga a vos, señor,   buena sea vuestra llegada. Siete años ha, rey, siete,   que soy vuestra enamorada. -Otros tantos ha, señora,   que os tengo dentro en mi alma. Ellos estando en aquesto   el buen Cid que se asomaba. -Adiós, adiós, mi señora,   la mi linda enamorada, que del caballo Babieca   yo bien oigo la patada. Do la yegua pone el pie,   Babieca pone la pata. Allí hablará el caballo   bien oiréis lo que hablaba: -¡Reventar debía la madre   que a su hijo no esperaba! Siete vueltas la rodea   alrededor de una jara; la yegua, que era ligera,   muy adelante pasaba hasta llegar cabe un río   adonde una barca estaba. El moro, desque la vido,   con ella bien se holgaba, grandes gritos da al barquero   que le allegase la barca; el barquero es diligente,   túvosela aparejada, embarcó muy presto en ella,   que no se detuvo nada. Estando el moro embarcado,   el buen Cid que llegó al agua, y por ver al moro en salvo,   de tristeza reventaba; mas con la furia que tiene,   una lanza le arrojaba, y dijo: -Recoged, mi yerno,   arrecogedme esa lanza, que quizás tiempo vendrá   que os será bien demandada.
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El es…. no lo se, tal vez es el aroma de aquel café con vainilla ese día blanco; ese instante que dio vueltas en mi cabeza y el ni en cuenta….tal vez es el sabor a tequila y el latido de su corazón y el piso frió…tal vez es sabor a menta, o una canción punk…o tal vez es el dolor que me gusta mas, o el placer que duele tanto….tal vez es el amor de mi vida, o otra historia que contar….tal vez es su altura, la forma que se sienta, su cuerpo largo y yo tan pequeña…tal vez es sus ojos, sus pestañas, su nariz…tal vez es su dolor, y el mio, tal vez es su debilidad, y la mía…tal vez es una cerveza y un cigarrillo nervioso, o un buen whisky para relajar…. quizás sea simplemente ese ultimo beso, pasión, calor…..tal vez es el sueño que ya no me llega, las horas sin dormir…tal vez sea cada lagrima que callo, tal vez. Tal vez, el es simplemente un anhelo mas.
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Jan 8, 2013
Jan 8, 2013 at 12:54 AM UTC
El es.
Tómame de la mano. Vámonos a la lluvia descalzos y ligeros de ropa, sin paraguas, con el cabello al viento y el cuerpo a la caricia oblicua, refrescante y menuda, del agua. ¡Que rían los vecinos! Puesto que somos jóvenes y los dos nos amamos y nos gusta la lluvia, vamos a ser felices con el gozo sencillo de un casal de gorriones que en la vía se arrulla. Más allá están los campos y el camino de acacias y la quinta suntuosa de aquel pobre señor millonario y obeso, que con todos sus oros, no podría comprarnos ni un gramo del tesoro inefable y supremo que nos ha dado Dios: ser flexibles, ser jóvenes, estar llenos de amor.
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Millonarios
Mujer, pisoteada por la sociedad, denegada ante la realidad. Sometida por los ideales creados y eventualmente evolucionados. Mujer, tú que haz parido, tú que haz criado y mantenido, eres nada ante los demás. Culturalmente degradada, religiosamente alabada. Mujer, dando frutos y alegrías en la vida de alguien que luego te va a dejar. Tu color, tu tamaño, tu estilo, tu manera de expresar, nada importará, todo ya definido está, los estereotipos podrán más que tu bondad. Mujer, tan trabajadora como siempre, pero preocupada de lo que dirá la gente. Las salidas, el **** los viajes, los lujos, la comida, los placeres, todo aquello de lo que quisieras disfrutar, jamás podrás hacerlo con tranquilidad. Siempre habrá alguien que manejará tu vida, siempre habrá ese miedo que contigo acabará. Mujer, es hora de que te des tu lugar, eres bella, eres importante, ignora si aquel no piensa igual. Demuéstrale al mundo que no eres un objeto ****** que no importa si eres de color o gruesa, siempre va haber alguien que te va a amar. Mujer, valórate y quiérete tal y como eres, eres símbolo de pureza y calidad. Pisoteada por la sociedad, denegada ante la realidad, es momento de gritar: "¡YA NO MÁS!"
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Mar 1, 2015
Mar 1, 2015 at 4:48 PM UTC
Imagen
Aquí está el pan, el vino, la mesa, la morada: el menester del hombre, la mujer y la vida: a este sitio corría la paz vertiginosa, por esta luz ardió la común quemadura. Honor a tus dos manos que vuelan preparando los blancos resultados del canto y la cocina, salve! la integridad de tus pies corredores, viva! la bailarina que baila con la escoba. Aquellos bruscos ríos con aguas y amenazas, aquel atormentado pabellón de la espuma, aquellos incendiaron panales y arrecifes son hoy este reposo de tu sangre en la mía, este cauce estrellado y azul como la noche, esta simplicidad sin fin de la ternura.
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Soneto liii