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"amables" poems
Amables Brasas en ascuas descienden de un cielo de mosto alcanzando la carnosa fatiga de las ramas y de tus dudas Como dibujos de tinta caminan los animales en celo y un murmullo de elfos empuja hongos y furias hasta el borde del frío donde la tierra se empapa de calma y de lumbre. Es Otoño, y hay luz en tu casa Una luz antigua que me ampara y me guia, siluetas amables que invitan y esperan al que llega siempre tarde del bosque. Un suelo tibio de pisadas y hocicos crepita suave en las repisas doradas un terco ajetreo vegetal y manso se desliza bajo los pies descalzos de un corzo mudo y dorado que llena de asombro la mañana de rocio tejida. Es horizontal la intimidad entre las viñas desposeídas y los árboles insomnes. Los soles maduros acumulan sus frutas sobre el techo de la tarde y todo lo que tiembla al norte del aire se pudre mansamente hacia los tesoros de marzo. Un olor a nueces iza banderas de humo y carne de castañas exhibe el crepúsculo Una canción se esconde y se escucha y unas muchachas se persiguen y se esconden cantando un estribillo prestado por el viajero perdido. Hay voces prendidas en las ventanas que arden lentamente como adioses marchitos Es tiempo de regresos y dormidas semillas, y de animales rumiando los breves días y las largas noches henchidas de cuentos El vino más joven ya rezuma en las jarras un mosto agridulce parece exprimido del cielo No hay prisa pues la luz es lenta en llegar a las cocinas de Otoño perpetuamente encendidas con los rescoldos de los soles más viejos.
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Sep 29, 2014
Sep 29, 2014 at 11:02 AM UTC
EL OTOÑO ADORA EL **** DE LA LUMBRE
Amables Brasas en ascuas descienden de un cielo de mosto alcanzando la carnosa fatiga de las ramas y de tus dudas Como dibujos de tinta caminan los animales en celo y un murmullo de elfos empuja hongos y furias hasta el borde del frío donde la tierra se empapa de calma y de lumbre. Es Otoño, y hay luz en tu casa Una luz antigua que me ampara y me guia, siluetas amables que invitan y esperan al que llega siempre tarde del bosque. Un suelo tibio de pisadas y hocicos crepita suave en las repisas doradas un terco ajetreo vegetal y manso se desliza bajo los pies descalzos de un corzo mudo y dorado que llena de asombro la mañana de rocio tejida. Es horizontal la intimidad entre las viñas desposeídas y los árboles insomnes. Los soles maduros acumulan sus frutas sobre el techo de la tarde y todo lo que tiembla al norte del aire se pudre mansamente hacia los tesoros de marzo. Un olor a nueces iza banderas de humo y carne de castañas exhibe el crepúsculo Una canción se esconde y se escucha y unas muchachas se persiguen y se esconden cantando un estribillo prestado por el viajero perdido. Hay voces prendidas en las ventanas que arden lentamente como adioses marchitos Es tiempo de regresos y dormidas semillas, y de animales rumiando los breves días y las largas noches henchidas de cuentos El vino más joven ya rezuma en las jarras un mosto agridulce parece exprimido del cielo No hay prisa pues la luz es lenta en llegar a las cocinas de Otoño perpetuamente encendidas con los rescoldos de los soles más viejos.
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*Soy yo amor mío, Quien golpea la puerta de tu corazón. Deja me entrar, Y te prometo que conmigo estarás feliz. Una pasión bien fuerte quemándose como fuego, Tú eres la razón. Soy la solución a tu tristeza. Al contrario, solo mírate reír. Ríndete, no existe la palabra lastimar, solo amor, Con todo lo bueno que soy. Vine a curar y vivir en tu alma. Soy el ultimo pedazo de tu rompe cabeza, lo que usted necesitaba. Eres el aire que respiro, lo que me ase vivir. Tú, Como un sueño real que quiero cumplir. Te voy a ensenar lo que es amor y borrar tu dolor. Las personas amables se merecen lo mejor. Contigo, pudiéramos hacer lo todo. En la escurrida, eres el brillante foco. Al fin este deseo se hizo verdad.*
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Jul 21, 2014
Jul 21, 2014 at 4:45 PM UTC
Lo Que Yo Quiero
No es agua ni arena la orilla del mar. El agua sonora de espuma sencilla, el agua no puede formarse la orilla. Y porque descanse en muelle lugar, no es agua ni arena la orilla del mar. Las cosas discretas, amables, sencillas; las cosas se juntan como las orillas. Los mismo los labios, si quieren besar. No es agua ni arena la orilla del mar. Yo sólo me miro por cosa de muerto; solo, desolado, como en un desierto. A mí venga el lloro, pues debo penar. No es agua ni arena la orilla del mar.
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La orilla del mar
Es menester que vengas, mi vida, con tu ausencia, se ha deshecho, y torno a ser el hombre abandonado que antaño fui, mujer, y tengo miedo. ¡Qué sabia dirección la de tus manos! ¡Qué alta luz la de tus ojos negros! Trabajar a tu lado, ¡qué alegría!; descansar a tu lado, ¡qué sosiego! Desde que tú no estás no sé cómo andan las horas de comer y las del sueño, siempre de mal humor y fatigado, ni abro los libros ya, ni escribo versos. Algunas estrofillas se me ocurren e indiferente, al aire las entrego. Nadie cambia mi pluma si está vieja ni pone tinta fresca en el tintero, un polvillo sutil cubre los muebles y el agua se ha podrido en los floreros. No tienen para mí ningún encanto a no ser los marchitos del recuerdo, los amables rincones de la casa, y ni salgo al jardín, ni voy al huerto. Y eso que una violenta Primavera ha encendido las rosas en los cercos y ha puesto tantas hojas en los árboles que encontrarías el jardín pequeño. Hay lilas de suavísimos matices y pensamientos de hondo terciopelo, pero yo paso al lado de las flores caída la cabeza sobre el pecho, que hasta las flores me parecen ásperas acostumbrado a acariciar tu cuerpo. Me consumo de amor inútilmente en el antiguo, torneado lecho, en vano estiro mis delgados brazos, tan sólo estrujo sombras en mis dedos... Es menester que vengas; mi vida, con tu ausencia, se ha deshecho. Ya sabes que sin ti no valgo nada, que soy como una viña por el suelo, ¡álzame dulcemente con tus manos y brillarán al sol racimos nuevos.
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Ausencia
Es menester que vengas, mi vida, con tu ausencia, se ha deshecho, y torno a ser el hombre abandonado que antaño fui, mujer, y tengo miedo. ¡Qué sabia dirección la de tus manos! ¡Qué alta luz la de tus ojos negros! Trabajar a tu lado, ¡qué alegría!; descansar a tu lado, ¡qué sosiego! Desde que tú no estás no sé cómo andan las horas de comer y las del sueño, siempre de mal humor y fatigado, ni abro los libros ya, ni escribo versos. Algunas estrofillas se me ocurren e indiferente, al aire las entrego. Nadie cambia mi pluma si está vieja ni pone tinta fresca en el tintero, un polvillo sutil cubre los muebles y el agua se ha podrido en los floreros. No tienen para mí ningún encanto a no ser los marchitos del recuerdo, los amables rincones de la casa, y ni salgo al jardín, ni voy al huerto. Y eso que una violenta Primavera ha encendido las rosas en los cercos y ha puesto tantas hojas en los árboles que encontrarías el jardín pequeño. Hay lilas de suavísimos matices y pensamientos de hondo terciopelo, pero yo paso al lado de las flores caída la cabeza sobre el pecho, que hasta las flores me parecen ásperas acostumbrado a acariciar tu cuerpo. Me consumo de amor inútilmente en el antiguo, torneado lecho, en vano estiro mis delgados brazos, tan sólo estrujo sombras en mis dedos... Es menester que vengas; mi vida, con tu ausencia, se ha deshecho. Ya sabes que sin ti no valgo nada, que soy como una viña por el suelo, ¡álzame dulcemente con tus manos y brillarán al sol racimos nuevos.
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He venido para ver semblantes Amables como viejas escobas, He venido para ver las sombras Que desde lejos me sonríen. He venido para ver los muros En el suelo o en pie indistintamente, He venido para ver las cosas, Las cosas soñolientas por aquí. He venido para ver los mares Dormidos en cestillo italiano, He venido para ver las puertas, El trabajo, los tejados, las virtudes De color amarillo ya caduco. He venido para ver la muerte Y su graciosa red de cazar mariposas, He venido para esperarte Con los brazos un tanto en el aire, He venido no sé por qué; Un día abrí los ojos: he venido. Por ello quiero saludar sin insistencia A tantas cosas más que amables: Los amigos de color celeste, Los días de color variable, La libertad del color de mis ojos; Los niñitos de seda tan clara, Los entierros aburridos como piedras, La seguridad, ese insecto Que anida en los volantes de la luz. Adiós, dulces amantes invisibles, Siento no haber dormido en vuestros brazos. Vine por esos besos solamente; Guardad los labios por si vuelvo.
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He venido para ver
Cuando se hallaba el mundo a punto de que el prodigio sucediese. Cuando las horas esperaban que unas manos las exprimiesen. Cuando las ramas opulentas daban su sombra a nuestras frentes. Cuando en el mundo se morían todos los tristes y los débiles. Cuando el soñar, el sentir hondo, cuando el beber ávidamente la luz, la brisa, el agua, el aire, eran primero que la muerte. Cuando las tardes solitarias, cuando los árboles más verdes, cuando las conchas de colores a nuestras madres sonrientes, a nuestras novias de ojos grises como la escama de los peces. Cuando eran pena y alegría nuestros amables timoneles y no existía otro paisaje que el que alzaba su luna enfrente: mundo que abría cada día sus lejanías, frutalmente. (¿Eras así, tan sin palabras Primaverales que te expresen? ¿Tan de elementos terrenales: arena, piedra, hierba, nieve? ¿Nombres de tiempos, de lugares deshojados diariamente: Piélagos, Hoces, Montes Claros, octubre, enero, abril, noviembre?) Yo no te pinto otros colores que los colores que tú tienes. ¿Eras así, mi paraíso, rumor del agua cuando llueve, hacha que hiere la madera, fuego que incendia la hoja verde? Yo no me acuerdo ya de aquello. Un día tuve que perderte. Cuando se hallaba el mundo a punto de que el prodigio sucediese, Cuando tenía cada instante un ritmo nuevo y diferente cada estación sus ubres llenas, rebosantes de blanca leche...
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Entonces
Un nuevo Papa Una nueva esperanza Adiós al Papa Francisco Quien hizo un maravilloso trabajo como Alto Clero Como sabemos, la edad no cree en dinastías Venimos, vamos y nos vamos como un beso De vez en cuando se necesita sangre nueva Y por supuesto, es natural; No es un crimen, una ofensa Nuevo papam habemus Nuevo spem habemus Tenemos una nueva esperanza Tenemos un nuevo Papa Un nuevo líder para la Iglesia Católica Se acabó la investigación, se acabó la elección y la polémica Desde hace varias décadas, ningún hombre ni mujer es eterno Los últimos Papas han sido amables, humildes, sinceros y universales Ojalá este pontífice sea mejor que el anterior (No es cosa de risa) Quién se sienta en el cielo Para archivar y firmar sus documentos Donde innumerables Ángeles cantan bajo las tiendas divinas El mundo de hoy está sumido en una situación desastrosa y maligna: Mentiras, crímenes, corrupción, expulsiones, discriminación e impunidad Maldita sea, eso es quedarse corto Sin embargo, el mundo entero anhela: La paz, la paz y la paz Queremos que todas las pesadillas terminen: Injusticia, guerras, hipocresía, racismo, intolerancia y pobreza Habemus novum spem Habemus novum papam Tenemos una nueva esperanza Tenemos un nuevo Papa ¡Que Dios bendiga al nuevo Pontífice, a la naturaleza y a la humanidad! Copyright © 8 de mayo de 2025, Hébert Logerie, Todos los derechos reservados. Hébert Logerie es autor de varias colecciones de poemas.
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May 9, 2025
May 9, 2025 at 6:33 PM UTC
Un Nuevo Papa, Una Nueva Esperanza
Está lloviendo Y ellos disparan No es un juego Nos disolvemos Todos tienen miedo Los bebes y los niños lloran Hombres y mujeres están disgustados Donde todos mueren En las calles infestadas de idiotas y bandidos Ellos son nuestros enemigos Ellos no son nuestros amigos Ellos disparan como locos Las balas caen como granos de lluvia Los gánsteres no son amables Ellos son terroristas Ellos son malos turistas Ellos son robots criminales No tienen corazón, alma, ni mente Están eternamente condenados En el infierno Sus órganos están hechos de hierro No son humanos Sus manos están empapadas de sangre Ellos son matones Ellos son villanos de Satanás. Está lloviendo Y ellos matan Nos retiramos En el centro De todo lo que es malo El mundo no está en paz Es toda la tierra en guerra Al fondo del cementerio No fabricamos armas En nuestro lugar Solo tenemos lágrimas En nuestro lugar Nosotros lloramos En nuestro lugar Fabricamos demasiadas armas en otros lugares Demasiadas personas están muriendo Todos tienen miedo Hay demasiada miseria e infelicidad. Copyright © noviembre de 2024, Hébert Logerie, Todos los derechos reservados Hébert Logerie es autor de varios libros de poesía.
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Nov 30, 2024
Nov 30, 2024 at 8:57 PM UTC
Demasiado Miedo E Infelicidad
eres un respiro; un claro en medio del bosque. se pide perdón con la lengua sin siquiera decirlo. akí hay aktivismo a golpes, una gotita de sangre calentándote la cara con su caída. en los ríos la calma que da balance a la violencia en la lluvia una oportunidad para empezar de nuevo. se respiran flores amarillas y moras dejándote un gustito dulce en la garganta; con ganas de un día más acá. las hojas bailan como bailé yo la noche de ayer sin ningún esfuerzo dejándose llevar por el ritmo de la brisa. caminar por tus calles una confusión conocida, perderme en tí es lo más lindo. quiero una conversación eterna contigo, ver como das vuelta todo lo que pensé que eras; que escuches mis penas pisando tus caminos, que me limpies el corazón con una botella de vino y los actos amables que se esconden en tus esquinas, detrás de las cortinas de tus casas de hojalata.
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Feb 22, 2018
Feb 22, 2018 at 5:15 PM UTC
divia val